Mascotas:la irrealidad del otro

Habitamos mundos fragmentarios y deshilachados y aunque dispongamos de redes sociales y hablemos al menos con unas 10 personas al día, esas personas no están a su vez conectadas entre si. Significa que nuestro Yo social experimenta un mundo troceado, sin sentido, descosido de la totalidad, vivimos en un mundo disociado donde parece que la peor parada de las actividades humanas con sentido haya sido la amistad.

Dibuje en un papel su red de contactos, sus amistades situándose usted mismo en el centro, advertirá una red de dos dimensiones, una red plana, seguro que en esa red no existe una tercera dimensión que sujete el manojo de conocidos entre si, no hay ningún soporte transversal que opere de viga maestra, todo sucede en el vacío. Del mismo modo que cuando cortamos hierba necesitamos otras hierbas para atar el manojo original lo mismo sucede con nuestras redes sociales que son incompletas, fragmentarias espacialmente y fugaces y transitorias temporalmente.

Nuestra forma de vivir ha puesto a la amistad en el desván de las cosas, en ese estado en que se encuentran las cosas inservibles, inútiles y quizá redundantes, porque al ser planas todas las amistades son una amistad incompleta, por eso necesitamos perros, compañía que nos habite en ese espacio vacío y que además no hable, es necesario que carezcan de una subjetividad propia, “sólo le falta hablar” suelen decir los ingenuos “dueños” de esos cagones sumisos por interés.

Vivimos en un mundo disociado e insatisfactorio donde nuestros mejores amigos son mascotas, vivientes o virtuales, pero en cualquier caso seres-no iguales que sólo recuerdan lo vivo en tanto que comen y defecan. Y ese es el problema, precisan de cuidados, por eso alguien inventó el “Tamagotchi”, ese juguete percepticida que nos hace creer que estamos realmente cuidando a alguien. También hay mascotas virtuales que nos hacen compañía mientras navegamos por Internet y que ni siquiera comen.
Es lo ideal. El ideal postmoderno.

El éxito de las relaciones virtuales –incluyendo la del amo con su perro- procede del hecho de que no es necesario negociar la alteridad, ¿quién es el otro? ¿qué clase de relación tengo con el otro? La pregunta sería esta ¿existe el otro? ¿existe el otro en su diferencia significativa? ¿Cómo otro distinto a mi?

El perro existe, es real, pero no es un Otro y ese es su principal virtud para todos aquellos que tienen un perrito en su casa. O lo que es peor en el ordenador. Que tienen compañía sin que haya nadie al otro lado.

La mascota nos provee de la ilusión del doble, de tener a alguien cercano al que nunca conoceremos como aquel amigo de Kafka que vivía en S. Petersburgo, como ese amigo invisible que se inventa el niño solitario. En la red está mi alter ego esperando que me conecte, como en mi casa me espera mi perro, “es bonito ver la alegría que tiene cuando me ve”.

Porque él es la alteridad cero y yo represento para él la divinidad.

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¿Sólo le falta hablar?

12 comentarios en “Mascotas:la irrealidad del otro

  1. “cagones sumisos por interés” Jaja, qué fue paco, ¿te joden los perros? ¿o te joden quienes confiesan abiertamente su afecto por un animal? Tengo entendido que te identificas como un divulgador científico. Creo que adjudicarte siquiera una mínima conciencia del efecto que pueden tener tus palabras sería justo. Y dado que publicas todo ésto en internet y no lo escribes en tu diario personal debo suponer que estás preparado para preguntas como la siguiente. ¿Es “personal” tu rollo con los “amantes de los animales”? Recuerda que ésta es una buena oportunidad para recomendarles pensar una vez más si les conviene ir a un psiquiatra.

  2. Que va, a mi me gustan los perros, desde que naci he tenido perro si bien vivía en entornos adecuados para ellos. No tengo tampoco nada contra los que tienen perro, nada personal, te lo aseguro. Lo que sucede es que cuando se vierte una idea como la que yo comento en este post lo más facil es pensar que existe una fobia personal, no se atiende a los argumentos sino que se hacen suposiciones sobre mi psiquismo. Asi funciona la mente humana cuando está apresada por la dualidad. Que es casi todo el tiempo.

