El mito de la educación

Si usted es un adulto y tiene pareja y aun no sabe que su partenaire no podrá ser cambiado por usted haga lo que haga, usted aun no ha llegado al grado de maduración que se espera de un adulto.

Pues todos nosotros hemos sido educados en la convicción de que las personas podemos moldear, influir, modificar,dirigir, educar e intervenir en el desarrollo del carácter de los demás, cosa que es cierta en ciertas condiciones y con ciertos limites de los que hablaré más abajo..

Este post precisamente va a abordar esta cuestión a propósito de un libro de Judith Harris titulado «El mito de la educación» y que es uno de esos libros heréticos que cuestionan gran parte de nuestras convicciones domésticas a la luz de las neurociencias y que de alguna manera denuncia el divorcio entre el poder politico, educativo y social en confrontación con los hechos, las evidencias científicas que van en la dirección contraria a lo que forma parte de las creencias compartidas por amplios grupos de población.

En realidad existen tres creencias miticas que han parasitado a gran parte de nuestra población actual, se trata de las siguientes:

  • «La tabla rasa«, es decir la convicción de que al nacer todos somos iguales.
  • «El buen salvaje» o la convicción heredada de Rousseau de que el individuo es bueno al nacer pero es la sociedad quien lo pervierte.
  • «El fantasma en la máquina», o sea la idea de que existe un plan racional diseñado por una entidad superior que gobierna nuestras vidas y que induce un soplo al mecanismo biológico impulsor de la vida. Se llame como se llame (ultimamente ha tomado el nombre de diseño inteligente y tambien creacionismo) .Esta idea al igual que las anteriores es falsa.

El lector podrá entender que las izquierdas hayan abrazado las dos primeras convicciones mientras que la derecha ha mantenido y mantiene la tercera. Ambas pues izquierdas y derechas, cada cual por sus razones son enemigas de la verdad.

De la verdad que sabemos hoy y que sin embargo no ha logrado aun penetrar las mentes de nuestros contemporáneos incluyendo a los ilustrados. Voy a exponer a continuación las lineas maestras del libro de Judith Harris, citado extensamente por Steven Pinker en «La tabla rasa» de la que hablé recientemente y tambien en ¿Cómo funciona nuestra mente?

Comenzaré por nombrar las tres leyes biológicas -genéticas- que gobiernan los rasgos conductuales y que fue expuesta por Turkheimer en el año 2000 en un articulo de culto y muy provocador titulado «Tres leyes de la genética de la conducta y su significado«. Sin duda uno de los hallazgos fundamentales de la psicologia cientifica a la que por cierto siguen sin asumir gran parte de los psicólogos y no digamos ya los politicos, los jueces y el publico en general. Son estas:

1.- Todos los rasgos conductuales humanos son hereditarios.

2.-El efecto de criarse en una misma familia es menor que el de los genes.

3.- Una porción sustancial de la variación de los rasgos conductuales humanos no se explica ni por los efectos de los genes ni por las familias.

Los valores de heredabilidad de un rasgo conductual se situa aproximadamente en torno al 0.25-0,75, siendo la media el 0,5, lo que a efectos prácticos significa que la mitad de la variación de la inteligencia y de los rasgos de personalidad son hereditarios.

Si la mitad de la variación es genética es evidente que la otra mitad será atribuible al medio ambiente.

Lo lógico es que cuando hablamos de medio ambiente pensamos enseguida en la familia y en los entornos de crianza, pero «medio ambiente» es algo que va mucho más allá de eso, un niño puede haber tenido una enfermedad, un accidente o cualquier otra calamidad en su infancia que tambien debe ser contabilizada como «medio ambiente», es por eso que los genetistas hablan de medio ambiente compartido (aquel que comparten todos los hermanos o miembros de una familia) y el medio ambiente exclusivo que difiere para cada caso particular (un hermano tuvo la meningitis y el otro no).

El asunto sorprendente es que el medio compartido solo representa el 10% o menos de toda la varianza, lo que significa que en términos estadísticos es irrelevante, y señala en la dirección de que el medio ambiente exclusivo es más importante que el medio compartido, es decir que las experiencias con amigos o iguales tiene más importancia e influyen más en nuestra personalidad que la crianza que compartimos con nuestros hermanos.

Naturalmente la publicación de este libro -politicamente incorrecto- desató una cascada de criticas tanto de la izquierda como de la derecha. Unos se sintieron atacados en su convicción de que los humanos somos en realidad buenos (El buen salvaje) como en la convicción de que somos iguales y que es la educacion universal la que puede atemperar las diferencias individuales, ideales ambos de la modernidad. Los otros se sintieron insultados en la idea de que los padres son los garantes de la moralidad y del destino de sus hijos y de paso en su idea de que las atenciones de los padres durante la infancia de sus hijos es fundamental a la hora de hacer de ellos «hombres o mujeres de provecho».

Lo cierto -en mi opinión- es que el papel de los padres- a la luz de los datos presentados por Harris es más que dudosa si apelamos solo a eso que hemos llamado al entorno compartido. Aunque hay que recordar que esos estudios se hicieron con población normal y que no son superponibles a lo que sucede con la patología psiquiátrica, aunque no son de esperar grandes diferencias en cuanto a ella.

