La red de Indra

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Vivimos en un mundo donde la información crece en proporcion geométrica al mismo tiempo que el conocimiento disminuye en la misma proporción. Información es pues inversamente proporcional al conocimiento. ¿Cómo explicar que en un mundo como el nuestro los escolares de esta sociedad sean al mismo tiempo los más estimulados y los peor preparados de todos lo tiempos? ¿Cómo explicar el amplio analfabetismo de nuestros universitarios, el nivel bajisimo de nuestros estudiantes y al mismo tiempo su indudable pericia para adaptarse a tecnologias exóticas?

Es la tecnificación seguramente la responsable, es evidente que la tecnología propicia la deshumanización y sin humanidad no puede existir conocimiento sino datos sueltos que no encajan unos con otros para formar criterio alguno de rango superior.

Ahora bien ¿qué es el conocimiento? ¿en qué se diferencia de la común instrucción?

Se trata de niveles distintos de saber algo, es evidente que el saber sí ocupa lugar y que un conocimiento no puede ser establecido sin descartar algo. Simultáneamente con esta idea nada puede ser conocido sin disponer de una base fundamental sobre la que levantar el andamiaje preciso. Adquirir un conocimiento nuevo es algo que precisa sumar y restar al mismo tiempo, es necesario saltar de nivel y descartar información, reducir la masa critica de datos de los que se dispone y elegir de entre ellos los precisos para construir algo nuevo, hay algo pues en la adquisición de conocimiento que es creativo y autopoyético y que no se limita a acumular información.

Porque conocer implica dotar de sentido a lo vivído, a lo experimentado y dotar de sentido a lo vivído es absolutamente necesario para salirse del bucle diabólico de la autoreferencia. Sin sentido no es posible estar en el mundo en plenitud. Conocer es pues vital para los humanos, no se trata sólo de saber cosas (o ignorarlas) e ir acumulando datos pues sin sentido no es posible edificar un discurso que supere los antagonismos de lo que se es y de lo que se tiene, sin sentido estamos condenados al marasmo, peor y más sepultados cuantos más datos dispongamos. Es por eso que el mundo en el que vivimos donde la información crece sin cesar y el bombardeo es constante es el mejor caldo de cultivo para las neurosis, para el enredo epistemológico, para la victoria del dualismo y para el sinsentido o la confusión. Vivimos en un mundo insignificante y por tanto poco saludable.

Si construimos significados es precisamente porque somos un cuerpo al mismo tiempo que tenemos un cuerpo. Ser y tener son la expresión de una escisión primigenia que nos lleva de bruces contra el significado.

Y por eso nació el gnosticismo, la matriz de todos los conocimientos, algo que volvió a repetirse con el fenomeno del sufismo en el siglo XII y que comprometia -esta vez- a las tres religiones monoteistas. En realidad los gnósticos primitivos fueron anteriores al propio cristianismo pero se solaparon con la inexorable expansión a través del Imperio Romano de la nueva religión. Enseguida surgieron las discrepancias: los gnósticos no comulgaban con la idea de que la fe era suficiente para obtener la salvación y tampoco estaban de acuerdo con la idea de que el sacrificio del Redentor salvaguardaba a toda la humanidad. Los gnósticos creian que ni la fe, ni la muerte en la cruz del hijo de Dios aseguraban por si mismas la salvación del hombre individual, creian que la unica posibilidad de redención para el hombre era el conocimiento, un camino personal de transformación, un proceso de perfeccionamiento muy parecido al que Jung bautizó con el nombre de “individuación” o Huxley al hablar de transhumanización.

Una idea- la del perfeccionamiento- que se encuentra en todas y cada una de las tradiciones milenarias misticas o espirituales y que no es un calco de la virtud griega. Es algo que va más allá y que no se detiene en la idea del civismo o del honor sino que incluye una clausula noética, una adquisición de un conocimiento superior, con Dios o sin él, ese conocimiento trata de romper los horizontes egoístas de la accion humana y trata de encontrar razones que no son en absoluto transmisibles, se trata de experiencias indivuales que sólo pueden aprenderse merced a la iniciación en algun tipo de disciplina que tienda a romper esos limites, limites que en cualquier caso se adquieren y se moldean a través del pensamiento. ¿Perfeccionarse para qué? No hay razones instrumentales en este objetivo, se trata de renunciar a cualquier tipo de instrumentalización del conocimiento adquirido, buscar la perfección por sí misma, por el hecho de alcanzar esa abstracción que es la perfección y que situa al hombre en una nueva dimensión de su conciencia. Perfeccionarse porque esa es en esencia la misión de los humanos transformar y transformarse.

