Empaquetando a Helena

Anoche tuve ocasion de ver la pelicula de Jennifer Chambers Linch titulada «Boxing Helena» que he traducido como «Empaquetando a Helena» y que merece la pena ser vista no tanto por sus virtudes cinematográficas  sino porque se trata de una verdadero tratado sobre el fetichismo y que puede resultar de interés para aquellos que pretendan comprender algo sobre este fenómeno de la parcialización del deseo sin necesidad de leer el infumable articulo de Freud sobre el tema.

En realidad esta pelicula pasará a la historia del cine porque Kim Bassinger -fetiche-plagio del siglo XX- rechazó protagonizarla cediéndole el puesto a una hierática y desconocida actriz peliroja peinada de una forma bastante antigua y cuyo nombre no merece la pena recordar.

He escrito mucho en este blog sobre este asunto y cito algunos post relacionados con este tema:

Sexual dolls

La mujer desmontable

Dos perversos: Hitchcock y Buñuel

Lo que se trata de entender en este fenómeno del fetichismo es que el deseo del hombre hace añicos a la mujer, casi del mismo modo en que el deseo de las mujeres lo hace sobre sus hijos en el mismo sentido.

Los hombres temen a las mujeres y saben que no pueden abarcarlas en su inmensidad, es por eso que las parcializan, las amputan -como hace el cirujano protagonista de la pelicula- a fin de hacerlas dependientes de ellos y poder asi cuidarlas y disponer de ellas a su antojo tal y como conté en este post sobre ciertas versiones del fetichismo, más concretamente las que hacen referencia a las amputaciones.

¿Cual es la esencia del fetichismo?

La sustitución del todo por su parte. El objeto -la mujer en este caso- es el todo. Un zapato, una rodilla (la inolvidable «Genou de Claire» de Rohmer), las nalgas o los pechos y los pies, suelen ser fetiches (partes) acreditados del mismo modo que sucede con la lenceria, los ligueros, los tatuajes o los «piercings», las medias, las bragas, y muy pronto tal y como conté en mi anterior post el velo.

Como ustedes observarán las mujeres se adaptan a los gustos masculinos y rivalizan por obtener una mirada consoladora, una mirada como un taladro que las descuartiza y que hace recaer sobre sobre su cuerpo todo ese peso de desguace que los hombres realizamos sobre las mujeres: en unas culturas se manifiesta como patologia alimentaria o exhibición, en otros como mutilación genital del clítoris y en otras ocultamiento del cuerpo.

El fetichismo es un fenómeno universal inherente a la naturaleza humana a la hora de lidiar con los pares duales femenino-masculino y la oscilación polar del miedo hacia lo femenino -por parte de los hombres- y del abandono por parte de las mujeres. Es por eso que las mujeres no suelen ser fetichistas sexuales sino parentales, para eso ya tienen a sus hijos sobre los que vuelcan sus estragos.

Porque el fetichismo no solo es la parcialización de una parte del cuerpo sino la parcialización a una idea abstracta, Eros hace concreta a Necesidad: ¿no es el amor una especie de fetichismo? donde el enamorado parecer querer decirnos, «ha de ser este/a y solo este/a».

Mientras los hombres solemos decir «ha de ser asi y sólo asi», las mujeres personalizan más su deseo y suelen decir «ha de ser éste y solo éste». El vinculo de control y poder que las ata a sus hijos es muy parecido pues al vinculo que ata a los hombres a esos objetos parciales que llamamos fetiches.

Pues no hay fetiche más elaborado que el amor.

Y el fetichismo es una operación psíquica donde los opuestos tratan de reconciliarse en una operación que deja flecos y restos de la castración, es decir del temor a la muerte, tal y como dije en otro lugar porque:

El fetiche condensa, el todo por la parte, la totalidad del objeto al que es imposible acceder.

Y volviendo a la pelicula no revelaré cual es la imposibilidad que perturba a su protagonista cirujano y dejaré al lector que quiera verla la posibilidad de discriminar su trauma, es decir aquello que quedó sin simbolizar a través de su mirada infantil.

Tras el velo

Este fin de semana ha sido uno de eso fines de semana tan aburridos que no he tenido mas remedio que leerme de cabo a rabo los dos periódicos mas importantes del panorama periodistico español, me refiero al Pais y el Mundo incluyendo sus suplementos semanales.

Obervese en este articulo como la ministra de igualdad sueca aborda el asunto del burka con un sentido común desconocido para nosotros los españoles.

