Dios y los autobuses

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Todo Dios sabe qué cosa es un autobús, pero lo que muchos de ustedes ignoran es que los autobuses se han convertido en plataformas de publicidad sobre algo que no nos impulsa a ir de compras: esta es la novedad. Ahora los autobuses sirven para hacer publicidad de un intangible.

Yo no se si Dios existe o no porque no es un hecho cognoscible y es por eso que no lo sabe nadie ni siquiera esos que pagan por esa publicidad móvil de manera que se trata de una diatriba banal porque lo que sí sabemos a estas horas es que hay gente que es capaz de pagar a los autobuses para que lleven consignas en forma de letreros con independencia de Dios que guarda silencio.

¿Es que existen ateos tan teistas y dogmáticos que son capaces de iniciar campañas de ateismo? Pues por lo visto si y esta es la idea que los otros -me refiero a los integristas- han copiado inmediatamente llenando los autobuses con el mensaje contrario: “que si, que Dios existe”

Y a mi me han dado la idea para este post que versará sobre el pensamiento por contradicción, por oposición por asi decir o mejor dicho ¿qué seria de mi si alguien no se me opusiera?

Una de las lacras cognitivas mas inquietantes que tenemos los humanos -en lo que concierne a la forma de nuestro pensar- es que somos bidimensionales, nos pasa como a las hormigas que pueden ir adelante o hacia atrás pero no pueden darse la vuelta del hilo que las sostiene. Es lo malo de fiarlo todo al pensamiento categorial que es el que practica la mayor parte de la gente y que puede resumirse de esta forma ¿es usted de izquierdas o de derechas?

A la gente le encanta ser de algo, de cualquier cosa, se siente uno como realizado, como que pertenece a algo más que un club y es por eso que uno se define y dice “yo soy de centro izquierda” colocándose en fila india con las hormigas que recorrieran un alambre, “pues yo soy de centro derecha” y asi cada uno se pone en su lugar, ocupa la fila que cree que le pertenece y luego se reunen a cantar y a beber entre bandos para pagar campañas en los autobuses o llevar pegatinas y pancartas para que se note la afiliación de cada cual. Si, a la gente le encanta estar afiliado a algo, ser de algo, militar en algo. Lo que no saben estos pobres ciudadanos de a pie es que militan en algo que no existe y de ahi la perogrullada metafisica en la que viven.

Y por eso al mismo tiempo que militan en algo detestan a los politicos y hablan pestes de la politica a la que ven como una especialidad depredadora en si misma, llena de dinero negro, comisiones y espionajes.

El problema de fondo es que el pensamiento único no existe y que lo humano está construido darwinisticamente para la diversidad, claro que los que creen en Dios quisieran que todo el mundo creyera en él y todos los que no creen en Dios albergan la esperanza de que algun dia la humanidad entera sea atea y “progresista”. Hasta se hacen apuestas sobre este asunto de la existencia de Dios tal y como apunta esta noticia. Por otra parte el arzobispo de Pamplona ya ha dicho que él está seguro de que Dios existe porque se lo dijo Jesucristo con el que al parecer tiene linea directa, tal y como asegura esta otra noticia. Pero la estadistica tambien tiene algo que decir en esta escalada de despropósitos y hay quien asegura que la probabilidad de que Dios exista es de un 62% según los cálculos de un desfaenado alemán que tambien los debe haber.

Debe ser cosa de la crisis este recrudecimiento de partidarios y detractores de la existencia de Dios, pero lo cierto es que nosotros los españoles ni creemos ni dejamos de creer en Dios porque nosotros somos en realidad idólatras que nos hemos quedado sin hipoteca y sin poder cambiar el coche y eso si que duele, creimos que el dinero y Dios eran la misma cosa y ahora vienen los fanáticos de uno u otro bando a decirnos que Dios no existe lo que significa para nosotros españolitos el que “salga el sol por Antequera”  significa “que está justificado no devolver el dinero que se debe a los proveedores o a los bancos”.

Una especie de nihilismo recorre España y nos embarga como aquel del siglo XIX que llevó a algunos a pensar “si Dios no existe entonces todo está permitido” y de ahi a convertirse en un criminal en serie hay muy poco trecho para algunos que aun no saben qué es la ética laica porque siempre han convivido con la falacia de si Dios existe o no.

La ética laica es aquella que nos permitiría ser ciudadanos morales sin necesidad de apelar a Dios, de manera que no necesitaríamos ni implorar la fe ni militar en ningún lado para defender nuestros argumentos, en realidad si Dios existe o no, carece de interés y de demostración. El problema es por qué tendemos a pensar de forma dialéctica (si o no) y nos condenamos asi  a la cerrazón intelectual que de paso nos hace perderle el respeto a los que discrepan de nuestro punto de vista. Lo mismo sucede en politica y quizá de ahi podamos extraer alguna lección interesante. La izquierda y la derecha son dimensiones espaciales pero no significan hoy nada relativo a las ideas puesto que todos los politicos hacen lo mismo -administrar las contradicciones del capital-, gobiernan de la misma forma y todos los votantes a su vez tambien son indistinguibles unos de otros, y todos conducen todoterrenos contaminantes, uno de los becerros de oro que adoramos.