No puede dudarse de que las poblaciones psiquiátricas -en cualquier caso se hallarian en un extremo de la varianza y que los malos tratos en la infancia, las negligencias parentales, los abandonos o las perdidas tienen alguna relevancia entre la patologia psiquiátrica que presentan los pacientes reales, pero es cierto que esta varianza no puede explicar las diferencias entre hermanos criados en un mismo entorno compartido.

Mi opinión es que los padres tienen alguna relevancia en el futuro de sus hijos: la principal de ellas es la protección que hacen de sus vástagos en tanto son los que pueden decidir en qué grupo social van a desarrollarse o socializarse estos. Debe ser por esta razón por la que los defensores de la educación publica llevan a sus hijos a la educacion privada igual como hacen los conservadores o ricachones. Lo cierto es que es de sentido común la idea de que las compañias o el vecindario o barrio en el que se socialicen nuestros hijos -sobre todo si pasan mucho tiempo solos o en la calle- van a determinar su futuro mucho más de si estamos divorciados, las madres trabajan y no tienen demasiado tiempo para atenderlos o si la pareja parental es homosexual. Cosa que no agrada nada  a la derecha.

Si usted alguna vez se sintió culpable por las diferencias de sus hijos ya lo sabe, la mayor parte de las diferencias entre hermanos son genéticas, pero no solo genéticas, sino que el medio exclusivo se lleva la otra mitad de la culpa.

Dicho de otra manera: por las malas compañias.

Esas que sirvieron de soporte a nuestra identificación, las que nos enseñaron a fumar, pusieron en nuestras manos el primer vaso de alcohol, los que nos enseñaron a rivalizar, a dominar o a someternos, a hacer el payaso o el chivo expiatorio y nos engancharon en una pugna continua por socializarnos, alli donde hubiera un nicho libre en nuestro grupo de origen. Esos son los culpables de que su hijo tal sea tan distinto a su hijo cual, pero tambien esos que nos integraron -quiza marginados- en un grupo, los que nos defendieron de nuestros atacantes o depredadores, los que nos presentaron a aquella chica, los que…

Una cuestión de suerte.

Y esta es precisamente la tercera ley de la genética conductual, la que habla de que la mayor parte de los rasgos conductuales no pueden explicarse ni por la genética ni por el medio exclusivo. ¿Que puede haber mas?

El azar.

Eso que en mitologia llamamos destino y que no debe confundirse ni con el libre albedrio ni con la predestinación.

El azar y el destino -en palabras del propio Pinker-  son absolutamente compatibles con la biología.

Hay cosas que suceden porque si.

¿Podremos asumirlo?

Bibliografia.-

Harris, J, “The Nurture Assumtion: why children turn out the way they do” Free Press, New York. 1998. Edición española: “El Mito de la Educación” Grijalbo. Barcelona. 1999

¿Cómo se curan las enfermedades?

La causa más importante y reconocida de enfermedad es la desigualdad

Andres Schuchsny

¿Recuerda usted la última vez que tuvo una gripe?

Dolor, diarrea, anginas, faringitis, un esguince quizá, jaqueca, hongos en el pie, fiebre, cistitis. No importa cual enfermedad, cualquier ejemplo me vale siempre que se trate de una enfermedad aguda. ¿Como se curó usted de estas enfermedades?

Se lo diré por si acaso aun lo sabe: se curó solo.

Si, es verdad que usted fue a urgencias y le dieron ciertos remedios para aliviar el dolor de cabeza, la fiebre o sus molestias urinarias, quizá hasta tomó antibióticos, pero la verdad del asunto es que estos remedios no le curaron aunque quizá aliviaran o acortaran ese tránsito que llamamos enfermedad.
Pues lo cierto es que la mayor parte de las enfermedades agudas se curan solas. Y lo que hacemos mientras tanto  es poner cataplasmas para sobrellevarla.

Y aqui está precisamente la clave del secreto: ¿Por qué las enfermedades se curan solas? ¿Por qué si usted tuvo diarrea ayer no queda ya para siempre diarreico, si le dolia el brazo por qué no quedó tullido?

¿Qué es lo que sucede para que las cosas vuelvan a su origen?

No queda mas remedio que admitir que hay algo en los sistemas vivos que les hace tender a recuperar las condiciones iniciales.
A este algo se le llama «fuerza, élan vital», Hipócrates le llamó vis medicatrix, la fuerza -pues se trata de una fuerza- que tiende a dejar las cosas como estaban, a la recuperación de las condiciones previas.

La vis medicatrix es nuestra principal aliada para recuperar la salud, es decir el estado en el que nos encontrábamos cuando aun no habiamos enfermado.

Primera excepción.– No todas las enfermedades agudas se curan solas sino que algunas de ellas -de no hacer algo- acaban con la vida del individuo, por ejemplo la apendicitis o la neumonia. Los niños y los ancianos son los más vulnerables a estos efectos.

