Posts etiquetados ‘psicologia’

Hellen Keller y el exocerebro

diciembre 23, 2011

Deaf, dumb and blind boy, lives in a quiet vibration land.

(De la opera rock Tommy de The Who)

Al contrario de Tommy el héroe de The Who en la ópera-rock del mismo nombre, Hellen Keller fue una niña real que quedó ciega y sordomuda a raiz de alguna viriasis infantil o meningitis y que tuvo un feliz desenlace gracias a los cuidados de su pedagoga Ana Sullivan.

La historia de Hellen Keller es tan bella que ha merecido una novela por parte de William Gibson y una entrañable pelicula a cargo de Arthur Penn, pero si la traigo aqui no es para hablar de la ternura y ejemplaridad de la historia sino para señalar algunas cuestiones de interés neurocientifico que podemos extraer de ella gracias a que la propia Hellen aprendió a leer en Braille, escribir y pudo transmitirnos su experiencia.

Prácticamente desaferentizada sensorialmente desde corta edad Hellen vivió en un cuerpo que ella misma describe como un fantasma que sólo sabia hacerse de notar en su casa donde fue sistemáticamente malcriada y sobreprotegida por unos padres que no sabian como educarla hasta que contratan a Ana Sullivan que es a fin de cuentas quien después de un calvario de intentonas logra ejercer de mediadora entre aquel fantasma y la vida.

Lo primero que intentó Ana Sullivan es que Hellen le prestara atención, cosa dificil porque la niña no habia desarrollado ningún apego por nadie dando a veces la impresión de un autismo infantil. De hecho y tal como cuenta la Sullivan es sólo después de su “despertar” a los sentidos cuando le dio un beso por primera vez. Intentó Ana enseñarle el lenguaje de los signos, algo que habian inventado los monjes trapenses para comunicarse unos con otros sin necesidad de hablar y que más tarde se utilizó para los sordomudos, pero la Keller no estaba por la disciplina y antes hubo de enseñarle algo más importante: se pusiera como se pusiera tendria que tener en cuenta a la Sullivan. Para ello, la institutriz logra separarla de sus padres que retrasaban su maduración con sus continuas intrusiones y ocupar una cabaña contigua a la vivienda familiar en la rural y conservadora Alabama, alli llevó a cabo su “milagro”.

Vale la pena ver esta escena memorable de cuando Hellen logra establecer un enlace entre los signos (el tacto), las palabras (el símbolo) y las cosas en sí, en este caso el agua.

Lo interesante es comprender que los signos o señales son cosas (cosas que están ahi) bien diferentes a los símbolos. Nuestro cerebro se comunica a través de señales -eléctricas y químicas- pero es incapaz de procesar símbolos tal y como hacen los ordenadores. Tambien sabemos hoy, mal que le pese a Noam Chomsky, que  no existe en nuestro cerebro una gramática generativa universal de palabras tal y como él propuso para explicar la rapidez con la que un niño aprende idiomas. Si nuestro cerebro no puede procesar símbolos (y las palabras lo son) no pueden existir palabras en las neuronas ni pueden existir embriones gramaticales en las sinapsis. ¿Entonces como es posible que un niño de corta edad maneje tan rápidamente el lenguaje?

Lo hace a través de la imitación, viendo y oyendo como le hablan y hablan otros entre sí. Es interesante recordar que el lenguaje hablado es bastante disitnto a los pensamientos o lenguajes interiores, aquel es muy rico en giros, prosodia (marcapasos o cuadricula), sintaxis y semántica y no nos olvidemos de la pragmática del lenguaje, una fuente de conocimientos enroscados en las palabras dichas.

Volvamos al signo o señal. Para Hellen y Ana solo habia un canal abierto para la comunicación y este no era otro sino el tacto. Es a través de las manos que la Sullivan intenta comunicar el lenguaje de signos a Hellen.

Pero Hellen que sabe mucho de manos (señales) no acierta a comprender que aquellos dibujos que su profesora traza en su mano tienen otro sentido más importante: representan palabras y las palabras son símbolos, esto es “cosas que representan a otra pero no son la otra”.

Es bueno recordar ahora el tan citado cuadro de Magritte acerca de qué es una pipa. Una pipa es un objeto que sirve para fumar, de modo que lo que aparece en el cuadro de Magritte y tal como el artista afirma no es una pipa sino una fotografía de la misma (un símbolo que es a su vez señal), que la suplanta en su ausencia. Hellen Keller podia reconocer la textura de una pipa pero no podía saber que se nombraba con la palabra “pipa” y por tanto no podia pensar en una pipa, pues para pensar en algo necesitamos palabras (símbolos).

Es asombroso que Hellen Keller se refiriera a su experiencia íntima -antes de la adquisición de las palabras- como si un fantasma habitara en ella. Es seguro que fue asi, pues un cerebro sin canales sensoriales tan sólo puede recibir ciertas clases de estimulos no sociales: los que proceden del tacto, del olfato que es un canal poco importante en los humanos, del gusto y de la propiocepción. Es fácil reconocer qué es un fantasma. Un fantasma es un cerebro en estado puro o “salvaje” desaferentizado casi totalmente.

No es de extrañar que algunos investigadores como Ramachandran hablen de un fantasma en el cerebro (Ghost in the mind) cuando investigan sobre “miembros fantasmas” para referirse a eso que habita en los cuerpos humanos cuando sufrimos alguna clase de amputación y que trata de manifestarse a través de los canales convencionales a pesar de que estos canales ya no existan.

Pero volvamos al procesamiento de símbolos.

¿Si nuestro cerebro no puede procesar símbolos cómo se las arregla para construirlos y comunicarse a través de ellos?

Se trata de una pregunta crucial en las neurociencias y para contestarla no tenemos más remedio que acudir a la lectura de mi pasado post ¿Somos ciborgs? para entender la hipótesis de Roger Bartra sobre el exocerebro.

Bartra pone el dedo en la llaga cuando afirma que el error de las neurociencias ha sido calificar de “ciencias blandas” a las ciencias humanas y sociales, como la antropología, la lingüistica, la etnografía, la mitografía, la filosofia y la metafísica. La psicología -en su afán de cientificismo feroz-, desgraciadamente ha sucumbido al rebufo soberbio de las neurociencias y ya hace tiempo que quedó sin un epistemología propia tal y como ha señalado Gazzaniga.

El error de los neurocientíficos ha sido fiarlo todo a las conexiones neuronales, a la genética y a la neurofisiologia pasando por alto lo que ellos llaman el “medio ambiente” sin caer nunca en la cuenta de que el sapiens no habita un “medio ambiente”, ni un nicho ecológico como los caracoles sino una cultura. Pero esa cultura no se limita a ser un contenedor o un entorno natural como sucede en los animales que forman grupos sociales a veces muy complejos (pero no una cultura) sino que además de ser un invento suyo -del propio hombre- y no algo que simplemente se encontraba ahi, nuestro cerebro se encuentra conectado a esa base de datos (por decirlo metafóricamente). Conectado a través del lenguaje y otros códigos. Unos discursivos como el propio lenguaje y otros no discursivos como el gesto, la música, las artes plásticas, la danza, etc.

La neurociencia es prisionera de una creencia casi mística en el principio de “clausura causal del mundo fisico” que impide creer en la evidencia de que el cerebro pueda mantener enlaces con su cultura y que estos enlaces a su vez intervengan de forma extrasomática en las redes neurales. Esta es la razón por la que los cientificos buscan siempre dentro del cerebro lo que podrían hallar mirando fuera.

Lo que plantea Bartra es que la mayor parte de sinapsis de nuestro cerebro no están dentro del cráneo sino fuera de él como una protesis externa. A semejante idea han llegado -por otros medios- otros autores, como Dawkins y Dennet con su teoria memética, Rupert Sheldrake con sus campos morfogenéticos y C. G. Jung con su concepto de arquetipos, tambien Penrose con una adaptación platónica de los universales. Todos estos autores a través de distintas especulaciones han tratado de explicar que se hace necesario suponer que la mayor parte de la información que nuestro cerebro maneja se encuentra en la cultura, entendiendo cultura de un modo extendido, desde la relación con el otro, la socialización, la compartición de creencias, ideas o códigos interpretativos hasta llegar a los conceptos más universales de tipo jungiano.

Lo cierto es que esta idea tiene una dificultad explicativa. ¿Cómo se las arreglan los símbolos para penetrar en el cerebro? ¿Cómo se convierten en corriente eléctrica? ¿Hay una especie de sintonizador como supone Sheldrake? ¿Se trata de una especie de virus como suponen Dawkins y Dennet?

Nada de eso: lo hacen a través de los canales sensoriales. Esos 5 sentidos y algún otro que llamamos sexto o intuición.

Ahora es necesario volver al caso de Hellen Keller, recomiendo el visionado de la escena del video que he colgado más arriba para entender el “insight” luminoso de la niña cuando es capaz de asociar, los signos de las manos a la palabra “agua” y a la identificación del agua en sí que mana de la fuente. ¿Cómo lo hizo Helen, cómo logra asociar estos tres niveles de definición, signo-simbolo-cosa en sí?

Lo hace espontáneamente y aunque en la pelicula no dice nada del asunto podemos especular que el destino de esos tres niveles de complejidad es encontrarse unos con otros, lo que si sabemos es que a partir de ese momento se abre para Helen la puerta de la vida y que comenzó precisamente entonces a  madurar tanto en el plano afectivo, como social y lingüistico-comunicacional.

Lo que significa que la información contenida en la cultura penetra en el cerebro individual a través de conexiones neurales extrasomáticas que discurren pos los canales sensoriales convencionales y lo hacen sin necesidad de un transductor de símbolo-señal.