Las ideologias basadas en el principio de contradicción han terminado, las ideologias basadas en la exclusión del otro, el aniquilamiento del adversario o su adoctrinamiento han pasado a la historia. No quiero decir que no les quede aun cierto potencial dañino, lo que quiero decir es que tienen los dias contados y esos que cuelgan carteles, pancartas o pegatinas  y se confrontan con el que piensa distinto en el fondo comparten con él mas de lo que creen, igual son vecinos de urbanización o tienen el pareado sin pagar muy próximo.

Recientemente tuvimos al presidente Zapatero en TVE dando una buena prueba de que no sabe responder preguntas concretas salvo apelando a las cifras macroeconómicas, despejando balones fuera y huyendo de la arena en la que suelen moverse los ciudadanos de a pie -¿qué hay de lo mio?- agobiados por problemas microeconómicos mientras que el presidente se ocupa de las grandes cifras, es como tratar de resolver las ecuaciones del cosmos a traves de la mecanica cuántica. No salen las cuentas y no salen porque los politicos no saben qué hacer para atajar los males que ellos mismos crean con sus acciones y tampoco se atreven a limpiar el sistema y dejarlo en un esqueleto suficiente para que la economia real funcione. Y tampoco se atreverán a decirles a la verdad a los ciudadanos pero yo se la diré ahora y aqui: la fiesta se ha terminado.

Y como despedida hagamos un homenaje a los autobuses, no para colgar de ellos la basura ideologica de la publicidad teista o atea sino para recordar a los que en ellos se desplazan y aun viven como MIguel Rios y su blues del autobus. “Cada dia despierto en distinta habitación”.

Durante muchos años hemos vivido por encima de nuestras posibilidades, hemos gastado un dinero que no teniamos y que nunca ibamos a tener, confiábamos en un crecimiento exponencial infinito (en este blog hay un buen análisis de esta utopía del crecimiento infinito) y la economia virtual vino a socorrernos en más de una ocasión. Lo que sucede ahora es que la economia virtual ha sufrido un revés fortísimo y es muy posible que no se recupere jamás. La unica posibilidad de supervivencia del sistema capitalista es una reforma en profundidad que se lleve por delante muchas de las instituciones parasitarias que hoy cuelgan de él y es muy posible que además no existan alternativas a este sistema capitalista que parece condenado a la ruina o a la quiebra.

Necsitamos otra clase politica para gestionar ese cambio que se producirá inevitablemente. otra clase empresarial, otra clase de trabajadores, otra clase de instituciones y otra clase de moral cívica. Una moral que exista con independencia de Dios y que tome la via de enmedio como referencia intelectual, no se trata de ser ya de izquierdas o de derechas ni tampoco de centro. No es un tertium inter pares lo que resuelve el problema de la polarización ideológica o teológica sino un salto cualitativo que lleve la conciencia humana hasta una proxima vuelta de tuerca: alli donde esa pregunta carece de sentido y se disuelve la contradicción como un azucarillo. A esta posición se la llama epoché y no tiene nada que ver con esta otra tercera via de la que habla Anthony Giddens, un neoliberal.

Hablo de Nagarjuna y su camino de enmedio.

¿No me creen?

Yo no soy de izquierdas ni de derechas, ni creo en Dios ni dejo de creer. Al fin y a cabo esas creencias están pensadas para eludir la responsabilidad individual y para que la injusticia y el engaño sigan siendo los amos y señores del mundo. Más que en Dios yo creo en la divinidad y la sublimidad del hombre, más que en la izquierda o en la derecha yo creo que la cooperación entre unos y otros puede dar mas de sí que la competencia feroz en la que nos hemos instalado por aquello de ser competitivos.

¡Abajo el mercado y el lucro y vivan los seres humanos responsables!

3 comentarios en “Dios y los autobuses

  1. Cuánta razón tiene, Rey Carmesí, en eso de que la gente necesita “estar afiliado a algo, ser de algo” (oh, qué bien lo expresa!) aunque sea a una religión lejana por eso de que “el sant quan més llunyà…”
    Cuando se pone irónico no sé si es tan o más degustable que en su neurobudismo, pero no lo sé porque es que usted sí que no discurre en una línea recta como las hormigas, sino el cinta moebiana…
    Ay, si la reforma hace falta no sólo en nuestro sistema capitalista sino a fondo, una catársis a fondo, corrosiva como el salfumán de tan a fondo que nos hace falta en esa sinergia de crisis económicas particulares (de la mayoría al menos) cuya suma y multiplicación seguramente es la causa de la general al igual que el pajarito es una pieza de esas bandadas de pájaros que… Bueno, ya sabe.
    Sí, viva la sublimidad. Y sobre todo, aún más, la sacralidad 🙂

  2. Me he dejado una cosa: que he disfrutado mucho, mucho, con ese toque de hoy. Es el día, no sé qué tendrá el día que a algunos nos lo ha rematado a la perfección 😉 Serán los astros…

  3. Acabo de ver un reportaje sobre la miseria en la India y creo que me he quedado corto: hay que ir más allá y enviar a todos los chupoteros a la India a salvar niños. ¿Crisis? ¿Qué crisis?

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