  3. Interesante interpretación de la mascota como la ilusión de un doble y la ausencia de un otro. Pero me corroe una duda: al inicio usted define a una red como “plana” porque el único elemento que la sostiene es el centro (el yo), dado que los demás elementos no están relacionados entre sí, y después –al parecer- llama a todas las relaciones (duales) de esa red como “amistades planas e incompletas”. ¿Estaría definiendo una relación en función al conjunto total de relaciones (red)? ¿Por qué no pensar una relación de amistad a partir de la relación misma, en vez de partir de la desvinculación de nuestros amigos entre sí? Y, por último, ¿qué definiría a una relación de amistad dual (no una red) como “completa”?

  4. Recuerda que fue una pregunta y no una acusación. No sé cómo será en España pero describir en términos como éstos (“sólo le falta hablar” suelen decir los ingenuos “dueños” de esos cagones sumisos por interés) aquí sólo podría interpretarse como un manifestación textual de sarcasmo, y hasta donde sé, o bien con sarcasmo se invita a hacer algo como en el falso autostop de kundera, o bien simplemente se excreta una ligera animadversión. Dejando de lado ésto (no considero importante profundizar más en ello) sería interesante leer tu respuesta a lo planteado por nuestro amigable invitado. Buenas noches, Paco.

  5. “Asi funciona la mente humana cuando está apresada por la dualidad. Que es casi todo el tiempo” Ay por favor. No seas ridículo. Discernir sobre un tema puede hacerse prescindiendo de motivaciones o intereses que denominaríamos de índole personal.. pero seleccionar uno y no otro tema; no puede hacerse. Además no pierdas de vista que la presencia de este aspecto de índole personal no implica necesariamente que quede al margen el deseo de discernirlo por llámese amor a la verdad. Corrígeme si me equivoco; Paco..
    Luego, lamento decirte que en esta oportunidad has sido tú quien fue apresado por la dualidad o lo que por ahí creo que llaman pensamiento discontínuo. Respecto a futuros comentarios, míos o de otros jóvenes, te recomiendo pensarlo dos veces antes de prejuzgar como “apresada por dualidad” la mente humana de alguien por lo que sea que hayas prejuzgado así la mía.

    Buenas tardes.

  6. MIra muchacho, fuiste tu el primero en ofender, asi que no me vengas con el cuento de discriminar. Me tiraste a matar en este comentario:
    ¿te joden los perros? ¿o te joden quienes confiesan abiertamente su afecto por un animal? Tengo entendido que te identificas como un divulgador científico. Creo que adjudicarte siquiera una mínima conciencia del efecto que pueden tener tus palabras sería justo. Y dado que publicas todo ésto en internet y no lo escribes en tu diario personal.
    Yo escribo lo que quiero y donde quiero y no necesito tu benevolencia, y nunca he llevado por cierto un diario personal, quizá eso te conviniera a ti, estás en la edad..

  7. Pues vamos a pensar las relaciones de amistad por sí mismas: las relaciones de amistad son bastante intensas mientras ambos participantes necesitan identificarse, es decir sucede para fortalecer ese eje imaginario donde se sitúa lo similar, en oposición a lo distinto. Elegimos a nuestros amigos por su similitud o por afinidad, les elegimos o bien porque se nos parecen o bien porque son lo opuesto a nosotros mismos, pero siempre bajo el escrutinio del Yo.
    Lo que cuento en el post es que las relaciones reales con nuestros “amigos” se caracterizan por la incompletud, amigo+amigo no dan dos , ni siquiera ese Uno al que aspiramos en el plano metafisico y es por eso que están destinadas a la decepción.
    Sin embargo lo que proyectamos en nuestras mascotas no es la amistad sino el amor en sí, por eso les antropomorfizamos y les convertimos en casi personas. Naturalmente esa relación no decepciona nunca porque no hay alteridad, no hay subjetividad perruna, solo hay un otro que no existe pero que se muestra adecuado para volcar en él algún resto de nuestra humanidad.
    Una relación dual es completa cuando el dos desaparece y se es sólo Uno, algo que sucede en el amor sexual y solo a tramos.

