El pulpo melancólico

Los que hayan leido el libro “El bucle melancólico” de Jon Juaristi ya sabrán de dónde proceden los males de España.

Proceden de un pais con una cultura cainita cuyos origenes pueden rastrearse a lo largo de su historia, pero Juaristi se detiene en nuestro siglo XIX para entender lo que a su juicio son las causas que alumbraron los nacionalismos perifericos, vasco y catalán. Un siglo con un rey huido de una invasión napoleonica, tres guerras carlistas de sucesión al trono, varias asonadas y cuartelazos, una gran deriva politica y social y el desastre de Cuba en 1898 que fue la derrota completa de nuestro pais y la perdida del Imperio ultramarino.

Dicho de otra forma, el siglo XIX fue el siglo de la Gran Humillación de la Nación española, un siglo de miserias, muertos gratuitos, enfermedades sociales diversas donde los gobiernos se sucedian unos a otros a cual peor sin que nadie fuera capaz de detener la hemorragia que amenazaba con dejar exánime a nuestro pais.

No es de extrañar que ser español fuera desde entonces un mal negocio y asi lo entendieron algunas reacciones románticas disociativas como la de Sabino Arana fundador del PNV e inventor de una patria y simbología vasca que carecia de fundamento histórico y la de Francisco Cambó con su Lliga regionalista catalana  que reeditó una patria catalana que si bien habia existido históricamente nunca habia tenido unidad administrativa, territorial ni politica.

Desde entonces los nacionalismos vascos y catalán se instalaron en el imaginario de algunos convocando emociones de reencuentro con una unidad patriótica que nunca existió y por ello idealizada pero que en realidad escondían en su seno algo mucho peor: la renegación, el repudio de España y la negación de un siglo traumatizante para todos los españoles.

Fue asi como se instalaron “els fets diferencials” que se han convertido en reivindicaciones históricas contra España y aun lo siguen siendo alimentando el bucle sin fin que Juaristi denominó “melancólico” en la convicción de que el alimento de ese bucle fue una decepción histórica, el fruto de una mortificación colectiva.

Una mortificación que afectaba a la nación española y a sus símbolos. Recuerdo que hasta hace poco tiempo mostrar una bandera de España en el reloj era un simbolo fascista, sospechoso de pertenecer a la extrema derecha. Nuestros símbolos colectivos fueron declarados indeseables  y expulsados del imaginario nacional, ser español era algo poco deseable socialmente, era mucho mejor ser nacionalista, anarquista o criptocomunista y presentar banderas alternativas a la bicolor con estrellas o sin ellas.

Nadal, Alonso y la selección de baloncesto con Gassol al frente ya lo habian intentado pero sus deportes no dejan de ser minoritarios, necesitábamos una gran victoria en el deporte nacional, el futbol, para arreglar de una vez por todas esa carencia de letra -por falta de consenso- que tiene la marcha real.

¿Quien se va a poner de acuerdo en un pais arrastrado hacia su amortización por los nacionalismos periféricos y la estulticia de sus ciudadanos?

Un pulpo lo predijo y el mundo le creyó, y ayer 11 de Julio de 21010, España le dio una mala noticia a sus románticos nacionalistas anclados en un pasado que no volverá. La nación española -que ha costado más muertos que la segunda guerra mundial provocó- ha alcanzado el júbilo gracias a una victoria agónica contra una Holanda depredadora que repartió más leña que las tropas de Flandes en el Capitán Alatriste.

Para ello hubieron de soportar muchas adversidades, muchas se cebaron en esa parejita de tórtolos que componen el bueno de Casillas y la buena de Sara Carbonero que sellaron con un beso a traición ese compromiso que venia a decirles:

¡Que les den a todos los Caines de España!

Y les darán y mucho porque desde hoy ser español ya no será clandestino y la bandera española será la de todos.

El próximo paso:

Llenaremos las urnas con banderas

14 comentarios en “El pulpo melancólico

  1. Bravo, Paco. Una lección que muchos necesitarían aprender. Yo nunca fui “patriotero”, pero pensar que alguien no se identifica con la nación a la que pertenece, me parece propio de traidores y malnacidos. Afortunadamente, la gente demuestra en las calles que esa paranoia pertenece a unos pocos, que de otra manera estarían borrados del mapa político porque carecen de ideas, o mejor dicho, sólo tienen una fija: separar para gobernar ellos como dictadorzuelos que imponen la lengua, los usos y las costumbres. Ellos y una manada de secuaces que nos hacen ver como “mayoría”, cuando estoy seguro que tanto catalanes como vascos no quieren que les cuenten esas milongas, y querrán progresar, tener trabajo y bienestar. Como todos.

