Estigma

La palabra estigma tiene múltiples acepciones pero en este post voy a referirme sobre todo al concepto sociólogico del estigma y que tal y como define la wiki es una condición, rasgo, atributo o comportamiento real o imaginario que hace que sus portadores sean de oficio incluidos en una categoria indeseable o a las que se los ve como socialmente inferiores, peligrosos, inmorales o inaceptables. El término fue acuñado en 1963 por el sociologo Erving Goffman cuyas ideas han tenido una enorme repercusión en la psiquiatria moderna, cabe recordar que fue Goffman precisamente el que llamó la atención en su libro de culto “Internados” sobre los efectos dañinos de las instituciones totales sobre los individuos y de cómo los cuarteles, asilos, internados, hospitales, orfanatos o manicomios ejercian una presión normativizante sobre los internos generando nuevas patologias sobreañadidas a las que presentaban los individuos antes de su internamiento en esos lugares y que de alguna forma propició en los años 70 el desmantelamiento de estos siniestros entornos y su sustitución -cuando fue posible- por estructuras comunitarias diseñadas a escala humana.

Goffman en su libro que subtitula como la “identidad deteriorada”, plantea el caso de una muchacha que nació sin nariz y que pudo tolerar ese “defecto” precisamente hasta el momento en que su atractivo fisico se impuso como señuelo para continuar su proceso de socialización, decía:

Antes se burlaran de mí y no era tan terrible, pero ahora me gustaría tener amigos con quienes salir los sábados a la noche como las demás chicas, pero ningún muchacho me va a invitar, porque aunque bailo muy bien, tengo una linda figura y mi padre me compra lindos vestidos, nací sin nariz.
Me siento y me observo todo el día y lloro. Tengo un gran agujero en medio de la cara que asusta a la gente y también a mí; por eso no puedo culpar a los muchachos de que no quieran invitarme a salir con ellos. Mi madre me quiere pero se pone a llorar desconsoladamente cuando me mira. ¿Qué hice yo para merecer esta terrible desgracia? Aunque hubiera hecho algo malo, nada malo hice antes de cumplir un año, y sin embargo nací así. Le pregunté a mí papá me dijo que no sabía; pero tal vez algo hice en el otro mundo antes de nacer, o quizá me castigaron por sus pecados. Eso no lo puedo creer porque él es un hombre muy bueno. ¿Debo suicidarme?”

En el texto anterior podemos observar como la estigmatización de alguien no siempre es un problema de mala fe, ¿qué sucede con la sexualidad de los discapacitados, de los deformes o de los simplemente feos de remate? No debemos ser demasiado optimistas ni optar por las buenas intenciones que nos lleven a concluir preciptadamente que somos injustos con nuestro projimo y aunque es cierto que muchos de los efectos del estigma distan mucho de haber sido extinguidos del catálogo de respuestas emocionales -usualmente de exclusión- a lo diferente., a lo insólito, a lo extravagante o a las rarezas, la verdad del asunto es que el estigma es algo mucho más complejo que pueda ser resuelto con información, educación o empatia pues en ocasiones apela a algo -la repugnancia en el caso de la chica sin nariz-  tan arcaico como el miedo o la aprensión.

En este post hablaré de la estigmatización y también de la autoestigmatización que parece acompañar al desarrollo de la conciencia humana como un peaje autoimpuesto cuando alguien no cree cumplir los objetivos que comparten las mayorias. Hablaré de las nuevas conductas de estigmatización y de la persistencia de las antiguas y daré mi opinión sobre la dificultad para construir un mundo sin estigma, algo tan complicado como construir un mundo al servicio de la razón o la justicia.

Y es tan complicado porque venimos equipados de serie para detectar amenazas y esas amenazas siempre proceden de los intrusos y los desconocidos: de aquellos que no comparten con nosotros, el color de la piel, la orientación sexual, el tamaño o forma de su cuerpo o el raciocinio consensuado por las mayorias.

Dicho de otra manera el estigma no siempre recae sobre el raro, sobre el loco o sobre el distinto, sino que muchas veces tambien puede recaer por su rareza con el genio o simplemente con aquel que no sigue al abanderado o al que vive contracorriente, hay algo en el estigma que se opone pues al proceso de normativización y a la uniformidad.

