La tensegridad

buckminster-fuller

Es curioso que haya sido precisamente un arquitecto al que debamos una de las ideas que amenaza con convertirse en el nuevo paradigma de la nueva medicina que se está gestando. Me refiero a Richard Busckmister Fuller un arquitecto al que debemos algunos conceptos -algunos de ellos muy conocidos-como sinergia y otros menos conocidos como el concepto de tensegridad.

needle tower

La tensegridad es un concepto de ingenieria que tiene que ver con la proporción (la integridad) entre determinadas fuerzas de compresión y de tracción. Precisamente la Needle Tower (la Torre de aguja) es una estructura que ilustra perfectamente este concepto sobre el que volveré más abajo.

Buckmister Fuller y sus estructuras más conocidas como las geodésicas representan un punto de encuentro entre la ciencia y las humanidades, entre el saber experimental y el saber empírico y es uno de los profetas de lo que hoy se conoce como «tercera cultura» es decir la fusión de saberes entre disciplinas científicas y disciplinas artísticas. Hace algun tiempo hablé de él precisamente en este post donde tambien nombré de pasada uno de los libros de culto de esta tendencia a refundir saberes de unas disciplinas con otras ,me refiero al libro de Ersnt Peter Fisher, «La otra cultura».

Convencido de que determinadas estructuras se repiten de un modo demasiado tozudo en la naturaleza, Buckmister se pregunta por qué. Una pregunta que procede de ser un convencido activista medio-ambiental y probablemente el que inició este movimiento. El tetraedro (del que ya hablé en este post), los triángulos, las cúpulas geodésicas, la espiral son estructuras que se repiten en los cristales, los virus, las moléculas, el ADN y en toda forma de vida y de ahi que Buckmister se preguntara qué clase de secreto habia en esas formas que parecian acoplarse mejor que otras a los planes de la vida.

Suele decirse desde un punto de vista nihilista, postmoderno o neodarwinista que la vida carece de planes (y por ende tampoco la evolución) sin embargo Lynn Margulis ha argumentado espléndidamente en su libro «Captando genomas» que la evolución si tiene un propósito.

Lo cierto es que la palabra «propósito» es bastante mala para iluminar lo que quiero decir pues nadie somos capaces de imaginarnos un propósito que no proceda de un plan imaginado por una mente humana o sobrehumana. Al hablar de propósito parece que estuvieramos invocando a Dios, pero no cabe duda de que la evolución tiene propósitos (usaremos esta palabra a falta de otra mejor), el propósito de la evolución es crear una complejidad creciente.

¿Para qué necesitamos una complejidad creciente?

Pues para disminuir los gradientes que la propia biosfera genera continuamente. O dicho de otra forma: para conseguir que ese gran sistema llamado por algunos Gaia no se aleje demasiado del equilibrio, es por eso que existen fenómenos naturales terribles para el hombre pero benéficos para Gaia como huracanes, tempestades, erupciones volcánicas, terremotos o inundaciones. Es la forma que tiene Gaia de conseguir volver al equilibrio anterior: todo tiende al equilibrio, es decir a la ganancia de entropia, lo que entendemos como enfermedades sean atmosfericas, terrenas o humanas, no son sino estornudos de Gaia en busca de recuperar el equilibrio perdido, la simetria rota.

Espejo2

Todo lo cual nos lleva a una deducción lógica, ese propósito que parece dirigir la evolución hacia formas de vida más y más complejas tiene un selector natural y se llama Gaia. O si lo prefieren decir de este modo menos poético: la biomasa o biosfera.

Determinados hallazgos o conceptualizaciones que hoy damos como ciertas y comprobables cientificamente proceden y suelen estar precedidas de especulaciones filosóficas, iluminaciones artisticas con o sin pretensiones esotéricas ¿hubiera sido posible el psicoanálisis sin Dovstoievsky? ¿Turner sin Maxwell? ¿Degas sin la teoria corpuscular de la luz? ¿Newton sin la alquimia?

Algo así sucede con un concepto creado precisamente por nuestro arquitecto místico Buckmister que creó el concepto de tensegridad que hoy es necesario para entender nuestra constitución celular y mas allá de eso la estructura de la matriz extracelular conocido como tercer sistema de Pischinger.

