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El éxito del BDSM en Internet y la literatura

febrero 9, 2013

bdsm

Aquellos que hayan leido este post sobre gustos sexuales en Internet ya pueden decir que están al dia en sus intuiciones. Es muy probable que no se sorprendan, puesto que la citada encuesta solo hará que confirmar sus impresiones iniciales: aquellas que enfatizan el hecho de pertenecer a una especie especialmente dotada para la sexualidad y que ha tenido un enorme éxito reproductivo precisamente a causa de nuestra capacidad casi infinita para construir simbologías eróticas.

El éxito de ciertas sagas literarias como la de “Sombras de Grey” merece una cierta hermenéutica para llegar a entender el fenómeno que es ciertamente similar al de otras sagas literarias de enorme éxito editorial como la de Larsson y su heroina aspergeriana o la los vampiros adolescentes (Crepúsculo creo que se llama).

El caso es que la literatura BDSM tiene mucho éxito, tanto que incluso existen blogs especializados en la critica literaria sobre el tema. Sus prácticas se ha puesto de moda al menos en tres aspectos: como modelo tribal urbano (una forma de vida), como una estética glamurosa con ciertos toques fetichistas y como exploración del inconsciente colectivo, en este último apartado apareceria brillando con luz propia toda una industria de lo fantasmático que aparece en diversos modos en la literatura (para consumo de ellas) y en la pornografia que se distribuye en la red (para consumo de ellos).

¿Pero qué es el BDSM?

El BDSM es un conjunto de conductas -usualmente en contextos íntimos- de prácticas sexuales que tienen que ver con:

  • La dominación y la sumisión sexual explicita en entornos eróticos con independencia del sexo de los participantes.
  • El fetichismo, o uso de prendas cargadas de sentido sexual, como las medias y ligas, los zapatos de tacón, los velos, antifaces, collares de perro, cadenas, etc.
  • El supremo goce de la pareja D/s parecen ser los azotes en las nalgas y sobre todo la ilusión de indefensión que procuran las ligaduras..
  • El uso de técnicas de humillación, castigo y de “esclavitud” de un miembro sobre el otro.
  • Un escenario ritualizado y pactado de antemano.

Las prácticas BDSM pueden ser clasificadas en tres grupos de actividades: castigo, humillación y sumisión. Y de hecho se trata de conductas prohibidas, proscritas y censuradas socialmente. Curiosamente nadie puede prohibir la esclavitud doméstica o mutuamente aceptada. Esa es una clave. Todo parece indicar que ciertas conductas se han desplazado a la intimidad del dormitorio pues no pueden ejercerse en publico. Más concretamente los castigos corporales a los niños por ejemplo están prohibidos en todas las escuelas de Europa occidental y en algunos paises tambien en el ámbito doméstico o familiar.

Pero lo interesante es comprender que el BDSM es una simulación, es decir no se trata de una práctica de abuso sexual o de maltrato sin más, gratuito o impuesto a la fuerza sino una ritualización de esta misma cuestión. Algo que sucede dentro de unos limites variables.

Para conocer mejor que es esto de la ritualización lo mejor es leer este post sobre el masoquismo que escribí hace poco.

parra1

Los efectos terapéuticos del BDSM.-

Las prácticas BDSM son -como ya he dicho- una simulación, pero para que esta simulación tenga efecto es necesario que el cerebro se las crea. La simulación ha de transcurrir en un escenario trágico, de incertidumbre y en cierto modo como de pelicula gótica o de miedo, de lo contrario carece de efectos terapéuticos. La dificultad pues está en conseguir una escena que sea lo suficientemente cercana a lo real para ser reconocida por el cerebro como dominación o sumisión verdaderas o una escena falsificada, una broma o juego sexual para romper la rutina, en cuyo caso el cerebro no la computará como BDSM verdadero.

La verdad es que las relaciones de dominacion/sumisión son parte de nuestra historia filogenética, son adaptaciones en el sentido evolutivo de la palabra y son conductas por tanto disponibles para cada uno de nosotros en función de las circunstancias de la vida. El problema es que están negadas por la cultura. Ser hoy una mujer sumisa o un hombre dominante hoy son roles pocos deseables y politicamente incorrectos, se situan de forma marginal en el discurso social, casi tanto como ayer un hombre sumiso o una mujer dominante pudieron ser anatemizados de la vida deseable.

Y es por eso que el masoquismo fue descrito originalmente en hombres de cierto nivel intelectual, generales, filosofos, jueces, médicos o empresarios acostumbrados a mandar fueron los primeros pacientes de aquellos que describieron estas conductas y las enclavaron entre las perversiones sexuales hoy parafilias (como Krafft-Ebing).

Hoy el unico valor deseable y permitido es ser una mujer competente y asertiva, independiente y autónoma y un hombre feminizado y domesticado al que no se le vea demasiado la pluma de su testosterona glandular. Ambos son los modelos impulsados por el ginocentrismo imperante.

Y esta es precisamente la causa del despunte del BDSM.

Hay algo en los humanos que no impele a rebelarnos cuando sentimos que algo se nos impone desde fuera y lo que se nos impone hoy en el discurso oficialmente aceptado es el de la igualdad. Los discursos de la igualdad paradójicamente han llevado a muchas mujeres a explorar sus fantasias de sumisión (su hembra interior) y a los hombres las de dominación (su macho atávico interior). Y cada uno naturalmente las ha explorado según su idiosincrasia. La mayor parte de este publico las ha explorado desde la barrera, es decir desde la literatura o la pornografía que es a fin de cuentas, la narrativa de otro, dejandose llevar sin participar.

Y por eso el éxito del Sr Grey, porque este hombre si bien muy edulcorado y romanticón (necesario comercialmente para que las mujeres se sientan atraidas)  es la fantasia secreta de muchas mujeres, del mismo modo que el éxito de “Crepusculo” está relacionado con la fascinación de las mujeres por los chicos malos.

Pero ese es otro post.

Bibliografía.-

Francisco Traver: “Un estudio sobre el masoquismo”

El hipermentalismo

septiembre 25, 2012

Por su interés subo al blog la traducción al castellano del resumen de este libro de Badcock y Crespi titulado “The imprinted brain”. En síntesis la teoría de Badcock y Crespi viene a señalar la idea de que autismo y esquizofrenia son enfermedades diametralmente opuestas que representan además cerebros genéricos extremos. En el caso del autismo se trataria de un predominio de un cerebro masculino extremo con una tedencia al pensamiento sistemático, más interesado en las cosas, los detalles que en las personas. En el extremo opuesto nos encontrariamos con el predominio de un cerebro femenino con tendencia a la hipermentalización.

En realidad estas ideas no son originales de Badcock y Crespi sino que el mismo Asperger ya advirtió de que el autismo podria representar un fenotipo masculino extremo. Del mismo modo Baron-Cohen ya publicó su teoria en esta misma linea. De manera que Badcock y Crespi lo que hacen es apuntarse a esta misma idea prolongándola y tratando de explicar esa especie de batalla que libran los genes en el cerebro de un feto durante los primeros meses de vida. Aunque en realidad -y esta idea si es original de Badcock y Crespi- la batalla no tiene lugar entre genes sino en su impresión o manifestación en el cerebro. La normalidad representaria pues un equilibrio epigenético en esta impresión y los desequilibrios caerian bien del lado de lo masculino o bien del lado de lo femenino, que deben verse no como entidades separadas de lo comun sino como desviaciones estadísticas en un continuum de posibilidades cognitivas.

Para Badcock el psicoanálisis freudiano es un ejemplo de hipermentalización, una narrativa destinada a construir significados que nos aproximen a ese centro de equilibrios ideal para las personas que o bien mentalizan demasiado o demasiado poco. Su eficacia estaría vinculada pues a proporcionar a los individuos cultos una tecnología afín a sus intereses culturales y que abriría ante ellos un horizonte de posibilidades miticas destinadas a cosntruir significados significativos.

Traducción extraida de esta web:

El psicoanálisis no ha estado nunca exento de críticos, pero hasta hace pocos años yo no me contaba entre ellos. Al contrario, con la firmeza y la inmunidad al criticismo características de los que tienen rasgos autistas, yo los ignoraba a todos e iba por mi camino creyendo que finalmente, los progresos en otras disciplinas científicas acabarían reivindicando a Freud —y para probarlo escribí varios libros. Ello me condujo a psicoanalizarme con Anna Freud hasta su muerte, acaecida en 1982. Rendí culto al santuario del profeta con la más destacada sacerdotisa cuatro días a la semana, cuarenta semanas al año, durante casi tres años. Inspirado por la fe, me convertí en un evangelista —si no del psicoanálisis, si de la figura de Freud— y desde mediados de los 70 hasta el año 2002, impartí un curso sobre Freud dirigido a estudiantes no graduados en la London School of Economics que tuvo gran aceptación.

Pero esta vía está ahora extinta, y los lectores de mi último libro, The Imprinted Brain; how genes set the balance between autism and psychosis (La impronta genética en el cerebro: como los genes establecen el equilibrio entre el autismo y la psicosis) se encontrarán con que una parte del último capítulo se parece un poco a esas noticias que vemos en los supermercados sobre la retirada de algún producto. Ciertamente, para mí éste ha sido uno de los aspectos importantes del libro: me ha proporcionado la oportunidad de rectractarme de mi fe Freudiana y confesar el enorme error que había cometido.

¿Qué pasó? Se necesita leer todo el libro para entenderlo, pero una respuesta breve sería: descubrí el autismo y, más importante aun, empecé a darme cuenta de que, lejos de ser un remedio para los problemas mentales, el psicoanálisis era una encarnación cultural de lo que ahora llamaría hiper-mentalismo.

