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El cuerpo energético

mayo 14, 2013

becker

No cabe duda de que existe una anatomia con cable y que equivale a un cuerpo fisico, pero también existe una anatomía inalámbrica, una anatomía sin cables que equivale a nuestro cuerpo energético o en palabras de Becker a nuestro cuerpo eléctrico.

No se trata de ciencia-ficción sino de biofísica, una asignatura que nos “pelamos” cuando estudiábamos medicina y a la que la bioquimica le ganó la carrera por varios cuerpos.

Pero no cabe duda de que tarde o temprano tendremos que volver a matricularnos de biofísica si queremos entender de que va esto de la vida.

Pues nuestro cuerpo no solo es materia proteinica o “carne” sino que tambien cada una de nuestras células componen un pequeño campo electromagnético. Un campo electromagnético que rodea y envuelve nuestro cuerpo proteínico y que no puede verse. Quiza por esta razón de que no pueda verse ha pasado tanto tiempo desapercibido y un poco ninguneado por nosotros los médicos. Tiene esta forma:

toro

El mismo Sheldrake ya habló de él poniendole nombre, les llamo “campos mórficos” y según él en estos campos están los planos de construcción del cuerpo. Algo que podemos ver en esta salamandra. ¿Cómo se las arregla para reparar o recomponer una pata entera este curioso reptil?

 

Pero en realidad el misterio está en el ADN, esa molécula que se dedica a sintetizar proteinas y que lleva una especie de papel de celofán, invisible que es el “campo mórfico”, otra manera de hablar de las rutas electromagnéticas que envuelven la materia como en un papel de regalo.

Estos son comentarios breves que he querido dejar aqui para acompañar un video, que me parece muy interesante y que quizá sirva para dejar de contemplar ciertos conceptos de esa forma esotérica que les acompaña. Después de visionarlo estoy seguro de que todos tus prejucisio habrán sido disueltos:

Pincha sobre mi si quieres ver el video del Dr Manuel Ballester “Medicina energética: las bases cientificas”

Y un post relacionado

Somos asimétricos

abril 23, 2013

Por fuera parecemos simétricos, pero en realidad no lo somos ni por fuera ni por dentro, eso si, por dentro es más obvio. Tenemos un corazón en la parte izquierda, dos pulmones que no son exactamente iguales, uno con tres lóbulos otro con dos, tenemos un higado  a la derecha y un bazo a la izquierda, dos riñones y hasta dos testiculos que no son tampoco iguales ni en tamaño ni en forma.

La asimetría es parte pues de nuestra esencia, de nuestra forma, somos seres quirales.

Pero lo más importante de nuestra asimetria procede de una parte concreta de nuestro cuerpo: el cerebro.

Se supone que la hominización tiene que ver con esta asimetría dado que la aparición del lenguaje tiene que ver con la especialización de nuestro cerebro izquierdo en el habla, del por qué las estructuras de Broca y Wernicke se instalaron en el hemisferio izquierdo no sabemos nada salvo algunas teorías sin confirmar y que aparecen en los videos relatados mas abajo y procedentes del programa “Redes”, donde el profesor Mc Manus, un experto en la lateralidad de nuestro cerebro nos cuenta algunas cosas sorprendentes.

Y que sirven quizá para aclarar por qué en nuestra especie existen los zurdos, una condición heredable de la que sabemos aun poco. ¿Por qué la evolución diseñó sujetos zurdos?

Y aun más: la lateralidad en nuestro cuerpo parece girar en tres ejes, es anisotrópica, es por eso que podemos ser zurdos de piernas pero no de manos, y más : podemos ser zurdos de oido pero no de manos.

Lo cierto es que entre otros simios la lateralidad y habilidad con las manos se reparte al 50%, asi se sabe que los gorilas son la mitad diestros y la otra mitad zurdos. ¿Por qué en nuestra especie sólo hay un 10% de zurdos?

Video 1.-

Video 2.-

Pero la cosa se agrava porque también las moléculas son zurdas o diestras, concretamente los aminoácidos son de izquierdas (levógiros) y los azucares dextrógiros (de derechas), de manera que todo parece indiciar que la asimetría tambien atañe al nivel molecular. Y más: para que sean activas estas moléculas han de estar en la posición que toca siendo inactivas en el estado especular.

Video 3.-

Video 4.-

Video 5.-

La zurdera es una condición heredable, si bien su transmisión no es sencilla -lease mendeliana-  sabemos que hay un gen ( el LRRTM1) destinado a este fin, seguramente un derivado de algún gen fetal destinado a colocar el corazón en el costado izquierdo, pero no sabemos la función evolutiva de esta condición, ni sabemos qué ventajas aporta a los individuos ser zurdos. Sabemos sin enbargo de sus desventajas: al parecer la mortalidad es superior en los sujetos zurdos que en los diestros y probablemente entre los homosexuales está mas representada esta condición de zurdos. También la búsqueda de sensaciones ha sido reportada como endofenotipo caracteristico de este grupo de personas.

Se ha dicho que la zurdera seria una ventaja para la lucha, por el efecto sorpresa que podria causar en el contrincante o como desempeño eficaz en la caza en grupo. Sin embargo si esto fuera cierto no está claro por qué la evolución no hizo en los humanos el mismo trabajo que en los gorilas, mitad y mitad. Se han señalado otros mecanismos implicados, como la selección de baja frecuencia, algo que viene a decir que ciertos rasgos serian seleccionados un poco para que haya de todo, para cumplir con ese designio que llamamos diversidad y que por lo que sabemos parece ser el “propósito” de la evolución.

