Kumbayás

Es imposible definir esta palabra y más aun explicar de que se trata si uno no vivió aquellos felices años sesenta y setenta en medio de la clandestinidad y de la miseria más absoluta. Es imposible describirla si uno no sabe que antes de que hubiera sexo libre o libertad de pensamiento lo que hubo en España fueron parroquias con curas barbudos más parecidos a Bakunin que a la madre Teresa de Calcuta. Eran los curas «progres» más interesados en la evangelización de las jóvenas -portadoras de jóvenes muslos- que en la liturgia y bajo cuya proteccion nacieron los primeros kumbayás, los originales, aquellos que inventaron la estética de coros guitarriles en la eucaristía y que desde ese lugar de privilegio y después de pasar por múltiples procesos individuales de descreencia se hicieron definitivamente progres y laicos, hoy son del PSOE, excepto si son catalanes que sólo son catalanes me refiero en lo politico.

Nadie sabe exactamente quien inventó el termino Kumbayá aunque las primeras kumbayadas conocidas en España se remontan a esta canción de Joan Baez, la primera kumbayera inspiradora de combinaciones similares de repetición de este estribillo cuya traducción precisa es imposible aunque los origenes de esta canción se remontan a los tiempos de la esclavitud y probablemente se trate de un espiritual negro, tal y como afirma la wiki.

Aqui está la muestra fundacional del asunto con una Baez luciendo una estética más glamourosa que la de sus primeros tiempos a medio camino entre el misticismo hippye y la conciencia cristiana ecuménica :

Aqui en España también tuvimos una kumbayá autóctona, se llamaba Maria Ostiz, una chica de esas que antes se llamaban sanas, que creo era navarra o algo asi. El caso es que a mi Maria Ostiz siempre me dio miedo porque la veia una chica con pololos de aquellos que les ponian a las de sección femenina y siempre me pareció más cercana al voleibol que a la chanson. Una de esa mujeres con cilicio incluido que te ponen a hacer gimnasia sueca al levantarte y te obligan a ducharte con agua fria. ¡A mi que me espanta el agua aun caliente!.

Aqui está uno de sus mayores éxitos kumbayeros, «No sabes como sufrí».

La carga humorística de esta canción y este personaje fue tal que incluso mereció un gag por parte de Martes y Trece más cercano a la estética de Sor Citroen que a la negritud esclava.Tambien merece estar en este blog:

No crean que la alianza entre conventos, parroquias y salones eclesiásticos y cantantes era rara, incluso hubo monjas que se pusieron a cantar, el tema daba hasta para hacer peliculas. Observen esta Sor Ye-Ye que no tiene desperdicio.

No obstante la culminación divulgativa del kumbayismo como fenómeno social vino de la mano de aquel grupo vasco que llevaba por nombre «Mocedades» muy conocidos por su aspecto funcionarial y discreto con patilla incluida para disimular y por la voz de aquella mujer – Amaya- que tanto nos recordaba a la gorda de Mama´s y Papa´s aunque en una versión mucho más adaptada a nuestros gustos hispánicos. Esta canción compuesta por aquel compositor orgánico llamado Juan Carlos Calderón que hacia canciones como rosquillas merece tambien un lugar en esta pequeña historia del kumbayismo. «Eres tu», se llamaba y llegó hasta Eurovisión.

A mi la música de Mocedades -a pesar de su perfección polifónica- nunca me supo levantar aunque he de admitir que «Sergio y Estibaliz» me pusieron cachondo puesto que interpretaban el kumbayismo en su versión mas enternecedora y sentimental, vean esta canción -tambien de Juan Carlos Calderón- que por cierto tambien llegó a Eurovisión y no se pierdan la trenza cheyenne de ella ni el cuello de la camisa de él, de lo más kumbayás:

Es patético que un video que se grabó en 1975, aun no se deje «embeber» en un post como si estuviera envuelto en celofán, como cogiéndosela con papel de fumar, debe ser eso por lo que hay que volver a youtube para verla, aqui. Debe ser porque aun cobran derechos de autor.

Claro que no todos los kumbayás optaron por su versión mas comercial y naif algunos lucharon por mantener cierto toque de la espiritualidad country original de acuerdo con el kumbayismo genuino. Ejemplo este grupo de folk -como se llamaba entonces- a los grupos de chicos y chicas con guitarras y aspecto y devociones parroquiales. «Nuestro Pequeño Mundo»fue un ejemplo de kumbayás con pretensiones de ruptura politica o al menos de subversión pecadora. Triunfaron tanto que desaparecieron.

El kumbayismo sin embargo fue sofisticándose y haciendose más y más local, hasta llegar a aquella nueva forma de kumbayismo que se llamó «nova cançó», no cabe duda de que el primitivo Serrat tambien fue un kumbayá refugiado esta vez en Montserrat y sin barbas marxistoides sino a base de tonsuras benedictinas. ¿Fue esta canción compuesta en la montaña sagrada de los catalanes?

Nunca lo sabremos pero lo que es seguro es que fue compuesta de madrugada.

Pero los andaluces no querian quedarse atrás y explotaron con esta canción «Libertd sin ira» que nos llegó de la mano de un grupo kumbayá llamado Jarcha, aunque una jarcha en realidad es una composición poetica popular de la españa musulmana, asi reivindicaban los andaluces una autonomia por la vía del 151, como la catalana y la vasca. Es de notar el aspecto kumbayá de sus componentes, nada que ver con la estética dura que nos trajeron los que veian detrás.

Los kumbayás modernos ya no son grupos folk con chicos y chicas de aspecto universitario e izquierdoso sino gente desclasada y sin mensaje más allá de lo que sus cuerpos nos trasmiten, una complacida decadencia administrativa o una disonancia tan estéril como sus canciones. Aqui está el ejemplo que nos trae el padre Joni, el apostol del Hard Rock católico de turno.

Pero no crean ustedes que el kumbayismo a pesar de su decadencia ha muerto, simplemente ha cambiado de percha. Ahora los kumbayás ya no se dedican a la música sino que tienen consulta particular, se llaman sanadores y montan encuentros de fin de semana donde dan seminarios sobre reiky, constelaciones familiares, terapias florales y cosas asi. Los kumbayás siguen ejerciendo de kumbayás y algunos saben mindfullness y ofrecen terapias de cuencos tibetanos.

