Poe y sus cuervos

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Este año 2009 van a tener lugar varias conmemoraciones relacionadas con centenarios, concretamente tenemos el de Charles Darwin y los del padre Jofré (del que me ocuparé otro dia) y el centenario del poeta, visionario cientifico (tal y como conté en este post), cuentista y escritor Edgar Allan Poe que inventó el género policiaco, el género de terror y de paso el género fantástico.

Y eso que murió bastante joven (a los 40 años) y de un delirium tremens que era -en aquella época- la manera en que solían morir los alcohólicos recalcitrantes es decir esas personas que recurren al alcohol para combatir sus demonios interiores.

Pero más que demonios habria que hablar de cuervos pues esa es precisamente la metáfora a la que recurrió E. A. Poe para referirse a sus fantasmas, esos que le atormentaban. Será porque son negros o quizá porque sean depredadores y carroñeros, lo cierto es que los cuervos son considerados como presagios de malas noticias, se les llama de mal agüero, a los pájaros.

Será por eso que en esta reproducción el autor ha prescindido de ellos.

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Y si no lo creen que le pregunten a Van Gogh, al dia siguiente de terminar este cuadro conocido como “Noche estrellada” se pegó un tiro, como si esos cuervos que sobrevuelan la escena lo hubieran anunciado, hay que tomarse pues en serio la metáfora de Poe.

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Esta es la versión original con pájaro incluido. ¿Les encuentran?

Será por eso que Poe escribió un poema extraordinario que es el anuncio de una nueva época a la que conocemos con el nombre de romanticismo y que es una nueva vuelta de tuerca a la subjetividad humana. Este poema merece la pena que figure aqui en este blog:

El cuervo

Cierta noche aciaga, cuando, con la mente cansada,
meditaba sobre varios libracos de sabiduría ancestral
y asentía, adormecido, de pronto se oyó un rasguido,
como si alguien muy suavemente llamara a mi portal.
“Es un visitante -me dije-, que está llamando al portal;
sólo eso y nada más.”

¡Ah, recuerdo tan claramente aquel desolado diciembre!
Cada chispa resplandeciente dejaba un rastro espectral.
Yo esperaba ansioso el alba, pues no había hallado calma
en mis libros, ni consuelo a la perdida abismal
de aquella a quien los ángeles Leonor podrán llamar
y aquí nadie nombrará.

Cada crujido de las cortinas purpúreas y cetrinas
me embargaba de dañinas dudas y mi sobresalto era tal
que, para calmar mi angustia repetí con voz mustia:
“No es sino un visitante que ha llegado a mi portal;
un tardío visitante esperando en mi portal.
Sólo eso y nada más”.

Mas de pronto me animé y sin vacilación hablé:
“Caballero -dije-, o señora, me tendréis que disculpar
pues estaba adormecido cuando oí vuestro rasguido
y tan suave había sido vuestro golpe en mi portal
que dudé de haberlo oído…”, y abrí de golpe el portal:
sólo sombras, nada más.

La noche miré de lleno, de temor y dudas pleno,
y soñé sueños que nadie osó soñar jamás;
pero en este silencio atroz, superior a toda voz,
sólo se oyó la palabra “Leonor”, que yo me atreví a susurrar…
sí, susurré la palabra “Leonor” y un eco la volvió a nombrar.
Sólo eso y nada más.

Aunque mi alma ardía por dentro regresé a mis aposentos
pero pronto aquel rasguido se escuchó más pertinaz.
“Esta vez quien sea que llama ha llamado a mi ventana;
veré pues de qué se trata, que misterio habrá detrás.
Si mi corazón se aplaca lo podré desentrañar.
¡Es el viento y nada más!”.

Mas cuando abrí la persiana se coló por la ventana,
agitando el plumaje, un cuervo muy solemne y ancestral.
Sin cumplido o miramiento, sin detenerse un momento,
con aire envarado y grave fue a posarse en mi portal,
en un pálido busto de Palas que hay encima del umbral;
fue, posóse y nada más.

