El extraño caso del Sr Asperger

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Edvard Munch no fue con toda seguridad un enfermo de Asperger sino un melancólico, destino común de aquellas personas que han sufrido las perdidas tempranas de la madre. En su caso además tenemos que contar con la pérdida de una hermana y un padre probablemente alcohólico y autoritario que le desatendió durante su infancia. Munch y el expresionismo se encargaron de pintar estados de ánimo interiores, algo que un enfermo de Asperger no podria hacer de ninguna manera puesto que este tipo de enfermos carecen de la capacidad de leer sus propias emociones y mucho menos de la capacidad para expresarlas.

He elegido «El grito» precisamente para ilustrar una de las formas con que nos dirijimos al otro en busca de apoyo o ayuda. Pero para buscar la ayuda del otro es necesario que reconozcamos que existe un otro, bien para dirigirnos a él en forma de protesta o de desesperación, pero en ese lienzo existe un otro, que piensa, razona, planea y siente como yo, es decir un semejante. Una vez identificado ese otro podemos gritar, llamarle o susurrarle. Munch opta por el grito porque no espera la ayuda de ese otro que simplemente le esquiva dándose la vuelta y alejándose de él. Está sólo, pero lo está por distintas razones a aquellos que no han podido construir ese otro objetivo que está ahi afuera para bien, para mal o indiferentemente.

La teoria de la mente es un constructo cognitivo que tiene que ver con la capacidad de los seres humanos para «adivinar» o «leer» las emociones de otra persona. Es precisamente asi como los humanos (y tambien los simios) construimos nuestro sistema de apego y de paso y mediante el sustrato neurobiológico conocido como «neuronas espejo» nos agenciamos un traductor interno para nuestras propias emociones. Dicho de otra manera: si aprendemos a leer nuestras emociones es porque antes hemos aprendido a leerlas en el otro. Se supone que las enfermedades que conocemos como «espectro autista», de las que forma parte el sindrome de Asperger, es precisamente una avería de ese constructo llamado «teoria de la mente» y que probablemente supone una carencia de neuronas espejo. El resultado de esta avería neurobiológica es clinicamente impredecible porque los niños con tal ausencia de empatía pueden hacer muchas cosas con su intacta inteligencia racional constituyendo un grupo heterogéneo. Lo más común es que eviten el contacto fisico retrayendo sus aprendizajes sociales, repliegue ante el contacto social al que deben sentir como una especie de intrusión intolerable. También es frecuente que se obsesionen por una actividad periférica o extravagante. El resultado es que algunos niños afectos de sindrome de Asperger pueden ser superdotados para las expresiones lógicas: aquellas que no precisan la inversión de emociones en su procesamiento mental, aunque lo más frecuente es lo contrario, es decir un retraso mental coexistiendo con un fracaso en la escolarización y la predominancia de actividades frikis, es decir extravagantes o raras y además en exclusiva.

el-curioso-incidente.jpgEn esta novela de Mark Haddon, «El curioso incidente del perro a medianoche», podemos precisamente seguir el divertido caso de Christopher, un niño afecto de esta enfermedad que trata de averiguar quien mató al perro de su vecina. La novela está planteada como un relato policiaco, lo que la hace divertida y entretenida, pero lo más interesante es sin duda seguir las peripecias mentales del niño y sobre todo su lógica intelectual aplastante superior a la que nosotros utilizamos por tener el atajo de las emociones que siempre resultan caminos cortos hacia el conocimiento. Christopher, por el contrario, no sabe mentir ni puede comprender qué son las mentiras, ni puede adivinar los estados de ánimo de los demás, ni comprende las bromas, ni las metáforas ni los dobles sentidos de las palabras que toma como ladrillos de una pieza, como la «cosa en si». Chistopher no tiene una teoria de la mente y depende para sobrevivir de su razón, de sus mapas y de sus cómputos, las emociones las decodifica en secuencias lógicas, lo que le lleva un trabajo suplementario para intentar comprender el mundo en que vive. Chistopher es pues un invalido emocional.

Algunas veces los niños afectados de un sindrome de Asperger tienen rendimientos intelectuales sorprendentes, se trata de los niños de alto perfil que pueden llegar a poseer habilidades concretas y eficaces, a veces extraordinarias próximas a la excelencia. Glenn Gould por ejemplo ha sido considerado como el mejor interprete de Bach.

Más que un simple intérprete de Bach, Gould estaba obsesionado por Bach al que dedicó toda su vida logrando una perfección absoluta en la ejecución de sus partituras. En este video aparece interpretando «Las variaciones Goldberg«. Obsérvese como Gould acompaña su interpretación con unos canturreos perfectamente audibles para el espectador, probablemente esa especie de gruñidos nada ortodoxos para un intérprete son la reducción emocional que Gould hizo para memorizar la tensión emocional de la obra.

Entre el grito -que siempre se dirije a otro- y la musitación, que es una conversación en voz baja con uno mismo, Gould -enfermo de Asperger- optó por esta última.

¿Son los enfermos de Asperger el soporte genético de un cambio de planes de la evolución para generar un tipo de inteligencia superior?