Lo que caracteriza además la estigmatización es que aquellos que estigmatizan una determinada conducta- aquella que escapa a los consensos mayoritarios- es que suele atribuirse a un defecto moral, es decir los que estigmatizan algo lo hacen porque están persuadidos de que el individuo es culpable (por algun déficit moral sin definir) en su proceso de estigmatización. Asi los obesos -fuertemente estigmatizados hoy en el mundo escolar-, son acusados de poseer poca capacidad de control o no participar de los juegos violentos, he oido decir a muchas personas que los gordos ocupan mucho espacio y que por esta razón les endosan caracteristicas de egoismo “espacial” y que carecen de recursos morales para hacer frente a su glotoneria. Los que estigmatizan la homosexualidad lo hacen porque atribuyen un vicio -un exceso lujurioso- en la raíz de las relaciones homosexuales, los que estigmatizan el consumo de drogas lo hacen persuadidos de que existen razones de holgazaneria y de escasa fiabilidad en los consumidores, lo que estigmatizan a los ex-presidiarios lo hacen porque creen que estas personas no serán nunca de fiar y los que estigmatizan por el color de la piel lo hacen asociando la raza a caracteristicas míticas sobre la misma.

Con los locos lo que suele suceder es que se identifica locura con peligrosidad cosa que es totalmente incierta desde el punto de vista estadístico (como inciertos son el resto de ejemplos anteriormente enunciados). El numero de delitos cometidos por los enfermos mentales es -como todo el mundo deberia saber hoy- significativamente inferior en comparación con la población general. Los cuerdos suelen más mucho mas antisociales que los locos al menos en su tendencia al crimen.

El estigma o la estigmatización se refiere a conductas en cortocircuito (automatizadas) que tienden a establecer separaciones y puenteos de exclusión entre unos y otros basadas en apreciaciones inciertas sobre las intenciones o las razones de los otros, sus efectos son bien conocidos politicamente hablando: los enfermos mentales disponen de menos recursos que el resto de beneficiarios de la seguridad social, los homosexuales son discriminados en el trabajo y en los entornos normalizados, los niños gordos son desplazados de su proceso natural de socialización y condenados al ostracismo o al fracaso escolar, los inmigrantes son empujados a vivir en guettos donde la integración real brilla por su ausencia.

Sin embargo hariamos mal en dividir el mundo entre malos (estigmatizadores) y victimas buenas (estigmatizados). Un discurso asi nos llevaria  fracturar el tejido social llenando de culpabilidad y mala conciencia a los ciudadanos normales que ni estigmatizan ni son victimas de la autoestigmatización, algo asi sucede con ese constructo teórico que denominamos “lo politicamente correcto”, es decir mensajes acerca de lo que deberiamos pensar o decir en público y que usualmente entran en contradicción con lo que sostenemos en privado.

Y haríamos mal por dos razones:

1.- Porque la estigmatización es una estrategia biológica que evolucionó desde entornos arcaicos donde muy probablemente “lo diferente” y lo amenazante eran sinónimos. Se trata de una prestación analógica (irracional), gruesa y poco sutil pero muy util para la supervivencia, es decir, se trata de una adaptación para detectar amenazas y para ejercer presión sobre las conductas ajenas disidentes. Dicho de otra forma la estigmatización evolucionó como una forma de introducir presión sobre las amenazas y no solo para evitarlas.

2.- Porque el estigma está muchas veces autoimpuesto por el estigmatizado que encuentra en el propio estigma una identidad para medrar socialmente.

Sucede efectivamente que las personas no sólo se sienten excluidas por razones reales como la muchacha que nació sin nariz sino que muchas veces y en entornos opulentos podemos observar como sucede en ciertas patologias, que las personas construyen sus propios signos de autoestigmatización, algo que podemos ver perfectamente en la anorexia o en la dismorfofobia, donde se exageran pequeños defectos (que son vividos como un estigma moral) y se construyen otros defectos (la extrema delgadez) que son en sí mismos una señal inequívoca de mala salud. En la dismorfofobia por ejemplo lo que sucede es que se exagera aun pequeño defecto fisico y se convierte en una lacra que legitima al autoestigmatizado para una conducta de huida social.

