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Menos es más

enero 19, 2010

Hagas lo que hagas te equivocarás

Platón

Se trata de una conocido adagio zen minimalista que anda en boca de mucha gente, “menos es más” pero ¿qué significa esto? y en cualquier caso ¿es cierto?

En esta web hay una entrevista de Punset a Barry Schwartz y un interesantísimo video de este psicólogo especializado en los costes de vivir enroscado a las autoexigencias, a los altos rendimientos o al perfeccionismo. Se trata de un experto en teoria de las decisiones que explica de una forma sencilla y con ejemplos comprensibles por qué nuestras elecciones a veces nos enfrentan con la nada o el marasmo. A partir de esta entrevista he construido esta reflexión en forma de post y que podría subtitularse asi “Simplifica tu vida”. Estas son las razones:

Todo el mundo sabe que a veces en la vida tenemos que tomar decisiones importantes para nuestro futuro y que además debemos hacerlo en una atmósfera de incertidumbre, es decir en un entorno donde no sabemos qué sucederá o qué consecuencias tendrá esa decisión sobre nuestro porvenir. Incertidumbre significa que las opciones de ineficacia o de deseabilidad están repartidas al 50%. ¿Este trabajo o el otro, este domicilio o aquel, esta pareja o la otra, estos estudios o aquellos otros?

Cuando tomamos una decisión de esta envergadura usualmente se nos plantean dilemas que pueden ser definidos de la siguiente forma:

  • dilemas de atración-evitación. hay una cosa que nos gusta y otra que no, aqui en teoria no hay dilema pero si en los siguientes.
  • dilemas de atracción-atracción, nos gustan las dos opciones y por eso nos cuesta decidirnos por una o la otra.
  • dilemas de evitación-evitación, no nos gusta ninguna de las dos opciones y es entonces cuando solemos elegir lo menos malo como suele decirse.

Muchas personas se sienten perturbadas cuando se enfrentan a dilemas de atracción-atracción o de evitación-evitación y pasan muy malos ratos. La razón de esta angustia que parece atenazar a determinadas personas es la siguiente: no saben que en una elección no hay que fiarlo todo al gusto sino a aquello que nos conviene más por ser lo suficientemente bueno.

El catálogo de conductas que se encuentran relacionadas con este dilema de decisión es innumerable  y los humanos hemos catalogado una amplia gama de conductas, me gustaria citar en primer lugar a la procrastinación.

La procrastinación es una conducta que tiende a dejar para mañana lo que podriamos hacer hoy y aunque todos procrastinamos de vez en cuando, -y a veces le llamamos holgazanear- lo cierto es que algunas personas se han especializado en procrastinar.

Se trata de una muy mala elección pues el procrastinador acaba convencido de que es un inepto cuando lo que le sucede es que es un perfeccionista disfrazado de inepto. Son esas personas que no se presentan a un examen si entienden que no van a sacar una buena nota o que dejan sin hacer o acabar algo porque no han logrado acercarse a su idea de perfección o bien porque anticipan de forma negativa que no van a poder cumplir sus propias expectativas sobre algo. Y un perfeccionista es una persona fascinada por los resultados, un apasionado de la excelencia, la mezcla de perfeccionismo y de escasa autodirección dan como resultado a un sujeto sin emancipar de sus propias exigencias, a un sujeto criticón y anti-casi-todo. Un exponente del pensamiento negativo y de la anticipación catastrófica. Y aunque el procrastrinador puede ser tambien -a su vez- un inepto por otras razones distintas a su mania de procrastinar lo cierto es que el ejercicio constante de esa estrategia de evitación lleva al individuo a intoxicarse a si mismo con los subproductos de sus sucesivos fracasos. No existe un tóxico mental más importante que la procrastinación si descontamos a las emociones tóxicas como los celos, la envidia o la codicia.

De menor toxicidad que el anterior es la parsimonia, la conducta observable del indeciso.

El indeciso no sabe qué elegir porque teme equivocarse y no ha leido a Platón: elegir es equivocarse, pero no elegimos para saciar nuestra autoestima sino porque a veces hay que hacerlo cuando la vida nos pone delante una bifurcación.

Acertar o equivocarse son pues verbos que carecen de sentido en el corto plazo precisamente a causa de la incertidumbre de sus efectos futuros, sin embargo cuando pensamos retrospectivamente en decisiones antiguas, cuyos resultados ya podemos valorar en el presente, es entonces y sólo entonces cuando decimos “me equivoqué” o  “acerté”. Nuestro cerebro es asi de tautológico pues parece ser que, en el largo plazo, solemos arrepentirnos más de lo que no hicimos mientras que en el corto plazo, solemos arrepentirnos más de lo que hicimos. Es como si siempre percibiéramos que los errores del pasado responden a una no-acción a algo que deberiamos haber hecho y no hicimos mientras que los errores del presente se deben más bien a algo que llevamos a cabo o ejecutamos.

Y lo que ejecutamos es casi siempre una decisión “o eso o lo otro” en la suposición de que ambas elecciones se contradicen o son incompatibles, existen personas que están especializadas en arrepentirse de cualquier cosa que hacen y viven siempre atormentadas por esta razón: devuelven sus compras, se quejan de la elección de sus platos o de la posición de las mesas en los bares o de la cercania del aire acondicionado, etc. Este tipo de personas no deben entenderse como quejosos simples sino como personas que viven atormentados por la idea de que cualquiera que sea su elección se equivocarán, pues existe siempre una alternativa mejor que han dejado de considerar. Son perfeccionistas compulsivos.

Los animales nos ofrecen sin embargo relatos muy sofisticados de cuales son las mejores soluciones en conflictos agonísticos, ¿qué pasa cuando un intruso entre en mi teritorio?¿Qué es lo que hay que hacer?

El cerebro animal se comporta con una excelencia bayesiana y no suele fallar demasiado en estos trances, en realidad el propietario del territorio tiene sólo estas tres opciones:

  • luchar
  • huir
  • poner en fuga al intruso

Luchar tiene costes, las heridas graves en la estepa tienen grandes complicaciones, ¿que pasa si gano la pelea pero me quedo cojo?. Luchar no es una buena solución.

Huir también tiene costes: pierdo mi territorio y mis dias están contados, me convierto en un macho periferico que vagará en solitario hasta que muera de hambre o a causa de alguna enfermedad. Huir no parece ser una buena estrategia.

Poner en fuga al otro, es la mejor opción, sin riesgos y sin costes en forma de heridas, es por eso que las amenazas, la ostentación o el alarde son buenas estrategias y han sido seleccionadas positivamente por la evolución natural. El más fanfarrón es siempre el que tiene más ventaja y se puede ser más fanfarrón si uno juega en su propio campo es decir si somos los propietarios del territorio, en este caso tendremos ventaja -como en el fútbol- sobre el visitante.

Pero los dias están contados para el propietario del terreno, llegará un dia en que un intruso fuerte, joven, descarado o audaz pondrá en fuga al otrora macho alfa y tomará su territorio y su harén, junto con las prebendas alimentarias y laborales del que vive del trabajo de los demás.

El problema es que hay que discriminar cuando ha llegado el momento, la oportunidad para cambiar de estrategia y pasar de luchar o poner en fuga a huir directamente.

Pero hay además una cuarta opción: no hacer nada, la estrategia taoista.

En este post que titulé  “El congrio, el pulpo y el bogavante” describi precisamente acerca de las ventajas de la parsimonia y de cómo a veces no hacer nada es la mejor solución. Y que el primero que juega pierde la partida.

El problema es que seguramente los animales aplican de forma más razonable estas estrategias que los hombres que siempre acabamos cruzándonos con los enredos de nuestra capacidad para construir ideales.

Tenemos una eterna manía por la optimización y es por eso que la vida se nos escurre entre los dedos mientras perseguimos quimeras.

La salud, el trabajo, la seguridad, la supervivencia y el amor no deben optimizarse sino la capacidad para disfrutar de ellos sin costes.

O dicho de otra manera cuando las cosas van razonablemente bien no deberiamos hacer nada para mejorarlas.

A veces la mejor decisión es la que no decide nada y pone a la parsimonia a trabajar aunque sin la ansiedad que siempre cuelga de los parsimoniosos que temen cometer errores. Hay una parsimonia que ya no conoce el miedo al error porque sabe que en ocasiones la elección misma es una trampa de nuestro pensamiento que levanta muros duales entre las cosas.

En la proxima bifurcación siga ambos caminos y aplique el operador “y” en lugar del operador “o”.

La neurosis epistemológica de nuestro tiempo

octubre 25, 2009

lagrimaseros

De todos los pares de opuestos con que los humanos trajinamos en esa bipolaridad que es nuestra existencia hay uno que es seguramente el que contiene una mayor tensión de información, me refiero al par vida y muerte, Eros y Tanathos segun la fórmula freudiana rescatada por Bataille en su interpretación de lo erótico.

Un video sobre las lágrimas de Eros que se expone actualmente en el Thysen de Madrid.

La mayor parte de la gente cree que la muerte es aquello que ocurre al final de la vida. Se trata de un error epistemológico, pues nuestra existencia discurre en el intervalo donde ambos polos de contrarios se reunen una y otra vez, se repelen y se atraen. Hay mucha vida en la muerte y hay mucha muerte en la vida, ambos polos se complementan y se funden en muchas ocasiones a lo largo de una existencia individual. La muerte se manifiesta a través de la enfermedad, el sacrificio, el dolor, las contrariedades y el sufrimiento, la muerte es un No y es tan revitalizante para la vida como un bálsamo de aquellos que nombra Cervantes en su Quijote, -el bálsamo de Fierabrás-, una especie de “curalotodo” reconstituyente a base de vino y romero. La vida a través de la pulsión, del anhelo o del acercamiento y la búsqueda.

La vida ha de estar mezclada con una cierta perturbación para ser una vida plena.

Pues no hay síes sin noes, no hay vida sin muerte aunque sea simbólica o simulacrada porque sin ella es insoportable el peso exitoso de la vida y es imposible renacer a cada instante pues es eso, el instante, lo único que tenemos siendo todo lo demás, pasado y futuro sendas abstracciones que sólo adquieren sentido momento a momento como si tratáramos de momentos magnéticos, de imanes y de fuerzas fisicas.