El lector sagaz ya habrá descubierto a estas horas que la palabra «kumbayá» es sinónimo de una cierta ingenuidad, de una profundidad fingida, de un disfraz de la intención, de una identidad asimilada por el entorno y que se traduce a veces en una posición naif cuando no francamente kitsch, ramplona, una simple copia de un original existente. Porque en realidad en el dialecto original «kumbayá» significa «Ven a mi» (Come to me), una especie de pichinglish que hablaban los esclavos negros en Carolina del Sur.

Una copia que cambió la palabra libertad por la palabra PAZ, pero yo que lo he probado casi todo me quedo con otra DIGNIDAD., autenticidad y proceso personal

Y con una idea: primero la forma, después el sentido.

Abuelas esclavas

La mujer es una esclava que busca un amo para reinar sobre él

Jacques Lacan

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Antes de que en el mundo hubiera crisis económica, guerras en Irak, crimenes domésticos o agujeros de ozono, ya habíase inventado por los mamiferos el apego, la dependencia y la imitación. Pero mucho antes de todo esto los reptiles ya habian patentado los mecanismos de supervivencia, una especie de imitación de lo militar, ellos descubireron el rango, la violación, el territorio, el nido y la propiedad privada.

No es de extrañar pues que nosotros los seres humanos respiremos sin saber respirar o comamos sin saber comer pues se trata de conductas (de programas) filogenéticos instalados en nuestro cerebro más antiguo y heredados de nuestros ancestros remotos, los reptiles, mucho tenemos que agradecerles pues ya se sabe que los diseños evolutivos solo pueden mejorar lo heredado pero la evolución no puede ir hacia atrás, es por eso que los mamiferos son reptiles evolucionados y nosotros los hombres no somos sino simios con pedigree y algunos -no todos- con un añadido que llamamos conciencia.

Y todo esto viene a cuento porque hace poco estuve en uno de esos banquetes donde  a uno le sientan entre personas que apenas conoce y no tiene más remedio que atender a las conversaciones ajenas o bien a intentar proponer diálogos para ver si alguno cuaja, como la mayoria de mis vecinas de mesa eran mujeres no tuve más remedio que someterme al imperio de su locuaz mandato y hacer de oyente. La vecina de mesa que más llamó mi atención fue una señora -que enseguida supe que era viuda-  muy elegante y aun apetecible a la que conocia de vista y que despertó mi interés a partir de algunas sentencias y perlas que lanzó durante la cena y posterior velada.

Al parecer la señora en cuestión -se quejaba a una vecina de mesa- habia pasado toda su vida de casada esclavizada por su marido, en palabras propias. El asunto es que desde que quedó viuda su vida cambió de tal modo que rejuveneció, por primera vez en su vida -a su parecer- pudo hacer lo que le venia en gana. Algunas perlas que rescaté de aquella conversación:

– La viudedad es el estado ideal de la mujer.

– Hombre, ni uno más, con Pepe ya tuve bastante.

-Nunca pude hacer nada por mi cuenta, ahora voy a desquitarme.

-Ellos buscan una criada, y yo de eso ya he tenido bastante.

Tanto despertó mi interés tan lúcidos argumentos que venian a apoyar mi hipótesis de que entre hombre y mujer hay algo más que un abismo hormonal sino algo que procede de la persecución de los mismos roles, que poco a poco pasé de oyente a interlocutor y comencé a meter baza en la conversación que tocaba uno de los temas más apasionantes de la convivencia humana: el dilema del deseo y sus diferencias sexuales.

Poco a poco me fui enterando en qué consistia para la señora «hacer lo que le venia en gana». En realidad lo que le venía en gana era cuidar de sus nietos y asistir en tareas multifuncionales a sus egoistas hijos que la utilizaban de recadera y de cocinera dia si y dia tambien, de manera que cuando no pude más intervine de esta guisa:

– A ver si lo entiendo, -puse cara de sabio distraido- haga usted algo por la ciencia ¿qué induce a una mujer que se ha visto esclavizada por su marido durante toda su vida a aceptar una otoñal esclavitud por parte de sus hijos y nietos?

A lo que ella -muy segura de sí misma-, contestó.

-Ah, porque mis hijos y mis nietos son mios y a Pepe le encontré en la calle.

O sea aclarado, se trata de un caso de propiedad reptiliana.

Efectivamente, la clave está en el posesivo, «mio», algo que apela a las propiedades, a los objetos, a las fincas o al ganado. La señora sentía que sus hijos eran de «su propiedad» y por delegación tambien sus nietos, pero a su marido no le sentía de su propiedad aunque si por cierto la casa de lujo que ambos compartieron durante su matrimonio, su nido.

Provocativamente lancé este dardo envenenado:

– A lo mejor si usted hubiera aceptado ser la esclava de su marido su matrimonio hubiera podido ir mejor.

Mis convecinos de mesa abrieron la boca y los párpados -como hacen los reptiles- muy sorprendidos por mi audacia, pero antes de que arguyeran en contra de mi «machismo», apostillé:

– El problema es éste, ¿por que una mujer acepta ser la esclava de sus hijos y no la esclava de su marido? Usted misma lo ha dicho, porque usted siente  a sus hijos como suyos, pero siento decepcionarla, sus hijos no son suyos, igual que su marido no lo era. Es muy probable además de que a su marido le sucediera algo parecido a lo de usted, quizá el creyó tambien que usted era de su propiedad y quizá por eso la tiranizó toda su vida. Claro que eso no lo podemos saber porque no está aqui para respondernos lo que está claro es que usted tiene una cierta tendencia a la esclavitud tal y como se deduce de su dedicación en cuerpo y alma a la vida de sus parientes. Quizá lo que suceda es que usted ha sido siempre una esclava con mala conciencia y nunca lo disfrutó tanto como ahora, le negó a Pepe lo que regala a sus hijos y ahora a nosotros: simplemente dice la verdad sobre su goce.