De manera que no estoy de acuerdo con los que piensan que la psiquiatria estigmatiza por sí misma sino que creo que lo que sucede es todo lo contrario: son los enfermos mentales no tratados o abandonados a su suerte los que se encargan de diseminar entre la población el estigma que acaba operando como unaa predicción paradójica, como una profecia autocumplidora.Dar de alta prematuramente a un paciente psicótico es obligarlo a pregonar  a los cuatro vientos su sintomatología lo que disminuye su reputación y se convierte en un atractor para el estigma de todos los que se relacionen con él.

Pues el estigma no es una construcción social sino un hecho biológico que se encuentra en todos y cada uno de nosotros en estado larvario hasta que se manifiesta.

Y se manfiesta contra el disidente y un enfermo mental es un disidente social al menos en su aspecto más visible.

Los que quieran conocer mejor esta teoría que identifica estigma con psiquiatria pueden ver este video del conocido psiquiatra radical Dr Sasz aunque se trata de uno de esos videos conspiranoicos que tratan de ver atropellos clinicos alli donde no hay sino ejercicio de la ciencia en las enfermedades de la mente con todos los errores que se hayan podido cometer históricamente.

Naturalmente lo que convierte a un niño en un paciente mental no es haber pasado por la consulta de un psiquiatra o haber sido diagnosticado de una enfermedad mental, lo que estigmatiza a un individuo cualquiera es la enfermedad mental en sí misma no su diagnóstico.

Es por esa razón que muchas personas cuando deciden consultar a un psiquiatra buscan preferentemente al profesional lejos de su domicilio como tratando de evitar que nadie conozca tal visita. Con esta autoestigmatización, cercenan sin saberlo una de las fuentes mas poderosas de ayuda psiquiátrica: el psiquiatra, los servicios de salud o los dispositivos sanitarios relacionados con la salud mental deben estar en algun lugar próximo y accesible para el usuario puesto que estamos hablando de enfermedades que presumiblemente serán crónicas y con tratamientos de por vida. Es mala estrategia buscar ayuda en un lugar dificil y buscar solo una ayuda profesional y no tanto un equipo profesional.

Pero además hay otra complicación, me refiero a la autoestigmatización. ¿Por qué la gente se autoestigmatiza? ¿Es que no tenemos bastante con el estigma que los demás hacen recaer en nosotros?

En este momento me gustaria que el lector hiciera un receso y leyera este post donde hablé precisamente de cómo se forja la identidad: en un constante forcejeo entre el apego y la autonomia, una continua tensión entre lo que deseamos y lo que nos devuelve nuestro entorno. No es de extrañar que para un niño “querer ser como Superman” sea un equivalente a “ser Superman”. Hace falta una prueba de la realidad muy fuerte para terminar cayendo en la cuenta de que el deseo y la realidad son dos cosas bien distintas y que ninguna de ellas es la verdad. Ese continuo forcejeo entre el deseo y la realidad tiene costes para los individuos y aunque la mayor parte de la gente se regulan al alza, es decir tienen una mejor opinión de ellos mismos de lo que son en realidad, existen personas que se regulan a la baja (y decimos de ellas que tienen una baja autoestima) y lo hacen como resultado de una confrontación histórica del si-mismo con el mundo y que nada tiene que ver con la realidad de su valor, se trata de una evaluación a la baja tan resistente a la extinción como cualquier otra creencia.

Y lo es porque en realidad regularse a la baja (es decir pensar que se tiene menos valor del que realmente se tiene) tambien tiene sus ventajas y sobre todo nos capacita para eludir riesgos que podrian resultar más insoportables que convivir con una baja autoestima. ¿Para qué necesita un esquizoide una alta autoestima?

Recordaré en este momento que una personalidad esquizoide (no es necesario que cumpla todos los criterios de personalidad esquizoide) es aquella que no encuentra placer en los contactos sociales y en lo personal se conforma con tener uno o dos amigos todo lo más, disfrutan de la soledad y se sienten constantemente invadidos por los demás en sus escasas interacciones.

Una persona así extrae desde su nacimiento más beneficios de que le dejen solo que de la compañia que siempre se vive como un engorro por lo tanto no es posible que haya desarrollado una gran autoestima, pues la autoestima se forja a través de las victorias con los iguales y de obtener la posibilidad de medrar en sociedad comparándonos constantemente con los logros de los otros.