El sistema de Pischinger o matriz extracelular es una estructura tridimensional que comunica entre sí todas las células de nuestro cuerpo. Se trata de un espacio donde se dan cita nervios (terminaciones nerviosas) y neurotransmisores, células conectivas como los fibroblastos, las celulas cebadas, algunos adipocitos y macrófagos, alimentos y nutrientes procedentes de la sangre y elementos inmunitarios. En palabras de Tomás Alvaro que recientemente ha escrito un articulo monumental sobre el asunto (y que está aqui), la matrix es:

(..) un filtro biofisico a través del cual las células se protegen, se nutren y se inervan. Estructurada sobre la base de un colágeno firme y una elastina flexible, accesibles al estudio in vivo mediantemicroscopia multifotónica (…)

(..) Constituye el lugar de encuentro  para las diversas subpoblaciones celulares que constituyen la respuesta inmune, el proceso de angiogénesis, la fibrosis y la regeneración tisular.

(..) Y representa el medio de transmisión de fuerzas mecánicas a la membrana basal y a! todo el aparato de mecanotransducción celular, que a través del sistema de las integrinas pone en marcha el sistema de tensegridad y la activación de los mecanismos epigenéticos celulares. (..)

Como podemos observar Alvaro toma prestado de Buckmister Fuller su concepto de tensegridad. ¿Por qué un patólogo toma este concepto que en realidad tiene que ver con estructuras arquitectónicas?

nagual1

Pues por qué el cuerpo humano está sometido a esas mismas fuerzas de tensión-compresión y tracción. Por eso tenemos huesos, músculos, ligamentos, articulaciones y  sensores mecanotrasductores para la vibración porque muy probablemente la integridad de esa matriz extracelular tenga que ver con ese concepto que Buckmister Fuller llamó tensegridad, algo que podemos imaginar como un hilo tirante: efectivamente para que la matriz extracelular sea permeable y cumpla su función tienen que suceder dos cosas:

  • Una que mantenga sus diferencias de potencial (que se encuentre constantemente polarizada), pues una de las funciones de esta matriz es la de ser reservorio de electrones que nos protegen de los radicales libres (de la oxidación) y del calcio que continuamente emana del interior de la célula. Si la matriz se convierte en un dieléctrico (un no conductor de electricidad) enfermará a su medio ambiente. Es decir la matriz tiene un latido propio que se modifica segun los ritmos circadianos y que oscila segun la alcalinidad o la acidosis del microambiente.
  • La matriz tiene que estar tirante como el sedal de una caña de pescar, de lo contrario las macromoléculas que la pueblan se enredarian entre ellas y los filamentos o cilios -el andamiaje- que sirven de autopistas de información, asimilación y excreción resultarian obstruidos.

Como vemos el concepto de tensegridad precisaba primero ser formulado por un visionario y más tarde aplicado a la ciencia, es asi como podemos avanzar más rápidamente, unos imaginan y los otros -años o siglos más tarde- demuestran o refutan.

Pero mientras esas demostraciones suceden ya están emergiendo nuevas ideas que se plantearan en el futuro como hipótesis verificables, valga como ejemplo este post donde me planteaba si la anorexia mental no sería una enfermedad de la matrix. Otro ejemplo de ese segmento de tiempo (el que va desde la formulación de una hipótesis hasta su demostración) que parece vacío está en realidad plagado de un saber oculto en las bibliografías malditas y que no detiene los nuevos tratamientos -aun no verificados- pero que apuntan a convertirse en el futuro en verdaderos tratamientos de la matrix extracelular y que aportarán muchisimas oportunidades a enfermedades que hoy no sabemos como tratar .

El ejemplo más conocido por todos es la osteopatia. O la quiropráctica.

¿No es la osteopatia una manipulación del sistema de compresión (huesos) y del sistema de tracción (ligamentos, musculos).

Se trata de manipuladores-rehabilitadores de la tensegridad perdida en la enfermedad.

No es de extrañar que en el futuro las jaquecas, el dolor de espalda, las alergias, la fibromialgia, la osteoporosis, la obesidad, la anorexia mental, el colon irritable, el asma y todo eso que llamamos a veces enfermedades psicosomáticas las traten los fisioterapeutas.

