Bajo los adoquines, la playa.

Hace ya cuarenta años y yo estuve allí, me fui bajo la influencia de Cream, de la psicodelia y concretamente de esta estética de cuando Jack Bruce tenia todo el pelo y toda la voz y Erick Clapton aun tenia aquel aire tímido casi esquizoide.

No estuve allí para encontrame a mi mismo ni por participar en las manifestaciones, estuve allí por casualidad pero lo vi casi todo. Tenia 17 años y Glucksman 31, él era entonces maoista y ahora dicen que es de derechas, pero lo que Gluscksman era y es es un provocador, un agitador de conciencias, una de esas personas que está en el mundo para hacernos pensar. Igual que Cohn Bendit una especie de Albert Boadella pero en judio, un tipo simpático que ahora es eurodiputado por los verdes y que ha escrito un libro titulado «Forget 68» un poco en su linea de desmitificar aquel evento que para los ortodoxos sigue siendo un evento contemporáneo clave para la comprensión del mundo que nos ha tocado vivir.

Yo no lo creo.

Personalmente estoy bastante de acuerdo con la idea de que Mayo del 68 ni fue una revolución, ni tuvo tanta infuencia en el mundo actual como se pretende. Mayo del 68 fue más bien un conflicto local, un tumulto relativista y ateórico que aunque se ha pretendido vincular con otros fenómenos como la guerra de Vietnam o la invasión de Praga por los tanques rusos, lo cierto es que sólo mantiene con esos sucesos una vecindad temporal. Para entender el alcance de aquella asonada espontánea, hay que conocer bien la idiosincrasia de los franceses.

Paris, y no Francia entera sino Paris ha sido escenario de 7 revoluciones, contando a las comunas del mismo nombre. Paris es una de esas ciudades donde se ha derramado más sangre por metro cuadrado que en esas peliculas de serie B, llamadas gore en su estilo de violencia gratuita y explícita. Francia es una sociedad conservadora y funcionarial, egocéntrica, rígida, intolerante, chovinista, clasista, xenófoba e inmovilista, dificil de gobernar porque añade otro elemento a los ya citados: la población está muy politizada a diferencia de los españoles que no están interesados por la politica y si por las pequeñas historias cotidianas vinculadas a su vida personal. Francia aun vive en «la grandeur» es decir en la nostalgia de su pasado colonial que le valió dos guerras en ultramar cuando ya la segunda guerra mundial había finalizado.

Es posible afirmar que la generación del 68 era la primera generación que se encontró con un pais pacificado después de las sucesivas movilizaciones que arrastró el pais desde el siglo XIX hasta entonces. Los jóvenes se encontraron perteneciendo a un pasado de grandeur con la corbata puesta y añorando los jeans de los americanos pero con la mala conciencia de ser antiamericanos por aquello de Vietnam. De ellos rescataron el amor libre que es como Marx predijo que la codicia humana acabaría entendiendo el comunismo, es decir la ideología puesta al servicio del deseo de los hombres: una forma de acabar con toda reforma social privilegiando la bragueta. Todo se trató de una experiencia relativista y embriagadora, catártica que se cargó-efectivamente- aquello que entonces se llamaba autoritarismo en las aulas hasta lo de ahora, las playas están ahora en los campus.

La universidad es sentida por los estudiantes de hoy como un «colocadero», una especie de empresa de trabajo fijo, a la que se le exige que sea eficaz en esta función. Nosotros estudiabámos para encontrar un lugar en el mundo y nunca nos preocupamos de «colocarnos». No sabiamos quienes eramos y quisimos averiguarlo.

Pero la función de la universidad no es otra sino la salvaguarda del saber, esa es la función de la enseñanza, este es precisamente el dilema y el malentendido de hoy.