Como todos los sistemas de pensamiento que se oponian a los dogmas cristianos , el gnosticismo fue demolido por la maquinaria militar y politica de la Iglesia católica. Hasta Lutero ninguna otra disidencia tuvo éxito en el seno de la propia Iglesia. Fue asi que el gnosticismo halló refugio en otras actividades expresivas de este anhelo de conocimiento y de una via rabiosamente individual de hallazgo de la propia mismidad.

En adelante los gnósticos ya no se encontrarian como disidentes en el seno de la religión sino que se refugiaron en el arte, en la poesia, en la música, en la filosofia, en la alquimia, en la ciencia y en la astrologia, en la politica, en la masoneria y sobre todo en una disciplina que en el siglo XIX gozó de mucho éxito enre la intelectualidad europea. Me refiero a la teosofía. Y sobre todo a su fundadora Mme Blavatsky: su influencia en personas de la talla de Satie, Mondrian, Yeats, Joyce o Einstein ha sido señalada por los biógrafos de la fundadora de la primera sociedad teosófica del mundo, al tiempo que se señala la influencia que sobre ella tuvo William Blake el poeta visionario inglés. En este post hablé precisamente del gnosticismo y de Satie y Blake, de manera que en el presente me voy a ocupar de hablar de uno de los aspectos cosmológicos a mi juicio más interesantes de esta filosofia perenne.

Me refiero al concepto de la red de Indra que da titulo a este post, un concepto que se encuentra en todas y cada una de las tradiciones místicas con independencia de su lugar de origen.

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Se trata de la idea de que el cosmos es una iteración infinita que relaciona a todos sus elementos entre si que quedan asi tejidos por una especie de malla o red donde cada elemento es un reflejo de los demás, en este sentido los individuos seriamos puntos de confluencia corporeizada en los nudos de la red y reflejo de otros miembros o reflejo de reflejos, trazas de trazas o rastros de rastros. El universo quedaria asi entendido como una repetición eterna donde cada elemento remitiria a otro en una recursividad fractal que remedaria la Totalidad en cada una de sus partes autocontenida en sí misma . Cada parte a su vez no representaria un trozo de la Totalidad sino que sería la Totalidad entera reproduciendo a escala sensible humana el mismo proceso que seria similar en todo el universo. Esta caracteristica de universos plegados en sí mismos es felizmente parecida al modelo holografico de Pribram, uno de los constructos o paradigmas más interesantes de la fisica actual.

Mondrian nos lo dibujó con su teoria de las figuras y colores cósmicos.

mondrian2Y Yeats nos lo poemó, en este texto de intención profética que destila dualismo por todos sus poros, el mal y el bien siguen su lucha en una dialéctica mundana donde el hombre sensible no termina de encajar y que sólo tiene una opción: transformarse, hasta que la masa critica de individuos transformados constituya una red de Indra tangible, una masa critica que supere sinérgicamente al mal, a la guerra, la ignorancia o al crimen. Es pues inútil tratar de transformar el mundo sin antes haberse transformado a uno mismo. Es más, tenemos pruebas de que todos los intentos de cambiar el mundo nos han traido una lacra imprevisible, diferente a la que pretendimos cambiar y a veces siniestramente parecida. Como en esta segunda venida del Mesias que Yeats parece esperar:

La segunda venida

Girando y girando en el creciente círculo
El halcón no puede oír al halconero;
Todo se deshace; el centro no puede sostenerse;
Mera anarquía es desatada sobre el mundo,
La oscurecida marea de sangre es desatada, y en todas partes
La ceremonia de la inocencia es ahogada;
Los mejores carecen de toda convicción, mientras los peores
Están llenos de apasionada intensidad.

Seguramente alguna revelación está cerca;
Seguramente la Segunda Venida está cerca.
¡La Segunda Venida! Apenas pronunciadas esas palabras
Cuando una vasta imagen del Spiritus Mundi
Inquietó mi vista: en algún lugar en las arenas del desierto
Una forma con cuerpo de león y cabeza de hombre,
Una mirada vacía y despiadada como el sol,
Mueve sus pausados muslos, mientras por doquier
Circundan las sombras de las indignadas aves del desierto.
La oscuridad cae de nuevo; pero ahora sé
Que veinte siglos de un pétreo sueño
Fueron contrariados hasta la pesadilla por el mecer de una cuna,
¿Y qué tosca bestia, cuya hora llega al final,
Cabizbaja camina hacia Belén para nacer?

3 comentarios en “La red de Indra

  1. No sé si podré superar sin resaca un sorbo de este embriagador cocktail de Satie, gnósticos, universos cuántico-holográficos, sufismos y la mismísima Blavatsky 🙂 Sólo acercárselo a los labios ya embriaga. Es el aroma.
    Es verdad, hablaba de Aldous 🙂

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