Archivos de la categoría ‘ficción’

El vicario de Bray

agosto 20, 2012

Una vieja historia contada por Matt Ridley en su libro The Red Queen: Sex and the Evolution of Human Nature1 (La Reina Roja: el sexo y la evolución de la naturaleza humana) narra un diálogo entre dos personas, una común y lo otra representada por un filósofo que son atacados por un oso en pleno bosque. Ambos se dan a la fuga, y el hombre común, dice “no es necesario que corramos, nosotros no podemos competir con el oso” a lo que el filósofo contesta “yo no quiero correr más que el oso, me conformo con correr mas que tu”.

Lo que viene a decir que el objeto de la competencia no se produce entre el hombre y el oso sino entre el hombre y el hombre y el que pierde la carrera pierde la vida.

Algo que sabía bien el vicario de Bray que parece que existió realmente aunque hoy usamos esa denominación para referirnos a las ventajas de la reproducción sexual versus la asexual y al mismo tiempo para referirnos a las capacidades adaptativas que tienen algunas personas para sobrevivir en entornos hostiles e incluso en ambientes antagónicos, contradictorios o ambigüos.

Seguro que usted conoce a algun vicario de Bray, son esas personas que medran en cualquier situación politica o social y parece que siempre adquieren alguna ventaja con los cambios. Adaptan su pensamiento a lo que les conviene y siempre son identificados como personas de confianza por jefes distintos que no comparten apenas nada. Aquellos que conservan un cargo por encima de las vicisitudes de los cambios politicos, organizativos o coyunturales, son vicarios de Bray, aunque a veces les conocemos como incombustibles o supervivientes. Yo conozco muchas personas así y no cabe duda de que se trata de una habilidad especial, una especialidad que para sí quisieran los cesantes.

Pues al parecer esta habilidad está provocada por la sexuación que da lugar a individuos cada vez más diversos con una amplia gama de estrategias de supervivencia, esta es precisamente la versión evolucionista de tal clérigo y que se encuentra emparentada con la hipótesis de la reina roja que pueden consultar aqui.

Hay una mejora constante -vigor híbrido- de la especie a través de los sucesivos emparejamientos y barajados de genoma que procura la reproducción sexual en contraste con los organismos que se reproducen asexualmente y que hace que los primeros vayan siempre por delante de los segundos. Ahora bien, ¿quienes son los más beneficiados, los grupos o los individuos?

El sexo en sí mismo es tambien un enigma evolutivo, tal y como ya comenté en el post acerca del coste de los machos. La mayor parte de los machos son superfluos desde el punto de vista reproductivo y no contribuyen directamente a la variabilidad de la especie. ¿Entonces para qué sirven los machos redundantes?

El sexo muestra beneficios adaptativos sólo en el nivel de grupos, no en el de genes (aunque la adaptación del Vicario de Bray funciona muy bien para organismos que se encuentran en la base de las cadenas alimenticias). Pero en el nivel de genes (individuos) el sexo es protector para los parásitos que tienen ciclos de vida más cortos que es nuestro caso. Nos encontramos casi permanentemente y de forma cíclica en guerra con ellos. La reproducción sexual preserva los genes que en un momento dado no son los que dan la mayor ventaja, pero que podrían serlo en un futuro contra una nueva población de parásitos.

Dicho de otra manera: la mayor parte de los hombres estamos en el mundo para que haya de todo, sirviendo a una especie de almacén génico por si las cosas se ponen feas. Y pruriginosas.

Y es por eso que existen los vicarios.

Lo que nos lleva al dilema principal, el que cuestionan precisamente Richard Lewontin y Jay Gould cuando ponen en solfa el axioma principal de la evolución que dice asi:

Los genes son el soporte de la evolución y la selección natural.

El dogma ha sido removido y ahora se dice que la evolución no opera sólo sobre los genes sino tambien sobre células, organismos, demes, especies y clados pueden actuar también como unidades evolutivas.

Lo que explicaria las paradojas de la reproducción sexual y los distintos efectos de la selección natural a corto y largo plazo, incluyendo el tema de la reserva génica que es al parecer el destino de muchos de nosotros.