Según la teoría de la impronta genética en el cerebro (que se explica en el libro), los genes que subyacen en los trastornos autistas y psicóticos permanecen en el genoma humano porqué dan soporte a las dos adaptaciones cognitivas fundamentales de nuestra especie. La cognición mentalística —o mentalismo (también llamada teoría de la mente/empatía/psicología popular/sentido común)— evolucionó para facilitar la interacción social y constituyó la base de la cultura mental: religión, política, comercio, arte y literatura. La cognición mecanicista (también llamada sistematización/física popular/pensamiento cosificado o orientado a los objetos) que evolucionó para facilitar la interacción física con el mundo material de los objetos no humanos y constituyó la base de la ciencia, la tecnología y de la cultura material. Los dos sistemas de cognición están generalmente más o menos equilibrados en los individuos. Sin embargo, debido a los mecanismos de expresión genética involucrados, este equilibrio puede verse fácilmente alterado. Un déficit en mentalismo (a veces con un exceso de cognición mecanicista en el llamado savantismo autista) explica los trastornos del espectro autista, mientras que lo opuesto —la mentalización excesiva— explica la mayoría de los síntomas de los trastornos del espectro psicótico.

Según este punto de vista, el psicoanálisis sería una forma institucionalizada de hiper-mentalismo comparable a la esquizofrenia paranoide. Los esquizofrénicos que se han recuperado comentan que su psicosis es una enfermedad de sobre-interpretación, de ver significados donde no los hay, y de intuir intenciones, pensamientos y emociones en los otros que simplemente no existen. El psicoanálisis institucionalizó este tipo de paranoia al creer que mediante la libre asociación de ideas, los sueños y los lapsus linguae se podría interpretar el infantil y reprimido inconsciente del individuo.

Pero, por supuesto, si esa mente inconsciente existiera, los primeros autistas ya nos lo habrían revelado hace mucho tiempo, debido a su incapacidad para engañarse ellos mismos o engañar a otros, debido a su inmunidad a las convenciones e imposiciones y debido a su perversa insistencia en ser ellos mismos. En particular los autistas savants revelaron que la pristina y no socializada mente del niño autista se parecía más a un ordenador que piensa que no al infierno de reprimidos deseos y sórdida sexualidad imaginada por Freud. Las pasiones de los autistas savants son los horarios, los calendarios y las máquinas, no el incesto, el parricidio o la furia primitiva. Lejos de ser las indiscriminadas máquinas de alimentarse (o repetitivas máquinas de comer) que el ello Freudiano sugeriría, los niños autistas a menudo experimentan un fastidioso rechazo a la comida. Y contrariamente al dogma Freudiano, los recuerdos infantiles conservados por algunos autistas revelan fascinación por las cosas, no por las personas.

Así que este es mi aviso de retirada del producto. Los lectores que quieran saber más, tendrán que leer detenidamente The Imprinted Brain —prestando especial atención a las notas del último capítulo.

Lecturas relacionadas.-

El extraño caso del Sr Asperger

La decadencia de Europa

julio 10, 2012

Arnold Toynbee fue un filósofo de la historia inglés que escribió una obra de culto titulada “Un estudio de la historia”, en ella Toynbee teoriza que  todas las civilizaciones pasan por diversas etapas diferenciadas: génesis, expansión, tiempo de problemas, estado universal y desintegración.

Naturalmente Toynbee era marxista y aqui en este párrafo lo podemos comprobar cuando enuncia las causas de estos colapsos sobrevenidos y predecibles:

Toynbee argumenta que la quiebra de las civilizaciones no está causada por la pérdida del control sobre el medioambiente, ni sobre el ambiente humano, ni por ataques exteriores. En vez de ello, proviene del deterioro de la “Minoría Creativa”, que ocasionalmente deja de ser creativa y degenera en tan sólo una “Minoría Dominante” (lo que fuerza a la mayoría a obedecerla sin merecer esa obediencia). Argumenta que las minorías creativas se deterioran debido a la veneración de sus méritos anteriores, por la cual se convierten en orgullosos, y fallan en dirigir adecuadamente frente a los próximos retos (sic, de la wiki).

Spengler por su parte no habla de colapso sino de decadencia. Para Spengler las sociedades se comportan como entidades vivas y  siguen el mismo ciclo de los organismos, asi En su ensayo La decadencia de Occidente (1er volumen 1918 y 2º volumen 1923) pretendía llevar a cabo un estudio de las formas subyacentes a los acontecimientos concretos, de la macroestructura dentro de la cual fluyen todos los acontecimientos históricos particulares. Spengler presentaba la historia universal como un conjunto de culturas (Antigua o Apolínea, Egipcia, India, Babilónica, China, Mágica, Occidental o Fáustica) que se desarrollaban independientemente unas de otras –como cuerpos individuales- pasando a través de un ciclo vital compuesto por cuatro etapas: Juventud, Crecimiento, Florecimiento y Decadencia. Aqui hay una web muy buena sobre Spengler y sus profecias sobre la historia.

Francis Fukuyama es aun más radical al plantear en el controvertido libro El fin de la Historia y el último hombre de 1992,  que la teoría de  la historia humana como lucha entre ideologías ha concluido, ha dado inicio a un mundo basado en la política y economía neoliberal que se ha impuesto a lo que el autor denomina utopías tras el fin de la Guerra Fría. Para Fukuyama, la historia entendida como confrontación dialéctica de fuerzas ha terminado, lo que es lo mismo que decir que es el Capital y los mercados quienes gobiernan el mundo a través de eso que en politica se denomina “posibilismo”. Algo asi describí en este post en el que hablé de la tercera guerra mundial.

Sin embargo otros autores -inspirados en modelos cibernéticos- piensan de forma muy distinta y teorizan que la causa mas frecuente del colapso social es la ocupacion de vastos recursos en obras ornamentales y superfluas que se sustraen de otros lugares. Por ejemplo los obreros que se emplearon en construir las pirámides eran sustraidos a la agricultura y a la defensa.

Pero sin duda la causa más segura de colapso social, decadencia o el fin de la historia son los cambios demográficos tal y como veremos más abajo.

No es la prima de riesgo, ni la subida del IVA, ni un exceso de funcionarios, ni la escasa productividad, ni la deuda externa de nuestro pais lo que se tambalaea. Se trata de Europa en su conjunto.

El futuro de Europa es que no tiene futuro.Aunque España se colapsará antes que Alemania, eso seguro.

Lo sabemos porque las civilizaciones (como organizaciones opuestas a la barbarie) colapsan tal y como nos contó Toynbee, asi sucedió en Egipto y con los incas, sucedió en Grecia y sucedió en Roma, la ultima gran civilización europea cuya capital pasó de mas de 1 millon y medio de habitantes en tiempos de Trajano a unos 15.000 en el siglo IX. Aqui hay una web donde explican las causas del declive de las civilizaciones y algunas teorias explicativas.

Pero hay una causa que se impone sobre las demás: la demografía.

Sin niños hoy es imposible que los adultos del mañana tengan cobertura social tal y como nos las imaginamos en nuestra Estado del Bienestar. No habrá pensiones, ni asistencia médica gratuita, ni educación a cargo del Estado. No serán los mercados, ni Alemania (que también perecerá) sino la falta de niños. Esa es la variable critica.

En este gráfico podemos obervar la distribución, -la reserva- de niños en el mundo. En amarillo aparecen señalados los paises con una mayor reserva y en verde la sobrepoblación. Como puede observarse en el caso de Europa existe un disminución de la natalidad preocupante que no solo amenaza al Estado del bienestar sino a su propia supervivencia como civilización y modo de vida.

Aqui podemos ver como se comportan los indices de natalidad segun el origen de la mujeres. Los autores procedentes de USA han comparado el efecto sobre la natalidad según se trate de una feminista de izquierdas, una conservadora rural o una musulmana. Aqui queda de alguna forma retratado la relación causal del efecto del bienestar con la natalidad.

Aqui aparece pues el retrato de nuestra decadencia como civilización y que segun  Lesthaghe y D. J. van de Kaa en 1986. podemos definir como segunda transición demográfica que además de caracterizarse por una baja mortalidad y baja natalidad tiene otros items a través de los que puede identificarse (una especie de way of life), al menos en las sociedades opulentas:

  • incremento de la soltería
  • retraso del matrimonio
  • postergación del primer hijo
  • expansión de las uniones consensuales
  • expansión de los nacimientos fuera de matrimonio
  • alza de las rupturas matrimoniales
  • diversificación de las modalidades de estructuración familiar.

Naturalmente Roma no pereció en un solo dia. Tardó algo asi como 700 años en ser invadida por las huestes bárbaras y desmontarse su Imperio fragmentándose en pequeños reinos enfrentados entre sí durante otros 1000 años.