Uno de los obstáculos que tiene esta idea es la especulación mistico-religiosa y la nostalgia de una dualidad cartesiana que tanto atemoriza a los neurocientificos. Pero enseguida advertiré al lector de que lo que anida en el exocerebro no es una res cogitans ambulante que espera encarnarse en algun ser material. La teoria de Bartra no apela a la dualidad, el exocerebro está constituido de producciones humanas y de relaciones de sentido propiciadas por la cultura humana que ha ido engrandeciéndose en número total de sinapsis, tantas que no caben en un cerebro individual y por eso las mantenemos fuera, en una nube, listas para ser usadas cuando las necesitamos. Un uso necesario para sobrevivir como humanos tal y como el ejemplo de Hellen Keller y otros niños salvajes nos ilustra.

Lo que hay guardado en ese exocerebro son pues signos y símbolos pero más allá de eso lo que alli existe son relaciones de sentido entre símbolos y simbolos de símbolos. Lo más importante de esto es que los sentidos son rabiosamente individuales, es decir no existen sentidos buenos y sentidos malos, aunque podemos hablar de consensos. Dicho de otra manera los simbolos son interpretados por cada persona de una forma distinta a los demás.

Estamos condenados a dar sentido a los símbolos y aqui está precisamente la tendencia al error, puesto que los consensos y los disensos pueden llevar a la patología. Del mismo modo que sucede en el interior del cerebro, un error en la señalización hará que una red neural no crezca en la dirección correcta y se ciegue el tránsito de flujo sináptico, de electricidad. Del mismo modo pueden existir errores en los enlaces entre el cerebro y el exocerebro y estos errores proceden de la ambigüedad del lenguaje, es decir de la multiplicidad de sentidos de las palabras.

Pero este es otro post.

Bibliografia.-

Sandra Blakeslee y V. S. Ramachandran: “Fantasmas en el cerebro”

Roger Bartra: “Antropologia del cerebro”. Fondo de cultura económica. Mexico. 2006.

Un post relacionado: La gaviota culta

El fuego de San Antonio

mayo 16, 2011

Muchas veces me he preguntado la razón por la que a San Antonio se le relaciona con el fuego y cuya festividad -el dia 17 de Enero- coincide con la bendición de los animales y con hogueras. Al principio creí que era una cuestión de simple sincretismo con alguna fiesta pagana relacionada con el solsticio de invierno pero esa idea no explicaba el por qué San Antonio precisamente representaba esa celebración.

San Antonio abad fue un monje eremita que vivió en el siglo I de nuestra era y que representa el ascetismo religioso más duro de todos aquellos que alcanzaron la santidad a través de la via de la renuncia, es decir la perfección a través de la restricción. Este tipo de personas que incluyen al mismo Jesucristo con su retirada al desierto se relacionan con vivencias alucinatorias de caracter visual que en la lectura religiosa e icónica se han representado como tentaciones de Lucifer.

No es de extrañar pues hoy sabemos que la deprivación sensorial por si misma es capaz de generar alucinaciones y que estas alucinaciones tienen que ver con formas animales  (tal y como sucede en los delirios de base orgánica como el delirium tremens). La figura de San Antonio eternamente vinculada a un cerdito habla por si misma de esta relación entre el mistico y sus alucinaciones de animales y de entidades infrahumanas que han quedado eternizadas a través de pintores de la talla de Brüguel, El Bosco, Dali y otros.

El santo es acosado por alucinaciones tenebrosas y amenazadoras que representan por un lado el lado oscuro del mal y de ahi su caracter de tentación. ¿En que consisten estas tentaciones? Son el sexo, el poder y la riqueza los anzuelos de los que se sirve Lucifer para engañar al santo (o al héroe) e impedirle que se cumpla su ideal de perfección.

Sin embargo vale la pena destacar que Lucifer (el portador de la Luz) es parte necesaria para que el santo llegue a serlo. ¿Podriamos decantarnos por el Bien sin la existencia del Mal? ¿Qué mérito tendria entonces la gesta del héroe o el camino de perfección del santo?

Es facil renegar o blanquear el mal, todos lo hacemos de una forma u otra a través de la disociación, simplemente aparcamos, reprimimos o negamos el mal en nosotros mismos y aun negándolo o escotomizándolo en otros. Esta renegación o blanqueamiento del mal es hoy una de las causas de que vivamos en una sociedad donde lo deseable, lo ideal y sus simulacros  hayan conseguido dejar a nuestras sociedades opulentas en un estado de inmunosupresión donde el mal siempre está en el otro, mientras en nosotros mismos no vemos sino virtudes que no hacen de nosotros seres virtuosos, sino neuróticos en toda regla.

Pues el mal -como opuesto del bien- ha de ser asumido por todos nosotros. El mal es necesario que sea ejercido siempre con el objetivo de alcanzar un bien comun de nivel más elevado pues porque:

“Preciso es que el placer tenga sus penas y el dolor sus placeres” (Fausto).

Y tal y como afirma Mefistófeles:

“Cuanto más me empeño en hacer el mal más beneficios reparto”.

Lo que significa que el Bien y el Mal mantienen entre sí relaciones especiales como opuestos complementarios que son. Y que la enantiodromia sea la acción predecible, la oscilación necesaria entre ambos pares y que tal como apunté en este post:

Todo camina hacia su contrario.

Y eso es precisamente lo que hacen los santos: enfrentar su sombra, su parte oculta y es por eso que sus visiones son siempre del otro lado,aterrorizantes y tentadoras, pues sin esa experiencia no pasaríamos de ser aquiescentes adoradores teóricos del bien siendo como somos malvados domesticados y gratuitos.

Y cuando alguien ha conseguido integrar esa maldad intrínseca, enfrentándose cara a cara con ella adquiere poderes especiales: se transforma en un chamán.

Y esto es lo que San Antonio llego a ser y es por eso que su orden: los antonianos o eremitas se especializaron en una enfermedad llamada precisamente asi “El fuego de S. Antonio” o “fuego del diablo” que conocemos hoy como ergotismo (aqui hay una buena explicación de estos extremos).

El ergotismo fue una enfermedad durante amplios periodos de tiempo y que estaba provocada por la ingestión de cereales contaminados por un hongo llamado cornezuelo de centeno (secale cornutum). Su ingestión provocaba un cuadro casi siempre mortal que debutaba con alucinaciones y episodios psicóticos y una vasoconstricción generalizada que terminaba con necrosis perifericas, ulceras y toda clase de lesiones hasta que acaecia la muerte por fallos sistemicos. Naturalmente el tratamiento de esta intoxicación -cuyo origen se desconocia- era aislarse de la consumisión de es ehongo. ¿Pero como hacerlo sabiendo que la mayor parte de la dieta en epocas medievales estaba basada en el pan?. La unica solución era la peregrinación, fuera del alcance del consumo de los cereales contaminados. Aun hoy celebramos el exito terapeutico de estas peregrinaciones a través de fiestas y folclore vinculado a ciertos milagros de determinados santos. Antropológicamente hablando es interesante observar que la curación de este mal estaba vinculado al desplazamiento de las poblaciones a lugares donde el hongo no hubiera aun contaminado los campos de trigo.

Fue asi como nacieron ciertas ordenes religiosas como las que antes nombré y que asistian a estos peregrinos en sus desplazamientos,  brindándoles además una ayuda complementaria al atenderles mientras alucinaban y probablemente tambien a fin de dar sentido a todas aquellas visiones en clave de salvación.

Del cornezuelo de centeno se extrajeron multiples alcaloides interesantes para la medicina como la ergotamina (y otros) que aun hoy se usa para evitar las hemorragias del parto, la bromocriptina para el Parkinson y otros derivados de uso para la jaqueca, la hipotensión y tambien el famoso y maldito LSD, una droga que prometia como psicofármaco pero que fue arrastrado al baul de las prohibiciones en cuanto su uso comenzó a popularizarse.

Y esa es la razón por la que San Antonio, el fuego del diablo y los animales se encuentran relacionados: lo están a través de las alucinaciones que comparten los santos y los intoxicados por el cornezuelo a la vez que vinculan la curación de ciertas enfermedades mentales con la experiencia similar que solo los chamanes, aquellos que han logrado unificar su sombra con sus ideales pueden lograr. Curar a otro es posible si el que cura a su vez ha logrado curarse. ¿De qué? De la dualidad, de esa mania de separar los contrarios y tratarlos como categorias antagónicas.

Nota liminar a cargo de Carl Gustav Jung.-

“La contraposición de lo luminoso y bueno, por un lado, y de lo oscuro y malo, por otro, quedó abandonada abiertamente a su conflicto en cuanto Cristo representa al bien sin más, y el opositor de Cristo, el Diablo, representa el mal. Esta oposición es propiamente el verdadero problema universal, que aún no ha sido resuelto”.

Pulseras milagrosas

mayo 1, 2010

Me refiero a estas pulseras que están ahora de moda y que se llaman Power Balance , noticia que ha saltado a la prensa seria y de cuya existencia me he enterado hoy gracias a este articulo del Pais y a este otro del Mundo.

Si el lector se encuentra con ánimos y lee ambos articulos se dará cuenta de que la clase médica en su conjunto declara que las citadas pulseras no hacen nada y que carecen de efectividad en el tratamiento de la depresión pero a mi lo que más me ha llamado la atención no es tanto la declaración de inocuidad sino su hostilidad manifiesta y sobre todo la paradoja de hacerle publicidad gratuita a la citada pulsera.

Pues publicidad es en cualquier caso decir que la pulsera carece de efectividad, es la mejor propaganda que se le puede hacer a un artefacto asi, pues  ¿es que alguien cree que la gente compra esta pulsera por ser efectiva? Lo hacen porque la lleva Cristiano Ronaldo y Belen Esteban, por llevar la contraria al sentido común y porque quieren.

Como todos los placebos es efectiva para todo, un curalotodo y es por eso que los médicos y las autoridades sanitarias declaran que se trata de un timo y que opera por sugestión.  Lo que no explican es el por qué los placebos causan efectos inesperados en ciertas personas y cómo funciona eso de la sugestión pues la verdad es que si tal cosa existiera seria un remedio universal hasta contra la estupidez.

