La lagartija zurda

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Todos sabemos qué es un zurdo: aquel que escribe o se maneja mejor con la mano izquierda. Pero esta es una definición popular y trivial. En realidad un zurdo es aquel que tiene un predominio de su corteza motora situada en su hemisferio derecho, al revés que la mayoria de nosotros -los diestros- que tenemos una hegemonía de nuestro cerebro izquierdo.

Sucede por un fenómeno que se conoce con el nombre de asimetría hemisférica: en nuestro cerebro somos asimétricos. Nuestros dos hemisferios no son iguales, tienen diferencias cuantitativas sutiles pero notables. La mayor parte de la población mundial es diestra aunque existe una cierta indeterminación en eso que llamamos lateralidad. En este post existe una explicación a este fenómeno de la lateralidad y sus relaciones psicoevolutivas con algunas enfermedades mentales.

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Lo cierto es que la lateralidad es ambigüa y no se establece hasta los 11 o 12 años, hasta entonces los niños son ambidiestros y sólo algunos fuertemente influidos por la genética son diestros o zurdos absolutos. El resto de la población, los ambidiestros fluctúan entre ambos polos de la lateralidad y es por eso que existen las dislexias, las disgrafias o ese tipo de enfermedades del desarrollo del aprendizaje que se curan precisamente cuando el psicólogo obliga al niño a definir su lateralidad.

Y no cabe ninguna duda de que existe una presión social hacia la destreza de la diestra: todo está pensado en el mundo para los diestros como todo está pensado para los heterosexuales.

Lo cierto es que con presión social y todo, suele haber un 10 % de zurdos obligados, un número muy parecido al de homosexuales. Tanto es asi que los investigadores han recorrido esta idea sin encontrar nunca ninguna relación entre ambas preferencias, pues lo cierto es que ser zurdo no implica ser homosexual ni heterosexual. Pareciera como si la evidencia genética no tuviera traducción en la conducta real. ¿Cual es pues la relación entre la zurdera y la homosexualidad? o para empezar ¿existe alguna relación entre ambas condiciones?

Si y no. El hecho comprobado de la carga genética de una y otra condición llama la atención, es como si aquello que estira de la población para que sea zurda fuera algo muy parecido a lo que estira de la población para que sea homosexual. Hay algo que estira, algo genético y ese algo que estira es lo que se conoce en genética de poblaciones como un genoma lag, es decir un trozo de basura genética que hasta hace poco se llamaba así porque se consideraba que no estaba codificando nada. Los investigadores siempre se preguntaron acerca del por qué en nuestro genoma habia genes que no codificaban nada, pues si no codificaban nada ¿cual era su función?

En realidad no existen reptiles zurdos puesto que la asimetria interhemisferica tiene que ver con nuestro cerebro mamifero y humano. De tallo cerebral para arriba existe un cruzamiento de las fibras motoras de nuestro hemisferio izquierdo al derecho y viceversa, pero de tallo para abajo (incluyendo médula) no existe tal cruzamiento.

Si existen zurdos es porque existe una corteza motora cruzada.

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Aqui puede observarse como se cruzan los nervios ópticos antes de llegar a la corteza visual

Antes de responder a esta pregunta es necesario entender una cuestión: ni la homosexualidad ni la zurdera son «enfermedades» ni por tanto podemos considerarlas estrategias maladaptativas en relación con la teoria evolutiva. Sin embargo la homosexualidad contiene una paradoja que ha sido investigada por los psicólogos evolutivos bucando alguna clave que explicara el por qué una estrategia reproductiva que no «daba premio» evolutivo -descendencia- podia haberse mantenido a lo largo de la evolución del ser humano. Lo mismo podriamos decir de la zurdera, ¿para qué construir zurdos si no tienen niguna ventaja sobre los diestros? ¿cómo se trasmite la homosexualidad si los homosexuales no tienen hijos?