-Y entonces les pregunté a bocajarro algo que me guardaba en la recámara de mis argumentos psicológicos evolutivos desde el primer plato donde se comentó el ultimo crimen de género de nuestra ciudad, era ésta: ¿saben ustedes porque los hombres asesinan a sus parejas?

– Es un problema de educación y de machismo, dijo la más enterada del grupo, una rubia pizpireta que parecia cualquier cosa menos un mujer liberada.

– No, es porque las mujeres no suelen matar a sus maridos, por que no les sienten como suyos, ellas se distraen atormentando, enfermando o haciéndoles la vida imposible a sus hijos y cuando son ya mayores para eso lo que hacen es disfrutar haciéndolo, no es que se hayan vuelto sumisas de la noche a la mañana, es que han descubierto el enorme potencial de placer que podrian desplegar haciendo lo que realmente desearon toda la vida hacer: cuidar, alimentar, educar. El único problema es que lo descubrieron demasiado tarde y no pudieron emplearlo con otros fines sino para velar por los hijos de otros. Las mujeres para los hombres son parte de su territorio pero para las mujeres es el nido lo importante, es decir la casa y los hijos. es por eso que los hombres se enfadan muchisimo cuando pierden su «territorio» y algunos pasan a la acción y las mujeres se enfadan mucho cuando sus hijos se van del nido y algunas se ponen enfermas.

El mismo problema induce respuestas distintas segun el sexo. En los hombres violencia territorial y en la mujer pérdida del nido y depresión.

– Ese es un argumento anticuado y machista siguió la rubia cada vez más irritada.

El tallo cerebral es el reducto, el disco duro donde guardamos los programas que la filogénesis dispuso para asegurar la supervivencia, la repetición hasta el infinito de estas conductas es la gran baza con que la evolución constituyó eso que siempre se llamaron instintos. Los instintos son conductas innatas, estructuras nerviosas que pueden activarse, dirigirse o orientarse hacia la consecución de akgun fin ligado a la supervivencia propia o de la especie y que pueden además inhibirse a partir de estimulos externos o internos. Los instintos a pesar de ser innatos son modificables aunque heuristicamente han demostrado un enorme potencial de eficacia. Todos nosotros – los que estamos aqui- somos un éxito evolutivo y por eso estamos aqui escrbiendo posts o leyéndolos y si estamos aqui vivos, es precisamente porque disponemos de una herencia legada a través de eones de tiempo y la multiplicidad de antecesores que nos precedieron incluyendo no sólo a la propia especie sino a los ancestros comunes que mejoraron sus diseños y se multiplicaron y bifurcaron en distintas especies animales hasta llegar al hombre.

-Lo que significa que ser machista o ser una matrona esclava es normal, pues ese es el diseño que anida en nuestro tallo cerebral y ahi está precisamente la fuerza, la energia del arquetipo, la enfermedad no está en el instinto sino en su dirección. Si usted es capaz de ser una abnegada abuela es por la fuerza que extrae de su parte reptiliana, allí habitan esas secuencias computacionales que la inducen a hacer lo que está haciendo, ser la esclava de sus hijos y nietos. Pero aqui hay que añadir ahora la otra parte de la cuestión, la especificamente humana, la corteza cerebral, nuestra capacidad de ser inteligentes y adaptarnos a las circunstancias de nuestro medio. Dicho de otra forma: ¿es posible amar de otra manera? ¿podria usted amar a sus hijos más allá de porque son suyos?

A esas horas mis interlocutoras de la mesa se habian cansado y fingian distracción pero los varones comenzaron a sentirse atraidos por mi discurso. Continué sin atender a las caras de asco:

-El mundo está lleno de ejemplos de que esto es posible, de que existen otras condiciones para el amor maternal. Hay pues que inventar otra forma de maternidad y es seguro que entonces ustedes no criarían asesinos en serie ni maridos maltratadores. El problema del maltrato no es educativo, la prueba está en que los mayores índices de maltrato se dan en los paises con la educación más igualitaria, Finlandia por ejemplo. El problema del maltrato está en la crianza reptiliana que las mujeres imponen a sus hijos en un ejercicio de favoritismo negado, aman a sus hijos por encima de sus maridos, instruyen la desigualdad y la distancia entre los padres y ellos y les debilitan induciendo una sutil doble moral, una para los hijos y otra para las parejas, una especie de chauvinismo fatal mientras predican la igualdad: un simulacro sobre el que no se pueden hacer comentarios por temor a la descalificación. Porque efectivamente son suyos y ese es el problema: en la definición del problema está el problema.

En un último alarde de generosidad les recomendé a todas una dosis de Lachesis mutus un remedio homeopático para la posesividad pero ninguna tomó nota.

Afortunadamente en ese momento llegó el café y casi a continuación sonó «Rottllo y canya», el himno de mi ciudad. Nos levantamos y cantamos a viva voz:

Y ellas siguieron hablando de niños y nietos mientras yo me quedaba como siempre solo y pensando que siempre me gustó ese pasodoble.

El sindrome de la abuela esclava

Maridos hambrientos

Hace algun tiempo vi una película -cuyo nombre no recuerdo- de esas de anticipación o ciencia ficción. En ella se dibujaba un futuro próximo donde habian desaparecido los burdeles que habian sido sustituidos por restaurantes clandestinos, de hecho el sexo ya no estaba prohibido, lo que estaba prohibido en aquella sociedad es comer. Si, comer era, es pecado, de manera que ya estamos ahi, un pecado que no se realiza contra Dios sino contra la salud publica.

Recordé esta pelicula el otro dia cuando meditaba acerca de un extraño caso donde un hombre habia sido sometido a un riguroso régimen por parte de su mujer alegando que era diabético. El caso es que aquel hombre no era diabético en absoluto sino una victima del  «sindrome alimentario de alienación conyugal». Se me ocurrió darle ese nombre emulando a otros curiosos sindromes psiquiátricos descritos en esta postmodernidad amenazadora que vivimos y un poco para contrarestar el éxito de un colega mio que describió el «sindrome de Oropesa» del cual hablé en este post hace muy pocos dias.