Ante la disgregación de un Imperio es frecuente que sus pobladores tiendan a regresar a sus aldeas de origen tal y como cuenta la wiki en esta entrada. Lo interesante es saber que colapso de una civilización no significa lo mismo que desaparición, lo usual es que no todo el patrimonio de una civilización desaparezca. Por ejemplo, los herederos de Roma disfrutaron durante mucho tiempo de muchas de sus instituciones, carreteras o incluso de su derecho. Aquellos que habian sido romanizados se integraron en otros Imperios europeos como el de Carlomagno o los Estados Ponfiticios o los Estados emergentes pero lo importante es que el colapso de una sociedad tiene efectos interesantes en la distribución y mentalidad de las personas:

  • Las sociedades complejas estratificadas en base a clases, género, raza o algún otro factor prominente se transforman en mucho más homogéneas y horizontalmente estructuradas. En muchos casos las estratificaciones sociales pasadas lentemente se van haciendo irrelevantes a lo largo del colapso y las sociedades se hacen más igualitarias.
  • Una de las manifestaciones más características de las civilizaciones complejas (y en muchos casos la vara de medida para la medición de la complejidad) es su alto nivel de especialización en el trabajo. Las sociedades más complejas están caracterizadas por artesanos y comerciantes que se especializan intensamente en una tarea concreta. De esta manera, los gobernantes de muchas de estas sociedades pasadas eran sacerdotes o sacerdotisas hiperespecializadas que eran mantenidos completamente por el trabajo de las clases inferiores. Durante el colapso social las instituciones mantenidas por la especialización fueron eliminadas y la gente tiende a convertirse en más generalistas en sus trabajos y en sus hábitos cotidianos.
  • A medida que el poder se descentraliza la gente tiende a ser más autoregulada y tiene muchas más libertades personales. En muchas ocasiones de colapso se da una relajación de las reglas sociales y de las costumbres. Geográficamente hablando, las comunidades se convierten en más parroquiales o aisladas. Por ejemplo, con posterioridad al colapso de la civilización de los mayas muchos de ellos regresaron a sus aldeas tradicionales, abandonando las grandes ciudades que habían sido los epicentros del imperio.
  • Los epifenómenos, las instituciones, los procesos, y los artefactos se manifiestan todos en el registro arqueológico abundantemente para las grandes civilizaciones. Después del colapso, a medida que la gente se ve forzada a adoptar modos de vida más autosuficientes, algunos tipos de artefactos son abandonados o se da de forma dramática la evidencia de epifenómenos y de cambios institucionales. (de la wiki)

Esta es la buena noticia, todo tiene que ir a peor para que al final la cosa se arregle. Lo malo de esta predicción es que precisa de dos o tres generaciones de observadores. Nosotros asistiremos a la peor parte de la escenografia: el colapso y la agonía lenta de nuestra sociedad y los grandes tumultos sociales de todos aquellos que sienten haber sido estafados en su proyecto de vida.

Bibliografía.-

Toynbee, Arnold J. (1934-1961). A Study of History, Volumes I-XII. Oxford: Oxford University Press.

Oswald Spengler. La decadencia de occidente (Der Untergang des Abendlandes. Umrisse einer Morphologie der Weltgeschichte en alemán. 1er volumen Viena, 1918; 2.º volumen Múnich, 1922).

Francis Fukuyama: El fin de la Historia y el último hombre (The End of History and the Last Man, 1989), 1992

¿Qué es fluir?

junio 2, 2012

El termino fluir o flow es una conceptualización descrita por Mihaly Csikszentmihalyi un psicólogo que se enclava dentro de la corriente conocida como “psicología positiva” y que comenzó a  interesarse por la psicologia a partir de sus observaciones sobre la resiliencia durante la postguerra europea que vivió en primera persona.

Cuelgo aqui este video de TED donde podemos entender mejor el concepto de flow y sus relaciones con la felicidad, la creatividad y la resiliencia.

Aqui hay tambien una entrevista que Punset le hizo para su programa Redes y donde queda claro que la obtención de flow puede realizarse a través de multiples canales, siendo las condiciones para alcanzar este nivel las siguientes:

  • Sin propósito, la actividad se realiza por sí misma.
  • Concentración máxima.
  • Sin distracciones externas.
  • Suspensión de la existencia, del tiempo y de las emociones.
  • Es necesario llevar a cabo una acción sobre algo que dominamos.
  • Y que suponga un desafío.

http://video.google.com/googleplayer.swf?docid=-6170111612700589851&hl=es&fs=true

Pero yo no estoy del todo de acuerdo con Mihaly Csikszentmihalyi y no lo estoy por dos razones fundamentales. La primera es que esto que describe como “flow” no es una idea original suya sino que ya habia sido descrita por la psiquiatría clásica con el nombre de “estados segundos”. La psiquiatría francesa ya describió este tipo de estados de la conciencia si bien los consideró algo muy cercano a la hipnosis y a la disociación. Y los encontró escuchando las declaraciones de algunos artistas, músicos y autores literarios que de manera muy similar describieron este tipo de estados en el que podían escribir, componer o pintar “fluyendo”, casi sin pensar, dejándose llevar por la música o las letras, declaraciones que ya el propio Mozart nos legó acerca de lo que él entendia como inspiración.

Tal y como comenté en el capitulo “Eso” publicado en el ibro “Espiritualidad y politica”, el estado segundo (el flow) no es algo que podamos conseguir de un modo autónomo a nuestras habilidades en cualquier tipo de disciplina, sino que es un modo de funcionar de la conciencia -casi como un automatismo- y de ahi su parecido con la hipnosis y la disociación.

Loa latinos llamaban Genius y los griegos le llamaron Daimon, a la inspiración. Se le atribuye a Julio Cortazar el ser uno de los afortunados que escribió gran parte de su obra en ese estado y que además pudo describirlo para hacerlo transmisible. Se trata de un contacto con la Verdad, pero no sobre una “Verdad revelada” sino con un tipo de verdad más pedestre que tiene que ver con la capacidad individual para operar sin el influjo del tiempo, las emociones o la realidad. Y que no puede llevarse a cabo sin dominar una disciplina sea la música, la escritura o la pintura. Cualquier persona puede fluir si domina alguna parcela, algun canal para llegar a ella, pero el flow no es independiente del conocimiento previo. No hay flow sin entendimiento, sin ese tipo de entendemiento que no precisa pensar de tan conocido.

Es por eso que no estoy tampoco de acuerdo es que la concentración por sí misma sea suficiente para alcanzar este estado óptimo de conciencia. Uno puede concentrarse para leer, o para escuchar una pieza musical, tambien para guardar el ganado o para pintar las paredes. Pero esto no es flow.

Para que haya flow es necesario (tal y como supuso la psiquiatría clásica) que existan al menos dos polos en acción, uno es la concentración y otro es la abstracción. Es necesario que nos concentremos en lo que hacemos sin distraernos, enfocando nuestra atención en lo que hacemos pero además es necesario convocar otra fuerza: la fuerza de la abstracción de modo que lo que estemos haciendo pueda escalar un nivel y convertirse de una buena idea en una idea universal. Este contacto con el piso de arriba, con la abstracción es lo que consigue hacer estallar la chispa que enciende el flow. No es posible pues que exista flow en las tareas repetitivas o que exigan demasiada atención o minuciosidad en lo que uno hace, pues es precisamente esta “distracción” la que impide la aparición de la abstración y el flow. Decía Mozart que:

Cuando estoy haciendo cualquier cosa mi mente se pone a vagar y me vienen ideas todas de golpe, unas frases se imponen en mi atención y antes de que termine de oirlas ya se como terminarán, una composición me viene de golpe, toda a una, lo que hago después cuando me siento a escribirla es simplemente faena de relleno. Cuando alguna de estas ideas me viene ya se si es buena o no, automáticamente me ocupo de deshechar aquellas ideas malas y de rescatar las buenas, pero lo más interesante no es cómo se diferenciar lo bueno de lo vulgar sino que con un trozo de la composición ya me da la pista de la composición entera.

Por ejemplo, los músicos suelen operar en dos tipos de “modes” en su funcionamiento ejecutor. Uno es el modo concierto y otro el modo flow. En el primer modo, no tienen mas remedio que ajustarse a una métrica, a un tempo o a un programa, a algo que se hace para enseñarle a otros. En el modo flow, el músico ya no tiene sujecciones, no necesita enseñar nada a nadie y se limita a divertirse, entonces surge el flow. Las condiciones para llevar a cabo un concierto o una jam session son las mismas: el dominio de un instrumento. Pero es solo en ciertas condiciones cuando el flow puede emerger.

Vean el caso de Chick Corea y como el Concierto de Aranjuez puede dar lugar a un flujo de ideas (sonidos) compartido por una acompañante. Y como el éxtasis parece acompañar a ambos ejecutantes de principio a fin.

Se nota que fluyen.

Bibliografia.-

Francisco Traver: “Eso” en “Espiritualidad y política” (edición a cargo de Cristobal Cervantes). Barcelona. Kairós 2011.

Los dias de gloria

abril 21, 2012

Mario Conde es una de esas personas que ponen a prueba pulsiones antagónicas en nuestro cerebro, algo de lo que hablé en este post a propósito de lo que Haidt denominaba la moral desconcertada. En este caso -el caso de Mario Conde- pone en juego un desconcierto no solo en la moral sino en el simple gusto estético de las personas, sus preferencias, sus referentes éticos y por qué no decirlo: su ideología.

Me explicaré:

Mario es una persona muy inteligente, culta, atractiva, elegante, no sin una pizca de espiritualidad, de una exquisita educación, con un pico de oro, y con ideas innovadoras e interesantes. Dicho de otro modo leerle es distraido y enriquecedor y como además se trata de una persona que ha sido testigo de una época de la historia de nuestro país realmente apasionadamente, sería una de esas personas con las que uno se pasaría horas y horas hablando, debido a la riqueza de su conversación y a la agudeza de sus comentarios.

Lo digo después de haber leido “Los años de gloria” donde nos muestra una parte de su biografía, dando saltos adelante y atrás y presentándonos personajes clave para entender la historia de España junto con la experiencia propia de Conde en ese trasiego de personajes y situaciones.

Y aqui está precisamente su punto débil, pues es difícil de aceptar que uno pueda estar dentro y fuera de sí mismo cuando habla de un pasado relevante donde el sujeto Conde formó parte activa. Igual como cuando habla contra “El sistema” sin caer en la cuenta de que él mismo era parte del sistema. ¿Puede una parte del engranaje alzarse en armas contra el reloj?

