Los tres modos de la conciencia.

tabla_pitagorica

¿Te acuerdas cuando aprendías a multiplicar?

Bueno, no importan mucho los detalles, lo importante es recordar que aprendiste a multiplicar cantando, a través de una especie de prosodia y que aprendiste repitiendo hasta el paroxismo las tablas, cientos,miles de veces, las aprendiste -como se decia entonces- de memoria.

Es asi como aprenden los niños, es asi como aprenden los organismos elementales sin mucho cerebro: repitiendo.

La repetición de un motivo es condición para que se forme un automatismo, un PAF, un patrón de acción fijo que se archiva en nuestra memoria sin localidad, en todo nuestro organismo.

Lo interesante de esta condición de aprendizaje es que no es necesaria la comprensión de para qué sirve lo que estamos aprendiendo, simplemente lo aprendemos sin saber demasiado qué es eso de multiplicar. Dicho de otra forma: aquello que aprendemos en un momento determinado de nuestra vida, en aquel momento plástico de nuestro cerebro que llamamos infancia queda grabado a sangre y fuego en nuestro cerebro, sin localidad, todas nuestras neuronas guardan un rastro de aquella musicalidad de las tablas de la multiplicación y las recordaremos siempre.

Es evidente que la música, la prosodia o el ritmo son buenas acompañantes del aprendizaje como saben todos los pedagogos y ayatolás o rabinos del mundo. La letra no entra solo con sangre -con disciplina sino tambien con ritmicidad y a veces a cabezazos contra el muro (de las lamentaciones me refiero).

Y es tambien evidente que estos aprendizajes cuestan mucho de extinguir, tanto los buenos y provechosos como los malos o desadaptados, hay algo en este modo de aprender repitiendo que le hace perdurar casi durante toda una vida, a cambio, claro está de consumir demasiados recursos o por decirlo a través de la metáfora del ordenador: por consumir demasiada memoria.

De manera que un aprendizaje asi, es bastante limitado, llega un momento en que ya no disponemos de recursos psicológicos para aprender nada nuevo, nuestro disco duro está lleno y hay que defragmentarlo (si nos lo permiten los ayatolás). La acumulación de datos e información que podemos tener en nuestro disco duro es limitado, ¿pero entonces cómo seguimos aprendiendo?

Lo hacemos cambiando de nivel, bifurcando nuestro saber, un buen dia descubrimos algo esencial con respecto a la multiplicación: descubrimos que multiplicar nos ahorra sumas. Descubrimos que la multiplicación es una suma comprimida. Y entonces comprendemos, y cuando comprendemos ya no necesitamos repetir, liberamos memoria de nuestro disco duro y nos instalamos en un segundo modo de aprendizaje.

Necesitamos que nos demuestren algo para poder creerlo o al menos que nos convenzan, ya no nos basta con obedecer sin rechistar, cantar con la prosodia de una maestra maternal o en un coro de voces, buscamos razones y sólo creemos aquello que ha sido demostrado-comprendido. Caer en la cuenta de que multiplicar es una forma de suma nos cambia de nivel de aprendizaje y nos ahorra multitud de operaciones repetitivas, nos hemos liberado del aprendizaje de memoria y entramos en una forma de aprendizaje que podriamos llamar contextual.

Nos hemos convertido en seres racionales, nos hemos liberado del animismo infantil y de la repetición torturante, estamos en un modo egoico, racional, individual presidido por el raciocinio. ya no comulgarémos nunca más con ruedas de molino, ni cantaremos mantras multiplicadores ni cancioncillas patrióticas o de campamento sin preguntarnos acerca de la letra, sólo aprenderemos en función de una cierta identificación con modelos intelectivos y demostrativos, somos adultos y pensamos por nosotros mismos.

Lo interesante de este cambio de nivel es que los automatismos aprendidos con anterioridad siguen estando ahi: se encuentran subsumidos y de vez en cuando echamos mano de ellos cuando no tenemos una calculadora accesible Lo sorprendente de esto es que seguimos recordando las tablas de multiplicar y las evocamos para hacer cuentas sencillas y rápidas y -aun milagrosamente- sabemos hacer una división por muy complicada que sea, me refiero hacerla  a mano tal y como aprendimos en la escuela.

Los aprendizajes anteriores, incluyendo a aquellos obsoletos, nos acompañarán toda la vida, siempre recordaremos las tablas de multiplicar hasta que el Alzheimer nos lo arrebate. Se trata de algo dificil de remover incluso queriendo, incluso habiendo cambiado de nivel de aprendizaje, lo podemos evocar a voluntad y más de una vez nos sacará de un atolladero. El modo repetición no ha desparecido incluso después de haber saltado al modo demostración. ¿por qué?

