Tras el velo

Este fin de semana ha sido uno de eso fines de semana tan aburridos que no he tenido mas remedio que leerme de cabo a rabo los dos periódicos mas importantes del panorama periodistico español, me refiero al Pais y el Mundo incluyendo sus suplementos semanales.

Obervese en este articulo como la ministra de igualdad sueca aborda el asunto del burka con un sentido común desconocido para nosotros los españoles.

Me ha llamado la atención que el debate del burka ha llenado gran parte de las páginas de ambos rotativos, del mismo modo ha sucedido en algunas emisoras como Onda Cero que recientemente y a través de la inefable y politicamente correcta Julia Otero propició una diatriba sobre la cuestión contando con la opinión de sesudos especialistas en “no se sabe qué” que se agrupan en torno a la idea de que el burka es intolerable.

Lo que me llama la atención es el cambio de opinión que ha tenido lugar sobre este asunto en poco tiempo. Aun no hace un par de años aceptar el burka era para los progres el colmo de la tolerancia, como es bien sabido la postmodernidad se caracterizó por eso que se ha venido en llamar la relativización cultural, de tal modo que entonces lo que se llevaba era la relativización y aceptación indiferente de la diferencia.

¿Qué habrá pasado para que ahora los progres cambien de opinión?

Lo que ha pasado es que ya hay demasiados burkas, demasiada visibilidad aunque ellos/as no lo dicen y ahora el argumento políticamente correcto es que el burka es un signo de sumisión de la mujer.

A mi este argumento me da mucha risa porque los que asi piensan son las mismas que se pasan la vida a dieta, se operan las tetas, se hacen liftings, se machacan en los gimnasios, levitan sobre tacones, se broncean en camaras de gas de rayos UVA, se hacen piercings o tatuajes, se inyectan Botox, y son esclavas de la ropa -¿qué me pongo?- incluyendo la lencería que paradójicamente es la estrella invitada de las revistas de mujeres liberadas como Yo Dona, un suplemento sabatino del Mundo dirigido por mujeres y donde hay fotos de esas que tanto nos ponen a los hombres.

Creo que en un post anterior ya hablé de eso de las igualdades y las diferencias.

El contraargumento de las progres es aun más falaz, dicen ellas (y algunos de ellos) que en definitiva nosotros los occidentales somos libres para tatuarnos, operarnos las tetas o elegir las bragas mientas que ellas son obligadas a vestirse de esa manera: ellas simplemente no son libres y nosotros lo que queremos es que ellas sean libres por decreto, tanto como nosotros.

Tamaña estupidez no cabe en mis oidos.

Preguntan a ellas, a las árabes y les dicen que no, que ellas se ponen el burka porque quieren, que nadie les obliga, que es la ropa propia de su tradición, de su cultura y de sus constumbres, y las otras no se le creen y dicen que nanay, que son sumisas a los hombres.

Como si ser sumisa a los hombres fuera el único pecado que no ha perdón progre.

La descalificación de los argumentos de ellas (de las árabes) por parte de las progres me parece la ultima versión del totalitarismo de la izquierda light que impregna el tejido de nuestra sociedad. ¿Asi que ellas (las árabes) mienten cuando dicen que se ponen el burka porque quieren? Debe ser asi, ellas, (las árabes) han resultado alienadas por el deseo de los hombres.

Las progres sin embargo sienten que cuando se operan las tetas lo hacen porque quieren, se trata de algo electivo, algo que hacen para sentirse “bien consigo mismas”, el argumento de moda en las anoréxicas.

Aqui hay un post donde abordé la relación que existe entre los trastornos alimentarios, epidemia de nuestra sociedad occidental y la rivalidad entre mujeres.

No lo sienten como el producto de una presión competitiva sobre el deseo  masculino, me pregunto cual de las dos están mas alienadas si las árabes o nuestras modernas chicas para todo occidentales. Nuestras superwomen.

Por decirlo de una manera clara: las mujeres occidentales se someten al deseo de los hombres mientras que las mujeres árabes se someten al miedo de los hombres al deseo de otros hombres. Dos formas de sometimiento distinto pero sometimiento al fin.

Otra cuestión que los progres no abordan es la cuestión identitaria que conlleva el burka. A lo mejor el uso de esta prenda no refleja una elección religiosa o de esclavitud femenina sino que sólo está reflejando un enroque identitario de determinadas culturas que se  niegan a ser absorbidas por lo que consideran una cultura demasiado permisiva, lúbrica y corrupta. Aqui hay un post que habla de esta cuestión identitaria.

Otro tema que viene colgando de los anteriores es que la epidemia actual de los ayuntamientos proclamando prohibiciones de velos y burkas parece ser una compensación de recientes errores de los progres: “papeles para todos”, son aquellos que pensaban que quitando los crucifijos de las escuelas nos instalábamos de hecho en la Modernidad, no sabian estos ingenuos que cuando quitas una religión no se camina hacia la feliz laicidad sino que dejas el camino expédito a otra religión. Si quitas un cura de un pueblo no seremos más modernos porque inmediatamente aparecerán tres brujas y cuatro curanderos. Lo mismo sucede con las enfermedades: si curamos la histeria de conversión fue a cuenta de inventar patologia mas severas tal y como conté en este post. Parece que la sociedad se comporta de forma muy parecida a la mente individual, hay algo que ocupa el nicho abandonado por otra cosa, nada raro porque las sociedades se construyen con los mimbres de lo humano y con la invención de nuevas formas de subjetividad que pugnan por alcanzar la mayoría en la opinión pública.