Me ha llamado la atención que el debate del burka ha llenado gran parte de las páginas de ambos rotativos, del mismo modo ha sucedido en algunas emisoras como Onda Cero que recientemente y a través de la inefable y politicamente correcta Julia Otero propició una diatriba sobre la cuestión contando con la opinión de sesudos especialistas en «no se sabe qué» que se agrupan en torno a la idea de que el burka es intolerable.

Lo que me llama la atención es el cambio de opinión que ha tenido lugar sobre este asunto en poco tiempo. Aun no hace un par de años aceptar el burka era para los progres el colmo de la tolerancia, como es bien sabido la postmodernidad se caracterizó por eso que se ha venido en llamar la relativización cultural, de tal modo que entonces lo que se llevaba era la relativización y aceptación indiferente de la diferencia.

¿Qué habrá pasado para que ahora los progres cambien de opinión?

Lo que ha pasado es que ya hay demasiados burkas, demasiada visibilidad aunque ellos/as no lo dicen y ahora el argumento políticamente correcto es que el burka es un signo de sumisión de la mujer.

A mi este argumento me da mucha risa porque los que asi piensan son las mismas que se pasan la vida a dieta, se operan las tetas, se hacen liftings, se machacan en los gimnasios, levitan sobre tacones, se broncean en camaras de gas de rayos UVA, se hacen piercings o tatuajes, se inyectan Botox, y son esclavas de la ropa -¿qué me pongo?- incluyendo la lencería que paradójicamente es la estrella invitada de las revistas de mujeres liberadas como Yo Dona, un suplemento sabatino del Mundo dirigido por mujeres y donde hay fotos de esas que tanto nos ponen a los hombres.

Creo que en un post anterior ya hablé de eso de las igualdades y las diferencias.

El contraargumento de las progres es aun más falaz, dicen ellas (y algunos de ellos) que en definitiva nosotros los occidentales somos libres para tatuarnos, operarnos las tetas o elegir las bragas mientas que ellas son obligadas a vestirse de esa manera: ellas simplemente no son libres y nosotros lo que queremos es que ellas sean libres por decreto, tanto como nosotros.

Tamaña estupidez no cabe en mis oidos.

Preguntan a ellas, a las árabes y les dicen que no, que ellas se ponen el burka porque quieren, que nadie les obliga, que es la ropa propia de su tradición, de su cultura y de sus constumbres, y las otras no se le creen y dicen que nanay, que son sumisas a los hombres.

Como si ser sumisa a los hombres fuera el único pecado que no ha perdón progre.

La descalificación de los argumentos de ellas (de las árabes) por parte de las progres me parece la ultima versión del totalitarismo de la izquierda light que impregna el tejido de nuestra sociedad. ¿Asi que ellas (las árabes) mienten cuando dicen que se ponen el burka porque quieren? Debe ser asi, ellas, (las árabes) han resultado alienadas por el deseo de los hombres.

Las progres sin embargo sienten que cuando se operan las tetas lo hacen porque quieren, se trata de algo electivo, algo que hacen para sentirse «bien consigo mismas», el argumento de moda en las anoréxicas.

Aqui hay un post donde abordé la relación que existe entre los trastornos alimentarios, epidemia de nuestra sociedad occidental y la rivalidad entre mujeres.

No lo sienten como el producto de una presión competitiva sobre el deseo  masculino, me pregunto cual de las dos están mas alienadas si las árabes o nuestras modernas chicas para todo occidentales. Nuestras superwomen.

Por decirlo de una manera clara: las mujeres occidentales se someten al deseo de los hombres mientras que las mujeres árabes se someten al miedo de los hombres al deseo de otros hombres. Dos formas de sometimiento distinto pero sometimiento al fin.

Otra cuestión que los progres no abordan es la cuestión identitaria que conlleva el burka. A lo mejor el uso de esta prenda no refleja una elección religiosa o de esclavitud femenina sino que sólo está reflejando un enroque identitario de determinadas culturas que se  niegan a ser absorbidas por lo que consideran una cultura demasiado permisiva, lúbrica y corrupta. Aqui hay un post que habla de esta cuestión identitaria.

