Violadores y simulacros

La libertad excesiva conduce pronto a la esclavitud

(Cicerón)

Ahora que salen de la cárcel violadores y pederastas a pares, las mujeres y las victimas potenciales de estos depredadores se manifiestan y salen de sus madrigueras para decir algunas veces verdades como puños. Una victima del violador recientemente puesto en libertad y conocido como el violador del Valle de Hebrón dice dos.

  • Que ha sido violada dos veces, una por el violador y otra por la justicia.
  • Que con las mismas leyes los jueces podrian condenar a los violadores de por vida.

Verdades como puños de esas que no dicen los politicos sino las personas de a pie que encima han sido victimas de un atropello, claro que esta señora no sabe la verdad verdadera que es ésta:

  • La justicia y el derecho no se inventaron para proteger a las victimas de sus agresores o para compensarlas o preservarlas de ellos, sino para preservar a los reos de las arbitrariedades del Estado, hasta ese punto nos fiamos poco de nosotros mismos. Es por eso que la justicia es tan garantista con los acusados y tan poco humana con los agredidos. Las victimas no pueden esperar de la justicia una reparación simétrica al daño recibido sino una puesta en escena para salvaguardar los derechos del agresor. Nada en la justicia está diseñado para asistir a la victima o socorrerla y muchas veces un juicio supone de nuevo la confrontación de la victima con su agresor con la consiguiente emergencia de fenomenos psicológicos de estrés que hacen que la víctima reviva innecesariamente su humillación.
  • Es tambien verdad que con las mismas leyes que tenemos los criminales podrian ser encarcelados de por vida y no haria falta ese absurdo debate de la castración. El violador del valle de Hebrón sólo ha pagado por una violación, el resto le han salido gratis y digo yo que la pena no puede ser la misma para un tipo que viola a una mujer como si viola catorce. Pues no, es lo mismo para las leyes españolas fascinadas por la doctrina de la reinserción que tanto han defendido los partidos de izquierda y cuyo discurso ha quedado vacío de significado por falta de respuestas cientificas a la transgresión.

Con las mismas leyes en España hemos tenido Monarquías, Repúblicas, Dictaduras y otra vez Monarquia. ¿Alguien se ha preguntado alguna vez como se hizo el tránsito de la Monarquia a la República en 1931? ¿Se cambió alguna ley?¿Se hizo algún referendum?

Claro que no, la República simplemente se proclamó a sí misma cuando Alfonso XIII salió de España. Con las mismas Leyes se gobernó la España republicana y Franco gobernó España con muchas leyes de la República, por ejemplo con la -“progresista”- ley de internamiento psiquiátrico de 1931, que dió a alcaldes y gobernadores civiles la prebenda de encerrar pacientes de por vida en manicomios, esa fue una ley que se abolió muy recientemente (1986). En España cabe todo porque este no es un estado real sino virtual, un Estado sin fronteras, un Estado sin piel, sin defensas e inmunodeprimido, sin derechos para aquellos que lo necesitan como las victimas del los violadores que ven como los ideales de la modernidad defendidos por la izquierda se acaban imponiendo al sentido común.

Este batiburrillo de leyes que no se extinguen y se yuxtaponen a las anteriores para complacer las ambiciones de los lideres de cada momento parece ser la razón del declive de la República Romana. En este libro de Tom Holland, instructivo y distraido se pasa revista a las razones por las que la República murió de exito y el papel de la ruptura de ciertos tabúes como el paso del Rubicón que la mantuvo incólume hasta que Julio Cesar lo traspasó.

Con las mismas leyes y sobre todo con los mismos ideales: la fobia a los reyes y a la Monarquia, la república -el mejor invento que los humanos han desarrollado para la gestión de lo publico- se transformó en una Dictadura.

Hay que tener poca fe en la justicia y menos aún en la politica.

Sólo se puede mantener la fe en las ideas.

Un comentario en “Violadores y simulacros

  1. Estando de acuerdo en lo que expones y en cómo lo expones… una reflexión improvisada. Quiero imaginar que justicia y política, entre otras cosas, en un principio fueron ideas, es decir, emanaron de ellas y se hicieron materia. En ese caso ¿hemos de perder la fe cuando el verbo se hace carne? ¿toda práctica queda por necesidad hueca de la idea que la conforma? Y si eso es así ¿las ideas están abocadas inevitablemente a la ausencia de la forma?

    Y ahora que lo pienso, menuda reflexión para alguien que no consigue tener fe, y me refiero a mí, claro (:-))

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