Pues eso es lo que todos necesitamos: un placebo que nos cure cualquier cosa por 39 euros y de paso por el glamour de imitar a nuestros famosos.

Aunque sea de orgonite como dicen aqui en este blog destinado tambien a revelar la verdad conspiranoide.

Lo que me lleva a plantear esta pregunta ¿por qué se consumen tantos esfuerzos para iluminar la verdad? ¿es que la verdad necesita publicidad, Torquemadas o comisarios cientificos?

En este post relaté una anecdota que Bessel Van der Kolk contó a propósito del estrés postraumático de los ciudadanos de New York afectados por los sucesos del 11-M.

El Gobierno después de los atentados proveyó de fondos para atender a la población expuesta con el fin de prevenir o tratar los sintomas de estrés postraumático que pudieran presentarse. Se confeccionaron dos listados, uno con las personas que tenian derecho a esta prestación y otra con los psiquiatras y psicólogos acreditados para el tratamiento del TEP.

Pasó el tiempo y Van der Kolk que pertenecia a la comisión de expertos que seleccionaba las técnicas y a los profesionales idóneos para tal menester cayó en la cuenta de que muy pocos habian optado por las terapias recomendadas segun los criterios que establece la ciencia.

Intrigado por este misterio se puso a investigar por su cuenta qué había sucedido con las victimas del suceso.

La mayor parte de ellos habian renunciado a los tratamientos propuestos por el gobierno y sin embargo habían optado por pagarse tratamientos de acupuntura, masajes, homeopatia y otros tratamientos alternativos.

Naturalmente ninguno de estos tratamientos está indicado para la prevención o el tratamiento del TEP.

Pero parece que las personas cuando han de seleccionar para sí un tratamiento no lo hacen siguiendo las recomendaciones de “la evidencia cientifica” sino siguiendo otra clase de criterios y eligen medicinas blandas.

Van der Kolk concluyó que debiamos seguir investigando las razones por las que el publico se muestra inclinado a seguir terapias no convencionales a sabiendas de que carecen de eficacia demostrada y rechazan las recomendaciones gratuitas que se le realizan desde las autoridades sanitarias.

Las razones por las que creo que las personas eligen terapias o tecnologías inciertas para tratarse sus dolencias o enfermedades es ésta:

Porque para algunas personas vale más una superstición útil que una verdad científica inalcanzable.

Siempre y cuando se cumpla la siguiente condición: que tenga sentido individual para el sujeto.

Esta es la variable critica, el sentido, y como el sentido es individual, lo que para mi tenga sentido -si ese sentido está relacionado con mi busqueda de salud- tendrá efectos positivos en mi salud, mi felicidad o mi bienestar.

Simplemente porque tiene sentido, el psicofármaco más potente que es además gratis.

Es lógico puesto que la consciencia humana trafica con significados y no con serotoninas, moléculas o sinapsis (eso lo hace el cerebro).

Decia en el post más arriba mencionado que la razón por la que estas tecnologías tienen tanta clientela responde a una unica razón:

Mas allá de la multitud de supersticiones pasadas de moda, ridiculas o contradictorias, la New Age responde a un sufrimiento real provocado por una dislocación psicológica, ontológica y social.

Y también:

La New Age manifiesta una voluntad real de ruptura con el siglo XX, con su inmoralidad, su individualismo, sus aspectos libertarios y antisociales; expresa que ninguna sociedad es viable sin el eje federador de una religión cualquiera, constituia una poderosa llamada a un cambio de paradigma.

Dicho de otra manera: quien quiera saber por qué suceden estas cosas que investigue qué hemos hecho mal, cómo hemos deshumanizado la medicina y divinizado la ciencia, como hemos sustituido el contacto humano en entrevistas operativas a través del ordenador y mirando el precio de los medicamentos, como hemos sustituido la palabra por los datos y como hemos renunciado a una medicina a medida del hombre en una medicina al servicio de las teorias: teorias politicamente correctas como la hipótesis de que la depresión es una carencia de serotonina, noradrenalina o ambas.

Teorias al fin y al cabo no demostradas pero santificadas por la ciencia, hipótesis de trabajo que han dado lugar a un mercado imponente de psicofármacos cuya evidencia cientifica es que -seguramente- no son en absoluto antidepresivos sino que a veces operan como tales en función de epifenómenos de la cascada de neurotransmisores.

Los antidepresivos son buenos medicamentos para tratar las depresiones verdaderas, pero son ineficaces en mejorar los síntomas de las distimias o las reacciones depresivas de la población no psiquiatrica, es decir de las depresiones de andar por casa, que seguramente son las más frecuentes en la población general, seguramente son fármacos algo sexistas porque mejoran más las depresiones femeninas que las masculinas pero sobre todo operan inundando las sinapsis de neurotransmisores sin que esté demostrado que esos mismos neurotransmisores se encuentran o no implicados en la enfermedad. En realidad la serotonina es el neurotransmisor de la saciedad y cuando damos un ISRS ( inhibidores de la recaptacion de serotonina) estamos operando sobre todo en el sistema sacietario sea alimentario o sexual y de paso intervenimos de forma inespecifica contra el estrés, es por eso que secundariamente los antidepresivos tienen efectos antidepresivos, un poco por casualidad.

Lo cierto es que estamos predispuestos a pensar la depresión como un desorden que nace del nivel molecular, genético, celular o sináptico y nos lo explicamos de abajo-arriba, -desde lo material hasta lo mental-sin embargo existen fuertes evidencias clinicas de que la mayor parte de las depresiones siguen el camino contrario: de arriba- abajo, surgen como disfunciones, traumas, perdidas, adversidades, disgustos, disonancias cognitivas o emocionales y atraviesan varios niveles causales hasta que por fin (en algunas ocasiones) alcanzan el nivel celular o sináptico.

Si esto último resultara ser cierto deberiamos admitir que si algo nos puede enfermar de arriba-abajo en función de significados erróneos o choques de la realidad contra nuestro aparato perceptivo o emocional tambien podemos reconstruir y sanar el nivel alcanzado a partir de neoconstrucciones de significado.

El sentido y el significado es el material con el que opera nuestra consciencia y es el medicamento mas barato que existe en la farmacopea moderna.

Si alguien mejora a través de la susodicha pulsera es porque ha logrado construir con ella una relación de significado.

¿Efecto placebo? (1)

Claro , pero si el efecto-placebo existe estará usted de acuerdo conmgio en que conocerlo mejor no obstaculizará la verdad sino que nos acercará a ella.

¿Que sucederia si aprendiéramos a usar el efecto placebo para curarnos nosotros mismos de forma voluntaria y guiados por la intencionalidad?

(1) En este post doy por buena la relación entre efecto placebo y ciertas curaciones inexplicables sin embargo el problema no se agota aqui, puesto que el efecto placebo se aplica a todo aquello que no es una acción medible fisica o quimicamente y deja por abordar la causalidad que procede de otros niveles de consciencia distintos al fisico. Pero eso tendrá que esperar a otro post.

Histérica antigua, histérica moderna

abril 8, 2010

La existencia del hombre actual está atravesada por el sentimiento informe del horror. Desde la violencia urbana de los “hooligans” hasta los conflictos laborales, familiares, internacionales o locales están teñidos por el miedo, penetrados por el pavor (Baudrillard).

No llamemos salvajismo a esas bacanales de fin de semana, con mobiliario urbano destrozado o puñaladas por la espalda en la puerta de las discotecas por una masa informe descerebrada, llamemosle por su nombre, llamemosle horror (Baudrillard).

No somos más violentos que los salvajes, sino que hemos perdido la capacidad de serlo y por eso reaccionamos con violencia ante situaciones “contagio” como en el fútbol, en el hogar con eso que ha venido en llamarse “violencia de género” o en nuestra vida privada, peor cuanto mas socializada se encuentre.

No se trata tan solo de que hayamos perdido las inhibiciones que ponían a buen recaudo nuestras pulsiones mas agresivas, es algo más profundo, se trata de una violencia anómica, estúpida, que no persigue ningún fin, la gente no se pelea por antagonismo, por dinero o por poder (los hay que también), sino por indiferencia. La gente se ha vuelto absolutamente indiferente a todo lo que le rodea incluyendo a las manifestaciones de la violencia, nos hemos hecho insensibles a la violencia, al dolor y al hambre, nos hemos hecho insensibles a casi todo lo que nos rodea puesto que no nos reconocemos ya en ninguna otra cosa sino en el impacto de lo real sobre nuestro deseo. En esa colisión vivimos y a través de sus intersticios nos desangramos simbólicamente, una vez despojados de todo lo humano que había en nosotros antes de la gran evasión que supuso el blanqueamiento del mal, el blanqueamiento o desdibujamiento de esa línea delgada que separa lo simbólico de lo real, nos encontramos exánimes, sin alma.

La anoréxica no tiene miedo a engordar como ella misma declara sino que sólo dispone de dos mecanismos para lidiar con la pulsión: la expulsión y la repulsión.

La histérica charcotiana se desmayaba para mostrarse y entregarse, la histérica postmoderna se disfraza para provocar espanto o aversión.

Despojada de su registro simbólico ¿como lidiar con el eterno conflicto femenino que supone la confrontación de la realidad con el deseo de ser atractiva?

En las neuróticas clásicas este conflicto se hallaba de alguna forma simbolizado, la histérica de antaño simplemente se especializaba en la seducción, la queja o la impotencia: mecanismos artísticos que la llevaban a un continuo despliegue de estrategias para asegurarse un publico “entregado”, algunas incluso lo conseguían, pero ahora nuestras histéricas ya no recurren a la seducción sino a la épica, ¿para qué gastar tiempo en seducir a nadie, si podemos simplemente pasar al acto y fornicar directamente con quien nos venga en gana?