Segunda excepción.- Algunas enfermedades no acaban con la vida del individuo pero se agravan llevando al sujeto a una situación bien distinta conocida como enfermedad crónica. Por ejemplo la litiasis de la vesicula biliar.

Tercera excepción.– Algunas enfermedades crónicas se instauran de forma silenciosa sin que medie una enfermedad aguda o se de el aviso  de que algo anda mal, por ejemplo el cancer de mama.

Cuarta excepción.- Existen avisos falsos de enfermedad que llevan al organismo a una situación crónica de enfermedad sin enfermedad. Está documentado que el miedo a la enfermedad es el responsable de la mayor parte de los avisos en falso y que la conducta de enfermedad está mediada psicosocialmente.

Una excepción práctica.- Ningún tratamiento destinado a aliviar los sintomas de una enfermedad aguda tiene una influencia negativa para su curso. Los tratamientos no incapacitan la respuesta del sistema de curación, exceptuando a los corticoides que suprimen la respuesta de defensa fisiológica. O dicho de otra forma la supresión de sintomas desagradables no impide el funcionamiento de la vis medicatrix.

Las excepciones señaladas anteriormente señalan en la dirección de que hay que contar con los recursos  de nuestra naturaleza pero haremos mal en fiarlo todo a ellos. Sucede por una razón: la vis medicatrix se agota, tiene sus limites y algunos procesos patológicos la superan y la rebasan con creces, es lo que puede medirse en terminos de reactividad, es por eso que decimos que los niños tienen mas energia sanadora natural que los ancianos, algo que sabemos precisamente por la capacidad de aquellos de enfermar de forma aguda. O dicho de otra manera a más vis medicatrix más formas agudas en el enfermar.

La vis medicatrix se explica precisamente porque la enfermedad no es una ente vivo sino una abstracción que procede de la sintesis de la una, la  physis de su historia natural (todos los cólicos de riñon se parecen) con la physis del individuo que le da forma (todos los individuos se disitnguen). De esta interacción se forma una patoplastia para cada caso concreto que se encuentra presidido por ciertas leyes lineales (las de la propia enfermedad) y ciertas leyes no lineales (las que aporta el sujeto). La enfermedad, como la salud son  procesos discontínuos.

Es precisamente porque es un proceso discontínuo por lo que en su curso puede rebotar y volver atrás, buscando  la estabilidad anteriormente alcanzada pues todo organismo guarda memoria de su estabilidad anterior.

Ahora considere usted en qué consisten la mayor parte de los tratamientos médicos:

  • En dar algo que se encuentra en déficit.
  • O en dar algo que sirve para neutralizar algo, un anti-algo, sea antiácido, antidepresivo, antipsicótico, antihipertensivo o antitiroideo, etc.

La medicina actual a pesar de sus éxitos (usualmente del area quirúrgica o del diagnóstico) no ha logrado superar en sus tratamientos ese paradigma de anti-algo haciendo un uso abusivo del principio hipócratico (contrari contrariis curantur). Estos tratamientos anti-algo, tampoco curan las enfermedades sino que modifican su expresión buscando un efecto contrario a través de bloqueos quimicos de efectos perniciosos. Naturalmente este tratamiento anti, ha de ser proporcionado de por vida si queremos mantener esa homeostasis discontinua que llamamos salud.

Y aguantar sus efectos secundarios, concretamente los tratamientos antihipertensivos tienen consecuencias sobre el deseo y la perfomance sexual.

Estos tratamientos contribuyen a mentener el estatu quo de la enfermedad y la transforman en crónica sin que tengamos claro el tiempo en que debemos proporcionarlo, ¿es un tratamiento antihipertensivo para toda la vida o podemos suspenderlo?, Lo cierto es que no lo sabemos aunque si estamos seguros de que un fármaco antihipertensivo normalizará las cifras tensionales sin modificar las causas que llevaron al enfermo a la hipertensión. Se trata de actitudes que operan estabilizando el sistema en lugares alejados del equilibrio. Es asi, como una enfermedad aguda pasa a ser crónica pues el exceso de medicamentos adormece la vis medicatrix y le impedimos alcanzar nuevas cotas de estabilidad a través de las reagudizaciones.

Pues las enfermedades se curan reagudizándose, de una forma controlada, eso hacen las vacunas y eso hace la homeopatía: introducir una enfermedad similar en el cuerpo de alguien a fin de empujar la vis medicatrix y que el individidui se cure solo.

¿Entonces qué hacer? ¿Tratar o no tratar?

Naturalmente depende del caso y depende de la enfermedad.

Personalmente estoy persuadido de que  es necesario hacer un esfuerzo investigador independiente (de los poderes fácticos habituales) que propicie el conocimiento de vias alternativas a los tratamientos convencionales. Esta semana ha saltado a la prensa el caso de los arándanos, que ahora se han demostrado eficaces para el tratamiento y la prevención de las cistitis.