Lo cierto es que la asimetría -la lateralización- cerebral está relacionada con la aparición del lenguaje y que existen algunos peajes a esto que llamamos hominización, uno de ellos es la aparición de la esquizofrenia, otro mucho más neutral desde el punto de vista adaptativo podria ser la zurdera que tambien puede ser vista como una reserva cognitiva de nuevos talentos como postula Mc Manus.

Pero el misterio aun no ha sido desvelado del todo.

Video de la presentación del libro ¿Qué es la curación?

abril 17, 2013

Dejo aqui colgado el video de la presentación del libro ¿Qué es la curación?, donde hablé del capitulo que escribó bajo la coordinacion de Manuel Almendro y que titulé ¿Qué entendemos por curación psiquica”. Es lástima que el video no grabó los ultimos minutos de mi intervención, pero se entiende, no?

¿Qué entendemos por curación psíquica?

abril 10, 2013

curacion

Recientemente se ha publicado en la editorial Kairós, un libro titulado ¿Qué es la curación? coordinado por Manuel Almendro y en el que he participado aportando mi punto de vista desde la salud mental y con el titulo que preside este post. El dia 4 de Abril tuvo lugar la presentación del mismo en la libreria Argot de Castellón y resumo, aqui en este post algunas ideas que planteé en esa ocasión.

La palabra curación es una palabra polisémica que induce malos entendidos y que naturalmente procede de la tradición médica, ¿pero es aplicable a las “enfermedades” mentales del mismo modo que nos sirve para describir la remisión de una enfermedad somática?¿Es aplicable a la sociedad en su conjunto, a la economia o al medio ambiente?

Lo cierto es que hay enfermedades que se curan solas (sin hacer nada), por ejemplo los resfriados o la gripe, hay algo en nuestro organismo que tiende a recuperar las condiciones iniciales a la irrupción de la enfermedad, nuestro organismo se repara solo por asi decir, algo que Hipocrates llamó la vis medicatrix. Pero lo cierto es que no todas las enfermedades tienen el mismo comportamiento, algunas de ellas -como por ejemplo la apendicitis- no tiende a la espontánea curación y hay que hacer algo con ella,: operarse de urgencia, de lo contrario el organismo muere por una peritonitis y sepsis multisistémica. Otras sin embargo no tienen esa evolución tan peligrosa para la vida sino que -mal que bien- tienden a desaparecer, manteniendo algún síntoma de recordatorio dejando, eso si, alguna secuela. Hablamos entonces de evolución a la cronicidad y son precisamente estas las más prevalentes en nuestro entorno dado que hemos sido capaces de vencer casi todas las enfermedades agudas gracias a los adelantos de la medicina y la cirugía. Y tambien por otras razones de las que hablaré después y que son las consecuencias negativas de esos mismos adelantos y que llamamos genericamente yatrogenia.

El cuello de botella, el reto de la medicina actual parece estar pues en las enfermedades crónicas, es decir en aquellas que logran alcanzar un equilibrio lejos de la estabilidad.

La mayor parte de las enfermedades mentales pertenecen a este grupo de enfermedades con tendencia a la cronicidad.

Lo cierto es que las enfermedades parecen ser cosas vivas, especies, por asi decir, como los gusanos, los perros, los plátanos o los mosquitos, así son estudiadas de esta manera por la tradición médica; desde el naturalismo de Condillac hasta hoy las enfermedades son concebidas por su esencia. Hipocrates llamaba a esta esencia physis. cada enfermedad tenia su physis, es decir su forma (forma y evolución) y por supuesto una causa natural, es por eso que podemos reconocerlas precisamente por los signos y síntomas que nos presentan. Una causa natural que era naturalmente desconocida en tiempos de Hipocrates y que sigue siendo hoy desconocida para muchas enfermedades.

Pero no debemos fiarnos demasiado del esencialismo, al menos en las enfermedades mentales.

Una de las diferencias fundamentales que poseen las enfermedades mentales con respecto a las somáticas es que son patoplásticas, es decir toman formas diferentes segun la epoca, el entorno, las expectativas de la población y las creencias compartidas por los mass media. Dicho de otra manera: las enfermedades mentales cambian su physis segun el momento historico en que se estudian. Pero hay algo más: cambian según las conceptualizaciones de los expertos.

Asi en el siglo XIX la ninfomanía se consideraba una enfermedad y hoy hasta le hemos cambiado el nombre: le llamamos promiscuidad y ya no la consideramos una enfermedad sino un rasgo de personalidad más o menos adaptado, lo msimos sucede con la homosexualidad y otras sexualidades fugitivas. Por el contrario, aparecen enfermedades cuasi nuevas y con nuevas máscaras patoplásticas: el TLP, es un ejemplo de una enfermedad típica de la época en que vivimos como la anorexia mental, propia de la postmodernidad y de los cambios que ha sufrido nuestra sociedad en su autoconcepto familiar, vocacional, educativo, social, sexual, etc. Esto no quiere decir que estas enfermedades sean nuevas sino que encuentran su nicho ecológico más adecuado en los modos en que vivimos y creemos y son inexistentes en otras culturas.

Y hay aun más: existen enfermedades completamente nuevas que ni siquera sabemos si son enfermedades, por eso algunos autores hablan de no-enfermedades. Lo que sabemos acerca de estas misteriosas enfermedades es que están profundamente relacionadas con nuestra forma de vivir y nuestra forma de esperar alivio o curación. Lo cierto es que para poder hablar de curación es necesario -perogrullo dixit- que haya una enfermedad real. Ningún médico puede curar una enfermedad que no existe, es decir una enfermedad sin physis. Por ultimo no cabe duda de que existe tambien una promoción de ciertas enfermedades por parte de los agentes interesados en vender más farmacos, usualmente de caracter cosmético o preventivo como lo que sucede con los bifosfonatos y la osteoporosis.