Las máscaras de la fé

agosto 13, 2012

La fé como todo el mundo sabe es creer en algo sin pruebas. He hablado en algunos posts anteriores sobre la idea de que la fé, no es un simple ejercicio de ignorancia o de pusilanimidad sino una tecnología muy importante de nuestro cerebro y que suele coincidir con nuestros planes más secretos de redención o de brillo. Creer sin pruebas es una prestación a la que nos impulsa nuestra condición de seres deficitarios que se hacen preguntas y que sin embargo no tienen a su disposición las herramientas necesarias para construir hipótesis ni la valentía para verificarlas. Ni ganas.

La fé, es sin duda una posibilidad al alcance de todos, barata y democrática.

Al principio la fé se alimentaba de tótems, de espiritismos varios, de ídolos, de la sensación de que habia algo más allá, ¿dónde van los que pierden el aliento y mueren?, todas esas preguntas metafísicas que ya el homo habilis llegó a plantearse. El problema de la fé es que ha evolucionado mucho desde nuestra mentalidad medieval, alli donde entendíamos que todo era un plan de Dios y que a nosotros no nos cabia otra sino adecuarnos a ese plan y encontrar en él alguna pista sobre el proceder de los Dioses, fueran cuales fueran.

El caso es que el personal sigue teniendo mucha fé, pero el caso es que no lo saben. Ya no creen en Dios y es por eso que lo han inventado según sus conveniencias y es asi que se explica el éxito de la new age que posibilita la inducción de un Dios individual, un Dios a cada manera (in my way).

La new age puede definirse como un movimiento cultural que trata de revitalizar todo aquello que la ciencia y el conocimiento -con razón o sin ella- descartó del mundo de lo racional por considerarlos algo cercano a la brujeria, la magia, lo oculto y lo esotérico, y es asi como las hipótesis ciberparanoicas, las interpretaciones sesgadas, las creencias sobrenaturales más o menos disfrazadas de astrología o de extraterrestres y las mentiras con buena prensa se divulgan en la red. Pues sin red no habría new age y puede considerarse a la misma, como el eje de torsión de estas ideas ingenuas y de buena apariencia que las conforman.

La new age puede considerarse como una condensación de creencias orientales, ideas politicas anarquistas, medicinas alternativas y sobre todo una desconfianza extrema en los valores en los que uno -paradójicamente vive- y que al mismo tiempo rechaza para adentrarse en ideas sobadas como la del “buen salvaje” o la “tabla rasa”. Hay también una new age politica e incluso gastronomica, una new age sexual y otra new age económica que no tiene en cuenta la evidencia del dinero,  los gastos y el valor que cada uno de nosotros añade con su actividad y que tratan de emprender cruzadas insostenibles con el gasto -sanitario por ejemplo- mientras en otro lado defienden el gasto sostenible. Dicho de otra manera: la new age es un agregado de creencias y prácticas sincréticas sin ton ni son que encuentran su legitimidad precisamente en la marginalidad de sus propuestas. Como si todas las ideas que hemos ido descartando fueran, por eso mismo, verdaderas.

Recetario de imágenes new age.-

Me he dedicado a recolectar algunas sentencias y soflamas new age para que el lector pueda apreciar la ingenuidad bienintencionada, la mezcolanza de temas y causas que se defienden muchas veces contradictorios entre sí y la negación de las disciplinas cientificas como fuente de conocimiento estandard.

1.- Politicas.-

Y que puede simplificarse asi con respecto al sistema:

O sea que “os den”: que es lo mismo que se critica aqui:

2.- Derechos humanos.-

Por otra parte una de las causas new age que acapara mas atención son los animales y sus derechos, algo que sorprende por la animalización con que se trata a algunas personas de derechas casi siempre.

Hay tambien tabúes, por ejemplo el de los toros, por eso no subiré ninguna imagen de tan preciado animal por solidaridad con los antitaurinos ni tampoco de ratitas de laboratorio. ¿O si? Ahora que el enmigo se llama Tordesillas ya podemos publicitar la tortura.

Una de las barricadas donde los newageros han encontrado carnaza es en el tema de los ilegales, una trinchera que puede dar mucho de sí aunque nadie sepa como sufragar los gastos de los legales.

Como dice aqui todos fuimos ilegales en algun momento aunque antes se les llamaba colonos.

