Cambio, homeostasis y verdad

“Una importante innovación científica raramente se abre paso  gradualmente, ganándose y convirtiendo a sus oponentes: raramente sucede que Saulo se convierta en Pablo. Lo que sucede es que sus oponentes gradualmente se van muriendo, y que la generación en crecimiento está familiarizada con las ideas desde el principio” .
Max Planck

Esta idea de Planck la podemos rastrear tambien en Thomas Kuhn cuando propone su teoría acerca de cómo se modifican los paradigmas científicos, simplemente lo que ayer era superstición mañana forma parte del cuerpo de la ciencia, lo que ayer fue descartado por falso mañana puede ser colocado de nuevo entre las verdades axiomáticas de esta o aquella disciplina.
Pero cualquier innovación sea verdadera o falsa contará siempre con un ejército de detractores, de oponentes al cambio y guardianes de la homeostasis, de que las cosas sigan igual, convencidos como están de que la Verdad les asiste.
Lo importante es observar que la Verdad no va a imponerse por si misma, porque la verdad viene definida socialmente, no hay una verdad que trate de imponerse desde el peso de su propia esencia, es verdad aquello que la mayor parte de la gente consensua como verdad. Planck lo dice muy claro al afirmar que no es que existan oponentes a esto o a aquello, hay oponentes al cambio en sí mismo.

Lo importante es comprender que esas fuerzas “progresistas” y las otras “las regresivas” contribuyen a establecer equilibrios en este caso sociales, imagínese usted si su organismo sólo estuviera diseñado para cambiar y no para permanecer dentro de unos limites: la división celular sin limites conocida vulgarmente como cáncer es un buen ejemplo de lo que hacen las fuerzas de cambio “Creced y multiplicaos” sin sus complementarias fuerzas reaccionarias.

Lo que es cierto es que el cambio y la verdad no empastan nada bien, porque la verdad es una abstracción de las mentes individuales y el cambio es una condición de los sistemas abiertos. Nada es más previsible que el cambio, de lo único que podemos estar seguros es que todo cambia y seguirá cambiando aunque eso si, muy lentamente apenas perceptiblemente salvo catástrofes que no son sino cambios rápidos, bruscos y frecuentemente traumáticos como sucede en las guerras, la revoluciones o los terremotos..
Lo cierto es que no podemos saber si el cambio será para bien como suele decirse, pero el lector que termine el articulo encontrará algún argumento para cambiar su punto de vista sobre esta cuestión.
Lo que es también cierto es que en todo proceso de cambio se dan cita verdades y falsedades, venganzas y ajustes de cuentas de subjetividades que estuvieron escondidas en el armario de lo intolerable durante mucho tiempo, falacias e intuiciones  geniales que viajan inseparables en el mismo paquete y que sólo pueden ser discriminadas aqui y ahora por una pequeña minoría de personas con un pie en la apertura y otro pie en lo posible y verosímil.
En relación con la dirección que adoptarán los cambios lo que es cierto es que no sabemos hacia dónde se dirigirán, es absolutamente imposible de predecir, porque el cambio no es algo que pueda medirse anticipadamente, no es predictivo sino postdictivo; primero sucede y luego se explica.
Y es además procesual, no sucede todo a la vez y coexiste muchos tiempo con fórmulas anteriores homeostáticas.