Los sesentaochistas no sabian bien qué querian, pero sabian que querian algo, algunos lo encontraron en el sexo libre mitificando a heroínas hegelianas vestidas de cuero a lo Françoise Hardy, mito erótico que a través de Marianne se les hizo corpórea aunque en realidad era una modelo escocesa que se reconvirtió a la revolución disfrazándose de sí misma: un icono -dice- a su pesar porque es seguro que le pesó toda la vida como un fardo. Desde entonces Delacroix fue retirado de las pancartas, ya hubo sustituta aunque no enseñaba el pecho como la verdadera. El 68 fue una de esas explosiones que en paises como Francia son de esperar de vez en cuando debido a la ausencia de mecanismos de alivio en la tensión social. Hace poco hubo en Paris una especie de motín presidido por los inmigrantes de los suburbios (Paris es todo él un suburbio) que se dedicaron a quemar coches sin ton ni son. Volverá a suceder porque Francia es como es y porque lo cierto es que es un lugar invivible -al menos Paris- por mucho romanticismo que nos vendan, allí los taxistas y los camareros son de extrema derecha y las putas cobran por besar en los labios, todo muy poli, pero a tensión como una olla, eso es Francia.

Una modelo escocesa con una bandera de Vietnam.

De manera que los franceses tienen mucho para olvidar, algo que ya señalé en aquel post titulado «La memoria histérica», donde lancé la hipótesis de que los franceses fueron los inventores de la amnesia histérica. Ellos tienen muchas más razones para editar una ley de memoria histórica que nosotros. Tener una republica no es sinónimo de progresía, justo al lado oeste hay una isla que es una monarquía y a nadie se le ocurrirá decir que Inglaterra es menos democrática que Francia: eso si a los ingleses nunca les ha dado por quemar coches o por decir que su policia es como la Gestapo. ¿Excesos de una epoca? No, simplemente la idiosincrasia de los franceses.

El mundo cambió después de aquello pero cambio no a causa de aquello sino de otras cosas: la postmodernidad no es el efecto del 68 sino su secuela. Las mujeres no se liberaron proque se hicieron ácratas sino por la pildora. Todo cambio procede siempre de un hallazgo cientifico y no de un motín adoquinero. Para que se entienda bien, de Gaulle que estaba en las ultimas apareció de nuevo como un salvador de la patria y ganó las elecciones con más mayoria de la que anteriormente gozaba.

Asi son los franceses, muy suyos.

A mi me quedó el PREU para Septiembre y aquel verano todos cantamos con Massiel el La-la-la que ganó el festival de Eurovisión. No era Marianne pero para nosotros servía, su minifalda nos metió de lleno en la modernidad.

Hasta Serrat salió ganando y tuvo una carrera sesentaiochista.

De esta guisa se lo montó.

Arte y cuerdas

Si existe la poesia es porque no todo puede ser dicho en una palabra. O por qué una sola palabra no puede evocar el orden, la belleza, la armonia de un conjunto de ellas dispuestas segun las convenciones de la misma.

¿Hubiera hecho falta que Vicente Aleixandre usara tantos argumentos, desparramara tanta belleza, tantos recursos para hablar del amor como sentimiento de unidad como en este poema titulado «Unidad en ella»?

Cuerpo feliz que fluye entre mis manos,
rostro amado donde contemplo el mundo,
donde graciosos pájaros se copian fugitivos,
volando a la región donde nada se olvida.

Tu forma externa, diamante o rubí duro,
brillo de un sol que entre mis manos deslumbra,
cráter que me convoca con su música íntima, con esa
indescifrable llamada de tus dientes.

Muero porque me arrojo, porque quiero morir,
porque quiero vivir en el fuego, porque este aire de fuera
no es mío, sino el caliente aliento
que si me acerco quema y dora mis labios desde un fondo.

Deja, deja que mire, teñido del amor,
enrojecido el rostro por tu purpúrea vida,
deja que mire el hondo clamor de tus entrañas
donde muero y renuncio a vivir para siempre.

Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo,
quiero ser tú, tu sangre, esa lava rugiente
que regando encerrada bellos miembros extremos
siente así los hermosos límites de la vida.

Este beso en tus labios como una lenta espina,
como un mar que voló hecho un espejo,
como el brillo de un ala,
es todavía unas manos, un repasar de tu crujiente pelo
,
un crepitar de la luz vengadora,
luz o espada mortal que sobre mi cuello amenaza,
pero que nunca podrá destruir la unidad de este mundo.

