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El éxito del BDSM en Internet y la literatura

febrero 9, 2013

bdsm

Aquellos que hayan leido este post sobre gustos sexuales en Internet ya pueden decir que están al dia en sus intuiciones. Es muy probable que no se sorprendan, puesto que la citada encuesta solo hará que confirmar sus impresiones iniciales: aquellas que enfatizan el hecho de pertenecer a una especie especialmente dotada para la sexualidad y que ha tenido un enorme éxito reproductivo precisamente a causa de nuestra capacidad casi infinita para construir simbologías eróticas.

El éxito de ciertas sagas literarias como la de “Sombras de Grey” merece una cierta hermenéutica para llegar a entender el fenómeno que es ciertamente similar al de otras sagas literarias de enorme éxito editorial como la de Larsson y su heroina aspergeriana o la los vampiros adolescentes (Crepúsculo creo que se llama).

El caso es que la literatura BDSM tiene mucho éxito, tanto que incluso existen blogs especializados en la critica literaria sobre el tema. Sus prácticas se ha puesto de moda al menos en tres aspectos: como modelo tribal urbano (una forma de vida), como una estética glamurosa con ciertos toques fetichistas y como exploración del inconsciente colectivo, en este último apartado apareceria brillando con luz propia toda una industria de lo fantasmático que aparece en diversos modos en la literatura (para consumo de ellas) y en la pornografia que se distribuye en la red (para consumo de ellos).

¿Pero qué es el BDSM?

El BDSM es un conjunto de conductas -usualmente en contextos íntimos- de prácticas sexuales que tienen que ver con:

  • La dominación y la sumisión sexual explicita en entornos eróticos con independencia del sexo de los participantes.
  • El fetichismo, o uso de prendas cargadas de sentido sexual, como las medias y ligas, los zapatos de tacón, los velos, antifaces, collares de perro, cadenas, etc.
  • El supremo goce de la pareja D/s parecen ser los azotes en las nalgas y sobre todo la ilusión de indefensión que procuran las ligaduras..
  • El uso de técnicas de humillación, castigo y de “esclavitud” de un miembro sobre el otro.
  • Un escenario ritualizado y pactado de antemano.

Las prácticas BDSM pueden ser clasificadas en tres grupos de actividades: castigo, humillación y sumisión. Y de hecho se trata de conductas prohibidas, proscritas y censuradas socialmente. Curiosamente nadie puede prohibir la esclavitud doméstica o mutuamente aceptada. Esa es una clave. Todo parece indicar que ciertas conductas se han desplazado a la intimidad del dormitorio pues no pueden ejercerse en publico. Más concretamente los castigos corporales a los niños por ejemplo están prohibidos en todas las escuelas de Europa occidental y en algunos paises tambien en el ámbito doméstico o familiar.

Pero lo interesante es comprender que el BDSM es una simulación, es decir no se trata de una práctica de abuso sexual o de maltrato sin más, gratuito o impuesto a la fuerza sino una ritualización de esta misma cuestión. Algo que sucede dentro de unos limites variables.

Para conocer mejor que es esto de la ritualización lo mejor es leer este post sobre el masoquismo que escribí hace poco.

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Los efectos terapéuticos del BDSM.-

Las prácticas BDSM son -como ya he dicho- una simulación, pero para que esta simulación tenga efecto es necesario que el cerebro se las crea. La simulación ha de transcurrir en un escenario trágico, de incertidumbre y en cierto modo como de pelicula gótica o de miedo, de lo contrario carece de efectos terapéuticos. La dificultad pues está en conseguir una escena que sea lo suficientemente cercana a lo real para ser reconocida por el cerebro como dominación o sumisión verdaderas o una escena falsificada, una broma o juego sexual para romper la rutina, en cuyo caso el cerebro no la computará como BDSM verdadero.

La verdad es que las relaciones de dominacion/sumisión son parte de nuestra historia filogenética, son adaptaciones en el sentido evolutivo de la palabra y son conductas por tanto disponibles para cada uno de nosotros en función de las circunstancias de la vida. El problema es que están negadas por la cultura. Ser hoy una mujer sumisa o un hombre dominante hoy son roles pocos deseables y politicamente incorrectos, se situan de forma marginal en el discurso social, casi tanto como ayer un hombre sumiso o una mujer dominante pudieron ser anatemizados de la vida deseable.

Y es por eso que el masoquismo fue descrito originalmente en hombres de cierto nivel intelectual, generales, filosofos, jueces, médicos o empresarios acostumbrados a mandar fueron los primeros pacientes de aquellos que describieron estas conductas y las enclavaron entre las perversiones sexuales hoy parafilias (como Krafft-Ebing).

Hoy el unico valor deseable y permitido es ser una mujer competente y asertiva, independiente y autónoma y un hombre feminizado y domesticado al que no se le vea demasiado la pluma de su testosterona glandular. Ambos son los modelos impulsados por el ginocentrismo imperante.

Y esta es precisamente la causa del despunte del BDSM.

Hay algo en los humanos que no impele a rebelarnos cuando sentimos que algo se nos impone desde fuera y lo que se nos impone hoy en el discurso oficialmente aceptado es el de la igualdad. Los discursos de la igualdad paradójicamente han llevado a muchas mujeres a explorar sus fantasias de sumisión (su hembra interior) y a los hombres las de dominación (su macho atávico interior). Y cada uno naturalmente las ha explorado según su idiosincrasia. La mayor parte de este publico las ha explorado desde la barrera, es decir desde la literatura o la pornografía que es a fin de cuentas, la narrativa de otro, dejandose llevar sin participar.

Y por eso el éxito del Sr Grey, porque este hombre si bien muy edulcorado y romanticón (necesario comercialmente para que las mujeres se sientan atraidas)  es la fantasia secreta de muchas mujeres, del mismo modo que el éxito de “Crepusculo” está relacionado con la fascinación de las mujeres por los chicos malos.

Pero ese es otro post.

Bibliografía.-

Francisco Traver: “Un estudio sobre el masoquismo”

Un futuro de androides perfectas

febrero 1, 2013

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Las mujeres perfectas no existen a pesar de que existe una pelicula que afirma lo contrario. Los hombre perfectos tampoco existen pero no es de hombres de lo que voy a hablar, porque la mayor parte de nosotros, los hombres somos superfluos, tanto desde el punto de vista reproductivo como desde el punto de vista sexual.

Soy de los que piensa como Freud y Reich que la gran asignatura que tiene nuestra especie es la del sexo, más concretamente de la privación o del disgusto o insatisfacción sexual de sus usuarios, no tanto por represiones o moralismo (que ya quedan pocos) sino por conformidad con lo que hay. Compaginar eso que llamamos civilización con el deseo sexual es algo complicado y que requiere de grandes equilibrios y desequilibrios que conviven con bolsas de inanición y de miseria que condenan a muchos hombres al ostracismo, al rencor, al delito, los crimenes sexuales, la pederastia o la alienación.

No me cabe ninguna duda de que estos males impresos en la cultura proceden de un mal reparto de las mujeres tal y como dicen los antropólogos que se han ocupado del asunto: las mujeres son un bien escaso, al menos las mujeres que no piden peajes insostenibles en forma de compromisos eternos. Pero hay otros hándicaps en esto del intercambio sexual y de las oportunidades de goce -dado que no todas las mujeres son igualmente deseables- y que estas desigualdades se encuentran en la raíz misma de la hominización, de modo que no son de esperar grandes cambios en la naturaleza humana, es la que es.

Las mujeres siempre llevarán ventaja en las relaciones a corto-plazo y serán menos abundantes que los hombres, del mismo modo tenderán a la monogamia, y serán menos activas y más conformistas -sexualmente hablando- que los hombres. Del mismo modo los hombres parten con una ligera ventaja en el largo plazo pero los peajes son demasiado costosos de mantener salvo para los ricachones o los guaperas.

De manera que siempre existirán bolsas de deprivación, de codicia, de lujuria más o menos contenida y de rechazos y decepciones, de miedo al abandono y de rencor misógino. El hombre es más dependiente de la mujer que al revés y lleva la peor parte en el reparto de la escasez.

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En un post anterior y a propósito de un libro de David Levy que titulaba “Sexo y amor con robots”, ya me detuve a hablar de esta utopía -para algunos distopía- que seria poder disponer de robots siliconados para satisfacción de aquellos deprivados que tanta hambre pasan. Todos conocemos casos.

Para mi, el libro de Levy no es en absoluto una distopía sino que pienso que es la única forma de regularizar y homogeneizar el mercado sexual que en la actualidad depende demasiado de los gustos (intereses) femeninos y de la castidad impuesta. Y es por eso que existen prostitutas y no prostitutos entre otros subproductos del mal reparto.

