Maridos hambrientos

Hace algun tiempo vi una película -cuyo nombre no recuerdo- de esas de anticipación o ciencia ficción. En ella se dibujaba un futuro próximo donde habian desaparecido los burdeles que habian sido sustituidos por restaurantes clandestinos, de hecho el sexo ya no estaba prohibido, lo que estaba prohibido en aquella sociedad es comer. Si, comer era, es pecado, de manera que ya estamos ahi, un pecado que no se realiza contra Dios sino contra la salud publica.

Recordé esta pelicula el otro dia cuando meditaba acerca de un extraño caso donde un hombre habia sido sometido a un riguroso régimen por parte de su mujer alegando que era diabético. El caso es que aquel hombre no era diabético en absoluto sino una victima del  “sindrome alimentario de alienación conyugal”. Se me ocurrió darle ese nombre emulando a otros curiosos sindromes psiquiátricos descritos en esta postmodernidad amenazadora que vivimos y un poco para contrarestar el éxito de un colega mio que describió el “sindrome de Oropesa” del cual hablé en este post hace muy pocos dias.

Ejemplo de esta proliferación de conductas bizarras son el sindrome de Diogenes, el sindrome de Ulises, el sindrome de alienación parental o el sindrome de Medea, nombres que se han acuñado para definir conductas curiosas, vandálicas o ignominiosas como coleccionar basura, añorar un pais al que no se desea volver, impedir que los hijos vean o se relacionen con sus padres o el asesinato de los hijos por celos con el marido. Todos ellos han sido descritos en la literatura y algunos de ellos están en la wikipedia a la que remito a los lectores para saber más sobre el asunto.

El caso es que este marido hambriento no es el primer caso que he visto y aunque hasta ahora nadie le había puesto nombre a tan significativa conducta conyugal, pretendí que merecía un desquite masculino y me puse de parte de la victima que en este caso era un señor. Podriamos decir que el sindrome alimentario de alienación conyugal (SAAC) se caracteriza por los siguientes sintomas:

  • afecta siempre a hombres casados con una mujer perfeccionista y delgada.
  • pérdida de peso significativa en las ultimos meses.
  • atribuible al inicio de un régimen estricto impuesto por la esposa.
  • supuesto diagnóstico de una enfermedad que precisa de una dieta por parte de la esposa.
  • el marido visita restaurantes a escondidas y no rechaza ninguna invitación.
  • o bien toma su desquite con almuerzos seguidos de carajillos y puros. Se alimenta fuera de casa y sigue su régimen dentro de ella.
  • nula conciencia de enfermedad o explotación por parte de la esposa.
  • las protestas fundadas del marido respecto a la hegemonía de las verduras son tomadas por la esposa como signos de degeneración cerebral.
  • la esposa se encuentra también a régimen perpetuo por razones no bien definidas.
  • no existen razones orgánicas ni trastorno alimentario que justifique el cuadro.

En un post anterior ya hablé del sindrome de Munchausen por poderes que es un trastorno facticio reglado y reconocido por la psiquiatria oficial. Suele tratarse de una mujer que simula una enfermedad en alguno de los hijos a su cuidado induciéndole a través de ciertas maniobras que van desde el envenenamiento hasta la administración de drogas de sintomas confusos que requieren frecuentemente la hospitalización del niño. Los médicos y las enfermeras al principio no sospechan de la madre hasta que alguien cae en la cuenta de que los niños empeoran cuando la madre está cerca de ellos y mejoran en su lejanía. Hace falta que alguien piense en esta conducta descrita por Roy Meadow en 1977  porque en realidad la actitud cuidadora y cooperativa de la madre no suele llamar a la sospecha al principio pero encubre una conducta criminal.

Naturalmente el sindrome de Munchausen por poderes que estoy describiendo es una conducta extrema pero se han descrito munchausenes atenuados y no tan graves entre algunas madres que inducen conductas o estilos de vida anoréxicos en sus hijas cuando son ellas mismas las que padecen un trastorno alimentario indiagnosticado. Por lo que sé lo que aun no estaba filiado es el sindrome más arriba descrito por mi (el SAAC).

En opinión de su descriptor el SAAC presupone una patologia del cuidador y del cuidado dispensado. La mujer cuidadora universal puede llegar a ser muy malévola cuando siente que sus hijos o su marido forman parte de su cuerpo. Ese no saber distinguir entre el si-mismo y el otro es lo que las lleva a cuidarlos-enfermarlos como si se tratara de ella misma. Mucho se ha discutido aceca de la causalidad psicógena del sindrome de Munchausen por poderes pero muy poco se sabe de la psicologia de las madres que enferman a sus hijos, lo que si sabe es que lo que buscan es la simpatia del personal médico y de enfermeria, la calificación de madre diligente por su entorno social y la valoración de ser una madre total y entregada, en suma admirada por todos los espectadores que confluyen en el drama: apoyo para su causa.