Otro tema que viene colgando de los anteriores es que la epidemia actual de los ayuntamientos proclamando prohibiciones de velos y burkas parece ser una compensación de recientes errores de los progres: «papeles para todos», son aquellos que pensaban que quitando los crucifijos de las escuelas nos instalábamos de hecho en la Modernidad, no sabian estos ingenuos que cuando quitas una religión no se camina hacia la feliz laicidad sino que dejas el camino expédito a otra religión. Si quitas un cura de un pueblo no seremos más modernos porque inmediatamente aparecerán tres brujas y cuatro curanderos. Lo mismo sucede con las enfermedades: si curamos la histeria de conversión fue a cuenta de inventar patologia mas severas tal y como conté en este post. Parece que la sociedad se comporta de forma muy parecida a la mente individual, hay algo que ocupa el nicho abandonado por otra cosa, nada raro porque las sociedades se construyen con los mimbres de lo humano y con la invención de nuevas formas de subjetividad que pugnan por alcanzar la mayoría en la opinión pública.

Nosotros los occidentales tenemos demasiado esqueletos en el armario para pretender exportar o imponer formas de vida apelando a valores universales. No hay valores universales, ni siquiera la democracia los es, ni siquiera la salud lo es para invocar prohibiciones como la ley del tabaco o la prohibicion del botellón.

Simplemente nos hemos quedado sin argumentos, sin defensas inmunológicas frente a la diferencia.

Y ellos son más y viene mejor equipados para resistir y sufrir, ese es el problema. Y eso es lo que nos da miedo.

Es por miedo que desarrollamos tanta tolerancia, es por miedo que somos tan progres y tan esteretipados en nuestras convicciones. Y es por miedo que callamos.

Conclusión: No tenemos derecho a prohibir el burka pero si podemos poner condiciones a los papeles.

Y podemos integrar, integrar e integrar.

¿Pero quién integrará a los integradores?

¿Quien nos integrará a nosotros, que hemos renegado de donde venimos, lo que fuimos y lo que somos?

Si no integramos nuestro propio meme azul, con sus defectos y sus valores (orden, jerarquia, verticalidad) como lograremos trascenderlo?

Lo que hemos hecho es renegar de él y disociarlo.

Y lo que no se integra simplemente vuelve.

Y eso es lo que nos pasa: que nos vuelve pero con velo.

Ricos y pobres

Hace ya algunos dias que se ha dado por concluida la ultima escenificación de la contienda entre sindicatos y patronal a fin de llegar a un entente cordial para la reforma del mercado laboral.

Y digo escenificación porque los representantes de los trabajadores (sindicatos) y los representantes de los empresarios (patronal) no llegan a un acuerdo desde el neolítico superior pues todo está dispuesto para que asi suceda: se trata de dos formas opuestas de ver el mundo, y que no han caido en la cuenta de que el mundo ha cambiado tanto que ya no podemos resolver los problemas nuevos con aquellas estrategias antiguas.

Si usted quiere vender algo y yo quiero comprar algo, usted pondrá un precio alto y yo trataré de que usted baje el precio. El que lleguemos a un acuerdo estará relacionado con la distancia entre su precio de salida y el que yo estoy dispuesto a pagar. Lo que define esta relación es que usted no sabe hasta donde estaré dispuesto a subir ni yo se de entrada lo que usted estará dispuesto a rebajar. Una compra-venta es como una partida de póker, donde cada uno de los agentes implicados juega de farol, tratando de aproximar ese precio final que seguramente quedará a medio camino entre su propuesta y mi ofrecimiento.

Se da por entendido que usted quiere vender y que yo quiero comprar, ese es el telón de fondo de cualquier operación de venta. Ni para ti ni para mi, suele decirse.

¿Pero qué sucede cuando usted no quiere vender ni yo comprar?

Pues que no hay acuerdo, uno pide precio para saber como anda el mercado, uno va a mirar y el otro que tampoco está muy convencido de que quiera vender pone un precio por las nubes para ahuyentar al comprador o por si pica.

Algo asi sucede cuando se reunen patronos y sindicatos, escenifican una ruptura que ya se adivina, de lo que se trata es de que el personal entienda que no hay acuerdo, que es imposible. Se trata de una simulación de pacto.

Y entonces cuando no hay pacto lo que sucede es que el gobierno impone por decreto sus tesis y la oposición se pone de lado diciendo ni que si, ni que no y los sindicatos montan huelgas de mentirijillas y los empresarios a su vez manifiestan su descontento. Cuando dos no se ponen de acuerdo y un tercero impone su autoridad lo que sucede es que todos pierden, pasa en los juzgados y pasa en la vida real, tambien en las negociaciones políticas, pura teoria de los juegos.