Esta negra y torva ave tocó, con su aire grave,
en sonriente extrañeza mi gris solemnidad.
“Ese penacho rapado -le dije-, no te impide ser
osado, viejo cuervo desterrado de la negrura abisal;
¿cuál es tu tétrico nombre en el abismo infernal?”
Dijo el cuervo: “Nunca más”.

Que una ave zarrapastrosa tuviera esa voz virtuosa
sorprendióme aunque el sentido fuera tan poco cabal,
pues acordaréis conmigo que pocos habrán tenido
ocasión de ver posado tal pájaro en su portal.
Ni ave ni bestia alguna en la estatua del portal
que se llamara “Nunca más”.

Mas el cuervo, altivo, adusto, no pronunció desde el busto,
como si en ello le fuera el alma, ni una sílaba más.
No movió una sola pluma ni dijo palabra alguna
hasta que al fin musité: “Vi a otros amigos volar;
por la mañana él también, cual mis anhelos, volará”.
Dijo entonces :”Nunca más”.

Esta certera respuesta dejó mi alma traspuesta;
“Sin duda – dije-, repite lo que ha podido acopiar
del repertorio olvidado de algún amo desgraciado
que en su caída redujo sus canciones a un refrán:
“Nunca, nunca más”.

Como el cuervo aún convertía en sonrisa mi porfía
planté una silla mullida frente al ave y el portal;
y hundido en el terciopelo me afané con recelo
en descubrir que quería la funesta ave ancestral
al repetir: “Nunca más”.

Esto, sentado, pensaba, aunque sin decir palabra
al ave que ahora quemaba mi pecho con su mirar;
eso y más cosas pensaba, con la cabeza apoyada
sobre el cojín purpúreo que el candil hacía brillar.
¡Sobre aquel cojín purpúreo que ella gustaba de usar,
y ya no usará nunca más!.

Luego el aire se hizo denso, como si ardiera un incienso
mecido por serafines de leve andar musical.
“¡Miserable! -me dije-. ¡Tu Diós estos ángeles dirige
hacia ti con el filtro que a Leonor te hará olvidar!
¡Bebe, bebe el dulce filtro, y a Leonor olvidarás!”.
Dijo el cuervo: “Nunca más”.

“¡Profeta! -grité-, ser malvado, profeta eres, diablo alado!
¿Del Tentador enviado o acaso una tempestad
trajo tu torvo plumaje hasta este yermo paraje,
a esta morada espectral? ¡Mas te imploro, dime ya,
dime, te imploro, si existe algun bálsamo en Galaad!”
Dijo el cuervo: “Nunca más”.

“¡Profeta! -grité-, ser malvado, profeta eres, diablo alado!
Por el Diós que veneramos, por el manto celestial,
dile a este desventurado si en el Edén lejano
a Leonor , ahora entre ángeles, un día podré abrazar”.
Dijo el cuervo: “¡Nunca más!”.

“¡Diablo alado, no hables más!”, dije, dando un paso atrás;
¡Que la tromba te devuelva a la negrura abisal!
¡Ni rastro de tu plumaje en recuerdo de tu ultraje
quiero en mi portal! ¡Deja en paz mi soledad!
¡Quita el pico de mi pecho y tu sombra del portal!”
Dijo el cuervo: “Nunca más”.

Y el impávido cuervo osado aun sigue, sigue posado,
en el pálido busto de Palas que hay encima del portal;
y su mirada aguileña es la de un demonio que sueña,
cuya sombra el candil en el suelo proyecta fantasmal;
y mi alma, de esa sombra que allí flota fantasmal,
no se alzará…¡nunca más!.

Ese estribillo doble, un mantra, “nada más” (nothing more) y “nunca más” (never more) que se repiten en cada estrofa han quedado grabados en la historia monumental de la poesia como una imposibilidad que es al mismo tiempo la negación de algo. La muerte visitaba a Poe en sus alucinaciones, una muerte carroñera y aviaria en forma de cuervo y llamaba a su puerta….