Y todo apunta a que estas enfermedades responden a malestares inespecificos que han sido medicalizados, no por los médicos o los laboratorios (como piensan algunos) sino por las expectativas racionales de la población. Hablamos entonces de yatrogenia, la consecuencia mala de los adelantos, pues la yatrogenia no es sólo aquello adverso que procede de las medicaciones o las exploraciones sino que existe una yatrogenia social que procede de las expectativas.

El idioma inglés tiene dos palabras para designar la enfermedad, una de estas palabras es disease (enfermedad), mientras que la otra es sickness (malestar). Lo interesante de sentirse sick, es que es aplicable a casi cualquier cosa, por ejemplo se llama mother sick a la nostalgia. La distinción no es baladí porque la nostalgia (y muchos otros malestares) no son enfermedades (diseases) sino malestares (sickness). La consecuencia directa de este razonamiento es que los malestares no tienen tratamiento médico.

Pero aqui no termina el problema porque los malestares pueden adquirir una mascarada médica a fin de poderse legitimar como malestares genuinos y obetener prebendas econmicas o laborales, sociales y simpatias, tratamientos o exploraciones naturalmente destinadas al fracaso. Algo asi sucedió con la epidemia de histeria en el siglo XIX y algo muy parecido -desacreditada ya la histeria- está sucediendo hoy con otros malestares medicos o psicológicos.

Y lo cierto es que hay muchas razones para ese malestar en la cultura del que hablaba Freud, un idóneo caldo de cultivo de malestares que induce respuestas de salud en lugar de promover actitudes políticas o de compromiso social, asi todo malestar se convierte en una enfermedad con consecuencias de sufrimiento adicional para aquellos que insistentemente buscan en la enfermedad la legitimación de su dolor. Algo que no siempre consiguen salvo levantar las sospechas de su entorno. es por ello que la busqueda de un diagnóstico médico y en ciertas ocasiones la busqueda de una causa exótica opera como una causa en la que militar en ciertas personas que buscan desesperadamente ser “tomados en serio” por sus médicos y familiares.

Naturalmente estos sufrimientos son siempre genuinos, no es necesario tener una enfermedad para estar o sentirse enfermo. Uno puede estar enfermo aun sufriendo una no enfermedad. Vivimos en una sociedad clinica (Marino Perez) o en una sociedad del tener (Almendro), es lógico pues que los malestares deriven hacia la medicina, religión universal del hombre de hoy.

Con todo y para terminar este post me gustaria dejar aqui constancia de las 4 causas de las enfermedades más conocidas y que carecen de tratamiento desde la medicina, a saber: la ignorancia, las desigualdades, las adversidades de la vida y la negación del dolor y la muerte (las expectativas irrazonables con respecto a la vida).

De todo lo cual podemos deducir en qué consiste la curación psíquica: un saber sobre el malestar que nos aqueja que tiene en cuenta el caos y la indeterminación de las adversidades de la vida y que se asumen como inevitables de nuestra condición de seres transitorios y contingentes que viven en un mundo diseñado para el cambio y el dolor. Y la aceptación de que después de todo, la muerte como la vida carece de sentido, es decir de fundamento y que no obstante estamos diseñados para encontrarlo.

Curarse es superar la dualidad donde los contrarios pelean por imponer su dominio sobre el psiquismo, curarse es habitar una elevación -la consciencia- donde se resuelven todas las dualidades.

Ser médico

marzo 24, 2013

medico

Uno de los temas recurrentes en un servicio de salud mental como el mio donde coinciden psicólogos y psiquiatras son las bromas y las chanzas acerca de eso que ha venido en llamarse multidisciplinariedad y que no es sino la coexistencia de psicologos, psiquiatras, asistentes sociales y enfermeras en un proyecto bienintencionado de trabajo en común del que ya hablé aqui y de cuya conceptualización, limites y malos entendidos no voy a volver a hablar sino para situarme en el terreno de la ironía.

Contaba yo el otro dia a quién quiso escucharme que hay una diferencia fundamental entre psicólogos y psiquiatras, una diferencia que me parece definitiva y esencial: los psiquiatras somos médicos y estamos por tanto investidos de “carisma”. Los psicólogos, aunque Bolonia haya dispuesto lo contrario no son una profesión sanitaria y es por eso que no tienen carisma, como tampoco la tienen los fisioterapeutas, los enfermeros, los veterinarios o los odontólogos, a pesar de que estos, si, son profesiones sanitarias.

De manera que preciso ahora definir qué es eso del carisma.

El carisma es aquello por lo que la gente te busca cuando está enfermo o cuando va a morirse.

Y no existe una profesión mas vinculada al carisma que la medicina: el médico es médico para siempre, hasta que se muere, más allá de si está jubilado o en activo. El médico es considerado siempre médico con independencia de su especialidad, de su pericia, de sus titulos académicos o si es de dia o de noche. El médico siempre es médico aunque no ejerza.

Lo interesante de la carrera de medicina es que es un saber autónomo no intercambiable. Los médicos necesariamente hemos de ser médicos, ni enfermeros podemos ser, ni fisoterapeutas o podologos. Un psicólogo puede dedicarse a muchas cosas, existen puentes que alargan su profesión hasta el contacto con otras, pueden dedicarse al deporte, a la enseñanza, a la pedagogia especial, a los RRHH, etc. Los médicos tenemos cegadas todas las posibilidades o somos medicos o no somos nada.

Les contaré una anécdota.