Este hecho ya se conocia empíricamente pero no se habia demostrado oficialmente. Naturalmente el arándano opera como un antibiótico sin serlo impidiendo que las bacterias del tracto urinario se peguen a las paredes de la uretra y vias urinarias. ¿es asi como funciona la echinacea, el ajo y tantos y tantos remedios naturales que llevan la etiqueta de antibioticos sin serlo?

El lector puede entender facilmente la ventaja entre consumir arándanos o ciprofloxacino un antibiotico consumido masivamente en atención primaria.

El futuro de la medicina está en combinar la medicina dura y las medicinas blandas, pero antes de eso tenemos que acumular evidencias sobre las ventajas de estas ultimas. Hemos de aprender a diferenciar lo orgánico, de lo psicosomático y de lo mental. Aquello que sólo puede suprimirse de aquello que precisa de un cierto empujoncito alternativo sin olvidarnos del tema de las creencias sobre la enfermedad ni del tema de la yatrogenia de las exploraciones.

Y sobre todo no olvidar que existe una presión farmacéutica detrás del consumo de patentes que hacen de todo esto un campo confuso donde los intereses y las persecuciones de los Torquemadas de la evidencia se baten en una batalla que acabará ganando la Verdad.

No hay que fiarlo todo a la vis medicatrix ni  por supuesto a la «ciencia».

Pruebe, compare y compre.

La tabla rasa

John Locke es uno de esos filósofos que estudiamos en el Bachiller y del que sólo retuvimos que era empirista y muy inglés. No volvimos a oir hablar de él hasta unos años más tarde cuando alguien nos explicó aquello de que los niños al nacer eran como «una pizarra en blanco». Resulta que esa idea -la tabla rasa- pertenecía a aquel señor que nunca supimos de qué iba.

Iba de anti-innatista y de antideterminista. Creia que todo conocimiento procedía de la experiencia (por eso era un empirista) y mas o menos lo que venia a afirmar es que los niños al nacer todos son iguales: igual de ignorantes y potencialmente educables en aquel valor tan moderno que era y es la igualdad pues como una esponja absorben cualquier conocimiento que se les ponga delante. Las ideas de Locke como todo el mundo puede comprender privilegiaban la educación (Locke era un pedagogo más que otra cosa) sobre cualquier otra consideración.

Ni que decir tiene que las ideas de Locke han tenido y siguen teniendo una enorme influencia en eso que llamamos las verdades compartidas por todos : políticos, medios de comunicación, publico en general, jueces y psicólogos y también una enorme influencia politica pues encajaba perfectamente en los ideales transformadores de la Ilustración y la modernidad. La idea que privilegia lo social sobre lo biológico o lo psicológico es la idea que inspira los metodos educativos actuales y las politicas de casi todos los gobiernos avanzados del mundo: una educación obligatoria, gratuita y universal para todos los niños y que con el tiempo ha degenerado en eso que ha venido en llamarse post-modernidad, es decir la amortización de todo valor individual.

Lástima que Locke estuviera equivocado.

Steven Pinker es uno de esos psicólogos modernos con una universidad adherida que recientemente escribió un libro con este mismo titulo «La tabla rasa» donde echa por tierra todas las especulaciones de la modernidad en torno a la posibilidad de que la igualdad fuera en realidad una condición biológica y natural. La tabla rasa simplemente no existe en términos biológicos y cualquier persona que tenga hijos o una simple mascota sabe que estos traen consigo un temperamento, un caracter , una diferencia. Unos son torpes y otros son listos, unos tienen habilidades sociales y otros se retraen, unos son inteligentes y otros creativos, los hay torpes y los hay francamente perturbados. o sea que la modernidad tiene una deuda importante con la Verdad, simplemente se nos escurrió entre las manos la idea de que, a lo mejor, no se trataba tanto de conseguir la igualdad sino de gestionar mejor las desigualdades.

Y asi se justifica el subtitulo del libro: la negación moderna de la naturaleza humana.

Efectivamente se trató de una negación.

Una negación en la que en cierto modo estamos instalados aun, pues cuando se habla de igualdad -tal y como ya comenté en este post a propósito de la igualdad femenina- no se sabe bien si estamos hablando de igualdad morfológica, de igualdad de derechos, de igualdad de oportunidades, de igualdad ante la ley o de igualdad de rendimientos. Lo cierto es que la modernidad y a través de las politicas usualmente paternalistas de ciertos gobiernos han llegado a pervertir de tal modo esta cuestión de la igualdad que han propiciado una especie de mundo al revés donde los ineficientes y los revoltosos obtienen mayores prebendas que aquellos que ni se quejan o pretenden pasar inadvertidos mientras que la contractualidad social de los ricos continua manteniendose incólume, es como si la modernidad ni siquiera hubiera logrado tocar uno de los goznes de la igualdad: la distribución sensata de la riqueza.

Fiarlo todo a la educación o a los programas sociales es una consecuencia del fracaso de estas politicas, una especie de premio de consolación socialdemócrata que hace aparecer a nuestras izquierdas europeas -en palabras del propio Pinker- como más reaccionarias que sus homólogos liberales.

