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El corralito de las ideologías

abril 3, 2013

Dios nos da pan cuando ya no tenemos dientes

(Refranero español)

espejoletrcol

Imagen extraida de esta web sobre caligrafia y poesia en el Islam y las construcciones especulares

Terminaba el post anterior preguntándome cómo podriamos prescindir -de lo que alli llamé- nepotismo identitario y como podriamos prescindir de la atracción perversa de las ideologías que es lo mismo que plantearse si podemos escapar del influjo de los opuestos.

El problema está relacionado con el tema de los contrarios y que procede de nuestra manía o mejor de la mania de nuestro cerebro de construir conceptos que son en realidad entidades personales, continuas y digitales contrariamente a la realidad que es holistica, discontinuas y analógica. Una vez alguien formula una idea se crea simultánemente una anti-idea que le hace de plomada. Es imposible abrazar una idea sin crear al mismo tiempo la contraria. Es por esa razón que las sociedades donde existe más riqueza son las que amontonan mayores bolsas de pobreza, la obesidad genera a su alrededor bolsas de inanición, el odio crea más odio en lugar de sumisión, los derechos de la mujer más crimenes “machistas”, las campañas de salud y las sociedades asistenciales más enfermedades, etc.

Todo parece indicar que en el quehacer humano, -aun aquellos empeños que buscan honestamente mejorar las cosas- se obtienen resultados inesperados de signo contrario, hay algo diabólico en introducir cambios o leyes en la regulacion de la vida en común, sucede como si al final lo que se viene a obtener es aquello que se pretendía evitar. Algo que tiene que ver con lo que en otro lugar comenté acerca de los problemas enmarañados o perversos (wicked problems)

Piense en su propia experiencia, ¿qué sucede cuando usted desea algo?¿No aparecieron dificultades y contrariedades insalvables? ¿Cuantas veces queriendo obetener un determinado fin no se ha encontrado con todo lo contrario entre sus manos?¿Cuantas veces ha perdido cuando creyó que habia ganado?¿Cuantas veces hemos obtenido perturbación queriendo introducir algún estimulo benefactor?

¿Por qué sucede este fenómeno?

Pues por una razón muy sencilla: no se puede engordar un opuesto sin adelgazar al otro. Si usted, en una sociedad como la nuestra, critica a los sindicatos está engordando a la patronal, si critica al PSOE engorda al PP, si critica una determinada ley está engordando el peso de la oposición. Pues todo está entrelazado a través de vinculos binarios de causalidad lineal, los politicos conocen bien este fenómeno y lo explotan hasta el paroxismo. En la oposicion se critica lo mismo que después o antes se hizo en el gobierno, de este modo los argumentos quedan vacíos y el publico de alguna manera queda perplejo al no llegar a entender como se juega el juego que se repite siniestramente día tras día.

De lo que se trata en este juego es de fluctuar entre los dos extremos sin caerse de la cuerda que los une. O dicho de otro modo: cambiar algo pero para que todo siga igual. Pero no crean que eso lo hacen solo los politicos, sino que todos somos arquitectos en esta maraña de malos entendidos cuando nos inclinamos por un opuesto en lugar de otro.

Hay algo en el deseo humano que se invierte -como sucede en las fotografías- cuando operamos en el campo de los resultados prácticos. Y que nos aparece como un deseo puesto del revés. Debe ser por eso que existe el refrán que preside este post y que viene a referirse al hecho de que las cosas comienzan a ir bien cuando uno ya ha perdido el interés en que vayan bien. Del mismo modo las causas en las que creemos y los ideales por los que luchamos no obtienen sino resultados paradójicos cuando no totalmente desfavorables para nuestros intereses al menos en el corto plazo.

Nuestros deseos no suelen cumplirse casi nunca porque han de competir con los deseos de los demás que casi siempre se oponen a los nuestros, es por eso que la lotería no nos toca nunca a nosotros a pesar de que probamos suerte. Aqui en este post hablé de como hay que pedirle las cosas a la lámpara mágica: la mejor forma de que algo le salga bien es que ese deseo sea el deseo de todos o casi. Si el deseo es sólo suyo o los de su cuerda es poco probable que el deseo se cumpla.

Hay algo en la intencionalidad humana que opera como un disuasor del deseo. Y es lógico porque la intención es lo contrario de la atención. Y es evidente que en la intención hay mucha desatención.

Lo cierto es que somos muy maniqueos en la forma en que pensamos y nos representamos la realidad, es por esta razón que militamos en causas donde siempre existe un antagonismo, nuestro modelo de la realidad es profundamente fanático, simplemente creemos que tenemos razón y que los demás o están equivocados, o locos o van de mala fe. No hay mas que ver los debates televisivos o seguir twitter para darse cuenta de que existen muchos individuos convencidos de su verdad, pero esto no es lo peor sino que están dispuestos a aniquilar al adversario de cualquier manera. Se ha impuesto con la crisis una forma de escrache social, de lo que se trata es de intimidar y eventualmente eliminar a los que piensan distinto.

Necesitamos un corralito de las ideologías.

Pues son las ideologías: las causas antagónicas las que impiden el progreso de una sociedad hacia un modelo mas justo. Retira tus ahorros de las ideologías.

Pero cómo podemos superar los opuestos: ¿Se puede ser del PP o del PSOE al mismo tiempo?, ¿Se puede ser conservador y progresista?¿Se puede defender lo femenino sin aplastar lo masculino?¿Se pueden defender ideales sin faltar a la verdad?

La verdad es que si se puede, eso es lo que hace la mayor parte de la gente común.

No son de una cosa ni de otra. No tomar partido no debe considerarse como rehuir el problema o una forma de neutralidad, antes al contrario, una forma de rehuir el problema es la militancia activa en uno de los dos frentes. Puesto que el maniqueísmo es siempre un atajo para reducir un problema complejo a uno bien simple: la maldad o la hipocresia ajena.

En realidad no tomar partido es lo que hace nuestro cerebro más profundo (que carece de contradicción y siempre dice si), puesto que los antagonismos son siempre producto del raciocinio, nuestra corteza cerebral trabaja con etiquetas y con categorias, lo que nos hace vulnerables al maniqueismo, el mayor veneno de nuestra mente.

Los problemas complejos precisan un cambio de nivel, un trascender o ir más alla del problema por asi decir o bien abordarlo desde ese más acá que aqui traduje como eclecticismo débil, es por eso que necesitamos hombres-escalera como dice Manuel Almendros o catalizadores como propuse en un viejo post. La complejidad termina cuando el caos se bifurca y aparece un orden nuevo y lo hará cuando haya suficiente masa critica, lo que s etraduce como un consenso. Mientras no haya consensos en las democracias tenemos que recurrir a las elecciones.

La mejor forma de resolver un wicked problem es sortearlo soltando la abrazadera como en el nudo Gordiano: el pensamiento lateral.

El pensamiento lateral puede acudir en nuestra ayuda en estas cuestiones en una conocido aforismo filosófico: “cuando más se sobre un problema endemoniado menos claro tengo cual es su solución”.

Simplemente porque no la tiene en los términos en que se plantea: militar en un bando o en el otro.

No cabe ninguna duda de que curar una sociedad es liberarla de aquellas categorías antagónicas sin dar de comer a ninguna.

La autotrascendencia

febrero 23, 2013

Cualquier cosa que nos una tiene un aire de sacralidad

Jonathan Haidt

La autotrascendencia es un rasgo de personalidad psicológicamente medible (test de Cloninger) y que puede definirse como el deseo o la sensación de pertenecer a algo más grande que uno mismo, a un Todo del que nosotros somos parte. El pensamiento común (profano) no suele dar lugar a este tipo de vivencias de pertenencia o filiación, pero a veces en determinadas situaciones tenemos acceso a ello, en aquel lado de más allá del espejo..

Usualmente este acceso es descrito con una sensación de júbilo o de éxtasis, de un sentimiento oceánico como decia Freud y que supone la dilución del Yo en un nosotros. Esta dimensión de nuestra personalidad es conocida con el nombre de espiritualidad y eso que se encuentra al otro lado de lo profano es conocido como “lo sagrado”.

Lo interesante de la formulación de Haidt es que considera que la autotrascendencia, a la que se puede llegar a través de drogas, la religión, experiencias grupales de tipo deportivo o aun en la guerra, sucede porque nuestro cerebro está diseñado para ponerse en modo “nosotros” (grupo) del mismo modo como puede trabajar en mode “Yo” que es como trabaja la mayor parte del tiempo. Naturalmente el mode “nosotros” apaga o amortigua el mode “yo” que es al parece lo que se encuentra en la base de estas experiencias místicas, espirituales o sagradas que evolucionaron en nuestro cerebro precisamente porque en algun lugar de la selección natural aparecieron como ventajosas para aquellos individuos que las adoptaron.

Pero es mejor que veaís el video de TED donde Haidt nos lo cuenta basándose en la teoria de la selección basada en el grupo de Wilson, de la que hablé aqui.

Bibliografía.-

Cloninger, C. R. (2000). Biology of personality dimensions. Current Opinions in Psychiatry, 13, 611-616.

¿Coeducas o segregas?

febrero 4, 2013

cole

Este fin de semana cayó en mis manos un articulo de una novelista llamada Marta Sanz que llamó mi atención pues abordaba uno de esos temas tabú en los que tanto me agrada escarbar.

Se trataba de un artículo sobre educación y más concretamente sobre la conveniencia o inconveniencia de que niños y niñas se eduquen juntos. Ni que decir tiene que la autora se posicionaba de entrada a favor de la coeducación, no faltaría más.