El poeta dice que «ni la muerte podrá destruir el amor que siente por su amada». ¿Puede nombrarse este sentimiento de una forma más sencilla? Prueben con una palabra que contenga esa inmensidad. Es imposible, seguro. El lenguaje no fue diseñado para lo complejo sino para abreviar la realidad con la categorización del mundo.

Si existe la música es porque no todo vale la pena ser dicho en forma de palabras.

La musica es la Gran Abstracta, la cumbre creativa de la conciencia humana, no sólo por su capacidad para evocar recuerdos y traer a la conciencia emociones desnudas, sino porque su «lenguaje» es prelingüistico», su esencia la indeterminación, no significa en sí nada y lo significa todo. Es el significante vacio, la esencia del simbolo, es por eso que este video puede evocar muchos sentimientos según quien los escuche, a mi me parece algo erótico, casi pornográfico por esa comunión entre Chick Corea y Hiromi Uehara atacando al alimón una improvisación basada en Spain (El concierto de Aranjuez) y donde ella se acopla como una zapatilla al guión del chicano, su maestro. Para oir.

Si existe la danza es porque no todo gesto o movimiento expresa de forma exactamente una emoción compleja.

Para aquellos que aun no sepan o hayan comprendido qué es una cinta de Moebius ahora tienen su oportunidad viendo este video.

Si existen las artes plásticas es porque no todo merece ser visto tal y como aparece a nuestros sentidos.

Otra mirada:

Si existe el cine es porque los sueños discurren como una pelicula y es asi como el hombre accede a ese registro que de otra manera no podria compartirse.

Quien haya visto Annie Hall de Woody Allen ya sabrán cual es una de las estrategias del arte, fotografiar la realidad en que vivimos y hacer evidentes y risibles nuestros tics, nuestras creencias, nuestros estereotipados monólogos interiores, nuestro snobismo de clase media, nuestras sobreinterpretaciones cartesianas sobre la realidad que nos ha tocado vivir. Allen retrata nuestros vicios y nuestra neurosis de un modo cómico y logra hacernos reir mientras nos mira a través del orificio de la cámara. La incomunicación netre hombres y mujeres y la dificultad de llevar a cabo un proyecto en común es uno de los grandes temas de Allen y el que aparece en esta magnífica pelicula. Se amaban y a pesar de ello no se soportaban, ese es el mensaje a trasmitir, ¿cómo hacerlo y además hacer reir?. Eso es arte.

Si existe la narrativa es porque las historias aun pareciéndose tanto unas a otras conservan siempre un rastro que merece la pena contemplarse de cerca, una diferencia que sería inaprensible sin un desarrollo, sin una atmósfera, sin un contexto y unos personajes dotados de subjetividad propia.

Si existe el arte es porque hay una grieta que saltar en nuestra comprensión de la realidad externa e interna: entender el mundo y a nosotros mismos y el lenguaje covencional se ha demostrado ineficaz e insuficiente para saltarla.

¿Es el arte la teoria unificadora de la conciencia individual, una teoria del Todo, un equivalente de eso que los fisicos desde Einstein buscan para unificar el mundo de arriba y el mundo de abajo?

Cuentan que cuando Einstein se refugió en USA durante la guerra mundial se dedicó a dar conferencias para ganarse la vida, le asignaron un chofer y un ccohe y se paseó por todos los estados que tuvieron a bien contratarle para divulgar su teoria de la relatividad. Es sabido que Einstein estaba empeñado en descubrir una teoria que pudiera coser su teoria de la relatividad que explica el macrocosmos con la teoria cuantica, llamada del átomo o las particulas de Niels Bohr-Rutherford. Estaba persuadido de que no podian haber dos teorias, una para explicar lo colosal y otra para explicar lo minúsculo, Einstein sabia bien que ambas teorias se contradecian y estaba además persuadido de que su teoria de la relatividad era cierta y probablemnte sabia ya que la teoria atomica de Bohr tambien lo era. La bomba atomica por fisión del átomo era la prueba.