Nosotros los occidentales tenemos demasiado esqueletos en el armario para pretender exportar o imponer formas de vida apelando a valores universales. No hay valores universales, ni siquiera la democracia los es, ni siquiera la salud lo es para invocar prohibiciones como la ley del tabaco o la prohibicion del botellón.

Simplemente nos hemos quedado sin argumentos, sin defensas inmunológicas frente a la diferencia.

Y ellos son más y viene mejor equipados para resistir y sufrir, ese es el problema. Y eso es lo que nos da miedo.

Es por miedo que desarrollamos tanta tolerancia, es por miedo que somos tan progres y tan esteretipados en nuestras convicciones. Y es por miedo que callamos.

Conclusión: No tenemos derecho a prohibir el burka pero si podemos poner condiciones a los papeles.

Y podemos integrar, integrar e integrar.

¿Pero quién integrará a los integradores?

¿Quien nos integrará a nosotros, que hemos renegado de donde venimos, lo que fuimos y lo que somos?

Si no integramos nuestro propio meme azul, con sus defectos y sus valores (orden, jerarquia, verticalidad) como lograremos trascenderlo?

Lo que hemos hecho es renegar de él y disociarlo.

Y lo que no se integra simplemente vuelve.

Y eso es lo que nos pasa: que nos vuelve pero con velo.

9 comentarios en “Tras el velo

  1. El burka es ocultar a la mujer, tratarla como un objeto, sin voz, sin derecho a opinar, oculta en un trapo, que nadie puede ver su cara, conocer su rostro, hablarle cara a cara. Estoy en contra que a golpe de ley se obligue a destaparse, porque puede que lo que quiera conseguirse, que la mujer se libere de esa prensa, sea contraproducente y, en su lugar, la mujer quede escondida en su casa, porque no pueda llevar el burka, pero creo que pocas mujeres occidentales y muchas árabes acepten esta prenda como algo normal. Por otra parte, porqué los hombres no se ocultan también? porque es la mujer la que tiene que someterse a esa prenda?

    es cierto que las mujeres occidentales estamos absorbidas por la cultura de la belleza y nos fijamos más en cultivar el exterior que el interior, pero considero que se puede argumentar el sí o no del burka con la actitud de las mujeres a realizar regímenes y tener otros comportamientos por una belleza exterior, que en muchas ocasiones ocasiona trastornos.

    es bueno la reflexión y compartir distintos puntos de vista.

    saludos

  2. El burka es un intento de ocultar a la mujer de la mirada de los hombres, no tiene nada que ver con la voz ni con la opinión.El por qué a los hombres no se les oculta también es una pregunta demasiado ingenua que hacen mucho las mujeres y que solo tiene una respuesta: porque el cuerpo de las mujeres es un bien codiciado por los hombres y no al revés.
    No es solo cultivar el exterior lo que haceis, sino competir por ser mas atractivas para los hombres y haceros visibles a su mirada y someteros a practicas inhumanas que aceptais como normales (dietas, maquillajes, liftings, spinnings, bronceados, cirugia), etc
    Los politicos que hagan lo que quieran -hoy mismo han prohibido el burka- pero nosotros estamos obligados a pensar.

  3. Como reflexión para poner de relieve la esclavitud de las mujeres a la imagen y la competencia a la que nos sometemos con otras mujeres en una carrera despiadada para conseguir la mejor pareja puede valer, pero defender el burka como imposición es indefendible. Nadie es libre de romper una tradición cuando hay de base unas ideas trabajadas en este sentido.

    Esta competencia puede estar basada en origen en la competencia por el macho pero una vez conseguido, la competencia no cesa y no ya para competir por la mirada de los hombres sino por propio prurito competitivo entre nosotras- no sé qué produce más placer si que los hombres se fijen en una o que el resto de las mujeres rabien envidiándote-. Pero eliminar esta pulsión hacia la competición que tenemos las mujeres entre nosotras imponiendo por tradición un burka es como matar moscas a cañonazos.

    El cuerpo de la mujer es un bien codiciado no sólo por los hombres sino por las mujeres- sin necesidad de ser homosexuales- No sé cuál es el medio para mitigar ese instinto pero convertir a una mujer en un objeto andante no creo que sea la mejor de las soluciones.

    http://mimesisazul.wordpress.com/2010/08/23/vivir-en-cuatro-tiempos/

  4. Yo he tenido muchas alumnas de religión musulmana y utlizaban el velo para cubrirse la cabeza. A mí no me molesta en absoluto pero sí se nota un cambio en el comportamiento de las adolescentes. En el momento en que se colocan el velo se hacen más reservadas, tímidas y se apartan del resto de chicas de su edad no porque sean rechazadas sino, en parte, porque su relación con los chicos tiene que ser distante, alejada. Pueden incluso negarse a sentarse con algún compañero que no sea chica. Deben consagrarse a la espera del futuro marido.

    El velo no les impide la coquetería y los traen de colores preciosos, brillantes, de seda, cojuntados con la vestimenta y colocados de distintas formas…pero pasan de tener un comportamiento natural y distendido a eliminar la espontaneidad, en cierto sentido, son amputadas en su carácter.

    Creo que el hombre no puede considerarse nunca, en ningún caso, como poseedor de una mujer, como parte de su propiedad. Incluso fue un completo error eliminar la costumbre, impuesta en antiguas culturas, de ofrecer la virginidad a la diosa y no llegar nunca virgen al matrimonio. Es un hecho simbólico pero de una importancia primordial para el trato de respeto como iguales dentro de una pareja.

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