La verdad es que personalmente no me gustan las autobiografías, casi siempre son complacientes y tendentes a la autojustificación. Pero hay algo peor: la indistinción ontológica entre sujeto y objeto de la narración hacen que el resultado sea poco fiable. Claro que la Historia es por sí misma muy poco fiable y tal y como ya conté en otro lugar, la historia no empasta nada bien con la verdad. Pues la verdad en cuanto se cuenta se hace subjetiva y ya no es historia sino anécdota personal -narrativa-, es por eso que los escritores suelen escribir novelas -ficción- con su vida y no autobiografías.

Lo dije aqui en este post a propósito de otra novela histórica de Javier Cercás y a propósito de la verdad sobre la guerra civil:

El libro definitivo sobre la guerra civil no está escrito ni podrá escribirse nunca porque la verdad sobre la guerra civil ( o sobre cualquier otro acontecimiento histórico) no resiste la cuadriculada realidad que la ficción impone al lector a fin de hacerla coherente. Lo que se gana en coherencia y comprensibilidad se pierde en veracidad.

Una especie de principio de Gödel de la literatura.

La siguiente cuestión es estética. ¿Sabe Mario Conde que se puede ser elegante sin ir siempre vestido de traje y corbata? Si yo fuera su coacher (algo a lo que quiero llegar cuando sea mayor del todo) le aconsejaría una indumentaria de un premeditado torpe aliño tal y como señalaba el poeta, es seguro que le haria más atractivo aún y mucho más creible. Esos cuellos de camisa abiertos de piernas personalmente me producen rechazo, de igual forma que esos pelos engominados que parecen remitirnos a los tea party en su versión celtibérica de señoritos andaluces con cortijo incluido. Mi cerebro se debate pues -como supongo que el de muchos de mis lectores- entre una simpatía que procede del lóbulo frontal y que es racional y una antipatía que procede de nuestro cerebro profundo, de nuestra intuición.

Pues le debemos muchas cosas a Mario Conde en este pais: una de ellas es caer en la cuenta de que ser rico no es pecado.

Claro que lo pecaminoso de la riqueza no es exactamente la “prohibición cristiana” que no existe sino la otra, me refiero a la marxista.

Efectivamente ser rico es algo que nuestro cerebro profundo rechaza porque estamos acostumbrados a pensar que lo que uno tiene es porque a otro le falta. Este cálculo aritmético tiene algo de verdad pero no tiene en cuenta el esfuerzo y el valor personal. Y sobre todo no tiene en cuenta los malestares que el propio dinero genera entre los ricachones.

La pobreza no es culpa de los pobres ni tampoco de los opulentos y desde luego no puede combatirse con limosnas de mala conciencia, la pobreza es un subproducto de la lógica del capital, tanto los ricos como los pobres son las victimas de esa lógica. gastar, consumir, viajar, comer en exceso, son síntomas de decadencia paralelos a las carencias de los pobres. El afán de lucro es tan maligno para la salud humana como la carencia de lo más elemental, cada uno se muere de una cosa pero al fin el capital y el lucro nos igualan en esa especie de socialismo de los cementerios..

Una disonancia cognitiva se llama a eso: por una parte nos cae bien y por la otra hay algo que rechazamos.

La siguiente cuestión es la ética: ¿Se puede simpatizar con alguien que ha estado en la cárcel? Lo cierto es que la cárcel esta llena de inocentes. Como psiquiatra he tenido que intervenir en algunos peritajes de supuestos pacientes encarcelados y nunca me he encontrado con nadie que aceptara que su privación de libertad fue justa. Todos creen haber sido victimas de conspiraciones, delaciones o como se dice en el argot carcelario “haberse comido un marrón” que en realidad era de otro. Supongo que pertenece al registro de lo humano hacerse con una muralla de negaciones o de irrealidades a fin de lidiar con la culpabilidad inconsciente y con la responsabilidad consciente, pero lo cierto es en el caso Banesto hay elementos de duda con respecto a la independencia de la Justicia en nuestro pais.

Entiendo muy poco de asuntos bancarios, juridicos, empresariales o económicos pero me da la impresión de que por las mismas razones que se condenó a Mario Conde a 20 años de prisión se podria haber condenado a otros banqueros de nuestro pais, vease el caso de la CAM o del banco de Valencia ahora en plena actualidad. Según yo lo entiendo lo que hizo Conde mientras dirigió Banesto fue un poco lo mismo que hicieron casi todos los bancos durante la época feliz: poner mucho papel en el mercado sin el respaldo del dinero real.

Muy probablemente hoy Mario Conde no hubiera sido condenado y si lo fue es porque habia muchos que le tenian ganas. Y la verdad es que era una seria amenaza para los politicos profesionales que vinieron después y durante el caso Banesto. Es probable que se lo sacaran de enmedio pero claro esto lo digo desde mi intuición, desde mi cerebro profundo, ese que teje y desteje impresiones irracionales que la mayor parte de las veces son verdad.

Para los que quieran hurgar en este tema les recomiendo vean enteritos los 14 videos de youtube que estan colgados aqui, les dejo el primero para abrir boca.

Y para que comprendan al final de todo que la verdad histórica empasta mal con la Verdad y que todo queda en si le damos crédito a esta persona en su lucha contra el sistema que el mismo ayudó a montar o si lo linchamos directamente, una afición tan celtibérica como la gomina. Al final todo depende de la simpatía con que nuestra parte racional resuelva la disonancia.

Personalmente después de leer el tocho de “Los dias de gloria” con mas de 2000 páginas, mi pregunta es ésta ¿Que impulsa a las personas a querer ser ricos? ¿Para qué sirve el dinero cuando ya se ha llegado a un cierto bienestar?

Y esta otra ¿Qué es un empresario? ¿Hay algo más detrás de ese anhelo por el dinero?

Y la del millón de dolares.

¿Qué hubiera sucedido si en lugar de dedicarse a hacerse rico se hubiera dedicado a cambiar, a transformar la realidad española?

Todos mienten

enero 21, 2012

Recientemente mi amigo Andres Schuchsny  me recomendó este libro cuya portada preside este post. Se trata de un libro muy interesante escrito por Irwin y Jacobi a propósito de la serie de TV que hace furor en el mundo entero y de la cual todo el mundo habla, lo que equivale a decir que el personaje de House fascina a (casi) todo el mundo, a pesar de que es un individuo intolerante e insoportable, politicamente incorrecto y cargante.

¿De dónde procede pues esta fatal atracción hacia este personaje?

Procede precisamente de sus defectos. House es un cínico radical, de esos tipos de que siempre dicen la verdad, caiga quien caiga.

Y ese tipo de personas atraen, siempre y cuando no se metan con nosotros, claro.

Lo cierto es que la serie de TV personalmente nunca me interesó demasiado a pesar de que muchos de mis pacientes y conocidos me hablaban de ella y ciertamente algunos incluso me compararon alguna vez con él. La serie me pareció una de esas americanadas con personajes imposibles, enfermos clarividentes, enfermedades exóticas de esas que sólo existen en los manuales, médicos demasiado perfectos y animados por voluntades y honestidades de una pieza. Pero si los contenidos narrativos son inconsistentes el personaje de House es ciertamente esperpéntico y me recuerda a otros personajes diseñados por el teatro valleinclanesco o incluso al Fernando Arrabal del exabrupto televisivo. Teatro pánico pues.

Sin embargo el libro de Irwin y Jacobi, no es una crónica de la serie sino que toma a la serie y al personaje de House como pretexto para explorar cuestiones filosóficas universales y ponerlas al dia en tanto en cuanto necesitamos relecturas constantes de ideas viejas que otros pensaron en su momento a fin de ponerlas al dia para el ciudadano actual. Vino viejo en odres nuevos.

Me he entretenido mirando el diccionario a ver cómo definen al cínico y lo cierto es que me he encontrado con una definición muy poco satisfactoria: “desvergüenza en el mentir y práctica de doctrinas vituperables”, también “impudicia, imprudencia, obscenidad y desaseo”. De manera que para saber qué significa realmente esa palabra no tenemos más remedio que darnos un paseo por la evolución del propio término que encontré, aqui, precisamente en la página punto com de los cínicos y en una entrada que se titula “la risa”, pues hay algo en los personajes cínicos, -esos que dicen siempre la verdad- de risible aentuado por su tendencia a las payasadas.

House es sobre todo un misántropo. Un ser que detesta a sus semejantes, no les aguanta, como no aguanta a los enfermos banales y es por eso que busca el misterio, los enigmas, el caso dificil, un personaje que presenta algunas similitudes con Sherlock Holmes y tambien con su creador Athur Conan Doyle, un médico tambien interesado por el pequeño detalle y por advertir señales inapreciables para una mirada tosca o corporativa. Para él sólo los casos dicifiles merecen su atención. El resto pueden resolverse con médicos vulgares, esos que atienden casos vulgares.

Composición de Mati Aparici

En este sentido House es un sartriano que reproduce en sus diálogos, su personalidad y en su conducta uno de los dilemas más importantes de nuestra existencia a los que tenemos que dar una respuesta individual. ¿Para qué sirve el otro?

Para Sartre el otro es siempre un obstáculo a la libertad y al despliegue de potencialidades creativas, el otro nos enreda, nos engatusa y nos manipulará siempre en su propio provecho incluso en el mejor de los casos. Para Sartre la mayor parte de las adversidades del hombre proceden de la relación obligada con los otros. No es que Sartre niegue la potencialidad socializadora como motor emergente de la personalidad, hasta él mismo admite que sin ese otro que teje y desteje proyectos a nuestras espaldas seria imposible que emergiera una autoconciencia y una mente creadora. No tenemos más remedio que compatibilizar (y sacrificar) nuestra libertad en aras de los intereses de ese otro, pero es aun mejor no sucumbir a los ideales que propugnan algunos sobre la supremacía de lo colectivo sobre lo individual, de lo vulgar sobre lo sublime, de lo comun frente a la excepción. A fin de cuentas los otros están ahi para fastidiarnos y para limitar nuestra libertad.