No hay pues Eros sin Tanhatos, amor sin sufrimiento, pecado o transgresión sin virtuosa sublimidad, símbolo sin diábolo.

No es posible decir si, sin decir no, no es posible afirmar nada sin el consenso de un simulacro pactado de antemano, no es posible apartar y ocultar el no y ontologizarlo salvo en una especie de trasmutación neurótica del todo, el No sólo puede blanquearse pero no ocultarse como decia Baudrillard y a costa casi siempre de instalarse en una neurosis, una neurosis epistemológica.

Hay un tiempo para asir y un tiempo para soltar, un tiempo para el apego y otro para el desapego, un tiempo para el placer y otro para la pérdida, un tiempo para el Si y un tiempo para el No, pero no se trata simplemente de una turnicidad entre los opuestos sino que más allá de eso, en cada No hay plegado un Si, en cada pérdida se encuentra plegado un renacimiento, en cada despedida un reencuentro.

No hay risa sin lágrimas.

EROS thyssen

No podemos privilegiar a uno frente a su contrario sino a expensas de una constricción de la experiencia que termina convirtiéndose en “sólo esto” y “unicamente” o el “siempre así”, fórmula que sostiene todos los fetichismos y todas las simplificaciones.

Mario Berta es un psiquiatra uruguayo recientemente fallecido que escribió un libro titulado “El Dios vivo” donde aborda precisamente lo que el llama la neurosis de nuestro tiempo cuya causa es epistemológica, un libro que al leerlo me ha recordado a aquel opúsculo -de culto para mi- que escribiera Watzlawick -respecto a los axiomas de la comunicación y que tituló “Lo malo de lo bueno o las soluciones de Hécate“, una obra donde Watzlawick pone en juego a Hécate la bruja, la tercera persona de los arquetipos femeninos y que porta consigo no sólo la experiencia de una vida larga y dilatada sino el conocimiento de la maldad que es -bien empleada- lo que puede transmutar la inocencia de un niño o el sacrificio chauvinista de la madre en la astucia del adulto maduro. De la misma forma en que una gran verdad puede surgir de una mentira, no todas las intenciones por hacer el bien consiguen su propósito sino que a veces es necesario hacer intervenir  a la maga Hécate para el objetivo de hacer que el bien llegue a buen puerto, sin contemplar el mal es muy poco probable alcanzar el bien.

La epistemología es una disciplina filosófica que se ocupa de la forma en que adquirimos un conocimiento, la epistemología se coupa de los “cómos” y no tanto de los “por qués”. Segun Mario Berta la forma en que sabemos lo que sabemos procede de una disociación original, de una disociación bipolar a traves de la cual los individuos ontologizamos -es decir generalizamos- nuestras creencias, opiniones o visión de mundo a una serie de abstracciones que pretendemos validar en confrontación con las que se nos oponen. Nuestras opiniones son tratadas por nosotros mismos como verdades ontológicas, lo que nos lleva constantemente a conflictos con nuestros semejantes, tratamos de imponer nuestras ideas y consideramos ignorantes, malvados o simplemente equivocados  a todos aquellos que piensan de forma distinta.

Un ejemplo de esta dicotomía es la política.

¿Puede gobernarse un país precindiendo de la oposición?

¿Es que todo lo que hace un gobierno cualquiera es criticable?

¿Existen unas ideologías mejores que otras?

Como usted sabe la política es el escenario más conocido -por publicitado y omnipresente- donde podemos encontrarnos con esta neurosis epistemológica. Lo que el gobierno hace siempre es por el bien de la ciudadania y lo que el gobierno hace -para la oposición- es siempre criticable. Pero más allá de eso, el gobierno tambien critica a la oposición a la que acusa de estafar a lo ciudadanos a base de demagogia o falsedades. Y asi hasta el paroxismo.

Lo interesante es observar que el juego de la política se basa precisamente en esta antinomia pues de lo que se trata es de hacer llegar a la ciudadanía que se sostienen puntos de vistas diferentes e irreconciliables sobre las cosas. Agrandar las diferencias o la percepción que el ciudadano tiene sobre ellas instituyendo la dualidad a escala de opinión publica. La politica es un juego de prestidigitación donde de lo que se trata es de que el votante perciba diferencias alli donde no hay más que teatro, es decir una escenificación continua, un simulacro sobre la discrepancia.

Pues de lo contrario el dia de las elecciones sólo irian a votar los que quieren cambiar el gobierno y no los que quieren mantenerlo.

Lo cierto es que se haga lo que se haga siempre se cumplirá el axioma siguiente: todo camina hacia su contrario, algo que en politica se llama alternancia y que viene a señalar hacia el hecho de que las dualidades solo pueden -cuando son tratadas como tales- reemplazarse pero nunca fundirse.

Ser de izquierdas como ser de derechas es una de las formas posibles que el hombre elige de ser un imbécil, ambas son formas de hemiplejia moral.

(Ortega y Gasset en “la Rebelión de las masas”).

La hemiplejia moral que nombra Ortega no se da sólo en la política sino en cualquier ámbito de la vida y se define como unilateralidad y rigidez, algo que en el mundo de la ciencia conocemos con el nombre de reduccionismo. Sea el psicológico o el biológico, ambos tratan de explicarse al hombre sin tener en cuenta a la humanidad que preside el hecho humano, cualquier reducción bien a moléculas o bien al sexo freudiano que trate de explicar al hombre es una forma de imbecilidad ortegiana. Asi decia Blake:

El hombre que no cambia de opinión engendrá los reptiles del espiritu.

O lo que decia Arthur Koestler:

Las aberraciones más frecuentes de la mente humana se deben a la persecución obsesiva de alguna verdad parcial tratada como si fuese la verdad completa, es decir a un holón que se cubre con el disfraz de la totalidad.

O Pascal:

No es conveniente que el hombre crea que es igual a las bestias pero tampoco que crea ser igual que los ángeles, sino que sepa de lo uno y de lo otro.

El problema de fondo es que la ciencia, del mismo modo que la política, está basada -el método experiemental científico- en un reduccionismo que si bien ha dado buenos resultados a algunas disciplinas parece comportarse como un cuerpo extraño para otras. El método cientifico se basa en la disección en partes de algo muy complejo para hacerlo comprensible y analizable, sin embargo cuando estamos estudiando algo humano -una enfermedad mental por ejemplo-la descomposición del Todo en partes desnaturaliza el hecho psíquico de tal modo que aun llegando a alguna conclusión reducida sobre algo -una causa de enfermedad por ejemplo- esta causa cuando se recompone está destinada al fracaso pues se estudió de una forma aislada de la totalidad de la experiencia humana.

Por ejemplo, podemos encontrar una causa neurobiológica de la depresión, pero resulta que las depresiones no pueden ser todas iguales porque cada persona se deprime por una razón, por una causa , se deprime de una forma distinta a la del vecino y seguramente se curará por razones bien distintas a él. Estudiar a través del método cientifico la depresión es algo condenado de antemano al fracaso pues cualquier hallazgo no será generalizable a la totalidad de depresivos que sólo comparten una etiqueta descriptiva. La depresión no tiene una causa ni se cura con un único remedio, sólo se deprimen las personas y solo puede curarse el deprimido.

Significa que tendremos que inventar una nueva manera de estudiar los fenómenos humanos, más acá del conocimiento científico si realmente queremos entender algo de lo que nos sucede y de lo que somos, una propuesta es el estudio de caso único como alternativa a los estudios estadisticos de cohortes que supuestamente comparten un mismo diagnóstico. En relación a la politica es evidente que la sociedad del futuro tendrá que reformular el Mal y reconceptualizarlo de tal modo que pueda ser integrado en la vida en común: la politica no puede estar basada en deseos de “buenismo” o en ideales que tratan de imponerse para que los cumplan otros sin tener en cuenta la verdadera naturaleza de los humanos y tratando siempre de blanquear el mal dejando de lado el lado perverso de los seres humanos y la tendencia a la corrupción entre los que ostentan algun tipo de poder.

Ni la ciencia, ni la libertad de información, ni la religión, ni la independencia judicial, ni la democracia pueden ser pretextos para la ocultación de la verdad ni para el dominio de unos sobre otros.

Todo puede ser transformado, elevado y trascendido a cambio de que superemos la tensión de los opuestos y la tendencia a creer que son entidades separadas, categoriales y cerradas.

Neoplatónicos

octubre 12, 2009

2447-54034-a-hipatia2Ahora  que Amenabar ha estrenado su pelicula sobre Hipatia de Alejandria es un buen momento para saber alguna cosa más de neoplatonismo, pues neoplatónica fue Hipatia que habia sido discípula de Plotino, el refundador del platonismo , una especie de Lacan revisitando a Freud, una puesta al dia que se realizó allá por el siglo IV despues de Cristo y en una ciudad -Alejandria- que bien podria considerarse junto a Babilonia y Atenas una de las cunas del saber antiguo.

Un saber que se habia acumulado gracias a la ambición de Alejandro el Magno y a los Ptolomeos que fueron los regentes de aquella ciudad- Estado quemada demasiadas veces junto a su biblioteca por el fanatismo religioso, las guerras y la ignorancia, donde se perdieron para la humanidad aquellos saberes que entraban en conflicto con el poder eclesiástico de entonces – que empezaba a medrar- y que gracias a Hipatia -una gran divulgadora de la ciencia- hemos podido conservar entre legajos, cartas y apuntes sobre los papiros originales.

Dicen algunos que la Edad Media comienza con la muerte de Hipatia y es necesario recordar que ese periodo turbulento y silencioso duró algo asi como 10 siglos más, unos mil años fueron necesarios para disipar las consecuencias de la guerra que la superstición y el fanatismo religioso declararon a los conocimientos paganos que en gran parte acertaron en sus predicciones. Baste con recordar – Amenabar nos lo recuerda- que Aristarco un astrónomo de la antigüedad estuvo más acertado en su modelo del cosmos que el propio Copérnico y Kepler. El progreso humanistico y cientifico ha ido oscilando en forma de péndulo siendo empujado y sometido a varias detenciones y regresiones por culpa de la miseria, la ignorancia y la religión, es bueno recordar este poder antiverdad que las religiones propician, es bueno recordarlo para no repetir ese mismo error una vez más.