Su chófer se habia acostumbrado a oirle de tantas veces que asistió a sus conferencias y un buen dia, -dicen que era un tipo socarrón- le espetó: «eso que usted dice es muy fácil, hasta yo seria capaz de hacerlo». A lo que Einstein le contestó: «en la proxima universidad y como alli nadie nos conoce usted dará la conferencia y yo llevaré la gorra de chófer.

Y asi fue. Einstein con la gorra de chófer embutida hasta las cejas esperó a que el impostor hubiera terminado su exposición que hizo de una manera brillante. Peri en cuanto cesaron los aplausos vinieron las preguntas. Un tipo pálido -probablemente un fisico- del público se levantó y le preguntó:

– ¿Cual es la teoria nueva que podrá agrupar su teoria de la relatividad y la teoria cuántica?

Y el chófer verdadero miró a Einstein y asombró al publico cuando dijo:

– Esa pregunta es tan fácil que no voy a perder mi tiempo contestándola. Hasta mi chófer podria hacerlo. Y entonces el chófer falso se quitó la gorra, subió al estrado ante la conmoción del publico, pidió perdón por la broma y atacó la pregunta.

Efectivamente Einstein tenia muy adelantada la respuesta a esa pregunta pero desgraciadamente murió antes de publicarla.

La moraleja de esta historia es múltiple, por un lado repetir algo mecanicamente es muy fácil cuando ese algo se ha oido muchas veces, otra cosa es la comprensión y otra muy distinta la creatividad. Efectivamente el chófer habia aprendido a repetir como un papagayo su lección, otra cosa es que comprendiera el alcance de la teoria de la relatividad y otra bastante más dificil es contestar a aquella pregunta que ya hacia entrever que sin una nueva teoria no podrian nunca compatibilizarse el mundo de arriba con el de abajo.

A esa teoria se le llamó un poco pretenciosamente la teoria del Todo y dicen los fisicos actuales que ya tiene nombre propio, se llama Teoria de cuerdas.

Todo es vibración, no existen las particulas elementales de forma redondeada sino cuerdas vibrantes que componen una sinfonia cósmica que armoniza lo de arriba con lo de abajo y que se mueven además en 11 dimensiones.

De momento está claro que no existe sinergia entre el arriba y el abajo o entre dentro y afuera, nuestra mente parece que es un eslabón de esa cadena que liberada de los principios de la materia puede llegar a alcanzar y a saltar por encima del tiempo, del espacio y de la gravedad. Para la mente el principio de realidad es sólo una modulación porque el cerebro tiene su propia actividad intrínseca.

Si quieren saber algo del ser humano mejor leer a Dovstoievsky o a Flaubert, a Shakespeare o a Hugo que los librotes de psicologia, porque ellos fueron los maestros que sin saber como lograron conectar los dos mundos.

Nos falta la teoria.

¿Es el arte la teoria unificadora del dilema cerebro-mente?

¿Es la teoria de cuerdas lo que nos falta entender para saltar la grieta del dualismo?

¿Es el artista el fisico de la mente?

Tres mundos

Ver es saber sin recordar

(Orham Pamuk)

Si observamos este cuadro de Escher titulado «La esfera» podemos apreciar que existe un mundo en su interior, es el lugar que ocupa el protagonista encerrado en una biblioteca, probablemente un autoretrato del propio Escher. Hay otro mundo que viene determinado por la mano que sostiene la esfera, una esfera que se comporta como un reflector o espejo, de manera que podemos interpretar que lo que vemos en su interior es un reflejo del mundo de la mano que sostiene la esfera. Y hay otro mundo, el tercero, el del espectador, el de usted que observa los dos planos y trata de encontrar un sentido a lo que ve añadiéndole una mirada, un tercer plano.

Lo inquietante de esta litografia es la combinación que realiza el artista entre el mundo real y el mundo imaginario, ambos aparecen fundidos y confundidos para el observador, ese tercer mundo en liza. La mano que sostiene la esfera parece ser la de Escher pero no muestra al pintor dibujando pues su mano izquierda está apartada. Tal vez lo que quiere decir Escher es que la realidad no es tal como la percibimos o que existe un engaño de nuestro cerebro a la hora de apresarla. Quizá el mundo que nos rodea se situa en ese borde entre lo imaginario y lo real o bien existen mundos paralelos separados por membranas que hacen de límite o frontera entre lo que consideramos real o imaginario. Quizá esta ambigüedad recogida por Escher sea algo más que una ilusión de los sentidos.