Y la metáfora del nazi vuelve para renombrar a los que pretenden cobrar los servicios sanitarios a los que mo los pagan.

El culto a las diferencias también es muy newagero, y el de las minusvalías aunque en otro lugar se proclame el derecho al aborto

3.- Recetas de salud mental.-

Estas recetas son aun peores que las del ministerio de Sanidad, ya sabes, si no eres feliz es porque no quieres.

La clave está en deshacerse del rencor. Cosa fácil y al alcance de cualquiera.

Y la solución de todo, la pócima que todo lo cura es el amor.

¿Por qué elegir pues la desgracia si todo depende de ti?

Las contradicciones parecen no importar demasiado en la filosofía new age que trata de diversificar un culto a todo lo esotérico o exótico -intrinsecamente bueno-, la unica barrera “mal vista” es la defensa de los valores en los que se vive, lo que nos da de comer , la negación de nuestras verdaderas creencias que no son otras sino la forma en que vivimos y de qué vivimos y que aunque parezca imposible son las que nos sostienen.

Ya me he cansado de poner ejemplos, la filofofía new age es insostenible intelectualmente halando, de modo que le auguro un gran porvenir pues es la fé ( y el rencor) y no la razón quien la alimenta: la nostalgia de cuando teniamos un Dios al que adorar y unos reglamentos que obedecer. Antes de ser laicos y libres.

Hasta que el hombre descubrió que él era Dios.

Lo malo es cómo poner de acuerdo a tantos diosecillos.

El antibatman

julio 22, 2012

Batman es un personaje de ficción que ha dado lugar a una extensa saga de películas siempre con el tema de fondo de alguien que trata de preservar el Bien en un mundo donde las fuerzas del Mal conspiran para aniquilarlo. Fuerzas del Mal personificadas en un personaje conocido como “Bane” que representa lo diabólico en cada una de esas versiones.

De Bane precisamente se disfrazó este estudiante de neurología para acudir armado hasta los dientes el día que en Denver se llevaba a cabo el estreno de la ultima de la serie, con un cine lleno de niños y adolescentes y de cuya noticia tiene el lector suficiente informacion por los diarios. Hace ahora precisamente un  año tenia lugar en la modélica Noruega un crimen en masa similar perpetrado por un tipo llamado Breivick del que hablé aqui y perteneciente a la extrema derecha que pretendia limpiar el mundo de todo vestigio de interculturalidad, atacando a las juventudes socialdemócratas de aquel pulcro pais que se habian concentrado en una isla para celebrar algo relacionado con el partido laborista.

La similitud entre ambos crímenes en masa es tal que los psiquiatras consultados por la prensa -en ambos casos- han dicho lo mismo, tanto que ya resulta predecible y que los periodistas pueden usar de forma calcada para la proxima ocasión en que se produzca un hecho similar. Unos dicen que es un psicópata, otros que e sun psicótico. Lo que no dicen en este caso es que se trata de un crimen de ultraderecha a no ser que el citado Joker sea ultraderechista, cosa de la que también se acusó en su dia a Superman. Lo cierto es que en este caso no se puede acusar a los sospechosos habituales como en el caso de Breivick, donde parece que las aguas han vuelto a su cauce al haber identificado al enemigo: la intolerancia de extrema derecha o una supuesta esquizofrenia.

Lo cierto es que estos crímenes no son ni psicopáticos (carecen de objetivos o ventajas para el criminal) ni esquizofrénicos pues presuponen una planificación que precisa una inteligencia muy lúcida y mantenida durante mucho tiempo. Lo cierto es que no sabemos responder a la pregunta ¿Por qué lo hizo? ¿Cual fue su móvil?. O al menos no resulta fácil desde una perspectiva naturalistica.

La pregunta es eminentemente policiaca y carece en cierto modo de sentido psicológico. No tenemos más remedio que apelar a una disciplina de rango superior, a la filosofia.. Resulltaria tentador y muy tranquilizador suponer que se trata de locura simple, pues casi todo el mundo parece suponer que toda conducta humana tenga un propósito.  En estos casos no hay mas propósito que el de emular al Joker, al Malo de la pelicula y salir en la foto.