Lo primero que se les ocurrió a los investigadores fue el pensar que quizá la condición de zurdo u homosexual pudiera conferir determinadas inmunidades a determinadas enfermedades. Vasey, un primatólogo muy motivado para esta cuestión que habia descrito la homosexualidad entre chimpancés  especuló en 1995 -en el articulo abajo reseñado- que quizá la homosexualidad era un subproducto neutro derivado de la selección natural que habia servido para la supervivencia de «algo» que aun no habia podido ser definido. Es evidente que ese algo no es una enfermedad puesto que los homosexuales pueden enfermar de cualquier cosa, no parece pues razonable pensar que la selección natural se haya tomado la molestia de proteger los genes homosexuales o los de los zurdos sin razón alguna.

Vasey no se equivocaba en su intuición.

Pero ahora tenemos que volver al tema de la zurdera y de la asimetria interhemisférica porque en realidad la asimetria motora no coincide con la asimetria sensorial que es hormonodependiente. Significa que en realidad un macho de la especie humana -un hombre- es aquel cuyo hemisferio dominante es el derecho y que una mujer es aquel miembro de la especie humana cuyo hemisferio dominante es el izquierdo. La gracia está en que esta ley cambia en los zurdos y en las zurdas.

En terminos conductuales significa que un hombre computa sus emociones desde su hemisferio derecho (con independencia de que motóricamente sea diestro) y las mujeres diestras computan sus emociones desde su hemisferio izquierdo.

Pero hay más porque la mayor parte de los humanos fluctuamos entre tratar las emociones con un hemisferio u otro sobre todo en las etapas conflictivas como la prepubertad o la menopausia: en esos periodos de indeterminación una mujer puede activar su cerebro masculino o un muchacho prepúber puede activar su cerebro femenino. Es posible decir que la mayor parte de nuestra vida estamos fluctuando entre estos dos modos de proceder. Es por eso que con independencia de la conducta sexual mostrada un hombre aun heterosexual puede ser muy femenino o una mujer aun heterosexual puede ser muy masculina segun los patrones sociales que definen estas conductas.

Ser homosexual (mostrar una conducta homosexual) no es pues lo importante sino conocer qué estructuras cerebrales están implicadas en las conductas y en la computación de las emociones, puesto que como todo el mundo sabe existen muchas formas de sentir femeninas en hombres masculinos y heterosexuales.

No es que la libido sea bisexual como especulaba Freud sino que nuestro cerebro es asimétrico y contiene un hemisferio masculino y un hemisferio femenino.

Por ejemplo, una mujer diestra menopáusica tiene la misma probabilidad que un hombre de reaccionar ante un conflicto territorial como aquellos: haciendo un infarto de miocardio (corazón izquierdo). La menopausia deja de proteger a las mujeres -ante el cese de secreción de estrógenos- de las enfermedades masculinas que antes de esa condición son muy raras.

Y ahora viene la respuesta a la pregunta que hacía más arriba y a la que tambien Vasey intuyó de alguna manera:

Imagínense ustedes que existe una enfermedad que se lleva por delante a casi todos los hombres de la Tierra: todas las mujeres diestras sufririan un conflicto territorial que por ser mujeres sentirian como un conflicto de frustracion sexual: a nivel orgánico estas mujeres entrarian en amenorrea viéndose afectado su lóbulo temporal izquierdo y poniendo en peligro la supervivencia de la especie. Las mujeres zurdas verian afectado su lóbulo temporal derecho provocando un sindrome de hipersexualidad.

Y lo mismo sucederia con los machos en el caso de que fueran las mujeres las amenzadas por la extinción: los diestros morirían de infartos de miocardio al sentir como su territorio se desvanece mientras que los zurdos  que sentirían esa perdida de territorio desde su hemisferio izquierdo darian lugar a actividades maníacas hipereróticas incluyendo a los homosexuales al menos a aquellos débilmente determinados por la genética.

De manera que Vasey tenia razón, tanto los zurdos como los homosexuales son una reserva inteligente -un subproducto- que la naturaleza ha propiciado para salvaguardar la especie humana. Vasey no lo sabia pero «ese algo» que se trataba de preservar era nada más y nada menos que un as en la manga que la evolución escondió en forma de genoma lag para ser utilizado por si era necesario.

Bibliografia:

VASEY,P.L: (1995) «Homosexual behavior in primats: a review of evidence and theory«. International Journal of Primatology, 16.

Fernando Callejón: «La lupa de la medicina«: (puedes descargarlo aqui)