La gasificación de la vida

Confieso que no me gustan nada las reuniones y mucho menos las asambleas y sé que se trata de una contradicción pues en cierto modo las reuniones de equipo fueron inventadas por los de mi generación, me refiero a eso que Wilber ha llamado la generación del Yo, esa generación tan llena de generosidad e idealismo como de narcisismo e individualismo: una generación egocéntrica

Es paradójico que fueramos nosotros los que inventáramos el equipo multidisciplinar y la toma de decisiones compartida, claro que en todo esto yo siempre he visto una falacia y quizá por eso he sido siempre acusado de individualista furibundo.

La función de una reunión en realidad es alimentarse a sí misma y decidir no tanto lo que hay que hacer sino la fecha de la proxima reunión, las reuniones son como células cancerosas que tratan de reproducirse a si mismas a través de copias o clones.

Y es que he reflexionado mucho sobre las reuniones quizá porque me he aburrido mucho en ellas aunque nunca supe por qué , asi que daba por buenas las acusaciones de mis compañeros que ya he dicho más arriba de qué me acusaron siempre.

Pero ahora si lo sé, despues de haber leido un libro de Ken Wilber titulado “Teoria de todo” que te puedes bajar gratis aqui.

Bajo la fachada de una toma de decisiones democrática las más de las veces la reunión sirve de pretexto para no tomar ninguna decisión, aplazarla sine die, o culpabilizar a los que carecen de poder de tomarlas de no hacer nada. He observado que muchas veces los que dirigen este tipo de reuniones grupales son personas con una repugnancia visceral hacia la jerarquía que ellos mismos ostentan y que practican una forma de pluralismo nihilista desparramando una atmósfera libertaria fingida de la que nadie se fía. Simplemente no desean ser vistos como personas autoritarias aunque en realidad suelen ser bastante sectarios o manipuladores quizá tambien por esa tendencia a “no querer ser autoritarios”.

Uno huye del fuego y se mete de lleno en las llamas, eso es lo que sucede.

Quieren oir todas las voces, dicen, aunque de alguna forma prefieren que la gente “exprese sus sentimientos” en total libertad. Y este es el objetivo de las reuniones: que cada cual exprese su opinión aunque no haya nadie para decidir cuales opiniones son las mejores.

La falacia sobre la que se asientan estas clases de personas es que creen que todas las opiniones tienen el mismo valor.

Se trata de la conocida falacia descrita por Wilber y que nos pone en guardia contra una forma de relativismo muy frecuente en nuestro mundo de hoy y que halla precisamente en Internet un ejemplo bien conocido. Las ideas de Wilber sobre la Red están expuestas en esta entrevista.

Efectivamente si usted visita este enlace verá como cualquiera de nosotros podemos ser periodistas y de alguna manera podemos escoger los titulares a nuestro gusto haciendo coincidir nuestra visión del mundo con la de nuestros pares. Ya no hay filtros y la mediocridad nos alcanza a todos, todos tenemos razón y en algunas paginas web nos pueden machacar con mentiras, supersticiones o falsedades que viven en completa armonia con la verdad.

Asi nos hemos convertido en editores, lectores, criticos y creativos de nosotros mismos lo que nos pone a todos en la misma linea de salida con respecto a nuestra veracidad o fiabilidad y dependientes del share -como la peor televisión- y obligados por el número de visitas- un intangible que no reporta beneficio alguno- o por una supuesta lista de los más votados como sucede en ese portal nombrado mas arriba “menéame” donde las noticias que ocupan la portada son las mas votadas es decir las que mas se menean.

¡Que horrorosa palabra el meneo!

Sin embargo y aunque creo que Wilber tiene razón en lo que respecta a la veracidad/falsedad de lo que podemos leer en Internet, creo que es precisamente esta labor de discriminar lo valioso de lo banal lo que de forma gradual nos cambiará el mundo no sé si para dejar las cosas en su sitio o para modificarlas.

Mi punto de vista está mas cerca de lo que opina este bloguero -el amigo Andrés-  sobre el asunto que de los temores de Wilber sobre la equiparación o el borramiento de bordes entre el subjetivismo y la verdadera creatividad.

El peligro está ciertamente en la gasificación de la red, algo que sucederia inevitablemente si esperamos que se convierta en una especie de lugar donde se cumplan las deseables leyes de la justicia distributiva. Lo cierto es que la principal labor de un cibernauta está relacionada con el hecho de decidir a quien lee y a quien no, y además esta decisión es modificable con el tiempo: podemos elegir tener muchos amigos en Facebook o en Twitter y mas tarde terminar está relación simplemente borrando a nuestros interlocutores de nuestras listas.

En Internet seguirán habiendo malditos, famosillos y gurús igual como sucede en la vida real. Naturalmente también existirán novelistas o músicos fracasados o poetas nunca leidos, no hay que esperar en la red milagro alguno.

Nuestra función es más seleccionar y discriminar entre la avalancha de información que suele estar en proporción inversa con el conocimiento consolidado.

Algo que no podemos hacer en las reuniones de personal a las que estamos obligados a acudir.

Las reuniones que he descrito se parecen mucho a ciertos blogs: se trata de escaparates de ciertos tipos de expresión narcisista o de repudio de la jeraquia, son como spam informacional, ruido blanco que no aporta nada, salvo ponerse en cotacto con los afines.