Pero ¿no seria mejor disponer de una sexual doll a tiempo completo que recurrir a la prostitución?

En esta página -tecnología alemana- ya puedes elegir tu androide segun tus gustos y prestaciones. Y en este album puedes ir eligiendo.

Claro que se puede afirmar que por muy perfectas que sean no dejan de ser muñecas con ciertos dispositivos evacuadores de emisiones espermáticas. Y es verdad que estos dispositivos no pueden quitarse de encima cierto siniestro parecido con los autómatas de pelicula de miedo. Para consumo de fetichistas o desesperados, si.

¿Se acuerdan ustedes de los primeros móviles? ¿De aquellos que llamábamos ladrillos y que llevaban antena y todo y pesaban como una piedra?. Recuerdo cuando empezó esta industria de los móviles que solo los usaban los hombres de negocios, esos que andaban todo el dia colgados a su ladrillo comprando y vendiendo valores. Entonces era frecuente que criticasemos a aquellos pioneros, parecían ciertamente ser snobs y uno no encontraba ninguna diferencia entre el móvil, el fijo o la cabina de telefónica si necesitaba llamar.

Pero el mercado de los móviles se fue sofisticando  y abaratando, hasta el punto en que hoy todos (hasta los pobres) tienen móvil. Se ha convertido en un articulo irreemplazable y lo ha hecho yendo más allá de sus propias prestaciones, los móviles se han vuelto inteligentes (smartphones) y sirven para cosas que no estaban entre su programación inicial de llamar por telefono.

Algo asi, presumo sucederá con las sexual dolls. No solamente se mejorará su apariencia fisica y su tacto y contacto sino que pronto andarán, se moverán y serán cada vez mas proto-humanas sin serlo. El propio Levy adelanta que incluso tendrán dispositivos para hablar y mantener conversaciones según los gustos del clientes y sus orgasmos podrán programarse o bien se llevarán a cabo a mano.

¿Existirían en una sociedad así los delitos sexuales? ¿Podrán ser acusados los sádicos de quemar, asesinar, ahogar o desmembrar a sus muñecas? ¿Podrian existir muñecas aniñadas para satisfacción de pederastas?

Es de prever que esa utopía de muñecas sexuales puede cambiar este panorama de abusos y crimenes relacionados con la sexualidad que tanto abruma a los machos de nuestra especie y por el que nuestra sociedad paga un precio tan alto.

Una de las preguntas filosóficas que algunos se harán es ésta: ¿Pero estas sexual dolls serán capaces de amar? ¿Y ese amor será verdadero?

La misma pregunta me hice en este post acerca de la verosimilitud de los sentimientos entre humanos y humanoides y me serví de Blade runner para alumbrar esta cuestión filosofica. ¿Sabe o no sabe Harrison Ford que Daryl Hanna es una mutante? ¿Lo es o es humana?

En cualquier caso parece que no le importa demasiado.

Post relacionado.-

¿Por que nunca lograremos la igualdad reproductiva?

Las máscaras de la fé

agosto 13, 2012

La fé como todo el mundo sabe es creer en algo sin pruebas. He hablado en algunos posts anteriores sobre la idea de que la fé, no es un simple ejercicio de ignorancia o de pusilanimidad sino una tecnología muy importante de nuestro cerebro y que suele coincidir con nuestros planes más secretos de redención o de brillo. Creer sin pruebas es una prestación a la que nos impulsa nuestra condición de seres deficitarios que se hacen preguntas y que sin embargo no tienen a su disposición las herramientas necesarias para construir hipótesis ni la valentía para verificarlas. Ni ganas.

La fé, es sin duda una posibilidad al alcance de todos, barata y democrática.

Al principio la fé se alimentaba de tótems, de espiritismos varios, de ídolos, de la sensación de que habia algo más allá, ¿dónde van los que pierden el aliento y mueren?, todas esas preguntas metafísicas que ya el homo habilis llegó a plantearse. El problema de la fé es que ha evolucionado mucho desde nuestra mentalidad medieval, alli donde entendíamos que todo era un plan de Dios y que a nosotros no nos cabia otra sino adecuarnos a ese plan y encontrar en él alguna pista sobre el proceder de los Dioses, fueran cuales fueran.

El caso es que el personal sigue teniendo mucha fé, pero el caso es que no lo saben. Ya no creen en Dios y es por eso que lo han inventado según sus conveniencias y es asi que se explica el éxito de la new age que posibilita la inducción de un Dios individual, un Dios a cada manera (in my way).

La new age puede definirse como un movimiento cultural que trata de revitalizar todo aquello que la ciencia y el conocimiento -con razón o sin ella- descartó del mundo de lo racional por considerarlos algo cercano a la brujeria, la magia, lo oculto y lo esotérico, y es asi como las hipótesis ciberparanoicas, las interpretaciones sesgadas, las creencias sobrenaturales más o menos disfrazadas de astrología o de extraterrestres y las mentiras con buena prensa se divulgan en la red. Pues sin red no habría new age y puede considerarse a la misma, como el eje de torsión de estas ideas ingenuas y de buena apariencia que las conforman.

La new age puede considerarse como una condensación de creencias orientales, ideas politicas anarquistas, medicinas alternativas y sobre todo una desconfianza extrema en los valores en los que uno -paradójicamente vive- y que al mismo tiempo rechaza para adentrarse en ideas sobadas como la del “buen salvaje” o la “tabla rasa”. Hay también una new age politica e incluso gastronomica, una new age sexual y otra new age económica que no tiene en cuenta la evidencia del dinero,  los gastos y el valor que cada uno de nosotros añade con su actividad y que tratan de emprender cruzadas insostenibles con el gasto -sanitario por ejemplo- mientras en otro lado defienden el gasto sostenible. Dicho de otra manera: la new age es un agregado de creencias y prácticas sincréticas sin ton ni son que encuentran su legitimidad precisamente en la marginalidad de sus propuestas. Como si todas las ideas que hemos ido descartando fueran, por eso mismo, verdaderas.

Recetario de imágenes new age.-

Me he dedicado a recolectar algunas sentencias y soflamas new age para que el lector pueda apreciar la ingenuidad bienintencionada, la mezcolanza de temas y causas que se defienden muchas veces contradictorios entre sí y la negación de las disciplinas cientificas como fuente de conocimiento estandard.

1.- Politicas.-

Y que puede simplificarse asi con respecto al sistema:

O sea que “os den”: que es lo mismo que se critica aqui:

2.- Derechos humanos.-

Por otra parte una de las causas new age que acapara mas atención son los animales y sus derechos, algo que sorprende por la animalización con que se trata a algunas personas de derechas casi siempre.

Hay tambien tabúes, por ejemplo el de los toros, por eso no subiré ninguna imagen de tan preciado animal por solidaridad con los antitaurinos ni tampoco de ratitas de laboratorio. ¿O si? Ahora que el enmigo se llama Tordesillas ya podemos publicitar la tortura.

Una de las barricadas donde los newageros han encontrado carnaza es en el tema de los ilegales, una trinchera que puede dar mucho de sí aunque nadie sepa como sufragar los gastos de los legales.

Como dice aqui todos fuimos ilegales en algun momento aunque antes se les llamaba colonos.

Y la metáfora del nazi vuelve para renombrar a los que pretenden cobrar los servicios sanitarios a los que mo los pagan.

El culto a las diferencias también es muy newagero, y el de las minusvalías aunque en otro lugar se proclame el derecho al aborto

3.- Recetas de salud mental.-

Estas recetas son aun peores que las del ministerio de Sanidad, ya sabes, si no eres feliz es porque no quieres.

La clave está en deshacerse del rencor. Cosa fácil y al alcance de cualquiera.

Y la solución de todo, la pócima que todo lo cura es el amor.

¿Por qué elegir pues la desgracia si todo depende de ti?

Las contradicciones parecen no importar demasiado en la filosofía new age que trata de diversificar un culto a todo lo esotérico o exótico -intrinsecamente bueno-, la unica barrera “mal vista” es la defensa de los valores en los que se vive, lo que nos da de comer , la negación de nuestras verdaderas creencias que no son otras sino la forma en que vivimos y de qué vivimos y que aunque parezca imposible son las que nos sostienen.

Ya me he cansado de poner ejemplos, la filofofía new age es insostenible intelectualmente halando, de modo que le auguro un gran porvenir pues es la fé ( y el rencor) y no la razón quien la alimenta: la nostalgia de cuando teniamos un Dios al que adorar y unos reglamentos que obedecer. Antes de ser laicos y libres.

Hasta que el hombre descubrió que él era Dios.

Lo malo es cómo poner de acuerdo a tantos diosecillos.