La gente común no sabe -aunque hace chistes sobre ello- que las instituciones psiquiátricas y penitenciarias están llenas de sujetos que se creen Napoleón, aunque Napoleón ya no es objeto de culto y ha pasado de moda. Se mantienen sin embargo los delirios mesiánicos, los que creen ser o bien Jesucristo, o la Virgen o directamente el mismo Dios.

Lo cierto es que hay mas locos identificados con Jesucristo que con Judas Iscariote o con Poncio Pilatos, de manera que estos individuos son en cierta forma “buenos” en el mismo sentido que su identificación. Otra cosa sucede cuando la identidad preferida es la del malo como sucedió con Charles Manson y ahora con este jovencisimo Joker, criminales identificados con lo satánico con el mal en sí mismo.

La novedad de este caso en comparación con otros asesinos en masa es la emergencia de un arquetipo nuevo, un arquetipo de ficción, un arquetipo de comic, naif y un poco cutre como es Batman y su antibatman, que es lo mismo que decir Dios y el demonio solo que en versión moderna y laica.

¿Pero es posible que James Holmes creyera ser el Joker?

Creer ser una persona distinta a la que somos no es un sintoma psicótico, por ejemplo en los niños es muy frecuente, en los actores una profesión. Para un niño, “me gusta esto” significa “soy, o tengo esto”, algo que recibe el nombre de pensamiento mágico. Una identidad puede ser falsa pero es siempre el producto de un deseo anterior potente e inmodificado en el tiempo. Es seguro que Holmes en su calenturienta mente infantil se hubiera obsesionado con ese personaje o con el mismo Batman, tambien con su éxito y su notoriedad. De manera que en un momento determinado ponerse a hacer de Joker tiene tanta coherencia como ponerse a predicar en Hyde Park si uno cree que es Jesucristo.

Ahora bien el deseo de ser Batman o el Joker no explica la conversión “real” en el personaje ni explica el liarse a tiros en un cine. Hace falta algo más. Efectivamente, hace falta vivir en un país donde el acceso a las armas sea fácil, legal y habitual. Ese crimen seria muy dificil en nuestro recortado país.

Pero el acceso a las armas por si mismo tampoco explica del todo la tragedia, las armas serian la causa eficiente en el sentido aristotélico y explicarian el cómo, pero no constituyen un principio de razón suficiente, hace falta algo más.

Ese algo más que falta lo proporciona la prensa. Se trata de un crimen mediático. ¿Qué significa esto? Pues que una de las razones de estos crimenes son la posibilidad de dar al megalómano protagonista la atención de los medios durante un cierto tiempo, es por eso que estos crimenes – y aqui está la tragedia adherida a los mismos- se contagian. Dan ideas a otros que andan explorando esa via de notoriedad, tanto es asi, que es posible predecir que a más atención y escándalo y horror internacionales del acto más personas habrán logrado infectarse con ese meme.

El lector que haya llegado hasta aqui no debe concluir que Batman induce a la maldad, o que las noticias inducen a los crimenes aunque puede rechazar la venta legal de las armas que hemos identificado ya como causa eficiente.

Lo que nos lleva de lleno al principio de razón suficiente ¿Por qué pasan estas cosas?

La mayor parte de nosotros, si vamos a ver una película de Batman podemos sentirnos identificados con el héroe o con el villano pero no perdemos los contornos de nuestra propia identidad y en cuanto salimos del cine ya nos hemos deshecho de la fascinación que hubiera tras la contemplación de escenas violentas o eróticas. Pero no cabe ninguna duda de que el cine y la televisión -el mundo de la imagen- han debilitado nuestro simbólico tal y como Baudrillard ya detectó hace algunos años al conceptualizar su idea de hiperrealidad.

El simbólico es uno de los tres registros en que se mueve nuestra mente. Simbólico es todo aquello que representa una cosa en ausencia de la cosa en sí, de la realidad cruda y del Imaginario. Por ejemplo la bandera de un pais le representa simbólicamente más allá de lo real de ese pais y como se lo imaginan sus habitantes.