Para Sartre lo humano está condenado pues a convivir con la necesidad de los otros y la siniestra pugna que entablamos con esos otros a fin de que no molesten demasiado. Nuestra vida discurre pues entre el otro y el uno como discurre entre el ser y la nada.

Los padres nos cortan las alas, los amantes nos abandonan, los amigos nos traicionan, los jefes nos maltratan, los hijos se desentienden, los hermanos nos envidian, los maridos sobrecargan a las esposas y las esposas aburren a sus maridos. No cabe duda alguna que la mayor parte de las adversidades de nosotros los humanos proceden de ese otro que coarta y castra nuestra libertad. No se puede ser del todo libre con “un otro”.

House opta por cuestionarlo todo, desde la lineal forma de pensar de sus médicos jovenes hasta la tendencia al autoengaño de los pacientes. House en ocasiones nos recuerda al superhombre nietzschiano carente de necesidades, de filias, de intereses más allá que los que emanan de su propia condición de ser vivo que pretende transformar a los demás a fin de que vayan más allá, de que piensen en lo impensable, de que pidan lo imposible.

Lo humano no puede emerger antes de socializarse pero ¿después de socializarse para qué sirve mantener esos castrantes vinculos con el mundo social?

Podrás humanizarte cuando te hayas desocializado.

Otro de los grandes temas que explora el libro -y al parecer también la serie- es el tema del dolor y de la verdad.

Lo que hace atractivo a House es su ambigüedad moral, es como si hubiera inventado él mismo una moral a su medida, no sigue las reglas de su Hospital y bordea la ley, ni tiene interés por la politica, ni por el dinero, simplemente es indiferente a todo ello sin ser un anacoreta. A House lo que le interesa es la verdad y que los pacientes enfrenten su propia verdad, que dejen de mentirse a sí mismos y que apechugen con lo suyo. No parece haber alternativa a esta condición extraída de los filósofos de la sospecha del siglo pasado (Freud, Nietzsche y Marx). Los enfermos mienten y los médicos se mienten a sí mismos con sus estrategias compasivas y conciliadoras. Si House es una ficción, su Hospital es una ficción también, mucho más consensuada pero ficción al fin y al cabo con personajes mediocres que dictan normas uniformes para todos (como si hubiera una única moral valida) y siguen sus papeles de expertos sin salirse un ápice del guión. House en plan maestro zen enseña a sus médicos a pensar mas allá de lo que han aprendido, más allá de las enseñanzas de la facultad y de las normas del Hospital. Para salvar al paciente todo vale.

Aunque muchos de ellos no merezcan la redención que House les procura.

Cosas de la lengua

enero 9, 2012

La mayor parte de la gente no lo sabe pero el lenguaje no tiene nada de neutral, es por asi decir portador de múltiples significados. Y no sólo eso sino que a pesar de la apariencia monolítica es ambigüo y portador de desencuentros múltiples entre los comunicadores adscritos a sus claúsulas, es decir nosotros.

Pocas veces pensamos en que el lenguaje es una colección de simbolos finitos que dan lugar a significados infinitos a pesar de su finitud. Es curioso que tan solo con 27 letras seamos capaces de componer un número tan alto de palabras, de acciones y de intenciones.

No me refiero tan solo a las leyes gramaticales sino sobre todo a los tres niveles del lenguaje que componemos con nuestras palabras y de los que muchas veces no somos conscientes. Es como si el lenguaje solo atendiera a sus propias reglas y anduviera emancipado de quien lo usa. Recordaré a continuación, esos niveles:

  • Nivel denotativo, “lo que se dice”.
  • Nivel connotativo, “como se dice”.
  • Nivel pragmático o contextual, “a quién, dónde y en que contexto se pronuncian las palabras”.

La mayor parte de los enredos, peleas y desencuentros entre las personas proceden de la confusión de estos tres niveles de lenguaje y sobre todo la incapacidad para discriminar en qué nivel las palabras fueron pronunciadas y sobre todo: ignorar que toda formulación remite inevitablemente a otro plano de definición.

Un conocido mio iba un dia por la calle y una mujer que no conocia de nada se le acercó y le preguntó de forma abrupta ¿Por qué engañas a tu mujer?. Esta persona que mantenia en secreto una relación amorosa con su secretaria acudió a mi dias más tarde en un estado de angustia mientras se hacia la siguiente pregunta:

- ¿Cómo sabia esa mujer lo de mi secretaria?

Era muy fácil,asi que le aseguré:

- No lo sabia, sólo tu lo sabes,pero es suficiente para que te sientas intimidado por aquella “acusación”.

Con todo, lo importante de este ejemplo no es la “culpabilidad” reactiva e inducida por aquella acusación  sino la siguiente pregunta que me formuló.

- ¿Entonces si ella no lo sabia por qué se dirigió a mi en esos términos?

- Probablemente porque está loca, le aseguré.

Efectivamente una confusión constante y radical de esos niveles de definición es propia de la locura, pero no sólo de ella como veremos más abajo. Lo que le sucedía a esa mujer que andaba por la calle en plan inquisitorial con todos los viandantes que se encontraba a su paso es algo asi como esto:

Ella fue engañada por su marido o pareja y precisamente por ello enloqueció. Al enloquecer a causa de este sufrimiento echó mano de la proyección, un mecanismo que permite sacar fuera lo que está dentro. La proyección se transformó en una conducta concreta, la acusación y toda acusación se transforma en miedo o intimidación en la otra parte. Esta es la secuencia completa de comunicación entre la mujer desconocida y mi atribulado conocido.

Y si digo “enloquecer” es a causa de una conducta apragmática que se encuentra en la base de esta interacción. ¿Por qué dirigirse a un desconocido y no a la pareja infiel?

Precisamente porque aquella mujer se hizo un lío con los niveles de definición del lenguaje y perdió la noción de que aquella pregunta debia ir destinada (nivel pragmático) a su pareja, pero no a un desconocido.

Vale la pena señalar que esta confusión no es una simple confusión de personajes, no se trata de un falso reconocimiento, sino de una generalización que podria traducirse asi “todos los hombres sois unos crápulas infieles” en el nivel denotativo.

Nótese que la anterior afirmación no es una afirmación alienada y aunque puede discutirse se trata de una opinión sin más. Lo que le da el carácter patológico no es la afirmación en sí, sino hacerlo de forma acusatoria (connotación) y hacerlo a un desconocido (descontextualización).

Pero no hay que llegara pensar que todos y cada uno de los errores en el procesamiento de las señales lingüisticas son casos extremos de patologia mental. Hoy sabemos que la mayor parte de las discusiones entre parejas, por ejemplo, son errores en la tipificación de estos tres niveles por donde discurren las narraciones que construimos.

Nosotros los psiquiatras y tambien los psicólogos somos expertos precisamente en escuchar y comprender estas quejas, pero no lo supimos hasta que los terapeutas comunicacionales nos enseñaron las leyes del lenguaje que se ponen en juego en toda interacción entre seres hablantes.

Una queja muy frecuente entre las mujeres y destinada a su parejas suele ser esta: “no me ayuda” o esta otra “no me escucha” o esta otra “no me deja ser yo” ¿Que hay de verdad en todo eso?

Los maridos parejas-consultados suelen defenderse de estas “acusaciones” con argumentos verosímiles a veces y otros con la “huida del campo” una forma comunicacional que da grandes réditos a los hombres, me refiero a esa especie de “sordera electiva” con que se relacionan con sus parejas o bien esa estrategia tan masculina de la evitación de los discursos femeninos.

Fueron esos mismo terapeutas comunicacionales los que descubrieron lo que se llama la causalidad circular, donde una acusación va seguida de una sordera o de un sabotaje u olvido que a su vez genera otra acusación y asi hasta el infinito. Lo importante de esta secuencia de hechos predecibles es que generan en ambos miembros de la pareja desmoralización e indefensión que termina por socavar los cimientos de cualquier unión. En la causalidad circular lo importante es que cada miembro de la pareja está convencido de que sólo está reaccionando a las maniobras del otro sin caer en la cuenta de que él mismo está realizando acciones concretas para robustecer el bucle sin fin de la causalidad circular.

Es bueno recordar ahora las tres etapas por las que han pasado las técnicas comunicacionales para tratar de ayudar a resolver los enredos del lenguaje. Estas tres etapas constituyen cada una a su modo, tres estilos de maneras de contemplar los enredos comunicacionales:

1.- La comunicación es el problema.

2.-La definición del problema es el problema.

3.- La solución del problema es el problema.

En el caso de la mujer que se queja de que su pareja “no la ayuda” -con independencia de que sea verdad o no, más abajo volveré sobre la verdad- existe una definición del problema que es precisamente la causa del problema. En su aspecto denotativo la frase es de lo más neutral, no asi en el aspecto connotativo (pues se trata de una queja, acusación) ni sobre todo lo es en su aspecto pragmático, pues la frase remite inmediatamente a otra de un nivel superior que queda oculta: mi marido no me ayuda (cuando yo digo que hay que ayudar). Nótese que en lugar de haber una negociación sobre cómo, cuando y quién ayuda a quién y en qué tareas, lo que hay es una velada imposición frustrada por el sabotaje de la otra parte y el consiguiente enfado.

Cualquier comunicación que se establece entre dos personas tiene que abordar alguna vez el tema del poder. Puesto que no es posible pensar en una interacción humana ajena al mismo (como tampoco es posible imaginar una pareja sin sexo), se hace necesario negociar constantemente las cuotas de poder en cada miembro de la pareja o familia. Es por eso que las relaciones duraderas y exitosas son aquellas donde existe una continua negociación del poder, mientras que las parejas que se rompen son aquellas donde el poder no pudo ser negociado y todo quedó en sabotajes parciales o totales al poder del otro.