  2. Hola a todos:

    He estado pensando un rato sin comentar o si no (más que nada porque porque me resulta un tema trasnochado, demasiadas veces repetido y con el que sé que sé que en condiciones normales no voy a ser bien recibido) pero finalmente me decido a hacerlo.

    A grandes rasgos el texto (al igual que el primer comentario) son lamentables y tristísimos (respecto a otras entradas interesantes del blog me parece muy decepcionante). No pretendo menospreciar a nadie, sino defender lo que digo con argumentos.

    En primer lugar, y aunque no he leído a Jon Juaristi, tengo que decir que la interpretación histórica que se pone en su boca es, como poco fragmentada. Los procesos nacionalistas tienen un alcance mucho más largo que el de unos pocos siglos. Como poco habría que ir a la época de los Reyes Católicos para compreder cómo Castilla se expansionó hasta que se decidió crear un Estado “de la nada” a base de someter a sus vecinos.

    El primer punto es una cuestión de conocimientos históricos, así que no me voy a poner aquí a repetir lo que ya está en muchos libros de historia. Cuando menos intento apuntar una dirección correcta.

    La diferenciación nacional procede sobre todo de una cuestión de culturas. No es lo mismo la literatura gallega que la castellana, aunque la castellana sí que tendría elementos en común con la andaluza (por decir un ejemplo). Con esto me refiero sólo a un ámbito, evidentemente la cultura se refleja en muchos (lengua, etc…) y hay que tener una visión global para poder valorarlos. Como yo soy gallego (y pese a que en el artículo no es ni siquiera aludido entre los “nacionalismos periféricos”) puedo responder mejor de lo que más conozco de igual manera que cualquier persona que tenga unos mínimos conocimientos histórico-culturales y no mantenga una opinión sesgada. Resumiendo al máximo se puede afirmar que Galicia es una nacionalidad en cuanto a que posee identidad cultural propia y distinta. Puestos a buscar similitudes se podría decir que históricamente ha estado más próxima a lo que es el actual Portugal de lo que España en la actualidad. Aunque apenas conozco el caso vasco y el catalán puedo calcular que deben de funcionar en términos similares.

    Es por argumentos como el que acabo de decir que me parece lamentable vincular el sentimiento de identidad nacional a que once personas en pantalón corto metan una pelota dentro de tres palos. Evidentemente no tiene nada que ver y no sirve de ninguna manera como criterio para justificar la validez o no de un Estado. Lo mismo que digo esto de España lo digo del Barcelona de fútbol que hace que la gente sienta más su nacionalismo cuando su equipo gana.

    Que el ser nacionalista haya estado asociado en España a la derecha totalitaria, y por ello haya quedado proscrito, obedece a particularidades de cada país. No a algo que el fútbol pueda redimir. Ahí está el conocido caso norteamericano en el que sucede todo lo contrario.

    En el fondo de estos temas radica la ignorancia (en este caso también el oportunismo). Ignorancia de no conocer y, por lo tanto, no saber diferenciar distintas culturas (y aquí me remito al mal socrático como ignorancia). Y la ignorancia conlleva el miedo y la demonización de lo que es desconocido.

    Javi: Si Napoleón hubiese vencido quizás seguiríamos hablando francés. ¿Serías un malnacido si no te idenficases con Francia? Parece que lo que cuenta es saber someterse al poder dominante (se llame como se llame).

    P.D.: Por cierto ¿qué es un nacionalismo periférico? ¿Una forma de despreciar lo que no se conoce? (esquema, por cierto, repetido muchas veces. Con Irak sin ir más lejos) ¿Acaso existen nacionalismos más importantes que otros?

    Saludos para todos.