Esta otra litografia titulada «Tres mundos» nos muestra esta coalición de planos de la realidad donde se mezclan lo aéreo (los árboles) la superficie del agua donde se reflejan los árboles y donde flotan las hojas caidas y la vida visible que existe por debajo de la superficie representada por ese pez que aparece en primer plano.

Esta idea aparece una y otra vez en Matrix y como ejemplo esta escena donde Neo está en una parte con la mano levantado tratando de recoger algo y en la otra no aparece la mano.

O en esta otra donde Neo se refleja en una cuchara al revés:

Hay un mundo donde existen referentes sólidos, es el mundo de la realidad-real, donde existen las rocas y los árboles, los rios y la gravedad, los padres y las madres, las familias y el tiempo, los valores y el intercambio. Y hay otro mundo que está en perpetuo movimiento sometido a bifurcaciones y a un movimiento aparentemente aleatorio donde nada permanece, no hay referentes y todo tiene que ser pactado una y otra vez, consensuado, construido y reconstruido para cada ocasión. Un mundo donde no hay expertos ni clientes, ni policias o ladrones sino que los roles se encuentran en un continuo rebote de turbulencias: ahora soy policia y más tarde ladrón, ahora soy mujer y después soy hombre, es la esencia de lo virtual, de lo imaginario, del hombre cuántico, del caos. Un mundo donde el tiempo se invierte y las identidades se difunden, se entremezclan y se intercambian. Un mundo donde todo aparece fragmentario y ocasional, un mundo como esos entornos virtuales que conocemos por Internet, un mundo que conocemos por los sueños y por nuestras fantasias que se han vuelto desde hace poco corpóreas gracias o a pesar de la tecnología.

Y luego está el observador que mira y ve, pero no sólo eso sino que además y puesto que añade su propia mirada a este escenario membranoso donde cada mundo aprece plegado en su vecino modifica con su sola mirada todo el contexto, es el terreno de la autoconciencia, esa mirada recursiva y elevada que yace en un observatorio como el fuego de la torre de Leandro, aquella que aun se encuentra en el Bósforo y donde Hero encendía una hoguera noche tras noche impulsando y guiando a Leandro a una travesia a nado. Todo terminó el dia en que se desató una fuerte tormenta y la lluvia apagó la hoguera que guiaba el vuelo de Leandro y Hero quedó como propiedad de su padre, prisionera en aquella torre que era al mismo tiempo elevación y mazmorra, seguridad y cárcel.

Asi es la conciencia humana, sobre todo, una luz, una intensidad, una luminosidad que guía ese viaje entre esos distintos planos en los que se dirime la percepción de la realidad. Pues no existe realidad sino varias realidades y no existe porvenir sino devenires tal y como aseguraba el gran Borges, y asi ese tercer plano que llamamos autoconciencia no es sólo una síntesis entre ambas sino un hallazgo, algo nuevo que amanece en el horizonte y que es sobre todo una emergencia, una superación de ambos planos: lo que percibimos ha quedado subsumido en el criterio del observador, que lleva siempre razón.

Pues la autoconciencia incluye y excluye en si misma todas las verdades y todos los espejismos antes percibidos.

No estamos pues conectados a un Supremo Hacker que a través de un superprograma informático dirige nuestras vidas haciéndonos ver la realidad tal y como el desea, sino que ese hacker somos nosotros mismos, la autoconciencia ese repliegue que llamé el tercer mundo, ese tercer horizonte que una vez desplegado nos induce a retorcer la realidad enroscándola en una mirada transformadora.

Porque a veces esos mundos entran en contacto como en la fotografia de arriba y lo aereo se confunde con lo acuático y con su reflejo: cuando esto sucede un graviton escapa de su mundo y se produce un big bang, una especie de catástrofe universal que provoca cambios expandiendo la autoconciencia.