Y digo no faltaría más porque esa es la posición politicamente correcta, la que defienden la mayor parte de las mujeres (y muchos hombres que conozco). Es por asi decir la posición mayoritaria. Pero lo cierto es que no hay ninguna prueba de que la coeducación tenga ventajas sobre la segregación educativa. Y si es mayoritaria es simplemente por aquiescencia sobre lo politicamente correcto.

Lo correcto es que niños y niñas vayan juntos al cole. Pero como a mi no me importa qué es lo correcto sino sólo la verdad decidí escarbar en mis notas tomadas meses antes para un post que nunca llegó a escribirse.

Lo que me llamó la atención del articulo de Marta Sanz fue una frase concreta, era ésta: “La segregación perjudicaría a las mujeres”. Y me hizo gracia porque en cualquier caso el argumento no demuestra si la coeducacion es buena, mala, neutral o perjudica a algun sexo. El “debiera ser asi” no siempre coincide con el “es asi”. Pero es precisamente su declaración de perjuicio relacionado con la segregación que arrancó una sonrisa en mi cara dominguera.

Lo cierto es que si la segregación perjudica a las mujeres es porque la coeducación las beneficia. ¿Y este beneficio perjudica a alguien?

Marta Sanz sabe que niños y niñas tienen distintos cerebros con distintos ritmos de maduración, admite que las niñas maduran antes y que son más dóciles, mas dotadas para el lenguaje y más sociables. Sabe que los niños son mas díscolos, más inmaduros, más torpes, mas impulsivos que las niñas y que aprenden de forma diferente, pero…. Pero piensa que la coeducación es una ganancia social en sí misma. Es un dogma, algo que hay que defender porque sí, sin cuestionarlo, porque supuso un embrión de igualdad entre hombres y mujeres.

Lo cierto es que tampoco está demostrado que la coeducación favorezca la igualdad o que mejore las actitudes “machistas” de los niños varones. Tampoco parece que las agresiones domésticas o la violencia “machista” descienda en aquellos lugares donde este tipo de educación se ha consolidado.

Dicho de otro modo, la mayor parte de las personas que conozco estarían de acuerdo en que la coeducación es buena, sin cuestionar en ningún caso tal valoración. El único argumento que esgrimen cuando son preguntados acerca de esta cuestión, es el tema de la igualdad y lo mucho que se ha avanzado en este terreno.

Y la verdad sobre este asunto es que los colegios de niñas de antes eran bastante malos si los comparamos con los de los chicos, pero no sólo era la baja calidad lo que relucía sino el bajo nivel de exigencia. Recuerdo cuando yo era pequeño y adolescente que a los niños se nos exigía mucho mientras que a las niñas se las trataba como retrasadas con actitudes indulgentes, sobreprotectoras y paternalistas. Bastaba que se echaran a llorar para que los maestros se apiadaran de ellas y les perdonaran la vida mientras a nosotros nos zurraban (si, me refiero a castigos fisicos) o nos llevaban rectos como un hilo.

De manera que es verdad que las niñas han mejorado mucho pero no por la coeducación  sino por la mejoria del sistema educativo en sí mismo que es ciertamente igualitario en calidades y exigencias para niños y niñas. Para los que quieran saber más sobre el estado de la cuestión pueden consultar el informe PISA aqui en la wiki.

Lo cierto es que la coeducación ha beneficiado a las niñas pero hay datos para sospechar que puede haber perjudicado a los niños.

Para hacer boca puede el lector leer esta entrevista a Maria Calvo Charro que es una de las pocas personas que defienden el modelo segregacionista,aunque para ser más exactos lo que defiende es la libre elección de los padres. La idea fundamental es que:

1.- Con respecto al machismo:

Efectivamente; en los colegios mixtos, los estereotipos se refuerzan. El varón, más inmaduro que las niñas de su misma edad, vive como dominado por ellas, ya que le aventajan en destrezas verbales, maduración y responsabilidad. Esta diferencia es real y persistente en el tiempo. Ante esto, muchos niños reaccionan a la contra, con excesos de violencia y posicionan su rol a través de actitudes machistas. Los comportamientos estereotipados y discriminatorios están a la orden del día en las escuelas mixtas, dificultando la convivencia en el aula que se llena de tensiones y conflictos.

y 2.-Respecto al perjuicio de los varones:

El problema más llamativo y preocupante es la pérdida de identidad de los varones. Son los niños los que salen perdiendo porque en las aulas mixtas se impone el “ideal femenino”. Es decir, el profesor exige a los niños que sean igual de ordenados, puntuales, quietos, delicados y obedientes que las niñas. Y esto no sirve para los chicos porque tienen otra forma de aprender. Su mayor activismo resulta fatigoso para el profesor que, al compararlos con las niñas, tiende a castigarlos en mayor medida por comportarse “como chicos”. Esta situación ha llevado en algunos casos a un fenómeno curioso pero altamente preocupante: diagnosticar a muchos niños el trastorno de déficit de atención con hiperactividad, cuando en realidad su único problema es el de ser varones, activos, enérgicos, competitivos y muy movidos, en clases compartidas con niñas más pausadas, tranquilas y disciplinadas.

Pero sin duda el problema más importante al que se enfrenta nuestro sistema educativo es el fracaso escolar, asi Raul Ortega asegura que:

Hay unas causas estadísticamente constantes de fracaso, como todas aquellas taras orgánicas que obstaculizan seriamente el proceso de aprehensión, comprensión y retención de información (dislexia, hiperactividad, bajo C.I., etc.). Esto no nos interesa ahora, sino solamente aquello que se esconde detrás del aumento progresivo en las estadísticas del porcentaje de fracasados, incremento alarmante en los últimos años, que no se corresponde con ningún aumento en la prevalencia de disturbios orgánicos, y que en principio podemos introducir en el cajón de sastre que la psicopedagogía etiqueta como “causas emocionales”.

Dejando aparte cuestiones colaterales menores como la influencia que seguramente tienen en este asunto cambios decisivos en el entorno cognitivo del niño tales como la omnipresencia del ordenador, la internet y, en general, la supremacía actual de lo hipnótico audiovisual, y mayores como la disfuncionalidad y desestructuración cada vez más extendidas de la familia (que al final incluiré en el conjunto mayor que contiene, codo con codo, todas las causas de desazón y angustia del estudiante actual ante su incierto futuro), tengo que decir que hace varias décadas que el nivel al que llegaría este problema se podía predecir sólo atendiendo a la evolución que se ha ido dando en el seno del mismo sistema educativo, sin necesidad de salir fuera de la clase a buscar razones coadyuvantes. Me refiero a que la exigencia académica hace rato que no hace más que crecer y crecer. La competitividad estudiantil y laboral no ha hecho otra cosa que incrementarse exponencialmente. Para acceder al mismo nivel socioeconómico cada año hay que cumplimentar más requisitos y, encima, la seguridad laboral se ha debilitado tanto que las garantías de logro en este sentido han descendido dramáticamente, incluso cumplimentando estas desorbitadas cláusulas que siguen elevando su listón día a día. La escolarización comienza antes. El fin de la formación académica termina después. Hace mucho que la ecuación esfuerzo-recompensa da resultados negativos, y la cifra no hace otra cosa que descender. Todo esto conforma un panorama desesperanzador para el estudiante típico, aquel que va a clase sencilla y llanamente para ganarse la vida después integrado en sociedad como un ciudadano más, y nada más. El estudiante típico es aquella diligente y abnegada persona que con sudor y lágrimas se prepara para seguir sudando y llorando cuando acceda a un puesto laboral. Para estas personas, que el ganarse no más que el pan, el cobijo y una mínima integración en la tribu humana requiera cada vez esfuerzos más hercúleos y sobrehumanos no puede ser otra cosa que una absurdidad clavada como un trauma en mitad de la propaganda de la sociedad del bienestar, herida que va calando más a fondo de generación en generación. No es de extrañar que al estudiante que va a clase como inversión financiera le parezca cada año más ruinoso un negocio donde esa inversión cada vez es más grande y el resultado probable más mediocre. No me sorprende por lo tanto que el representante de este tipo más astuto y hábil prefiera invertir su tiempo y sus mañas cada vez más en derroteros oportunistas, a la caza de esos 15 minutos de fama y de los contactos dorados que le concedan una llave más cómoda de acceso al éxito. No se les puede culpar a las nuevas generaciones de invertir su esperanza en la cultura del “pelotazo”. Al menos en ésta aún pervive para ellos el “sueño americano”. En la alternativa, el cauce normal académico, lo que respira hoy es una “pesadilla occidental”. Por otro lado, para el estudiante atípico, el siempre rebelde vitalista que se toma en serio como valiosos en sí mismos los ideales del conocimiento y la vocación, este estado de cosas no puede ser algo distinto de una tomadura de pelo. Cada año más letra muerta, más potajes de información seca, más inflación de la función intelectual. Y de la vida, de la experimentación y la fenomenología, que es el fundamento de todo verdadero conocimiento ¿qué?

Toda actividad humana necesita estar animada con algún Mito del Sentido. Cuanto más costosa, esforzada, es, más clara, menos relativa y más profunda debe ser su significación. La psicología sabe bien cómo le destroza la mente a los soldados el embarcarse en batallas que no cuentan con una total credibilidad y buena prensa. Tenemos un ejemplo muy presente en Iraq, otro no muy lejano en Vietnam. No son la violencia y la barbarie las causas directas de la traumatización. El ser humano puede soportar mucho dolor y espanto sin quebrarse. Pero sólo si está profundamente convencido de que hace lo correcto.