Pinker sin embargo especula con datos genéticos para apoyar sus tesis sobre la desigualdad biológica, se trata de hechos que tienen que ser elaborados por los politicos a fin de realizar proyectos realistas basados en la auténtica naturaleza del hombre. ¿Si somos desiguales por qué seguir defendiendo esta idea trasnochada de la igualdad?

Para ilustrar mi punto de vista les pondré un ejemplo de como veo yo la genética, lo haré con un ejemplo de gastronomía.

Suponga que usted va a comer a un restaurante y le dicen que le pueden ofrecer el plato del dia, puede elegir entre dos primeros y dos segundos. Usted puede acoplar su apetito a esos platos o bien puede pedir la carta. Lo cierto es que en la carta de un restaurante tampoco esta su plato favorito, de manera que opta usted por comerse lo que le ofrecen. Dicho de otra manera, la genética puede explicar la poca diversidad de platos pero nada le obliga a usted a tener que comerse a la fuerza lo que le ponen delante. En ultima instancia puede usted salir del restaurante y buscar otro cercano donde exista una oferta que se acople mejor a su gusto.

Pienso que la genética es algo muy parecido: no se trata de un plato único que vaya a determinar la conducta de un individuo concreto salvo en casos muy poco frecuentes. Lo usual es que existan platos alternativos como muestra de la neurodiversidad pues al fin y al cabo entre el gen y la conducta hay un amplio espacio por recorrer. Existen variaciones a los platos (polimorfismos) y existen además factores ambientales que inciden en la genética. A estos se dedica la epigenética una nueva disciplina cientifica aun en pañales.

Aqui hay un video de una conferencia de Steven Pinker muy interesante para conocer sus ideas.

La negación de la realidad humana le ha costado al progreso grandes calamidades y muchas idas y venidas politicas y de ingenieria social erradas. Pero también nos equivocaríamos si pensáramos que el desciframiento del genoma nos dará las claves para apoyar politicas de discriminación entre unos individuos y otros.

Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.

Y mientras tanto los politicos deberian elaborar leyes pensando mas en los hechos que en sus ideales.

Átomos y bits

Mi hija vino a pasar unos dias con nosotros y fue por ella y por su desidia  -al abandonarlo durante dias- que encontré un libro encima de la mesa que se titulaba «Todo va a cambiar» de Enrique Dans. Al principio no le presté atención suponiendo que  se trataba de uno de esos libros -que por su condición de documentalista- está obligada a leer.

Le eché un vistazo y lo abrí, me llamo la atención el nombre del autor «Enrique Dans» y de momento no caí en que en realidad era uno de mis amigos de twitter.

No me pregunten por qué pero la mayor parte de mis amigos de twitter no son psiquiatras como yo, quizá estoy harto de los que tienen mi misma profesión, quizá sea por aquello de la transdisciplinariedad o quizá por azar, pero mis amigos de twitter estan más relacionados con la empresa, las nuevas tecnologías, el mundo sistémico o eso que ahora se llama coaching -una forma más de psicologia positivista- que otra cosa.

Mi hija me contó quien era ese tal Enrique Dans que aparecia en mi timeline a diario y que no habia discriminado como siempre sucede en twitter que por su celeridad y mi despiste crónico no parece ser un buen lugar para recordar nombres y mucho menos nombres 2.0 como éste @edans.

El caso es que leí ese libro a ratos matutinos -mientras mi familia se resfriaba en la piscina-, mis noches están ahora dedicadas a otras lecturas veraniegas y me di cuenta de que el libro me enganchaba hasta tal punto que me lo lei en dos sentadas mientras que mi hija aun no lo ha empezado por aquello de la canícula y sus compromisos acuáticos.

La tesis de Dans -oculta en un título de lo más comercial-, otro dia hablaremos de los titulos impuestos por las editoriales a los autores es que los átomos han de convivir con los bits, y supone que la información ganará la batalla contra lo material y los soportes materiales a la larga, pone muchos ejemplos de empresas u oportunidades de negocio que perdieron la batalla de la innovación por no adaptarse  a la red.

Dans es un exégeta de la red como yo mismo pero le le atribuye a esta facultades y posibilidades colosales y probablemente desproporcionadas en su subtitulo: «Tecnología y evolución, adaptarse o desaparecer», algo asi como la teoria darwiniana aplicada a los negocios de la red.

Y estoy de acuerdo con él cuando afirma que están obsoletas muchas cosas, en la publicidad, en la politica, en las leyes del copyright, en la participación ciudadana en la opinión pública, en la edición, en la venta y en tantas y tantas cosas que subsisten a pesar de su obsolescencia. Pero yo no soy tan optimista en cuanto al poder de la red para defenderse a sí misma -carecemos de anticuerpos y sobre todo de cerebros comprometidos- para prevalecer como entorno de libertad, gratuito y universal.

Para empezar ellos -el capital o las viejas formas- encontrarán maneras de defenderse, por ejemplo de las «bajadas» de archivos y contando con la complicidad de gobiernos y Leyes -que comparten con esos grandes lobbyes la necesidad de controlar la red- irán movilizzandose en torno a esta idea. ¿podrán los gobiernos prevalecer en un entorno generalmente critico de su gestión?