Imaginarios son los personajes de Batman o de cualquier obra de ficción, sin embargo estos personajes mantienen un cierto contacto con algo profundo en nosotros, nos apelan, nos aluden, nos interpelan, aun siendo héroes de comic o de dibujos animados, animales o seres fantásticos. Pues alli en lo Imaginario, precisamente por serlo, cabe todo, la abyección y la sublimidad cosidos en lo que se conoce con el nombre de arquetipos. Podriamos decir para entendernos mejor que lo Imaginario es el magma de lo inconsciente, lo indiferenciado, aquel almacén donde los opuestos andan de la mano y que emergen  en nuestra conciencia ya debilitados por el peso del símbolo que es a fin de cuentas un órgano de modulación, algo que está ahi para ejercer de filtro  a lo que nos viene de fuera (Real) y lo que procede de dentro pero no es real, sino imaginado. Lo simbólico es un órgano de inhibición pues ha de vérselas con lo Real en bruto.

Lo simbólico es protector y nos protege de los embates de lo real y de nosotros mismos.

Si lo simbólico se debilita o desaparece lo Imaginario e infiltra en lo real y la realidad se confunde con la ficción, se funde con ella arrastrando al sujeto en una pendiente de simulacro.

El mundo en el que vivimos es un mundo donde lo simbólico ha sido deshilachado, no solamente por las tecnologias de la imagen sino por los cambios en la crianza y educativos, las políticas concretas ejercidas contra los más vulnerables, la falta de consuelo y asistencia profesional a las personas que sufren crisis de identidad y pugnan por hacerse con algo que logre anudar su confusión y su caos interior a algún eje vertebrador.

Tal y como dice Baudrillard la hiperrealidad es la simulación de algo que en realidad nunca existió.

La hiperrealidad es significativa como un paradigma que explica la condición cultural estadounidense. El consumismo, por su dependencia del valor de signo, es el factor contribuyente para la creación de la hiperrealidad. Ésta engaña a la conciencia hacia el desprendimiento de cualquier compromiso emocional verdadero, optando en cambio por la simulación artificial, e interminables reproducciones de apariencia fundamentalmente vacía. Esencialmente, la satisfacción y la felicidad se encuentran a través de la simulación e imitación de lo real, más que a través de la realidad misma.

La interacción en un lugar hiperreal como un casino de Las Vegas brinda la sensación de estar atravesando un mundo de fantasía, donde todos contribuyen a la ilusión. La decoración no es auténtica, todo es una copia, y la experiencia en su conjunto se siente como un sueño. Lo que no es un sueño, por supuesto, es que el casino se queda con el dinero, y uno es más propenso a entregar ese dinero si uno no se da cuenta de lo que verdaderamente está pasando. En otras palabras, aunque intelectualmente uno entienda el funcionamiento de un casino, la propia conciencia cree que apostar dinero en el casino es parte del mundo “irreal”. El interés de los decoradores es enfatizar la apariencia de fachada del conjunto, para aparentar que toda la experiencia es irreal.

(Tomado de la wiki)

De manera que no hace falta ser un psicótico para llevar a cabo aquel espantoso crimen. Pues el deshilachamiento y la erosión del simbólico no sólo acaece en los individuos psicóticos sino también en otros -necesitados de estimación- que no lograron por sus propios medios medrar en su entorno y recurrieron al espanto - de aquello que no existe- para expresar su miedo, su recelo y su odio.

Los dias de gloria

abril 21, 2012

Mario Conde es una de esas personas que ponen a prueba pulsiones antagónicas en nuestro cerebro, algo de lo que hablé en este post a propósito de lo que Haidt denominaba la moral desconcertada. En este caso -el caso de Mario Conde- pone en juego un desconcierto no solo en la moral sino en el simple gusto estético de las personas, sus preferencias, sus referentes éticos y por qué no decirlo: su ideología.

Me explicaré:

Mario es una persona muy inteligente, culta, atractiva, elegante, no sin una pizca de espiritualidad, de una exquisita educación, con un pico de oro, y con ideas innovadoras e interesantes. Dicho de otro modo leerle es distraido y enriquecedor y como además se trata de una persona que ha sido testigo de una época de la historia de nuestro país realmente apasionadamente, sería una de esas personas con las que uno se pasaría horas y horas hablando, debido a la riqueza de su conversación y a la agudeza de sus comentarios.