Esta palabreja “postdictivo” la inventó Freud o alguno de sus traductores y viene a significar en palabras del propio Freud que el psicoanálisis no podia predecir hacia dónde evolucionaría una personalidad sometida a un determinado “trauma” sino que el argumento operaba precisamente al revés del paradigma cientifico: una vez realizado el cambio podiamos averiguar que sucedió en el pasado, pero la cosa era aun más complicada porque lo que a usted le pasó no es lo que creyó siempre sino otra cosa.
Fue de esta forma como Freud cayó en la cuenta de que la deriva mental era caótica, algo que intuyó mucho antes de que se hicieran publicas la teorias del caos y de la complejidad. Es verdad, nadie puede saber qué consecuencias tendrá para su salud un evento cualquiera de su pasado o de su presente a largo plazo en su salud y la segunda cuestión: aunque usted siempre creyera que es usted asi o asá por aquel trenecito que no le compraron de pequeño -una enorme decepción- lo más probable es que haya usted recurrido al autoengaño y todo sea un ajuste de cuentas con su hermano mayor.
Fue asi como Freud nos defraudó de la ciencia y del progreso, señalando ese esqueleto en el armario que duermevela en el interior de nuestro inconsciente y que desde alli dirije nuestras percepciones, nuestros deseos y nuestro carácter. También nuestros recuerdos.
Pero lo que Freud no sabia es que el cambio es inevitable.
En este post me ocupé de hablar precisamente sobre qué es lo que cambia en los cambios a través de anécdotas personales, indagué en cómo y no tanto en el por qué habia cambiado nuestra experiencia de intimidad y apunté hacia una de las variables de peso en la mudanza de opinión que se realiza a través y desde la opinión pública y cómo individualmente modificamos nuestros puntos de vista guiados por procesos desiderativos propuestos por la masa.
Posteriormente lei este post de mi buen amigo Andrés Sshuschny donde se me aclararon bastante las ideas:
La tesis fundamental de Elisabeth Noelle Neumann es que los cambios proceden de consensos ocultos. No se trata de reglas expuestas al público, antes al contrario el individuo ha de hacer un constante esfuerzo para adecuar su conducta y hacer converger sus opiniones a la deseabilidad social y lo más importante de todo: no solemos mantener las mismas opiniones en público que en privado a fin de no ser linchados social, personal o laboralmente.
La cosa se complica aun más porque la opinión publica se encuentra mediatizada por las grandes empresas y lobbyes de la información que manejan la opinión y nos machacan constantemente sobre lo correcto y deseable, sobre cómo hemos de pensar. Los individuos callan cuando caen en la cuenta de que el silencio obtiene más ganancias que expresar sus opiniones sobre todo cuando sus opiniones divergen de aquello que proclaman los mercaderes de la verdad.
Basta ver un telediario u oir una tertulia radiofónica para saber los valores que nos vienen impuestos por los media y lo que nos conviene callar de nuestras propias opiniones. Pondré solo tres temas de debate: la homosexualidad, el aborto y la inmigración. ¿creen ustedes que nuestras opiniones privadas sobre estos temas coinciden con la versión oficial?
Algunas personas desconfian de los cambios porque creen que no necesariamente los cambios operan en el mismo sentido utópico del progreso, es verdad que no todos los cambios necesariamente mejoran el mundo pero seguramente disuelven los dilemas anclados en concepciones del mundo anteriores a él. O dicho de otra manera hacen aparecer lo que ayer era un problema como una pieza de museo.
Otros son sus defensores a ultranza e identifican cualquier cambio con el progreso, son sus exégetas, usualmente marginados sociales o resentidos que tratan de arrimar el ascua a su molino.
Pero ambos están equivocados porque los cambios sociales y en consecuencia los cambios intrapsíquicos que nos afectan a los individuos, no proceden de la lucha de unos iluminados, de la presión de los medios de comunicación o de la gesta de unos pocos héroes resistentes sino del inconsciente colectivo.
El cambio se solidifica a través del inconsciente individual en conexión con la mente colectiva y no de las “verdades” proclamadas por los medios de comunicación, más peso tiene aquello que callamos y creemos en silencio que aquello que defendemos en público pues la fuerza del cambio está en el inconsciente y en sus arcanos.
Los cambios se producen por necesidad y por la posibilidad de que exista una tecnología suficientemente desarrollada capaz de sostenerlos.

Todo cambio ha de ser sostenible o: sólo se cambia aquello que puede ser sostenido por una mayoria social.
Es por eso que estoy persuadido de que lo primero que habrá que cambiar es nuestra mente, tendremos que aprender tecnologias para autosanarnos, tecnologias espirituales para conectarnos con lo sagrado y con lo colectivo, con el Todo, tecnologias para asegurarnos el beber y el comer, tecnologias para explorar el mundo sin riesgos adicionales y tecnologias para poner el sentido común en el gobierno de las cosas.
Y todo esto sucederá porque es necesario que suceda: el estado asistencial no es sostenible y es por eso que perecerá y la idea de que todas las ideas tienen el mismo peso y el mismo derecho a ser expresadas será susttuida por una nueva manera de pensar el mundo en termino heterárquicos pero organizados en jerarquias de crecimiento.
No todos los cambios tienen las mismas posibilidades de suceder y es por eso que no sucederán los que proclaman los medios o los gobiernos de turno que ni siquiera creen en ellos pero los cambios que sucedan seguramente disolverán las cuestiones que hoy nos enfrentan como un azucarillo: simplemente no tendrán interés para el hombre que nos sucederá mañana,  se habrán amortizado.
Sucederá aquello que la mayoria silenciosa hoy desee proyectar en el inconsciente colectivo.
Ahi está la masa critica del suceso.
Y se crearán nuevos dilemas que enterrarán a los anteriores en el olvido.
.

3 comentarios en “Cambio, homeostasis y verdad

  1. “el cambio y la verdad no empastan nada bien” ¿Y si la Verdad (la que se escribe con mayúscula) fuera cambiante? Está diciendo que “la verdad es una abstracción de las mentes individuales”, o sea, que ¿no hay una Verdad objetiva ahí fuera?
    El “apres-coup” freudiano me recuerda a algo leído ayer mismo de L. Greene sobre cómo y cuándo interpretar (apres-coup) un suceso, el cual no sucede realmente hasta que sucede en *nuestra verdad* (como p.e. una muerte, ya sabe). Fantástico…
    En cuanto a “cómo hemos de pensar”, también sería hora de cambiar, ¿no? (esto opino)
    Y voto por las tecnologías por conectarnos con lo sagrado… ya están aquí 🙂
    Aplausos rabiosos y entusiasmados, maestro.

  2. Una época de cambios esenciales como el Renacimiento, conjugaba su modo nuevo de humanismo integral, con la más alta devoción que se ha visto de la verdad tradicional esencial de las civilizaciones fundacionales, griega, y mediterrànea, oriental y clásica. Puede que ésta, nuestra postmodernidad meta-paradigmática busque en la sabiduria antigua su nueva vida, desde esas semillas guardadas para el momento histórico preciso. Ha sido incluso pre-dicho de este modo por el arte moderno, y por inspirados como Julio Verne, Jung, o Morris Bergman.

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