Para eso tienen ya un gran aliado: las operadoras.

No basta con que estas operadoras sean odiadas por nosotros, los internautas. No basta con decir que el talento disperso en la red es un intangible aprovechable. Es necesario hacer algo más, ir más allá.

Vomistar y Timofónica son los dos grandes lobbyes que nos imponen sus tarifas siempre abusivas, sus precios y su gran desatención al cliente. Para mi el problema de Internet – la principal amenaza- no está en los gobiernos, ni en la SGAE o en los lobbyes de comunicación sino en las operadoras  -que siguen siendo un monopolio encubierto- y que en cuanto se den cuenta van a comenzar a entrar en el negocio de la Informacion sesgada para sus fines.

Dice Dans en su libro que nadie vive de escribir o tuitear en Intenet y nadie vive tampoco de escribir libros pues el gran negocio es para las editoriales.  Efectivamente nadie escribe por dinero como pago a sus esfuerzos, esa es principalmente nuestra debilidad y lo es porque todos los usuarios de Internet ya tenemos otras fuentes de ingresos, y es por eso que nos barrerán. ¿Por qué el libro de Dans es un libro de papel que se obtiene pagando a una editorial -en este caso Deusto?. ¿Que porcentaje cobra Dans por su libro?

No más de un 10-15 % seguramente, pero los libros siguen siendo el principal formato de ganancia para los autores (pírricas) y un gran negocio con grandes márgenes (las editoriales). No hay forma de ganar dinero en Internet, esa es la verdad, al menos para los que escribimos.

Tomar los instrumentos de producción es una gran idea que vierte Dans en su libro: supone que la participación (la viralización) de las ideas y la transmisión de las mismas está cambiando el panorama y lo cambiará aun más. Pero en mi opinión existen muchas dudas de que ese cambio lleve la dirección correcta, estoy pensando ahora en la fuerza de los sms y las pancartas para cambiar gobiernos.

Propone acercar la economia real a la economia de valor, pero la verdad es que los que creamos valor no estamos nada motivados en crear plataformas a medio camino que sirvan de enlace entre el dinero y las ideas. Esa es nuestra segunda gran vulnerabilidad.

Lo que sucede es que el cambio -de producirse en los términos que Dans pronostica- nunca nos favorecerá y esa especie de capitalismo postmarxista que nos mantiene en la ilusión de manejar el instrumento de la información a nuestro gusto -como sucede en «meneame» por ejemplo- es para mi la mejor demostración de hiperinflación o infoxicación (como suele decir mi amigo Schushny) más una jaula de grillos donde cualquier opinión es igual a las demás, la mejor forma de terminar siendo deglutidos por los lobbyes del peer per view.

Hacerse con los medios de producción equivaldría a poseer una operadora con rostro humano, una editorial que no cobrara pulsvalias por su trabajo más que las necesarias para que el talento emergiera.

Lo demás no es mas que un espejismo que no durará siempre.

Internet es un medio demasiado potente para que los poderes fácticos lo dejen crecer. Hasta ahora parece que vamos ganando la batalla peros simplemente por la estupidez de sus ideólogos y sus agentes politicos.

Pero aprenderán.

Género, sexo, territorio y nido

Hoy he oido en las noticias de TVE que el mes de Julio ha sido -como lo fue el mismo mes de los años pasados- el record del año de las víctimas por violencia de género y que las autoridades están muy preocupadas -ya lo estaban el año pasado y el otro- por este fenómeno siniestro que parece repetirse todos los años: el incremento de la violencia con resultado de muerte durante los meses estivales.

Frente a este fenómeno hay dos hipótesis:

O bien se debe al calor que emponzoña la sangre de algunos hombres o bien se trata de que en verano las parejas conviven más tiempo del que suelen destinar a tal menester durante el invierno y se dan cuenta de que no se soportan. Yo creo que esta última hipótesis es más verosimil porque también los divorcios, separaciones y el «ahi te quedas» son más frecuentes en verano que en invierno donde las cosas vuelven a ese lugar que por estadística les  corresponde.

Lo cierto es que esta retahila de crímenes que parece no tener fin me ha hecho repensar el asunto y plantearme si escribir un post sobre esta delicada cuestión que podriamos entender como uno de esos problemas endemoniados que se llaman ahora «wicked problems» es decir uno de esos problemas que parecen empeorar con cada solución que se plantea y que se muestran escurridizos con las leyes y las politicas de cualquier gobierno.

Y sucede porque son problemas que no responden a una única causa y que más allá de eso mantienen con las causas que los generan una relación no lineal sino compleja donde la causa es a la vez efecto y el efecto puede ser a la vez causa. O dicho de otra forma causas y efectos pueden ser entradas y salidas de la cadena de la causalidad.

Lo cierto es que algo debemos estar haciendo mal para que -a pesar de las políticas puestas en marcha- no se consiga atenuar este problema.