Y la manera de escapar de esos bucles circulares de acción-reacción es precisamente comunicar sobre el contexto, comunicar sobre -acerca de- la relación, en lugar de comunicar sobre los hechos concretos. La manera de escapar de ese bucle diabólico es precisamente metacomunicar.

La realidad y las ficciones narrativas mantienen entre sí una extraña relación y es necesario volver ahora sobre la queja de la mujer atribulada porque su pareja “no la ayuda”. He sostenido que la causa del problema es precisamente la definición del problema y las acciones destinadas a ponerle remedio. En ningún momento hay que pensar en que la queja no es razonable o verdadera. Es muy posible que lo sea y sabemos que lo es precisamente porque es una queja demasiado común para ser ficticia. Pero toda queja ha de conocer y explicitar tambien su parte pragmática, pues toda queja es una reclamación de poder y el poder no se negocia a través de la queja.

Las quejas son siempre aun verdaderas fruto de una descontextualización.

Construimos narraciones precisamente porque no tenemos acceso a la verdad. En este caso a la verdad psicológica, tanto a la interna como a la externa. No reconocemos nuestra pulsión por el poder, no reconocemos nuestra parte de responsabilidad en la manera en que nos relacionamos con los demás, somos bucles extraños replegados en nosotros mismos y miramos siempre hacia dentro, estamos orientados hacia el Yo y la provisión de nuestras necesidades, no somos en definitiva objetivos nunca, somos jueces en cada parte. Nos sentimos siempre inocentes y le adjudicamos al otro su cuota de maldad o de locura cuando nos sabotea en lo más íntimo.

Y tenemos muy escasas habilidades de negociar una relación, por eso preferimos imponerla y por eso nos sabotean, para volverse a quejar más tarde.

Salir fuera del campo de la denotación es necesario para eludir las consecuencias de la causalidad circular, pero no existen varitas mágicas para resolver problemas endemoniados, solo podemos aspirar a disolverlos al cambiar su nivel de definición. Una relación humana está destinada a la tensión y se columpia en un equilibrio inestable roto siempre en favor del uso y abuso del poder, sea consciente o inconsciente, larvado o premeditado.

A partir de hoy mis lectores deben realizar el siguiente ejercicio (auto-aplicable cada vez que se enfaden con su pareja):

¿Cuantos gramos de poder oculto existe en cada queja?¿Cuantas quejas somos capaces de construir para mantener oculto nuestro deseo de poder?

Hablar, pensar, leer, escribir

diciembre 29, 2011

Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, *perras negras*, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo.

Julio Cortazar (Rayuela)

Pensar y decir no son la misma cosa. Y la diferencia está en que lo que pensamos no son palabras. Si pensáramos en palabras no podriamos pensar porque las palabras tienen tendencia a juntarse, tienen miedo de si mismas y tratan de autoprotegerse en la manada, como esos rebaños de ñues donde un perfecto orden de formación asegura la supervivencia.

Podemos pensar en algo y no decirlo y del mismo modo podemos decir algo sin pensar. Más aun podemos decir fingiendo que pensamos lo que decimos, podemos mentir y podemos disfrazar nuestros pensamientos, aun ignorarlos, pero no voy a referirme solamente al hecho de que una de las diferencias entre ambas funciones de nuestro cerebro sea la ocultación. Me ocuparé de que , -con independencia de qué apareció antes, el lenguaje o el pensamiento-, lo cierto es que ambas funciones pertenecen a distintas funciones o registros cerebrales. Una, la de pensar es de menor definición, la otra , la de decir pertenece a un registro de mayor definición. Pues hablar contiene mucha mayor información sintáctica y semántica. Contiene prosodia y entonación, imperativos e interjecciones, pausas y aceleraciones, secuencias de argumentos, una especie de marcapasos o cuadriculación de lo que se dice, contiene pragmática es decir la posibilidad de decir lo que se dice en contextos supralingüisticos donde las palabras adquieren un sentido diferente a sí mismas o de deconstruir esos mismos contextos.

Lo cierto es que lo que pensamos es poco de fiar por su escasa definición, sólo podemos pensar en pensamientos y los pensamientos son sobre todo emociones plegadas, del mismo modo que las emociones son movimientos plegados a través del proceso de centralización derivado de la neurogénesis.

Es tan así, que poco sabemos de lo que pensamos si no lo decimos en voz alta, si no lo comunicamos a otro. De eso van todas las psicoterapias, las confesiones, las confidencias o la simple conversación, podemos matizar, modelar o cambiar los pensamientos  a través del hecho de hacerlos audibles. Pero este prcedimiento tiene también su contraparte antagónica, ¿pues qué queremos decir cuando admitimos, “lo dije sin pensar”, o “no quise decir eso” o “me has entendido mal”? A pesar de que el lenguaje hablado es muy digital, es decir contiene todos los elementos gramaticales para su comprension lo cierto es que es muy ambigüo y con frecuencia admite configuraciones bien distintas a lo que realmente pensamos sí es que existe una manera de pensar verdadera y otra falsa.

¿Por qué sucede esto?

Sucede porque las palabras nos proveen no ya de agenticidad cosa que ya poseemos de serie con los pensamientos sino de intencionalidad. Nos proveen de una ilusión de intencionalidad, como si lo que decimos fuera la verdad, no ya de lo que pensamos o sentimos sino de la realidad-real tal y como es. Como si las palabras que decimos y la verdad fueran una misma cosa.

Dicho de otra forma: hablar nos dota de una herramienta poderosa en cuanto adjudicarle sentido a la realidad y de ahi su poder como ejercicio de convicción y de persuasión. Lo que decimos, las palabras nos poseen, nos capturan y nos encarcelan puesto que las palabras operan como verdades o representaciones puras de la realidad. Lo que decimos creemos que es la verdad, sin caer en la cuenta de que lo que caracteriza a la realidad -y por tanto a la verdad- es que carece de sentido.

La realidad carece de sentido y es por eso que los humanos inventamos la ficción. En la ficción todo encaja, todo cuadra, todos se vuelve transparente, simétrico, comprensible y todo adquiere sentido, solo que la ficción no es la realidad y sólo la roza de lejos. Por contra la realidad es un escenario propio de lo caótico, lo impredecible, lo casual, lo anecdótico, lo asimétrico y el sinsentido.

Javier Cercas es un escritor español que ha escrito sobre esta cuestión, en un libro que es precisamente un especímen dificilmente clasificable. Se trata de “Anatomía de un instante”, donde intenta escribir un libro de ficción histórica o un libro de historia sobre una ficción a propósito del 23-F.

Lo cierto es que existen multitud de libros que abordan este tema con una intención de investigación periodistica. Tambien los hay con intención de investigación histórica, pero es necesario señalar ahora que ni la investigación histórica ni la periodística podrán jamás acercarse a la verdad del 23-F ni de cualquier otro acontecimiento histórico. de hecho no se ya cuantos libros sobre la guerra civil -un filón inacabable- se han publicado en nuestro pais sin que ninguno de ellos sea el libro definitivo sobre la guerra civil. El libro definitivo sobre la guerra civil no está escrito ni podrá escribirse nunca porque la verdad sobre la guerra civil ( o sobre cualquier otro acontecimiento histórico) no resiste la cuadriculada realidad que la ficción impone al lector a fin de hacerla coherente. Lo que se gana en coherencia y comprensibilidad se pierde en veracidad.

Y asi y todo nos gusta leer, y nos gusta porque detestamos vivir en la indeterminación de la realidad. El éxito que los libros -leerlos y escribirlos- han tenido en nuestra especie procede del hecho de que acotan la realidad, la hacen verosímil, construyen secuencias de hechos que solo en la ficción se suceden unos a otros, no asi en la realidad de las cosas donde lo que suele suceder es un cúmulo de casualidades que derivan los hechos por un rail u otro en función del azar.

Asi, cuando se escribe sobre el 23-F solemos decir que fue el Rey quien paró el golpe, esa es la realidad que los constructores de ficciones han consensuado. Y en parte es verdad que fue su Majestad quien paró el golpe en aquella locución televisiva entrada ya la noche del 23-F. Pero eso no significa que el rey no tuviera nada que ver con él, ni que no tuviera parte de responsabilidad en la deriva de los hechos, los precursores o el caldo de cultivo que dio lugar a aquella ridicula asonada.

A los que quieran saber más sobre este asunto les recomiendo que lean el libro de Cercás que en mi opinión resume de forma magistral los hechos previos al golpe pero no sólo eso. El libro de Cercás contiene una teoría, una doctrina sobre la realidad que no elude la casualidad al tiempo que hace una distinción muy lúcida sobre la ficción, la historiografia y el periodismo.

Los libros no hablan de la realidad, no porque la realidad sea dura de roer sino porque es incomprensible por descentralizada y multicausal. Los pocos autores que se han dedicado a escribir directamente sobre ella (sobre la realidad) han tenido poco éxito. Nombraré a James Joyce con sus infumables novelas sobre la realidad misma del lenguaje que admite recreaciones e invenciones individuales a cada momento. Joyce se enfrentó a la misma paradoja que pareció apresar a los músicos que intentaron cambiar de la tonalidad en atonalidad tal y como conté en este post dedicado a Stravinsky. Demasiada realidad, incomprensible realidad.

Pues hablar de la realidad es renunciar a lo que la ficción esconde y que la hace tan apetecible: la función de colocar a cada cosa en su lugar -un emplazamiento que es a la vez geométrico y temporal- a fin de hacerla comprensible. Aunque comprensible no signifique la verdad. Renunciar a la verdad es la condición de la ficción. O lo que es lo mismo la condición del lenguaje. La condición del decir.