Sucede así porque en algunos casos no se trata de aproximar posturas, no se trata de ajustar el precio, el problema de este pais no es abaratar el despido sino reformar el mercado de trabajo y hacerlo en profundidad a fin de conseguir reducir las cifras de paro pero tambien para aumentar a largo plazo la sostenibilidad de los puestos de trabajo. Se trata de adecuar el mercado laboral a los nuevos tiempos, al siglo XXI. De lo que se trata es de abaratar y simplificar los costes del trabajo por cuenta ajena.

Y esta tarea no puede ser emprendida ni por sindicatos ni por empresarios. Nuestros interlocutores sociales simplemente ya no sirven.

Pues ambos están anclados en modelos del siglo XIX en modelos industriales, en el modelo de la lucha de clases.

Los sindicatos tratan de conseguir beneficios sociales para los trabajadores y imponer «derechos» que segun su punto de vista son «sagrados» e inherentes a la dialéctica de las clases sin darse cuenta que los derechos laborales ya no son sostenibles en niguna economía productiva. Lo cierto es que el poder que han acumulado los sindicatos en nuestro pais es descomunal y si la cosa ha funcionado hasta ahora es porque habia mucho para repartir.

Y había mucho que repartir porque nuestra economia no se basa en la productividad real sino en la especulación del dinero virtual, es decir de papel. Es por eso que la deuda de nuestro país es tan alta, casi tanto como el endeudamiento de las familias.

El problema es que el pastel se ha terminado y hemos de ir acostumbrándonos a pensar en términos de menos puestos de trabajo y si fuera posible pensar en obtener una mayor calidad. Es decir que trabajen aquellos que aportan valor. El pleno empleo es una utopia caducada.

La verdad del asunto es que los que crean puestos de trabajo productivos son los empresarios, no el gobierno de turno o los sindicatos y que por tanto los gastos de los beneficios sociales no deberian correr a cargo de la clase empresarial sino de los trabajadores en su conjunto. Tendremos que ir pensando en cajas de solidaridad para subvencionar el paro y el desempleo, bajas laborales y beneficios varios.

Una vez dicho esto hay que hablar del viejo concepto de la plusvalia. Como todo el mundo sabe la plusvalia es el beneficio empresarial que todo empresario obtiene de su masa laboral.

Un empresario sin trabajadores seria un empresario sin beneficios, luego el beneficio procede del trabajo de los empleados, esta es una verdad axiomática en las reglas de juego de nuestros sistema capitalista.

Trabajo y empresa son fuerzas complementarias que se necesitan, dejemos ya de profundizar en sus diferencias, no hagamos feminismo radical con el empleo y pongamos el énfasis en la cooperación y que el Gobierno tutele las desviaciones.

El salario siempre está por debajo del plusvalor pero el plusvalor ha de estar siempre por encima del interés bancario, lo que significa que tener el dinero parado ha de ser peor que tenerlo en un negocio que cree empleo. Y además: el plusvalor ha de tener un limite.

Se supone que una ganancia del 10% para el empresario ya es un buen negocio, hasta tal punto que si todas las empresas tuvieran esta ganancia el mercado de trabajo funcionaria bien, de forma casi óptima.

Lo que sucede es que hay negocios que pueden dar en un momento dado un 100% de beneficio o más, se trata de negocios fuertemente especulativos que nada tienen que ver con la realidad económica ni con la productividad. Este tipo de negocios arrastran a la ruina a los otros, los del 10% y son además provisionales, emergen y desaparecen llevando consigo en esa marea a buena parte de los trabajadores al paro.

La mayor parte del paro en nuestro país procede de empleos que se crearon en el boom inmobiliario de los años precedentes. Un negocio que al desinflarse ha arrastrado a gran parte de la masa trabajadora en su caida.

Lo que me lleva a la siguiente pregunta: ¿puede cuaquier persona erigirse en empresario? ¿Por que no se exige una especie de oposición para serlo?

Mientras pensemos que empresario es equivalente a «pelotazo» me temo que asi será. Los gobiernos del futuro deberán impedir que los «pelotazos» existan.

Un empresario que cuando gana lo gasta y cuando pierde despide es un empresario rapaz. No habrá mas remedio que limitar los beneficios empresariales.

Y habrá que decirles a los trabajadores que no se puede ser rico a crédito. Y que cada cual tendrá que responsabilizarse de sus ingresos y de sus gastos y que es improbable que en un mundo sostenible todos tengamos piscina individual.

No será la escenificación de la lucha de clases la que resuelva el problema del mercado laboral sino la abolición de esos mismos presupuestos de confrontación lo que resolvería el problema.

Los que intentan resolver un problema son parte del problema que tratan de resolver y que les involucra a ellos, es por eso que no encuentran la solución.