Ejemplo de esta proliferación de conductas bizarras son el sindrome de Diogenes, el sindrome de Ulises, el sindrome de alienación parental o el sindrome de Medea, nombres que se han acuñado para definir conductas curiosas, vandálicas o ignominiosas como coleccionar basura, añorar un pais al que no se desea volver, impedir que los hijos vean o se relacionen con sus padres o el asesinato de los hijos por celos con el marido. Todos ellos han sido descritos en la literatura y algunos de ellos están en la wikipedia a la que remito a los lectores para saber más sobre el asunto.

El caso es que este marido hambriento no es el primer caso que he visto y aunque hasta ahora nadie le había puesto nombre a tan significativa conducta conyugal, pretendí que merecía un desquite masculino y me puse de parte de la victima que en este caso era un señor. Podriamos decir que el sindrome alimentario de alienación conyugal (SAAC) se caracteriza por los siguientes sintomas:

  • afecta siempre a hombres casados con una mujer perfeccionista y delgada.
  • pérdida de peso significativa en las ultimos meses.
  • atribuible al inicio de un régimen estricto impuesto por la esposa.
  • supuesto diagnóstico de una enfermedad que precisa de una dieta por parte de la esposa.
  • el marido visita restaurantes a escondidas y no rechaza ninguna invitación.
  • o bien toma su desquite con almuerzos seguidos de carajillos y puros. Se alimenta fuera de casa y sigue su régimen dentro de ella.
  • nula conciencia de enfermedad o explotación por parte de la esposa.
  • las protestas fundadas del marido respecto a la hegemonía de las verduras son tomadas por la esposa como signos de degeneración cerebral.
  • la esposa se encuentra también a régimen perpetuo por razones no bien definidas.
  • no existen razones orgánicas ni trastorno alimentario que justifique el cuadro.

En un post anterior ya hablé del sindrome de Munchausen por poderes que es un trastorno facticio reglado y reconocido por la psiquiatria oficial. Suele tratarse de una mujer que simula una enfermedad en alguno de los hijos a su cuidado induciéndole a través de ciertas maniobras que van desde el envenenamiento hasta la administración de drogas de sintomas confusos que requieren frecuentemente la hospitalización del niño. Los médicos y las enfermeras al principio no sospechan de la madre hasta que alguien cae en la cuenta de que los niños empeoran cuando la madre está cerca de ellos y mejoran en su lejanía. Hace falta que alguien piense en esta conducta descrita por Roy Meadow en 1977  porque en realidad la actitud cuidadora y cooperativa de la madre no suele llamar a la sospecha al principio pero encubre una conducta criminal.

Naturalmente el sindrome de Munchausen por poderes que estoy describiendo es una conducta extrema pero se han descrito munchausenes atenuados y no tan graves entre algunas madres que inducen conductas o estilos de vida anoréxicos en sus hijas cuando son ellas mismas las que padecen un trastorno alimentario indiagnosticado. Por lo que sé lo que aun no estaba filiado es el sindrome más arriba descrito por mi (el SAAC).

En opinión de su descriptor el SAAC presupone una patologia del cuidador y del cuidado dispensado. La mujer cuidadora universal puede llegar a ser muy malévola cuando siente que sus hijos o su marido forman parte de su cuerpo. Ese no saber distinguir entre el si-mismo y el otro es lo que las lleva a cuidarlos-enfermarlos como si se tratara de ella misma. Mucho se ha discutido aceca de la causalidad psicógena del sindrome de Munchausen por poderes pero muy poco se sabe de la psicologia de las madres que enferman a sus hijos, lo que si sabe es que lo que buscan es la simpatia del personal médico y de enfermeria, la calificación de madre diligente por su entorno social y la valoración de ser una madre total y entregada, en suma admirada por todos los espectadores que confluyen en el drama: apoyo para su causa.

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Y pensando en esto y en la ya conocida sentencia de que en este tipo de mujeres no se encuentra -cuando son exploradas por peritos psiquiatras- signo alguno de enfermedad mental he recordado en aquello de los bomberos-pirómanos, es decir en las personas que hacen arder un bosque para más tarde aparecer como salvadores forestales o en esos asesinos que buscan como descosidos a sus novias que ellos mismo trocearon y enterraron. De lo que se trata es pues de aparentar, de ser reconocido como intachable ciudadano, como madre abnegada o como novio atribulado: no importa si el problema lo causaron ellos, a lo mejor ya ni se acuerdan y si hace falta se olvida pues a fin de cuentas es tan dificil decir la verdad como ocultarla. Un saber sin saber tal y como adelanté en este post.

De manera que no sabemos, no nos es posible saber si la mujer que se excede en sus roles de cuidadora sabe o no sabe que está excediéndose o inmiscuyéndose en la libertad del otro, al fin y al cabo la femineidad consiste precisamente en eso: en inmiscuirse en lo que ellas sienten como suyo, de ahi que suela decirse que las mujeres con quién se vinculan para bien o para mal es con sus propios hijos, no existe ninguna relacion comparable a ese viscoso y denso liquido donde la mujer y su hijo se confunden en ese anhelo de unidad que todos llevamos dentro. Es muy posible que si una mujer cree que la comida es nefasta para su salud llegue a poner a régimen a toda su familia incluyendo marido y todo, pues al fin y al cabo una vez se quedan sin hijos por aquellos del nido vacio es el marido el que ocupa ese lugar en su corazón: una especie de sustituto decepcionante.

La maternidad es pues la enfermedad y el remedio que las tiene ocupadas de por vida sufriendo por sus hijos y a veces paralelamente haciéndoles la vida imposible.

O sea que es muy posible que a usted le pongan a régimen si ella supone que tiene colesterol, que es según mis datos el pretexto más frecuente de SAAC.

Lo que recomiendo a mis victimarios pacientes es que no se conformen con el restaurante -como en aquella pelicula cuyo nombre no recuerdo- y que cité más arriba sino que acudan al burdel más próximo porque el sexo sigue estando prohibido y es por eso que existen estas lacras y ellas se someten al poder de sus hijos amortizados ya todos los machismos, son ellos los que mandan en su corazón y no es extraño que de vez en cuando se les vaya la mano y pasen de envenenadoras (su función histórica) a inductoras de trastornos alimentarios masculinos, su neofunción postmoderna.