Al fin y al cabo ya existen ensayos más o menos esotéricos en esa dirección como pueden ver en esta web.

¿Y si alguien demostrara cientificamente que todas estas técnicas tienen un fundamento más allá del doctrinal que emerge de su propia práctica?

¿Será la tensegridad un nuevo paradigma médico?

Estoy sin embargo seguro de que las terapias corporales ganarán la batalla a las terapias basadas en la palabra. Al fin y al cabo está demostrado que tocar, acariciar, masajear o besar son mas terapéuticos que hablar.

Tocar a alguien es tocarle el genoma.

A través de ese andamiaje que comunica la matriz extracelular, con la citoplásmica  y la nuclear.


Darwin y Gandhi

darwin

La evolución es un proyecto inconcluso.

M. Heidegger

Ahora que estamos en el año de Darwin es el momento de pensar en Gandhi y lo digo como ejemplo de lo va a ser este post: una especie de reflexión sobre lo innato y lo adquirido, una especie de paseo por ese paradigma científicamente correcto que es la idea de que todos nosotros procedemos de una intersección, de la interfase que componen medio ambiente y genética.

Esta idea que es muy buena y probablemente indiscutible tiene sin embargo varios problemas que proceden de la conceptualización de una cosa y la otra: ¿qué es medio ambiente, a qué nos referimos con esa palabra?¿Como encajan o dónde se encajan ambas condiciones? ¿qué es genética , que podemos esperar de esta ciencia? y una pregunta suplementaria: ¿es la genética siempre innata?

Comenzaré por intentar responder a esta última pregunta y lo haré recordando la posición de la ciencia sobre lo innato y lo adquirido: sólo pueden trasmitirse los rasgos innatos que lo hacen a través de los genes, es decir lo adquirido no es susceptible de ser trasmitido. Dicho de otra manera la ciencia se posicionó favorablemente a Darwin y en contra de Lamarck que pensaba que ciertos rasgos aprendidos podian trasmitirse a las siguientes generaciones. La ciencia, hoy por  hoy, sólo admite a los genes como vehículos de la herencia descartando otras posibilidades.

Piense usted en sí mismo para apreciar una realidad: su visión del mundo si es usted un adulto y ha vivido lo suficiente es un mar de aprendizajes, de estrategias, de cogniciones, recuerdos y de experiencias, todo ese océano en usted es en realidad un campo neurofisiológico -biocognitivo- que influye no solamente en la manera que usted piensa sino tambien va a influir en la manera en que enfermará. En realidad todo ese campo se manifestará en usted «como si» fuera genético. Si usted desarrolla una diabetes o un cancer de colón, no está enfermando su pancreas o su colon tan solo sino todo usted. Es usted el que enferma -su campo- más allá de un órgano.

Esto no es sólo una idea poética que induce a pensar en el hombre como una totalidad, es una realidad tan genética como la herencia que usted trajo al mundo cuando nació, dicho de otra forma existen inducciones del ambiente frente a determinados genes a través de algo que se conoce como epigenética, en realidad los genes son bastante tontos cuando se les deja solos, es necesario además que sus instrucciones se transcriban, se activen o se inhiban bien en un sentido o en otro.

Además de eso hay que contemplar otro asunto: si usted desarrolla un cáncer o una diabetes esta enfermedad lleva consigo un peaje emocional, un impacto que se transferirá no sólo a usted sino tambien hacia sus familiares que en adelante en su visión del mundo tendrán que contemplar forzosamente que usted tuvo un cáncer o una diabetes. Dicho de otra manera el impacto de la enfermedad suya tendrá consecuencias en la visión del mundo de su familia.

De forma que cuando decimos que usted tiene tal o cual tendencia a enfermar lo que estamos diciendo son dos cosas: que usted tiene un terreno genético que le predispone a esta enfermedad (y a otras muchas parecidas) y que además de eso existe un riesgo a padecerla en función del impacto que recibió de la enfermedad de sus familiar con independencia de su genética, el sólo impacto psiquico de esa enfermedad influyó en su vision del mundo y usted puede enfermar de lo mismo que su progenitor no por herencia sino por la influencia de aquella impresión y la preocupación constante que usted arrastre sobre aquella enfermedad.