El antibatman

julio 22, 2012

Batman es un personaje de ficción que ha dado lugar a una extensa saga de películas siempre con el tema de fondo de alguien que trata de preservar el Bien en un mundo donde las fuerzas del Mal conspiran para aniquilarlo. Fuerzas del Mal personificadas en un personaje conocido como “Bane” que representa lo diabólico en cada una de esas versiones.

De Bane precisamente se disfrazó este estudiante de neurología para acudir armado hasta los dientes el día que en Denver se llevaba a cabo el estreno de la ultima de la serie, con un cine lleno de niños y adolescentes y de cuya noticia tiene el lector suficiente informacion por los diarios. Hace ahora precisamente un  año tenia lugar en la modélica Noruega un crimen en masa similar perpetrado por un tipo llamado Breivick del que hablé aqui y perteneciente a la extrema derecha que pretendia limpiar el mundo de todo vestigio de interculturalidad, atacando a las juventudes socialdemócratas de aquel pulcro pais que se habian concentrado en una isla para celebrar algo relacionado con el partido laborista.

La similitud entre ambos crímenes en masa es tal que los psiquiatras consultados por la prensa -en ambos casos- han dicho lo mismo, tanto que ya resulta predecible y que los periodistas pueden usar de forma calcada para la proxima ocasión en que se produzca un hecho similar. Unos dicen que es un psicópata, otros que e sun psicótico. Lo que no dicen en este caso es que se trata de un crimen de ultraderecha a no ser que el citado Joker sea ultraderechista, cosa de la que también se acusó en su dia a Superman. Lo cierto es que en este caso no se puede acusar a los sospechosos habituales como en el caso de Breivick, donde parece que las aguas han vuelto a su cauce al haber identificado al enemigo: la intolerancia de extrema derecha o una supuesta esquizofrenia.

Lo cierto es que estos crímenes no son ni psicopáticos (carecen de objetivos o ventajas para el criminal) ni esquizofrénicos pues presuponen una planificación que precisa una inteligencia muy lúcida y mantenida durante mucho tiempo. Lo cierto es que no sabemos responder a la pregunta ¿Por qué lo hizo? ¿Cual fue su móvil?. O al menos no resulta fácil desde una perspectiva naturalistica.

La pregunta es eminentemente policiaca y carece en cierto modo de sentido psicológico. No tenemos más remedio que apelar a una disciplina de rango superior, a la filosofia.. Resulltaria tentador y muy tranquilizador suponer que se trata de locura simple, pues casi todo el mundo parece suponer que toda conducta humana tenga un propósito.  En estos casos no hay mas propósito que el de emular al Joker, al Malo de la pelicula y salir en la foto.

La gente común no sabe -aunque hace chistes sobre ello- que las instituciones psiquiátricas y penitenciarias están llenas de sujetos que se creen Napoleón, aunque Napoleón ya no es objeto de culto y ha pasado de moda. Se mantienen sin embargo los delirios mesiánicos, los que creen ser o bien Jesucristo, o la Virgen o directamente el mismo Dios.

Lo cierto es que hay mas locos identificados con Jesucristo que con Judas Iscariote o con Poncio Pilatos, de manera que estos individuos son en cierta forma “buenos” en el mismo sentido que su identificación. Otra cosa sucede cuando la identidad preferida es la del malo como sucedió con Charles Manson y ahora con este jovencisimo Joker, criminales identificados con lo satánico con el mal en sí mismo.

La novedad de este caso en comparación con otros asesinos en masa es la emergencia de un arquetipo nuevo, un arquetipo de ficción, un arquetipo de comic, naif y un poco cutre como es Batman y su antibatman, que es lo mismo que decir Dios y el demonio solo que en versión moderna y laica.

¿Pero es posible que James Holmes creyera ser el Joker?

Creer ser una persona distinta a la que somos no es un sintoma psicótico, por ejemplo en los niños es muy frecuente, en los actores una profesión. Para un niño, “me gusta esto” significa “soy, o tengo esto”, algo que recibe el nombre de pensamiento mágico. Una identidad puede ser falsa pero es siempre el producto de un deseo anterior potente e inmodificado en el tiempo. Es seguro que Holmes en su calenturienta mente infantil se hubiera obsesionado con ese personaje o con el mismo Batman, tambien con su éxito y su notoriedad. De manera que en un momento determinado ponerse a hacer de Joker tiene tanta coherencia como ponerse a predicar en Hyde Park si uno cree que es Jesucristo.

Ahora bien el deseo de ser Batman o el Joker no explica la conversión “real” en el personaje ni explica el liarse a tiros en un cine. Hace falta algo más. Efectivamente, hace falta vivir en un país donde el acceso a las armas sea fácil, legal y habitual. Ese crimen seria muy dificil en nuestro recortado país.

Pero el acceso a las armas por si mismo tampoco explica del todo la tragedia, las armas serian la causa eficiente en el sentido aristotélico y explicarian el cómo, pero no constituyen un principio de razón suficiente, hace falta algo más.

Ese algo más que falta lo proporciona la prensa. Se trata de un crimen mediático. ¿Qué significa esto? Pues que una de las razones de estos crimenes son la posibilidad de dar al megalómano protagonista la atención de los medios durante un cierto tiempo, es por eso que estos crimenes – y aqui está la tragedia adherida a los mismos- se contagian. Dan ideas a otros que andan explorando esa via de notoriedad, tanto es asi, que es posible predecir que a más atención y escándalo y horror internacionales del acto más personas habrán logrado infectarse con ese meme.

El lector que haya llegado hasta aqui no debe concluir que Batman induce a la maldad, o que las noticias inducen a los crimenes aunque puede rechazar la venta legal de las armas que hemos identificado ya como causa eficiente.

Lo que nos lleva de lleno al principio de razón suficiente ¿Por qué pasan estas cosas?

La mayor parte de nosotros, si vamos a ver una película de Batman podemos sentirnos identificados con el héroe o con el villano pero no perdemos los contornos de nuestra propia identidad y en cuanto salimos del cine ya nos hemos deshecho de la fascinación que hubiera tras la contemplación de escenas violentas o eróticas. Pero no cabe ninguna duda de que el cine y la televisión -el mundo de la imagen- han debilitado nuestro simbólico tal y como Baudrillard ya detectó hace algunos años al conceptualizar su idea de hiperrealidad.

El simbólico es uno de los tres registros en que se mueve nuestra mente. Simbólico es todo aquello que representa una cosa en ausencia de la cosa en sí, de la realidad cruda y del Imaginario. Por ejemplo la bandera de un pais le representa simbólicamente más allá de lo real de ese pais y como se lo imaginan sus habitantes.

Imaginarios son los personajes de Batman o de cualquier obra de ficción, sin embargo estos personajes mantienen un cierto contacto con algo profundo en nosotros, nos apelan, nos aluden, nos interpelan, aun siendo héroes de comic o de dibujos animados, animales o seres fantásticos. Pues alli en lo Imaginario, precisamente por serlo, cabe todo, la abyección y la sublimidad cosidos en lo que se conoce con el nombre de arquetipos. Podriamos decir para entendernos mejor que lo Imaginario es el magma de lo inconsciente, lo indiferenciado, aquel almacén donde los opuestos andan de la mano y que emergen  en nuestra conciencia ya debilitados por el peso del símbolo que es a fin de cuentas un órgano de modulación, algo que está ahi para ejercer de filtro  a lo que nos viene de fuera (Real) y lo que procede de dentro pero no es real, sino imaginado. Lo simbólico es un órgano de inhibición pues ha de vérselas con lo Real en bruto.

Lo simbólico es protector y nos protege de los embates de lo real y de nosotros mismos.

Si lo simbólico se debilita o desaparece lo Imaginario e infiltra en lo real y la realidad se confunde con la ficción, se funde con ella arrastrando al sujeto en una pendiente de simulacro.

El mundo en el que vivimos es un mundo donde lo simbólico ha sido deshilachado, no solamente por las tecnologias de la imagen sino por los cambios en la crianza y educativos, las políticas concretas ejercidas contra los más vulnerables, la falta de consuelo y asistencia profesional a las personas que sufren crisis de identidad y pugnan por hacerse con algo que logre anudar su confusión y su caos interior a algún eje vertebrador.

Tal y como dice Baudrillard la hiperrealidad es la simulación de algo que en realidad nunca existió.

La hiperrealidad es significativa como un paradigma que explica la condición cultural estadounidense. El consumismo, por su dependencia del valor de signo, es el factor contribuyente para la creación de la hiperrealidad. Ésta engaña a la conciencia hacia el desprendimiento de cualquier compromiso emocional verdadero, optando en cambio por la simulación artificial, e interminables reproducciones de apariencia fundamentalmente vacía. Esencialmente, la satisfacción y la felicidad se encuentran a través de la simulación e imitación de lo real, más que a través de la realidad misma.

