Verdad e hiperrealidad

madeleine.jpegHay tantas verdades como lobbys ganan dinero con ella, por una parte está la verdad jurídica, no conviene confundirla con la Verdad absoluta platónica, porque la verdad jurídica no es la verdad, sino aquella parte de la verdad que puede demostrarse en un juicio, una verdad formal por asi decir, aquella que sólo sirve para condenar o absolver a alguien de una responsabilidad que se le imputa. Tampoco hay que confundirla con la verdad histórica, porque la historia puede escribirse y borrarse a gusto del poder de turno, es mudable y reversible como Orwell contó en 1984, una verdad que se reescribe en los ministerios de la verdad inventados para gestionar las mentiras.

De la verdad mediática más vale no hablar porque los medios no sólo no alcanzan jamás la verdad sino que están diseñados para subvertirla de tal modo que podemos afirmar sin miedo a equivocarnos que cuando un acontecimiento pasa al dominio de los medios ya nunca sabremos la verdad.

Sólo hay que ver lo que sucederá con el 11-M que se encuentra en fase de redacción de la sentencia y aún no se sabe toda la verdad del asunto tal y como la propia fiscal del caso ha declarado recientemente. Y es que hay algo peor que los medios o la justicia, la política. Cuando se juntan medios, política y justicia, ya podemos dar por zanjado el asunto, nunca sabremos la verdad, salvo la jurídica, es decir la formal.

Ese ha sido el error de los señores Mc Cann, ellos creyeron que haciendo una campaña mediática iban a recuperar a su hija Madeleine. Pobres ingenuos, no sabían que conseguir publicidad gratis para una causa privada iba a llevarles de cabeza a convertirse en blanco de la opinión publica y es evidente que la opinión publica ya les ha condenado en base a evidencias tan claras como estas:

  • “Ella es fría y sólo piensa en su imagen”
  • “Tiene una cara que delata su maldad”
  • “¿A quién se le ocurre dejar solos a sus hijos?”
  • “Bebían demasiado”
  • “Daban sedantes a sus hijos, Madeleine murió de una sobredosis”

La antipatía de la prensa ha ido in crescendo incluyendo a la prensa española. Después de esta escena donde el Sr Mc Cann abandona a su entrevistador de tele 5 su destino de sospechoso quedaba perfectamente sellado y legitimado.

madre.jpegEn algunos blogs ya se ha desatado una caza de brujas que da por sentado que la Sra Mc Cann es culpable, incluso hay algunos aficionados que tejen y destejen teorías novelescas sobre el asunto. La verdad mediática ya se ha manifestado: Los Mc Cann son culpables, son unos criminales. El problema es que aunque se demostrara que no lo son ya nunca podrán quitarse de encima esa lacra de verdad que los medios como en una venganza edípica han tejido contra ellos.

josegarcia.jpegEso mismo le paso al padre de Miriam aquella muchacha de Alcaser que murió asesinada por dos compinches que raptaron a tres chicas en una tarde valenciana. El Sr Garcia también orquestó una campaña mediática movido por una ocurrencia: “había una trama de pederastas detrás del rapto de su hija”, descontento con la hipótesis oficial se lanzó a una campaña mediática morbosa tratando de convencer al público de su verdad. Al final la maquinaria mediática se lo zampó y le dejaron sólo cuando el tribunal se pronunció. El espectáculo había terminado y el Sr Garcia ya se hacía pesado.

Los Mc Cann han sido victimas del mismo error, una web, una recaudación de dinero, visitas al papa. Demasiada publicidad gratis, son culpables y además son médicos, cabrones……….

También está la verdad policíaca que es de todas la más peligrosa y la menos fiable, ¿Cómo se puede negociar con alguien para que se declare culpable de algo que no ha hecho? Bueno pues ya sabemos algo más, la policía portuguesa ha tratado por todos los medios de que los padres de Madeleine se confesaran culpables llegándoles a ofrecer 2 años de pena. La tesis de la policía portuguesa es que fueron los padres de la niña los que la asesinaron accidentalmente con sedantes, y en poco más de media hora decidieron esconder el cadáver antes de volver a la cena de la que se ausentaban cada 30 minutos para vigilar a los niños. La policía portuguesa cuente con una prueba “definitiva” un perro olió a cadáver en un osito de peluche y en unos vaqueros de la madre. Se trata desde luego de pruebas definitivas, inapelables.

Para terminar de decepcionarles les diré que la verdad absoluta no existe, no hay ningún limbo habitado por aquellos absolutos, aquellos engendros que Platón inventó. La realidad es una representación humana, una categoria abstraída. Por eso sólo podemos aspirar a una verdad subjetiva y aplicarla en cada caso siguiendo el rastro de lo posible, de lo verosímil, se trata de un compromiso ético individual con la verdad. Se reduce así:

  • En el caso del 11-M busquen a quien se benefició del cambio de la intención de voto inducido por la guerra mediática y los SMSs.
  • En el caso de Alcaser la verdad oficial es más creíble que la versión del padre y de algunos medios, el padre trataba de demostrar que su hija no habia subido en aquel coche por su propio albedrío.
  • En el caso de Madeleine no se fíen de las propuestas de la policía portuguesa, están demasiado obsesionados en cerrar el caso, les quema. Pero si encima hemos de fiarnos de los perros olfateadores estamos perdidos,

¿Interrogará el juez a los perros británicos traídos a Portugal para tal investigación?

Sigan el caso porque ya verán como no les imputan. Pero eso si: les han arruinado la vida doblemente.

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