Ya tenemos una forma de herencia lamarckiana que no es genética sino que procede de la influencia del estrés sobre sus genes, hoy diriamos epigénetica.

No cabe ninguna duda de que Darwin descubrió un enorme continente pero hay que decir que la teoria de la selección natural, la supervivencia del más apto tiene serias fisuras. En un post anterior que titulé «La selección natural explicada a un médico residente«, expliqué algunas variaciones de este axioma de la selección natural.

Si usted hace una búsqueda por Internet caerá pronto en la cuenta de que existe un debate entre creacionistas y evolucionistas y que a mi me parece una cortina de humo para no orientar el debate hacia los opuestos verdaderamente en juego ahora y aqui: los neodarwinistas radicales como Dawkins o los simbiogenetistas como Lynn Margulis o Stephen Jay Gould. Lo cierto es que no conozco a nadie que hoy niegue la evolución natural, ni siquiera la Iglesia católica la niega ya, pero existen serias discrepancias acerca de los mecanismos que utiliza la selección natural a la hora de construir nuevas especies (la especiación) y el por qué se mantienen serios hándicaps para la supervivencia y la reproducción como las enfermedades ¿como es posible explicar la supervivencia de las enfermedades con un mecanismo tan perfecto como la supervivencia del más apto?

Y sobre todo la idea de que existe tambien una evolución que no depende de la genética sino de un proceso que para entendernos llamaremos incorporación o introyección y que mas abajo explicaré.

No cabe ninguna duda de que los Sapiens somos muy listos y que hemos desarrollado nuestras capacidades cognitivas hasta el paroxismo, pero ¿qué ha sucedido con nuestras capacidades emocionales? ¿Estamos igualmente desarrollados ahi?. No y no lo estamos por una razón de selección -ahora si- natural.

Llevamos unos 50.000 años sobre la tierra y es evidente que las culturas que más han progresado proceden de sólo 5000 años para acá, la egipcia, la babilónica, la griega, la persa, la minoica, la maya, etc lo han hecho porque desarrollaron herramientas tecnológicas, culturales, civicas, agricolas, politicas, religiosas, literarias o plásticas especiales, incluyendo entre estas habilidades el arte de la guerra: hacer espadas fue una conducta seleccionada más selectivamente que el amor por el prójimo porque daba premio evolutivo. Tampoco tengo ninguna duda de que Europa hoy posee un estatus de vida más elevado que Africa o que cualquier civilización asiática descontando Japón. Es evidente que la selección natural ha seleccionado hegemónicamente los aprendizajes cognitivos sobre los emocionales. Es muy obvio que el hombre moderno, el hombre de hoy es un titán cientifico, tecnológico o filosófico tanto como un imberbe emocional. Es por eso que existen las neurosis, los sufrimientos emocionales, las enfermedades psicosomáticas y la locura.

Todas estas enfermedades contradicen en cierto modo la selección natural pero hay que entender que la evolución no ha presionado sobre estas conductas para preservar los genes que las sustentan puesto que la enfermedad por definición es inadaptativa. Todo parece indicar que la enfermedad mental es un subproducto de nuestro infantilismo emocional, es decir de la brecha que existe entre nuestras habilidades cognitivas y nuestras prestaciones emocionales.

Dicho de otra forma: la evolución presionó para que determinados genomas se extendieran quiza al precio de hacer que otros genomas quedaran suspendidos y otras habilidades amputadas. La enfermedad mental en este sentido seria un subproducto de estirar más en una dirección que en otra en el sentido de sacrificar las habilidades usualmente sociales que son un verdadero tampón protector contra la enfermedad mental.

La enfermedad pues no es algo que la evolución haya preservado activamente sino una consecuencia de haber puesto mayor énfasis en la parte cognitiva. Seria algo evolutivamente neutro.

En este momento me gustaria volver al concepto de incoporación o introyección que nombré más arriba como una forma de trasmisión no genética de algo.

Si usted hace algo de memoria convendrá conmigo en que hace poco más de 100 años las mujeres no tenian derecho al voto, ni siquiera tenian derecho a bienes subordinándose civilmente a sus maridos.¿Recuerda esa situación? Ahora piense en la mujer actual ¿que diferencias observa?

¿Que diria usted si le dijeran ahora y aqui que las mujeres no pueden votar?