  3. Hola Blues:
    Tus argumentos son incontestables y de alguna forma certeros, dices muchas verdades en tu comentario que yo comparto solo que se trata de argumentos esencialistas, es decir demasiado lejanos para que podamos encontrar el hilo de la causalidad. Es como si pretendieras decir que España es un invento de Castilla y que precisamente por eso el propio Estado español estuviera deslegitimado en origen. Casi toda Sudamerica por no hablar de Africa tiene ese origen, el colonial.
    En realidad todos los Estados modernos son armarios llenos de cadáveres, es verdad pero tenemos un punto de no retorno si no queremos pasarnos la vida en un bucle culpable que nos haga esconder la cabeza bajo el ala movidos por culpas que en todo caso ya no son nuestras.
    Yo lo que he pretendido decir en este post es que existen nacionalismos dentro del Estado español que proceden de la derrota de Cuba y de la miseria que España no supo administrar durante el sigo XIX, y no tengo nada contra los nacionalistas, pero si estoy en contra de que se cuestionen eternamente las reglas de juego territoriales y politicas de las mayorias. Los catalanes, los vascos o los gallegos pueden ser todo lo nacionalistas que quieran pero tendrán que asumir la Constitución española porque quieran o no son españoles y no acudir a argumentos esencialistas para driblarla. Si quieren la independencia tendrán que hacerlo desde dentro de la legalidad y punto.
    Yo no soy partidario de cambiar la legalidad actual para favorecer ninguna escisión pero el pueblo tiene la ultima palabra.
    Con respecto al exito futbolero decirte que estoy convencido de que tendrá efectos en la revivificación de la autoestima española y que ese efecto con banderas y simbolos ya se puede oir y oler.

  4. Blues, en primer lugar te pido disculpas si pude resultar ofensivo con lo de “malnacidos y traidores”. Realmente no es mi estilo, así que lo lamento.

    Por lo demás, sigo sin estar de acuerdo con ninguno de tus planteamientos.

    ¿La historia? La historia está para manipularla, cosa que se ha sabido hacer siempre desde cualquier estado, y por supuesto en la actualidad desde cualquier autonomía. Incluso se manipula la “cultura”, la geografía… Y hasta la estadística, que forma parte de las ciencias exactas.

    Ante todo te diré que no comulgo con ideas políticas de ningún signo, eso quiero que quede claro. Apuesto por las personas y por la cultura como hecho universal, sin tratar de hacer uso de ella para diferenciarme ni de nada ni de nadie. Otra cosa muy diferente es “con qué o quién me siento más identificado”. Eso es algo que va dentro de cada cuál. Y, una vez hecha una “norma” como la Constitución, por consenso, no vale saltársela para que una minoría saque partido. Y no creo, bajo ningún concepto, que esa minoría pueda sentirse sometida. No veo a ningún ejército ni a ninguna policía sometiendo a nada ni a nadie en este país, ¡Afortunadamente!

    Y por último, catalogar de “ignorantes” a los que no conocen vuestros argumentos para la independencia, es un razonamiento muy pobre. La cultura y el conocimiento tienen infinitas manifestaciones. Posiblemente la mayoría de los premios Nobel se morirán sin conocer vuestro hecho “diferencial”, ni verán diferente lo que hicieron los reyes católicos respecto a otros monarcas en la formación de los estados europeos desde la Edad Media.

    Un saludo.

  5. Yo, dentro de lo poco que sé, fecharía el concepto de nación en el período visigodo, pero ciertamente es con Carlos IV y su hijo cuando comienzan las “dos Españas”. El problema de las “dos Españas” es que nacen y se mantienen con un odio enconado. No son solo dos ideologías sino dos estados viscerales. Yo me temo que aun la gente sigue votando (el que lo haga) con esta visceralidad. Lo que no cabe duda es que poco a poco van perdiendo fuerza. El tiempo, la crisis y quizás la selección española (¿la roja?) nos ayuden … mientras tanto me queda la alegría de ver a dos personas buenas, Casillas y Sarita, besarse.