No somos prisioneros de una caverna platónica sino de una torre elevada en el Bósforo -frontera entre dos mundos- que nos encierra al mismo tiempo que nos proyecta desde el deseo hacia la consumación.

La abolición del inconsciente

Antes de fragmentarnos en mil pedazos hubo un tiempo en que había un otro habitando en el interior de cada ser humano. Sabiamos quienes éramos y sabíamos que ahi adentro había un desconocido, le observábamos desde lo alto de nuestro observatorio. Eramos propietarios de una torre cuando entonces y sabíamos dónde había que mirar: hacia abajo, hacia ese abismo que llamamos pasado. Ese otro que nos habitaba pasaba la mayor parte de su tiempo libre flotando en una especie de marisma, un aqui y ahora sin historia y asomaba la cabeza como aquel monstruo del lago Ness más atemporal que prehistórico y que aseguran aun puede divisarse en Escocia, pero nosotros le conocimos con el nombre de conciencia basal, a veces inconsciente y otras el Otro y siempre conjugaba en pasado, en otro tiempo, asi inventamos la nostalgia mientras hacíamos surf aprovechando el oleaje y algunos -más osados- entrábamos en el agua, nos sumergíamos, antropólogos de lo acuático, peritos del mar. La inmersión estaba llena de peligros como todo descenso pero había un fondo oceánico que observar: lo incognoscible ejercía una poderosa atracción sobre aquellos que poseíamos memoria y nos lanzábamos una y otra vez en busca del origen, persiguiendo fotografias, escrutando perfiles. Algunas veces estuvimos a punto de morir o de salir malparados, a veces teniamos problemas de descompresión y muchas veces nos faltó el aire.

Pero sobrevivimos.

Pero más tarde todo cambió y el oceano se desecó, ya no hubo más inconsciente: fueron ellos los que nos quitaron de encima las prohibiciones y sin prohibiciones sagradas no puede haber nada bajo la superficie y fue asi que todo fue superficie y cenagal y el hombre se dijo a si mismo: ¡somos libres, nos hemos liberado de los tabúes y de las represiones!, pero es falso porque sólo aquellos que tienen recuerdos representan una esperanza para la humanidad.

Porque la represión no era solo una prohibición gratuita sino un candado que defendia lo sagrado, dividia en dos horizontes lo externo y lo interno y algo más: el pasado del futuro asegurando al mismo tiempo el devenir. Lo hacía bloqueando o dificultando la apertura de la portezuela del futuro en ese punto donde los dos conos confluyen, ese punto que ya no existe cuando avanzamos en cualquier relato, un punto virtual, un poco real pero tambien irracional como el número pi. Un punto que no encaja en ninguna linea, asi es el presente, apenas lo mencionamos ya ha desaparecido.

Ese otro que cada cual atesoraba en su interior y que todos los poetas ya habian identificado. Los poetas y los artistas como Chris Marker adalid de las distopías que profetizaron allá en el 68 algunos intelectuales parisinos. A partir de su mirada interior: seriamos arrojados a un mundo sin espejos, sin imágenes, sin otros con los que mantener conversaciones. Nos quedaremos solos sin recuerdos por falta de incosnciente y seremos sólo fragmentos, los recuerdos están precisamente en el fondo del mar, lejos de la superficie, en el pasado que nos arrebatarán los mercaderes del tiempo, el inconsciente ya ha sido abolido y el hombre fragmentado. Por eso tratamos de apresarlos a través del cuerpo, la corporalidad es nuestra última oportunidad de sentirnos vivos, nuestro ultimo limite, nuestra ultima frontera.

Y fue asi como la marisma se desecó del todo y ya no pudimos surfear, ni navegar más, solo nos quedó el cuerpo, un cuerpo que confrontar con una realidad que ya no quiso saber nada del deseo de los hombres.

Asi el deseo se transformó en queja, en demanda, en acción sin sentido. En repetición.