Esta es la diferencia que existe entre la histeria clásica, una mujer seductora que prometía mucho y no daba nada de los desarrollos ultramodernos tipo “border-line”: mujeres que no prometen nada pero lo dan todo y que lo dan de entrada, sin condiciones si es que alguien osa.

Es el miedo el que provoca ambas conductas, el miedo a no resultar atractiva, a no dar la talla, a haber perdido por la edad la capacidad de seducir, pero mientras en el primer caso podemos observar cierta capacidad para simbolizar la decepción, el rechazo o la odiosa comparación con el resto de mujeres, en el segundo caso podemos ver como opera la repugnancia del vómito, la expulsión de todo valor simbólico, la negación de la naturaleza humana y la vuelta al automatismo o a la inhumanidad.

El vómito de las bulímicas es una forma de expulsión, de exorcismo mágico mediante el cual la mujer “expulsa” todo aquello de nocivo que encuentra dentro de sí, como un demonio encarnado en esos kilos de más , en esas cartucheras que imponen de inmediato una comparación con todas esas imágenes desprovistas de defectos que pululan por televisión. Lo nocivo no puede transformarse, no puede neutralizarse o compensarse con los valores porque han sido excluidos de lo simbólico y arrastrados hacia lo real y ya nadie cree en ellos, ni siquiera de forma laica, porque toda ética ha sido despresurizada y reconvertida en un menú desplegable de deseos a los que todo el mundo tiene derecho:

Derecho a la vida, derecho a elegir el sexo, derecho a elegir la orientación sexual, derechos diseminados por un poder que difunde hasta el paroxismo la idea que las fatalidades pueden cambiarse. ¿Cabe un mito más estúpido que decir que tenemos derecho a la vida?

La vida o la muerte no son derechos sino nuestro destino, una fatalidad o una maravilla, pero un destino ineluctable ante el que sólo cabe una posición: el acatamiento.

Marte, 500 dias y la psicología positiva

marzo 31, 2010

Aun tardará unos 15 años en hacerse realidad, me refiero al primer viaje tripulado a Marte, pero el proyecto que mantienen al alimón las agencias aeroespaciales rusa y europea ya ha comenzado con sus preparativos.

El proyecto llamado Mars 500 ha aceptado entre otros proyectos la propuesta de la Universidad Jaime I de Castellón que junto con la Politécnica de Valencia serán los encargados de la salud mental de la tripulación.

Las directoras del proyecto, las profesoras Cristina Botella y Rosa Maria Baños presentaron en su dia una atractiva propuesta que ha resultado finalmente la elegida para velar por la salud psíquica de los 6 astronautas que llevarán a cabo este prodigio de la tecnología: un viaje a Marte que tiene sus riesgos, sus incertidumbres y una misión tecnológica y cientifica sin precedentes, entre otras la de conseguir muestras a pie de superficie del planeta rojo a fin de llevar a cabo experimentos insólitos que den como resultado un mejor conocimiento de nuestro sistema solar y quién sabe si algun dia podamos colonizar aquel planeta para nuestro uso.

La misión, sin embargo está llena de incógnitas y lo peor: no puede asegurarse que la tripulación vuelva sana y salva de la expedición. Son muchas las incógnitas que hay que despejar, la primera es que no se sabe como podrá afectar la ingravidez tanto tiempo mantenida a los organismos humanos, la segunda es que una vez alcanzado el planeta que tiene una gravedad un tercio inferior  a la de la tierra nadie sabe si la tripulaicón será capaz de adaptarse desde la ingravidez hasta esa nueva magnitud. La tercera es que no será posible la comunicación en tiempo real, el desfase entre las comunicaciones entre la Tierra y Marte será de una media hora lo que significa que los astronautas deberán ser entrenados para someterse a una prueba sobrehumana: tomar decisiones sobre la marcha y ser entrenados en contingencias extremas.

Una de esas contingencias es que nadie sabe a ciencia cierta qué sucederá a bordo de la nave durante tanto tiempo en condiciones de aislamiento, claustrofobia e incertidumbre, tampoco nadie sabe como se las arreglarán para llevarse bien y si no surgirán desavenencias o contrariedades entre los miembros de la tripulación.

Los psicólogos que diseñaron herramientas para evitar estas situaciones o al menos minimizarlas partieron de la base de que cualquier cosa que utilizaran deberia ser autoaplicada, no podian haber psicólogos a bordo, por lo tanto optaron por herramientas de realidad virtual, de fácil aplicación y contando además de que no se trataba de construir entornos diseñados para una patologia mental concreta sino para personas normales, presuntamente muy fuertes psicológicamente y entrenados para tal fin. Tambien tuvieron que inventarse o intuir cuales iban a ser los problemas más importantes con los que la tripulación iba a encontrarse a nivel psicológico y que ya he citado, la falta de sueño, el estrés constante, los alimentos superaburridos y monótonos, la ansiedad, el aislamiento y la sensación claustrofóbica que nunca se ha estudiado en esa duración de tiempo tan larga.

Las codirectoras del proyecto presentaron un programa de “tratamiento” que conocen bien: se trata de los entornos de un programa de realidad virtual que ya se utiliza en clinica y que se llama EMMa. En esta ocasión se han limitado a implementar algunos de los entornos utilizados en este programa y a  adaptarlos a las necesidades psicológicas de los astronautas, a este programa se le conoce ya con el nombre de Earth of Wellbeing (La Tierra del bienestar).

En realidad si he entrecomillado la palabra tratamiento es porque no es -en este caso- un tratamiento sino un programa de fortalecimiento de determinados estados de ánimo y emociones positivas que se sabe que influyen en el bienestar y en la salud psiquica.

La psicologia positiva trabaja con este constructo de propiciar fortalezas en lugar de pretender “curar” a los que ya han enfermado, esta idea supone un cambio de paradigma desde el tratamiento hacia la prevención y son muchos los que creen que será la psicologia del futuro, enseñar a las personas desde su niñez a utilizar resortes concretos para modular sus sentimientos, procesar sus emociones y obtener recursos mentales de su propia cosecha para neutralizar los efectos adversos y desorganizadores del estrés.

El prorama Mars 500 va a comenzar a ponerse en marcha con una simulación de las condiciones de vida a las que se verá sometida la tripulación y en Moscú en el centro de Biotecnologia médica ya existe una copia exacta de los seis módulos de los que va a tener la nave verdadera. Los astronautas viviran 500 dias en ese habitáculo y probarán la tecnologia necesaria para llevar a cabo sus experimentos, también las herramientas de realidad virtual diseñadas en España. Todo será igual salvo las situación de ingravidez. Nadie sabe si los astronautas que ahora se encuentran alli entrenándose serán los que vayan a Marte dentro de esos 15 años pues los psicólogos aun no se han puesto de acuerdo sobre aspectos concretos, ¿es mejor que sean jóvenes (mas sanos) o de mediana edad (más experimentados interpersonalmente)? . En lo que todos están de acuerdo es que seria riesgoso introducir mujeres en esa nave, todo parece indicar que la mejor composición es la de una tripulación compuesta sólo por hombres.

Las herramientas de realidad virtual de este proyecto no se encuentran – por desgracia- disponibles en la red. Me hubiera gustado colgar aqui un video sobre algunos entornos virtuales del EMMa de relajación, calma, bienestar y optimismo con que los astronautas tratarán de neutralizar su estrés a bordo, pero a cambio les propongo visualizar este video donde se divulgan las ideas de Martin Seligman apóstol mayor de la psicología positiva.

Las claves de la psicologia positiva se encuentran en lo que se llama procesamiento emocional. La mayor parte de las personas normales somos capaces -pues asi lo hemos aprendido- de generar actitudes o actividades que tienden a neutralizar los efectos adversos de las contrariedades de la vida, por ejemplo todos sabemos que el hecho de pensar en algo agradable, un acontecimiento agradable de nuestra vida nos cambia el humor, mientras que pre-ocuparse de los aspectos desagradables de las cosas genera un estado de ánimo de constante ansiedad que tiende a retroalimentarse negativamente.

Las personas comunes sabemos qué hacer para neutralizar estos estados de ánimo usando nuestras fortalezas psíquicas, es decir usando aquellas habilidades que en otro tiempo nos sacaron de los atolladeros, no lo hacemos de una forma demasiado consciente porque no estamos entrenados, pero los astronautas en cuestión si van a ser entrenados a través de un programa de realidad aumentada que se llama “El libro de la vida” se trata de una especie de diario personal con ejercicios pesados para entrenar distintas fortalezas psiquicas y se pretende que el usuario recoja los momentos importantes de su vida y logros personales con el objeto de archivarlos y clasificarlos para que le sirva como memoria de acontecimientos autobiográficos y pueda volver a ellos cuando lo desee.

¿No es eso lo que hacemos de forma inconsciente todos para mejorar nuestra autoestima o nuestro estado de ánimo?

Apenas hemos comenzado a entender y a usar la reminiscencia de un modo dirigido a obtener bienestar pero es precisamente a través de estos hitos tecnológicos cuando tendremos las suficientes pruebas para poder diseñar mejores herramientas para nuestros pacientes. El viaje a Marte servirá para poner a punto herramientas médicas, de ingenieria, y tecnologías que hoy nos parecen ciencia-ficción, quién sabe si tambien servirá para empujar a la realidad virtual hacia un consenso universal de su validez.

La tecnología cambiará el mundo, no sólo nos cambiará la mente sino que también podremos decidir en qué dirección.

La modernidad y el meme naranja

marzo 28, 2010

Los que leyeron este post ya están al tanto de la teoría que relaciona los memes con la manera de pensar el mundo y el sí mismo de los sujetos individuales. Todo depende de la penetrabilidad que estos mismos memes tengan en la mente individual. Esa teoría se llama “dinámica espiral” y debemos a Ken Wilber sus aplicaciones a la psicologia humana.