Es interesante ver este video donde Carl Sagan nos cuenta algunas cosas sobre Hipatia y donde el propio Amenabar se inspiró para llevara  cabo su pelicula “Agora”.

Lo más curioso de este revival a propósito de la pelicula de Amenabar es que ha servido para reavivar antiguas confrontaciones entre católicos y no creyentes, algunos dicen que Hipatia era atea, ignorando la idea de que el ateísmo aun no se habia inventado (como opción politica), lo que Hipatia era en realidad se llamaba en aquel entonces y aun hoy neoplatonismo que es lo que somos todos nosotros aunque ustedes no lo sepan.

Descontando -claro está- a los ateos que ahora si existen y a los descreidos, a los nihilistas y a los cínicos.

El neoplatonismo no es una religión aunque se le parece bastante sobre todo a esas religiones orientales no teistas como el budismo, nadie sabe como pero las ideas platónicas rezuman un cierto orientalismo. Hoy cierto neoplatonismo subyace en ciertas concepciones holisticas de la new age e incluso en ciertas teorias cientificas como la hipotesis Gaia beben directamente de las fuentes del neoplatonismo. Hay que decir que casi todas las tradiciones misticas o esotericas por debajo de su armazón religioso o teista -si lo tuvieren- conservan un latido neoplatónico. Pero no es algo que suceda solo entre determinados ambientes new age sino que muchos hombres de ciencia actuales se declaran neoplatónicos pongo el ejemplo de Roger Penrose.

En este post pueden leer las ideas de Penrose y compararlas con las de Hipatia, observaran la semejanza.

La idea es que existe un mundo material, un mundo mental y un mundo platónico, de las ideas perfectas o de los Absolutos. Nuestra mente solo puede percibir sombras y reflejos de ese mundo perfecto que es además el que crea todo lo material, sólo el hombre que ha alcanzado cierta evolución en su conciencia es capaz de husmear, de acercarse a ese mundo que se muestra opaco para casi todos los hombres comunes.

3mundos

La idea realmente misteriosa de esta concepción es que ese mundo platónico, inmaterial, de absolutos o ideas perfectos es el que crea la materia tal y como podemos ver en este esquema de arriba. Resulta incomprensible e inquietante del mismo modo en todo su recorrido: obsérvese la flecha que señala desde la materia hasta lo mental, ¿cómo es posible que de algo material brote algo intangible e inmaterial como una mente?

Lo cierto es que casi todos los cientificos aceptan la idea de que la mente emerge de la materia, que es una especie de emergencia que procede de la complejidad de los engranajes de la propia materia, pero lo cierto es que nadie sabe cómo sucede eso, es decir nadie es capaz de crear mentes  a partir de un sistema complejo, por muy inteligente que sea. La mente parece que está relacionado con lo vivo.

Y esa mente viva es además capaz de construir ideales, qualias.

Hay formas ideales, perfectas y omnipresentes en toda la geometria euclidiana de las que ya hable en este post a propósito de los sólidos platónicos y el pentágono. La idea de Platón es que estas formas no eran cosas que el hombre puede imaginar, fruto de su inteligencia y del dominio de la geometria o de las matematicas, sino entidades preformadas que preexisten con independencia de que haya una conciencia capaz de contemplarlas. En este sentido las formas platónicas serian como Dios, algo que preexiste al propio hombre, a la vida y al propio universo.

Es por eso que los filósofos como Hipatia eran simultáneamente científicos, pues el saber todavia no se habia escindido en mil ramas (Descartes tardaria muchos años en aparecer) pero además de eso perseguian un estado mental concreto que llamaron apatía y que significaba una especie de condicion virtuosa del hombre superior que renuncia a ciertos placeres terrenales que oscurecen el animo y consagrase al estudio y al perfeccionamiento de la mente destinada a la contemplación de esa formas perfectas.

Personalmente me llama la atención de estas ideas su aspecto de consagración, su interés hermético que no está segregado del conocimiento en si, sino que le es complementario.

Hay un qualia muy famoso y que todo el mundo conoce, me refiero a la formula einsteniana que relaciona la energia con la materia, esta:

 E = mc^2 \,

Este es un ideal platónico, un absoluto perfecto.

¿Existia antes de Einstein?

¿Puede este ideal crear la materia?  ¿Qué creen ustedes?

Lo inexplicable y la fe

agosto 18, 2009

Ayer un amable comentarista dejó colgados una serie de tres videos en mi otro blog, videos que explican en qué consiste la alquimia; a través de Jose Maria Iñigo me enteré que en su antiquisimo y antediluviano programa “Directisimo” -que emitían cuando yo andaba por Alhucemas- tuvo la oportunidad de entrevistar a un tipo que decia era la reencarnación del conde de Saint Germain, el caso es que aquel señor que efectivamente tenia pinta de aristocrata decía ser alquimista y poseer cierta cantidad de piedra filosofal o piedra proyectiva como parece que se llama ahora.

El caso es que este señor a través de esos polvos mágicos era capaz -lo hizo en vivo y en directo y a través de la confirmación que dieron químicos y joyeros- de transformar un trozo de plomo en oro.

Después del programa el tipo -tal y como solía hacer el conde verdadero si es que hubo un conde verdadero- desapareció y unos meses depués de aquel programa -que se emitió en 1975- se suicidó.

Dicen que lo hizo porque se le terminaron los polvillos mágicos y que no sabia la fórmula para hacerlos. Algunos expertos en su vida y obra sospechan que él no era alquimista verdadero sino que los polvos proyectivos le habian sido regalados por alguien, no se sabe con que fin.

De manera que cuando se terminó su dosis de polvillos acabó con su vida y me quedé pensando en que eso es lo que nos sucede a todos: que tenemos una cantidad indeterminada de polvillos pero cuando venimos a darnos cuenta ya se nos terminan y nadie nos enseñó a confeccionar una nueva remesa de rescate.

Todos necesitamos pues un maestro que nos llene la caja de polvos mágicos, sin duda.

Después de ver estos videos comencé a plantearme por qué algunas cosas inexplicables nos lo parecen y más allá de esto ¿qué hace la ciencia cuando se encuentra frente a frente con lo inexplicable?

Una posibilidad es negar el fenómeno, negar la mayor y sostener que el fenómeno en sí mismo no existe, algo asi sucede con la levitación, la telepatia y fenómenos de ese tipo que llamamos paranormales.

Otra posibilidad es enfadarse y abandonar inmediatamente el lugar donde el fenómeno ha tenido lugar y del que se ha sido testigo, al parecer eso hicieron los quimicos invitados al programa que habian determinado como expertos que aquel trozo de plomo se habia convertido en oro. Huyeron de alli horrorizados.

Hay mas posibilidades que se dividen entre apelaciones al ilusionismo, a la sugestión o al deseo d ever lo que se ha visto cuando no a la paranoia o a la mala fe. En cualquier caso se sigue huyendo.

Y entonces el fenómeno deja de pertenecer a la ciencia y pasa a formar parte del catálogo de lo sobrenatural. De las cosas inexplicadas.

Abandonado a su propia suerte el fenómeno cambia de manos,  entran en escena teólogos, adivinos, charlatanes, místicos y predicadores que le esconden entre sus jaculatorias y su verborrea y lo oscurecen aún más, de manera que el dichoso fenómeno pierde la poca fiabilidad que tenía mientras fue público y hubo luz y taquígrafos de tal modo que acaba convirtiéndose -ya no en un enigma a resolver- sino en una cuestión baladí o en un timo, me refiero ahora al marketing que se hace de algunas de estas cosas, recordemos ahora las cucharas de Uri Geller o las caras de Belmez. ¿Que sucedió con ellas?

En mi opinión las cosas inexplicadas -me refiero a los fenómenos inexplicados- están sin explicar cientificamenete por una razón de metodología de la propia ciencia. Naturalmente excluyo de todo esto los fenomenos que los ilusionistas manejan con especial maestría como explican en este video.

La ciencia admite un fenómeno a trámite si se puede replicar, es decir: para que un experimento sea demostrado debe de poder hacerse tanto aqui como alli, en Barcelona o Sebastopool, reproduciendo las mismas condiciones ha de dar el mismo resultado.

Pero no sólo eso, un fenómeno además no debe comprometer seriamente las leyes fisicas que se dan como inmutables de lo contrario se archiva como falso.

Vamos a suponer por un momento que un fenómeno X sólo pudiera ser producido por un tipo de persona Y. Y supongamos tambien que esta persona Y pudiera mostrarlo, es decir enseñarlo a todo el mundo, hacerlo público.

Si este fenómeno X que el señor Y puede llevar a cabo no puede reproducirse en otro lugar por usted mismo (en las mismas condiciones) entonces ese fenómeno no seria cientifico, es decir no podria ser de-mostrado aunque pudiera ser mostrado ¿No es algo contradictorio?

Efectivamente lo es.

Y también es verdad lo opuesto: por más que nos repitan que algo es ciencia como sucede en la publicidad de las enfermedades hará usted bien en no creerse la versión oficial sobre todo en esas enfermedades donde no están clara sus causas y donde los investigadores se reparten entre los que defienden una hipótesis y su contraria.

La ciencia de seguir instalada en este modelo corre un riesgo muy importante: puede quedarse sin predecir nada a causa de su propia metodología, algo que podemos observar sobre todo en las ciencias de la mente donde lo demostrado sólo supone un 10% de lo que sabemos con otros métodos: otra de las debilidades del método científico que resulta incluso obsesivo e insuficiente: la ciencia no debe servir sólo para predecir, sino tambien para explicar lo intangible.

Y pensando en lo inexplicable llegué a darme de bruces con la fé.

La fe es una estrategia cognitiva que supone un atajo frente a la incertidumbre pero se trata de algo que tiene muy mala prensa. La razón debe buscarse precisamente en mis argumentos anteriores, si uno no cree en Dios es muy poco probable que desarrolle esa estrategia puesto que la religión de alguna manera la secuestró de nuestro imaginario mental durante siglos.