El canibalismo está muy extendido entre las distintas especies animales, en los seres humanos es muy poco frecuente si lo tomamos literalmente pero sigue siendo una conducta observable en lo simbólico, en esa especie de atragantamiento que tiene lugar cuando una persona usualmente un progenitor impide que sus hijos sigan su propio sendero, su propio camino, no cabe duda de que en ese segmento de vinculos es posible encontrarnos con muchos más ejemplos de sindrome de Munchausen por poderes entendiendo como tal a la inducción a una conducta patológica primero para aparecer después como la solución del problema. Pero siempre hay una condición: el vinculo madre o padre-hijo, donde se sobreentiende que el hijo depende del padre o madre. Sin dependencia no hay Munchausen, sin relación estrecha y continuada no habría SAAC.

En este video pueden ustedes contemplar como el canibalismo está impreso en las conductas innatas de los mamiferos:

El desorden del Sr Down

Hay palabras que sólo invocan un significado concreto, otras son ambigüas y evocan simultáneamente varios sentidos. Pero hay palabras que tienen un aura, llevan en sí incrustadas como un halo donde se pegan las buenas y las malas intenciones. una de estas palabras es la palabra «aborto». No existe una palabra mas cargada de intencionalidades opuestas como ésta. Aborto es una palabra que evoca la libertad con el propio cuerpo, pero tambien un dilema moral, una conducta criminal, un abuso eugenésico, el miedo y la culpa, evoca quirófanos y hemorragias clandestinas y al mismo tiempo evoca una sexualidad desbocada y prohibida como tambien la irresponsabilidad, la ignorancia y la conveniencia. «Aborto» evoca necesidades económicas y miseria, abusos sexuales pero tambien malformaciones congénitas: errores provocados por el desorden natural y la mano del hombre que corrije los defectos de la vida mediante su dominio del mismo y depositando luego sus hallazgos al menú desplegable de lo posible.

El sindrome de Down es uno de esos ejemplos donde podemos atisbar el desorden natural. Se trata de un error cromosómico, sin saber por qué el par 21 de los cromosomas humanos se transforma en un trio. Los portadores de esta anomalía congénita presentan un aspecto morfológico especial bien reconocible y que hemos llamado mongoloide. El cuadro clinico completo de este desorden cromosómico se encuentra aqui, pero vale la pena resaltar que los nacidos con el sindrome de Down son usualmente personas con distintos niveles de inteligencia, los hay bastante inteligentes mientras que otros son bastante profundos, pero todos tienen una caracateristica que les une: son personas sociables, cariñosas y dóciles, casi siempre educables y hoy con una expectativa de vida similar a la de cualquier otra persona, están poco dotados para altos rendimientos fisicos o intelectuales pero compensan este déficit con su capacidad de dar y recibir simpatía y amor, algo que he oido muchas veces en los padres de estos niños es la frase: «doy las gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de tenerle, ahora gracias a él ya se lo que es el amor». No cabe duda de que el sindrome de Down es la causa más frecuente de retraso mental en nuestro entorno, mejor dicho lo era porque segun esta noticia publicada en el Pais, el sindrome de Down se encuentra en vias de extinción.

No se trata de una extinción natural sino de la consecuencia de la intervención de la voluntad humana en los embarazos, el sindrome de Down ha caido dramáticamente de la estadisticas que señalaban un caso cada 750 partos. Ahora en España sólo nace un niño con Down de cada 1100 partos, ¿donde están los cerca de 350 que faltan?

Simplemente no llegaron a nacer, no les dejaron.

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¿Tendrá derecho a nacer?

Claro que esta noticia sobre la disminución de casos de sindrome de Down tiene otra lectura, una lectura eugenésica que seguramente será bien acogida por nuestras autoridades sanitarias. ¿Es bueno o es malo que haya menos incidencia de Down en la población general aunque sea a través del expeditivo metodo del aborto?

De eso va este post, de contestar a esta pregunta.

La palabra «aborto» ya he dicho que tiene una especie de halo o aura donde van pegadas sobre todo dos ideas fundamentales, una es la palabra «crimen» y otra es la palabra «libertad». Y las dos palabras vienen pegadas al aura con bastante razón, efectivamente el aborto es la supresión de una vida en ciernes y evidentemente hay casos que aconsejan a la embarazada deshacerse del producto de su gestación por unas u otras razones pero siempre supone una violencia contra el embrión. Estas dos palabras sin embargo no son nada neutrales porque dividen el mundo en dos clases de personas:

  • Los católicos sobre todo, pero no sólo ellos que mantienen el punto de vista de que cualquier vida, aun embrionaria, es una vida que hay que respetar y proteger.
  • Y aquellos que ponen el énfasis en que la madre es la propietaria de su feto (y de su cuerpo) y que por tanto tiene derecho a usarlo a su conveniencia.

En realidad estos dos puntos de vistas confrontados politica, moral y socialmente son puntos de vista extremos y radicales que no representan a la abortadora media que suele ser una mujer con escasos recursos económicos, que vive sola o que lleva una enorme sobrecarga familiar y laboral, que tiene índices de escolarización bajos o que no conoce los metodos anticonceptivos y usa el aborto como medio de control de natalidad (es el caso que más abunda entre las inmigrantes). O bien se trata de adolescentes, de descuidos, de fallos en las medidas anticonceptivas, de estupros aun consentidos o de embarazos extemporáneos o sentidos de una manera tal que impiden a la embarazada planear llevarlo a término. La mayor parte de los abortos pertenecen a este amplio grupo de razones sin contar con aquellos abortos que son en realidad prescripciones médicas tanto en enfermedades mentales que precisan tratamientos muy peligrosos para el feto o las malformaciones que suelen detectarse un poco más tarde en ambientes médicos.

Si el lector sigue los argumentos anteriores caerá en la cuenta de que las razones para abortar pueden clasificarse en tres grandes grupos, las médicas ,las sociales y las de interés personal, pero no aparece por ninguna parte el gran dilema del aborto, es decir su aspecto moral. Significa que la sociedad ha transformado una opción moral en una condición higiénica, de estilo de vida o de militancia politica. ¿Pero donde está el aspecto moral de esa decisión?