Hace unos meses una persona de mi finca enfermó gravemente, era de noche y domingo de modo que me llamaron (a los médicos siempre nos llaman cuando pasan estas cosas en el micromundo de las fincas de vecinos). Subí a casa de mis vecinos y me encontré con una anciana sentada en un sillón que agonizaba. Me di cuenta de que tenia un encharcamiento de pulmón (un edema agudo de pulmón) y que estaba muriéndose, era cuestion de minutos. En cuanto llegué a la casa los familiares desaparecieron y me dejaron solo con Teresa que era el nombre de aquella señora que yo no habia visto nunca.

Los familiares, y en realidad casi todo el mundo está horrorizado ante la presencia iniminente de la muerte y son muy pocos los que aguantan el tirón de hacer compañia en sus últimos momentos a sus familiares cuando tienen que hacer ese tránsito -el mas importante de su vida- a solas. El caso es que cogí a Teresa de la mano y le susurré al oido: “¿Ves la luz Teresa?” “No tengas miedo y ve hacia la luz, yo estaré contigo hasta que te hayas ido”. Repetí este mantra varias veces sin dejar de tomarle el pulso, hasta que su corazón dejó de latir con esa mueca hipocrática que deja la muerte y que algunos confunden con una sonrisa de felicidad.

Naturalmente yo no creo nada de luces, ni túneles, ni de estas experiencias próximas a la muerte que de existir deben ser la manera en que el cerebro lo organiza todo para no sufrir, de modo que me aseguré de estar a solas con la moribunda y que nadie de su familia me oyera repetir mi oración, pues una oración parecia al fin y al cabo. Y el caso es que yo no habia sido requerido por ser un cura, o un religioso, sino un médico. Pero un médico que no es cardiólogo ni sabe nada de edemas de pulmón y que sin ninguna tecnologia nos encontramos en igualdad de condiciones para acompañar moribundos que cualquier otra persona.

Me pregunté por qué no habian llamado a un psicólogo (hay varios en mi finca) o a cualquier otro vecino más cercano que yo a la religión. Me llamaron a mi porque soy médico. Ese es mi carisma.

Y entonces me di cuenta de que aquello que cuando era joven algunos llamaban “vocación” – y que yo siempre rechacé pues no sentí ninguna llamada- en realidad es lo que ahora yo nombro como “carisma”.

Que es lo que los demás nos suponen a los médicos y por eso nos llaman en situaciones críticas, donde no nos llaman para que hagamos nada concreto, salvo que les sustituyamos en aquello que ellos no quieren hacer: mirar a la muerte a la cara y decirle a Teresa que vaya hacia la luz.

Aqui en la wiki hay una definición convencional del carisma que relacionan con la capacidad de convocar adhesiones en función del atractivo o del magnetismo personal de una persona, algo muy parecido al liderazgo pero que va más allá de él.. Pero para mi “carisma” es algo que va más allá del éxito teatrero o dramático de una persona que convoca fanatismos más o menos comprensibles, por su capacidad de curar, sostener, convencer, o guiar a personas descarriadas. Para mi el carisma es la capacidad de despertar en los demás talentos dormidos que no se hubieran explicitado sin la concurrencia de carismático o bien la de tramitar todo tipo de papeleo con lo sagrado. Los que siguen a un personaje con carisma lo hacen porque no saben dónde ir, mientras que el personaje carismático parece que sabe donde va, tal y como comenté en algun post anterior.

Y es por eso que el médico mantiene su prestigio carismático a pesar de todo lo que ha llovido, simplemente nosotros no nos asustamos ante la muerte e incluso somos capaces de fingir que hay un túnel al final del cual vemos una luz.

Teresa no puede confirmar si lo vio o no, pero lo que es seguro es que no murió sola, bastaba una mano aun sin fonendo.

The human brain project

marzo 16, 2013

Muchas veces he resaltado la paradoja de que un mundo como el nuestro puedan suceder cosas tan incomprensibles como que nos sea posible mantener conversaciones de voz o imagen a cientos de miles de Km de distancia y seamos tan ineptos para haber ya encontrado un medicamento o alguna clase de tecnología para tratar y curar la esquizofrenia, el paludismo o el cáncer. No deja de ser sorprendente que hayamos sido capaces de encontrar soluciones para cosas tan dispares como viajar a la luna o a Marte, encontrar métodos de comunicación sin cables, y sin embargo que nuestro conocimiento de ciertas enfermedades nos resulte tan resbaladizo.

Tanto es asi, que los laboratorios farmacéuticos han tirado la toalla, no sólo por la presión ciudadana que han tenido que soportar a veces con y a veces sin razón sino sobre todo por la ausencia de hallazgos nuevos, es como si la investigación convencional hubiera tocado fondo: después de invertir ingentes cantidades de dinero en investigar en SNC (sistema nervioso central) todo parece indicar que las lineas de investigación destinadas a encontrar nuevas dianas terapéuticas para las enfermedades mentales o neurológicas severas han fracasado. Como muestra un botón: los farmacos antipsicóticos de los que disponemos hoy no aportan nada terapéuticamente hablando a los que usábamos hace 30 años, si bien se ha ganado en seguridad, se han minimizado los efectos secundarios y son mejor tolerados que los de antaño. Sin embargo no es suficiente, en todo el tiempo transcurrido desde que se empezó a usar el Largactil (clorpromazina) o el Tofranil (imipramina) ha pasado demasiado tiempo para no haber dado con alguna otra tecla que pudiera impulsar la investigación hacia otro lado. Seguimos anclados en las monoaminas cerebrales y en los receptores neuronales de las mismas, pero no es suficiente.