La interacción en un lugar hiperreal como un casino de Las Vegas brinda la sensación de estar atravesando un mundo de fantasía, donde todos contribuyen a la ilusión. La decoración no es auténtica, todo es una copia, y la experiencia en su conjunto se siente como un sueño. Lo que no es un sueño, por supuesto, es que el casino se queda con el dinero, y uno es más propenso a entregar ese dinero si uno no se da cuenta de lo que verdaderamente está pasando. En otras palabras, aunque intelectualmente uno entienda el funcionamiento de un casino, la propia conciencia cree que apostar dinero en el casino es parte del mundo “irreal”. El interés de los decoradores es enfatizar la apariencia de fachada del conjunto, para aparentar que toda la experiencia es irreal.

(Tomado de la wiki)

De manera que no hace falta ser un psicótico para llevar a cabo aquel espantoso crimen. Pues el deshilachamiento y la erosión del simbólico no sólo acaece en los individuos psicóticos sino también en otros -necesitados de estimación- que no lograron por sus propios medios medrar en su entorno y recurrieron al espanto - de aquello que no existe- para expresar su miedo, su recelo y su odio.

Violencia sexual antártica

abril 15, 2012

Que el sexo es un engorro, ya lo dije yo en un post anterior (vease Sexo sin cópula), pero ahora ya no soy yo solamente quien sostiene tal teoría. Al parecer los etólogos andan preguntándoselo y escribiendo libros como éste de Garcia Leal titulado “El sexo de las lagartijas”,

En él el autor hace un recorrido sobre los aspectos evolutivos del sexo y la sexualidad a la espera de encontrar una respuesta a la gran pregunta si el sexo consume tan gran cantidad de recursos, ¡por qué la evolución optó por la reproducción sexual en dos individuos distintos y portadores de planes divergentes segun su género?

De la primera pregunta ya sabemos la respuesta: la evolución optó por la reproducción sexual para asegurar la variedad, sin embargo la segunda pregunta no tiene una contestación fácil, es el caso de los caracoles, hermafroditas ellos que se apañan bien consigo mismos sin necesidad de construir nidos, cantar dulces trinos o defender un harén de los intrusos.

Claro que la cópula tiene sus defensores, y hace poco nos enteramos que en la lejana Antártida, una foca se ha cepillado a un pingüino, un hecho insólito porque hasta ahora no se conocia el trato carnal entre mamiferos y aves. La prensa amarilla se ha apresurado a rotular el caso como una “violación”, una especie de violencia sexual ejercida por una foca enorme sobre un escuálido e indefenso pajarillo bobo. Sin embargo, lo cierto es que no sabemos el sexo del autor de la agresión y aunque todo el mundo supone que era un foco, en realidad los investigadores no lo han podido comprobar.

Tampoco se sabe el sexo del pingüino, pero de lo que si están seguros es que la cópula no pudo ser consumada por impericia de la foca (o foco) que no encontró orificio, si es que los pingüinos tienen orificio o cloaca que tampoco lo sé. El caso dará mucho que hablar porque en mi opinión evidencia que la naturaleza cada vez más se parece a la cultura humana por aquello de la violencia contra las mujeres, aunque he de repetir que nadie averiguó el sexo del pingüino que en cualquier caso era la víctima.

No cabe duda de que se trató de un intento de violación, pues en todo caso la foca se entretuvo con esos movimientos coordinados innatos que llamamos coito unos tres cuartos de hora. Y digo yo que hay que tener aguante, aunque seguramente la foca no pudo introducir nada y todo quedó en un simulacro de coito. Y esta es la cuestión. Porque hay simulacros de coito tambien en la naturaleza cosa que ya saben los etólogos de todo el mundo y que los homosexuales interpretan como que la homosexualidad existe en la naturaleza. Pues tambien la agresión sexual tal y como ya expliqué en este post. Hasta las focas han descubierto ya que pueden acceder a los coitos virtuales y que todo está en fingir los movimientos sin que haya motivación alguna reproductiva, entonces ya ni la especie importa demasiado, la foca va al bulto. Los biólogos están convencidos de que la foca o el foco estaba frustrado/a tal y como les pasa a algunos violadores en serie, que no encuentran pareja para desfogarse, a veces de su pasión amorosa y a veces de otras pasiones que usualmente buscan su descarga a través del orgasmo.

¿Intento de coito, juego o confusión de identidad? La foca era seguramente una foca perversa, tanto le daba o una foca disidente si es que entre los mamiferos marinos antárticos existe la disidencia politica.

EL sueño de las máquinas

febrero 9, 2012

Mas allá de la multitud de supersticiones pasadas de moda, ridiculas o contradictorias, la New Age responde a un sufrimiento real provocado por una dislocación psicológica, ontológica y social.

M. Houellebecq

Dice la wikipedia que la “new age” puede definirse como un sistema de creencias no unificado, que se parece mucho a una creencia religiosa al tiempo que se niega su influencia; en realidad es un sistema de creencias a la carta, mixtificado y donde se dan cita creencias de todo tipo, incluyendo supersticiones caducadas y causas diversas que por alguna razón tienen que ver con cierta sensibilidad social que agrupa espiritualidad, descrédito de la ciencia oficial, ruptura con ciertos valores de la modernidad, rechazo de la autoridad, ideas criptocomunistas, consumo de drogas en entornos ad hoc, etc.

Una de las ideas compartidas que más fuerza ha llegado a tener en estos ambientes es aquella que señala que “todo está conectado”, tanto lo natural (animal y vegetal) como humano, psicológico, sobrenatural y tecnológico. La hipotesis Gaia por ejemplo sería algo asi como la Biblia de la new age, sus “sagradas escrituras”, algo que nadie pone en duda por su “evidencia”. Algo que los ordenadores han propiciado, pues ¿quien negará hoy que Internet opera con esta metáfora de que todos estamos conectados?

M. Houellebecq escribió un libro donde baraja la hipótesis de que en realidad la “new age” es una reacción de los seres humanos opulentos a las decepciones que propició la modernidad. Aqui hay un post dodne hablé precisamente de este tema y donde me aproximé al concepto de Baudrillard acerca de “Las sociedades inmunodeprimidas”.

Aqui hay un video de Adam Curtis muy interesante sobre esta cuestión


Este ultimo fin de semana andaba yo pensando precisamente en estas cuestiones después de presenciar el fiasco de la enternecedora Carmen Chacón para ganar un Congreso nacional del PSOE y donde Rubalcaba se hizo con el poder de una manera incomprensible para los ciudadanos que no somos del PSOE.

Es obvio que alguien debió decirle a la Chacón que ella era mujer, catalana y demasiado jóven para hacerse de las riendas de un partido rocoso donde el aparato es de lo más estalinista a pesar de que ya no levanten el puño y canten avergonzados “La internacional” por lo bajini.

Es verdad que la Chacón es una chica inconsistente, que viste bien y se peina mejor que la Pajín pero que -a pesar de su marido- que dicen que es un gran profesional en esto del marketing, no ha logrado convencer a los suyos para el cambio. De manera que en mi opinión el fracaso no es de la Chacón sino del propio PSOE que no ha sido capaz (al igual que sucede en todos los partidos políticos) de hacer emerger entre sus filas una docena de líderes para que haya un poco de variedad.

La enfermedad autoinmune está en la sociedad, somos los individuos comunes los incapaces de hacer saltar los resortes del poder. Quizá porque esperemos en llegar a una cierta masa crítica de bienpensantes. Pero en realidad, y la historia lo demuestra, ciertos resortes no pueden hacerse saltar sin una cierta violencia. ¿Cómo pensaba la Chacón convencer al aparato de Largo Caballero de que ella era más conveniente para sus intereses que Rubalcaba? ¿Haciendo pucheros?

¿Trucada o natural?  Observen sus muslos.

Los partidos politicos forman parte de esos anticuerpos que las sociedades tenemos que liquidar y no debemos fiarlo todo a Gaia. Nadie abandona el poder por su propia voluntad.

Y eso deberia saberlo la Chacón.

Y su marido.

Ficciones

enero 1, 2012

No es este un post destinado a hablar de Jorge Luis Borges, sino que pretendo hablar de las otras ficciones, las que todos nosotros construimos. Aunque no estoy muy seguro de que estas y aquellas ficciones no sean en lo esencial las mismas.

Borges escribio sus “ficciones” para demostrar o señalar hacia la idea de que a través de lo fantástico podemos entrever que lo imaginario y lo histórico son frecuentemente el mismo fenómeno.

Y que realidad y ficción mantienen entre si una extraña relación de complicidad y de solapamiento.