Fotogramas de «La jetée«, pelicula de Chris Marker precursora del género de distopia y concretamente de «Doce monos«, de Terry Gilliam. La pelicula está hecha a base de una sucesión de fotografias que rompe esa ilusión que el cine y los sueños construyeron para hacer más realistico el recuerdo. La confabulación de la memoria adjudica movimiento a las imágenes que se hallan de hecho -en nuestro cerebro- congeladas y por eso la fotografia es siempre mas verdad que el cine que remite a algo ilusorio. La fotografia congela lo que en el cine discurre.

Paris habia caido en la ruina después de la tercera guerra mundial y nuestro hombre no tenia más recursos sino aquella vieja fotografia que no podrá recuperar jamás pues su presente es el pasado de ella, como un hombre cuántico que está aqui y que estuvo alli pero que está sólo y no podrá acceder al futuro acechando la oportunidad de morir, o de dejarse morir añorando el mar.

Y es por eso que elige el pasado sin caer en la cuenta de que en aquel beso habia algo que no se percibió: era el momento de la propia muerte, el momento del fin, de la despedida, del adiós. Asi lo recordamos después de la derrota.

Asi lo recordarán.

Junto a este poema de William Blake:

«Si quieres ver el universo en un grano de arena
y el paraíso en una flor silvestre
sostén el infinito en la palma de tu mano
y la eternidad en un segundo»

Borges, sueños y paradojas

No habrá nunca una puerta. Estás adentro
y el alcázar abarca el universo
Jorge Luis Borges
(Laberinto)

Hay dos tipos de realidad, una la que percibimos a través de los sentidos y que es simultánea (los estimulos sensoriales que la componen son percibidos al mismo tiempo) y otra que no percibimos y que fluye sucesiva a través de paquetes de información (cada evento sensorial es percibido de acuerdo con su cualidad u origen). Ambas realidades se encuentran penetradas por una distinta esencia metafisica, el tiempo, en la primera el cronológico, en la segunda el cosmológico, en la primera reina la historicidad, en la segunda realidad opera la ciclicidad, que percibimos como casualidades significativas, eso que Jung llamó sincronicidad.

De eso tratan las ficciones de Borges: de qué cosa es en esencia una ficción. Borges no pretende escribir cuentos imposibles sino que utiliza precisamente lo fantástico para demostrar que lo imaginario y lo histórico son frecuentemente el mismo fenómeno. Es así como Borges resuelve el conflicto entre los contrarios: mediante el recurso de la paradoja. En esta web hay un ensayo potente y esclarecedor acerca de Jorge Luis Borges y sus ficciones,

El común denominador de todas sus ficciones podría resumirse como un relativismo que gobierna todas las cosas y que por ser el resultado de un enfrentamiento de contrarios adquiere visos de paradoja y, a veces, de oxímoron: un traidor que es héroe (Tema del traidor y el héroe), un Quijote escrito en el siglo XX idéntico al de Cervantes y a su vez inmensamente más rico (Pierre Menard, autor del Quijote), una biblioteca de libros ilegibles (La Biblioteca de Babel), un perseguidor perseguido (La muerte y la brújula), una divinidad que todos buscan y que no encuentran porque ellos son la buscada divinidad (Acercamiento a Almotásim), un minuto que es un año (El milagro secreto), un Judas que es Cristo (Tres versiones de Judas), una letra que contiene el universo (El Aleph), un hombre que vive pero que ya está muerto (El muerto), una historia falsa pero que sustancialmente es cierta (Emma Zunz), una noche que agota la historia de un hombre (Biografía de Tadeo Isidoro Cruz). Este relativismo nos obliga a ver la realidad en perpetuo movimiento, nos incita a trascenderla más allá de su monótona cotidianidad y a penetrarla en sus dimensiones inéditas. Sus cuentos, que algunos consideran de evasión de la realidad, nos acercan más estrechamente a la realidad, no a esa realidad crónica que nos aturde, sino aquella que nos reduce a un número fortuito de una gigantesca lotería y a la vez nos articula con todo lo que fue y será, a aquella que nos transforma en un ciclo de una realidad ya ocurrida y a la vez nos enseña que un minuto puede ser recipiente de la eternidad, a aquella que desdibuja nuestra identidad y nos convierte a la vez en depositarios de una Identidad suprema. En resumen, una realidad inverosímil, contradictoria, ambigua y hasta absurda.

