Igualdades y diferencias

Vivimos en un mundo nihilista donde todo el mundo sostiene algo a sabiendas de que es falso.

Francisco Varela, disertando sobre un pensamiento de Nietzsche

Ahora que ya tenemos ministra de Igualdad es el momento para hablar de las diferencias, es cómo si ahora ya no fuera obsceno hablar de ello, como si ya tuviéramos permiso del gobierno, algo asi.

A mi me hace muchas gracia eso de tener un ministerio de Igualdad porque tiene unas resonancias tan orwelianas que a uno se le ponen los pelos de punta pensado en aquel «Gran Hermano» que se metia en nuestras casas a través de las pantallas de televisión y nos vigilaba. En 1984 imaginó Orwell un estado policiaco y buenista que hasta tenia un ministerio de la Verdad y todo y donde funcionarios aplicados se dedicaban precisamente a contar mentiras y a reescribir la historia dia a dia para que encajara en la ficción de una guerras entre bloques que se mantenía precisamente para justificar una economia en quiebra y la miseria a la que estaban sometidos aquellos ciudadanos embrutecidos por la ginebra.

En realidad tener un ministerio de la verdad o de la Igualdad es algo parecido, porque uno se dedica a administrar las falsedades y el otro a la gestión de algunas diferencias. Porque claro, el ministerio que dirige deberia llamarse Ministerio de la Igualdad de género, a eso se dedica en teoría el citado ministerio.

O sea que la igualdad que preocupa a nuestro gobierno es solamente la igualdad entre hombres y mujeres y no tanto la igualdad entre unos humanos y otros a pesar de ser socialistas, será por eso que están cambiando el diccionario y ya han acuñado la palabra «miembra» por aquello de la igualdad de oportunidades. Antes fue jueza y torera. Lo que no han podido cambiar son los sueldos, me refiero por aquello de comparar toreros y albañiles.

Y es que esto de la igualdad es dificil de resolver y mucho más de atrapar pues la igualdad es en realidad una abstracción, como la libertad, la verdad o la salud. Nuestro cerebro en realidad cuando piensa en igualdades sólo descubre desigualdades porque nuestro cerebro lo mejor que sabe hacer es comparar unos tamaños con otros, unos colores con otros y unas hipotecas con aquellos que no tienen hipotecas y que incluso prestan dinero para que otros pierdan su salud intentando pagar.

Y ese es precisamente el problema que los seres humanos (incluyendo seres y seras human@s) en realidad no hemos sido capaces de liquidar las desigualdades económicas, de educación o de alimentación y es por eso que nos inventamos un ministerio de igualdad para ver si cuela y la gente se traga eso de que el gobierno apuesta por la igualdad de género que es otra abstracción de esas que tampoco sabemos qué es. Y debe ser porque lo que vemos es el sexo de la personas porque el género verse verse, no se ve en absoluto y le pasa como a la Igualdad que sólo Platón sabe donde buscarla.

Y luego están las otras desigualdades: las más duras de todas, hay gente guapa y gente fea y es por eso que los guapos se juntan entre ellos y cada vez son más iguales, vean si no esta foto de Madonna y Britney Spears, ¿en qué se diferencian?

Pues en nada, a mi que me las pongan juntas. Ni siquiera Marx pudo hacer entender a sus acólitos que el comunismo no significaba libre acceso a todas las hembras del lugar. Es por eso que hay que pagar, lo que nos vuelve a situar de nuevo en nuestro lugar, al parecer los hombres estamos mas predispuestos a pagar por el sexo anónimo que las mujeres. Ah, eso si que es desigualdad.