Estudiar no es ir a la guerra. Pero es como cavar una trinchera a lo largo de muchos, muchísimos años. El enemigo: los exámenes. La victoria… ¿Instituir una familia fundamentada en la crisis de pareja? ¿Consumir desenfrenadamente productos globalizados? ¿No consumir desenfrenadamente en beneficio del enfriamiento global? ¿Convertir la crianza de hijos en una vocación? ¿Abortarlos para seguir la propia vocación? ¿Qué propia vocación? ¿Sufragarse la libertad de un par de horas de ocio a través de las ocho horas de esclavitud y alienamiento en el puesto laboral? ¿Venderle la vida a un banco? ¿Atiborrarse de medios y de información para estar cada día más desinformado? ¿Esperar unas décadas más a ver si la vida empieza de verdad en la jubilación, en la tercera edad? En definitiva: ¿Integrarse en una sociedad que pierde lustro tras lustro credibilidad y fuerza moral?

Trato de decir que el problema del fracaso escolar es un síntoma muy conspicuo del muy grave malestar en la cultura que todos, no sólo los púberes, sentimos hoy. No está fracasando el estudiante; el estudiante es una fuerza vital, es la Naturaleza que busca abrirse paso y expresión. Está fracasando el Sistema, que cada día destruye más el entorno natural, en lugar de someterse a él. Como bien dice María Calvo, las niñas suelen ser más obedientes que los niños. Son más adaptables, más condescendientes, más resignadas al entorno y sus normas. El varón suele ser más crítico, más rebelde, menos crédulo, y necesita para actuar ideales de más largo alcance y más abstractos que el concreto pragmatismo o la inmediata ganancia de la armonía relacional. Esta es la razón básica, que subyace a todas las demás, del por qué las chicas siguen funcionando mejor como engranajes de esta gigantesca maquinaria disfuncional.

Debía ser allá en mis tiempos de estudiante de primero, o quizás segundo de B.U.P, cuando me preguntaba a menudo por qué las chicas tenían tanta urgencia en integrarse a fondo en una sociedad de la que cualquier chico deseaba desde hacía algunas décadas desintegrarse.

Es interesante que Ortega cite de pasada el problema del TDAH (hiperactividad) en los chicos como uno de los problemas escolares más frecuentes como origen de disfunciones y yo me apresuraré a citar dos asuntos que conciernen más a las chicas. la anorexia mental y la hipersexualización en edades tempranas.

¿Tiene esto algo que ver con la coeducación?

Se sabrá, se sabrá.

La formación del criterio moral

enero 19, 2013

moral1

Para entendernos dire que la moral es un catálogo de normas acerca lo que está bien y lo que está mal. Se trata de una definición de mínimos.

El problema ahora es definir que significa “bien” y “mal”. Es verdad que todos tenemos una forma intuitiva de acercarnos a esa definición pero la mayor parte de la gente que conozco se establecería en una idea tautológica: está bien porque es bueno, agradable, placentero o porque asi lo quiere Dios. Y de ahi a pensar que si es bueno “debe ser” o “debe hacerse asi”, no hay más que un solo paso. Dicho de otra manera: la idea del bien cosechada desde el punto de vista de la intuición nos lleva de bruces al autoritarismo, a la imposición, a la prescripción religiosa y a la idea de pecado.

Pero las cosas no son lo que parecen, nunca lo son.

En este post hablé de un asunto que suele plantear Jonathan Haidt en sus conferencias, se trata de un dilema moral, el dilema del incesto entre hermanos. Alli planteaba que en ocasiones nuestra moralidad es tan burda que cuando se le plantea un dilema de esta naturaleza nos sentimos desconcertados.

Y lo estamos porque carecemos de razones racionales para condenar algo, en este caso el incesto en condiciones casi asépticas.

La segunda razón para sospechar de los criterios morales (incluyendo de los nuestros) es lo que se conoce con el nombre de la falacia moralista.

La mejor manera de definir la falacia moralista es ésta: si es bueno y deseable es verdadero aunque haya que falsear la realidad. Muchas de las ideas que sostenemos y que heredamos de la modernidad se basan en esta falacia, sobre todo aquellas que tienen que ver con el tema de la igualdad, un verdadero tabú para algunos de nuestros contemporáneos.

Hasta tal punto sucede esto que hablar de las diferencias entre cerebros sexuales se considera un ataque a la igualdad entre hombres y mujeres o entre heterosexuales y gays.

Dado que la igualdad es buena, hay que escotomizar las evidencias que se acumulan en torno a las diferencias. Esta es la falacia moralista.

Pero hay otra de sentido contrario: la falacia naturalista.

Es la que sostiene -siguiendo el anterior argumento- que dado que los humanos somos distintos lo que habria que hacer es tener dos sistemas educativos, dos sistemas de impuestos o dos sistemas sanitarios, uno para los reglados y otro para los “mutantes”.

Son falacias precisamente porque son mentiras, engaños, falseamientos de la verdad.

Si nuestros criterios morales se encuentran forjados y sostenidos por falacias -falacias que son en realidad errores cognitivos- qué podemos esperar de ellos. ¿Qué podemos esperar de nuestros criterios morales?

Basta con echar un vistazo a nuestro alrededor y contemplar el clima de corrupción de nuestro pais (sin ir más lejos) para caer en la cuenta de que no existe nada más sobornable que los criterios morales. De manera que no hay que fiarlo todo a la moral. ¿Es que España es un pais de corruptos? ¿Es que todas las personas son corruptibles?

Si, casi todas. Lo que pone en cuestión nuestra idea de la moral. ¿Como se construye el criterio moral?

Hay dos maneras de pensar la moral, la más frecuente es pensarla como un órgano del cerebro, una especie de homúnculo que vigila nuestras acciones y pensamientos y los sanciona fuertemente a través de un censor que algunos han llamado Superyó o conciencia moral. Esta idea es simplemente falsa. La moral no es un órgano, ni una función del cerebro sino un símbolo de otro símbolo (el valor de lo colectivo).

Un simbolo es la forma en que nuestra mente se representa la realidad. Pues el cerebro no sólo percibe o conoce la realidad sino que se la representa en su ausencia. Sucede siempre que se representan abstracciones como libertad, igualdad, fraternidad , patriotismo o moralidad, La moralidad no es pues una cosa, un objeto tangible sino un código de conductas razonables para convivir con nuestros semejantes.

Y aqui aparece la cuestión principal y de la que quiero dejar testimonio -desde una base evolucionista-: la moralidad emergió para controlar las conductas de los individuos concretos por parte del grupo. La moralidad es un subproducto de la sociabilidad.

No cabe ninguna duda de que los grupos humanos tuvieron que inventar un código de conducta para defenderse del egoísmo individual que es casi siempre letal para los intereses de la mayoria. El problema de robar (apropiarse de algo que no nos pertenece) no es malo porque robar sea intrínsecamente malo o raro (de hecho es previsible que suceda) sino porque despoja al propietario de un bien escaso que por su precariedad precisa trabajo a finde poderse mantener y dado que las colectividades han de protegerse contra los tramposos, acabó emitiéndose un slogan como este “no robarás”.

No se trata pues de un mandato divino o de un mandato del Superyó, no es una pulsión que se encuentre en los genes o que se herede a través de ciertas proteínas sino que se trata de un aprendizaje social que ha de hacerse “ex novo“, para proteger a la comunidad de las esperables trampas de los individuos concretos, siempre será más cómodo robar una gallina que criarla, alimentarla y guardarla.

La pregunta que preside este post tiene ya muy cercana la respuesta.

Formamos nuestro criterio moral de acuerdo con el criterio moral de nuestros coetáneos. La moral es un consenso.

Nos parece moral aquello que para la mayoria es moral y nos parece inmoral aquello que para la mayoria es inmoral. Aunque nosotros nos considerámos excepciones de estos mandatos. Nosotros nunca transgredimos la moral, son los otros. Pues la moral no emergió o evolucionó para controlar la conducta propia sino la ajena.

A la mayoría nos parece inmoral, por ejemplo la corrupción politica.

Entonces la pregunta es ésta. ¿Por qué hay tanta corrupción politica si todos estamos de acuerdo en que es  intolerable?

Los ingenuos llegarán a pensar que los políticos son corruptos o psicópatas que ejercen su pulsión como el criminal en serie hace a partir de un incierto momento. Pero esta idea tampoco es cierta. La mayor parte de la gente que está en politica son como usted o como yo, no de otra pasta. Ellos se corrompen porque pueden corromperse, nosotros no podemos hacerlo porque estamos en otros lugares impermeables a las tentaciones.

Y esta es precisamente la clave de la corrupción: si se corrompen porque pueden corromperse ¿qué significa?

Pues significa que hemos construido un Estado pseudodemocrático por las prisas que en el Transición tuvieron sus agentes en terminarla y se ha construido un monstruo frankesteniano que se alimenta de sí mismo. La transición se cerró en falso y ahora estamos viviendo la contradicción de que no podemos esperar de la politica que se regenere a sí misma.

Es como esperar que las células normales del cuerpo ataquen y acaben con las células cancerosas de un determinado órgano por sí mismas.

La solución de España se encuentra en la Oncología previo paso por la Cirugía.

Lo importante ahora es señalar que la moral evoluciona, no es algo estático, no es un órgano ni una formación encefálica sino algo plástico, simbólico o intangible que admite flujos y reflujos y que precisa consensos.