Seguramente usted tendria un ataque de risa y no comprendería que hubiera detractores y partidarios de esta idea (que aun existen en determinadas culturas) Lo que diferencia nuestra cultura de esas otras que discriminan a la mujer es que ellos aun viven esta cuestión como opuestos enfrentados. Nosotros por el contrario la hemos interiorizado de tal modo que lo damos como un derecho natural de las mujeres. No pensamos más en el asunto y no lo vivimos como una contradicción.

Cuando se supera un opuesto ya no se piensa en ellos.

Hemos interiorizado la conducta de igualdad frente al voto y por lo tanto el mundo ya no está dividido entre detractores y partidarios del voto femenino.

Ahora piense usted en una conducta socialmente perversa como «pegar a alguien». ¿Cree usted que las personas que pegan a sus semejantes no saben que está prohibido pegar? Naturlamente que lo saben, hasta los asesinos saben que matar a alguien es algo que no debe hacerse y que está penado por la ley. ¿Y entonces por qué lo hacen?.

Pues porque ni saber ni deber bastan por sí mismos. Para inhibir algo es necesario interiorizar, que la prohibición de hacer daño a un semejante llegue a penetrar en nuestro campo biocognitivo de tal modo que ya no haga falta pensar más en ello, se trataria entonces de una conducta que ha pasado a constituirse en un tabú, en una prohibición que se acata en nombre de algo que no procede del código penal o de la moralidad o de la religión sino que es un mandato biológico.

Algo asi sucede con todos los tabúes, son parte de nuestro genoma extendido, se trata de inserciones culturales, son parte de algo que heredamos pero no por la via de la genética sino por la via de la cultura.

De forma que deben existir otras maneras de trasmitir información y que no proceden sólo de los genes. Los genes no son el único vehiculo de trasmisión de información relevante o util aunque esta información termine convirtiéndose en una información biológica.

No cabe ninguna duda de que la incorporación de valores (y vicios) es algo que no cabe ni se codifica en los genes sino que se encuentra en el medio ambiente, al menos en ese medio ambiente que llamamos familia o tradición. Existe una trasmisión de caracteres adquiridos a través de las familias que es transgeneracional y que desborda los aprendizajes individuales. La incorporación -la inserción- psicobiológica de un valor (o de un vicio) familiar precisa de tres generaciones al menos para poderse convertir en algo biológico. Si sus padres y abuelos ya no pegaban es muy poco probable que usted pegue a alguien, pero si algunos de esos ascendientes suyos era «pegón», usted tiene riesgo de serlo con independencia de sus genes y de si conoció o no al «pegón» en cuestión. Se trata de un aprendizaje que es posible que no haya sido interiorizado por algunos miembros de su familia y aunque usted sepa que no hay que pegar  a nadie puede usted caer en la tentación de hacerlo puesto que no se halla codificado como un no en su linaje.

Hay muchas personas que piensan que los valores morales y éticos proceden de la razón, somos morales y tenemos ideales éticos porque somos muy inteligentes y razonables. Los que así piensan están equivocados, lo moral, las aspiraciones éticas de los seres humanos no proceden de la razón ni son entidades cognitivas sino emocionales que vienen de la otra parte del espejo: se trata además de algo no computable. Si quisieramos construir un robot que pensara como un humano fracasariamos al intentar hacer de él un robot-ético del mismo modo que fracasariamos en conseguir que tuviera emociones y sentimientos. Pero quizá en la tercera generación de robots inteligentes pusieran aparecer atisbos de moralidad siempre y cuando esos robots tengan aseguradas sus necesidades primordiales (fueren las que fueren), si los tratamos como obreros sólo conseguiremos infantilizarlos y nunca adquirirán funciones morales. Pero si lo logran no será por haberlos programado para eso sino que sería una propiedad que emergeria de la tradición-robótica.

Es por eso que aunque sabemos reconocer los valores éticos en sí mismos o cuando se encarnan en alguien somos incapaces de saber ¿por qué es bueno ser bueno? Intente usted contestarse en privado esta pregunta y se encontrará de bruces con el mismo dilema que apresó a Kant y que por cierto no alcanzó a responderse más allá del «imperativo categórico» que no termina de responder la pregunta ontologica que me planteo.