Lo digo después de haber leido “Los años de gloria” donde nos muestra una parte de su biografía, dando saltos adelante y atrás y presentándonos personajes clave para entender la historia de España junto con la experiencia propia de Conde en ese trasiego de personajes y situaciones.

Y aqui está precisamente su punto débil, pues es difícil de aceptar que uno pueda estar dentro y fuera de sí mismo cuando habla de un pasado relevante donde el sujeto Conde formó parte activa. Igual como cuando habla contra “El sistema” sin caer en la cuenta de que él mismo era parte del sistema. ¿Puede una parte del engranaje alzarse en armas contra el reloj?

La verdad es que personalmente no me gustan las autobiografías, casi siempre son complacientes y tendentes a la autojustificación. Pero hay algo peor: la indistinción ontológica entre sujeto y objeto de la narración hacen que el resultado sea poco fiable. Claro que la Historia es por sí misma muy poco fiable y tal y como ya conté en otro lugar, la historia no empasta nada bien con la verdad. Pues la verdad en cuanto se cuenta se hace subjetiva y ya no es historia sino anécdota personal -narrativa-, es por eso que los escritores suelen escribir novelas -ficción- con su vida y no autobiografías.

Lo dije aqui en este post a propósito de otra novela histórica de Javier Cercás y a propósito de la verdad sobre la guerra civil:

El libro definitivo sobre la guerra civil no está escrito ni podrá escribirse nunca porque la verdad sobre la guerra civil ( o sobre cualquier otro acontecimiento histórico) no resiste la cuadriculada realidad que la ficción impone al lector a fin de hacerla coherente. Lo que se gana en coherencia y comprensibilidad se pierde en veracidad.

Una especie de principio de Gödel de la literatura.

La siguiente cuestión es estética. ¿Sabe Mario Conde que se puede ser elegante sin ir siempre vestido de traje y corbata? Si yo fuera su coacher (algo a lo que quiero llegar cuando sea mayor del todo) le aconsejaría una indumentaria de un premeditado torpe aliño tal y como señalaba el poeta, es seguro que le haria más atractivo aún y mucho más creible. Esos cuellos de camisa abiertos de piernas personalmente me producen rechazo, de igual forma que esos pelos engominados que parecen remitirnos a los tea party en su versión celtibérica de señoritos andaluces con cortijo incluido. Mi cerebro se debate pues -como supongo que el de muchos de mis lectores- entre una simpatía que procede del lóbulo frontal y que es racional y una antipatía que procede de nuestro cerebro profundo, de nuestra intuición.

Pues le debemos muchas cosas a Mario Conde en este pais: una de ellas es caer en la cuenta de que ser rico no es pecado.

Claro que lo pecaminoso de la riqueza no es exactamente la “prohibición cristiana” que no existe sino la otra, me refiero a la marxista.

Efectivamente ser rico es algo que nuestro cerebro profundo rechaza porque estamos acostumbrados a pensar que lo que uno tiene es porque a otro le falta. Este cálculo aritmético tiene algo de verdad pero no tiene en cuenta el esfuerzo y el valor personal. Y sobre todo no tiene en cuenta los malestares que el propio dinero genera entre los ricachones.

La pobreza no es culpa de los pobres ni tampoco de los opulentos y desde luego no puede combatirse con limosnas de mala conciencia, la pobreza es un subproducto de la lógica del capital, tanto los ricos como los pobres son las victimas de esa lógica. gastar, consumir, viajar, comer en exceso, son síntomas de decadencia paralelos a las carencias de los pobres. El afán de lucro es tan maligno para la salud humana como la carencia de lo más elemental, cada uno se muere de una cosa pero al fin el capital y el lucro nos igualan en esa especie de socialismo de los cementerios..

Una disonancia cognitiva se llama a eso: por una parte nos cae bien y por la otra hay algo que rechazamos.

La siguiente cuestión es la ética: ¿Se puede simpatizar con alguien que ha estado en la cárcel? Lo cierto es que la cárcel esta llena de inocentes. Como psiquiatra he tenido que intervenir en algunos peritajes de supuestos pacientes encarcelados y nunca me he encontrado con nadie que aceptara que su privación de libertad fue justa. Todos creen haber sido victimas de conspiraciones, delaciones o como se dice en el argot carcelario “haberse comido un marrón” que en realidad era de otro. Supongo que pertenece al registro de lo humano hacerse con una muralla de negaciones o de irrealidades a fin de lidiar con la culpabilidad inconsciente y con la responsabilidad consciente, pero lo cierto es en el caso Banesto hay elementos de duda con respecto a la independencia de la Justicia en nuestro pais.