Monografia sobre Jorge Luis Borges, de Jaime Alazraki, de «Narrativa y crítica de nuestra hispanoamérica», 1978. Pags 35-76. Transcripción por Henzo Lafuente. Octubre de 2001.

En un post anterior hablé tambien de Paul Auster en relación con este recurso narrativo de situar al narrador en el interior de lo narrado, en el caso de Auster suele darse el caso de un perseguidor-perseguido como en el caso de «Tema de traidor y héroe» de Borges.

Explora en «Las ruinas circulares» el tema de quién sueña en un sueño ¿quién nos sueña cuando soñamos?, explora la condición del soñante como simulacro para concluir que el mismo soñante debe aceptarse como ficción antes de pretender dotar de vida a sus creaciones oníricas, como esta sirena que se encuentra soñando en su sofá pintada por Magritte.

¿Qué sueña un ser de ficción como una sirena?

Es evidente que una sirena soñará sobre todo consigo misma como sucede en todos los sueños. Ellos -los sueños- tienen una doble narración: una que la dota de continuidad, el Yo, soñamos sobre todo en cosas que hemos vivido o hemos creido vivir, tambien en aquello que hubieramos querido vivir, pero en cualquier caso soñamos en nosotros mismos, en nuestra propia subjetividad, en aquello vivido o imaginado. Además de este marco de referencia o encuadre que llamamos Yo cuando soñamos mezclamos elementos que no necesarimanete hemos vivido y que pertenecen a otros registros de lo imaginario, no solamente recuerdos sino tambien imposibilidades fácticas, irrealidades y a veces absurdos en una mezcla que combina ambos elementos como en una narración extraordinaria sin tiempo cronológico pero vivida desde el dramatismo de lo real: los sueños son verdaderos a pesar de ser mentiras. Una narración extraordinaria que se basa precisamente en un borramiento o más bien en una deformación de los planos espacio-temporales, una torsión geométrica que acerca lo pasado a lo futuro, un oscurecimiento de la realidad tangible donde gobierna la simultaneidad de todos los estimulos y su sustitución por un espacio-tiempo que es a la vez cosmológico y ciclico .

Por muy fantástica que sea una sirena siempre soñará en otras sirenas y sobre todo soñará en si misma con una condición: durante el sueño de una sirena, la sirena que sueña debe ser reducida a un espacio de simulacro. Pues sin ese simulacro del dormir ningún ensueño adquiriría visos de realidad y ningun sueño podria ser considerado y vivido con el dramatismo de la realidad tangible con que se vivencian los sueños.

La sirena que sueña debe ser capaz de comprender que en realidad no existe (durante el sueño) para poder inventarse el simulacro de la realidad onirica. Para que algo retorne desde la realidad es necesario que ese algo haya muerto como realidad fáctica, eso es lo que retorna durante el sueño, la evidencia de que el Yo es sólo una ficción.

Una ficción que habita en la muerte de la realidad.

Stat rosa prístina nomine, nomina nuda tenemus (Umberto Eco).

De la rosa solo nos queda su nombre desnudo.

Borges pretende hacer posible lo imposible haciendo soñar a su sirena y lo hace pensando las cosas desde la spinoziana eternidad –sub especie aeternitatis– no se trata de esa dimensión de la eternidad que se identifica con la divinidad, Borges habla de las ideas abstractas, de las cosas representadas como la rosa de Umberto Eco. Borges es un platónico que se pregunta sobre el mundo de las Ideas y no tanto de las personas que se plantean esas ideas: de la realidad sólo interesa el enigma de la repetición, de la variación, del destino, de lo ciclico, del laberinto sólo interesa su centro y no su salida o entrada, de la espiral su nueva vuelta de tuerca, de la biblioteca no interesa el libro frecuentemente ilegible sino la interpretación del bibliotecario ciego, de la rueda de la vida su instante kármico, ese que siempre vuelve porque cabe en un vaso de agua, resulta inútil beberse de golpe el océano pero un vaso de oceano equivale a la eternidad.

Porque todas las aguas son la misma agua.

Una pagina para entender a Borges