Claro que el problema es que la gente confunde desigualdades con diferencias, es por eso que yo todos los sábados compro el Mundo que lleva un suplemento fascinante llamado Yodona, una especie de revista femenina de esas con pretensiones intelectuales -tapadera de otros intereses- y que lleva para disimular una entrevista con algunas mujeres licenciadas en periodismo la mayoria cuando no en hispánicas, mujeres talentosas y de prestigio (a las que nadie conocería de no ser por los lobbyes televisivos) y que semana a semana pontifican sobre el bien y el mal. Hoy hablan de la infidelidad (de él a ella), esa lacra intolerable que las pobrecitas mujeres toleran de sus maridos un poco por estereotipo social y una mizquita de masoquismo moral. La infidelidad segun estas talentosas mujeres -bien dotadas para la psicologia evolutiva- es un crimen de lesa patria, vaya, lo peor que un hombre le puede hacer a una mujer, porque en un hombre infiel ya no se puede volver a confiar y critican de paso a Hillary Clinton que le perdonó a su marido el desliz con la Lewinsky y ellas claro no le perdonan a Hillary su paso atrás en lo que consideran una derrota de la femineidad. Rescato esta perla publicada esta semana (20/9/08) y cuya autora es una tal Lola Beccaria. que encima es psicóloga gestalt, ¡ah! y que no tiene nada que ver con la otra becaria.

La revolución femenina no es acostarme con quien yo quiera sino en poder hablar de temas sexuales con alguien sin que me considere una fresca o una ninfómana.

Es fascinante ¿no creen?, tanto hablar de libertad sexual para que al final todo quede en declaraciones de intenciones: darle a la lengua es más importante que la fornicación en sí misma. Ningún hombre diria eso, creo. Pero seguramente será un desliz freudiano, lo que la Lola está diciendo es que su sexualidad no tiene nada que ver con la mia, marcada por las leyes de la dinámica de fluidos, por lo hidráulico, ella puede optar por la castidad pero yo lo tengo muy dificil, lo tuve -quiero decir- de joven, la edad -ahora si- todo lo cura.

La susodicha revista aparte de esta especie de declaración de intenciones neofeministas con tintes sepulcrales aporta iconografia de lo más interesante en busca de la igualdad: bragas, sujetadores, biquinis, cremas, complementos, anoréxicas de pasarela, niñas famélicas al borde de la pubertad, maquillaje y todos esos elementos que tanto interesan a las mujeres iguales a los hombres. Se trata de una revista que no se si leen las mujeres pero a mi me pone, la verdad. Y no es para menos, la «igualdad» es que pone mucho, algunos ejemplos:

Hasta Demi Moore, otra igual posó en este fascinante traje de baño durante su embarazo.

Todo parece indicar pues que la igualdad que reivindican los politicos es una igualdad de mentirijillas en las que no sólo no creen sus propias ministras sino nadie en sus cabales puede defender, pues aqui la publicidad ya nos indica que a la gente lo que le interesa es lo diferente. Lo diferente es lo que vende. Y lo diferente para un hombre es siempre la mujer y para una mujer el hombre.

Y para eso no hacen falta ministerios de igualdad sino resolver de una vez las contradicciones que hacen que existan tantas desigualdades en otros tantos campos de la vida que nada tienen que ver con la diferencia sexual. Resolver de una vez el núcleo duro del que se alimenta nuestro sistema: el Gran Lucro que no es otra cosa sino ese ídolo al que todo el mundo parece adorar mientras mira hacia otra parte y que impulsa a todo el mundo al maximo beneficio no solo en lo económico sino tambien en lo sexual. Eso nos hace desiguales mucho más que el sexo y el género juntos o asimilados.

Y es por eso que la libertad sexual no existirá nunca mientras no seamos capaces de hacerlo con quien queramos, sin pagos, ni cobros, sin ganancias, beneficios o culpas. La liberación sexual de la mujer no es poder hablar del deseo como dice la Beccaria, sino poder sentir el deseo en bruto: alli donde se produce aunque sea para perder dinero o poder. Ese otro deseo que tiene condiciones, plazos y Euribores no es sexo sino un contrato mercantil, amiga mia. Sólo es sexualidad aquello que es al mismo tiempo una fechoría.