La risa

Un amigo mio inmunólogo suele decir que la risa estimula el sistema inmune.

Si es por eso es seguro que mi sistema inmune está muy fortalecido porque yo soy de las personas que mas ríen de este país. Debe ser por eso que tengo alergia a los ácaros, una especie de respuesta exagerada a un parásito que convive con nosotros desde los albores de la humanidad y que nos enseñó a rascarnos.

Y es que todo me hace gracia pero admito que lo que mas gracia me hace y de donde extraigo cientos de anécdotas para reir son los informativos de televisión, eso que llaman los telediarios.

Una constante fuente de inspiración, la vida es muy graciosa y uno acaba por encontrarle la gracia a cualquier cosa, es por eso que no me pierdo ninguno. Soy un adicto a los informativos: una verdadera fuente de hiperrealidad.

Y cuando eso falla, está la vida y sus adversidades, vean el siguiente ejemplo, un ejemplo verdadero que me sucedió el otro dia.

Estaba yo en la terraza de mi apartamento de verano  tratando de escribir un post cuando de repente oí un gran estruendo en algun lugar cercano a mi terraza. Como si un muro se hubiera caído, como si se viniera abajo la finca entera, un ruido así oí.

Pensé que se había caído alguna silla de algun vecino o alguna mesa por el viento ( a veces sucede), y me dirigí raudo a investigar.

Me encontré con una enorme grieta en la pared del tabique que separa mi dormitorio del comedor, abombada y amenazando resquebrajarse. Era una pared la que se había caído, mejor dicho agrietado porque el tabique seguía en pie gracias a la gota -según sabría mas tarde- que opera como un pegamento.

Lo primero que pensé es que había habido un terremoto y miré hacia abajo por si ya había cundido el pánico y los vecinos se habían atrincherado en el jardín.

Nada.

Así que bajé a preguntar al portero si habían oído el estruendo mientras le proponía que subiera a mi casa a ver el estropicio.

No había sucedido nada, ningún vecino se había quejado.

Así que me propuse averiguar si había habido un corrimiento de tierras (Benicasim es una zona que registra terremotos de vez en cuando) y no se me ocurrió otra cosa que llamar al 112.

Llamé para preguntar si ellos (en emergencias) tenían noticia de que hubiera habido un terremoto) me dijeron que no, me tomaron la filiación y he aquí el desastre:

A los 5 minutos se habia activado no se qué protocolo y tenia en mi casa a la Guardia civil, a la poclicia municipal y a un par de bomberos.

Pensé que esa velocidad de respuesta no podía ser cierta dado que todo el mundo se queja de la lentitud de respuesta de este tipo de protocolos, pero lo cierto es que en mi casa de repente habían 7 o 8 personas husmeando en la grieta y tratando de diagnosticar su causa.

Naturalmente -y aunque todos me hicieron saber que no sabian su causa- no lograron tranquilizarme sino todo lo contrario. Claro es que yo no necesitaba tranquilidad porque no estaba nervioso sino soprendido del lio que habia armado con aquella llamada.

No había habido ningún terremoto -eso era seguro- según diagnosticó el guardia civil que parecía estar al mando de aquella incursión y que sin dejar de hablar por su móvil, dictaminó:

– ¡Que venga el arquitecto municipal!. No las tenía todas consigo.

El tiempo fue pasando y los vecinos acabaron haciendo campamento en el rellano a la espera de noticias pues algunos de ellos esperaban un dictamen oficial para saber qué hacer, si irse a dormir a su casa o quedarse.

Fueron las horas mas divertidas, escuchando los pronósticos de toda aquella marabunta de personas, algunas de las cuales ni conocía y adelantando hipótesis a cual más alarmista.

La policía municipal les tomó el nombre a todos los que pululaban por mi casa por aquello del informe, alguien experto pensó si no seria que en el piso de arriba habría obras o algún mueble muy pesado tratando de conspirar contra mis tabiques.

De manera que entraron en ese domicilio vacío tratando de encontrar pruebas.

No las encontraron. Todo seguía igual que de costumbre: vacío.

– El problema es que no sabemos si esto es un tabique o un muro de carga, dijo un policía con pinta de espabilado.

– Este edificio no tiene muros de carga, dijo un vecino listillo, ante la cara de estupefacción del policía.

– Esperaremos al arquitecto municipal, dijo otro con más galones.

Y mi casa llena de gente observando la grieta que amenazaba con derribar el edificio según la opinión de un vecino que nunca había visto en la piscina.

Dudé que el arquitecto municipal viniera a ver mi grieta con tanta celeridad pero me equivocaba: a la hora lo tenia en mi casa, eso si con bañador y camiseta.

– ¿Y usted quién coño es? dijo el sargento que en realidad era cabo primero.

– Soy el arquitecto municipal, aunque vaya en bañador -añadió solemne el enjuto arquitecto-.

Miró la grieta con cara de experto y como si fuera la ministra de sanidad me dijo:

– Para que  me entienda señor. Los edificios tienen vida, se mueven y vibran, ¿me sigue?.

– Sube el nivel muchacho que soy psiquiatra.

– Ah, perdón, bueno, lo que ha sucedido no tiene ninguna importancia, es una grieta.

– Ah!

– O sea que pueden seguir durmiendo aqui como si nada, no corren ningún peligro. Mi propuesta es que usted se tranquilice.

– No, si yo estoy muy tranquilo, sólo un poco sorprendido de lo bien que funcionan en este país las emergencias, estamos muy protegidos. ¡Zapatero tiene razón!

– Ese es el problema, aseguró el municipal de turno.

Conté una 18 personas, entre técnicos, municipales y guardia civiles, pero aun no se había dicho la ultima palabra, faltaban los bomberos.

Vinieron los últimos, acompañados por otra patrulla de la guardia municipal, ocuparon la calle y la bloquearon y es por eso que al llegar mi mujer y no poder pasar preguntó a un vecino:

– ¿Qué es lo que sucede, no se puede pasar?

– Creo que están evacuando la finca, dijo el enterado de turno.

Mientras yo despedía al oficial bombero rezagado que habia visto y fotografiado la grieta sin decir ni pio yo añadía este toque de humor:

– Sólo nos ha faltado la SAMU.

– Está en camino, dijo el bombero.

– ¡No por favor, que igual me operan!.

Y me dio la risa, una risa vertical en sentido opuesto a la grieta y asi hasta hoy.

Para saber qué es una grieta

6 comentarios en “La risa

  1. ¡cuánto tiempo sin pasarme por aquí! pero ya sé que me perdonas…..
    Es verdaderamente una historia digna de los Hombres de tu tocayo Paco o también de la Escopeta Nacional, Paco, ¿el bombero no se parecería a Sazatornil?? o también a Carvalho husmeando en esa misteriosa grieta…..
    Bueno, tus fans nos alegramos de que la cosa no fuera a mayores
    Un abracín…..

  2. jajaja!! ke risa!!!

    … lo malo es que el dia que pase algo de verdad no ira nadie!!!

    Para informacion sobre actividad sismica puedes visitar la pagina del

    IGN (inst geografico nacional) con mapa de la actividad sismica.

    felicidades por el blog!!!!!

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