Y lo que estamos haciendo mal, aun sin saber qué es lo que podriamos hacer bien, es que estamos aumentando la confrontación entre los sexos, lanzándole la culpa a los varones del fenómeno sin tener en cuenta que -queramos o no- la masculinidad está enroscada en la territorialidad.

Las políticas destinadas a amortigüar el fenómeno en realidad lo están agravando en mútliples frentes, en el jurídico, dictando leyes que discriminan a los hombres, en el el psicológico culpando directamente al «machismo» de la violencia contra las mujeres y el mediático dando detalles espeluznantes a la hora de comer sobre los asesinatos y divulgando consignas probablemente nefastas para la opinión pública.

Lo cierto es que la violencia de los hombres y de las mujeres contiene diferencias tanto cuantitativas como cualitativas. Es poco frecuente que las mujeres asesinen a sus parejas pero es mucho más frecuente que las mujeres dañen a sus hijos (antes o despues de nacer). La agresividad del hombre está vinculada a la defensa de un territorio mientras que la agresividad de la mujer está más relacionada con su nido y como usualmente no hay victimas llamativas pareciera como si la agresión femenina no existiera: lo cierto es que se encuentra enmascarada en otro tipo de fenómenos como el aborto, el abandono o descuido de los hijos, la agresión destinada a no dejarles emancipar, el infanticidio, la sobreprotección o la educación diferente entre niños y niñas, una diferencia de trato que a mi parecer se encuentra en si no en la base si en los aprendizajes colaterales de la agresión de los hombres hacia sus parejas.

Los hombres son más agresivos con las mujeres que al revés pero estas lo son más con sus hijos, bien es cierto que sin resultados visualmente dramáticos, es lo que llamamos algunos y en clave psicoanalítica, el estrago materno, los daños colaterales de la crianza materna.

Y es lógico que asi sea -es lo que cabe esperar en una interpretación evolutiva del fenómeno-, no tanto por la famosa testosterona sino porque la agresión simiesca de los humanos está distribuida de forma que el hombre defienda un territorio y la mujer un nido donde las hembras de todas las especies se emplean con inusitada fiereza contra cualquier intruso.

Bien es cierto que la agresión de los hombres hacia sus parejas tiene una lectura más psicológica: los hombres creen que las mujeres les pertenecen, son de su propiedad. Algo parecido les sucede a las madres con sus hijos. Ambos pues son víctimas de errores cognitivos fuertemente interiorizados y que representan la hegemonía de un cerebro reptiliano que parece funcionar de modo autónomo al raciocinio del Sapiens.

Pero hay además un punto de vista complementario: los hombres tambien creen que los hijos son propiedad de la madre  (como ellos mismos saben) y las mujeres llegan a creerse que son propiedad de su macho. Sin legitimación del otro, estas ideas tendrian sus dias contados. El problema no está sólo en que los hombres tratan a sus parejas como propiedades sino que hay algo en las mujeres que les legitima en esa creencia errónea.

En el fondo hay pocos Sapiens que abrigen la creencia de que son libres.

Sucede porque la libertad es un valor cultural, no evolutivo. carece de interés para la supervivencia, es algo que se aprende con la interacción social y no se hereda,  no viene en el equipaje de serie de los humanos y ha de aprenderse individualmente caso por caso, siempre ex novo.

Recientemente tuve la oportunidad de comer con unos de los expertos más importantes de nuestro pais en materia de violencia de genero. En este post donde abordé los aspectos diabólicos de la sexualidad puliqué lo que pude recordar de aquella comida que ahora transcribo en este post.

Le hice estas dos preguntas durante el primer plato:

1.-¿Hay ahora más violencia de género que antes?

2.-¿A qué se debe la violencia de género, se trata de psicopatología individual?

Y trataré de recordar nuestro diálogo a vuela pluma:

– (….) la violencia de género ha existido siempre, sólo que antes (y aun sin tener estadisticas) es poco probable que esta violencia traspasara los umbrales de lo privado. Lo que es nuevo en la violencia de género es la publicidad que parece operar como un atractor para la comisión de nuevos delitos de estas características y la extrema violencia que se emplea contra las víctimas casi siempre mujeres o niños (….)

-Dicho de otra manera: el maltrato ha existido siempre pero los crimenes domésticos son un fenómeno nuevo que no es ajeno a la publicidad que se hace de los mismos en los medios de comunicación.

– (….) Lo cierto es que no sabemos nada acerca de las causas de este fenómeno. Existe quien defiende que la causa es el “machismo”, entendido como un aprendizaje de diferencias que se realiza en sociedades no igualitarias, pero lo cierto es que en aquellas sociedades más avanzadas donde se ha alcanzado un igualitarismo casi perfecto, caso de las sociedades escandinavas el problema es mucho más frecuente que en España. Finlandia por ejemplo es una sociedad paradisíaca desde el punto de vista educativo, un referente, pues en Finlandia se dan los índices mas  altos de violencia de género (…).