Nuestra dificultad en contestarnos esta pregunta está precisamente relacionada con nuestro infantilismo emocional: sencillamente no existe ninguna razón racional para ser buenos más allá de que nos castiguen por ser malos , lo que señala en la dirección de que la bondad como valor universal -por ejemplo- no está los suficientemente interiorizado entre la población general o al menos no lo está tanto como el «no matarás» al que antes me referí. Lo que parece indicar que cada uno de estos valores ha seguido distinta suerte entre nosotros los humanos, algunas interiorizaciones parecen ser bastante fáciles de trasmitir mientras que otras son bastante dificiles, es como si pertencieran a un nivel distinto de complejidad emocional.

Gandhi1

Ahora le ruego que mire usted esta fotografia de aqui arriba. ¿Que es lo que usted ve?

Si, usted tambien la ha reconocido está usted frente a la bondad, la compasión, al altruismo y la humildad, está usted frente a frente a varios absolutos platónicos, frente a valores.

¿De dónde sacó Gandhi esos genes? ¿Cree usted que estos rasgos se computan y transfieren genéticamente?

Más allá del apego de las madres por sus crias y de los progenitores por los suyos, es dificil entender el altruismo como un rasgo genético. A pesar de que algunos evolucionistas han  teorizado sobre el tema es evidente que el apego o amor de uno por su descendencia no tiene nada que ver con el altruismo de este señor de aqui arriba que es un altruismo universal, algo que trasciende al tú y el nosotros tribal y que va en busca del nosotros todos.

Para mí está claro que esa clase de sentimientos-rasgos no se transfieren por la via genética sino que proceden de ideales, de qualia que si no se encuentran más distribuidos entre la población general es porque sólo muy recientemente la humanidad ha comenzado a valorar su parte emocional.

Primero efectivamente hay que comer y tener una guarida, después seguridad, más tarde comodidades y ciertos excedentes para el mañana. Cuando todo esto se ha cumplimentado es el momento de comenzar a plantearse otros objetivos e ideales.

Si Gandhi tuviera un hijo, es muy poco probable que ese hijo fuera tan grande moralmente como su padre, pero si este hijo creciera entre hermanos-gandhis, primos-gandhis, madres-gandhis o una sociedad gandhi lo que seria una rareza seria la maldad. No quiero decir que desapareciera del todo, ni la enfermedad, ni la miseria humanas pero estoy seguro de que disminuiría el dolor y el sufrimiento paralelamente a la nivelación del balance entre lo cognitivo y lo emocional.

Porque la felicidad no tiene secreto alguno: consiste en olvidarse de uno mismo y este argumento es muy poco asimilable por el egoísmo genético.

Es lógico, al fin y al cabo de no haber sido por ese egoísmo no estariamos ahora aquí escribiendo este post pues Internet no nació para alcanzar ideales aunque lo cierto es que el que lo inventó para uso militar no podia ni imaginarse como iba a contribuir al diseño de un hombre nuevo.

La enantiodromia: Freud y Jung

jung

La enantiodromia es una palabra dificil de pronunciar y también de escribir pero es un concepto fácil de comprender: se trata de la transformación de algo en su opuesto.

Asi una persona seria se da a la bebida, una persona melancólica se transforma en alguien dominado por el exceso o la lujuria, una mujer comedida y tímida en una desbocada devoradora de hombres, un pusilánime en un lider politico, económico o social.

La enantiodromia tiene pues un tenue parecido con la conversión, me refiero a la religiosa como aquella que acaeció en S. Pablo que a raíz de una caida de caballo se convirtió de perseguidor de los cristianos en un padre de la Iglesia y uno de sus furibundos defensores, de los más dogmáticos por asi decir.

También mantiene algunas relaciones de vecindad con «la metanoia» aunque es más radical. La metanoia no implica convertirse en lo contrario de algo sino simplemente un cambio de personalidad que acaece despues de una experiencia significativa como aquella de la que hablé en este post y que apareció despues de una experiencia cercana a la muerte y que no prejuzga psicopatología.