Si la moral no es tenida en cuenta es por una razón fundamental ¿en nombre de qué apoyar una decisión como esa? hay muchas razones para el si y muy pocas razones para el no si uno no es un catolico ferviente, ¿por qué un agnóstico o un ateo deberia renunciar a su comodidad u oportunidad y llevar un embarazo adelante en contra de su propio interés?

Es evidente que la moral que tenemos no sirve para orientarnos en un dilema como este y la razón es que estamos enclavados en un concepto de moral determinista. A la moral le pasa lo mismo que a la ciencia: se vendió a un Fundamento externo, la moral a Dios, la ciencia al metodo experimental y seguimos creyendo que si no creemos en Dios todo es moral, lo que hace coincidir la moral con la subjetividad y el emotivismo, asi existen tantas moralidades como sujetos pensantes abrumados por sus propios problemas y que no se plantean la interrupción del emabrazo como un dilema moral. Se trata de una postura nihilista en el fondo que es paralela a la creencia de que sólo es ciencia aquello que puede medirse a través de ecuaciones, fórmulas y ensayos con animales. Además se da otra circunstancia histórica que no podemos pasar por alto,  la moral ha sido usada como imposición de un grupo contra otro, pervirtiendo la verdadera moral que es algo que no puede ser impuesto, de lo contrario deja de ser moral y se convierte en dogma cuando no en condenación o en delito juridico.

Dicho de otra forma la moral es una herramienta individual que no puede ser impuesta pero que necesita un Fundamento: necesitamos saber para qué hemos de ser buenos, por qué es bueno ser bueno.

La decisión de abortar es pues una decisión moral que precisa de un Fundamento distinto a la regla social, a la ciudadania entendida como la norma que hace posible la convivencia o a la culpa individual superviviente de la noción del pecado religioso. En realidad contemplada de ese modo abortar solo resultaria un pecado contra Dios, si el Estado ya no lo considera un delito sólo queda el reducto teista.

Nos hace falta una moral indeterminista que nos aclare el por qué abortar no es algo saludable, ni algo bueno en sí mismo, ni algo que nos hace más libres o menos dependientes de nuestro entorno inmediato, una moral que nos aclare qué relaciones tenemos con nuestro cuerpo y quién es el propietario de ese embrión que pugna por crecer en el vientre de su madre. Y que al mismo tiempo contemple las excepciones de la miseria, la ignorancia o la victimización.

La naturaleza se manifiesta a través del desorden, a través del caos. Tal y como decía David Peat la naturaleza conspira para establecer fluctuaciones en los sucesos individuales. Significa que el universo, todo lo vivo y todo lo inanimado que conocemos de nuestro mundo se encuentra en un movimiento oscilatorio y conectado de una manera u otra y se manifiesta en secuencias de orden y desorden cíclicos. El sol sale siempre por el Este y nos da la seguridad de que el universo está presidido por un cierto orden pero el sol pierde combustible térmico y algún dia se apagará como se funden las estrellas en un colapso que los fisicos denominan crunch y donde emerge un agujero negro. Todo en la naturaleza persigue un fin determinado: la manifestación de ese desorden, es por eso que existen las enfermedades, los tsunamis, los huracanes, las sequias y las inundaciones, la crisis económica, las guerras y los desastres ecológicos, es por eso que existen las cromosomopatías, y es por eso que existe el sindrome de Down.

Lo importante es entender el mensaje de la naturaleza, sabemos que el sindrome de Down está provocado por una trisomia del par 21, pero no sabemos por qué se produce. Y no lo sabemos porque esa pregunta es buena para entender los procesos determinados pero es inútil para entender aquello que está indeterminado y procede del desorden natural. El sindrome de Down ni sabemos ni sabremos nunca por qué se produce, es un accidente cáotico que a nosotros se nos antoja simple y ciego azar pero no es cierto. El azar es una abstracción matemática, pero no existe en la naturaleza. El azar a ojos del caos no existe, el azar es el caos visto desde el egoísmo. Y la única postura buena con respecto al caos y los procesos indeterminados es comprenderlos no para predecirlos (son impredecibles) sino para entender como funcionan las cosas en esa conspiración que introduce la naturaleza en la vida para aceptar nuestra parte en ese reparto de sucesos. La pregunta ¿por qué a mi? no tiene respuesta, salvo si nos comprendemos como parte de esa Totalidad que nos incluye a nosotros mismos.

Es lícito que el hombre minimice el impacto de las enfermedades, se tomen medidas para favorecer a los más débiles, se pongan en marcha programas de atención y de asistencia a colectivos enfermos, son buenas las medicinas sociales que acercan la tecnologia médica a todo el mundo en condiciones de igualdad y gratuidad. Son buenas las medidas económicas que toman las gobiernos para frenar la tendencia caótica de la economía o los astrónomos para medir las trayectorias de los meteoritos que puedan causarnos daños. Pero no son buenas las medidas eugenésicas que suprimen fetos a la carta de la conveniencia de sus madres o impulsados por diagnósticos médicos, no es bueno meter la mano en la caja del caos. Y no es porque Dios vaya a enfadarse por ello sino porque el desorden buscará otra manera de expresarse.

¿Si suprimimos el sindrome de Down (por ejemplo) estamos contribuyendo a mejorar la salud de la proxima generación o a empeorarla?

No hay más que ver los resultados: cada vez existen más síndromes del espectro autístico (indetectables durante la vida intrauterina), sindromes neurodegerativos raros que ni siquiera tienen nombre, enfermedades nuevas en busca de diagnóstico, cánceres diversos y trastornos del desarrollo y del aprendizaje de nombres exóticos, si echamos un vistazo alrededor de las enfermedades que tienen los niños de hoy caeremos en la cuenta de que la mayor parte de ellas eran bastante raras hasta hace muy poco tiempo, algunas de ellas ni siquiera han sido aun filiadas, pareciera como si la naturaleza se encargara de traernos lacras nuevas ahora precisamente que habíamos conseguido disminuir aquellas que pueden detectarse precozmente: el sindrome X frágil, las miopatias, la corea de Huntington, el sindrome de Klinefelter o el sindrome de Turner, asi como las oligofrenias debidas a accidentes del parto han disminuido por razones distintas: unas porque se ha mejorado la atención ginecológica pero otras son consecuencia de la eugenesia directa, la que se hace a través del aborto electivo.