Pues porque el modo repetición está subsumido en el modo demostración del mismo modo que la contractibilidad de la celula miogénica se encuentra subsumida en la contractibilidad neurogénica. ¿Os acordaís qué sucede al cortarle la cola a una lagartija?

La cola sigue moviéndose porque las células musculares saben moverse aun después de haber perdido la cabeza (la orden nerviosa de hacerlo), lo mismo sucede en los cultivos de células cardiacas en el laboratorio: se mueven (contraen) por sí mismas sin orden nerviosa.

Significa que seguimos aprendiendo por repetición toda nuestra vida aunque hayamos escalado al nivel de comprensión-demostración de la conciencia. Puedes ponerte  a prueba en este momento: deja de fumar convenciéndote a si mismo de que es perjudicial, obervarás como a pesar de estar en un nivel de conciencia de juicio racional el hábito se impone sobre los argumentos.

Y significa otra cosa un poco más inquietante: es muy dificil deshacerse de aquello que aprendimos mientras crecíamos. y éramos prisioneros de la repetición sin comprensión y de las leyes del condicionamiento, refuerzo y aversión. Hay algo en nuestro cerebro que es radicalmente conductista por definición: aquello que está sometido al principio del placer y a la supervivencia.

Todo aprendizaje que invoque al placer o a la supervivencia tiende a repetirse y es muy resistente a la extinción, tanto si se trata de algo banal como útil, adaptado o desadaptado. Y puede encontrarse en cualquier tipo de persona con independencia del nivel jerárquico de evolución personal que haya alcanzado su conciencia.

Es curioso que la evolución se haya preocupado tanto en reforzar las conductas placenteras y de supervivencia hasta llegar a hacerlas disadaptativas en si mismas como sucede en cualquier hábito tóxico o nocivo, pero no es tan incomprensible que repitamos el coito en tantas ocasiones. ¿por qué fornicamos tantas veces si ya lo probamos una vez? ¿por qué no hacemos como los elefantes?, la mitad de ellos ni se estrenan. Ningún humano accederia a no repetir un coito una vez catado, ¿por qué?

Pues porque fornicar y drogarse comparten ese territorio comun que llamamos repetición – lo aprendimos por repetición, emparejando el placer con algunos condicionantes, unos neutrales y otros condicionados, pero ambos se repiten porque procuran placer, sin placer no habria repetición.

Y al contrario: en toda repetición hay algo placentero.

Lo que significa que en la comprensión hay subsumido un cierto placer, el placer de conocer que procede y se arranca de aquellos bucles de repetición que se encuentran subsumidos en ella. Es por eso que el conocimiento resulta tambien placentero y tan adictivo como el coito y sea dificil que una persona buscadora de conocimiento aparque su pasión o la permute por jugar partidas de cartas, es obvio que el placer tambien es capaz de desplazarse o subsumirse en otra estructura que no implique directamente placer.

Los aprendizajes sencillos sin embargo no explican el juicio moral por ejemplo, ¿cómo y por qué aprendemos que es bueno ser buenos y que es aun mejor ser buenos pero no demasiado?

Hace falta mucha comprensión acerca de nuestros semejantes y de nosotros mismos para llegar a un juicio asi.

Evidentemente se impone un tercer registro.

Los humanos aun tenemos otro modo de aprender, un tercer nivel de complejidad, me refiero al modo experiencia-intuición. Supón que un dia estás en el campo y tiene sun tropiezo con un OVNI y pongo este ejemplo para tratar de ilustrar lo que es una experiencia personal fuera de lo común, el tropiezo con lo inusual. Es evidente que una experiencia de ese tipo nos cambia la vida y lo hace porque no podemos negarla ni encajarla con los niveles anteriores sin volvernos locos o evitar que los demás nos encierren. Se impone pues otra bifurcación, necesitamos construir un nuevo sistema de referencia que permita autoexplicarnos esa experiencia sin romper las estructuras anteriores del todo, un nuevo salto.

Hay personas que cuando tienen un encontronazo con lo inusual enloquecen, otros disimulan y algunos se convierten a una especie de liga que trata de divulgar o publicitar sus hallazgos, las tres estrategias son ineficaces y destinadas al fracaso. Lo que es seguro es que tal y como vimos en aquella pelicula de Spielberg titulada “Encuentros en la tercera fase“una vez visto lo visto con los ojos propios ya no puede retroceder, los personajes de aquella pelicula se encuentran impulsados a descubrir-saber qué hay detrás de esa experiencia que opera como un atractor en sus vidas, ya no hay vuelta atrás, el saber ha entrado en una nueva vuelta de la espiral y nada puede detenerles. Se trata de un saber que no precisa pruebas pues lo obtiene directamente de la experiencia propia.