Si pensamos en esa palabra es muy probable que recordemos que era una virtud teologal, es decir la aceptación de las cosas absurdas o inexplicables sin pruebas que nos proponen las religiones monoteistas. Aun hoy si usted hace una pequeña encuesta entre sus conocidos se dará cuenta de que lo que se entiende por fe es una creencia que se sostiene sin pruebas, algo que nos une con la deidad y aceptando sus dogmas sin la critica de la razón.

Pero yo tengo fe.

Y la tengo porque para mi la fe es la idea de que algo, una creencia quizá es cierta, es decir para mi la fe es la certeza de que algo es verdad. Seguro que usted también tiene ese tipo de certezas, estoy vivo, tengo una mente, una historia, una conciencia. Se trata de una saber inmediato, un axioma, algo que no precisa demostración, experiencias de ese tipo, están relacionadas con la fe y no necesitamos echar mano de la teología para sostener nuestra propia fe en algo.

Lo gracioso de esto es que si usted hace una busqueda por Internet -esa base datos del conocimiento- a través de los buscadores comunes caerá en la cuenta de que la palabra fé, esta siempre implicada en la fe cristiana, es decir una virtud teologal segun aprendimos en el catecismo pero existen muy pocas entradas que aborden el tema cognitivo de la fe desde una perspectiva puramente mental. Este blog escrito por un ateo preocupado por cuestiones cristianas es un buen ejemplo de las excepciones.

De manera que al no poder encontrar entradas cognitivas sobre el asunto recurri a las imagenes como ésta de Luis Salvador Carmona:

alegoria de la fe de Luis Salvador Carmona

En esta imagen llamada “Alegoria de la fe” podemos entenderla mejor. Una mujer cuya cara está cubierta con un velo.Un símbolo de que hay algo que no podemos ver sino sólo su rastro. Entonces caí en la cuenta de que en realidad la fe es una abstraccion, algo que pertenece al mundo de las Ideas platónicas, más cercano a los qualia que a los pensamientos comunes y entonces comprendí por qué la fe mueve montañas pues solo accediendo a ese mundo que Popper llamó el mundo 3 y Penrose el mundo platónico podemos incidir sobre lo real, sobre lo físico.

¿Por qué la ciencia abandonó el estudio de la fe y lo dejó en manos de teólogos?.

Esta pregunta precisaría de un desarrollo histórico de la ciencia para poderlo comprender pero es cierto que la fe es uno de los poderes más potentes de la conciencia humana, ahora le llamamos intencionalidad pero en realidad no hay ninguna neuropalabra que pueda sustituir la idea original.

Que la fe procede de la misma raiz latina que la palabra “confianza” y ahi está el meollo de la cuestión, la ciencia abandonó esa cognición y nos enseño a dudar racionalmente.

Pero yo creo que más vale creer en algo falso que descreer algo que es verdadero o que puede estar implicado en el hallazgo de la Verdad.

Y también: que lo inexplicable sólo lo es porque nos negamos a admitir las explicaciones que tenemos a mano.

Las arrugas del psicopompo

agosto 9, 2009

Un psicopompo es un mensajero entre los dioses y los hombres, una persona dotada de algunas prestaciones que hacen que sus pensamientos o ideas contengan un germen de inmortalidad. Algo que le situa más allá de la conciencia humana y les permite saltar entre los barrancos que separan los quehaceres humanos de los absolutos divinos.

El psicopompo es un mediador entre lo sagrado y lo profano y se les puede distinguir de lejos, siempre tienen una doble arruga en el entrecejo.

David Bohm.

Bohm-1Democrito

democrito1

Gustav Fechner

fechner

David Hume

hume

Jacques Lacan

Lacan 01

John Locke

locke

Isaac Newton

newton1

Ivan Paulovpavlov 1

Platon

platon

Plotinoplotino1

Jean Jacques Rousseau

Rousseau3

Burrhus Skinner

skinner

Baruch Spinoza

spinoza

Francisco Varela

Varela

Krihsnamurti

YOG Krishnamurti09

Albert Einstein

albert-einstein

Sigmund Freud

freud

¿Qué es el tiempo?

junio 26, 2009

El tiempo no existe en el inconsciente

Sigmund Freud

Esta frase que Freud escribió a principios del siglo XX parece en una primera lectura algo esotérico y precisa de alguna aclaración al lector interesado.

Fíjese usted en esa palabra “tiempo” y caerá enseguida en la cuenta de algo muy importante: el lenguaje no es algo unívoco o unidireccional, sino en todo caso equívoco y multidireccional. Y es equívoco porque esta palabra tiene al menos tres o cuatro acepciones:

  • El tiempo, más conocido por todos, el cronológico, el que marcan los relojes. La hora como intervalo simétrico igual a si misma en todos los casos.
  • El tiempo atmósferico, es decir el que se refiere al clima (wheather en inglés, oratge en valenciano).
  • El tiempo como experiencia subjetiva, como tiempo vivido. Es esa extraña cualidad que hace que el tiempo transcurra más rapidamente cuando somos jóvenes y más lentamente cuando somos mayores o estamos aburridos, se trata de un tiempo asimétrico donde no es posible asegurar que los intervalos del pasado son o serán iguales que los del futuro.
  • El tiempo como momento oportuno, como momento justo. Estar en el sitio adecuado en el momento adecuado, algo que remite al sentido de oportunidad. El kairós de los griegos.

El tiempo al que se refiere Freud sin embargo no es fácil de identificar con los anteriormente mencionados. De lo que Freud hablaba era de la atemporalidad es decir de la eternidad. La flecha del tiempo en el inconsciente no señala necesariamente hacia el futuro y todos tenemos experiencias de esa realidad frecuentemente mientras soñamos, pareciera como si el cerebro humano poseyera un registro que permitiera a los humanos poner el tiempo del revés cosa que no es nada rara porque también podemos hacer otras cosas muy singulares cuando soñamos, volar, viajar a grandes distancias y recorrer escenas vividas o imaginadas sin necesidad de traspasar los muros de la lógica espacio-temporal. Algo semejante sucede con la contradicción: mientras soñamos no podemos decir “no” y es por eso que para negar algo necesitamos afirmarlo.

Siempre me pareció que la frase de Freud era más una intuición que algo científicamente demostrado pero estaba equivocado. Está absolutamente demostrado por algo más potente que la ciencia: la experiencia directa y personal, ¿quien no ha tenido un sueño donde el tiempo parece haberse quebrado, prolongado o torsionado por la narración onírica?

Helios Jaime es un lingüista de la Sorbona de origen argentino que recientemente ha publicado una monografia titulada “Ideosemántica de la inteligibilidad del universo”;  en ella Jaime sostiene una hipótesis personal: que existen correspondencias entre las palabras -sus raices semiológicas- y los hechos naturales de los que se ocupa la ciencia, es decir que entre el fenómeno y su aprehensión formal existe una palabra común para varias lenguas -con raices compartidas- que tratan de apresar esta idea.

Se trata de una hipótesis muy sugerente porque nos permite predecir aquello de que “si tiene nombre seguramente existe” y lo “que no tiene nombre es seguro que no existe”. Parece una buena idea y en su trabajo pone ejemplos diversos acerca de estas correspondencias que existen entre determinadas palabras y realidades fácticas. Y que nos recuerda la máxima esotérica:

Lo que es, es, lo que no es ni ha sido ni será.

Se ocupa por cierto del tiempo, tal y como otro argentino ilustre -Jorge Luis Borges- hizo , en forma de ficción, con aquella obra titulada “Historia del tiempo”. Cuando leí esta colección de cuentos me llamó la atención esta frase:

“El tiempo es una metáfora de la eternidad”.

Confieso que esta palabra era entonces para mí algo más relativo a la poesía que a la ciencia pero después de leer la monografia de Helios Jaime he cambiado mi opinión, efectivamente existen al menos dos clases de “tiempo” de lo que los físicos  y los cosmólogos podrian decir más cosas que yo. Uno es eso que llamamos duración y que mide esa entelequia que llamamos horas una forma arbitraria de dividir el dia teniendo en cuenta lo que tarda la tierra en dar una vuelta completa sobre si misma.

Esta versión del tiempo que está relacionada con la duración de las cosas, de las cosas que están destinadas a desvanecerse o desaparecer fue en realidad un invento de los griegos. Ellos le llamaron Cronos y más tarde los romanos le pusieron el nombre de Saturno. Y de ahi viene la voz castellana “cronológico” con el que identificamos el tiempo en su versión de duración, ese que es una especie de plazo fijo para las vidas de los seres humanos y para todo lo vivo.

saturno_devorando_a_sus_hijos

Saturno devorando a sus hijos es una metáfora de que el tiempo acaba con todo lo finito, con todo lo que está sujeto a sus leyes.

Pero los griegos tenian otra versión del tiempo al que llamaron aion que en griego actual significa “siglo” pero que en su versión clásica nombraba la expansión infinita o eterna del impulso vital. De ella deriva la voz latina aevum (eternidad) y la castellana “eones” con la que denominamos hoy  una interminable cantidad indeterminada de tiempo y de ella procede también la voz francesa élan, impulso.

No deja de ser curioso que los clásicos de todas las culturas dispusieran de una palabra para designar el tiempo asimétrico, un tiempo vinculado al espacio tal y como sabemos hoy desde la enseñanza de Einstein. Y otra palabra para nombrar el tiempo como duración algo que siempre es simétrico lo que significa que una hora en el siglo X es igual a una hora del siglo XXI pues se trata de una convención, de algo consensuado.

expansion

Observese la expansión en forma de campana del espacio-tiempo desde el momento del Big Bang.

Nada de esto parece suceder en el tiempo entendido como expansión permanente, desde el Big bang para acá nada hay de simétrico en el tiempo, el universo ha continuado su expansión lo que es lo mismo que decir que el espacio-tiempo se expande constantemente de forma infinita. Y equivale a decir que no existe una correspondencia simétrica entre cualquier instante del pasado y del futuro.