Si hiciéramos esta pregunta a algun profesional acreditado seguramente respondería que la razón de nuestra ignorancia hay que ir a buscarla en la complejidad de lo que andamos estudiando, el cerebro. Y es verdad que el cerebro es una de las “máquinas” más complejas que existen en el universo. Y es verdad también que le conocemos mucho mejor que hace 30 años, pero sigue sin explicarse la paradoja a la que me he referido anteriormente. Sabemos muy poco a efectos prácticos, si el objetivo es mejorar la salud de nuestros conciudadanos, sabemos menos del cerebro que los fabricantes de móviles sobre redes inalámbricas y tecnologia punta.

No es sólo por la compleijidad del asunto sino por dos cuestiones añadidas: el dinero y la fragmentación del saber. Ambos están unidos por una industria que privilegia la rivalidad en lugar de la cooperación. En algun otro lugar he dicho que ya sabemos lo suficiente, pero que nos falta un modelo firme sobre el que proyectar todo lo que se sabe. Y además necesitamos coordinar, integrar todo lo que sabemos desde un punto de vista multidisciplinar.

Es por eso que no es posible hoy hablar de un Human Brain Project sin contar con la NASA, sin contar con los fisicos del CERN, sin contar con los mismos neurocientíficos o sin contar con modelos matemáticos y potentes computadoras que sinteticen todo ese saber.

De eso va el “Proyecto cerebro humano” que recientemnte la Union Europea ha dotado con un buen puñado de dinero con una agenda a 10 años junto al proyecto del grafeno , el material del futuro.

Vale la pena oir/ver este video de TED donde Henry Markram nos lo explica bien sencillo, junto con las aplicaciones industriales y las oportunidades de negocio que pueden haber detrás de esta modelización cerebral que ya cuenta con cierta tradición en el Blue Brain Project, su antecesor.

Sapolsky y la muerte súbita del lactante

enero 24, 2013

De Robert Sapolsky ya hablé aqui en este post sobre monos enamorados, se trata de uno de los neurocientíficos que más saben sobre estrés.

En esta ocasión lo traigo aqui a través de dos videos de una conferencia pronunciada en “La ciudad de las ideas”,acerca de la muerte súbita del lactante, conocida por la muerte sin causa.

Lo cierto es que si hay una causa y en estas conferencias Sapolsky nos explica la relación entre estrés, tamaño del timo y muerte súbita. Algo que habia sido pasado por alto en los investigadores y los anatomistas que siempre contaban con un sesgo observacional: los cadáveres suelen pertenecer a pobres que por supuesto sufren más estrés y que por supuesto tienen glándulas del timo menores. De paso Sapolsky nos recuerda una siniestra historia acerca de cadáveres y facultades de medicina.

Sapolsky nos recuerda para concluir que los médicos tenemos que saber donde mirar y hacerlo más profundamente y más allá, no hay que conformarse nunca con lo que sabemos y dudar de nuestras certezas.

Video 1.-

Video 2.-

Embarazos fantasma

enero 10, 2013

embarazada-aloe-vera

Se trata de una patología poco común, diriamos exótica y si traigo este tema es a propósito de un caso que hemos visto en nuestro Hospital y que ha obligado a algunos de nuestros profesionales a hacer una revisión del estado actual del tema.

La pseudociesis que es como se conoce en la jerga psicológica este trastorno y que se cataloga como un sindrome somatomorfo en el DSM-IV es la creencia por parte de una mujer de que está embarazada. Pero no es una simple creencia sino que desarrolla todos y cada uno de los síntomas que acaecen en el embarazo, desde el aumento de peso, hasta los antojos y la amenorrea. Y aún: se han descrito incluso aumentos de la prolactina tal y como si la mujer estuviera embarazada de verdad.

Los autores que han revisado el tema, concluyen que en la pseudociesis se dan todos y cada uno de los síntomas del embarazo, salvo que ni existe feto, ni por supuesto latidos ni por supuesto parto, aunque la mujer puede “ir de parto” en la creencia de que el tiempo de gestación ha terminado e incluso en el caso que nos ocupa se desencadenó un parto con dolores y contracciones.

Entre los factores desencadenantes se citan la infertilidad y la perdida de un niño o abortos anteriores. El factor psicológico más citado en la bibliografía es el “deseo de ser madre”. Freud describió este cuadro en su paciente Anna O que creía estar embarazada de su terapeuta Breuer. Fue esta la razón por la que el maestro de Freud, Breuer abandonó su tecnica hipnotica horrorizado por aquella declaración de amor de su paciente.

El caso es que Freud atribuyó la pseudociesis de Anna O. a la transferencia amorosa hacia Breuer, sin embargo este es un caso atípico. En la mayor parte de los casos la pseudociesis no se desarrolla en terapia sino en pareja. Es muy probable que el deseo de consolidar una pareja determinada juegue su parte de causalidad en la pseudociesis. Y tambien es muy probable que la presión por tener descendencia tenga algo que ver tal y como sabemos por el caso de Maria Tudor, esposa de Felipe II, que tuvo al parecer dos episodios de pseudociesis antes de morir.

Con todo la pseudociesis no es exclusiva de los humanos y se ha descrito en perras, aunque probablemente el caso más conocido -por observable- se de entre las gallinas. Quien haya tenido un corral de gallinas sabe que de vez en cuando las gallinas se ponen “cluecas”. Ponerse clueca significa que la gallina se pone a incubar sus huevos o los de las compañeras de corral en la creencia falsa de que han sido fecundados. Naturalmente una gallina clueca no sirve para mucho dado que deja de poner huevos, de modo que hay que evitar que incube si queremos devolverle su capacidad ponedora. O sea que en las gallinas ya se observa esta capacidad endocrina de supresión de la regla (en este caso de poner huevos), una amenorrea gallinácea.