Usualmente decimos que hay cosas que son verdad, que han sucedido y otras sin embargo son obras de la imaginación humana. Asi decimos que Romeo y Julieta son personajes de ficción, como Sherlock Holmes . Y que a pesar de que ambos personajes tienen casa abierta en Verona y Londres nunca existieron. Sabemos también que Churchill o Tejero son personajes reales aunque nunca les hayamos visto más que por televisión, con bombín o tricornio.

La realidad es aquello que es o fue verdad. Eso dicen.

El problema es que no sabemos una palabra de qué cosa es la realidad y cuando hablamos de un hecho histórico aun menos, no podemos saber tal y como comenté en el post anterior, si lo que entendemos como realidad realmente sucedió o fue como nos lo contaron.

Y sucede por algo importante: la realidad es inexplicable en términos de sentido.

Uno va un día por la calle y le atropellan, otro amigo nos traiciona o nos abandona, los amores se disipan, nuestros familiares y nosotros mismos nos morimos. ¿Qué sentido tiene todo eso?

No hay nada más real que la muerte, todos moriremos, algunos ya están muertos aunque solo civilmente, otros emocionalmente, pero no lo saben y no lo saben porque la muerte no admite ningún trámite o excusa. Todos iremos a parar ahi, a esa lona donde caen los hombres knockeados victimas del tiempo.

Para mi, esta contradicción tiene que ver con el significado que le damos a la palabra “realidad”. Muchas personas afirman hoy “que la realidad no existe sino que es un constructo de nuestros sentidos” de ahi a proclamar “que si piensas que estas bien, estas bien” o “si decides pensar en clave positiva el mundo se convertirá en algo positivo”, etc. Se trata de recetas de estilo new age que siendo como son falsas contienen algunas gotas de verdad.

Pues no hay que confundir la realidad, la verdad, el medio ambiente o el hábitat. Si usted va por la calle y sufre un atropello, este atropello es de verdad pero no procede de la realidad sin o del hábitat urbano en que usted se desenvuelve. Si un familiar se le muere, muchos le dirán que es ley de vida y es cierto: forma parte de nuestra realidad como humanos.

Pero no es a esta realidad/verdad a la que apelo sino a la otra , a la que construimos. Nosotros no somos sólo animales más o menos hacinados en la gran ciudad, de manera que no estamos solamente sometidos a ese hábitat que puede atropellarnos, sino que vivimos en una cultura.

Y una cultura no es ni hábitat, ni medio ambiente, es un constructo humano tejido por aposiciones, por acumulación de saberes, tradiciones, rituales, expectativas, etc, una especie de herencia lamarckiana que es el resumen de millones de años de evolución gradual . Es una base de datos acerca del mundo de la que echamos mano para comprender y representarnos esa realidad que carece tantas y tantas veces de sentido y que nuestro cerebro no puede procesar.

Pues la realidad solo puede ser representada.

Y lo hacemos a través de ficciones. Y es prudente recordar ahora que ficción no es lo que dice aqui en la wikipedia donde le atribuyen solamente una etimología de simulación. Fictio-fictionis significa esculpir o modelar. Ficción es el modelado, el trabajo de un escultor (Helios Jaime,2010)

La primera ficción que construimos es la identidad, la segunda la personalidad.

Nosotros los humanos venimos de serie equipados con un sexo bien definido. O somos hombres o somos mujeres, pero ser hombre o ser mujer precisa además de una consolidación cerebral, no basta con ser portador de unos atributos determinados. Ahi aparece en nuestro socorro la cultura a través de esa base de datos que Roger Bartra ha denominado exocerebro. En él vamos a buscar los significados, los símbolos que necesitamos para -esculpir- nuestra identidad sexual y lo hacemos a través de redes neurales extrasomáticas que son prolongaciones de las otras redes, las endocerebrales. Ahi y no en el cerebro de cada cual encontramos el sentido y los significados a qué cosa es ser un hombre y qué cosa es ser una mujer. Pues alli viven los símbolos agazapados en una red de enlaces tridimensionales donde conviven unos con otros. Alli nos dirigimos para saber quién somos y más tarde para saber cómo somos.

Y construimos una ficción: somos un hombre o somos una mujer. Naturalmente como en toda ficción podemos construir lo que mas nos convenga cerebralmente pues no hay que olvidar que esos enlaces entre endo y exocerebro son enlaces neurales. Unas ficciones serán fieles a la realidad interna de cada cual, otras alejadas de ella, unas serán construcciones fantásticas y otras pegadas al terreno de lo posible. Pero todas comparten el elemento comun de ser ficciones, pues lo masculino y lo femenino no son solo órganos y hormonas que se poseen o no se poseen, sino símbolos, representaciones, comportamientos, formas de pensar y hasta de andar miméticas o acordadas por la cultura, son consensos que estan allí en el exocerebro comunal de nuestra especie.

Lo mismo sucede con la personalidad; no voy a extenderme mucho en este asunto pues ya lo abordé en otros lugares, pero aprovecharé ahora para decir que cuando decimos, “es orgulloso, o humilde, o celoso, o interesado o perfeccionista”, no estamos señalando hacia el cerebro del sujeto sino hacia su narrativa. Los individuos no somos -por nosotros mismos- ni de una forma ni de otra pues “ser de una determinada manera” no es una prestación cerebral sino cultural. No somos perfeccionistas o humildes porque haya en nuestro cerebro ciertos receptores con mayor densidad que otros que nos empujen fatalmente hacia un rasgo u otro, sino que existe en todo caso una facilitación genética para explorar por ciertas sendas extrasomáticas buscando los significados de ser una cosa u otra. En realidad se equivocan tanto los que dicen que los rasgos de la perosnalidad son innatos, como los que dicen que son ambientales. Ni una cosa ni otra, pues aunque es más cierto lo segundo: si lo entendemos como que es el sujeto quien va a buscar significados en esa base de datos que llamamos exocerebro tratando de encontrar sus propios sentidos. Sin embargo el camino marcha atrás en busca de porqués  es imposible: la aposición, las bifurcaciones, y el solapamiento de unos con otros hacen imposible desandar el camino, si pretendemos la comprensión de cada paso.

La construcción de la personalidad es como la historia y contiene la misma dificultad que encontramos en los historiadores si lo que pretendemos es “saber la verdad de lo que pasó”. Pero para desvelar la verdad necesitamos contruir ficciones  y es asi como se conducen los eruditos pues un acontecimiento histórico cualquiera admite multiples interpretaciones (ficciones) pues la verdad histórica en su mayor parte es opaca y lo peor: carece de sentido o propósito como la muerte individual o la Evolución. Un acontecimiento se monta sobre el anterior sin que acabe de explicarlo del todo. Como en la evolución no se puede hacer marcha atrás y no tenemos más remedio que utilizar los diseños anteriores que en cualquier caso no se pueden deshacer.

Sobre la personalidad y la identidad siguen construyéndose ficciones, las creencias, los gustos, las ideas se construyen en andamios construidos a toda prisa para encajar las emociones dando la impresión de que el edificio finalizado es un edificio sólido y que responde a la lógica de la elección individual. Pero nuestra conciencia de unicidad, nuestro Yo es otra ficción, que naturalmente no existe. No existe ningún homúnculo que tome decisiones, sino que las “decisiones” se engarzan unas con otras por proximidad, por coherencia, por resonancia o por facilitación, pero nunca por determinación genética. Tampoco elegimos ser lo que somos sino que vamos acoplando lo que creemos ser a las sucesivas ficciones que construimos casi cada día para que los hechos encajen en los cajones de nuestra mente.

De manera que todos somos arquitectos de nuestras propias ficciones, entendiendo a estas como formas de interpretar la realidad/verdad segun nuestra condición de novelistas.

Y todos estamos expuestos a las ficciones de los demás cuando nos incluyen. Es seguro que usted habrá mediado alguna vez entre dos amigos que se han peleado por alguna razón. Escucha a uno y dice tiene razón, escucha al otro y piensa lo mismo, ¿Quien tiene razón?

La mayor parte de ficciones están destinadas a la confrontación con las ficciones ajenas. El buen mediador es aquel que sabe que los dos tienen su parte de razón pues en una Verdad mediada por el lenguaje hay elementos connotativos, denotativos y pragmáticos. Es posible que ambos se enzarcen en una disputa al atender solamente uno de esos planos por donde discurre el lenguaje y se olviden del elemento pragmático (lo más frecuente), el que contextualiza las palabras. El mediador sabe que ambos tienen razón y no la tienen, pero sobre todo sabe algo más importante: que ninguna ficción es la verdad y que existe un plano donde el conocer que todos construimos ficciones de hecho, nos hace relativizar y alejarnos de la búsqueda de la razón, una ética abyecta. Sabemos que hay una ficción que es a su vez una metaficción, la de saber que todos estamos equivocados y al mismo tiempo acertados.