Parece que a la Totalidad no le gusta que los hombres se inmiscuyan en sus planes y conspira para seguir introduciendo desórdenes, si no le dejan construir trisomías en el par 21 inventará otras cosas indetectables para los médicos. La Totalidad siempre se manifiesta en la parte, de una manera u otra, si no lo consigue con enfermedades nuevas, inventará desgracias, calamidades y desastres ecológicos, crimenes sin sentido o violencia social. El desorden ha de salir por un lugar o por otro.

Visto de esta manera el aborto vuelve a adquirir un sentido de decisión moral pero la disyuntiva no está ya en ser de derechas o de izquierdas sino en si usted es determinista o indeterminista. Y el mundo por desgracia está lleno de deterministas de manera que no hay que ser demasiado optimista: el mundo se dirige hacia el caos, hacia el fin de una era.

Cuanto más pronto llegue mejor.

¿Os acordais?

Es la eterna lucha de Control contra Kaos, en la serie «Superagente 86»

El síndrome de Oropesa

Oropesa del mar es un municipio costero de la provincia de Castellón enclavado entre una roca con castillo árabe incluido y una bahia que se prolonga hacia el este a través de un humedal que se conecta con el Prat de Cabanes, siempre a pie de playa.

A esa zona la llamaron los romanos Lubricatum que la consideraban un lugar infecto lleno de miasmas, a los que no era aconsejable ni acercarse o habitar. No en vano las rutas comerciales de Roma recorrian la costa a cierta distancia, los romanos evitaban de esta forma el paludismo que fue una infección pandémica en la zona hasta bien entrado el siglo XX. Oropesa estaba encima de una albufera hoy desecada y donde ya no hay mosquitos que trasmitan las fiebres porque ya no hay agua, algo parecido sucede más al este en el conocido Prat de Cabanes, otrora habitat diverso de flora y fauna del humedal mediterráneo.

Pero la riqueza potencial de Oropesa no era la agricultura o el pantanal sino los kilometros de costa virgen que se encontraban más allá del faro mirando al noroeste, kilometros de playa virgen que desembocaba en la zona protegida que aun hoy es el citado Prat de Cabanes.

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En esta foto puede observarse la lengua litoral que ocupa la citada urbanización

Pero la depredación inmobiliaria no tardaria en llegar, primero por el sur y cuando el sur ya no pudo ser exprimido más se dirigió hacia el Norte. Asi nació «Marina d´or» una urbanización a medio camino entre el desierto de las Vegas -su estética kitsch- y el realsocialism de Berlin Este -mazacotes de hormigón- que fue difundida hasta la saciedad en todos los medios publicitarios y bautizada con el sugerente nombre de ciudad de vacaciones. La idea era repoblar la zona con hoteles, apartamentos, campos de golf y zonas de ocio para los miles de turistas ávidos de lujo que algun dia picarían y comprarían alli su segunda propiedad aunque fuera empeñándose de por vida. El proyecto cayó en desgracia hace poco por aquello de la crisis inmobiliaria y no se ha desarrollado -como siempre sucede con estos macroproyectos- en la proporción en que se planeó. Marina d´or simplemente ralentizó el proyecto y se fue a Marruecos a probar suerte.

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Obsérvese la atmosfera hiperreal que destila el citado complejo.

Pero fueron muchos los que compraron alli su apartamento de vacaciones y muchos más los que vinieron a trabajar en la construcción de tal faraónica obra.

Y son asi aún muchos los que se han quedado a vivir alli, de manera que una ciudad de unos 5000 habitantes se ha convertido en un polo de crecimiento cuya población actual es mposible de medir dado que la mayoria de los que alli habitan no están siquiera censados.

Es un ejemplo de lo que los urbanistas llaman crecimiento asimétrico: primero se construye una ciudad y luego uno se pregunta dónde están los servicios para atender a toda esa población. Habrá que recordar que son servicios:

Las panaderias, mercados y supermercados, carreteras, policias, hospitales, ambulatorios, restaurantes, cines, tiendas, pescaterias, fruterias, servicios publicos, transporte ¿dónde esta todo esto?

En parte alguna puesto que Oropesa del mar es un municipio pensado para que vivan en él 5000 personas y no 100.000.

Y cuento todos estos antecedentes para ilustrar una noticia que apareció en el diario el Mundo del pasado domingo dia 22 de Febrero en su edición local. Se trata de un articulo firmado por Javier Arnau que no tiene desperdicio. El citado periodista entrevista a un psiquiatra castellonense -Juan Angel Ramos- que acaba de acuñar un nuevo sindrome psiquiátrico que ha llamado «Sindrome de Oropesa» y que según él se debe a la incapacidad de los ciudadanos que alli viven para integrarse o para encontrar una red social de sostén diseñada a escala humana. El psiquiatra en cuestión especula que se trata de un cuadro de desarraigo, algo similar al sindrome de Ulises que se ha descrito en inmigrantes. Aunque en realidad el síndrome de Oropesa no se ha encontrado en inmigrantes sino en foráneos y no es un cuadro motivado por la nostalgia, la pobreza y la aculturación sino más bien el resultado directo de habitar en un lugar hostil, inhóspito, aislado, sin recursos sociales de apoyo, sin servicios y sin calor humano.

Una ciudad que no genera en su entorno una sociedad no es una ciudad sino un simulacro, un museo urbano.