Pero lo cierto es que la realidad añora a la ficción y casi siempre intenta plagiarla, pues ¿No es la escena de Tejero entrando en el Congreso de los diputados el 23-F, una escena de sainete?. Un espectador del siglo XXII podría verla en el cine o en TV y sólo sabiendo que “sucedió en realidad” discriminaría lo real de la ficción. Hay algo en la realidad de insólito y de irrealidad y mucho más desde que existen medios de comunicación visuales. La TV ha conseguido que asistamos en cada telediario a unas escenas que por su insólito dramatismo nos conmueven de lejos pues nuestro cerebro las procesa como irreales, es decir como ficción.

Lo cierto es que ni cuando pensamos, decimos o escribimos estamos representando la realidad sino hacer como que la representamos. Todo es pues un simulacro consensuado de verdad. Hasta somos capaces de elaborar teorias delirantes (llamadas ahora conspiranoicas) para explicarnos la verdad.

Lo que significa que preferimos renunciar a la verdad antes de a la comprensibilidad.

Nuestro cerebro no está diseñado ni para escribir, ni para leer, ni para decir cosas demasiado complicadas tal y como cuenta Nichollas Carr:

Leer un libro significaba practicar un proceso antinatural de pensamiento que exigía atención sostenida, ininterrumpida, a un solo objeto estático. Exigía que los lectores se situaran en lo que el T. S. Eliot de los Cuatro cuartetos llamaba “punto de quietud en un mundo que gira”. Tuvieron que entrenar su cerebro para que hiciese caso omiso de todo cuanto sucedía a su alrededor, resistir la tentación de permitir que su enfoque pasara de una señal sensorial a otra. Tuvieron que forjar o reforzar los enlaces neuronales necesarios para contrarrestar su distracción instintiva, aplicando un mayor “control de arriba abajo” sobre su atención. “La capacidad de concentrarse en una sola tarea relativamente sin interrupciones”, escribe Vaughan Bell, psicólogo del King´s College de Londres, representa “una anomalía en la historia de nuestro desarrollo psicológico.

Leer un libro, contar un cuento o decir nuestros sentimientos  a otra persona es tan antinatural como tomarnos un antibiótico.

Ni que decir tiene que mucha gente había cultivado una capacidad de atención sostenida mucho antes de que llegara el libro e incluso el alfabeto. El cazador, el artesano, el asceta, todos tenían que entrenar su cerebro para controlar y concentrar su atención. Lo notable respecto de la lectura de libros es que en esta tarea la concentración profunda se combinaba con un desciframiento del texto e interpretación de su significado que implicaban una actividad y una eficiencia de orden mental muy considerables. La lectura de una secuencia de páginas impresas era valiosa no sólo por el conocimiento que los lectores adquirían a través de las palabras del autor, sino por la forma en que esas palabras activaban vibraciones intelectuales dentro de sus propias mentes.

Evidentemente leer nos cambió (modeló) el cerebro. ¿Podemos imaginar como cambiará nuestro cerebro a partir de las nuevas tecnologías?

La banalidad del sufrimiento

agosto 29, 2011

Cuando yo era joven y estudiaba para psiquiatra trabajé en uno de aquellos horrorosos antros llamados manicomios y que recibian el “cariñoso” nombre kraepeliniano por parte de vecinos, trabajadores del lugar y población en general de pabellón de dementes. Alli se daban cita personajes de lo más diverso que tenian algo en común: estaban todos mal de la cabeza con independencia del diagnóstico, pero entrar y salir de alli no era algo fácil o habitual, y ahora cuando vuelvo la vista atrás y comparo la frecuentación y el número total de ingresos que una unidad de hospitalización psiquiátrica sostiene en la actualidad y las urgencias que atendemos en un año no puedo menos que preguntarme qué ha sucedido para que una población relativamente pequeña haya aumentado su incidencia casi multiplicándose por cien en apenas 30 años.

Al volver la vista atrás suceden cosas muy interesantes: por ejemplo, en  mi infancia a los hospitales solo iban los pobres, los tuberculosos y las madres solteras pero ahora los hospitales se han convertido en una especie de catedrales donde todos pasamos buena parte de nuestra vida, estar enfermo es ya normal y es por eso que todos pasamos más tiempo en los hospitales que en cualquier otra institución del Estado, contando bibliotecas o templos, ir a hacerse un análisis, una radiografia, un TAC o recibir quimioterapia por un cáncer, mirarse la vista o acudir a una visita  de un especialista ha pasado a formar parte de nuestro ritual de vida. El Hospital es el templo de nuestro tiempo y todos los rituales de paso se ofician alli, desde el nacimiento hasta nuestra muerte.

El caso es que cuando pregunto qué es lo que ha podido suceder en el mundo para que una población relativamente pequeña -y me refiero ahora a la población psiquiátrica- se haya multiplicado de ese modo, los gestores de la cuestión suelen aducir ciertas variables, pongo por caso:

  • La población ha crecido.
  • Las drogas han envilecido las enfermedades mentales.
  • La gente presenta hoy más patologías psiquiátricas que antaño por aquello del progreso.
  • La laicización del mundo ha tenido costes del mismo modo que los cambios sociales. (Nótese la ambiguedad de esta variable).
  • El acceso a los servicios de salud se ha facilitado.
  • No es que haya más enfermedades mentales sino que las familias ya no sirven de soporte al malestar de sus miembros.
  • Ahora diagnosticamos mejor que antes y es por eso que detectamos casos con más facilidad. Y etc.

Ni que decir que todos estos criterios no pueden explicar -todos ellos juntos- el incremento de las enfermedades mentales asi como otros, la urbanicidad, la inmigración interior y exterior con la aculturación que conllevan y otros  similares que no llegan a convencerme para entender esa enorme multiplicación de casos psiquiátricos que soportamos hoy, cuando lo esperable de acuerdo con la sofisticación de los medios ambulatorios y los tratamientos precoces seria lo contrario.

¿Qué le ha sucedido al mundo, para que en apenas 30 años hayamos centuplicado la incidencia de enfermedades mentales?

Pues que tal y como dice el dicho popular “ni son todos los que están ni están todos los que son”, dicho de otra forma no es enfermedad mental todo lo que se encuentra diagnosticado de enfermedad mental y tambien es cierto lo contrario: existe un número indeterminado de población psiquiátrica sin diagnosticar, pero atendiendo a mi argumento lo que me propongo es averiguar qué ha sucedido para que existan casos de diagnosticos psiquiatricos en ausencia de enfermedad.¿Es esto realmente asi de crudo?.

Cuando yo era médico de cabecera o generalista apenas veía casos psiquiátricos, sin embargo hoy es la norma, se supone que el 20% de todas las consultas ambulatorias huelen a salud mental y hacia allí son dirigidas. La epidemia se ha consumado y yo lo que creo es que ha sido por razones bien distintas a lo que la mayor parte de la gente , incluyendo especialistas, creen

Lo que yo creo es que en los ochenta comenzó en nuestro pais un proceso de diseminación de los malestares psíquicos, un proceso de banalización que ha tenido consecuencias epidemiológicas importantes en la situación actual. De repente la gente comprendió que deprimirse era una enfermedad, y que tenia prebendas, comprensión, asistencia y sobre todo una derivación, una externalización de la responsabilidad desde lo íntimo hacia lo publico. La gente comenzó a comprender que deprimirse era algo útil para lidiar con los problemas o adversidades de la cotidianeidad. La gente comprendió que deprimirse era una enfermedad lo que la liberaba de la responsabilidad de deprimirse.

Los casos de enfermedad mental y por tanto la sobrecarga de diagnósticos psiquiátricos procede de estas situaciones:

1.- La conceptualización de las enfermedades mentales.

Es seguro que la conceptualización que hagamos sobre los malestares psíquicos tendrá alguna influencia en la presentación del sufrimiento mental. Lo que ha sucedido en los ultimos años (desde la emergencia de los manuales diagnósticos y estadisticos) es la desorbitada multiplicación de las entidades morbosas del eje 1 , es decir de los estados o procesos. Ahora existen cantidad de nichos nosográficos donde colocar el malestar y cada dia alguien inventa uno nuevo que aun no se encuentra en las clasificaciones, pase lo que le pase en la vida es seguro que usted o su psiquiatra podrán filiar su contrariedad y asimilarla a algún diagnóstico.

El problema que tiene esta estrategia de nombrar y psiquiatrizar los sufrimientos es que aliena a las personas que los sufren. Pues alienación -en este sentido- significa que hay algo que procede de algun extraño lugar que toma el mando de nuestra voluntad y nos obliga a enfermar, sean genes, serotoninas, compulsiones o traumas. No cabe ninguna duda de que atribuir nuestros malestares a estas misteriosas entidades nos permite salir indemnes de nuestra responsabilidad a cambio de cederle el mando de nuestra subjetividad a alguna extraña instancia.

Y es asi que cuando nos depriminos lo que buscamos es una solución rápida y eficaz y por eso recurrimos a los antidepresivos o a los tranquilizantes cuando estamos angustiados. Nos permiten no pensar, pero al mismo tiempo nos sustraen la posibilidad de aprender algo sobre nuestros miedos, nuestras culpas o nuestro deseo. Taponar con fármacos cualquier eventualidad nos impide aprender de la experiencia y lo que es peor: favorece la convicción de que estamos a merced de los imponderables aumentando nuestra dependencia de ellos.