Es por eso que existen buenos y malos novelistas o constructores de narrativas y es por eso que todos estamos de acuerdo en decir que Borges es mejor escritor que Lafuente Estefania.

Necesitamos la ficción para aprehender la realidad, para hacerla nuestra e injertarla de vuelta en nuestro cerebro en su código de iones y química. Y no sólo la necesitamos -estando como está fuera de nosotros- sino que no tenemos más remedio que aceptarla como único medio de entender la realidad. A cambio no tenemos más remdio que aceptar que la simulación, el engaño y el autoengaño forman parte de nuestro acervo cotidiano. Y que eso no nos hace menos auténticos sino simplemente humanos. Y condenados a auto-inventarnos un lugar en el mundo.

Se trata de un noble ejercicio, el de la simulación pues a la realidad le hacen tanta gracia las ficciones como a nosotros y a veces incluso las imita.

Y entonces decimos aquello que la realidad tiene una estructura de ficción.

Pero no es verdad: la realidad es sólo un inconmensurable que envidia a la narrativa.

Hablar, pensar, leer, escribir

diciembre 29, 2011

Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, *perras negras*, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo.

Julio Cortazar (Rayuela)

Pensar y decir no son la misma cosa. Y la diferencia está en que lo que pensamos no son palabras. Si pensáramos en palabras no podriamos pensar porque las palabras tienen tendencia a juntarse, tienen miedo de si mismas y tratan de autoprotegerse en la manada, como esos rebaños de ñues donde un perfecto orden de formación asegura la supervivencia.

Podemos pensar en algo y no decirlo y del mismo modo podemos decir algo sin pensar. Más aun podemos decir fingiendo que pensamos lo que decimos, podemos mentir y podemos disfrazar nuestros pensamientos, aun ignorarlos, pero no voy a referirme solamente al hecho de que una de las diferencias entre ambas funciones de nuestro cerebro sea la ocultación. Me ocuparé de que , -con independencia de qué apareció antes, el lenguaje o el pensamiento-, lo cierto es que ambas funciones pertenecen a distintas funciones o registros cerebrales. Una, la de pensar es de menor definición, la otra , la de decir pertenece a un registro de mayor definición. Pues hablar contiene mucha mayor información sintáctica y semántica. Contiene prosodia y entonación, imperativos e interjecciones, pausas y aceleraciones, secuencias de argumentos, una especie de marcapasos o cuadriculación de lo que se dice, contiene pragmática es decir la posibilidad de decir lo que se dice en contextos supralingüisticos donde las palabras adquieren un sentido diferente a sí mismas o de deconstruir esos mismos contextos.

Lo cierto es que lo que pensamos es poco de fiar por su escasa definición, sólo podemos pensar en pensamientos y los pensamientos son sobre todo emociones plegadas, del mismo modo que las emociones son movimientos plegados a través del proceso de centralización derivado de la neurogénesis.

Es tan así, que poco sabemos de lo que pensamos si no lo decimos en voz alta, si no lo comunicamos a otro. De eso van todas las psicoterapias, las confesiones, las confidencias o la simple conversación, podemos matizar, modelar o cambiar los pensamientos  a través del hecho de hacerlos audibles. Pero este prcedimiento tiene también su contraparte antagónica, ¿pues qué queremos decir cuando admitimos, “lo dije sin pensar”, o “no quise decir eso” o “me has entendido mal”? A pesar de que el lenguaje hablado es muy digital, es decir contiene todos los elementos gramaticales para su comprension lo cierto es que es muy ambigüo y con frecuencia admite configuraciones bien distintas a lo que realmente pensamos sí es que existe una manera de pensar verdadera y otra falsa.

¿Por qué sucede esto?

Sucede porque las palabras nos proveen no ya de agenticidad cosa que ya poseemos de serie con los pensamientos sino de intencionalidad. Nos proveen de una ilusión de intencionalidad, como si lo que decimos fuera la verdad, no ya de lo que pensamos o sentimos sino de la realidad-real tal y como es. Como si las palabras que decimos y la verdad fueran una misma cosa.

Dicho de otra forma: hablar nos dota de una herramienta poderosa en cuanto adjudicarle sentido a la realidad y de ahi su poder como ejercicio de convicción y de persuasión. Lo que decimos, las palabras nos poseen, nos capturan y nos encarcelan puesto que las palabras operan como verdades o representaciones puras de la realidad. Lo que decimos creemos que es la verdad, sin caer en la cuenta de que lo que caracteriza a la realidad -y por tanto a la verdad- es que carece de sentido.

La realidad carece de sentido y es por eso que los humanos inventamos la ficción. En la ficción todo encaja, todo cuadra, todos se vuelve transparente, simétrico, comprensible y todo adquiere sentido, solo que la ficción no es la realidad y sólo la roza de lejos. Por contra la realidad es un escenario propio de lo caótico, lo impredecible, lo casual, lo anecdótico, lo asimétrico y el sinsentido.

Javier Cercas es un escritor español que ha escrito sobre esta cuestión, en un libro que es precisamente un especímen dificilmente clasificable. Se trata de “Anatomía de un instante”, donde intenta escribir un libro de ficción histórica o un libro de historia sobre una ficción a propósito del 23-F.

Lo cierto es que existen multitud de libros que abordan este tema con una intención de investigación periodistica. Tambien los hay con intención de investigación histórica, pero es necesario señalar ahora que ni la investigación histórica ni la periodística podrán jamás acercarse a la verdad del 23-F ni de cualquier otro acontecimiento histórico. de hecho no se ya cuantos libros sobre la guerra civil -un filón inacabable- se han publicado en nuestro pais sin que ninguno de ellos sea el libro definitivo sobre la guerra civil. El libro definitivo sobre la guerra civil no está escrito ni podrá escribirse nunca porque la verdad sobre la guerra civil ( o sobre cualquier otro acontecimiento histórico) no resiste la cuadriculada realidad que la ficción impone al lector a fin de hacerla coherente. Lo que se gana en coherencia y comprensibilidad se pierde en veracidad.

Y asi y todo nos gusta leer, y nos gusta porque detestamos vivir en la indeterminación de la realidad. El éxito que los libros -leerlos y escribirlos- han tenido en nuestra especie procede del hecho de que acotan la realidad, la hacen verosímil, construyen secuencias de hechos que solo en la ficción se suceden unos a otros, no asi en la realidad de las cosas donde lo que suele suceder es un cúmulo de casualidades que derivan los hechos por un rail u otro en función del azar.

Asi, cuando se escribe sobre el 23-F solemos decir que fue el Rey quien paró el golpe, esa es la realidad que los constructores de ficciones han consensuado. Y en parte es verdad que fue su Majestad quien paró el golpe en aquella locución televisiva entrada ya la noche del 23-F. Pero eso no significa que el rey no tuviera nada que ver con él, ni que no tuviera parte de responsabilidad en la deriva de los hechos, los precursores o el caldo de cultivo que dio lugar a aquella ridicula asonada.

A los que quieran saber más sobre este asunto les recomiendo que lean el libro de Cercás que en mi opinión resume de forma magistral los hechos previos al golpe pero no sólo eso. El libro de Cercás contiene una teoría, una doctrina sobre la realidad que no elude la casualidad al tiempo que hace una distinción muy lúcida sobre la ficción, la historiografia y el periodismo.

Los libros no hablan de la realidad, no porque la realidad sea dura de roer sino porque es incomprensible por descentralizada y multicausal. Los pocos autores que se han dedicado a escribir directamente sobre ella (sobre la realidad) han tenido poco éxito. Nombraré a James Joyce con sus infumables novelas sobre la realidad misma del lenguaje que admite recreaciones e invenciones individuales a cada momento. Joyce se enfrentó a la misma paradoja que pareció apresar a los músicos que intentaron cambiar de la tonalidad en atonalidad tal y como conté en este post dedicado a Stravinsky. Demasiada realidad, incomprensible realidad.

Pues hablar de la realidad es renunciar a lo que la ficción esconde y que la hace tan apetecible: la función de colocar a cada cosa en su lugar -un emplazamiento que es a la vez geométrico y temporal- a fin de hacerla comprensible. Aunque comprensible no signifique la verdad. Renunciar a la verdad es la condición de la ficción. O lo que es lo mismo la condición del lenguaje. La condición del decir.

Pero lo cierto es que la realidad añora a la ficción y casi siempre intenta plagiarla, pues ¿No es la escena de Tejero entrando en el Congreso de los diputados el 23-F, una escena de sainete?. Un espectador del siglo XXII podría verla en el cine o en TV y sólo sabiendo que “sucedió en realidad” discriminaría lo real de la ficción. Hay algo en la realidad de insólito y de irrealidad y mucho más desde que existen medios de comunicación visuales. La TV ha conseguido que asistamos en cada telediario a unas escenas que por su insólito dramatismo nos conmueven de lejos pues nuestro cerebro las procesa como irreales, es decir como ficción.