En un post anterior ya conté las ideas de Kohlberg acerca de como evoluciona la moral. Lo que me parece ahora necesario es terminar este post con una idea-fuerza: la moral evoluciona en forma de consensos, sobre lo intolerable, pero no sabemos su dirección, de tal modo que es muy posible que los avances de la moral no equivalgan a una mayor libertad, cooperación o bienestar por parte de los ciudadanos. No parece que existan equivalencias entre la moralización o la desmoralización de ciertas conductas como el aborto, el animalismo o el alcoholismo. Simplemente no sabemos qué clase de sociedad prevalecerá, es por eso que la mejor explicación sobre la corrupción en nuestro pais es reconocer que no existe una tolerancia cero a estas prácticas. Simplemente el tejido colectivo aun no ha llegado a evolucionar lo suficiente para que meter la mano en la caja tenga un grado de rechazo similar al que tiene el asesinato.

¿Evoluciona la moral?

enero 2, 2013

La Evolución carece de planes

(Axioma evolutivo)

Kolhberg

Lo cierto es que la palabra evolución lleva a una cierta confusión: pareciera como si la evolución natural tuviera una meta final, un propósito. Lo mismo sucede cuando aplicamos la palabra evolución a cualquier otra cuestión, asi pensaba mientras leia este post sobre evolución de la moral.

El post en cuestión -que pertenece al blog El Caparazón- defiende una teoria “evolutiva” de la moral en el sentido de suponer que la moral humana tiene una teleología, es decir una dirección insoslayable. Se basa en la teoria de Kohlberg que es en cierta forma una aplicación wilberiana y que procede sin duda de la teoria conocida como “dinámica espiral” que se atribuye a Gebser y Beck. La citada teoría sostiene que la conciencia humana “avanza” saltando y superando una serie de fases -conocidas cada una de ellas por un color- y que arrastraran en su ascenso, una serie de memes de valores (v-memes) y de formas de pensamiento y otros patrones cognitivos y creenciales que peldaño a peldaño corren raudas a confluir en una especie de Nirvana donde supuestamente los humanos llegaremos a un consenso universal de amor y fraternidad, superando las rivalidades, los egoísmos, las guerras y las jerarquías.

Naturalmente esta idea aunque se llama “evolutiva” no tiene nada que ver la evolución.

La evolución no está presidida ni por una dirección, ni por una especie de voluntad que guíe a las especies hacia su “cénit evolutivo”. No hay una cúspide evolutiva, ni podemos afirmar que nosotros los europeos estemos más “evolucionados” que los africanos del Senegal, podemos decir que estamos más civilizados y disponemos de más recursos. Pero la civilidad o la opulencia nada tienen que ver ni con la evolución ni con el pensamiento evolucionista. Ni siquiera se nos permite pensar que estemos más evolucionados que el caracol o el calamar. De hecho nuestra especie no tiene siquiera el genoma más complejo.

La teleología es una doctrina de la causalidad que supone que si B es la causa de A es porque hay en B algo que la impulsa a ir hacia A. De modo que es la doctrina de las causas finales. Averiguar algo sobre la causa final de la existencia humana seria algo asi como suponer que existe un propósito especial por el que el hombre puebla la tierra, es como si hubiera alguna misión oculta que es necesario descifrar.

El pensamiento teleológico está en la base de la idea de Kolhberg de que la moral supone una carrera de obstáculos, una progresión que se imagina como una escalera de logros. Lo que nadie sabe es que sucedería al llegar al ultimo piso de esa escalada de logros, salvo imaginarnos una especie de paraíso ciudadano que más bien parece el anuncio de una utopía que extrae su fundamento de la observación de la evolución de patrones pasados y de ahi deduce ingenuamente -de la observación de los progresos- que lo que nos espera es mejor que lo que ya ha sucedido.

Para mi la mejor manera de explicar esta cuestión es referirme al tema de la limpieza.

No cabe duda de que las sociedades avanzadas somos más limpios (parecemos ser más limpios) que nuestros abuelos o que los pueblos depauperados de Africa. Y no cabe duda de que en parte este “avance” al menos en comodidad procede del hecho de que tenemos agua corriente en nuestras casas y tambien agua caliente.

¿Entonces tenemos agua caliente porque somos más limpios o somos más limpios porque tenemos agua caliente?

Lo cierto es que una vez nos hemos acostumbrado a ese avance del agua caliente nos resultaría dificil prescindir de ella e incluso podriamos sentirnos mal si un día no podemos ducharnos porque han cortado el agua o se ha estropeado el calentador. El calentador ha cambiado nuestras vidas.

No somos más limpios que nuestros abuelos sino que nos limpiamos más porque tenemos calentadores. Lo que ha cambiado -en nuestra subjetividad- es que hemos desarrollado una aversión por la suciedad que no tenian nuestros precursores, pero eso no significa que hayamos mudado nuestras emociones para “ser más limpios”. Lo que ha cambiado es nuestro medio ambiente y evidentemente eso crea un pseudo-telos, es decir un aparente propósito de limpieza que nos hace aparentar ser más limpios, como si hubieramos ganado un rasgo nuevo cuando en realidad todo sigue igual por dentro de nuestro cerebro. Que un nuevo Telos aparezca puede explicarse de forma muy sencilla: es como si ahora tuviéramos -como se dice vulgarmente- necesidades nuevas. La necesidad de ducharnos con una frecuencia superior a nuestros abuelos, cosa que hacemos impulsados por lo que se llama hábitos y costumbres.

Y a estos hábitos les llamamos buenos o saludables. Hay un consenso en que la gente limpia se ducha a diario (o casi) y que no es tolerable -socialmente hablando- que la gente ande por ahi descuidada, despeinada o sucia. ¿Es esto una evolución de la moral?

Para Kolhberg esta manía de ducharse seria una manifestación de la moral convencional, un escalón más arriba de las morales egoistas y guerreras de la moral preconvencional. Pues Kolhberg se imagina la evolución de la moral como una escalera de logros y no como adaptaciones al medio ambiente. Ducharse no es más moral que no hacerlo, simplemente vivimos rodeados de artefactos que facilitan esta cuestión y hacen de nuestra vida más comoda, y a salvo de la mugre, es decir más adaptada y coherente con nuestros logros.

Y pensaba todo esto mientras contemplaba absorto la versión de película de “Los Miserables”, el musical recién estrenado y mientras la veia pensaba en los temas que Victor Hugo abordó en su ya universal novela: muchas cuestiones de actualidad, el amor, la redención, el compromiso, la culpa, la libertad y sobre todo la cuestión social.  Contemplando la película uno entiende aquello de la lógica de las revoluciones, incluso la mística de las revolucionarios, aquellos que morian de forma gratuita como esos héroes de la barricada que cantan “Red and Black”. La explicación sencilla: no tenían nada que perder y todo por ganar; la mayoría de las personas vivían sometidos a unas condiciones de vida extremas y una minoría de nobles, burgueses y clero atesoraban toda la riqueza dejando al pueblo al pie del hambre, la tuberculosis, la prostitución y la ignominia.

Ahora bien, desde el punto de vista moral lo que se plantea es ¿Eran los burgueses menos morales que el pueblo llano? ¿Quien era el bueno y el malo en esta pelicula?. Naturalmente uno tiene tendencia a identificarse con los débiles y comprende sus razones aun sabiendo que en Paris se han dado cita las mayores matanzas de la humanidad y no siempre por razones sociales sino fundamentalmente religiosas. Dicho de otro modo, tanto los que mataban en un bando como los que mataban en el otro eran igualmente inmorales si es que matar es un buen índice para medir la moralidad.

Matar es algo implícito en la naturaleza humana, algo que nos viene de serie pero intolerable socialmente; es, desde luego, una manera eficaz de liquidar a los que se nos oponen y sin embargo y  aunque parezca lo contrario, cada vez matamos menos. Steven Pinker no es el único que lo ha dicho, pero las cifras cantan por sí mismas: el numero de homicidios disminuye desde que llevamos esa contaje estadístico. No hace mas que disminuir desde 1900 para acá. ¿Significa esto que somos más morales?

Significa que hemos encontrado formas más inteligentes de dirimir los conflictos, pues matar a alguien no deja de ser una solución poco inteligente y que no hace sino multiplicar las discordias. No cabe duda de que la prohibición del homicidio está calando profundamente en nuestra sociedad y que cada vez hay menos personas dispuestas a matar o dejarse matar y menos por las Ideas. Sin embargo la idea de la prohibición del asesinato parece modelar un campo nuevo, como si se tratara de un nuevo propósito social: el de dejar a los demás en paz y exigir que a su vez los demás nos dejen en paz a nosotros.

Las formas concretas no tienen un campo infinito de posibilidades y es por eso que un embrión de pollo no puede llegar a ser un lagarto. No se trata de un propósito de llegar a ser pollo por parte de los genes del pollo, sino de una restricción de las probabilidades de ser, un campo selectivo donde se manifestará, al desplegarse una vida de pollo. Algunos hablan de que nuestros genes en este sentido son teleológicos, pero yo prefiero hablar de un pseudo-telos, una posibilidad acotada de ser. Por la misma razón las sociedades no avanzan porque se hagan más morales sino porque encuentran nuevos órdenes de organización de las reglas que hagan a las sociedades más justas, libres, laboriosas y cooperativas.

Se trata en todo caso de un telos regulador, aunque arraigado en el caos y en cómo cada organismo puede desenvolverse creativamente en el caos (a su manera). Al final ese caos por ser creativo es potencia.

Y es por eso que no podemos predecir por donde circulará la moral y en cómo la conciencia humana se organizará en el futuro, pero lo que es seguro es que nosotros, los individuos somos capaces de definir las reglas que deberán controlar las conductas individuales y llegaremos a consensos que muy lentamente impondrán una nuevo comportamiento, hasta que lo nuevo haga irrupción y plantee nuevos enigmas que tendremos que abordar en consenso creativo.