La modernidad comenzó en la Ilustración pero se prolongó hasta nuestros dias siendo el siglo XIX el Dorado del v-meme naranja. En el siglo XIX y quizá como reacción a las eficaces prestaciones de la tecnología los individuos concretos tuvieron noticia de que la ciencia podia ser la creencia que iba a aportarles mayor bienestar en lugar de las creencias religiosas que dominaron los tiempos del meme azul. La iluminación eléctrica, la máquina de vapor y las nuevas tendencias en urbanismo y descubrimientos cientificos cambiaron los cerebros de sus coetáneos resonando con los aportes del meme naranja y depositando la racionalidad y las formas lógico-racionales del pensamiento en el nuevo amo y señor de las mentes de sus ciudadanos.

Goethe y el sturm und drang alemán, Beethoven con la introducción de las emociones en la música, el descubrimiento del Yo como eje sobre el que pivotara la identidad personal cuajaron -junto con la eclosión del romanticismo- la idea de que el hombre y su subjetividad, -en gran parte aun narcisista- se apoyaba en la libertad con el valor naranja por bandera. Kant y el racionalismo barrieron para casa prolongando la idea cartesiana de que el alma no jugaba papel alguno en el progreso y separando mente y cerebro del escenario de la conciencia humana y privilegiando el conocimiento cientifico sobre el filosófico, metafisico o teológico y preparando el terreno de la supremacía de la ciencia frente a las humanidades o la fe. La revolución industrial terminó de cambiar el imaginario colectivo al forzar a emigrar a los individuos desde el campo hasta las fábricas ubicadas en los extraradios y suburbios urbanos modificando asi los vínculos familiares, los interpersonales y la relación entre los sexos, un exilio que comenzaria por inaugurar un nuevo fenómeno de falta de raíces, el fenómeno de la alienación de clases y de la aculturación. El proletariado habia nacido reforzando la idea de que la felicidad aún no habia llegado.

La espiritualidad sufrió un mazazo definitivo quizá como reacción al predominio azul que habian impuesto en medio mundo las religiones monoteistas como garantes de la responsabilidad individual y el siglo XIX fue el siglo de la emergencia de la Psiquiatría entendida como el estudio de los niveles más bajos de evolución de la conciencia humana, abandonando el abordaje de los niveles más elevados que pasaron de esta forma a ser considerados como averias del cerebro sin más.

No es de extrañar que el ateísmo y una cierta autosuficiencia sean las señas de identidad del pensamiento logico-racional que predomina en el meme naranja y que los valores de la racionalidad, la esperanza en la ciencia y el desdén por lo filosófico impregnara a toda una generación que se prolongaria por varios siglos hasta la emergencia -bien entrado el siglo XX- del meme verde y de lo que hoy entendemos como postmodernidad.

Las cosas son como son y no pueden ser de otra manera. La razón no podrá ser nunca vencida, es el slogan caracteristico de la modernidad.

Pero a finales del siglo XIX aparecieron tres pensadores que pondrian en tela de jucio esta suposición, se trata, segun la definición de Paul Ricoeur de los filósofos de la sospecha: Schopenhauer, Freud y Marx. El primero con su idea de voluntad de poder, el segundo con su idea de inconsciente y el tercero con la de plusvalia vinieron a  contradecir la idea de que la razón era todo y que una vez alcanzado cierto nivel de evolución, la felicidad y el progreso estaban garantizados.  Los seres humanos estábamos predeterminados por condiciones psicológicas , por deseos o por entornos económicos que pugnaban con la racionalidad. Más que eso estábamos determinados y alienados por estas fuerzas que hasta el momento parecian haber pasado desapercibidas.

La modernidad, la ciencia y la razón no eran garantes de la felicidad ni del progreso por sí mismos porque habian otras fuerzas en juego que podian ser domesticadas, dominadas, negadas o reprimidas pero a costa de grandes desequilibrios, grandes diferencias sociales o grandes renuncias instintivas.

Pero los memes azul y naranja pasarían muchos guerreando entre si. En nuestro pais la guerra civil española fue una contienda donde ambos se enfrentaron a muerte durante 3 años: el meme azul, del socialismo de las clases medias (fascismo) se enfrentó al meme naranja, el socialismo bolchevique importando de Rusia y que abrazaron las clases proletarias. Más tarde el escenario se permutaria por otro más global dando lugar a la II guerra mundial otro de los enfrentamientos eternos entre ambos v-memes.

Y en cierto modo este escenario aun no se ha resuelto, al menos en sociedades menos avanzadas que la europea. La pugna entre concepciones del mundo azules y naranja sigue su guerra continua entre concepciones del mundo etnocéntricas (meme azul) y sociocéntricas (meme naranja) pero sobre todo siguen en sus particulares guerras porque el destino de ambos memes está en la confrontación. Una confrontación que sólo puede cesar al alcanzar la humanidad el meme verde sobre el que hablé en este post junto con los cuellos de botella e impasses propios del meme verde.

Desde el punto de vista psicológico, lo más interesante es que la pertenencia a un determinado v-meme o nivel de evolución de la conciencia tiene más importancia que el mismo diagnóstico. Hablamos entonces de una psicología transdiagnóstica que pondría más atención en este nivel evolutivo individual que en el diagnóstico mismo. Y además es posible afirmar que los problemas por los que una persona puede enfermar son consistentes con el nivel del v-meme activado. Los pacientes que se encuentran en el meme azul van a tener problemas diferentes a los que se encuentran instalados  en el meme naranja y mucho más diferentes de los que presentan los individuos que viven en entornos postmodernos que se caracterizan por un rechazo de la autoridad, la relativización de cualquier valor y la fascinacion de la sociogénesis y el ambiente en que se manifiesta el sufrimiento individual.

La culpa es un sentimiento característico del meme azul que prioriza, el orden, la verticalidad, el patriarcado y la existencia de un Dios distinto y dependiente de cada etnia pero la pertenencia al nivel naranja no suprime de facto la culpabilidad sino que la cambia de sitio, por muy ateo que sea una persona no va a librarse de las consecuencias de sus actos sólo por el hecho de no seguir los preceptos religiosos de sus padres pues el meme azul forma parte de su propia historia, tradición y se encuentra anidado en el naranja. Lo que caracteriza al meme naranja es la soberbia, la vanidad de creer que el conocimiento cientifico o técnico podrán resolver por sí mismos todos los malestares de la cultura despreciando los hallazgos de Freud, Schopenhauer o Marx.

No basta con el progreso económico desde que sabemos que este progreso no va a modificar nuestro inconsciente, nuestro deseo de poder o despues de haber comprobado una y cien veces que el progreso y la riqueza no van a distribuirse de forma igualitaria entre la población ni terminan con la pobreza, el abuso o la ignominia.

No hay más remedio que integrar.

Para entender qué significa en su dimensión más profunda esta palabra “integrar” debemos entender como hace la conciencia para evolucionar ontológicamente, es decir en el individuo concreto.

El organismo crece, el cerebro madura, pero la conciencia se expande.

Y lo hace por aposición, es decir integrando cada uno de los niveles antiguos en un nivel superior que es por definición mas abarcativo que el anterior del mismo modo que operan las muñecas rusas siempre citadas por mi para esclarecer este fenómeno de la aposición -anidación- que es un fenomeno intuitivo pero sobre el que no solemos pensar acostumbrados como estamos a operar a través del pensamiento categorial – “o esto o lo otro”. Aqui, es esto y es lo otro según las circunstancias.

La anidación no supone haber superado una fase para instalarse en otro nivel supuestamente de mayor rango, no es una escalera de logros, significa que hay algo de lo antiguo un patrón o patrones, que permanecen en estado potencial anidados en una estructura distinta que lo contiene. Los patrones antiguos no mueren sino que sólo van a manifestarse cuando son necesarios. Nuestra capacidad para echar mano de la magia (meme violeta) de la huida (meme beige), del dominio o el juego (meme rojo), del orden (meme azul) o del raciocinio (meme naranja) existen en estado potencial en nuestra conciencia y solo echamos mano de ellos cuando las necesitamos para explicar alguna cosa que no puede explicarse de otra manera o para salir de un atolladero o problema nuevo.

Y si mi recomendación es integrar es por una razón de orden intrínseco a la forma en que la conciencia se expande.

La conciencia se expande por diferenciación, igual que las células que van desde un estadío indiferenciado y tutipotenciales hacia una determinada especialización. Pero esta diferenciación no es un proceso que se de de forma natural, pueden haber al menos tres accidentes. Uno es la regresión, el individuo puede “decidir” al encontrarse con un dilema de un determinado nivel de conciencia regresar hacia un estadío anterior al que llamaremos Eden particular. La otra forma es la más comun y se llama disociación: significa que hay algo de un estadio anterior que no logró integrarse y aunque el individuo de la impresión de que ha alcanzado un determinado nivel hay algo – un determinado patrón o patrones- que se escapó de ese encajonamiento en una estructura jerárquica superior y que quedó suelto, sin integrar. El tercer accidente es que determinados niveles de conciencia penetren o se infiltren en un nivel de experiencia poco dotado para la experiencia misma, en este sentido se ha señalado que algunas psicosis podrian en realidad corresponder a emergencias espirituales tal y como plantée en este post.

Y toda diferenciación puede ser un proceso gradual casi imperceptible o bien un proceso caótico y turbulento, es decir en ocasiones la expansión de la conciencia se realiza a través de crisis y viceversa: cada crisis es una oportunidad para una expansión de la conciencia. Pero la emergencia de un nuevo nivel de conciencia siempre supone un renacimiento donde algo debe necesariamente morir a fin de integrarse en lo nuevo. Es quizá este horror a desvanecerse en el vacio lo que lleva a algunas personas a retroceder o a impedir que la nueva conciencia emerja desde un estadío anterior y es la razón por la que la crisis siempre llevan adosado algun tipo de sufrimiento.