Significa que el tiempo contemplado de esta manera está relacionado con uno de los criterios fundamentales del la fisica cuántica, aquella que enunció Heisenberg con el nombre de principio de incertidumbre y que puede interpretarse de esta manera: aunque podamos atribuir duración (tiempo cronológico) a los fenómenos, a medida de que estos se alejan del presente hacia el futuro o el pasado, las previsiones son cada vez mas aleatorias. Una cuestión que todos podemos experimentar con nuestra propia memoria: simplemente no podemos asegurar que nuestros recuerdos respondan a la verdad vivida desde el punto de vista histórico, nuestra memoria nos engaña o dicho de otra manera no podemos asegurar que lo que recordamos responda a la verdad experimentada puesto que se rigen por los principios cuánticos de probabilidad, las previsiones son asi aleatorias.

El tiempo se puede medir pero esta medida no correponde con el tiempo propiamente dicho. El tiempo en realidad carece de duración.

Y este es precisamente el tiempo al que se refiere Freud cuando habla de la atemporalidad del inconsciente, va hacia adelante (futuro) y hacia atrás (pasado) y se rige por el prinicpio de Heisemberg , un principio cuántico más que por el determinismo clásico. Todo en él es probabilidad y aleatorio al menos cuando desconectamos la corteza cerebral y nos dormimos: no cabe ninguna duda de que si en el cerebro existe un representante del reloj (horlogue= horas+logos) es la corteza cerebral, una especie de delegación del tiempo como duración, del tiempo de Cronos, el que siega con su hoz la vida de los hombres.

Y todo parece indicar que en el interior o en las profundidades de nuestro cerebro existe una delegación abierta por la eternidad y que podemos observar fenoménicamente a través de nuestra imaginación, de nuestra interminable creatividad, algo que no tiene fin, que no tiene bordes y que se expande infinitamente.

El peso del alma

octubre 19, 2008

Peter Watson es uno de esos intelectuales ingleses historiadores de lo intelectivo que hace poco publicó un libro que leí con deleite y que se llama “Ideas” y que lleva por subtitulo “Una historia intelectual de la humanidad”, en ese libro Watson persigue mediante el método histórico las buenas ideas que los hombres hemos alumbrado para hacernos la vida más llevadera, desde aquellas de ir por casa hasta las grandes y beneficiosas ideas sociales que han mejorado lo colectivo. Para Watson existen tres entre todas las ideas que merecen su mayor consideración, el alma, la idea de Europa y el método cientifico-experimental. No estoy seguro de que hubiera elegido a estas tres de entre todo el catálogo que recorre Watson en su obra, pero merece la pena detenerse en una de esas ideas: el alma.

Lo que a mi me interesa saber del alma es cuanto pesa.

Si, hay una pelicula de esas de historia cruzadas y que habla precisamente de eso. Concluye que son 21 gramos, pero a mi no me interesa tanto el detalle de la masa del alma sino su concepto o más que eso cómo conceptualizamos lo ininteligible.

Lo cierto es que alma y mente son dos conceptos bien distintos y que se separaron definitivamente cuando a Descartes se le ocurrió la feliz idea de que la ciencia debia divorciarse de la filosofía si queriamos progresar en nuestro conocimiento de las cosas, lo que Descartes no sabía es que en esa división el conocimiento no iba a salir bien parado y que la posteridad iba a endosarle la culpa de eso que ha venido en llamarse el dualismo y que lleva su apellido que es la suposición de que cuerpo y alma, cerebro y mente o materia y espiritu eran dos esencias distintas que convivian en lo humano.

La historia fue injusta con Descartes que no dijo nunca nada de lo que se le supone aunque si lo hubiera dicho no será nada extraño dado que el alma era cosa de los teólogos y en el siglo XVIII era muy peligroso meterse en el mundo de la teologia por aquello de las hogueras en las que solian arder los pensadores. Sea como fuere pasamos de una concpeción dual con alma y cuerpo a una posición dual: mente-materia o mente-cerebro que es la que ha llegado hasta nuestros días pues ahora el alma ya no es cosa de clérigos sino de esos que han venido en llamarse neurocientíficos y que ya no le llaman alma sino mente aunque muchos de ellos siguen pensando a la mente como si fuera alma, es decir como un resoplido divino y es por eso que inventaron el reduccionismo biológico para compensar y la ningunean (a la mente) como antes Descartes ninguneó al alma por motivos de supervivencia.

Aún hoy hay médicos que siendo médicos se dedican a la mente -un intangible- y sólo hablan con sus pacientes a los que ni siquiera desnudan para explorarles como suelen hacer (cada vez menos) lo médicos, incluso se ha inventado una profesión exclusiva para el estudio de la mente, la psicologia: uno de los monumentos occidentales a la dualidad cartesiana a pesar de haber sido demonizada por todo el mundo. Aun creemos que existen manifestaciones mentales de las enfermedades corporales y enfermedades mentales con sintomas corporales sin que hayamos sido capaces de resolver el enigma dual.

Sin caer en la cuenta de que la mente precisamente por ser un intangible no puede enfermar, es como el perfume que o está o no está pero no puede corromperse, sólo el frasco o la materia que lo soporta puede hacerlo.

Y es verdad que todos tenemos que vivir. Todos vivimos de la dualidad e instalados en ella, de no ser por la dualidad al menos los psicólogos estarian en paro ¿qué digo? no hubieran llegado a nacer y la psiquiatría nunca se hubiera separado de la neurologia y ahora ningún médico hablaría con sus pacientes que es lo que hacían los médicos antes de Freud.

A propósito de lo ininteligible me viene a la memoria uno de aquellos chistes que circulaban cuando eramos jóvenes e ingenuos y que trataba de uno de esos dilemas que se les presentan a un gallego, a un valenciano y a un catalán a propósito de desvelar la verdadera identidad de un supuesto demonio que se les aparece y les exige que pidan cualquier cosa para demostrarles su poder. No recuerdo el chiste en toda su complejidad pero recuerdo muy bien el ingenio del valenciano para demostrar que el demonio era un farsante cuando se tiró una ventosidad y le pidió al demonio que la pintara de verde.

Naturalmente ningún demonio puede pintar una ventosidad de verde porque el gás sulfúrico (sulfuro de hidrogeno) que escapa por el recto se dispersa y expande en el universo y no puede atraparse. El demonio quedó pues desconfirmado a partir de la prueba que un valenciano propuso para desvelar su estulticia. Dicho de otro modo: hay algo en el gas que es inapresable precisamente a causa de ser un intangible. Lo mismo sucede cuando destapamos un frasco de perfume: las substancias volátiles que se escapan e inflaman nuestro olfato son tambien intangibles y no son -en si mismas el perfume- aunque no podrian darse sin el soporte material del liquido del cual escapan, pero materia (liquido) y aroma (sustancias volátiles) no son la misma cosa, hay algo en el aroma que es ininteligible, algo relacionado con el Tao y que no puede nombrarse por más que lo etiquetemos como si fueran sabores o colores. (En este post hablé precisamente de eso).

Otro ejemplo de dualismo es el sexo y el amor. Fíjese bien en la palabra “amor” sirve tanto para un roto como para un descosido, amor es eso que sentimos por nuestra pareja, por nuestros hijos, nuestros padres, nuestros hermanos, nuestros amigos, nuestra tierra, nuestra profesión, nuestra casa, etc. ¿Cómo es posible que una sola palabra sirva de soporte a afectos tan distintos? Lo resolvemos diciendo algo asi como: “ah, son distintas clases de amor”, bueno pues si son distintas clases de amor ¿por qué no reciben nombres distintos como hacemos con los sabores?

Al amor parece que le pasa lo mismo que al olor: o algo nos gusta y nos resulta agradable o no nos gusta y nos provoca aversión y para eso no necesitamos muchos nombres sino dos (amor-rechazo), será por eso que el amor sigue los rastros del Tao y pertenece tambien a lo innombrable o como dice la voz popular “sobre gustos no hay nada escrito” y debe ser por eso que no existe un saber sobre el amor, no existe una disciplina llamada “Erotologia” pues todos somos ignorantes en ese tema.

Pero si existe una disciplina que se llama “Sexologia”, ¿de qué se ocupa esta disciplina? Pues de la sexualidad humana, otro ejemplo de dualidad, como si alguien supiera algo de sexualidad, cuando lo único que sabemos es que no existe un saber universal acerca de ella pues en gran parte la sexualidad es una creación de dos, donde ambos son coautores de un guión, tal y como decia Milton Erickson: el inconsciente sexual está en la relación, alli donde las diferencias operan su danza de encuentros, de oposiciones y de contrarios.

En realidad la sexualidad, el amor son ideas platónicas que no existen independientemente de sus actores sino alrededor de dos polos, de dos conductores que ejercen su polaridad eléctrica manteniendo el flujo de la corriente, su diferencia de potencial, no hay sexualidad desgajada del dos, ni hay amor que no recorra este rastro sexual que puede definirse como una huella de aquello que nos produjo bienestar. El amor no es más que un rastro de la recompensa y de su expectativa o de su recuerdo. El amor es el acoplamiento del uno con el dos y que es distinto en todos los casos pues no existe relaciones duplicadas. El amor es la satisfacción recordada.

Es por eso que discrepo de que el alma pese 21 gramos, porque yo no creo en el alma pero si en la mente y aplaudo a aquellos idiomas que inventaron dos palabras, una para cada cosa. Por eso me inclino delante de los griegos que inventaron el pneuma (alma o aliento) y psiqué (mente), dos palabras para que Descartes nos armara el lio y como su nombre indica las descartara a las dos.

Desde entonces somos un cuerpo desalmado o lo que es lo mismo una mente descorporizada.

Si usted quiere saber más sobre la mente, visite este post tiulado ¿Qué es la mente?

Libertad y libre albedrío

septiembre 12, 2008

Se trata de uno de los debates más trascendentes, antes ocupación de la filosofía y la religión, hoy tarea de las ciencias de la mente o -como suele decirse- de las ciencias cognitivas. El asunto aun no se ha resuelto y sigue siendo tema de debate acalorado entre aquellos que defienden modelos deterministas y que suelen acusar de idealistas a aquellos otros que defienden que el ser humano es libre para elegir entre esto, aquello o lo otro. Es cierto que este debate entre idealistas y deterministas se parece mucho (si es que no es el mismo debate) que el que mantienen los reduccionistas y los espiritualistas.