La enantiodromia sin embargo tiene siempre un tufillo psicopatológico, el ejemplo mas común es el trastorno bipolar esa extraña enfermedad que parece discurrir entre dos polos de opuestos (tristeza-alegria) que fluctuan permanentemente y que ahora se manifiesta con depresión y mas tarde con manía dejando un espacio vacío de síntomas que se mantiene estable de forma temporal hasta una próxima descompensación.

Efectivamente, permutar los opuestos, navegando entre extremos no parece ser una buena estrategia de salud mental pues para ello es necesario que el control y la mesura aparezcan enmedio de una cierta tolerancia a la emergencia de lo caótico.

«Nada en exceso», rezaba en el frontispicio del oráculo de Delfos.

Carl Gustav Jung fue un psiquiatra suizo que mantuvo con Sigmund Freud una historia densa de rivalidad y desencuentros. Pero no hay que entenderlo como una antipatía personal sino una diferente concepción del destino del hombre a partir de sus convicciones religiosas. Freud era judío materialista y ateo y su concepción del hombre era muy negativa y pesimista, Freud pensaba que el hombre y la humanidad no tenian arreglo y predijo además en «El porvenir de una ilusión» que las religiones le ganarian la partida a la ciencia.

Aunque Freud no supo predecir que la ciencia se convertiría, a su vez, en una religión.

Sin embargo Jung pensaba lo contrario: que el hombre tenia una redención posible y que esa redención estaba ubicada en sí mismo, en su interior y a través de un proceso forzosamente individual que llamó «camino de individuación» una especie de superación de los opuestos, es decir de la dualidad.

Jung era una versión de Freud pero en cristiano y no se conformó con ser el  sucesor del maestro, Jung aspiraba a algo más: a una ruptura en el interior del movimiento psicoanalítico, algo que consiguió -como siempre sucede- en estos casos: a través de una bifurcación, de una escisión. El discípulo díscolo con suficiente liderazgo acaba por conseguir siempre este propósito. Es asi como el conocimiento avanza, a través de supuraciones , de amputaciones y de herejias.

Lo paradójico de esta cuestión es que Jung y Freud se parecian mucho entre sí, Jung estaba fascinado por el descubrimiento del inconsciente y de las fuerzas que lo gobiernan descritas por Freud, y éste, a su vez, estaba decidido a darle a Jung un creciente protagonismo en el seno del movimiento psicoanalítico puesto que Jung era psiquiatra y trabajaba en un Hospital suizo de renombre. Freud -que era neurólogo- necesitaba el visto bueno de la psiquiatría oficial para que sus teorías fueran aceptadas por la ciencia y esta es la razón por la que instituyó de hecho a Jung como su sucesor.

Jung era la sombra de Freud y al revés: Freud era la sombra de Jung. Cada uno de ellos representaba para el otro esa parte a la que uno renuncia u oculta por razones de educación, formación o karmáticas. Cada uno está obligado a seguir sus propios caminos una vez amputados los caminos de la Sombra y esos caminos casi siempre nos ponen en contraposición con los caminos de los demás cuando se persigue un mismo fin.

Y ambos seguian el camino de su propia ambición. El otro no era sino un obstáculo.

Jung aportó al psicoanálisis una dimensión que Freud soslayó, una dimensión trascendente, una dimensión alquímica de autotransformación a través de un largo periplo espiritual. No es de extrañar que Jung fuera calvinista y se apoyara en la mística del trabajo individual como forma de acercarse a  este fin de individuación y que representaria algo así como la fusión del Yo -el neopreno de la corporalidad y la narrativa individual- con el Si- mismo -el camino ascendente de la conciencia, algo que se llevaría a cabo a través de la superación de los opuestos y que daría como resultado una fuente de iluminación personal, el nacimiento de un carismático hombre nuevo.

Para Jung «La sombra» seria uno más de los arquetipos del inconsciente, de los más profundos y estremecedores donde los humanos guardamos todo aquello que rechazamos de nosotros mismos y que tratamos como algo ajeno, como algo que alguien puso ahi, como algo alienado. La novedad que aportó Jung al psicoanálisis fue el tratamiento que propuso dar a esta sombra: lejos de mantenerla oculta de lo que se trataba era de confrontarla manteniendo una cierta tensión entre los opuestos: el tratamiento consistiria en mantener esta tensión el tiempo suficiente para que el individuo no tuviera más remedio sino acoplar la sombra a su proyecto de individuación pues no puede haber camino trascendente sin integración de la sombra.

sombra

Freud pensaba que de lo que se trataba en un tratamiento era de integrar tambien lo rechazado pero entendía lo rechazado siempre en clave personal, histórica que dependía de los sucesos individuales a los que el enfermo hubiera asistido junto con las estrategias destinadas a mantener estas pulsiones a buen recaudo.