Vale la pena volver a ver la escena de la comunicación musical entre la nave de extraterrestres y la base para entender que hay otras formas de avanzar en las matematicas que aprendimos.

La experiencia personal se incrusta en lo que llamamos la mente sabia o sabiduria, es ua forma de saber que no necesita demostración, ni repetición, comprensión o divulgación, no precisa seguidores, acólitos o publico detractor, es una experiencia tan próxima y tan enredada en el propio ser que se constituye en una certeza casi corporal. Es un saber que lleva subsumido un conocer.

Una convicción que nos arrastra, casi como si fuera un delirio pero sin serlo.

La dificultad está precisamente aqui: ¿como distinguir las experiencias delirantes de las experiencias avanzadas de la visión anticipada de un genio?

Es dificil distinguirlas a ojo, y harian falta ahora algunas clases de psicopatología, pero en esencia diré que mientras el delirante es un fanático que pretende imponer su verdad a otros, el visionario es un individuo que pugna contra sus propios limites y no busca el adoctrinamiento de los otros. Si el delirante y el genio son tan parecidos a grosso modo es porque ambos han alcanzado un cierto nivel de conciencia que en unos es presunción y en otros es humildad realista. El delirante seria aquel que fracasaría en encajar su experiencia en sus procesos de aprendizaje anteriores, mientras que el genio seria aquel que seria capaz de sintetizar los tres modos operantes de su conciencia y conducta ofreciendo una respuesta nueva y creativa.

Pues alcanzar ese tercer nivel de sabiduria no nos libera de los aprendizajes por repetición ni de los aprendizajes por comprensión, encajar intuición, experiencia y verosimilitud es la tárea del sabio, destrozar la comprensibilidad priorizando la intuición o imponiendo la experiencia a los otros es propio del fanático o del paranoico.

El genio es aquel que sabe y el que sabe no necesita demostraciones ni pruebas pero también sabe que por mucho nivel que haya desarrollado su conciencia no está liberado de los bucles que aprendió ni de lo que está aun en condiciones de aprender. El genio se apoya en las espaldas de aquello que comprende pero no tiene miedo a adentrarse en los umbrales de lo desconocido y de la incertidumbre de lo incomprensible, y siempre sigue adelante porque sabe que alli está el tesoro de lo nuevo a veces custodiado por un monstruo voraz como el Minotauro.

Pero él va, como Teseo armado y con un hilo que alguién en la puerta sostiene eternamente.

rob2

Estos cuadros de Rob Gosalves me parecen idóneos para lo que pretendo sugerir con ese feo verbo “subsumir”. Cuando hablo de que un nivel de aprendizaje se encuentra subsumido en el otro no quiero decir necesariamente que se encuentren incluidos o contenidos uno dentro del otro tal y como expliqué en este post. Lo que quiero decir es mejor mirarlo en estos cuadros. Son simplemente tres mundos, tres fases que se prolongan una a través de la otra.

rob3


7 comentarios en “Los tres modos de la conciencia.

  1. Totalmente de acuerdo en su ilustrativa exposición sobre la memoria, la repetición, el placer, y los nuevos niveles de conciencia.
    Sí.
    🙂

  2. FORMIDABLE PACO. ENCIERRA BELLEZA. GRACIAS.

    UNOS COMENTARIOS AL POST: LA REPETICIÓN ENGENDRA PLACER POR AUTOMATIZACIÓN DE LAS CONDUCTAS. CONSUME MEMORIA PROCEDIMENTAL PERO LIBERA MEMORIA RAM, SIGUIENDO EL SIMIL DEL ORDENADOR.

    SI SE PRECISA, PUES EL ORGANISMO ESTÁ DEPLETADO DE ENDORFINAS POR CONSTANTES Y MÁXIMOS REQUERIMIENTOS ANTE EL MIEDO, EL PELIGRO O LA AMENAZA, SE OBSESIVIZA UNA CONDUCTA, ES DECIR SE HIPERREPITE.

    LOS TRASTORNOS OBSESIVOS SERÍAN AUTOADICCIONES DEL CEREBRO CON EL FIN DE CONSEGUIR UN PLACER ENFERMO Y EFIMERO A BASE DE CREAR LA ESPECTACIÓN DE LA NECESIDAD DE EJECUTAR LA ACCIÓN Y LIBERAR PLACER EN EL ACTO DE EJECUTARLA.

    LA OBSESIÓN COMO DROGA.

    LA PSICOSIS OBSESIVA ES LA FORMA EXCELSA DE ESE TRASTORNO.

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