Una caricatura egocéntrica de quien lo escribe que sirve sólo a un fin: el engorde del Yo.

En mi opinión la red está diseñada para compartir más que para competir y mucho más para regalar que para vender, más para descartar y no para acumular. No para mostrar lo que se sabe sino para averiguar qué es lo que se sabe.

No hay que hacerle ascos a tomar la decisión de borrar comentarios o de ejercer la censura sobre determinados contenidos destinados a mantener una reunión sin fin con el objetivo de volver hacia una vida en continua asamblea.

Eso es, desde luego, aburrido y tenemos derecho a que nos resulte insoportable.

7 comentarios en “La gasificación de la vida

  1. Me gustó mucho el post. Como ya lo conversamos en tus tierras, a pesar de nuestros deseos libertarios de igualdad, properidad y felicidad para todos, lamentablemente debemos entender que hay un nivel de injusticia natural. El progreso, la riqueza, la fama, la felicidad no le llega todos por igual. Tal vez por allí vaya ese incremento de complejidad que supone la evolución, puesto que si la naturaleza estuviera gasificada no podrían emerger nuevas formas y nuevos nichos. Me pregunto si aceptar esta injusticia natural y pensar y trabajar desde allí daría lugar por lo menos a un poco más de justicia.
    un gran abrazo
    Andres

  2. A mi me gustó mucho ese concepto de gasificación y sobre todo la idea de que no hay que pedirle a la red más que aquello que es de la red.
    Aceptar las cosas como son siempre tiene un efecto benefactor sobre la felicidad o el bienestar, por el contrario enterrar al monstruo en el laberinto solo conlleva disgustos y sacrificios.

  3. Pero ¿aún hay quien crea en eso de la democracia? 🙂
    Andrés: yo más que injusticia (que siempre repatea un poco en el estómmago) lo tomaría como simples desajustes naturales: no todo el mundo está al mismo nivel en nada, en ningún eje (dejando aparte los niveles de Wilber). Es así y ya está, e incluso es bello que así sea y que haya pluralidad de niveles, sino el mundo sería una línea plana, quizá incluso aburrida.
    Que viene a ser lo que dice el maestro, “aceptar las cosas como son”, no enterrar al monstruo (esa supuesta injusticia) en ningún laberinto.
    La vie est belle… 🙂

  4. Me ha gustado la idea de la gasificación de la red, y cómo no, las referencias al gran Ken Wilber. Sin embargo, y sin quitarte una parte de razón, discrepo en cuanto a la función de las reuniones. Creo que en el post se hace una generalización demasiado tajante, una sentencia para mi fácil, extrayendo una opinión de un determinado grupo y haciéndola extensible a todos los demás. De qué reuniones estamos hablando? Las que sirven para engordar egos lavando una imagen autoritaria a cambio de la políticamente correcta? Estamos refiriéndonos a las reuniones de trabajo, por ejemplo? A las diplomáticas, por ejemplo?
    No me siento del todo identificada con tu opinión. He asistido a reuniones de varios tipos: de estudios de mercado, de trabajo, de amistad, de asociaciones culturales, de profesionales, de creatividad… Y puedo asegurar que las reuniones en las que se juntan diferentes creativos, artistas o free-lances de diversas disciplinas, o las que realizamos en una asociación a la que pertenezco vinculada a la defensa de los derechos humanos y la interculturalidad, no tienen nada que ver con lo dicho en el post. De esas reuniones salen nuevas ideas, soluciones complementarias y visiones mejoradas. Nadie pretende reforzar su imagen ni dogmatizar, como simple misión, y no porque todos estén desprovistos de ego, sino porque necesitan y buscan el intercambio como estrategia de mejora y complementación.
    Eso sí, si hablamos de empresas y trabajo, ahí te doy la razón. Pero discriminemos, no caigamos en etiquetas radicales porque así se tira por tierra el esfuerzo de personas con verdadero interés por reunirse en pro del beneficio común.

  5. Naturalmente Laura estaba esperpentizando, porque me gusta provocar de no haberlo hecho no hubiera conseguido ese comentario tuyo tan acertado y prudente.
    Claro que cada uno de nosotros tiene experiencias particulares con respecto a sus reuniones, por mi parte yo me refiero a mi propia experiencia. Supongo que eres mucho mas joven que yo y no tienes la experiencia de aquellas reuniones-asambleas donde todo se decidia entre todos y donde la jerarquia era negada aunque al final se impusiera por la fuerza de los votos. que siempre apoyaban a la jerarquia oculta.
    Yo desde que soy jefe ya no acudo a ninguna reunión con mis subordinados de lo contrario estos se sentirian cohibidos y no hablarian con libertad. gestiono mi servicio siguiendo los consejos de en un libro de Alejandro Nieto que lei que se llamaba “La organizacion del desgobierno”: pequeñas reuniones frecuentes y periodicas para la toma de decisiones y informacion para todo el sistema recurrente.

  6. Muy interesante. Recomiendo una película de Lars von Trier: “El jefe de todo esto”, donde plasma con mucha gracia este juego de ocultar las jerarquías y el poder. Felices Fiestas!!!

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