Asi y todo la forma de averia mas frecuente es la expansión disociada.

Este algo que quedó sin integrar se comportará como un chicle o un trauma, impidiendo un correcto desarrollo o diferenciación de la conciencia que deberá arrastrar permanentemente esa adherencia.

En mi opinión las personas que se encuentran en este nivel naranja no lograrán superar sus contradicciones si no son capaces de evolucionar hasta el nivel verde y terminan comportándose como inquisidores de la verdad tratando a la ciencia o a la razón como si se tratara de una verdad revelada. Es precisamente la disociación que hacen de su tradición azul la que les lleva de cabeza a repetir los mismos errores que tanto criticaron en sus antecesores.

Simbolodependientes

marzo 16, 2010

Las decisiones de una persona están dictadas en su mayoría por la identidad del grupo a que pertenece.

Juan Urrutia Elejalde

Hacia tiempo que este post bullía en mi interior, seguramente desde que escribí esta entrada donde nombré -casi pasando de puntillas- el tema del exocerebro.

La idea que expuse en aquel post es una idea orginal de Roger Bartra y que en síntesis podria ser descrita de esta manera:

El éxito de nuestra especie no se debe a las prestaciones de nuestro cerebro sino a sus hándicaps.

Y esta otra idea:

El pensamiento simbólico precedió en eones de tiempo al lenguaje propiamente dicho. Una idea que tiene además un epílogo, un añadido: el lenguaje no apareció en nuestra especie como una ruptura o una mutación genética sino como el aprovechamiento gradual de una conectividad cerebral que preexistía y que se puso en funcionamiento cuando hubo la tecnología suficiente para hacerse realidad o manifestarse.

Esta idea -de resultar cierta- supondría un giro en las especulaciones que realizan los genetistas cuando identifican el proceso de hominización con una mutación genética en cuyo epicentro se encontraria el nacimiento del lenguaje. Dicho de una forma mas clara: quizá el lenguaje no supuso ninguna ruptura genética y no haya ningún gen cuya mutación hiciera aparecer ese código arbitrario que llamamos lenguaje aunque es muy posible que exista una gramatica generativa al estilo de lo que Chomsky describió y que explicaria el rápido aprendizaje de cualquier lengua en casi cualquier niño.

Los niños vienen equipados de serie por una conectividad cerebral que se activa a través de los estímulos de su medio ambiente, algo asi debió suceder en el Homo Ergaster o incluso antes ya en el Homo Erectus.

No significa que nuestros antecesores pudieran pronunciar discursos pero estoy seguro de que emitían algunas silabas que servian de comunicación entre individuos, como sucede por cierto en toda la escala animal. Lo que enriqueció el lenguaje no fue un gen concreto sino la complejidad del mundo que el Sapiens construyó.

El lenguaje apareció como una herramienta destinada a conceptualizar un mundo que ya se había categorizado previamente y que a su vez contribuyó a categorizarlo aun más.

Y desde entonces las ideas sobre las cosas no son las cosas en sí, sino su representación.

Esta representación es el símbolo.

Es bueno señalar en este momento que nuestro cerebro no procesa, almacena o se representa símbolos sino que la conectividad neuronal se hace a base de impulsos quimicos, fisicos y eléctricos.

¿Entonces como se las arregla el cerebro para codificar y decodificar la realidad externa o interna y transformarla en percepciones, memoria, cogniciones o conducta?

¿Como se las arregla nuestro cerebro movido por corrientes eléctricas y fuerza biofisicoquimicas para construir simbolos como estos?

Se trata de una pregunta que no tiene una contestación fácil pero me gustaria en este momento señalar algunas consecuencias importantes que sobre la conciencia humana tuvo esta manía arquitectónica simbólica. Son estas las consecuencias:

  • la primera consecuencia es que estos símbolos no pueden estar en el cerebro sino en la cultura, lo que significa que podriamos entender esta cultura como un almacén externo de conectividad, como una especie de disco duro donde se encuentran todos los símbolos posibles en forma de red.
  • la segunda consecuencia es que sí el símbolo no es “la cosa en si” corremos el riesgo de confundirnos y tomar al símbolo como si fuera algo real o bien el riesgo contrario: dejar de atender la realidad capturados por el peso del símbolo.
  • una tercera consecuencia es que si el símbolo no es “la cosa en si” puede poseer múltiples significados, uno para cada individuo lo que construye una especie de Torre de Babel de confusión entre ellos. En este sentido es muy posible que la confusión de lenguas atribuida al mito no tenga tanto que ver con el idioma sino que se esté refiriendo a algo previo a la emergencia del idioma: la disociación necesaria entre significante/significado.

Si la hipótesis del exocerebro de Bartra fuera cierta no tendriamos más remedio que reconocer que eso que en psicologia llamamos inconsciente no seria un lugar en el interior de nuestro propio cerebro sino una base de datos de significados múltiples que se encuentra en el exterior: en la trama de relaciones entre símbolos. Nuestra conceptualización de lo inconsciente -una cosa- deberia sustituir al inconsciente, un lugar,  algo que ya abordé en este post sobre las diferencias entre incosnciente freudiano e inconsciente procedural.

La idea fundamental es que el inconsciente freudiano no sería un lugar en el cerebro individual sino cualidades de las distintas operaciones simbólicas que realizariamos procesualmente en nuestra relación con el mundo: la represión, la negación, la proyección y los mecanismos de defensa ampliamente enunciados por la teoría psicoanalitica no seria operaciones de nuestro cerebro con pulsiones, emociones o cogniciones, sino una forma de trasiego constante de la vida contra el medio ambiente o la cultura artificialmente creada por el hombre para orientarse en un medio ambiente hostil. El inconsciente procedural en cambio seria el modo de funcionar de nuestras estructuras arcaicas -reptilianas- que se dedicarían a guardar algoritmos relacionados con la supervivencia y la reproducción de la especie.

Y un corolario: el inconsciente interno (estructuras cerebrales arcaicas) y el inconsciente externo (disponibilidad cultural de significados), sólo tienen una forma de relacionarse y es a través de un interface que llamamos mente o conciencia que sí sabe operar con símbolos pues fue ella precisamente quien los inventó. Y aun más algunas instancias o algoritmos de nuestro cerebro más antiguo son imposibles de simbolizar pongo por caso la muerte, el sexo, el hambre, la respiración o la sed, las conductas de huida o lucha, o los rituales gregarios, sólo pueden ser domesticados , socializados pero quizá nunca simbolizados: se trata de lo real, lo inefable o lo acategorial, el noumeno kantiano.

¿Estamos pues condenados a depender de los símbolos, a depender de los otros, de nuestro grupo de referencia?

No cabe ninguna duda de que la socialización es protectora para las personas y que nos necesitamos unos a otros para cuajar eso que llamamos identidad  -algo que no está en el cerebro individual sino en el exterior- pero permanecer en esa jaula de por vida no es inevitable.

Si construimos significados es precisamente porque somos un cuerpo al mismo tiempo que sabemos que tenemos un cuerpo pero podemos hacer algo con esta dualidad una vez que ya la hemos comprobado: dejar de categorizar: porque si la cultura es el soporte de la verdadera selección natural (y no tanto los genes) es ya demasiado evidente que aislarse socialmente a los 15 años es letal, pero continuar enredado a los 50 lo es también y hay que iniciar el camino de individuación.

Utiliza tu cerebro para algo más que ser adicto a los símbolos y comienza a traicionar la trama inextricable tal y como recomiendan en este post.

Ese es el coste de la diversidad y ese es el plan de la evolución, el plan de la vida..

Exito y liderazgo

febrero 24, 2010

A pesar de lo que afirma este pulcro señor liderazgo y éxito no van siempre de la mano porque obedecen a dos pulsiones opuestas entre sí o al menos contradictorias.

Ayer y mientras asistía a la presentación del enésimo libro de un íntimo amigo mio reflexionaba sobre el éxito que él mismo sin ningún falso pudor se atribuia con razón.

Y lo enlacé con algunas ideas que últimamente he leido en la web. Sucede que desde que estoy en twitter soy amigo de muchas personas que se dedican al coaching (no me pregunten por qué), al mundo de la creación publicitaria, al branding y a la politología. He observado que estas personas imbuidas por un psicologismo postivista han hecho suyas algunas ideas de la psicologia positiva, del zen y del budismo más en plan libro de autoayuda que doctoral y con el fin de vender, como si vender fuera, en si mismo, un objetivo universal.

Pero lo cierto es que estoy rodeado de personas que teorizan sobre el éxito de manera que ayer decidí pensar en qué consiste esto del éxito y lo hice fijándome en una persona de éxito, me refiero a mi amigo poeta cuyo nombre no mencionaré porque pretendo universalizar mis hallazgos. Son estos.