Algo asi sucede con los obesos, seguramente las personas con menor autoestima de la patologia médica, sucede que estas personas han tenido que confrontarse en el colegio siendo objeto de humillaciones, burlas, insultos y exclusiones, pero lo peor de todo es que aunque lo intentaran no han conseguido adelgazar perdiendo un tiempo vital para su socialización. A veces puede que hayan conseguido su objetivo de adelgazar perso siempre con un sobrecoste em esfuerzo, disciplina y pasar mucha hambre. Cuando estas personas llegan a nosotros ya padecen además complicaciones psicologicas, como discontrol en las ingestas (atracones) o una depresión que procede de la vergüenza y la culpabilidad de no haber podido llevar a cabo sus planes de adelgazar. Es un derrotado que cree que su problema de obesidad es un defecto moral, se ha autoestigmatizado.

En ciertos periodos criticos del crecimiento la obesidad es un enorme obstáculo para el progreso social del niño y muy frecuentemente termina con aislamiento y el ostracismo lo que empeora su pronóstico mental a largo plazo. Pronto me gustaria dedicar un post a este problema, pero apuntaré en este momento que en mi experiencia con muchos niños y adolescentes obesos, sometidos a abusos, desprecios y exclusiones estigmatizantes en la escuela la variable critica no es detener esta escalada de interacciones desvalorizantes -que en cierto modo ya cesaron- sino lograr que del niño emerja la suficiente autoestima (amor propio) para oponerse a ella con dieta o sin dieta, con o sin asistencia psicológica.

Los niños obesos con problemas psicológicos que suelo tratar mejoran cuando adelgazan, es decir cuando se integran en sus entornos escolares como uno más, es mala estrategia separarlo o protegerlo identificándolo como un caso especial lo que no haria más que sobreestigmatizarlo y enseñarle a eludir sus responsabilidades.

Curiosamente vivimos en un mundo donde se producen precisamente estos fenómenos que fortalecen los beneficios secundarios derivados de una conducta cualquiera (en este caso alimentaria) cuando son identificados por el entorno como víctimas. La lucha bienintencionada contra el estigma es paradójicamente estigmatizante.

Hay que recordar ahora que la exclusión es un mecanismo biológico que tiende a separar a los diferentes, no se puede combatir ni con ideas ni con recomendaciones sanitarias, menos aun apelando a ideales. Hay que obligar a los niños -cuando aun se esté a tiempo- a evitar la autoestigmatizacion y la autocomplacencia lastimera.

Y las buenas noticias: la conciencia humana evoluciona más rapidamente que su cerebro y es muy probable que con el tiempo surjan nuevas motivaciones para dejar de excluir a los diferentes.

Y si eso sucede la autoestigmatizacion sufrirá tambien un revés paralelo.

3 comentarios en “Estigma

  1. Un post magistral y demoledor.Yo solo quiero referirme a los estigmatizados de verdad,en mi opinión,a los que nos producen pavor y compasión,los locos y los monstruos humanos,que serían los “olvidados de dios”,para el caso de que dios existiera.Y me quedo con sus palabras finales de que la conciencia del hombre supera siempre a su propio soporte biológico,ampliando la comprensión y eliminando miedos.Es el otro lado de la vida,el lado trágico,que no sabe nada de lo maravilloso que es vivir,ni de su contínua fiesta. Un saludo sr. Traver y hasta el próximo post.

  2. Parece q hay solucion entonces elevando la conciencia, parece q la cultura y la propia comprension del sunto es la solucion más rápida, me alegro por ello puesto q se puede hacer algo por el sufrimiento. Los momentos depresivos de las personas son a veces el caldo de cultivo de éstos estados q t pueden ir guiando a pensamientos negativos e irte introduciendo en problemas q van creciendo en la mente de uno.

  3. Efectivamente esto tiene solución, solamente se debe de conocer el camino correcto para mejorar la autoestima, está demostrado que sumergirnos en los traumas pasados para solucionar nuestro presente ya forma parte de la psicologia pasada, y de las peliculas. Hay que centrarse en el dia a dia presente aplicando metodos que mejoren el concepto de nosotros mismos

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