La novedad que aporta Jung es precisamente el descubrimiento del inconsciente colectivo, es decir la existencia de un inconsciente no personal, -transpersonal al decir de los terapeutas actuales- y que no tiene tanto que ver con los sucesos acecidos en la vida de una persona sino que procederian de la cultura humana o más alla de ella, de la propia naturaleza.

Para Jung el inconsciente colectivo es sinónimo de naturaleza de dónde procedemos, tambien de la cultura que construimos, el hombre se encontraría en esa interfase de donde extrae los símbolos y la energia que alimenta esos mismos procesos inconscientes sin negar el inconsciente freudiano propiamente dicho.

Un ejemplo de esta idea es el arquetipo del Diablo, del dragón, la serpiente, la luna y los lunáticos, una idea relacionada con la libido, con lo prohibido, con lo sexual o con lo destructivo que siempre anida en esa parte incognoscible que llamamos inconsciente, alli se encuentra relegada y no porque el individuo haya optado por hacerlo así (algunos optan por identificarse con ese arquetipo) sino porque hay algo prehumano que lo confinó a aquel lugar. Una vez bifurcado el mundo en dos, el ser humano no tiene más remedio que navegar por la dualidad que le viene servida de oficio, instalada de origen. La funcion del individuo es la superación de esa dualidad, la superación de la enantiodromia.

Es sólo asi, integrándolo como el Diablo dejará de torturarnos.

Todo camino de individuación además trata de recorrer esa «Noche oscura del alma» de la que hablaban los místicos pues es a oscuras la forma en que  se realiza la mayor parte del trayecto, al final del cual hay la luz, el supremo arquetipo universal, el vacío que todo lo crea y de donde todo procede. Jung mantenia -a diferencia de Freud- un concepto trascendente de lo humano. El camino está -como todo camino heroico- lleno de peligros y de fracasos. La enfermedad mental sería la expresión de ese fracaso.

Pero Jung no hubiera podido existir sin Freud, porque Freud era su sombra y no tuvo más remedio que intergrarla y no perecer aplastado por ella.

La enantiodromia es pues una especie de opción por la navegación de opuesto en opuesto bien de forma temporal bien en forma de modelo de vida, cuando sucede significa un encuentro con la sombra, una oportunidad, algunos tienen que enfermar fisicamente para darse de bruces con su propia sombra y otros enloquecen cuando se la encuentran.

Otros con más suerte se la encuentran con forma humana como en la fotografía de Remedios Varó de más arriba y se preguntan entonces quién de los dos es el soporte de ese Yo en el que siempre creyeron y entonces comienzan a entender.

Y entonces cuando caen en la cuenta de que el Yo es una cremallera destinada a cerrar todos los goznes, las grietas de la Conciencia.

Me gustaria terminar este post con una cita de Jung acerca de dónde proceden los males de la humanidad, al menos de la nuestra, la que está vinculada a la religión judeo-cristiana. Para Jung el origen de todos los males es la dualidad en la que el cristinianismo profundizó hasta el paroxismo. Cristo es representante de todo lo bueno sin ninguna grieta ni defecto humano a diferencia de todas las religiones monosteistas cuyos dioses sufrian debilidades muy humanas y reconocibles. La fundación de un Cristo superbueno incluyó inmediantemente un Diablo supermalo y la separación entre los opuestos aumentó su distancia, entre ambos apareció una oquedad insalvable, la grieta de la dualidad. Y con ella la represión, el ocultamiento, la supresión y la negación de lo intolerable.

«La contraposición de lo luminoso y bueno, por un lado, y de lo oscuro y malo, por otro, quedó abandonada abiertamente a su conflicto en cuanto Cristo representa al bien sin más, y el opositor de Cristo, el Diablo, representa el mal. Esta oposición es propiamente el verdadero problema universal, que aún no ha sido resuelto».