-O sea, que la violencia del hombre hacia la mujer no tiene que ver con la forma en que los niños y niñas son educados (suponiendo que en la escuela algún niño resulte educado) ni en las diferencias en cuanto a poder, estatus o cualquier otra consideración, más bien parece que el igualitarismo entre hombres y mujeres como ideal social a alcanzar choca con algo ancestral que no sabemos qué es pero que tiende a dejar las cosas como estaban.

– (…) la violencia de género no tiene nada que ver con la psicopatología individual, las agresiones no las realizan mayoritariamente personas perturbadas, aunque se han identificado tres grandes motivaciones para llevar a cabo las agresiones: los celos, el alcohol y el horror que tienen los hombres a ser abandonados por sus parejas, hay algo en el hombre que le coloca en una situación ancestral de amenaza cuando su pareja le dice “hasta aqui hemos llegado”. Todo parece señalar en la dirección de que la motivación más importante es una especie de desesperación rencorosa por la herida narcisista que supone para un hombre de estas caracteristicas ser abandonado por su esposa o pareja (…)

– (…) la mayor parte (una parte significativa) de las agresiones de género se dan en parejas no casadas. En parejas de hecho, personas que son segundas parejas y en hogares donde conviven hijos de distintas parejas sucesivas. Parece indicar que el matrimonio protegiera de las agresiones de la pareja actual pero no de las anteriores o al menos que la estabilidad de la pareja opera como un modulador de la agresión, por el contrario el divorcio genera rencor en los hombres por las seguras perdidas económicas y de empoderamiento social (…)

– (…)Todas las políticas que se han puesto en marcha para frenar esta especie de epidemia de agresiones han fracasado, la verdad es que los políticos están muy preocupados con este tema pero nadie sabe qué hacer, pero lo peor es que tenemos además la impresión de que en el discurso social y en esas politicas que emprendemos hay algo que está agravando el problema en lugar de minimizarlo(…)

– (…) por lo general el tratamiento informativo que se hace de este tipo de violencia es muy nocivo. Prácticamente a diario tenemos un caso de asesinato publicitado a todo color por la televisión y mostrando los aspectos más morbosos de la cuestión. Los intereses de la prensa y los intereses de la colectividad parecen ir en direcciones opuestas ¿qué sucedería si los medios se dedicaran a publicitar los suicidios que suceden en cada ciudad? Tendriamos, naturalmente, una epidemia de suicidios como sabemos desde el caso del Wherter de Goethe, y eso que entonces no habia televisión, el programa ideal para los medios seria un Gran Hermano con asesinato incluido (…)

– (…)Los seres humanos somos muy miméticos con lo que observamos ahi afuera, somos monos imitadores. Alguién tendria que decir la verdad sobre el asunto, me refiero ahora a los medios de comunicación: la publicidad de algo, aun de algo horroroso convoca imitadores.

¿Qué podemos hacer?

Personalmente me inclino a pensar que una buena medida para atajar (minimizar) este problema deberia partir de políticas que no insistieran en la confrontación entre los sexos. Habría que corregir incluso semánticamente la forma en que nos referimos a ellos, hablar de violencia machista me parece un exceso del lenguaje y da a entender que sólo los varones somos capaces (sólo por el hecho de serlo) de tales desmanes y convierte al género masculino en un sospechoso habitual.

El maltrato doméstico y el crimen no son la misma cosa y aunque el maltrato es una lacra a extinguir el crimen es intolerable, vale la pena insistir en que matar es un delito más grave que abofetear a alguien. Uno de los errores más graves que se han cometido en las politicas institucionales ha sido el convertir el maltrato doméstico es un crimen similar a los que terminan en homicidio. La insistencia en «denunciar» no parece que haya resuelto el problema, con ello tampoco quiero decir que haya que silenciarlo pero hay que tratar ambos fenómenos de forma diferente con politicas distintas que no aglutinen el problema en torno a la supuesta violencia de los hombres en general.

Las politicas gubernamentales deben ir destinadas a prevenir y aislar la violencia y no a difundir ideales de igualdad o de que la violencia privada tenga visibilidad como reivindicación de lo femenino. Las sociedades alcanzarán la igualdad cuando ellas crean oportuno, no lo harán nunca a través de impulsos o campañas generados por la administración. Cualquier politica social debe partir de un diagnóstico basado en hechos y no en opiniones, la Ley debe ser como la ciencia y los articulados legales deben dejar de estar provocados por ideales y pasar a ser textos basados en pruebas.

Y la prueba fundamental desde el punto de vista biológico es la que va en la dirección -tal y como decia Arthur Koestler- que hasta que no encontremos un fármaco antiterritorial y antinido (que incluye a la sexualidad humana) o un giro de la conciencia a escala universal que nos lleve lejos de nuestros origenes reptilianos tendremos que convivir con una violencia basal que podemos -eso si, si no cometemos demasiados errores-, minimizar , mientras eso llega tendremos que fiarlo todo a la educación, la que se da en la familia con su inmersión en valores y modelos.

La que se transmite más profundamente.

Es por eso que no debemos fiarlo todo a la escuela, ni a las leyes, ni mucho menos a las campañas publicitarias.

Legislemos para el hombre tal y como es y no tanto como nos gustaria que llegara a ser.