Un lugar invivible como Las Vegas, ¿es que alguien cree que esa ciudad existe, más allá de los jugadores? El psiquiatra castellonense define el sindrome de Oropesa como un cuadro básicamente de ansiedad y responsabiliza de ello tanto al boom inmobiliario como al crack financiero. Al parecer afecta por igual tanto a mujeres como a hombres, que comparten algo en común: se trata de personas españolas que acudieron a Oropesa buscado el alto nivel de vida que les permitía trabajar en el sector de la construcción pero tambien podriamos incluir entre ellos a aquellos que vinieron de vacaciones, compraron un apartamento y se quedaron a vivir alli atraídos por la oferta laboral que parecia infinita e inacabable. O los que aprovecharon las vacaciones para deshacerse de un familiar conflictivo, anciano o enfermo.

Cuando las cosas han empezado a ir mal, estas personas se han encontrado en una ciudad inhabitable sin apoyo social, sin trabajo y con una hipoteca en las manos para los proximos 30 años. Y esto sin contar con los ciudadanos provisionales que al menos y al no haber contraído deudas para toda la vida han podido levantar el campamento y volver a casa.

La mayor parte de los afectados por el sindrome de Oropesa han acuñado frases como esta «esta ciudad no está preparada» o «esto en mi tierra no pasaba». La ciudad de vacaciones ha pasado a convertirse en una jaula opresora y es un claro ejemplo de la influencia de un urbanismo salvaje en la salud de los humanos, empezando por los más débiles: aquellos que cambiaron un suburbio capitalino por una ciudad de vacaciones, los que creyeron que el paraiso estaba a un tiro de piedra y sacrificaron todo para acercarse a él.

Las ciudades, en comparación con los nucleos rurales, tienen muy mala influencia en la salud de sus habitantes, se conoce desde hace mucho tiempo que la anomia social que se vive en las ciudades ejercen un pernicioso efecto en  el curso de algunas enfermedades mentales como por ejemplo la esquizofrenia. En un post anterior me referí a esta curiosa y malsana infuencia que ejercen las ciudades sobre las personas que en ellas habitan y tambien la manía por la que -a pesar de esta evidencia- la gente se empeña en vivir en ellas.

Y esto es lo que sucede en las ciudades podriamos decir con cierto estatuto de antigüedad, es decir en las ciudades normales, las que ya están hechas y crecen segun los planes urbanisticos prfigurados ¿sucede lo mismo en las ciudades de nueva planta? ¿Cómo y quién decide donde fundar una ciudad como esta de vacaciones a la que me referí?

En un sistema liberal como el nuestro el dinero va donde quiere, es decir alli donde espera multiplicarse. Una ciudad de vacaciones no se construye para beneficiar a los seres humanos, ni siquiera a sus clientes sino para ganar dinero y como todo el mundo sabe en nuestro pais la forma mas rápida y segura de ganar dinero es en el sector de la construcción. La plusvalia que gana un promotor-constructor vendiendo pisos es superior a la de cualquier otro negocio. Para los lectores que no lo sepan los economistas llaman «buen negocio» a aquel que da un 10% de beneficios sobre lo invertido. De manera que hablar de doblar los beneficios (lograr un 200 %) no sólo es hablar de un suculento negocio sino de un negocio que destruye el tejido empresarial de todo un pais. Ganar demasiado dinero tiene otros efectos colaterales pues en su arrastre desactiva el resto de negocios, ¿quien inveritiria en un negocio que solo da un 10 % de beneficio si en poco tiempo pueden llegar a esos márgenes abusivos de liquidez?

Esto es uno de los efectos secundarios de los negocios abusivos: el aniquilamiento y la destrucción de otros negocios más productivos y más seguros al menos para los trabajadores a largo plazo. La construcción en si misma es un negocio trashumante que obliga a la mano de obra a desplazarse de aqui para allá siguiendo los polos de crecimiento de obras.  Es un negocio que se basa en el desarraigo y en la competencia desleal con otros sectores. El sector inmobiliario remeda las condiciones abusivas de los primitivos trabajadores en los albores de la revolución industrial, los saca de sus entornos y los trasplanta a otro. Hoy estamos viendo este fenómeno no sólo en los trabajadores sino en nuestros consumistas conciudadanos que no dudan en comprarse un apartamento a kilometros de distancia de sus lugares de origen sin caer en la cuenta de que están pagando un billete hacia el aislamiento.

La primera mala noticia es ésta; no hay que fiarlo todo a la construcción, un pais con mucho sector inmobiliario es un pais que pronto o tarde se verá empobrecido, pues los sectores boyantes terminan por arruinar a los sectores tradicionales con menor margen de beneficio aunque aparentemente dependan de él.

La segunda mala noticia es que estas decisiones -los recursos- siguen al beneficio y nunca al interés colectivo, se pasa por encima de carreteras y por encima de albuferas, se desecan humedales y se talan bosques, se impregna todo de una atmósfera de corruptelas para que los constructores desplieguen eso que se ha venido en llamar progreso. Ya sabemos qué es el progreso: todo aquello que es letal para el medio ambiente. Y no hay que olvidar que los humanos vivimos en él, en ese medio ambiente que contribuimos a maltratar cuando pedimos una hipoteca para habitar en un lugar asi.

La gracia que tiene el articulo mencionado más arriba es que por primera vez alguien identifica un sufrimiento mental con un municipio dado, con un estilo de vida y con unas expectativas que llevaron a los individuos a ese lugar y no a otro. Aunque creo que el síndrome deberia llevar otro nombre no tan costoso para el buen nombre de sus habitantes y el desarrollo turistico de la zona y podría generalizarse a otros entornos urbanos bien consolidados. Es verdad, las personas necesitamos ciertas condiciones de vida para podernos considerar a nosotros mismos personas, no estoy hablando de comodidades, se puede vivir en una cueva, en una choza o en una jaima pero no se puede vivir sin el contacto humano, sin servicios públicos, sin asistencia, amigos, vecinos o conocidos, sin red social no somos más que individuos ni siquera somos ciudadanos. No se puede vivir en lugares desangelados a los que se acudió bajo el reclamo del lujo y la fiesta continua. No se puede vivir sin transporte publico y sin carreteras. No se puede vivir despersonalizado, desconectado del entorno a menos que uno pretenda terminar mimetizándose tanto con él que acabe por no saber ni quien es.

Eso parece sucederles a los que sufren el sindrome de Oropesa y a tantos otros que permutaron un entorno protector por una supuesta mejoría en su calidad de vida.