La banalización del sufrimiento arranca de dos exilios: el de la melancolia y el de la histeria, Concretamente desde que estas entidades ya no se diagnostican han aumentado los desórdenes depresivos y los trastornos psicosomáticos asi como las enfermedades inexplicables médicamente. Es la venganza de las entidades amputadas por los consensos de la ciencia. La una (la histeria porque pone en cuarentena el saber médico organicista), la otra -la melancolia- porque nos recuerda nuestro origen culpable, dual y sometido a los vaivenes de las pérdidas, los duelos y las reparaciones.

2.- La intolerancia a las contrariedades de la vida.

No cabe ningun duda de que vivimos en una sociedad que ha renegado del dolor, del aburrimiento, de la nostalgia, de la incapacidad, de la pereza o de la incompetencia. El resultado de este blanqueamiento del mal (como decía Baudrillard) es un aumento de los malestares vinculados a aquellas emociones. Si existe un ideal de delgadez lo que es de esperar es que existan contraestrategias basadas en contravalores (obesidades mórbidas), si existe un ideal de capacidad y competencia lo que es de esperar es que existan muchos irresponsables o incapaces, si existe un ideal de no sufrir o no sentir dolor lo que es de esperar es que existan muchas depresiones y muchos dolores sin causa médica que los justifique.

El sufrimiento inherente a la vida se ha vuelto intolerable para nuestros conciudadanos opulentos inmunodeprimidos por una sociedad paternalista y asistencial, los que se echaron en manos de la ciencia para adorarla como un totem con la esperanza religiosa de que cuidaria de ellos son los más perjudicados. Esta expectativa de felicidad inocente e irresponsable ha ajustado cuentas con nuestra especie mutiplicando las entidades responsables de generar sufrimiento, dolor e incapacidad.

Pues el hombre tal y como sostuvo Cioran está hecho para no hacer nada.

3.- Las ventajas de portar un diagnóstico psiquiatrico.

No siempre ser portador de un diagnóstico psiquiátrico estigmatiza a sus “victimas” sino tan sólo en aquellos enfermos más graves (enfermos verdaderos) que presentan graves sintomas conductuales que pueden ser detectados por los sanos y dotados de cierta incomprensibilidad. La estigmatización no se hace sobre la base de la especialidad médica de que se trate sino de la comprensibilidad de la experiencia subjetiva. Es obvio que ser portador de anticuerpos del SIDA es más estigmatizante que tener una depresión

Sobrellevar un diagnostico de depresión no es estigmatizante porque todo el mundo sabe o cree saber de que se trata: a raíz de algun problema quizá en el trabajo, familiar o vital las personas se vienen abajo y precisan de intervenciones médicas, los sintomas de la depresión por su vecindad con la experiencia normal de la tristeza son tan comunes y tan comprensibles que todo el mundo puede llegar a empatizar con el deprimido sea cual sea la situación que le llevó allí, lo mismo sucede con la ansiedad o con las manias obsesivas, con los trastornos psiquiátricos menores por asi decir. Una experiencia de comprensible continuidad con las adversidades de la vida.

Deprimirse en este contexto no sólo es algo bien visto por la sociedad en general y que no estigmatiza a los que aparecen como tales sino que muchas veces incluso estas personas pueden obtener apoyos para sus causas dependiendo de su habilidad para gestionar sus quejas. Se puede tener un enorme poder desde la minusvalia y desde la debilidad.

Es por eso que Hanna Arendt habló de la banalidad del sufrimiento , no porque el sufrimiento sea banal sino porque se han banalizado las circunstancias del sufrir y porque en definitiva ni es necesaria la patología para sufrir ni ser un malvado para ejercer el Mal.

De ahi su ligereza y la levedad de los sufrimientos del hombre actual, una operación de hiperrealidad, una simulación de los sufrimientos verdaderos que maximizan su ventaja: la de no saber.

Ratón y la libertad

agosto 19, 2011

No ha sido la asonada británica, ni el toro de Tordesillas ni la tomatina de Buñol, ni la prima de riesgo o la caida de las bolsas, el tema del verano ha sido Ratón, un toro “asesino” que ya lleva tres muertos y un montón de heridos. El ultimo hace unos dias en Xátiva una plaza de esas de pueblo donde los “recortadores” prueban sus habilidades con el toro más peligroso de las tierras valencianas.

Fue a consecuencia de esta luctuosa noticia y las reacciones que se precipitaron en consecuencia que escribo este post, una reflexión sobre la libertad.

Cuando yo era joven pertenecí a una de aquellas compañias de teatro independiente que representábamos obras de Arrabal, Durenmatt, Mvrocek, Ionesco, Becket y otros de aquello que se vino en llamar teatro conceptual que en realidad era un pretexto no tanto para convetirnos en actores profesionales sino para hablar de otras cosas que eran tabú en aquella sociedad. Después de representar la obra en cuestión se abria un debate donde publico, actores y director participábamos en animadas charlas sobre lo divino y lo humano dando oportunidad de lucirse a los polemistas profesionales, un oficio tan antiguo como aquel al que se considera el más antiguo del mundo.

El caso es que personalmente aprendí mucho no tanto de retórica sino de las autopistas por donde suelen deslizarse las convenciones de las ideas. De esta manera supe -representando “Strip Tease“- de Mvrocek- que existian dos clases de libertad, la libertad liberal, la del tea party por asi decir, y la otra libertad, la verdadera, la que proclamaban los socialistas de cuando entonces.

Strip tease” es una corta obra de Slawowir Mvrocek que se compone de una sencilla puesta en escena donde dos actores que se encuentran alli sin saber de donde vienen son sometidos al acoso continuo de una mano pedigüeña que aparece entre bamabalinas exigiéndoles prendas de vestir a cada uno de ellos, hasta que ambos actores quedan en calzoncillos. Se trata de una situación supuestamente cómica que sirve para explorar dos tipos de actitudes humanas frente al dominio, unos que se comportan como “si no quisieran saber” y otros que se plantean que pueden hacer para rebelarse. Lo cierto es que al final los dos actores quedan en pelota picada porque hagan lo que hagan la mano invisible no cejará de exigirles prendas hasta que no quede ni rastro de ellas.

Recordé precisamente esta anécdota personal (mi intervención en esta obra de teatro) para reflexionar sobre las majaderias que se han vertido en todos los ámbitos desde que Ratón pasara a formar parte de la tragicomedia de España. De tal forma que podriamos catalogar las reacciones en estos grupos de ideas:

  • Los que piensan que habria que sacrificar a Ratón por asesino.
  • Los que piensan que habria que prohibirle la entrada a cualquier recinto festivo.
  • Los que pretenden aumentar las medidas de seguridad (sic).
  • Los que aprovechan para criticar los festejos taurinos y proclamar la superioridad moral del hombre frente a la bestia.
  • Los que plantean que los que salen a la plaza deberian no beber e incluso someterse a una prueba de alcohol. etc

Pero en realidad todas estas opciones pueden reducirse a dos. A dos conceptos de la libertad individual:

1.- Los que piensan que el recortador o torero improvisado es libre para enfrentarse a Ratón y allá él con las consecuencias.

2.- Los que quieren imponerle al recortador-torero su propio concepto de la libertad  e impedir si fuera necesario por la fuerza su salida al coso taurino, mejor si Ratón no acude la cita. Y mejor aun si el ganadero lo sacrifica.

Significa que el concepto de libertad es bastante espeso de definir, pues se trata de una abstracción que se desliza entre el Absoluto y el vacío tal y como conté en este post sobre “Libertad y libre albedrio”. Profundizando un poco más sobre la cuestión, es obvio que tal y como sostenia Erick Fromm en “El miedo a la libertad” hay dos clases de libertades. Una la libertad “de” y otra la libertad “para”.

El recortador ebrio o no, se acoje a su libertad “de” (salir a la plaza) mientras que los partidarios de la libertad “para” se acojen a su libertad de impedirle a aquel que se ponga en riesgo. Es como si aplicaran la vieja fórmula “y si no quieren ser libres les obligaremos a serlo”. O “es por su bien”.

En realidad los dos conceptos de  libertad expuestos son criticables y en cierta manera dogmáticos, alguna restricción individual hemos de poner en marcha para evitar los accidentes de tráfico por ejemplo que restringen nuestra libertad de beber y apretar el acelerador. Y alguna restricción ha de haber para que no nos impongan sus ideales aquellos que se creen con capacidad moral para hacerlo, por ejemplo los que están en contra de los festejos taurinos por principios “morales”.

Al final tal y como sucede en “Strip tease” ambos se ven forzados a alcanzar un pacto frente al dominio de la mano extraescénica. Unos tendrán que restringir la peligrosidad de sus reses y una buena forma de hacerlo es impedir que esos toros lleguen como Ratón a la edad de 10 años con un buen bagaje de aprendizajes sobre la estupidez humana. Otros tendrán que transigir con la evidencia de que los festejos taurinos forman parte de la tradición y que son “señas de identidad” para casi todos los pueblos al menos de la Comunidad valenciana. Dicho de otra manera: son imposibles de mover, como la mano que exige prendas.

Libertad es pues tolerancia con las libertades de otros. Libertad es lo que hacemos la mayoria. A los que no nos gustan como a mi los toros simplemente no vamos, como tampoco vamos a las carreras de motos, coches o partidos de baloncesto. A los que no nos gustan los animales no los tenemos en casa y a los que nos gusta la carne la comemos sin inventarnos una teoria politica o pseudocientifica para defender nuestros gustos.

Las cosas son muy sencillas, la libertad es por definición antidogmática. En cuanto aparece un dogma impositivo ya no es libertad sino paranoia (yo soy inocente, el malo es el otro).

Postdata.- Ratón a estas horas cobra 9000 euros por exhibición, dandole la razón a los que piensan que estos debates solo sirven para conseguir el efecto indeseado o contrario (el efecto Streissand). El ganadero ya piensa en clonarlo para tener muchos ratoncitos para el futuro, es un chollo.

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