De no haber sido por los ordenadores, la robótica y la ingeniería cognitiva este debate hubiera ya cesado sin acuerdo entre ambas partes, pero ha sido resucitado gracias a los problemas que plantea la inteligencia artificial y la tecnología que es posible desarrollar gracias a estos artefactos llamados a ser nuestros perfectos ayudantes en tareas que precisen tareas redundantes, automatizadas o complejas. Pero hay que añadir a esta evidencia el que los robots del futuro pueden emular de forma bastante similar a la inteligencia humana, si bien y tal como comenté en el post anterior será bastante dificil que adquieran emociones aunque es muy probable que pueda conseguirse un “como si” las tuvieran.

Gracias a los ordenadores las ciencias cognitivas avanzaron en dos o tres décadas lo que no consiguieron los filósofos de todos los tiempos después de discusiones y escisiones interminables, pero el empantanamiento en el que se encuentran las ciencias de la mente es bastante parecido al que alcanzaron los filósofos, el problema sigue siendo el mismo ¿qué relación hay entre la mente y el cerebro?

Y en el caso que impulsa este post, la pregunta concreta es ¿el hombre está determinado o es libre?.

A diferencia de los neurocientíficos los ingenieros cognitivos no hablan de libre albedrío sino de “grados de libertad de un sistema”, lo que puede definirse como cuanto azar le vamos a permitir a un sistema determinado, qué limites le vamos a poner y sobre todo qué reglas, pues son las reglas las que van a delimitar “los movimientos” del robot. Sin embargo la libertad de la que hablan los ingenieros no tiene nada que ver con el concepto “libertad” que manejamos los humanos.

La libertad es una idea, una abstracción que sin embargo tiene también una connotación que no es nada abstracta. La libertad (la falta de libertad) del cautivo o prisionero no es una entelequia sino algo experiencial, algo corporal. De la misma manera la falta de libertad en un régimen autoritario no tiene tampoco nada que ver con el mundo de las ideas sino que es algo tangible: la policia irrumpe de noche en un domicilio y secuestra a los sospechosos. Eso no tiene nada que ver con las abstracciones, cualquier persona puede ser detenida por sus opiniones políticas y en ese sentido todos pueden experimentar esa falta de libertad.

Aquel que niega que el cautivo o el disidente politico de un regimen autoritario carece de libertad o es un cínico o es un idealista, es decir uno que cree que en realidad la única libertad que merece la pena ser tenida en cuenta es la libertad interna, la capacidad de elegir sobre opciones posibles sin atender a la falta de libertad objetiva que lleva a la cárcel a los disidentes.

Está tambien el extremo contrario: aquel que apela a la libertad como idea para conseguir sus fines -ajenos a la libertad en sí misma- pues ya no puede apelar a la coartación de la libertad. Es lo que sucede hoy con el nacionalismo vasco por ejemplo (aunque es un fenómeno común a los nacionalismos) un fenómeno emparentado con una forma de pensar la historia de forma idealista ¿qué le hace suponer a un vasco que en un Estado independiente iba a tener más libertad de la que goza hoy? Todo parece indicar que los nacionalismos apelan a la libertad como abstracción pero lo hacen casi siempre en un entorno de libertad que les permite cualquier tipo de manifestación de sus reivindicaciones políticas. Este fenómeno resulta cuanto menos paradójico, pareciera como si tuviéramos dos versiones distintas de la libertad (una abstracta y otra concreta) y las utilizáramos de forma reversible para que nos cuadren los argumentos. Se trata de la conocida falacia pre-trans descrita por Wilber y que consiste en tomar las abstracciones como realidades concretas y los hechos como abstracciones.

Si descontamos las excepciones que hacen de la libertad un hecho concreto, el estado de cosas que tenemos en nuestros entornos democráticos es el de que la libertad ha pasado a ser una idea que sólo se corporeiza -se encarna- con la falta de libertad y que al cesar estas condiciones nos quedamos a solas con la abstracción, la libertad ha dejado de ser algo tangible y se ha convertido en un ideal platónico. De la libertad solo podemos experimentar su falta. Es por eso que el mejor caldo de cultivo para aspiraciones secesionistas sean las dictaduras, aunque los separatistas no están en contra del autoritarismo sino que son su más firme aliado. Gracias a ellos las dictaduras se robustecen y si son ellos los que ganan al final se convierten en otra dictadura.

Este fenómeno politico bien conocido, en mi opinión no ha sido estudiado adecuadamente desde este punto de vista del conflicto entre determinismo e idealismo. Creo que no es suficiente con decir que “ambos contendientes se necesitan” o que “se retroalimentan”. En realidad ambos comparten una misma cosmovisión histórica que es parte de la forma idealista o determinista de pensar la realidad.

Los idealistas por otra parte son más favorables a creer en el libre albedrio y tambien en Dios aunque suelen mantener conceptos superficiales sobre la libertad, por ejemplo la libertad no es tener una amplia paleta de objetos elegibles, sino saber que aquello que se eligió fue realmente y conscientemente elegido y aceptar sus consecuencias. Pero el libre albedrío en el que creen algunos no tiene nada que ver con la convicción profunda de que el ser humano es libre para elegir aun aceptando que existe en todos nosotros una determinación, en este sentido los psicoanalistas que han abordado este problema hablan de sobredeterminación: los síntomas están sobredeterminados decía Freud. Aquellos que no entienden a Freud suelen decir que era -a causa de esta afirmación- un pandeterminista y que en su psicología no hay lugar para el libre albedrío, pero es precisamente todo lo contrario.

El concepto de sobredeterminación freudiano significa que un efecto E no procede directamente de una causa C de un modo lineal. Significa que a una causa C, pueden seguirle multiples efectos E, E´, E´´, etc. y al revés: que un efecto E, puede deberse a una causa C, C´, C´´etc. Y una novedad que anticipa la causalidad circular: que un efecto E puede preceder a una causa C. Freud está introduciendo un factor causal que está más allá de la propia causa, este factor es el azar psicológico, algo distinto del azar en el que piensan los ingenieros como más abajo se verá. Esta manera de pensar la causalidad en Freud está muy cercana a nuestros conceptos actuales de no-linealidad o causalidad caótica. Hay que señalar ahora que en epoca de Freud no se habia establecido aun la teoria de sistemas ni se sabia una palabra de cibernética. Otra cosa es que se cuestione si toda causa ha de ser de naturaleza sexual que en mi opinión no contradice el fondo de la cuestión acerca de la no-linealidad en las relaciones causa-efecto.

Ahora bien esta no-linealidad no es tampoco asimilable al concepto de azar que manejan los ingenieros. El azar visto desde este punto de vista significa la cualidad de un fenómeno que no responde a una causa, orden o finalidad concreta y cómo psicólogos este tipo de azar no es tampoco el que nos interesa aquí pues lo humano está siempre presidido por la intencionalidad. Es verdad que todos los seres vivos podemos tener accidentes, una familia concreta, enfermedades, condicionamientos históricos, económicos y hasta climáticos que no tienen nada que ver con la libertad ni el libre albedrio, son asi y están determinados. Tampoco tenemos ninguna responsabilidad en estar en ese lugar donde una maceta nos cayó -por azar- encima de nuestra cabeza. En psicologia no entendemos el azar del mismo modo que lo entienden los matemáticos, en el sentido de aleatoriedad. Para nosotros el azar es aquello que no está determinado y si no está determinado, fijado, o pre-dado es porque nosotros podemos elegir qué hacer.

El azar asi visto es más bien un menú desplegable de incertidumbres, una especie de paleta de opciones que se abre ante cualquier itinerario vital. Ahora bien es necesario ahora realizar una matización, cuando usted va a un restaurante y elige un plato para comer está usted ejerciendo el libre albedrío, comer lo que le apetece. Este tipo de libertad está a su vez condicionada, por sus gustos y por su dinero, de manera que no existe un libre albedrío independiente de otros factores, todo está relacionado con todo. Del mismo modo las elecciones mentales que implican valores o proyectos de futuro, no se plantean tampoco en ausencia de otros condicionantes. Un hijo puede elegir ser médico como su padre porque existe una facilitación familiar para ello, aun en ausencia de toda intromisión parental. Las elecciones no se producen en el vacío sino que precisan de carriles, de guías que nos vienen de la tradición o de la mitología familiar por ejemplo. En este sentido el libre albedrío no es lo contrario del azar, sino los grados de libertad que los humanos tenemos en un contexto dado, instante a instante. El libre albedrio tiene dos limites: el azar en bruto por una parte y por la otra aquello que nos es imposible contemplar como opción elegible.

Esto nos lleva de la mano al siguiente argumento que reporté en este post sobre la causalidad kármica. La causalidad psíquica -el libre albedrío- es la capacidad de los humanos de elegir y operar dentro de ciertos limites, en un campo de elecciones que es al mismo tiempo terreno y kairós (oportunidad) dado que sólo podemos elegir lo que sucede en el presente pero no podemos cambiar el pasado ni el futuro, la causalidad kármica no excluye la causalidad ni tampoco el azar sino que supone una via de enmedio, asi la tradición budista en la autoría de Nagarjuna llamó a esta via la Madhyamaka bien estudiada por Francisco Varela y para lo que dirijo al lector interesado a estos post:

Enaccion, emergencia, sueño y creatividad

Flores y abejas: historia de un acoplamiento

Los enemigos del enjambre

La idea de Varela inspirado por esta tradición búdica es que cada elección construye una guía que facilita y restringe la paleta de elecciones siguientes como un desarrollo arboriforme o fractal de decisiones, este tipo de ideas compatibilizan el azar con la causalidad puesto que no nos es posible admitir ningún hecho sin causalidad y al mismo tiempo es tambien imposible pensar en una libertad individual por afuera de los limites de lo azaroso y de las propios condicionamientos con los que el sujeto viene al mundo.

El concepto que Varela llamó enacción y Humberto Maturana autopoyesis, es la tercera via que compatibiliza y resuelve en gran parte el dilema entre determinismo y idealismo. Eso si, el camino no es nada fácil porque nos obliga a construir un mundo sin fundamento último y también por tanto una ética sin Dios, ni castigos o beneficios individuales.

