La tensegridad

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Es curioso que haya sido precisamente un arquitecto al que debamos una de las ideas que amenaza con convertirse en el nuevo paradigma de la nueva medicina que se está gestando. Me refiero a Richard Busckmister Fuller un arquitecto al que debemos algunos conceptos -algunos de ellos muy conocidos-como sinergia y otros menos conocidos como el concepto de tensegridad.

needle tower

La tensegridad es un concepto de ingenieria que tiene que ver con la proporción (la integridad) entre determinadas fuerzas de compresión y de tracción. Precisamente la Needle Tower (la Torre de aguja) es una estructura que ilustra perfectamente este concepto sobre el que volveré más abajo.

Buckmister Fuller y sus estructuras más conocidas como las geodésicas representan un punto de encuentro entre la ciencia y las humanidades, entre el saber experimental y el saber empírico y es uno de los profetas de lo que hoy se conoce como «tercera cultura» es decir la fusión de saberes entre disciplinas científicas y disciplinas artísticas. Hace algun tiempo hablé de él precisamente en este post donde tambien nombré de pasada uno de los libros de culto de esta tendencia a refundir saberes de unas disciplinas con otras ,me refiero al libro de Ersnt Peter Fisher, «La otra cultura».

Convencido de que determinadas estructuras se repiten de un modo demasiado tozudo en la naturaleza, Buckmister se pregunta por qué. Una pregunta que procede de ser un convencido activista medio-ambiental y probablemente el que inició este movimiento. El tetraedro (del que ya hablé en este post), los triángulos, las cúpulas geodésicas, la espiral son estructuras que se repiten en los cristales, los virus, las moléculas, el ADN y en toda forma de vida y de ahi que Buckmister se preguntara qué clase de secreto habia en esas formas que parecian acoplarse mejor que otras a los planes de la vida.

Suele decirse desde un punto de vista nihilista, postmoderno o neodarwinista que la vida carece de planes (y por ende tampoco la evolución) sin embargo Lynn Margulis ha argumentado espléndidamente en su libro «Captando genomas» que la evolución si tiene un propósito.

Lo cierto es que la palabra «propósito» es bastante mala para iluminar lo que quiero decir pues nadie somos capaces de imaginarnos un propósito que no proceda de un plan imaginado por una mente humana o sobrehumana. Al hablar de propósito parece que estuvieramos invocando a Dios, pero no cabe duda de que la evolución tiene propósitos (usaremos esta palabra a falta de otra mejor), el propósito de la evolución es crear una complejidad creciente.

¿Para qué necesitamos una complejidad creciente?

Pues para disminuir los gradientes que la propia biosfera genera continuamente. O dicho de otra forma: para conseguir que ese gran sistema llamado por algunos Gaia no se aleje demasiado del equilibrio, es por eso que existen fenómenos naturales terribles para el hombre pero benéficos para Gaia como huracanes, tempestades, erupciones volcánicas, terremotos o inundaciones. Es la forma que tiene Gaia de conseguir volver al equilibrio anterior: todo tiende al equilibrio, es decir a la ganancia de entropia, lo que entendemos como enfermedades sean atmosfericas, terrenas o humanas, no son sino estornudos de Gaia en busca de recuperar el equilibrio perdido, la simetria rota.

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Todo lo cual nos lleva a una deducción lógica, ese propósito que parece dirigir la evolución hacia formas de vida más y más complejas tiene un selector natural y se llama Gaia. O si lo prefieren decir de este modo menos poético: la biomasa o biosfera.

Determinados hallazgos o conceptualizaciones que hoy damos como ciertas y comprobables cientificamente proceden y suelen estar precedidas de especulaciones filosóficas, iluminaciones artisticas con o sin pretensiones esotéricas ¿hubiera sido posible el psicoanálisis sin Dovstoievsky? ¿Turner sin Maxwell? ¿Degas sin la teoria corpuscular de la luz? ¿Newton sin la alquimia?

Algo así sucede con un concepto creado precisamente por nuestro arquitecto místico Buckmister que creó el concepto de tensegridad que hoy es necesario para entender nuestra constitución celular y mas allá de eso la estructura de la matriz extracelular conocido como tercer sistema de Pischinger.