Y estamos llegando a consensos irrenunciables, como aquellos de las barricadas.

No es posible ya renunciar al agua caliente.

De manera que no, la moral no evoluciona, sino que es la cultura humana, el vivir en grupo quienes cambian de idea respecto a lo tolerable o intolerable, según las novedades que presente nuestro entorno, pues lo moral no reside en el interior de nuestro cerebro sino en las redes, los nudos y vínculos que forjamos con los demás.

Nota liminar.-

Agradezco a Jose Carlos Aguirre sus aportes sobre el problema de la teleología, tan necesarios para entender algo de este post.

En la salud y la enfermedad

septiembre 6, 2012

La mayor parte de las personas que conozco estarian de acuerdo en una definición negativa de la salud: la salud es la ausencia de enfermedad, suele decirse. Hay otras definiciones como la de la OMS que no voy a considerar al ser una definición más proxima a la felicidad o a un ideal que a un estado del cuerpo.

Pero lo más grave de esta concepción es que la mayor parte de la gente e incluyo aqui a nuestras autoridades sanitarias es que creen que salud y enfermedad son terminos antagónicos o contrarios. “Se está enfermo cuando se pierde la salud y se está sano en ausencia de enfermedad”. Lo cierto es que se puede estar saludablemente enfermo y se puede también estar sano y sentirse uno muy enfermo. De manera que la salud es una percepción subjetiva que no excluye el tener una enfermedad, una minusvalía o una incapacidad.

Y todo este lío procede de que la gente no ha leido a Russell y Whitehead y su teoria de los tipos lógicos, publicado en Principia matemática. Y para que mis lectores entiendan de que va esto de los tipos lógicos tomaré prestado un ejemplo que Gilbert Ryle que en su libro “El concepto de lo mental”  plantea el siguiente ejemplo para ilustrar el eterno dilema cerebro-mente.

Un profesor de cierta universidad recibe a un mandatario de algun pais exótico y le enseña las instalaciones de su campus, aqui está la biblioteca, aqui la facultad de derecho, aqui ciencias humanas, estos son los laboratorios, aqui está la cafeteria y estos son los campos de deporte”, etc. Al terminar su periplo, el mandatario de cierto pais exótico le pregunta al profesor.

-¿Y la universidad donde está?

Efectivamente la universidad no es algo a lo que se le pueda meter el dedo, no ocupa espacio, ni puede verse o tocarse  ni es un edificio o una bandera (aunque a veces usemos esta metonimia). La palabra “universidad” pertenece a un tipo lógico diferente a “facultad”, “edificio”, “laboratorio”, “cafetería”, etc. A un tipo lógico que abarca e integra el resto de elementos relacionados con ella y que descarta a su vez otras construcciones que nada tienen que ver con ella, asi “boxeo”, “gallinas” “pornografía” o “cuñados” no se encuentran relacionados con el tipo lógico “universidad”.

A la palabra “universidad”, le pasa pues un poco lo mismo que a la palabra “mente”:  tiene un nivel de definición que está más allá de los objetos concretos que tienen existencia material. La palabra “universidad” es un constructo mental igual que la palabra “mente”, lo cual no significa que tengan una existencia independiente. Ahora bien, que sea un constructo mental no significa que su existencia deba ser explicada a través de procesos distintos a los que usamos cuando hablamos de edificios, bares o cafeterias, simplemente se trata de un tipo lógico distinto. La palabra “universidad” no es un ectoplasma que sobrevuela como la pipa de Magritte al cuadro que representa la pipa retratada sino una abstracción mental que abarca otros contenidos que se encuentran por debajo de ella vinculados por enlaces semánticos.

Nótese como Magritte le dio a este cuadro un titulo dualista: “Los dos misterios”, como si la pipa abstracta, fuera algo bien distinto a la pipa pintada y esta a su vez (y quedaria un tercer misterio a revelar) remitiera a la pipa que puede fumarse, el objeto en sí. En realidad no hay dos misterior sino simplemente uno. Todas las pipas son la misma pipa, excepto la pipa de cada cual que es seguramente diferente a las demás pero que carece de misterio.

Si bien la palabra “universidad” no puede aislarse de las palabras “cafeteria”, “campo de deporte” “facultades ” y “laboratorios” pues hay algo en ellos de la universidad y hay algo de la universidad en la “facultad”, “campo” o “laboratorio”. Siguiendo a Arthur Koestler llamaremos holones a esa idea “de que el todo está en la parte y que hay algo de la parte en el todo”.

Y algo parecido les sucede a estas dos palabras que dan titulo a este post: la salud es un hecho mental, abstracto que está relacionado con las enfermedades con las que mantiene un vínculo holónico pero que se encuentra situado en un nivel lógico distinto y a una lógica diferente -pero no distinta- a la que regula los sistemas mecanicos y deterministas.

En la salud hay algo de la enfermedad y en la enfermedad hay algo de salud.

Y si cuento todo esto es porque desde que se han implantado los recortes sanitarios caemos una y otra vez en esta falacia de confusión de los niveles lógicos. Asi, suele decirse que la sanidad (la salud de las personas) se resentirá con los recortes económicos propiciados por la crisis. Lo que es lo mismo que admitir que nosotros los médicos somos los responsables de la salud de nuestros enfermos. Se trata de una falacia que por cierto ha penetrado en el tejido social y todo el mundo lo cree a pies juntillas, inlcuyendo a los propios galenos. En realidad los médicos asistimos a enfermos, y sabemos de enfermedades, pero tenemos una idea muy vaga sobre la salud que en cualquier caso requeriria una formación filosófica.

En cualquier caso los recortes pueden afectar a la asistencia de los enfermos pero no a su salud.

La salud, en mi opinión no la construyen los médicos y en el terreno de mi especialidad, la salud mental (un término aborrecible) no depende del número de psicólogos o psiquiatras por metro cuadrado que existan en un población dada, sino que tiene que ver con otras variables ajenas a nuestra profesión. Tiene que ver con la percepción de seguridad y de un cierto bienestar. Es decir tienen que ver con las condiciones de vida y con el hábitat.

Las relaciones que mantienen salud y enfermedad son -sin embargo- muy ambigüas, dado que todo enfermo aspira a recuperar la salud, es decir a estar como antes de enfermar y recobrar sus condiciones iniciales, algo que es posible -dependiendo de la enfermedad- pero que no es la regla. Lo que nosotros llamamos prevención secundaria y terciaria está muy relacionada con los niveles asistenciales alcanzados, pero el quid de la cuestión sobre la salud es la prevencion primaria o ¿Cómo lograr que no enfermemos? Es ahi donde los médicos tenemos poco que ofrecer pues tratar a los sanos como enfermos y someterlos a constantes chequeos o exploraciones “preventivas” no resuelve el problema de fondo y quizá agrave más el problema.

La salutogénesis.-

Determinadas condiciones de vida son salutíferas, mientras que otras son enfermizas, nombraré a algunas de ellas para que el lector aprenda a discriminar algunos hechos que están más emparentados con la salud que los hospitales o los ambulatorios, los fármacos o los propios médicos.

El primero de ellos y el más conocido son las ciudades, el segundo la alimentación, el tercero el trabajo que llevamos a cabo y el cuarto, una suficiente satisfacción con la vida en general que se lleva. Los tres primeros son hechos materiales y solo el tercero es un hecho mental y subjetivo.

Es un hecho bien conocido que vivir en una ciudad provee de una menor calidad de vida que vivir en un pueblo, las razones son múltiples y usualmente los asimilamos al concepto de estrés: la anomia, la falta de apoyos sociales, las enormes distancias entre el trabajo y la vivienda, el ruido, la peligrosidad de ciertos barrios, la circulación de la droga, la carestía de la vida, son factores que se han señalado como inductores de una mala calidad de vida y de una “mala salud”. Lo paradójico de esto es que tenemos tendencia a vivir en esas jaulas asfaltadas que llamamos ciudades. ¿Por qué sucede esto?.

En las ciudades se concentran la mayor parte de los recursos y los excedentes y congregan no solo a ustedes los empleados sino a los homeless y a todos los pobres del mundo. La mayor parte de ustedes si viven en Madrid, Barcelona, Bilbao o Sevilla, estarán de acuerdo conmigo es que si viven en esos lugares es porque alli se encuentra su trabajo. La mayor parte de empleos se concentran en las grandes ciudades, lo que es lo mismo que admitir que a pesar de saber que las ciudades son muy poco saludables – y por eso usted se marcha de ellas cada fin de semana- no tenemos más remedio que vivir en ellas. Paradójicamente en las ciudades se concentran además la mayor parte de recursos públicos asistenciales, hospitales, ambulatorios, etc.

Y sin embargo no parece que la mayor concentración de servicios aumente la percepción de salud en los individuos, si bien es posible que disminuya su percepción de indefensión. Las ciudades están llenas de enfermos, lo que es lo mismo que admitir que el aumento de servicios no corregirá esta tendencia sabiendo además que este aumento es ya insostenible.

Nombraré un elemento de salutogénesis que me parece fundamental y es de nuevo un hecho mental: vivir instalado en el nivel más alto de abstracción sirve de vacuna frente a los embates de las conciencias mas bajas que temen, sufren o disfrutan pagando un alto precio por ello. Vivir instalado en la salud y sacudirse los temores a la enfermedad es una buena receta para la longevidad, vivir de espaldas a las consignas médicas y a los recetarios de salud de la publicidad institucional es la buena estrategia.

Recordando que en la enfermedad hay siempre un amplio segmento de salud, pues no todo en el enfermo está enfermo.