Los enemigos del enjambre

agosto 29, 2008

El espíritu de la colmena es una película de Victor Erice recientemente reestrenada (2004) y que vale la pena ver por tratarse de una de las obras maestras del cine español, sin embargo si la menciono en este post no es tanto para recalcar los méritos de actores, guión ,fotografia, dirección y narrativa de esta pelicula, ni para reflexionar sobre el mundo de la percepción infantil a través del inolvidable personaje de Ana Torrent, ni para hacer ver al lector la distancia que existe entre los mundos que habitan los adultos y sus niños, ni para hablar de la fotografía mágica de Cuadrado sino para reflexionar sobre su título.

Una idea que fue señalada por Maurice Metterlink para describir ese espíritu todopoderoso, enigmático y paradójico al que las abejas parecen obedecer, esa especie de estatuto cooperativo que las guía y que los hombres no llegamos a comprender porque ni es algo que tenga existencia propia ni tampoco algo que podamos descartar como inexistente, el enjambre no es sólo la suma de la comunidad de abejas, ni la unión de las abejas emparentadas entre si, ni es algo material que podamos medir o tocar, el enjambre es como la mente de las abejas.

Algunos biólogos han recurrido a la suposición genética para explicar este fenómeno donde el enjambre parece ser una propiedad común de todas las abejas, señalaron una estrategia evolutiva que consiste en priorizar el crecimiento rápido de una comunidad (de una especie) en lugar de asegurar una vida larga, efectivamente las abejas reinas pueden vivir tres años, pero el resto: obreras y zánganos viven solo tres meses, se trata pues de individuos prescindibles y de vida breve. Y además de eso clónicos, puesto que la reproducción entre ellas es sexual pero partenogenética, significa que los huevos fecundados son machos (zánganos) y los no fecundados hembras (obreras) lo que significa que todas las hembras son iguales genéticamente, son superhermanas.

Pero el enjambre no puede ser explicado sólo a través de la similitud de los miembros que lo componen, no se trata de una idea lineal con nuestros conceptos de cantidad o de autosimilitud, ni siquiera la igualdad genética de las obreras nos indica qué es lo que las lleva a compartir esa entelequia que es el enjambre. Entiéndase bien, lo misterioso no es la tendencia gregaria de los animales que les lleva a constituirse en manadas, bandadas, jaurías u hordas cooperativas o sociales, lo misterioso es la emergencia de una entidad que no puede tocarse, una entidad que va más allá de los individuos que la componen, algo que es inmaterial pero que tiene sus propiedades intrínsecas, algo que existe y a la vez no existe.

La mente de las abejas.

¿Pero cómo puede existir una mente fuera del cerebro de las abejas?

Precisamente esta debe ser la razón por lo que la ciencia tardó tanto tiempo en descubrir que el enjambre era una mente compartida por todas las abejas del panal puesto que las abejas carecen de corteza cerebral y resulta difícil imaginar una mente individual para cada una de ellas. Lo lógico es que pensemos que la mente está en el interior del cráneo, bien pegada al cemento de lo neurobiológico, anclada en lo material. Esta manera de pensar era bastante compatible con nuestra tradición occidental platónico-cristiana-cartesiana. De haber algo, esa espuma que se añadió durante siglos a lo material debía ser el alma y el alma era cosa de los teólogos, una especie de espíritu que pertenecía más a Dios que al cerebro, será por eso que nunca entró en contradicción con lo material, al menos desde el siglo de las luces hasta ahora. De hecho son muchos los científicos que trabajan en las neurociencias y que son, a su vez, creyentes, efectivamente ellos no sienten esa contradicción pues siguen siendo dualistas aunque renieguen del dualismo, alma y materia no entran en conflicto, pero mente y materia son entidades conflictivas. La razón es ésta ¿como explicar que fenómenos estrictamente locales como los que se producen a nivel molecular, a nivel de las neuronas den lugar a estados cognitivos, emocionales o conductuales? O dicho en términos más experienciales ¿cómo es posible que todos tengamos una conciencia de un Yo unificado a partir de aferencias fragmentadas que nos llegan desde nuestros órganos sensoriales?

Los que hayan leído un post que escribí hace poco y que se titula ¿Quien soy yo? ya habrán comprobado que nuestra experiencia del Yo es próxima, unificada e intuitiva y sin embargo tenemos una enorme dificultad para definirlo. Trate usted de contestarse a esa pregunta y descubrirá que todo lo que se le ocurre son recuerdos, fantasías, señas de identidad basadas en nombres, fechas, estados o circunstancias diversas, nadie sabe definir quién es porque ese ser en realidad no existe y sin embargo se trata de una experiencia universal ¿como puede explicarse esto?

Pues porque una cosa es preguntarse quién es uno y otra muy distinta es seguir siendo quien ya se es, en realidad no tenemos más remedio que seguir siendo, cosa bastante diferente a preguntarse quien es uno. Existe una discontinuidad, un salto entre eso que simplemente somos en nuestra vida cotidiana y esa pregunta que algunos llaman filosófica y que nadie en sus cabales puede ni sabe responder.

Necesitábamos una nueva categoría mental para conceptualizar ese salto, esa discontinuidad, algo que nos explicara cómo las abejas se reunen y forman un enjambre y que parece funcionar más allá de la voluntad de las abejas individuales, algo que nos diga como los cerebros construyen mentes individuales que se hacen preguntas sobre quienes somos. Ese concepto es lo que llamamos emergencia, algo que pudimos conocer a partir de los estudios sobre sistemas que nos permitió establecer una teoría que diera cuenta del funcionamiento de esos agrupamientos complejos donde dejan de regir las leyes físicas de lo lineal. La mente es una emergencia del cerebro, si, pero no está en el cerebro, ni está en parte alguna, porque no ocupa lugar o si ocupa algún lugar está en todos los lugares sin que al mismo tiempo podamos meterle el dedo en su esencia pues tampoco es material sino algo intangible, un trasfondo no-conceptual.

Pero al mismo tiempo que es algo intangible todos nosotros tenemos la experiencia de tener una mente e incluso somos capaces de intuir que nuestros congéneres tienen a su vez otra. La existencia de la mente es algo que no precisa demostración, es algo intuitivo que forma parte de la experiencia íntima de cada uno de nosotros, mente y alma son cosas bien distintas: la primera es una emergencia de lo material, la segunda un resoplido de Dios.

Pero el concepto de emergencia por si solo no termina de enseñarnos los vericuetos por los que los fenómenos locales se convierten en fenómenos unitarios allá en la mente ni como las abejas individuales construyen enjambres. Cuando me duele el pie, no me está doliendo un pie aislado de mi cuerpo, sino que me duele mi pie y todo mi Yo se encuentra afligido por la sensación de dolor, no es un pie que duela en las Ideas platónicas o que duela en suspensión en el aire, sino que me duele allí donde el pie se encuentra: en lo más cercano: a la tierra, allí donde moran los pies. Tenemos una experiencia del dolor de pie unificada con nuestra propia identidad, ¿cómo es esto posible?

Si nos imaginamos la mente como un espejo de la naturaleza -tal y como se la imaginaba Descartes- nuestra mente seria sencillamente una máquina que procesaría datos externos, los transformaría en símbolos que guardaría y luego recuperaría de nuevo para dar una respuesta dirigida hacia la realidad, pero este tipo de representacionismo de la mente se encuentra en franco retroceso. Hoy tendemos a pensar la actividad mental en términos de enacción o autopoyesis (Maturana y Varela), de manera que cuando percibimos un color no estamos representándonos ese color en nuestro cerebro sino que lo que estamos haciendo es adelantar una hipótesis perceptiva sobre lo que vamos a ver, de manera que la autopoyesis puede definirse como una percepción guiada por el movimiento, por la intencionalidad. En este sentido veríamos el color cuando nuestro cerebro previamente se ha movilizado en términos de percibir ese color concreto y no otro. Este es el concepto de autopoyesis que en parte se opone al modelo representacionista donde la mente-cerebro seria una especie de receptáculo pasivo de algo que nos viene pre-dado en la realidad. En este modelo de pensar la percepción la realidad es en parte una construcción de nuestra mente que percibe aquel mundo que su percepción puede guiar y no otra y digo en parte porque la realidad tiene leyes que escapan a nuestra intencionalidad como la existencia de la luz o la gravedad. Realidad y percepción sufren pues un acoplamiento (en este post puse un ejemplo de este acoplamiento entre abejas y flores) que es lo mismo que decir entre individuo y medio ambiente y en este caso de las abejas un acoplamiento entre abejas y su nicho ecológico, pues el citado acoplamiento sólo puede darse en ese lugar y no en otro.

Es en ese sentido pues que la abeja y el panal son la misma cosa o la abeja y su nicho ecológico. No pueden entenderse el uno sin el otro y lo mismo sucede con el cerebro ya la mente, ambos son la misma cosa tal y como sostiene la ciencia oficial en sus discursos políticamente correctos, ¿pero entonces por qué la experiencia humana ha sido fragmentada de la ciencia? ¿Por qué los científicos no ponen nada suyo cuando hacen ciencia o lo que saben en su entorno personal? ¿Por qué existe esa fragmentación entre los que investigan sobre la serotonina y los que leen a Paracelso, utilizan la homeopatia o hacen Reiki?

Los enemigos del enjambre son en realidad tanto los objetivistas, materialistas o reduccionistas como los subjetivistas, esotéricos o sanadores por la fe. Todos son nihilistas pues todos sostienen creencias a sabiendas de que son falsas, les sucede tanto a los materialistas como a algunos espiritualistas, la razón es que todos necesitan creer en algo y muerto Dios, el único sostén o fundamento que les queda es la materia para unos o un Dios new age inventado a la propia medida de otros.

Todos son enemigos del enjambre y de la idea de una mente y todos además son los principales enemigos de una redención del hombre por el hombre, de una autocuración científica desde la propia experiencia mental o de un pensamiento planetario que asegure o provea a los humanos de lo que queremos: salud, bienestar y longevidad.