Los etólogos suponen que se trata de fallos de reconocimiento, es decir el animal por razones -estresores- no aclarados se pone a funcionar en modo embarazo incluyendo en esta reacción a su sistema endocrino. No es de extrañar que en humanos se hayan descrito tumores hipofisiarios como causa de la pseudociesis. En cualquier caso ciertos medicamentos pueden operar como disparadores endocrinos, en el caso de nuestro Hospital se trataba del sulpiride, un medicamento que forma parte de un tranquilizante (el Ansium). Entre los efectos secundarios del sulpiride se ha relatado un sindrome de galactorrea-amenorrea, que recuerda vagamente al embarazo y al puerperio.

Ahora bien, de lo biológico a lo psicológico, no hay un solo paso y los aumentos de prolactina por sí mismos no explican una creencia tan compleja como la pseudociesis que se parece más a una creencia delirante que a una mala interpretación de signos endocrinos.

En el caso que cito, la mujer mantuvo la creencia incluso después de que los médicos certificaran que no ha habia habido embarazo, ni parto. Y a pesar de que acudió a urgencias fingiendo “estar de parto”. Fue alli donde todo se descubrió, lo interesante es que logró engañar durante 9 meses (mal contados pos despistes) a toda su familia incluyendo a su pareja.

Lo que nos lleva de cabeza al ultimo renglón de esta historia: la psicología del engaño. La paciente logró engañar a toda su parentela con el asunto de su embarazo y llegó a creerse sus propias mentiras. De modo que no era un delirio (como se demostró más tarde) sino una mentira, un mito.

Y mentir para qué se preguntarán los mas sagaces entre ustedes.

¿Por qué mentimos?

Lo hacemos para obtener ventajas, tal y como comenté en este post, lo hacemos para medrar. Por alguna razón esta mujer (que no era desde luego ninguna lumbrera) entendió que era la mejor estrategia para retener a su nueva pareja, después de una vida de malos tratos y abortos espontáneos (o traumáticos) con su pareja anterior.

En el post que más arriba vinculé pueden ver una entrevista que Punset realizó a Robert Trivers que es el que mas sabe del mundo de “inversiones parentales” y tambien de engaños y autoengaños. Vale la pena recordar que la mejor manera de engañar a los demás es creerse las propias mentiras, es por eso que existen los pseudólogos, que son mentirosos con cierta gracia para engañar. Pues no hay que olvidar que el engaño y la detección de la mentira coevolucionaron. Es por eso que el autoengaño no deja de ser una sofisticación para engañar mejor.

Bibliografia.-

Engaño y autoengaño en Robert Trivers por Alfredo Ruiz

Dilemas reptilianos

diciembre 18, 2012

solar

El hombre que no cambia de opinión engendra los reptiles del espiritu. (W. Blake)

El Sr Andréu heredó una propiedad de su padre que a su vez la habia heredado de su abuelo. Se trata de una especie de casa solariega que en su dia debió ser un reducto de la nobleza. Fue hotel, hospital en las guerras carlistas, balneario más tarde pero poco a poco fue dejando de ser algo más que un reducto veraniego de la familia del Sr Andreu, y asi hasta que fue abandonada por sus propietarios, demasiado fría y cara de calentar en invierno e incómoda, aislada y calurosa en verano.

Las tierras que la circundan dejaron de ser productivas hace ya mucho tiempo y los campesinos que otrora la cuidaran ya no pueden vivir de ella, de modo que la propiedad es una fuente de gastos de mantenimiento, impuestos y facturas que van acumulándose en los débitos de la familia.

Pero hay otro problema añadido, nadie quiere comprar aquella heredad y sin embargo el Estado la grava con unos impuestos elevadísimos que la convierten en una carga ya insoportable para la familia. La solución seria venderla pero ¿a quién?

Pero un dia todo cambió: alguien decidió comprar todos los terrenos incluyendo a la casa solariega para construir una urbanización. Al Sr Andreu le comenzaron a llegar ofertas por su propiedad y aqui comenzó precisamente su calvario personal.

Primero le ofrecieron 100 pero le pareció poco, mas tarde 200 y le siguió pareciendo poco. La familia comenzó a sospechar lo peor: el Sr Andreu no queria vender. ¿Pero no era la mejor solución desprenderse de aquella finca que se habia convertido en una carga insoportable para la familia?

El Sr Andreu era presionado constantemente por su esposa, hijos, primos  e incluso por un yerno abogado que tenia en Bilbao. Pero no parecía atender los buenos consejos que le daban sus familiares. Echaba balones fuera, eludía las presiones, cambiaba de tema y utilizaba circunloquios de toda clase para evitar los sermones en que su familia parecia condenarle a diario. ¡Tienes que vender!

Y los compradores a su vez no estaban dispuestos a ceder más ante el impasible Sr Andreu, interpretaban que queria presionarles para obtener un precio mejor, pero ellos ya estaban valorando la posibilidad de circunvalar su urbanización y dejar a la heredad del Sr Andreu aislada de lo que ellos entendian era el progreso del municipio.

Hasta el alcalde, el cura y el médico intervinieron para mediar en este conflicto que amenazaba incluso a los poderes locales, habia mucho que ganar y la tozudez del Sr Andreu no hacía mas que amenazar un buen negocio para todos. Todo fue inútil, el Sr Andreu no queria vender.

Un conflicto de escalada reptiliano.-

No cabe ninguna duda de que la opción más inteligente es vender yaprovechar la generosa oferta que el Sr Andreu tiene sobre la mesa. Una opción que le eprmitiriadesprenderse de algo que sólo genera gastos y que resulta ya imposible de reflotar para el propio uso.

¿Por qué el Sr Andreu no vende?

Pues porque para el Sr Andreu aquella casa no es una casa sino su identidad, algo que establece su rango y su jerarquía social, por decirlo en terminos etológicos: su territorio. Y el territorio no puede venderse, se defiende con uñas y dientes, solo puede perderse o arrebatarse por la fuerza.