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He aqui la versión de Allan Parsons, no se la pierdan.

Y no es de extrañar ese gusto por lo siniestro puesto que Poe tuvo una vida bastante aciaga como sus noches del cuervo presididas por la muerte de su esposa Leonor una reedición de las muertes que la precedieron. Nos lo cuenta Peter Ackroid especialista en biografiar a famosos y que recientemente ha escrito una biografía sobre Poe.

Huérfano de padre y madre, actores ambulantes Poe fue adoptado por una pareja, los Allen de los que adoptó el apellido. Su madre adoptiva fue una buena mujer que quiso todo lo que pudo a Edgar e incluso le pagó sus estudios. Unos estudios que tuvo que interrumpir despues de la muerte de su bienhechora y quedar en manos de un padre celoso, dominante y hostil que se negó a seguir sufragando sus gastos en la universidad.

Claro que Poe hizo alguna cosa para merecer tal suerte: comenzó a beber y a gastar más de lo que su economía de prestado podia soportar, se aficionó a las apuestas y pronto sus deudas se acumularon hasta hacerse insoportable para la paciencia del iracundo padre.

Después de un breve paso por el ejército comenzó su vida errante y orientada a la autodestrucción y a la creación literaria no sin antes volver a encontrar ese amor materno que tanto parecia añorar a través de su esposa Leonor cuya presencia acompaña tanto la atmósfera como el talante depresivo de Poe en el poema del cuervo.

Poe malvivió durante mucho tiempo publicando sus historias por entregas en el Messenger un diario de Baltimore inaugurando un género que haria tambien famoso a Dickens. Poe cuyos cuentos se encuentran recopilados en varias colecciones y editados en español por Alianza editorial ha merecido no pocas reediciones, la mas reciente de las cuales es la de Edhasa.

Sus cuentos recogen las doctrinas mas en boga en su época: el mesmerismo, el ocultismo, la hipnosis junto con la mitologia y temores públicos que estas técnicas originaron en sus comienzos. Su influencia sobre otros autores posteriores fue bien notoria: yo nunca hubiera leido a Lovecraft sin antes leer a Poe. Melville, Baudelaire, Dovstoieievsky y el mismo Borges o Cortázar bebieron de las fuentes y de la estética que el maestro abrió para la literatura e incluso Auguste Dupin el celebre inspector de “La carta robada”o “Los crimenes de la calle Morgue” es un precursor del Sherlock Holmes de Arthur Conan Doyle o del Hercules Poirot de Agatha Christie.

Pero lo interesante desde el punto de vista psicológico es la relación que existe entre el mundo interior de Poe y sus significativas perdidas afectivas. Primero su madre, luego su madrastra la Sra Allen y más tarde su amadisima esposa Leonor. La muerte aparece constantemente en la vida de Poe del mismo modo que es omnipresente en sus cuentos, las perdidas tempranas se relacionan con la actividad artistica o al menos con el deseo de proyectarse de forma creativa en el exterior: expresarse para transformar.

Otro enigma muy discutido es la relación que existe entre esa busqueda de amor que parece pilotar la vida de algunas personas y su constante necesidad de autodestruirse. Es como si sólo a través de la autodestrucción pudiera pedirse amor. Y aun más enigmatico es el hecho de que cuando el amor se encuentra en lugar de estabilizar al demandante lo que parece que sucede es que el sufriente es incapaz de dejar de audestruirse. ¿Por qué Poe no dejó de beber al encontrar a Leonor?¿Por qué se metió en deudas sabiendo que no contaba precisamente con el apoyo del Sr Allen?

Hay un karma individual, una compulsión repetitiva que preside el parlamento sin palabras donde se cuecen las grandes pasiones de los hombres. En ese lugar que llamamos inconsciente no hay palabras, ni sentimientos, ni emociones, solo una vaga sensación de malestar que llamamos angustia. Es muy posible que la angustia sin nombre que revoloteó sobre Poe toda su vida como un cuervo fuera la responsable de ese deseo de desaparecer, un deseo no dicho, no verbalizado, un deseo desaferentizado que encuentra en la ruina, la indigencia y la degeneración del alcohol la precisa metáfora destructiva.