Lo cierto es que ni cuando pensamos, decimos o escribimos estamos representando la realidad sino hacer como que la representamos. Todo es pues un simulacro consensuado de verdad. Hasta somos capaces de elaborar teorias delirantes (llamadas ahora conspiranoicas) para explicarnos la verdad.

Lo que significa que preferimos renunciar a la verdad antes de a la comprensibilidad.

Nuestro cerebro no está diseñado ni para escribir, ni para leer, ni para decir cosas demasiado complicadas tal y como cuenta Nichollas Carr:

Leer un libro significaba practicar un proceso antinatural de pensamiento que exigía atención sostenida, ininterrumpida, a un solo objeto estático. Exigía que los lectores se situaran en lo que el T. S. Eliot de los Cuatro cuartetos llamaba “punto de quietud en un mundo que gira”. Tuvieron que entrenar su cerebro para que hiciese caso omiso de todo cuanto sucedía a su alrededor, resistir la tentación de permitir que su enfoque pasara de una señal sensorial a otra. Tuvieron que forjar o reforzar los enlaces neuronales necesarios para contrarrestar su distracción instintiva, aplicando un mayor “control de arriba abajo” sobre su atención. “La capacidad de concentrarse en una sola tarea relativamente sin interrupciones”, escribe Vaughan Bell, psicólogo del King´s College de Londres, representa “una anomalía en la historia de nuestro desarrollo psicológico.

Leer un libro, contar un cuento o decir nuestros sentimientos  a otra persona es tan antinatural como tomarnos un antibiótico.

Ni que decir tiene que mucha gente había cultivado una capacidad de atención sostenida mucho antes de que llegara el libro e incluso el alfabeto. El cazador, el artesano, el asceta, todos tenían que entrenar su cerebro para controlar y concentrar su atención. Lo notable respecto de la lectura de libros es que en esta tarea la concentración profunda se combinaba con un desciframiento del texto e interpretación de su significado que implicaban una actividad y una eficiencia de orden mental muy considerables. La lectura de una secuencia de páginas impresas era valiosa no sólo por el conocimiento que los lectores adquirían a través de las palabras del autor, sino por la forma en que esas palabras activaban vibraciones intelectuales dentro de sus propias mentes.

Evidentemente leer nos cambió (modeló) el cerebro. ¿Podemos imaginar como cambiará nuestro cerebro a partir de las nuevas tecnologías?

¿Existen alternativas a los recortes?

noviembre 24, 2011

Aquellos de ustedes que leyeran este post donde anunciaba que habia estallado ya la tercera guerra mundial, habrán comprendido a estas horas que esta guerra- la tercera- no es un guerra convencional sino una guerra de los mercados contra los gobiernos. Una especie de simulacro de guerra donde lo que se pretende conseguir es disminuir el gasto de los gobiernos, los Estados, las familias y los individuos. O al menos beneficiarse de su malgasto.

De manera que los politicos se han echado ya al monte y han apostado por los recortes. Artur Mas de CiU ha sido el primero que -quizá envalentonado por su éxito electoral del pasado dia 20-,  ha decidido aplicar el manual del buen recortador y ya ha anunciado nuevos recortes a la población. En realidad esos recortes ya habian comenzado pero se trataba solo de un ensayo general, ahora nos amenaza con noticias abrumadoras: la gasolina, el transporte público, las matrículas universitarias, el ticket moderador (eufemismo del copago) y hasta el agua van a sufrir importantes incrementos que se unirán a las que ya padecemos, la electricidad, el gas, la telefonía y todo eso en un entorno de precariedad sanitaria y laboral.

De lo que se trata es de empobrecer a la población. Por si aun no se habian dado cuenta, lo que pretenden los politicos es que no tengamos dinero para gastar.

Pues ese es el problema, gastamos demasiado y vivimos por encima de nuestras posibilidades, pero ellos tambien, me refiero a los politicos y a las administraciones que son las principales derrochadoras de gastos innecesarios.

Como tengo la impresión de que el tratamiento -en este caso quirúrgico- del recorte no es una buena solución para nuestro país me he dedicado hoy a pensar qué son y qué no son recortes. Un poco para aclarar ciertas demagogias que aparecen continuamente en los medios de propaganda de unos y otros. Lo diré mas claro: que un profesor tenga que hacer dos horas lectivas de más no es un recorte sino un ahorro. Que se prescinda de la hostelería en los Hospitales o de las guardias localizadas de determinados facultativos no es un recorte sino un ahorro. Que se centralicen las urgencias quirúrgicas en uno o dos hospitales no es un recorte sino un ahorro. Que no se sustituyan enfermer@s o médicos de baja o se cierren determinados dispositivos o plantas redundantes no es un recorte sino un ahorro. Que nos quiten los móviles a los directivos de los hospitales no es un recorte sino un ahorro. Y que se saquen a concurso las prótesis de cadera para comprar unas que sean más baratas e igualmente eficaces no es un recorte sino un ahorro. Que el sistema publico español cobrara a los extranjeros por las atenciones que reciben aqui no sería un recorte sino un acto de justicia.

Lo que seria recortar es bajar el sueldo de los profesores, los jubilados o de los sanitarios, eso si seria recortar. Pues esa bajada del sueldo supone menos ahorro (y menos dinero disponible) y menos gasto (menos PIB) y por tanto menos empleo o sea que el recorte de sueldos es una mala politica.

Ahora que ya sabemos qué es ahorrar, vamos a explorar otro verbo, el verbo “despilfarrar”.

Despilfarros múltiples atribuibles a unos y a otros.-

Comenzaré por el gran despilfarro que preside la tradición de este país. Me refiero a los dias de asueto. Comenzaré por los sábados, ¿por qué la mayor parte de la gente no trabaja en sábados? ¿Cómo llegó a implantarse la semana inglesa en nuestro pais sin ningun decreto que la avalara?

¿Por qué la biblioteca del lado de mi casa cierra los sábados?

Es por el convenio, dicen, “los sindicatos no nos dejan trabajar” afirman algunos. Otra cosa para arreglar.

Señalar además que en España tenemos demasiadas vacaciones, moscosos, puentes, fiestas nacionales, fiestas locales, autonómicas, navidades, a los que hay que añadir cieertos derechos sobrevenidos como por ejemplo los 20 dias de paternidad (me refiero a ese tiempo que la administración concede a los que han sido papás para darles el pecho a sus hijos) y todo eso que se conoce con el nombre de beneficios sociales.

Algunos dirán que todo eso son derechos pero en realidad es un eufemismo para nombrar ciertos despilfarros políticamente correctos. Un consenso al que se llegó cuando eramos ricos para pagar menos al personal. Por ejemplo yo que soy funcionario no cobro mis trienios porque los sindicatos pactaron en su dia con la administración que en lugar de dinero me dieran más vacaciones. ¿Pero para qué quiero yo más vacacioens si no tengo dinero?

Cierto dia decidí investigar cuantos dias reales de trabajo llevaban a cabo los sanitarios de mi Hospital al año y me llevé una enorme sorpresa, un escándalo que no pienso airear aqui en publico por vergüenza ajena. Y eso sin contar las bajas laborales o las desgracias sobrevenidas. Como todo el mundo sabe la mayor lacra de este pais procede del absentismo laboral, una cifra que asustaria a Merkel.

De modo que la culpa de todo esto no la tienen sólo los mercados o los bancos sino nosotros mismos. Hemos contribuido activamente a poner las cosas muy feas.

Algo de culpa tenemos, pero tambien ellos los politicos tienen parte de esa culpa multiplicada por 100. Cataluña y otras autonomías mantienen embajadas abiertas en otros paises, financian ONGs, empresas públicas, películas, artistas, festivales enclavados en eso que llaman cultura y que no es más que un pesebre político, macroproyectos faraónicos sin retorno social, obras redundantes y antieconómicas como ese AVE que pasa por Cuenca, remodelizaciones urbanísticas y gastos suntuarios de esos que erizan la piel de los ciudadanos conscientes y responsables.

Y ahora se nos viene encima otro gasto innecesario: ¿Por qué hay que iluminar las ciudades para Navidad? ¿Es asi como nuestros políticos ahorran energia?

Si hay una economía de guerra tengamos la guerra en paz y que apechugen con sus adornos.

¿Bancos, sistema financiero, paraísos fiscales, corrupción generalizada, fraude fiscal?  Si, se trata de la responsabilidad de ellos, de los malos. Pero también economía sumergida, facturas sin IVA, viajes constantes a lugares exóticos, gastos domésticos innecesarios, escapadas en low cost, y bajas laborales por cabreos con el jefe. Es la responsabilidad de nosotros los inocentes.