¿Quien soy yo?

agosto 11, 2008

Ahora que estamos en verano y si tiene usted la suerte de no estar viviendo en una ciudad con toda esa contaminación lumínica a su alrededor que suele acompañar a las ciudades le recomiendo que mire el cielo. Y que descubra si aún no lo había visto antes la enorme cantidad de estrellas que tenemos en nuestra galaxia (varios cientos de miles de millones) aunque de todas ellas sólo unas pocas son visibles. Pero no importa cuantas ve, porque este post no va de astrología ni pretendo enseñarle a mirar el cielo. Este post en realidad no va de cosmología sino de filosofía aunque naturalmente abordaré quizá algun aspecto de cosmología general para ilustrar un hecho fundamental: toda esa luz que usted contempla cuando mira las estrellas procede de lugares remotos y de un espacio-tiempo que ya no es, toda esa luz que usted percibe pertenece al pasado puesto que la estrella más cercana a nuestro Sol, -Proxima Centauri- está a cuatro años-luz, y después de esta ya tenemos que empezar a contar las distancias en cientos de años-luz.

Cuando usted mira el cielo estrellado está usted mirando pues al pasado.

Un poco lo mismo que cuando nos observamos a nosotros mismos y este es precisamente el giro que quería dar ahora a este post. Cuando nos autoobservamos también estamos mirando al pasado aunque no somos demasiado conscientes de ello, igual nos pasa cuando miramos las estrellas: que creemos que están ahi encendidas como si fueran las lucecillas de una verbena, nada de eso, esas lucecillas que vemos ya no están alli, la verbena se terminó hace millones de años luz.

Y esa es la trampa que se encuentra oculta en el verbo mirar y sus correlatos, ver, observar o descubrir.

No sabemos mirar porque cuando miramos lo hacemos desde un concepto. Desde la neblina de esas gafas que nos impiden ver las cosas tal y como son, no importa si lo que miramos es un árbol o una flor, no importa lo sencillo que sea aquello que miramos: siempre lo hacemos desde nuestra previa categorización del mundo, la cosa ya se complica cuando miramos a nuestro prójimo y mucho más cuando nos miramos a nosotros mismos.

¿Y qué podemos aprender de eso?

Pues que nadie sabe como es en realidad porque siempre se mira a través de una abstracción, una abstracción de si mismo y ahora voy a conectar ya con el titulo de este post que es una pregunta ¿quién soy yo?

¿Y cómo saberlo si cuando nos miramos lo hacemos desde esas gafas conceptuales que llevamos puestas cuando miramos cualquier cosa? He hecho un pequeña encuesta entre mis conocidos y a la pregunta de quién soy yo, la mayor parte de respuestas obtenidas se acumulan y parapetan entre entre estos conceptos:

  • Un nombre, unos apellidos, un carnet de identidad como aquella canción de Serrat titulada “Que bonita es Badalona”.
  • Un cuerpo, una cara, una presentación social.
  • Una profesión.
  • Un pueblo, un origen, una ciudad o entorno social, etnia o grupo.
  • Un estado civil, un hijo, un padre, una maternidad, una familia.
  • Una hazaña deportiva, una afición, un viaje, una aventura, un periplo.
  • Una obra literaria, científica, politica, etc.
  • Un carácter, una patología, una enfermedad, una forma de ser.

¿Ya se ha hecho usted a si mismo esa pregunta?. Bien, ahora imagínese que ha escrito cinco respuestas diferentes a esa pregunta en cinco diferentes papelitos y comience a descartar una por una sus respuestas. Al final se quedará con un ultimo papelito en sus manos. Esta ultima respuesta es el Yo que usted cree esencial, el resto, los descartes son Yoes accesorios, prescindibles. ¿Estamos de acuerdo?

¿Cual es su ultima carta?
Bueno no hace falta que me lo diga si no quiere pero le voy a dar la respuesta que dio Shopenhauer a esta pregunta. Shopenhauer era uno de esos pensadores que invirtieron gran parte de su vida en pensar sobre este mismo asunto que les planteo y que se debatió toda su vida en la contradicción de no importarle nada lo que los demás opinaran de él y que por consiguiente no leyeran sus obras y al mismo tiempo la necesidad -inconsciente diríamos hoy- de ser reconocido por sus coetáneos o al menos por la posteridad, algo que él mismo pronosticó. Por eso escribió su obra póstuma “Parerga y Paralipomena” un libro sobre aforismos y proverbios precisamente dedicado a este menester.

No hace falta que les diga que este señor ha sido uno de los pensadores que más han influido en la manera en que nosotros hoy nos imaginamos el mundo, se puede decir que Shopenhauer era un ser obsesivo, misantrópico y excéntrico pero de tonto no tenia ni un pelo. Por ejemplo, el cayó en la cuenta antes de Freud que la sexualidad humana no sólo era importante sino que suponía el eje de torsión sobre el que se edificaba todo deseo humano: todo remitía en ultima instancia a la sexualidad. Pero su hallazgo filosófico más importante y por el que es reconocido académicamente hablando es que -como él mismo proclamaba- había resuelto el problema del noumeno kantiano.

Kant había sido su maestro y era en aquella época junto a Hegel uno de los bastiones de la filosofía alemana. Lo que Kant planteaba es algo que hoy ya no discute nadie: que la realidad que percibimos no es la realidad-real, sino aquella parte de la realidad que somos capaces de representar y que al ser representada se modifica. Kant dividió la realidad en dos partes: la realidad fenoménica de la que tenemos noticia a través de nuestros sentidos, por ejemplo de un dolor de vientre, o el picotazo de una abeja y la realidad noumenica es decir aquella parte de la realidad que no podemos representar y que escapa de este modo a nuestra percepción. Volviendo al ejemplo del árbol y la flor es evidente que cada persona ve un árbol o una flor distintos según su experiencia previa. Recuerden ustedes cuando vieron un árbol o una flor por primera vez, quizá algunos tengan la experiencia de recordar la primera vez que vieron el mar. Esa mirada de niño, inocente del que descubre algo por vez primera es la experiencia noumenica, pues sin experiencia previa no seria posible tener una experiencia fenoménica de qué cosa es el mar y esa primera mirada limpia de categorías ya no volverá a producirse nunca más.

Es por eso que la infancia es aquel lugar donde codificamos el mundo y es por eso que la infancia sea tan vulnerable a cualquier suceso que la perturbe.

Lo que Kant plantea es la imposibilidad humana de captar la realidad tal y como es pues en toda realidad existe algo noumenico que no está codificado, no está representado y es por tanto inefable. Y lo que decimos hoy es que nuestra percepción de la realidad contiene siempre un cierto sesgo que va aumentando cuanta más implicación emocional tenemos con lo observado. Por ejemplo solemos cometer más errores cuando observamos algo que nos desagrada que cuando contemplamos algo agradable. ¿Y qué decir cuando nos observamos a nosotros mismos y a nuestras razones?

La novedad que Shopenhauer introdujo en la teoría Kantiana es que hay algo en el noumeno que si puede ser apresado, no todo él es opaco o inaccesible para la experiencia mental humana. Y si puede ser apresado es porque tenemos un instrumento que nos lo posibilita, este instrumento es el cuerpo o como diríamos hoy en términos más psicológicos, la intuición, la subjetividad o la capacidad de anticipación.

Hoy sabemos que nuestra mente es un simulador intencional de acciones, es decir algo que va más allá que la experiencia pasiva y receptiva que Kant le asignó. La mente humana no solamente recibe inputs de la realidad sino que los crea constantemente y más que eso: a través de ese juego constante de inputs y outputs modificamos la realidad. O dicho de otra forma: la realidad no es algo objetivo e inamovible sino que interactúa con ese generador intencional que es nuestro cerebro y la modifica.

Shopenhauer tenia razón.

Pero seguramente al definir su Yo esencial también se fue por “los cerros de Ubeda” pues contestó a la pregunta que es el titulo de este blog de esta manera:
“Yo soy el autor de El mundo como voluntad y representación”, su obra maestra donde aborda precisamente todas las cuestiones que he esbozado anteriormente.

Es indudable que esta obra ha tenido una gran influencia en la manera en que hoy entendemos la mente humana pero asi y todo lo que yo creo es que Shopenhauer se equivocaba al darle tanta importancia su obra.

Porque una obra no es lo que uno es sino algo que ha hecho.

¿Pero entonces qué es lo esencial en el ser?

Tal y como dice una amiga mía que responde al nombre de Ana di Zacco, el Yo esencial es un vacío con conciencia. O dicho de una manera más simple, lo que yo soy y usted es es simplemente eso el Ser replegado sobre si mismo: ya lo dicen los físicos que el vacío absoluto no existe y que siempre se conserva algo de energía, seguramente esa energía que anima lo animado es precisamente lo que Shopenhauer llamaba la Voluntad y otros como Freud llamaron la libido, otros el chi y otros de cualquier otra forma, pues ese vacío burbujea y se expande como dicen que hace el universo, es expande desde el principio de los tiempos que ahora se llama big bang o sea desde que decidimos nacer.

Pero ese vacío aspira a rellenarse, a veces le basta un nombre, una propiedad, una bandera, unas señas cualesquiera de identidad, pero es precisamente esa identificación la que nos separa de los otros y no sólo de los otros sino de la realidad, es por eso por lo que algunos como Krishnamurti se empeñan en decirlo:

De lo que se trata es de aprender a mirar.

Para aquellos que quieran aprender a ver las estrellas y no quieran tropezarse con sus recuerdos, sus condicionamientos, sus prejuicios o sus sesgos perceptivos les aconsejo lean este post donde recogí precisamente un texto de este autor y que se llama “El arte de ver”.

El arte de mirar como si fueramos niños, mirar dentro de uno mismo: ahi está la clave tal y como dice este poeta zen:

Y que viene a decir que el Yo esencial es el Ser siendo

Como una espada que corta,
pero que no puede cortarse a sí misma;
como un ojo que ve, pero no puede verse a sí mismo.
La ilusión de la división proviene de que la mente intenta ser a la
vez mente e idea de la mente,
debido a un fatal confusión entre hecho y símbolo.
Para poner fin a la ilusión, la mente tiene que tratar de actuar
sobre sí misma.
Quietamente sentado, sin hacer nada,
llega la primavera y crece la hierba sola.

Cheng-tao Ke

En este video encontrará usted una explicación a esa pregunta ¿quien soy yo?, se trata de una conferencia de Francisco Varela sobre la conceptualización de su noción de emergencia y como el Yo a pesar de no existir y tampoco de existir es una experiencia tan intima y cercana.

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