Asi murió Poe desharrapado, depauperado, sin ropa y sin alimento. Si murió en un Hospital es debido a que aquel dia habian elecciones en Baltimore y la policia limpió las calles de locos, indigentes, prostitutas y borrachos.

Pero Poe es ya inmortal y pervivirá en nuestro recuerdo durante muchas generaciones: su espiritu -como el tantos otros- recorre aun las calles de Boston y Baltimore y las impregna de imaginación invocando el horror.

Pues sin posibilidad de visitar el infierno no habría humanidad.

5 comentarios en “Poe y sus cuervos

  1. Su final me lo ha quitado de la boca (del pensamiento). Sin muerte tampoco habría vida, y sin un “never more” no habría “more”.
    Magnífico poema y magníficos A. Parsons (oh, tiempos que no murieron porque siempre resucitan!…)
    Bienvenida la muerte que es nueva vida.
    Y aplausos hasta desfallecer para el Rey.

  2. Y magnìficos post y comentarico de Ana . Yo me atreverìa a decir que Dostoievski, y luego Poe, son los precursores de la nueva literatura. Y tal vez estoy delirando, pero encuebtri en ambos, aunque expresado de diferente modo, ese mundo cargado de culpa y la necesidad de autocastigo.

  3. El cielo protector.

    Ha sido curioso leer tu post titulado ¿Quién soy yo? Donde comienzas hablando del cielo estrellado y cómo en el cielo se puede encontrar la unión entre presente y pasado pues la imagen que vemos es a la vez nuestros presente y el pasado de las estrellas después de que la luz haya tardado en muchos casos millones de años luz en llegar a nosotros. Y digo que es curioso porque hace días que quería hablar de eso a propósito del cuadro de Van Gogh y cuáles son los cuervos que refleja en él.

    Si uno sale al campo por la noche comprende perfectamente la frase de El cielo protector, porque en un ambiente físico sin luz nuestra precepción de las cosas queda entre brumas, borrosa. Los límites se confunden y nuestro cerebro necesita estructurar la realidad tridimensional para poder moverse por ella, necesita un punto de orientación por el que regirnos y establecer las coordenadas pertinentes antes de que los fantasmas de la noche, la vorágine oscura, hagan su aparición. En ese mundo hostil para el hombre que es un mundo sin luz, el cielo es lo único que lo protege y lo guía. El cielo siempre se presenta de igual forma, aunque sea cambiante dependiendo de las estaciones pero es predecible. Durante milenios el hombre se ha guiado por el cielo, es el cielo el que le ha protegido de su propia locura indicándole el Norte.

    Eso es lo que refleja Van Gogh en su cuadro ” La noche estrellada” la vorágine oscura. Un cielo cambiante, en movimiento, fluido ( de qué me suena a mí esto de fluido ?? ) que deja al artista sin Norte. Al hombre solo ante los demonios de la noche sin posibilidad de estructurar de forma correcta los límites de la realidad.

    Yo soy yo y mis circunstancias. Yo soy mis circunstancias. Dentro del saco de circunstancias hay muchas cosas: personas, acontecimientos, incluso cuervos. Todas estas circunstancias forman ese Tú, el otro, que da sentido y realidad al concepto de Yo.

    La música de Aln Parsons Project es muy buena y las imágenes también. Ese lado oscuro del No – Yo.

  4. En cuanto a Poe y su tendencias a la autodestrucción a través del alcohol hace tiempo escribí una reflexión sobre El Goce sacrificial donde puse un vídeo de la película ” La maldición de la flor dorada” en el que al principio se puede intuir la vorágine oscura a través de la música y de las imagenes. La música reproduce sonidos que pertenecen a la humanidad desde sus orígenes.
    http://mimesisazul.wordpress.com/2009/11/05/el-goce-sacrificial/

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