Asi piensa el reptil del Sr Andreu, pero sus familiares le entraron por lo mamifero, por lo emocional ¿Es que estas tonto? ¿A tus 85 años qué esperas? ¿Es que crees que tus  hijos lo van a conservar? ¿Y para qué lo quieren? “No es mas que una carga imposible de manejar para una economia moderna”. “La gente vivimos de un sueldo, ya no somos los capitostes del pueblo”. “Eres un egoísta, una persona trasnochada”. “Vives en otra época”, etc.

Acusaciones promotoras de la culpa, humillación y vergüenza que poco a poco fueron haciendo mella en el ánimo del Sr Andreu y obligándole a desescalar.

Fue asi que el dia de todos santos accedió a vender.

Y todo fue sustituido por una pena informe, una nostalgia por aquello que se perdió definitivamente.

A la semana siguiente marido y mujer fueron al ambulatorio a vacunarse de la gripe.

Al cabo de unos dias el Sr Andreu contrajo la gripe para la que en teoría había sido vacunado.

Tuvo una complicación bronquial y sin saber cómo murió mientras se duchaba un dia soleado de Noviembre, aun no habia empezado a hacer frío de verdad.

El Sr Andreu murió de un disgusto y no de una neumonía tal y como rezaba el certificado de defunción. Cualquier cosa antes de cambiar de opinión.

Pues los reptiles no tienen opiniones.

Reptiles y reptilianos

diciembre 13, 2012

reptil

Un tal David Icke sostiene la insólita teoría de que nuestra especie es la que es precisamente porque fue sometida en tiempo ancestral a manipulaciones genéticas resultado de las cuales ciertos individuos pertenecen a una raza ¿superior? que se denominan reptilianos. Bush, Rumsfeld y quien sabe si Aznar son reptilianos, segun una teoría conspiranoica de mucha presencia en la red, una especie de sociedad secreta que gobierna el mundo.

El caso es que esta teoría de reptiles injertados tiene cierta verosimilitud si aceptamos las ideas de Paul McLean en el sentido de que nuestro cerebro no es unitario sino que representa filogenéticamente las edades de la evolución, asi hay un cerebro reptiliano, uno mamifero y otro humano.

Naturalmente la teoria de Icke no tiene nada que ver con la de McLean, la primera en cierto modo es creacionista y paranoica y la segunda evolucionista y científica, es decir verdadera por más que literariamente hablando la primera sea más atractiva que la segunda.

El cerebro reptiliano o complejo-R es el mas antiguo filogenéticamente hablando de nuestros tres cerebros y de sus prestaciones y limitaciones voy a hablarles ahora, no sin recordar que McLean habló de un cerebro triuno como tres bolas de helado superpuestos representando las edades de la vida en la Tierra.

Personalmente me adhiero a esta teoría por una razón fundamental: la evolución no opera hacia atrás, es decir no puede desdeñar los diseños anteriores para seguir con sus innovaciones. Significa que no puede hacer borrón y cuenta nueva cuando aparece una novedad sino que ha de integrarla en sus diseños anteriores. Y eso hicieron los mamíferos cuando le ganaron la batalla reproductiva a los reptiles.

Como es bien sabido la extinción de los dinosuarios (fuera por la razones que fuere) dejo vacío un nicho ecológico inmenso en la superficie d ela Tierra. Un nicho que fue ocupado por un mamifero ya extinguido -el misionero- a medio camino entre una rata y un primate. Naturalmente el misionero ya existía antes de la gran extinción, solo que su coexistencia con los dinosaurios le obligaba a vivir de noche valiéndose de una innovación que los reptiles no habian alcanzado: la autonomía con respecto al mantenimiento del calor. Dado que el misionero se autoregulaba térmicamentea pudo acoplarse mejor a los nichos nocturnos, pero cuando los dinosaurios desaparecieron de la faz de la tierra aun tuvo agallas apara adaptarse a los entornos diurnos que aquellos habian abandonado. Asi fue -según Sagan cuenta en “Los dragones del Edén”- que los mamiferos ganaron la batalla contra sus contrincantes eternos: los reptiles.

Sin embargo los mamíferos, -que habian inventado el apego y eran por tanto mejores madres que los reptiles-, no pudieron diseñar sus cerebros desde cero y tuvieron que tomar prestados los diseños -perfectos en cierto modo- que los reptiles habian utilizado para perpetuarse durante eones de tiempos Jurásicos, hasta que alguna catástrofe a escala general terminó con su hábitat alimentario.

Y asi hasta nosotros los hombres que llevamos efectivamente un reptil dentro aunque de manera bien distinta a como sugiere ese Icke.

Si los mamíferos inventaron el apego de las madres y sus crías los reptiles inventaron la jerarquía y el rango. Y ese es el problema que nosotros los hombres llevamos en nuestra herencia ancestral: hemos de compatibilizar el apego de los mamíferos con el rango de los reptiles, el egoísmo con el altruismo, la cooperación con el “ahi te quedas”. De eso vamos nosotros los sapiens.

Pero empecemos por el principio: el cerebro reptiliano se ocupa sobre todo de regular los automatismos, en eso es el mejor diseño que la evolución ha podido inventar centralizando su funcionalidad. Se ocupa de regular nuestra respiración, la frecuencia cardiaca, las cifras tensionales, la inervación voluntaria y la vegetativa, el peristaltismo intestinal, la motilidad gástrica y prácticamente todos los fenomenos viscerales automatizados y no sometidos a las emociones.