Y por ultimo, no olvidar nunca que el bienestar por sí mismo -y cuando supera ciertos elementos de seguridad y alimentación- no genera salud sino distintos malestares (de los que ya hablé aqui). Al parecer sólo somos capaces de tolerar pequeñas dosis de bienestar sin volvernos locos del todo.

El mito de la educación mixta

agosto 23, 2012

El sueño de una feminista sería conseguir demostrar que la preferencia de los chicos por los deportes violentos o de las niñas por las muñecas es una cuestión cultural. Ese es el concepto de igualdad que mantienen.

Hoy mientras venia al trabajo he escuchado en la radio una de esas tertulias donde se discuten los titulares de los periódicos y donde se abordan cuestiones relevantes para la opinión pública. Hoy le ha tocado el turno al tema de “educacion mixta o segregada”. Mientras oia a los tertulianos posicionarse sobre esta cuestión he caido en la cuenta de que ya hace muchos años que se implantó esta práctica educativa “por ley”. Dicho de otra manera el Estado legisló sobre este asunto imponiendo la formula de la coeducación y parecía que se había llegado a un consenso sobre el asunto.

No es que yo esté en descauerdo con la coeducación, en realidad la doy por buena (aunque me gustaría que el Estado no se hubiera manifestado legislando sobre esta materia compleja que no admite más directrices que la libertad) pero hay quien no estaría de acuerdo conmigo que sobre este asunto sólo tengo una opinión más o menos correcta.

De manera que al llegar la hora del café he hecho una especie de encuesta entre mis psiquiatras y psicólogos y he llegado a una conclusión que es la que quiero aportar aqui y dejarla escrita para la posteridad liquida que nos espera.

1.- Hablar de esta cuestión no es pecado y cada cual puede sostener la opinión que quiera.

2.-Estar en contra de la coeducación no es ser un totalitario. Ser un totalitario es aquella actitud que prohibe que se hable de esta cuestión.

3.- La coeducación no tiene nada que ver con la igualdad puesto que la pedagogía de chicos y chicas ha de ser forzosamente diferente, al disponer cada sexo de cerebros y habilidades diferentes.

4.-La coeducación se considera una conquista del feminismo y una victoria para la mujer, lo que hace que no se pueda llegar a saber con “equidad” cual es la verdad sobre este asunto. Las mujeres suelen dar por verdadera la idea de que la coeducación es buena para todos. ¿Pero es esto verdad?

¿Lo primero sería averiguar a quién beneficia más la coeducación, a los chicos o a las chicas? Y una pregunta que quedaria colgando de ésta seria ¿Existe algun género perjudicado? Puesto que podria suceder que un sexo resultara beneficiado sin perjuicio del otro.

He escarbado por Internet y me he encontrado mucha ideología y pocos articulos cientificos de valor y más aún: he encontrado articulos que señalan  en direcciones opuestas, unos opinan que favorece más a las mujeres (los que más) y otros (pocos) que favorece más a los hombres.

Lo cierto es que la difultad para valorar estas cuestiones procede de la propia metodología de la investigación que se basa sobre todo en mecanicas estadísticas y lineales sin abordar el problema de fondo que es enredado y por definición caótico. Sería como preguntar ¿qué es mejor ser hijo único o tener hermanos? ¿Imaginan ustedes al Estado legislando sobre esta cuestión?

El Estado no debería legislar sobre estos temas porque no se ha establecido ni se establecerá nunca una regla que valga para todos. La respuesta es “depende de cada cual”. Y no debería legislar imponiendo a los colegios la coeducación porque la educación mixta nada tiene que ver con la igualdad. Se trata de categorías distintas.

Lo cierto es que la coeducación se ha convertido en bandera de la igualdad por una cuestión bien comprensible: partíamos de un estado de cosas, allá por los años 50 donde la educación de las mujeres era bastante floja en comparación con la de los hombres.

Me eduqué en un instituto de enseñanza media publico donde habia aulas separadas de chicos y chicas. La opinión que teniamos de ellas es que eran “burras”, “tontas” y deslavazadas o descoordinadas para el ejercicio fisico. Malas estudiantes y malas atletas, apenas sabian correr. No se trataba de un prejuicio de los chicos sino de la calidad de la enseñanza que recibian orientada hacia la baja exigencia y la compasión “eran chicas” -se decía-. De manera que no se partía de una situación de salida similar.

Es cierto que la coeducación mejoró este estado de cosas y es quizá por eso que el éxito que la coeducación ha tenido en las mujeres les lleve a defenderla. Pero no es la coeducación por sí misma la que ha conseguido este estado de cosas, sino la mejora de la exigencia y de la calidad de la educación en las féminas.

Ahora se les exige lo mismo y ya no se las trata con la indulgencia con que antaño tratábamos a las damiselas. Es lógico pues que parezca que la coeducación haya favorecido a las mujeres y no sólo desde el punto de vista intelectual sino tambien en el fisico.

Aqui está la prueba. En los años 50 las mejores nadadoras eran las alemanas orientales, ahora tenemos una élite de mujeres medallistas que han terminado con aquella saga de muchachas melindrosas que se movian torpemente.

Pero tambien tenemos ejemplos de lo contrario: he aqui una muchacha que se educó en el mito de que la educación mixta es el paradigma de la igualdad.

O sea que depende.

Pero caeríamos en un error si consideráramos que estamos en un mundo feminizado donde las mujeres llevan todas las de ganar. Los éxitos deportivos de las atletas españolas en la Olimpiada de Londres no significan una hegemonía femenina en el deporte sino que el margen de maniobra de las mujeres era mayor por lo bajo de sus rendimientos en otros tiempos. Sin embargo parece como si los hombres hubieran tocado techo. Es lógico a fin de cuentas los hombres -la media de sus marcas- era más alta que en las mujeres lo que disminuye su posibilidad de mejorarlas. Algo parecido sucede con los rendimientos intelectuales sobre los que ya hablé en este post y que no voy a repetir.

Personalmente no tengo ninguna simpatía con el ministro Wert que ha sacado este tema de la coeducación como serpiente de verano para distraer al personal con la propuesta de seguir financiando a los colegios que opten por una educación específica segun sexos. Y llevando la contraria al tribunal supremo sobre la doctrina favorable a lo misxto que dicen algunos que está hasta en la Constitución.

Creo que los beneficios de la coeducación son un mito, aunque pudo resultar eficaz en un estado de cosas donde se partia de grandes diferencias educativas entre chicos y chicas, una etapa que ya ha sido superada. Y para los que no lo sepan diré que Finlandia está consdierado como el país con la educación más equitativa y de mejor calidad del mundo y es siempre pública. Pues bien en Finlandia tambien se “discrimina” en el sentido de que cada colegio se especializa en una cuestión, técnica, humanistica, atletica o naturalistica. Los padres eligen el colegio de sus hijos en función de sus habilidades y siempre a cargo del Estado que asegura una educación igualitaria que reposa en las diferencias de aptitudes de cada niño.

Y no se plantean como aqui sucede si estamos discriminando cuando se habla de estas cuestiones. Pues ninguna igualdad podrá alcanzarse negando las diferencias.

La discriminación es la coartada que utilizan los mediocres para seguir siendo un pais de mediocres.

Repensando el alma

agosto 18, 2012

Laura Bossi es una neuróloga italiana que hace poco (2008) publicó un libro de lo más provocador. Y si escribir sobre el alma es provocador lo es a resultas de uno de los dogmas científicos más consensuados de todos, aquel que dice: la dualidad mente-cerebro es falsa.

Lo que es lo mismo que decir que no existe esa espuma que añadida a la cerveza le da a la bebida su propia prestancia y sabor, la espuma es tambien cerveza si bien la cerveza sin barril o presión no contendria espuma. O dicho de otra manera mas “cientifica”, no existen dos principios en lo material,  todo es materia incluso aquello intangible como la mente, lo energético o lo astral.

Naturalmente, el consenso se refiere a definir una inexistencia, “no existe el alma”, pero no resuelve el problema mente-cerebro, ni refuta de ninguna manera el dualismo. Todo parece más oscuro con la negación del alma, hacer coincidir lo material con lo mental no ha resuelto el problema y todo parece indicar que aun lo oscurece más.

En este estado de cosas la doctora Rossi nos ayuda con un libro muy documentado donde nos recuerda que “lo vital”, aquel olvidado principio anímico en él que creimos mientras fuimos niños es en esencia el alma. O dicho de otra manera alma es sinónimo de “animado” y dado que nosotros somos seres animados no tenemos más remedio que volver a pensar en eso del alma y qué demonios significa.

Escribo este post después de haber leido este articulo publicado en tendencias.net y que de alguna manera me ha obligado a repensar el tema desde los presupuestos filosóficos mas profundos y no tanto de esa manera ingenua y ectoplásmica en que algunas personas se imaginan el alma, quizá como consecuencia de nuestra educación religiosa cristiana y tomista.

He vuelto a Aristóteles con sus conceptos de zoé y de bios que hoy podriamos traducir como organismo e individuo.

En mi opinión el tema del alma no está resuelto por varias razones históricas, epistemológicas y políticas, pero nuestros conocimientos de neurociencia nos obligan a un replanteamiento. No podemos abrazar o cerrar el tema del falso dualismo sin más, se trataria de un cierre en falso, pues la propia ciencia se encuentra en un callejón sin salida a la hora de posicionarse sobre estos temas. Y no solo la neurociencia con sus hijas naturales, la psiquiatría o la psicologia, sino tambien la bioética y todos los discursos (pues se trata de discursos politicos y no de filosofía o de ciencia) sobre el embrión que debemos de abordar de una vez asi como todos los problemas que se nos vienen encima con la manipulación genética, la fertilización artificial y el tema de las celulas madre, verdaderos observatorios de nuestra posición sobre el tema del alma.