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Y pensando en esto y en la ya conocida sentencia de que en este tipo de mujeres no se encuentra -cuando son exploradas por peritos psiquiatras- signo alguno de enfermedad mental he recordado en aquello de los bomberos-pirómanos, es decir en las personas que hacen arder un bosque para más tarde aparecer como salvadores forestales o en esos asesinos que buscan como descosidos a sus novias que ellos mismo trocearon y enterraron. De lo que se trata es pues de aparentar, de ser reconocido como intachable ciudadano, como madre abnegada o como novio atribulado: no importa si el problema lo causaron ellos, a lo mejor ya ni se acuerdan y si hace falta se olvida pues a fin de cuentas es tan dificil decir la verdad como ocultarla. Un saber sin saber tal y como adelanté en este post.

De manera que no sabemos, no nos es posible saber si la mujer que se excede en sus roles de cuidadora sabe o no sabe que está excediéndose o inmiscuyéndose en la libertad del otro, al fin y al cabo la femineidad consiste precisamente en eso: en inmiscuirse en lo que ellas sienten como suyo, de ahi que suela decirse que las mujeres con quién se vinculan para bien o para mal es con sus propios hijos, no existe ninguna relacion comparable a ese viscoso y denso liquido donde la mujer y su hijo se confunden en ese anhelo de unidad que todos llevamos dentro. Es muy posible que si una mujer cree que la comida es nefasta para su salud llegue a poner a régimen a toda su familia incluyendo marido y todo, pues al fin y al cabo una vez se quedan sin hijos por aquellos del nido vacio es el marido el que ocupa ese lugar en su corazón: una especie de sustituto decepcionante.

La maternidad es pues la enfermedad y el remedio que las tiene ocupadas de por vida sufriendo por sus hijos y a veces paralelamente haciéndoles la vida imposible.

O sea que es muy posible que a usted le pongan a régimen si ella supone que tiene colesterol, que es según mis datos el pretexto más frecuente de SAAC.

Lo que recomiendo a mis victimarios pacientes es que no se conformen con el restaurante -como en aquella pelicula cuyo nombre no recuerdo- y que cité más arriba sino que acudan al burdel más próximo porque el sexo sigue estando prohibido y es por eso que existen estas lacras y ellas se someten al poder de sus hijos amortizados ya todos los machismos, son ellos los que mandan en su corazón y no es extraño que de vez en cuando se les vaya la mano y pasen de envenenadoras (su función histórica) a inductoras de trastornos alimentarios masculinos, su neofunción postmoderna.

El canibalismo está muy extendido entre las distintas especies animales, en los seres humanos es muy poco frecuente si lo tomamos literalmente pero sigue siendo una conducta observable en lo simbólico, en esa especie de atragantamiento que tiene lugar cuando una persona usualmente un progenitor impide que sus hijos sigan su propio sendero, su propio camino, no cabe duda de que en ese segmento de vinculos es posible encontrarnos con muchos más ejemplos de sindrome de Munchausen por poderes entendiendo como tal a la inducción a una conducta patológica primero para aparecer después como la solución del problema. Pero siempre hay una condición: el vinculo madre o padre-hijo, donde se sobreentiende que el hijo depende del padre o madre. Sin dependencia no hay Munchausen, sin relación estrecha y continuada no habría SAAC.

En este video pueden ustedes contemplar como el canibalismo está impreso en las conductas innatas de los mamiferos:

6 comentarios en “Maridos hambrientos

  1. Muchos creen que la naturaleza es la referencia cuando andamos perdidos en el terreno de la ética, qué está “bien” y qué está “mal”, y ponemos de ejemplo al mundo animal (“ellos no destrozan su habitat, como nosotros” o “ellos no se matan entre ellos, como nosotros”, etc). Cuando uno ve que ahí se dan también canibalismos, asesinatos (p.e. león macho con sus crías), batallas sangrientas (p.e. elefante marino), es cuando comienza a pensar que la mejor referencia hemos de crearla nosotros.

  2. Estoy de acuerdo con la Zacco, después de ver ese video que hiere la sensibilidad me pregunto qué opinaría un animalito de estos sobre la eutanasia o el aborto si pudiera hablar…..
    Tengo entendido que la viuda negra y los animales que se comen a sus maridos o a sus huevos o crías lo hacen porque necesitan proteinas, o sea por su bien hiperegoista, de amor de madre nada de nada, uf…..y esto hace replantearse dónde está lo moral y lo inmoral,si es relativo, subjetivísimo para cada especie, porque nos enseñan que es moral no dañar a los demás pero…..¿cuánto hay de aprendido y cuánto de innato? ¿hay una Moral cósmica? ¿Y si es así por qué no la aplican todas las especies?…..

  3. Oye, Paco, ¿las por ti llamadas tan precisamente “inductoras de trastornos alimentarios masculinos, su neofunción postmoderna”, no serán canibales psiquicas que en el adelgazamiento del otro disfrutan de su “merendización” del varón? 🙂

  4. jajja, conozco algún caso de hobre triturado a dietas por su mujer. Estoy por mandarle el post pero quizá se lo tome a mal. El ya era de antes algo bulímico así que la mujer se cebó contando con su acuerdo y culpabilidad

  5. Pues he dado con este post cuando venía buscando otro tipo de Munchaussen, el típico del hombre cuando le hace “luz de gas” a su empleada, compañera de trabajo, esposa…Y no encuentro nada…Y mira que hay incluso película, e históricamente el abuso psiquiátrico contra la mujer por denuncia del hombre es grave….

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