La primera cuestión que me vino a la cabeza es que el éxito y el liderazgo no son la misma cosa aunque a veces podamos confundirlas o bien puedan presentarse solapadas, por ejemplo -y por echar mano de un ejemplo facilito- Zapatero es un hombre de éxito y Felipe Gonzalez un lider, para que ustedes vayan haciendo boca. En realidad los dos han tenido éxito pero hay algo que uno tiene y del que el otro carece. El lider puede tener o no éxito pero el hombre de éxito no puede ser un lider por las razones que abajo enunciaré:

  • El hombre de éxito es individualista, el lider sistémico.
  • El hombre de éxito se orienta por metas posibles, el lider por ideales que sabe inalcanzables.
  • El hombre de éxito no ofende nunca a nadie, el lider puede resultar ofensivo.
  • El hombre de éxito es unidireccional y centrífugo ( de él a los demás), el lider bidireccional y mutual.
  • El hombre de éxito halaga a todos aquellos que pueden ayudarle a alcanzar sus metas, el lider en cambio es objeto de halagos.
  • El hombre de éxito acumula cargos, trofeos, triunfos, diplomas y honores, el lider carece de curriculum.
  • El hombre de éxito es atractivo y seductor, el lider posee carisma.
  • El hombre de éxito carece de seguidores sino de imitadores, el lider posee seguidores y detractores.
  • El hombre de éxito no tiene ni web ni blog y cuando los tiene es para venderse mejor a sí mismo o sus productos, el lider es generoso y es seguido por su coherencia 2.0.
  • El hombre de éxito no comprende la web 2.0 y teme las consecuencias de la universalización del saber, el lider usa la red para proyectar sus ideas.
  • El hombre de éxito no es un hombre de ideas sino un esteticista, el lider es sobre todo un ideólogo.
  • El hombre de éxito suele ser una persona refinada y educada, el lider puede resultar tosco, irreverente o mordaz.
  • Al hombre de éxito le interesa el éxito personal al lider la verdad condensada en un hallazgo de interés colectivo.
  • El hombre de éxito suele ser un farsante (en el buen sentido del que sabe que la realidad es una farsa), el lider puede llegar a ser un cínico o un iluminado.
  • El hombre de éxito está siempre en lo politicamente correcto, el lider lo cuestiona.
  • El hombre de éxito evita las discusiones o las confrontaciones, el lider trata de integrar todos los puntos de vista posibles.
  • El hombre de éxito es corporativo y endogámico, no opina nunca de lo que no sabe, el lider toma riesgos sobre múltiples temas y es inclasificable.

Y como no pretendo que esta lista sea cerrada o definitiva abro el turno de comentarios para que sean ustedes los que me hagan ver otras diferencias o para negar la mayor y afirmar que ambas categorías son la misma categoría utilizada de otra forma.

Al frente de la organización imperfecta

febrero 10, 2010

El lider del futuro será aquel que sea capaz de empoderar a otros

Tuiteo reciente del autor.

Esta mañana y por serendipia me he encontrado con este texto escrito por Fernandez, Urarte, Acalde y Aguado y titulado “Patologia de las organizaciones” y que coincide en sus planteamientos con algunas cosas que algunos suscribirian: que las organizaciones sufren enfermedades similares a las que sufrimos las personas, algo que es extensible tambien a los grupos sociales, a las etnias, las empresas o los estados. Y no es sólo que algunos lo crean sino que incluso algunos investigadores sistémicos procedentes del campo de la terapia familiar -como el grupo de Milán encabezado por Selvini Palazzolli,- escribieron en su dia un libro producto de una investigación preliminar (que no tuvo continuidad por las dificultades metodológicas) y de campo en una organización y que titularon “Al frente de la organización”.

El texto antes mencionado sin embargo abusa de una serie de metáforas que más que aclarar las cosas que suceden en las organizaciones trata de trazar un paralelismo entre enfermedades individuales y enfermedades colectivas transitando un peligroso camino de analogías en la suposición de que pueden existir organizaciones hemipléjicas, obesas, deprimidas y organizaciones que sufren enfermedades mentales o enfermedades fisicas.

En realidad -y aunque- las organizaciones son sistemas dinámicos en continuo movimiento no son sistemas vivos, pues no son sistemas biológicos. Entender el complejo funcionamiento de ellas, usando la metáfora de la enfermedad biológica me parece un abuso. Más bien creo que las organizaciones son sistemas complejos que pueden entenderse mejor desde la perspectiva citada en este post cuando su autor habla de los wicked problems y que titula “Indomesticables problemas perversos”, es decir de estructuras complejas cuyos enlaces están ocultos y resulta dificil para un observador con mentalidad natural -observacional- tratar de meterle el diente y más aun: encontrar un “tratamiento” para su “enfermedad”.

Sólamente pueden estar enfermos los seres vivos pero no los sistemas que nosotros los vivos podemos crear. “Enloquecer” o “enfermar” son pues metáforas, no realidades fácticas. Las organizaciones pueden presentar -sin embargo- problemas muy dificiles de atajar y de definir y que se muestran indomesticables cuando no irreductibles.

Recordaré brevemente qué es un wicked problem, segun la wikipedia son problemas dificiles o imposibles de resolver por su morfologia incompleta, contradictoria o cambiante que les hace dificiles de reconocer, presentan además una dependencia del contexto por lo que es muy frecuente que los intentos de solucionarlos terminen en la creación de un problema nuevo y más allá de eso: que los mismos que tratan de resolver un problema son los que lo agravan.

Aunque los problemas de salud suelen estar contaminados -y de hecho lo están- por este tipo de interrelaciones (familiares, sociales, económicas, religiosos, etc), los problemas organizacionales están siempre presididos por las leyes de la complejidad y carecen de sustrato clinico que los haga reconocibles. Selvini Palazolli y sus colaboradores en el análisis que hicieron en el libro anteriormente citado de dos organizaciones concretas fueron muy cuidadosos -igual que sucede en terapia de familia- de rotular a un enfermo como tal. Como es sabido en terapia de familia (sistémica) se habla de paciente designado y no de un enfermo real. Si queremos estudiar las interelaciones en una familia no podemos partir del modelo patológico médico que supone que el enfermo es el enfermo y los demás son poco importantes en la génesis de la enfermedad, más bien parece que la actitud correcta en ese nivel de observación es impedir la categorización de un individuo como patológico, lo que puede resultar tranquilizador para la familia entera (y seguramente verdadero) pero invalida totalmente el método observacional de la complejidad.

Para mi hay dos clases de organizaciones “patológicas” pero que más que padecer una enfermedad están señalando en la dirección de creencias, modelos culturales, maneras de pensar y consumir servicios o valores en declive. Son, por asi decir organizaciones de su tiempo, de un tiempo que muchos de nosotros ya hemos dejado de vivir pero un tiempo que al fin y al cabo fue y que reconocemos como parte de nuestra historia muy reciente. Se trata de lo que llamaré para entendernos una organización neurótica (paternalista, vertical y burocrática) y una organización perversa, depredadora y voraz.

Pero antes de seguir por este camino de clasificar las organizaciones me gustaria decir algo previo: no existe una organización ideal, todas las organizaciones -como las personas- son mortales e imperfectas y todas necesitan revisiones continuas si quieren adaptarse a un mundo en continuo movimiento o simplemente sobrevivirse a sí mismas.

Y es necesario recordar este hecho porque muchos de nuestros fracasos al frente de las organizaciones se deben a ponernos metas demasiados elevadas para cumplir, algo que vale tanto en sanidad como en la administración pública o la empresa privada. La excelencia es sólo un ideal, una tendencia que nunca llegaremos a cumplir, pues los mimbres con los que se confecciona una organización no es otro sino el elemento humano sometido a sus miserias y a sus grandezas.

Pondré un ejemplo procedente de la sanidad: mientras nos empeñábamos en conseguir que los adictos a la heroína se convirtieran a la moderación no conseguimos nada, simultáneamente los accidentes, las enfermedades infecciosas, el SIDA, los delitos o las secuelas de la toxicomanía se enseñoreaban de la situación. Hubo de cambiar el paradigma y moderar las expectativas, asi fuimos transitando desde el ideal abandono de la drogadicción a la permuta por metadona.

La metadona es un opioide que se ingiere bebido y que tiene la misma potencia de la heroína, con ello no se consiguió que los drogadictos abandonaran su adicción pero se la cambió de lugar desde una jeringuilla infectada y un mercado negro lleno de riesgos hacia una toma diaria controlada y matutina. Aceptar la metadona como un tratamiento útil no fue nada fácil pues muchas voces se alzaron en contra de la sustitución de una droga por otra. Pero fue una buena solución, insistir en el punto de vista contrario hubiera empeorado la situación fisica de los adictos intravenosos.

La solución ideal no existe, a veces hemos de conformarnos con soluciones que no empeoren la situación previa. Esta fue una buena idea, sin duda.

Una solucion clarifinante como dice Watzlawick. es aquella que:
Una solución clarifinante es una solución que no sólo elimina el problema, sino también todo lo que está relacionado con él; algo así como lo que dice el chiste conocido: la operación ha sido un éxito, el paciente ha muerto”.

Y es verdad que algunos problemas se resuelven (se disuelven) solos. Cuando esto no sucede hay que impedir las soluciones clarifinantes que en este ejemplo vendrian del hecho de considerar que la curación de un toxicómano seria abandonar la droga sin considerar las complicaciones fisicas que acompañarian al paciente mientras lo intenta.

Y una vez hecha esta salvedad decir tambien que al igual que en el caso del médico (primum non nocere) el gestor ideal tampoco existe pero si alguien que no empeore la situación, eso ya es una buen opción en según que sectores poco dados a los experimentos, como sucede en la sanidad obligada a abrir todos los dias del año y 24 horas, probablemente la unica institución que está siempre despierta (junto a la policia, bomberos o jueces y forenses) a diferencia de las Iglesias, las bibliotecas, las oficinas de empadronamiento, los organismos oficiales o los juzgados de lo civil.

La mejor organización es aquella que ha logrado integrar en su interior un cierto caos que le hace disminuir sus rigideces, la peor es para mi aquella excesivamente formal o burocratizada que impide a sus trabajadores llevar a cabo sus planes de autopromoción o de liderazgo natural. La buena organización es aquella que es capaz de mantener un cierto orden permitiendo al mismo tiempo un cierto caos y que permita emerger nuevos lideragos y desplegar nuevas ideas.

Y cuento todo esto porque ayer tuve un encuentro nefasto con eso que más arriba llamé una organización perversa, pongo el ejemplo de las teleoperadoras.

Resulta que soy 10 años cliente de una de ellas y al revisar mi factura y compararla con los precios actuales me di cuenta de que estaba pagando más de lo que vale el servicio hoy. De forma que me dirigí a una de las oficinas que dicha teleoperadora mantiene en mi ciudad, alli me atendieron muy bien pero no me solucionaron nada y me dijeron que se pondria en contacto conmigo el departamento de fidelizacion del cliente.