Muchas veces me he preguntado cual es el origen de nuestra resistencia a considerar a nuestra especie como una evolución de un viejo simio. He observado que muchas personas (no creacionistas) aun aceptando las hipótesis evolutivas mantienen una negación sobre una verdad fundamental: “somos animales”. Leyendo este articulo que más arriba mencionaba he caido en la cuenta de algo importante: sin alma no hay animal. ¿No será la negación de nuestra animalidad una consecuencia de haber renegado de nuestra alma?

Compartimos con toda la escala animal algo: somos seres animados, lo que nos diferencia de las piedras, los rios, el mar y los muertos en una cosa: estamos dotados de un principio animado común: le llamaremos Vida. Y aunque esta cuestión ha sido objeto de furibundos debates en el seno de la religión o la teología, casi del mismo modo en que hoy seguimos debatiendo con temas como el aborto por ejemplo. La cuestión fue “resuelta” por los escolásticos: los animales no tienen alma. Sin embargo hoy lo que tendemos a considerar es que es una cuestión de grados y además hemos sustituido la palabra alma cargada de reminiscencias religiosas, por otra más científica, que llamamos Conciencia. Y la conciencia ya no se le niega a ningun gusano por pequeño que sea, lo que nos diferencia de él es la complejidad de nuestra conectividad nerviosa.

Lo que diferencia a la Vida de la no-vida es la composición de su química. La vida es sobre todo química orgánica, mientras que la no vida es inorgánica y mineral. Lo cierto es que la vida tiene altos costos y tiende hacia lo inorgánico que representa un mayor ahorro, ahora a este fenómeno le llamamos entropía y sabemos que todo sistema tiende a la entropía negativa, es decir a ganar orden. Orden y muerte o vida inorgánica son pues sinónimos.

De manera que hoy cuando hablamos del alma no tenemos más remedio que pensar en la Vida y en sus planes de reciclaje que se va repitiendo a sí misma a través del reemplazo de los sujetos y no tanto en un principio inmortal que emana de Dios y nos captura para abandonarnos en el momento de la muerte con destino al Paraiso. Para mi la vida, el alma, es sinónimo de un concepto mucho más potente y duro que el de Conciencia, me refiero al concepto de organismo que en dialéctica constante con el concepto de individuo me sirve para explicarme esa continua tensión entre los planes de uno y otro, que pueden ser antagónicos o hallarse  alineados. El organismo coexiste con el individuo y le obliga a mantener un plan de conducta que puede estar o no de acuerdo con los planes del propio organismo. Es como si estuvieramos poseidos por una entelequia que tiene su propio metabolismo y su propia lógica. Su vehículo, el individuo está destinado -como su nombre indica- a llegar a una Unidad con él.

Jung le llamó camino de individuación, algo que consiste en dejar de ser dos (un dividuo) y conseguir ser uno, un individuo fusionado con el propio organismo que le presta al individuo su élan vital, su combustible para que lleve a cabo su tarea. Los conflictos organismo-individuo son la fuente de enfermedades y malestar pues el doble mando que tratan de ejercer uno a través de los planes de la vida y el otro a través de su libre albedrío se zanjan la mayor parte de las veces en dicotomias, en grietas profundas que terminan con el individuo en el cementerio de lo inorgánico por su incompatibilidad dicotómica o francamente antagónica con los propios planes de la vida. ¿No es el cáncer precisamente una rebelión de los planes de la vida celular contra el individuo que le presta su vehiculo?

Hemos de repensar seriamente en ese impulso que la vida enconde en nuestro interior y si es posible hemos de alinearnos con él en una consensuada sinergía vital. Por otra parte no hemos de cejar en alcanzar a través de nuestra conciencia y nuestras habilidades ese hito que conseguiría separarnos del magma  de lo común o de lo mismo, ser indidividuos, lo que es lo mismo que decir ser uno con el organismo que nos soporta.

Las máscaras de la fé

agosto 13, 2012

La fé como todo el mundo sabe es creer en algo sin pruebas. He hablado en algunos posts anteriores sobre la idea de que la fé, no es un simple ejercicio de ignorancia o de pusilanimidad sino una tecnología muy importante de nuestro cerebro y que suele coincidir con nuestros planes más secretos de redención o de brillo. Creer sin pruebas es una prestación a la que nos impulsa nuestra condición de seres deficitarios que se hacen preguntas y que sin embargo no tienen a su disposición las herramientas necesarias para construir hipótesis ni la valentía para verificarlas. Ni ganas.

La fé, es sin duda una posibilidad al alcance de todos, barata y democrática.

Al principio la fé se alimentaba de tótems, de espiritismos varios, de ídolos, de la sensación de que habia algo más allá, ¿dónde van los que pierden el aliento y mueren?, todas esas preguntas metafísicas que ya el homo habilis llegó a plantearse. El problema de la fé es que ha evolucionado mucho desde nuestra mentalidad medieval, alli donde entendíamos que todo era un plan de Dios y que a nosotros no nos cabia otra sino adecuarnos a ese plan y encontrar en él alguna pista sobre el proceder de los Dioses, fueran cuales fueran.

El caso es que el personal sigue teniendo mucha fé, pero el caso es que no lo saben. Ya no creen en Dios y es por eso que lo han inventado según sus conveniencias y es asi que se explica el éxito de la new age que posibilita la inducción de un Dios individual, un Dios a cada manera (in my way).

La new age puede definirse como un movimiento cultural que trata de revitalizar todo aquello que la ciencia y el conocimiento -con razón o sin ella- descartó del mundo de lo racional por considerarlos algo cercano a la brujeria, la magia, lo oculto y lo esotérico, y es asi como las hipótesis ciberparanoicas, las interpretaciones sesgadas, las creencias sobrenaturales más o menos disfrazadas de astrología o de extraterrestres y las mentiras con buena prensa se divulgan en la red. Pues sin red no habría new age y puede considerarse a la misma, como el eje de torsión de estas ideas ingenuas y de buena apariencia que las conforman.

La new age puede considerarse como una condensación de creencias orientales, ideas politicas anarquistas, medicinas alternativas y sobre todo una desconfianza extrema en los valores en los que uno -paradójicamente vive- y que al mismo tiempo rechaza para adentrarse en ideas sobadas como la del “buen salvaje” o la “tabla rasa”. Hay también una new age politica e incluso gastronomica, una new age sexual y otra new age económica que no tiene en cuenta la evidencia del dinero,  los gastos y el valor que cada uno de nosotros añade con su actividad y que tratan de emprender cruzadas insostenibles con el gasto -sanitario por ejemplo- mientras en otro lado defienden el gasto sostenible. Dicho de otra manera: la new age es un agregado de creencias y prácticas sincréticas sin ton ni son que encuentran su legitimidad precisamente en la marginalidad de sus propuestas. Como si todas las ideas que hemos ido descartando fueran, por eso mismo, verdaderas.

Recetario de imágenes new age.-

Me he dedicado a recolectar algunas sentencias y soflamas new age para que el lector pueda apreciar la ingenuidad bienintencionada, la mezcolanza de temas y causas que se defienden muchas veces contradictorios entre sí y la negación de las disciplinas cientificas como fuente de conocimiento estandard.

1.- Politicas.-

Y que puede simplificarse asi con respecto al sistema:

O sea que “os den”: que es lo mismo que se critica aqui:

2.- Derechos humanos.-

Por otra parte una de las causas new age que acapara mas atención son los animales y sus derechos, algo que sorprende por la animalización con que se trata a algunas personas de derechas casi siempre.

Hay tambien tabúes, por ejemplo el de los toros, por eso no subiré ninguna imagen de tan preciado animal por solidaridad con los antitaurinos ni tampoco de ratitas de laboratorio. ¿O si? Ahora que el enmigo se llama Tordesillas ya podemos publicitar la tortura.

Una de las barricadas donde los newageros han encontrado carnaza es en el tema de los ilegales, una trinchera que puede dar mucho de sí aunque nadie sepa como sufragar los gastos de los legales.

Como dice aqui todos fuimos ilegales en algun momento aunque antes se les llamaba colonos.

Y la metáfora del nazi vuelve para renombrar a los que pretenden cobrar los servicios sanitarios a los que mo los pagan.

El culto a las diferencias también es muy newagero, y el de las minusvalías aunque en otro lugar se proclame el derecho al aborto

3.- Recetas de salud mental.-

Estas recetas son aun peores que las del ministerio de Sanidad, ya sabes, si no eres feliz es porque no quieres.

La clave está en deshacerse del rencor. Cosa fácil y al alcance de cualquiera.

Y la solución de todo, la pócima que todo lo cura es el amor.

¿Por qué elegir pues la desgracia si todo depende de ti?

Las contradicciones parecen no importar demasiado en la filosofía new age que trata de diversificar un culto a todo lo esotérico o exótico -intrinsecamente bueno-, la unica barrera “mal vista” es la defensa de los valores en los que se vive, lo que nos da de comer , la negación de nuestras verdaderas creencias que no son otras sino la forma en que vivimos y de qué vivimos y que aunque parezca imposible son las que nos sostienen.

Ya me he cansado de poner ejemplos, la filofofía new age es insostenible intelectualmente halando, de modo que le auguro un gran porvenir pues es la fé ( y el rencor) y no la razón quien la alimenta: la nostalgia de cuando teniamos un Dios al que adorar y unos reglamentos que obedecer. Antes de ser laicos y libres.