  6. ¿Así que para que la bandera española una a todos y dar una mala noticia a sus románticos nacionalistas anclados en un pasado que no volverá, hay que recurrir ar furbo y en tiempo de crisis pagar 100000€ a cada héroe? Pues no sé que nación será más romántica y melancólica…
    Por un lado la de los políticos que decían “estatut” en la delantera de la manifestación mientras un millón detrás decían “independència”
    Por otro lado los de la nación indisoluble, ahora exultantes gracias ar furbo.
    Glups! Qué naciones!
    “tendrán que asumir la Constitución española porque quieran o no son españoles y no acudir a argumentos esencialistas para driblarla”
    Una nación extraña, con muchos habitantes que no quieren pertencer a ella.
    ¿Y si en lugar de argumentos esencialistas (la historia, las emociones, la lengua, er furbo) recurren a la voluntad democrática?

    Oí decir a López Tena, uno de los promotores de las consultas independentistas, “España no hará un Tian An Men en la plaça de Catalunya”. Me pareció una frase bonita, por su reconocimiento democrático del adversario. En los siglos anteriores no fue así.

    A ver que dice la democracia. (En mi opinión el nacionalismo español es tonto, o tiene miedo a la democracia: si se hubiera preguntado a los catalanes, la mayoría democrática se quedaba en España -y precisamente por democrática, habría jodido a los independentistas. Me parece que esta mayoría ahora va a cambiar, y cada vez más -lo siento, pero las emociones der furbo son lábiles- en sentido opuesto. ¿Acabará habiendo confrontación entre nación indisoluble y democracia?)
    Saludos

  7. La Democracia es el imperio de la Ley y no convocar referedums ilegales cada vez que queremos que triunfen nuestras ideas. La Ley que está siempre por encima de la sospecha de quienes acusan precisamente de falta de democracia a los que no piensan como ellos. La ley de los que no ganan elecciones y son minorias que pretenden subirse encima del culo de las mayorias. Eso es Ley y eso es Democracia, amigo.

  8. Hola Paco!

    me ha encantado el post (también tengo que reconocer que ha sido de los primeros que he llegado a entender hasta el final); me alegra poder leer lo que uno siente en el interior y a veces cuesta tanto expresar, gracias;

    pero, mi pregunta es … hasta cuando durará el efecto “axe” de la victoria?

  9. Respecto del nº7
    “las minorias que pretenden subirse encima del culo de las mayorías” seran un problema. Cuando no pretenden subirse al culo de nadie (porque se quieren largar) el problema es mayor.
    Una cosa es la ley, una constitución (o Estatut) es un poco diferente. ¿Una nación se constituye (o no) sólo porque lo establezca su constitución? ¿O es la constitución la que es establecida o reflejada por la nación?
    Serbia confundió ambos conceptos y exigía el cumplimiento de la ley (su ley). Una ley propia del meme azul, me parece. Ya vemos lo que hoy ha dicho el tribunal internacional.
    Se me está ocurriendo que el nacionalismo español también está en el meme azul (y el catalán en el verde). El naranja fue un lugar de encuentro que ya no funciona. En fin, a ver si tengo un rato y desarrollo esta ocurrencia (a ver si es adecuada)
    Saludos

  10. Pues si, el etnocentrismo puede ser rojo o azul. Lo que sucede es que la patologia del meme azul se retrotrae al rojo en ocasiones. Todos los nacionalismos son meme azul, el meme naranja es sociocentrico y en el meme verde no hay ni un solo nacionalista.

  11. Yo creo que la victoria del Mundial ha permitido a MILLONES de personas emocionarse y sacar sentimientos íntimos “no-racionales” de unidad y pertenencia al grupo. Eso es una nación. Llevo años escuchando que una nación se constituye por hechos culturales propios, identitarios y específicos que comparte todo su territorio (para una vez aceptado que la lengua es común parezca lógico e inevitable que también lo sea el territorio) pero me queda la sensación que eso no son más que racionalizaciones (como el resto de argumentos a favor o en contra de los nacionalismos) y el movimiento que ha surgido con La Roja, así como el estallido de celebración conjunta (Canaletas tenía tantos aficionados con la bandera española como cuando van a celebrar una victoria del Barça) ha surgido del inconsciente colectivo, de las emociones y no de una argumentación más o menos manipulada y politizada. Así que, lo siento, pero por superficial que les parezca a algunos, tan válido es recurrir a una lengua o a una literatura “diferencial” para defender a una “nación” (literatura que gran porcentaje de sus habitantes desconoce) como a un sentimiento mayoritario de pertenencia y unidad aunque sea a través de un equipo de furbol.

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