Naturalmente las teleoperadoras no fidelizan al cliente sino que le mantienen aislado (es imposible hablar con nadie de carne y hueso) y desinformado adrede. Su cultura organizacional es ésta “sólo cuando alguien se queje y amenaze con dejarnos hacemos propuestas y negociamos con el cliente”. Es como si los clientes no tuvieramos derechos solo por el hecho de estar 10 años en la misma compañia y que la amenaza hubiera llegado a formar parte de la cultura de esa empresa.

Y me han dicho que son todas iguales de manera que para qué cambiar.

Alguien deberia poner un poco de orden en la politica de precios de esas empresas que no son monopolios pero siguen funcionando como si lo fueran, y otra: estas empresas practican una especie de extorsión inversa obligando a sus clientes a comportarse como verdaderos psicópatas al legitimar la amenaza como método de negociación.

Ya lo sabe, la próxima vez cuando hable con esa operadora superexplotada que seguramente le atiende desde un pais sudamericano comienze con esta frase:

- Ah, pues me voy a la competencia.

Y entonces trataran de fidelizarle, pero no antes.

Fue entonces cuando me acordé de Hécate y de las soluciones clarifinantes.

Muerto el cliente se acabó el problema pero tambien el negocio.

Menos es más

enero 19, 2010

Hagas lo que hagas te equivocarás

Platón

Se trata de una conocido adagio zen minimalista que anda en boca de mucha gente, “menos es más” pero ¿qué significa esto? y en cualquier caso ¿es cierto?

En esta web hay una entrevista de Punset a Barry Schwartz y un interesantísimo video de este psicólogo especializado en los costes de vivir enroscado a las autoexigencias, a los altos rendimientos o al perfeccionismo. Se trata de un experto en teoria de las decisiones que explica de una forma sencilla y con ejemplos comprensibles por qué nuestras elecciones a veces nos enfrentan con la nada o el marasmo. A partir de esta entrevista he construido esta reflexión en forma de post y que podría subtitularse asi “Simplifica tu vida”. Estas son las razones:

Todo el mundo sabe que a veces en la vida tenemos que tomar decisiones importantes para nuestro futuro y que además debemos hacerlo en una atmósfera de incertidumbre, es decir en un entorno donde no sabemos qué sucederá o qué consecuencias tendrá esa decisión sobre nuestro porvenir. Incertidumbre significa que las opciones de ineficacia o de deseabilidad están repartidas al 50%. ¿Este trabajo o el otro, este domicilio o aquel, esta pareja o la otra, estos estudios o aquellos otros?

Cuando tomamos una decisión de esta envergadura usualmente se nos plantean dilemas que pueden ser definidos de la siguiente forma:

  • dilemas de atración-evitación. hay una cosa que nos gusta y otra que no, aqui en teoria no hay dilema pero si en los siguientes.
  • dilemas de atracción-atracción, nos gustan las dos opciones y por eso nos cuesta decidirnos por una o la otra.
  • dilemas de evitación-evitación, no nos gusta ninguna de las dos opciones y es entonces cuando solemos elegir lo menos malo como suele decirse.

Muchas personas se sienten perturbadas cuando se enfrentan a dilemas de atracción-atracción o de evitación-evitación y pasan muy malos ratos. La razón de esta angustia que parece atenazar a determinadas personas es la siguiente: no saben que en una elección no hay que fiarlo todo al gusto sino a aquello que nos conviene más por ser lo suficientemente bueno.

El catálogo de conductas que se encuentran relacionadas con este dilema de decisión es innumerable  y los humanos hemos catalogado una amplia gama de conductas, me gustaria citar en primer lugar a la procrastinación.

La procrastinación es una conducta que tiende a dejar para mañana lo que podriamos hacer hoy y aunque todos procrastinamos de vez en cuando, -y a veces le llamamos holgazanear- lo cierto es que algunas personas se han especializado en procrastinar.

Se trata de una muy mala elección pues el procrastinador acaba convencido de que es un inepto cuando lo que le sucede es que es un perfeccionista disfrazado de inepto. Son esas personas que no se presentan a un examen si entienden que no van a sacar una buena nota o que dejan sin hacer o acabar algo porque no han logrado acercarse a su idea de perfección o bien porque anticipan de forma negativa que no van a poder cumplir sus propias expectativas sobre algo. Y un perfeccionista es una persona fascinada por los resultados, un apasionado de la excelencia, la mezcla de perfeccionismo y de escasa autodirección dan como resultado a un sujeto sin emancipar de sus propias exigencias, a un sujeto criticón y anti-casi-todo. Un exponente del pensamiento negativo y de la anticipación catastrófica. Y aunque el procrastrinador puede ser tambien -a su vez- un inepto por otras razones distintas a su mania de procrastinar lo cierto es que el ejercicio constante de esa estrategia de evitación lleva al individuo a intoxicarse a si mismo con los subproductos de sus sucesivos fracasos. No existe un tóxico mental más importante que la procrastinación si descontamos a las emociones tóxicas como los celos, la envidia o la codicia.

De menor toxicidad que el anterior es la parsimonia, la conducta observable del indeciso.

El indeciso no sabe qué elegir porque teme equivocarse y no ha leido a Platón: elegir es equivocarse, pero no elegimos para saciar nuestra autoestima sino porque a veces hay que hacerlo cuando la vida nos pone delante una bifurcación.

Acertar o equivocarse son pues verbos que carecen de sentido en el corto plazo precisamente a causa de la incertidumbre de sus efectos futuros, sin embargo cuando pensamos retrospectivamente en decisiones antiguas, cuyos resultados ya podemos valorar en el presente, es entonces y sólo entonces cuando decimos “me equivoqué” o  “acerté”. Nuestro cerebro es asi de tautológico pues parece ser que, en el largo plazo, solemos arrepentirnos más de lo que no hicimos mientras que en el corto plazo, solemos arrepentirnos más de lo que hicimos. Es como si siempre percibiéramos que los errores del pasado responden a una no-acción a algo que deberiamos haber hecho y no hicimos mientras que los errores del presente se deben más bien a algo que llevamos a cabo o ejecutamos.

Y lo que ejecutamos es casi siempre una decisión “o eso o lo otro” en la suposición de que ambas elecciones se contradicen o son incompatibles, existen personas que están especializadas en arrepentirse de cualquier cosa que hacen y viven siempre atormentadas por esta razón: devuelven sus compras, se quejan de la elección de sus platos o de la posición de las mesas en los bares o de la cercania del aire acondicionado, etc. Este tipo de personas no deben entenderse como quejosos simples sino como personas que viven atormentados por la idea de que cualquiera que sea su elección se equivocarán, pues existe siempre una alternativa mejor que han dejado de considerar. Son perfeccionistas compulsivos.

Los animales nos ofrecen sin embargo relatos muy sofisticados de cuales son las mejores soluciones en conflictos agonísticos, ¿qué pasa cuando un intruso entre en mi teritorio?¿Qué es lo que hay que hacer?

El cerebro animal se comporta con una excelencia bayesiana y no suele fallar demasiado en estos trances, en realidad el propietario del territorio tiene sólo estas tres opciones:

  • luchar
  • huir
  • poner en fuga al intruso

Luchar tiene costes, las heridas graves en la estepa tienen grandes complicaciones, ¿que pasa si gano la pelea pero me quedo cojo?. Luchar no es una buena solución.

Huir también tiene costes: pierdo mi territorio y mis dias están contados, me convierto en un macho periferico que vagará en solitario hasta que muera de hambre o a causa de alguna enfermedad. Huir no parece ser una buena estrategia.

Poner en fuga al otro, es la mejor opción, sin riesgos y sin costes en forma de heridas, es por eso que las amenazas, la ostentación o el alarde son buenas estrategias y han sido seleccionadas positivamente por la evolución natural. El más fanfarrón es siempre el que tiene más ventaja y se puede ser más fanfarrón si uno juega en su propio campo es decir si somos los propietarios del territorio, en este caso tendremos ventaja -como en el fútbol- sobre el visitante.

Pero los dias están contados para el propietario del terreno, llegará un dia en que un intruso fuerte, joven, descarado o audaz pondrá en fuga al otrora macho alfa y tomará su territorio y su harén, junto con las prebendas alimentarias y laborales del que vive del trabajo de los demás.

El problema es que hay que discriminar cuando ha llegado el momento, la oportunidad para cambiar de estrategia y pasar de luchar o poner en fuga a huir directamente.

Pero hay además una cuarta opción: no hacer nada, la estrategia taoista.

En este post que titulé  “El congrio, el pulpo y el bogavante” describi precisamente acerca de las ventajas de la parsimonia y de cómo a veces no hacer nada es la mejor solución. Y que el primero que juega pierde la partida.

El problema es que seguramente los animales aplican de forma más razonable estas estrategias que los hombres que siempre acabamos cruzándonos con los enredos de nuestra capacidad para construir ideales.

Tenemos una eterna manía por la optimización y es por eso que la vida se nos escurre entre los dedos mientras perseguimos quimeras.

La salud, el trabajo, la seguridad, la supervivencia y el amor no deben optimizarse sino la capacidad para disfrutar de ellos sin costes.

O dicho de otra manera cuando las cosas van razonablemente bien no deberiamos hacer nada para mejorarlas.

A veces la mejor decisión es la que no decide nada y pone a la parsimonia a trabajar aunque sin la ansiedad que siempre cuelga de los parsimoniosos que temen cometer errores. Hay una parsimonia que ya no conoce el miedo al error porque sabe que en ocasiones la elección misma es una trampa de nuestro pensamiento que levanta muros duales entre las cosas.

En la proxima bifurcación siga ambos caminos y aplique el operador “y” en lugar del operador “o”.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 2.357 seguidores