Hasta que el hombre descubrió que él era Dios.

Lo malo es cómo poner de acuerdo a tantos diosecillos.

El maniqueísmo: veneno de la mente

julio 27, 2012

La teoría es global, la experiencia local. (Wagensberg)

El maniqueísmo es en realidad una doctrina herética muy antigua que hoy se ha transformado en un adjetivo que pretende describir la división en opciones o decisiones -usualmente dos- sobre un problema concreto. Pero no es solamente una bifurcación que divide el mundo, ilusoriamente en dos sino que además lleva adherida otra cuestión: la cuestión de la veracidad o de la certeza. Asi estas dos opciones que se bifurcan captando a su vez acólitos no son dos opiniones cualesquiera sino que se suelen conformar en ideologias, religiones o concepciones del mundo bien alejadas unas de otras que se combaten entre sí por la “evidencia” de “verdad” que ambas trasmiten.

Para que haya maniqueísmo son necesarios que existan estas condiciones:

  • Un dilema a resolver
  • Un dilema que no es un dilema simple sino complejo, un wicked problem o problema endemoniado..
  • Que se plantee ilusoria y de forma convincente que hay dos y sólo dos reducciones del mismo.
  • Que los ciudadanos individuales y concretos se sientan atraídos por cualquier razón sobre una u otra solución del problema.
  • Que ignoren la mutiplicidad de facetas que existen en la definición del problema y que el problema suele anidar en los enlaces.
  • Que existan ideologías consumibles que promuevan la dicotomía y la simplificación.
  • Que exista la sensación de que el problema se encuentre bien definido por las opciones.
  • Que cada persona individual se manifieste o alinee con una de ellas, es decir que tome partido.
  • Que cada cual tenga la sensación de que el adversario está loco, equivocado o que actua de mala fe.

La verdad es que el maniqueísmo tiene mucho éxito en nuestra especie por una sencilla razón: porque presenta el problema de una forma simplificada, algo que a nuestro cerebro le viene muy bien pues la pereza cognitiva es condición de nuestra especie. la mayor parte de las veces tomamos partido por razones emocionales, lo que e slo mismo que decir que nos decantamos con aquella concepción del mundo que se acopla mejor a nuestras circunstancias. Sólo hacemos antes esto una excepción: nuestros intereses personales están por encima de nuestras emociones, casi siempre y nuestro cerebro es raudo en detectarlas.

En realidad hay otra razón para el éxito de maniqueísmo más allá de la simplificación y es porque en la paleta de conductas prácticas que podemos llevar a cabo existen con frecuencia sólo dos opciones pragmáticas: por ejemplo en el caso de una mujer embarazada existe la posibilidad de llevar a cabo el embarazo o interrumpirlo, no existe una tercera opción. En el caso de la democracia sucede otro tanto podemos votar en España (con las leyes que tenemos) al PSOE o al PP, votar otro partido, en blanco o abstenerse es siempre un riesgo que suele manifestarse a través de la inutilidad contable de cualquier opción alternativa. Con respecto a las drogas o la prostitución solo dos acciones politicas: su legalización o el mantenimiento del estatu quo que es la prohibición o el “mirar hacia otro lado”.

El maniqueísmo pues es el ingrediente fundamental de la política, una especie de reduccionismo que no es desde luego solo característico de la politica, la ciencia está también imbuida de reduccionismos cuando los científicos tratan de explicar la conducta humana a través de reduccionismos cerebrales, bioquimicos, genéticos o psicológicos.

Volviendo al tema del aborto que ha vuelto a aparecer en nuestro país recientemente y con inusitada crudeza, existen al menos dos posiciones enfrentadas, posiciones de las que ya hablé en este post y que no voy a volver a repetir salvo para denunciar que en ambos casos se trata de un reduccionismo, muy parecido a estas noticias que suelen aparecer en la prensa y que dicen cosas como que: “la oxitocina es la hormona del amor”.

El aborto es uno de esos temas complejos que tienen tantas lecturas y facetas que no pueden reducirse a pro y contra abortismo. El mismo hecho de que existan pro y antiabortistas ya declara acerca de la naturaleza de “problema endemoniado” del mismo. A mi cuando me preguntan sobre este asunto suelo decir que yo no soy ni una cosa ni otra porque nunca me he visto en semejante tesitura que es lo mismo que decir que mis intereses no se han visto amenazados por un embarazo no esperado pero es segurode que aun asi no militaria en niguno de los bandos. Pues son los intereses personales los que tienen la mejor carta de todas las que se reparten en este y otros juegos semejantes.

No ser de una cosa ni otra, es decir no tomar partido no debe considerarse como rehuir el problema, antes al contrario, una forma de rehuir el problema es la militancia activa en uno de los dos frentes. Puesto que el maniqueísmo es siempre un atajo para reducir un problema complejo a uno bien simple: la maldad o la hipocresia ajena.

La mejor forma de resolver un wicked problem es sortearlo soltando la abrazadera como en el nudo Gordiano. Más abajo volveré sobre esta cuestión que otros han llamado el pensamiento lateral.

Y puede caracterizarse asi: usted puede abortar o no abortar pero no milite en ningun bando. Curiosamente no existen movimientos pro o anti-prostitutas y nos conformamos con que no secuestren nuestras aceras. A veces mirar hacia otro lado es la mejor solución.

Todo parece indicar que los que piensan que el feto es propiedad de la madre y los que piensan que la vida es un derecho inalienable proceda o no de Dios manifiestan posiciones antagónicas imposibles de conciliar, al mismo  tiempo que se basan en una falacia reduccionista en ambos casos. Y los políticos o los que hacen política con esta cuestión son los que ganan en esta carrera de ignorancias, pero si hay quien gana es porque hay damnificados como es ahora el caso de la feministas que ven su proyecto de Igualdad a corto plazo amenazado por una nueva Ley sobre el asunto.

Es por eso que algunos suelen afirmar que la mejor Ley es la que no existe, es decir aquella actividad que se regula sola sin necesidad de intervencionismo estatal. Pues una ley se escribe para regular la vida en común, lo que es lo msismo que decir que si existen leyes es porque hay diferentes sensibilidades en la percepción de las cosas.

Y si hay una ley del aborto es porque no hay consenso en la sociedad sobre la cuestión, de forma que las leyes (hasta ahora dos  y con la amenaza de una tercera) son una forma de regular, no de prohibir una conducta que por otra parte está muy difundida en nuestra sociedad. Y sobre todo por una cuestión de orden metafisico: al Estado le interesa la vida humana y es por eso que ha de pronunciarse o lo que es lo mismo, marcar limites a una conducta.

Y si hablo de cuestiones metafísicas es por la razón de que existe una pregunta fundamental en esta cuestión, no me refiero a la pregunta filosófica común de ¿cuando empieza la vida humana? sino en esta otra ¿Debe el Estado proteger la vida humana? ¿Y si ha de hacerlo en nombre de qué?

Dejo estas preguntas abiertas para levantar acta notarial de la complejidad de la cuestión que nos ocupa. Una cuestión que tiene muchas formas de verse y no me refiero a los dos supuestos ideológicos en los que se mueve nuestra preferencia, sino a través del discurso de la ciencia, la religión, la filosofia, la medicina y otras disciplinas.

Pero sea cual sea la opinión que desde cada una de esas disciplinas se obtenga, sus hallazgos siempre serán parciales, incompletos y transitorios. No hay ninguna verdad proceda de la disciplina que proceda que aporte un hecho incuestionable salvo el que procede de la Embriología: despues de la fecundación y hasta el parto todo es feto.

Sucede que los hallagos de las distintas disciplinas no pueden cruzarse, es decir no pueden integrarse unos en otros pues cada una de nuestras disciplinas tienen el carácter de ser inmanentes, se alimentan de si mismas y de sus propias verdades parciales. Lo que significa que no hay disciplina trascendente, no hay ninguna disciplina desde donde fluya una verdad universal, directa y aprovechable de forma práctica.

Lo que hoy sabemos del feto, de la maternidad, de antropologia cultural, del derecho o de las enfermedades obstétricas o de psicologia evolucionista es inaprovechable cuando las opciones se reducen a dos: abortar o no abortar.

La mejor opción es este caso esla adoción de una epistemología débil, un eclecticismo débil. Y sobre todo adquirir conocimientos sobre el tema que vayan mas allá de la conocida cantinela de Dios, la religión o la propiedad de mi cuerpo.

El pensamiento lateral puede acudir en nuestra ayuda en estas cuestiones en una conocido aforsimo filosófico: “cuando mas se sobre un problema endemoniado menos claro tengo cual es su solución”.

Simplemente porque no la tiene en los términos en que se plantea: militar en un bando o en el otro.

La mayor parte de la gente es eso precisamente lo que hace: no milita. No tiene una idea fijada de antemano sobre el asunto, intuye que le falta información y no suele pronunciarse. Sabe muy bien qué hacer cuando el dilema no peude eludirse, cuando ella, su esposa o su hija quedan embarazadas. Y todo parece indicar que los intereses personales están por encima de cualquier militancia.

Todo parece indicar que nuestro cerebro sabe muy bien qué hacer cuando se siente amenazado por algo.

¿Y los demás, qué podemos hacer?

Solamente se me ocurre una opción: mientras no seamos capaces de pensar de forma no maniquea: la tolerancia.

Pero probablemente la tolerancia es imposible en el pensamiento maniqueo.

Asi que la propiedad más valiosa en el pensamiento lateral es la responsabilidad, ya saben, el derivado laico de la culpa.

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