  8. Gracias por responder a Michael. Es interesante ésto de que “las relaciones de amistad son bastante intensas mientras ambos participantes necesiten identificarse” dado que, a partir de esta afirmación, puede inferirse que en ausencia de dicha necesidad las relaciones de amistad no serán intensas. ¿tendría también sentido afirmar que sin esta necesidad las amistades no se mantendrían como tales y/o serían imposibles de gestarse?

    PD; Acabo de releer el post. Supongo que lo que yo interpreté como sarcasmo fue un intento de ironía por parte tuya que en cualquier caso pretendía enternecer al lector. Y si bien cuando verbalicé “joder” mi intención no fue ofenderte (tenía entendido que en España es mucho más cotidiano el uso de estos términos) no negaré que cometí un error en hacer ésto, ya que estuve motivado sin duda por el pensamiento irracional de que “si te burlas de aquello con lo cual me identifico, te burlas de mí”. Pido disculpas.

    Sería interesante que respondas lo planteado más arriba.

    Que tengas un buen día.

  9. Gracias por tu comentario, yo tambien me disculpo, el humor es fluctuante y unos dias uno está mas susceptible que otros, pero aprecio tus comentarios en este blog.
    Respecto a tu pregunta respecto a la amistad es una pregunta contrafactual. ¿Como serian las relaciones de amistad si no necesitaramos identificarnos? Pues podemos saber algo a proposito de esto. Y la variable e sla edad.
    Con la edad uno pierde la necesidad de identificarse, ya no necesitamos a ese igual-desigual que nos sirva como complemento a nosotros mismos pues ya andamos en el camino de vuelta: la desidentificación y el abandono de todos aquellos instrumentos que nos sirvieron mientras crecíamos sin saber muy bien por donde andabámos. 🙂

  10. Gracias Francisco.

    Es interesante lo último que mencionas sobre la edad. Michael y yo fuimos amigos durante prácticamente un tercio de nuestras vidas. Viéndolo desde hoy, noto que ambos maduramos en el sentido de definir nuestra identidad socio-cultural a tal punto que necesitábamos menos de definir “qué se es” y dada la naturaleza de nuestra fenecida amistad (que consistía básicamente en compartir y discutir anécdotas, tendencias sociales y dilemas existenciales mitad de las veces burlándonos y mitad de las veces reflexionando) una vez acabado este proceso de alguna manera (resalto “de alguna manera”, pues no pretendo afirmar una relación de causalidad) éste devino en definir “qué no se es” tomando como referencia al otro.
    Percatados de nuestras discrepancias (“discrepancias” es un decir, pues asumo que éstas provienen de valoraciones y motivaciones distintas que a su vez provienen de necesidades análogas a éstas) se hizo explícita la imposibilidad de seguir con nuestras pláticas.

    Considerando el transcurrir de los años y el influjo de éste en la percepción y las expectativas que tenemos las personas respecto a nuestras relaciones sociales, sería tentador señalar a la similitud en la propia escala de valores (lo que se es) como factor preponderante frente a la similitud de metas y aspiraciones (lo que se hace y/o se desea hacer) a la hora de entrever cuál es el rasgo característico de una amistad pasados los años mozos:

    Dado que preguntarse por qué define una amistad y preguntarse por la necesidad que tenemos las personas de identificarnos es prácticamente lo mismo, se vuelve también tentador reformular la pregunta inicial; ¿son cualitativamente distintas una amistad donde ambas parten se sirven del otro para generarse una identidad (y se ayudan mutuamente en esta meta común pero exclusiva respecto a sus réditos) de las amistades donde ambas parten lo que hacen es afianzar una identidad ya lograda? ¿en qué aspectos serían distintas? ¿qué implicarían estas diferencias cualitativas? ¿existirá algún otro factor en esta dinámica?

    Desde luego, felicitaciones por tus posts (publicaciones), tanto por los de neurociencia-neurocultura como por los de aquí. Son siempre lúcidos y esclarecedores (cualidades de su ser y de su potencialidad de ser respectivamente, jugando un poco con el concepto que quise dejar plasmado en el párrafo anterior)

    Que tengas un buen día, Paco. Estaré al tanto de tus comentarios y las nuevas publicaciones.

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