El sistema de Pischinger o matriz extracelular es una estructura tridimensional que comunica entre sí todas las células de nuestro cuerpo. Se trata de un espacio donde se dan cita nervios (terminaciones nerviosas) y neurotransmisores, células conectivas como los fibroblastos, las celulas cebadas, algunos adipocitos y macrófagos, alimentos y nutrientes procedentes de la sangre y elementos inmunitarios. En palabras de Tomás Alvaro que recientemente ha escrito un articulo monumental sobre el asunto (y que está aqui), la matrix es:

(..) un filtro biofisico a través del cual las células se protegen, se nutren y se inervan. Estructurada sobre la base de un colágeno firme y una elastina flexible, accesibles al estudio in vivo mediantemicroscopia multifotónica (…)

(..) Constituye el lugar de encuentro  para las diversas subpoblaciones celulares que constituyen la respuesta inmune, el proceso de angiogénesis, la fibrosis y la regeneración tisular.

(..) Y representa el medio de transmisión de fuerzas mecánicas a la membrana basal y a! todo el aparato de mecanotransducción celular, que a través del sistema de las integrinas pone en marcha el sistema de tensegridad y la activación de los mecanismos epigenéticos celulares. (..)

Como podemos observar Alvaro toma prestado de Buckmister Fuller su concepto de tensegridad. ¿Por qué un patólogo toma este concepto que en realidad tiene que ver con estructuras arquitectónicas?

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Pues por qué el cuerpo humano está sometido a esas mismas fuerzas de tensión-compresión y tracción. Por eso tenemos huesos, músculos, ligamentos, articulaciones y  sensores mecanotrasductores para la vibración porque muy probablemente la integridad de esa matriz extracelular tenga que ver con ese concepto que Buckmister Fuller llamó tensegridad, algo que podemos imaginar como un hilo tirante: efectivamente para que la matriz extracelular sea permeable y cumpla su función tienen que suceder dos cosas:

  • Una que mantenga sus diferencias de potencial (que se encuentre constantemente polarizada), pues una de las funciones de esta matriz es la de ser reservorio de electrones que nos protegen de los radicales libres (de la oxidación) y del calcio que continuamente emana del interior de la célula. Si la matriz se convierte en un dieléctrico (un no conductor de electricidad) enfermará a su medio ambiente. Es decir la matriz tiene un latido propio que se modifica segun los ritmos circadianos y que oscila segun la alcalinidad o la acidosis del microambiente.
  • La matriz tiene que estar tirante como el sedal de una caña de pescar, de lo contrario las macromoléculas que la pueblan se enredarian entre ellas y los filamentos o cilios -el andamiaje- que sirven de autopistas de información, asimilación y excreción resultarian obstruidos.

Como vemos el concepto de tensegridad precisaba primero ser formulado por un visionario y más tarde aplicado a la ciencia, es asi como podemos avanzar más rápidamente, unos imaginan y los otros -años o siglos más tarde- demuestran o refutan.

Pero mientras esas demostraciones suceden ya están emergiendo nuevas ideas que se plantearan en el futuro como hipótesis verificables, valga como ejemplo este post donde me planteaba si la anorexia mental no sería una enfermedad de la matrix. Otro ejemplo de ese segmento de tiempo (el que va desde la formulación de una hipótesis hasta su demostración) que parece vacío está en realidad plagado de un saber oculto en las bibliografías malditas y que no detiene los nuevos tratamientos -aun no verificados- pero que apuntan a convertirse en el futuro en verdaderos tratamientos de la matrix extracelular y que aportarán muchisimas oportunidades a enfermedades que hoy no sabemos como tratar .

El ejemplo más conocido por todos es la osteopatia. O la quiropráctica.

¿No es la osteopatia una manipulación del sistema de compresión (huesos) y del sistema de tracción (ligamentos, musculos).

Se trata de manipuladores-rehabilitadores de la tensegridad perdida en la enfermedad.

No es de extrañar que en el futuro las jaquecas, el dolor de espalda, las alergias, la fibromialgia, la osteoporosis, la obesidad, la anorexia mental, el colon irritable, el asma y todo eso que llamamos a veces enfermedades psicosomáticas las traten los fisioterapeutas.

Al fin y al cabo ya existen ensayos más o menos esotéricos en esa dirección como pueden ver en esta web.

¿Y si alguien demostrara cientificamente que todas estas técnicas tienen un fundamento más allá del doctrinal que emerge de su propia práctica?

¿Será la tensegridad un nuevo paradigma médico?

Estoy sin embargo seguro de que las terapias corporales ganarán la batalla a las terapias basadas en la palabra. Al fin y al cabo está demostrado que tocar, acariciar, masajear o besar son mas terapéuticos que hablar.

Tocar a alguien es tocarle el genoma.

A través de ese andamiaje que comunica la matriz extracelular, con la citoplásmica  y la nuclear.