Y los señores diputados electos ya han comenzado a cobrar, antes de que el Gobierno se haya constituido.

Que ahorren ellos.

Y mientras tanto invertir en deuda española es más beneficioso que invertir en economia productiva española. ¿Puede salvarse algun país donde se han invertido las reglas del juego?

La amistad y las redes sociales

noviembre 10, 2011

La amistad es preferible al amor porque no precisa de frecuencia

Jorge Luis Borges

De las relaciones que establecemos con nuestros congéneres hay algunos tipos que son comprensibles, me refiero al amor que tenemos con nuestros hijos, un vinculo presidido por el nepotismo parental. Tambien son comprensibles aquellas relaciones presididas por el interés y el “toma y daca”, “tu me das y yo te doy” y que se conocen como altruismo reciproco. El favor compensatorio es el paradigma del intercambio en esta clase de relaciones a corto plazo que son las que acumulan más frecuencia de interacciones en nuestras sociedades.

Si pudiéramos establecer una relación aritmética entre los vínculos que presiden nuestras relaciones y pusiéramos que tenemos 10 amigos podriamos hallar cuantos conocidos significativos tenemos, basta añadir un 0 a ese número y aun más: si añadimos otro cero tenemos a los conocidos no significativos, relaciones presididas por la ocasionalidad y la escasa resonancia emocional, algo cercano a la indiferencia que nos inspiran los desconocidos.

Asi si usted tiene 10 amigos, es previsible que tenga 100 conocidos significativos entre los que contamos los compañeros de trabajo y 1000 conocidos no significativos. Como usted podrá observar el número de emparejamientos posibles en su “círculo” está limitado por esta regla, lo que es lo mismo que admitir que nuestras relaciones significativas sean de amistad, vecindad, interés o camaraderia están limitadas espacio-temporalmente. Es lógico: uno sólo puede ser amigo de sus coetáneos y solo puede relacionarse con aquellos que viven en un entorno cercano al propio.

Pero hay que hacer alguna excepción: se puede ser amigo de alguien sin apenas verse de esa forma tan continua como vemos a nuestros vecinos o nuestros compañeros de trabajo, de manera que la amistad es una excepción a la regla de que “el roce hace el cariño”. Aqui en este post hablé de la psicologia de la amistad, el lector podrá encontrar allí las bases neurobiológicas que hacen de la amistad una excepción entre los amores compartidos.

Lo cierto es que la mayor parte de nuestras interacciones cotidianas no las tenemos con esos amigos del alma que en un momento u otro de la vida tomaron direcciones contrarias sino con gente de nuestro círculo menos íntimo: nos relacionamos más con conocidos significativos que con amigos.

Antes de que la web 2.0 se inventara estábamos condenados a relacionarnos con personas de nuestro entorno y a echar de menos a aquellos amigos que mantenemos “desde entonces” a trancas y barrancas y que a pesar de desengaños y desencuentros mantienen (mantenemos) vivos gracias a que la amistad se forjó en un momento crucial de nuestra vida. Asi es posible decir que las amistades a largo plazo lo son porque han pasado la prueba del tiempo y la distancia pero tambien porque se forjaron en el momento en que necesitábamos más que nada tener amigos, pues necesitábamos ser como alguien, necesitabamos identificarnos, tomar referencias. Es precisamente ese residuo de identidad colgada del tiempo la que hace que los amigos se mantengan activos y que respondan a nuestras demandas de forma rauda y eficaz, hay algo en la amistad que se resiste a ceder empuje por falta de roce y hay algo en la amistad que no lleva registro de los debes.

Hay algo en la amistad de atemporal.

Nuestra vida estuvo condenada a repetirse con relaciones insatisfactorias en lo personal si nuestros amigos se encontraban inaccesibles (como suele suceder con las relaciones a largo plazo) pues nuestro círculo se enuentra casi siempre ocupado no por amistades verdaderas sino simulacros del interés mercantil que preside los intercambios humanos modernos y que han llegado a sustituir a la amistad verdadera.

Y fue así que aparecieron las redes sociales.

La gente ciberparanoica suele decir que las redes sociales no encierran verdaderas amistades porque no existe el “vis a vis” es decir la confrontación corporal. Creen, los que asi piensan que la amistad precisa de contacto fisico, de verse, salir juntos o ir de copas. Es algo que es cierto sobre todo para los que quieren amigos para estos menesteres, aunque para divertirse no hacen falta amigos sino simples conocidos que compartan estas aficiones. Pero es peligroso llamar amigos a estas personas con las que compartimos en un momento determinado de nuestra vida ciertos intereses (como salir de copas). La mayor parte de las decepciones de la vida proceden de etiquetar como amigos a aquellos que no son más que “compartidores” de ciertos intereses o necesidades comunes, una relación que podriamos llamar altruismo reciproco (toma y daca).

Lo que caracteriza la amistad es la afinidad y no tanto el interés, una afinidad que estuvo aunque ahora quizá se halle ausente. Si usted tiene hijos pequeños notará como por arte de magia todos sus amigos tienen hijos de esa edad. Lo cierto es que las personas tendemos a buscar amigos que compartan nuestras situaciones vitales, son pues acompañantes más que amigos, personas con las que se coincide en el camino de la vida.

Los que creen que la verdad está en lo corporal y denostan lo virtual como simulacro ignoran que es precisamente en los entornos virtuales donde podemos esperar encontrarnos con aquel tipo de amistad que no precisa de frecuencia como decia Borges pero si de afinidad.

Lo cierto es que considero más amigos a  muchos de mis amigos de la red que a los conocidos que me rodean. La amistad que con ellos mantengo (a pesar de no conocerlos fisicamente) es muy parecida a la amistad que tengo con mis amigos lejanos ya en el tiempo o la distancia.

Sucede por lo siguiente:

Lo que subyace a las relaciones de amistad en terminos de cooperación es que no existen cajas registradoras ni cronometros que vigilen las deudas. En las relaciones de amistad no hay contabilidad como sucede por ejemplo en las relaciones mercantiles, en las profesionales o en las de simples conocidos. El altruismo recíproco no puede pues explicar esa cooperación que llamamos amistad, más aun la desnaturaliza, es por eso que a la amistad no se la puede poner  a prueba con negocios, préstamos, ni compraventas. El peor negocio siempre sucede con un amigo y sucede porque las reglas que gobiernan en la amistad no son las mismas que las que gobiernan los intercambios comunes. Un amigo es un mal cliente.

Lo que está detrás de la amistad no es ni sexo ni amor romaático sino una emocion llamada “amor compasivo” por los psicólogos evolucionistas y que han descubierto que tiene su propia psicología. Piense usted en una pareja a largo plazo o en dos amigos que han resistitdo durante muchos años los embates de la vida: ambos se sienten en deuda con los otros, pero son deudas que ni se miden ni existe la obligacion de saldarlas, es una deuda satisfactoria (Pinker 1997). El amor compasivo que sólo se da con los verdaderos amigos y excluimos aqui a los amigos ficticios que son aquellos que se hacen amigos de quien les conviene (usualmente personas poderosas que son los que estan en condiciones de hacer favores) o entre aquellos que habiendo sido amigos se caen de la amistad por encontrarse en otros planos de definición de su propia realidad. Discriminar un amigo verdadero de uno ficticio es a veces bastante difícil, sobre todo en nuestro mundo actual donde las relaciones están fuertemente intervenidas por los beneficios a corto plazo.

El amor compasivo consiste en un extraño placer espontáneo que sentimos cuando ayudamos a un amigo de alguna manera que para nosotros carece de costes y produce sin embargo un enorme bienestar a la otra parte, es por eso que la gratitud, la simpatía, el cariño y la confianza son estirados hasta el limite desde un extremo y el otro. La amistad verdadera se reconoce porque -a diferencia del amor que es un pago sin cash- se trata de un cash sin pago, un beneficio mutuo donde no necesariamente se suceden los préstamos y los favores.

Un ejemplo corriente es este: compartir una habitación con otra persona que tiene los mismos gustos que nosotros. Una persona asi no representaria una carga, no hay costes en la cooperación y ambos pueden disfrutar de la compañia del otro sin necesidad de un coste en malestar. O dicho de otra forma: hay formas de cooperación que sin ser gratis producen la sensación de no comportar costes para los actores sin llegar a constituir reciprocidad.

Otro ejemplo lo tenemos en la red y lo tenemos todos los dias, los intercambios de información y de “favores” o colaboraciones generosas son un valor reinventado por la solidaridad de la red.

La amistad vuelve a florecer gracias a las redes sociales pues es la vida real lo que resulta un simulacro de la verdadera amistad.

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