El complejo-R es nada emocional, no se ocupa de esas cosas de mamíferos pues bastante trabajo tiene en conservar la integridad del individuo que habita y en eso es seguro y eficiente. Pero no sólo de supervivencias se ocupa nuestro cerebro reptiliano sino también de la reproducción. Corteja y sobrevive, copula y huye, lucha y diviértete y si tienes territorio defiéndelo, si no lo tienes agénciate uno. Esas parecen ser las estrategias de las que se ocupa nuestro reptil.

Dicho de otro modo: nuestro cerebro reptiliano es impulsivo -un tipo de acción- mientras que nuestro cerebro mamífero está diseñado para construir vínculos a largo plazo. Parecen opciones antagónicas y realmente lo son. Basta con que usted haga un poco de memoria para saber quien venció en su ultima confrontación. ¿Mantuvo el vínculo o lo rompió? Ese es el reptil.

Nuestro cerebro reptiliano tiene en nuestro cerebro tres representantes poderosos: los ganglios basales, el cerebelo y el tronco cerebral. Si somos capaces de dormir es gracias a que en el tronco cerebral existe un botón que apaga la conciencia y más tarde la estimula para que podamos soñar (la sustancia reticular). Si somos capaces de recordar movimientos es gracias a los ganglios basales y si somos capaces de respirar es gracias a automatismos sencillos inscritos en ese cuadro de mandos que llamamos tronco cerebral.

Eso que los psicólogos llaman el inconsciente es en realidad nuestro cerebro reptiliano (aunque no sólo). En él no hay palabras, ni emociones y solo existen patrones. Nuestro complejo-R lee patrones que impulsan conductas (acciones) destinadas a cortejar-copular y sobrevivir. Y como además carece de refinamiento lo hace de una manera muy tosca. Los rituales de cópula son en casi todas las especies muy parecidos a la lucha. La hembra huye, el macho persigue, el macho la alcanza y deposita bien en su interior o bien fuera del cuerpo de la hembra su esperma. Los rituales de apareamiento son siniestramente parecidos a los rituales agonísticos (de confrontación o lucha entre individuos). Y son tan parecidos que los niños de nuestra especie suelen interpretar el coito de los padres (cuando lo oyen) en clave agonistica. “Papa pega a mamá”.  Y sólo cuando adquieren el suficiente conocimiento acerca de la mecánica copulatoria abandonan esa fantasía, si bien las hembras de nuestra especie (en el caso de no que no existiera dimorfismo para identificarlas) serian reconocibles sólo por la capacidad que han desarrollado para zafarse de las continuas emboscadas de los hombres.

No cabe ninguna duda de que nuestro inconsciente procedural (la memoria de cada procedimiento) se halla en los ganglios basales: es alli donde conservamos los algoritmos que constituyen lo que entendemos como movimientos complejos, alli guardamos las secuencias de cada uno de los movimientos que hemos llevado a cabo en nuestra vida y los repetimos automáticamente como atarnos los cordones de los zapatos. No necesitamos pensar, sólo poner en marcha voluntariamente tal movimiento y la secuencia aparece como mágicamente surgida de la nada.

La verdad es que nosotros los humanos nos llevamos bastante mal con nuestro reptil, tiene -por asi decir- poca reputación si lo comparamos con las prestaciones mamíferas, con las emociones en primer plano o nuestra corteza cerebral por aquello del mérito de pensar racionalmente. Pero lo cierto es que nuestra salud depende básicamente de nuestro reptil pues es él el que está más cerca de lo orgánico y de los procesos que regulan nuestras visceras y sus funciones. Hemos renegado de él y cuando lo nombramos es para hacerle feos o para decidir cosas que van en contra de sus planes.

Es por eso que existen las enfermedades psicosomáticas y las enfermedades mentales: disonancias del reptil cuando se pone a negociar algo con sus eslabones superiores.

Poner de acuerdo a ese ministerio de neurodefensa que solo lee patrones y propone acciones a cara o cruz, con nuestro cerebro mamífero que tiene en cuenta emociones y que tiene que vérselas con las dependencias de los apegos, no es cosa fácil. No es de extrañar que cuando uno está en posición “up” el otro esté en posición “down” y que lo que aparezca en terminos verbales sean la confusión o la duda. “No se qué pensar”, solemos decir cuando uno tira de la cuerda en sentido opuesto al otro. Los antagonismos solo inducen a nivel cortical confusión y el no saber qué hacer o ese debate interno permanente que llevamos con nosotros mismos en clave de diálogo interior con nuestra vocecita.

Una buena salud puede ser definida como la sinergia entre los tres cerebros: todos trabajando en el mismo sentido, yendo en el mismo barco, tirando del mismo extremo de la cuerda. La dificultad de esta estrategia es que no sabemos qué patrones lee nuestro complejo-R y sólo podemos tener noticia de las emociones que dispara nuestro cerebro mamífero o límbico. ¿Cómo adivinar pues las intenciones de defensa de nuestro reptil y modular su respuesta?

La verdad es que sólo tenemos dos recursos para tal cosa: el primero es conocer nuestro cuerpo y sus necesidades, también las de nuestro organismo entero, el segundo implementar pensamientos o ideas que tiendan a la negociación y a la reconciliación. Nuestro cerebro cortical ha de acostumbrarse a ser mas un mediador que un juez que dicta sentencia. Pues es seguro que desde el punto de vista racional podemos encontrar justificaciones para todo.

Nuestra mente reptiliana es una mente militar autónoma. Nuestro cerebro mamifero es un sentimental irascible que va a la suya y nuestra mente racional opera casi siempre en terminos categoriales de condena o absolución.

Es precisamente desde nuestra mente racional después de haber renunciado a los juicios sumariales desde donde podemos dirigir todo el cotarro.

Piensa y acertarás.

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