Entiendo muy poco de asuntos bancarios, juridicos, empresariales o económicos pero me da la impresión de que por las mismas razones que se condenó a Mario Conde a 20 años de prisión se podria haber condenado a otros banqueros de nuestro pais, vease el caso de la CAM o del banco de Valencia ahora en plena actualidad. Según yo lo entiendo lo que hizo Conde mientras dirigió Banesto fue un poco lo mismo que hicieron casi todos los bancos durante la época feliz: poner mucho papel en el mercado sin el respaldo del dinero real.

Muy probablemente hoy Mario Conde no hubiera sido condenado y si lo fue es porque habia muchos que le tenian ganas. Y la verdad es que era una seria amenaza para los politicos profesionales que vinieron después y durante el caso Banesto. Es probable que se lo sacaran de enmedio pero claro esto lo digo desde mi intuición, desde mi cerebro profundo, ese que teje y desteje impresiones irracionales que la mayor parte de las veces son verdad.

Para los que quieran hurgar en este tema les recomiendo vean enteritos los 14 videos de youtube que estan colgados aqui, les dejo el primero para abrir boca.

Y para que comprendan al final de todo que la verdad histórica empasta mal con la Verdad y que todo queda en si le damos crédito a esta persona en su lucha contra el sistema que el mismo ayudó a montar o si lo linchamos directamente, una afición tan celtibérica como la gomina. Al final todo depende de la simpatía con que nuestra parte racional resuelva la disonancia.

Personalmente después de leer el tocho de “Los dias de gloria” con mas de 2000 páginas, mi pregunta es ésta ¿Que impulsa a las personas a querer ser ricos? ¿Para qué sirve el dinero cuando ya se ha llegado a un cierto bienestar?

Y esta otra ¿Qué es un empresario? ¿Hay algo más detrás de ese anhelo por el dinero?

Y la del millón de dolares.

¿Qué hubiera sucedido si en lugar de dedicarse a hacerse rico se hubiera dedicado a cambiar, a transformar la realidad española?

Todos mienten

enero 21, 2012

Recientemente mi amigo Andres Schuchsny  me recomendó este libro cuya portada preside este post. Se trata de un libro muy interesante escrito por Irwin y Jacobi a propósito de la serie de TV que hace furor en el mundo entero y de la cual todo el mundo habla, lo que equivale a decir que el personaje de House fascina a (casi) todo el mundo, a pesar de que es un individuo intolerante e insoportable, politicamente incorrecto y cargante.

¿De dónde procede pues esta fatal atracción hacia este personaje?

Procede precisamente de sus defectos. House es un cínico radical, de esos tipos de que siempre dicen la verdad, caiga quien caiga.

Y ese tipo de personas atraen, siempre y cuando no se metan con nosotros, claro.

Lo cierto es que la serie de TV personalmente nunca me interesó demasiado a pesar de que muchos de mis pacientes y conocidos me hablaban de ella y ciertamente algunos incluso me compararon alguna vez con él. La serie me pareció una de esas americanadas con personajes imposibles, enfermos clarividentes, enfermedades exóticas de esas que sólo existen en los manuales, médicos demasiado perfectos y animados por voluntades y honestidades de una pieza. Pero si los contenidos narrativos son inconsistentes el personaje de House es ciertamente esperpéntico y me recuerda a otros personajes diseñados por el teatro valleinclanesco o incluso al Fernando Arrabal del exabrupto televisivo. Teatro pánico pues.

Sin embargo el libro de Irwin y Jacobi, no es una crónica de la serie sino que toma a la serie y al personaje de House como pretexto para explorar cuestiones filosóficas universales y ponerlas al dia en tanto en cuanto necesitamos relecturas constantes de ideas viejas que otros pensaron en su momento a fin de ponerlas al dia para el ciudadano actual. Vino viejo en odres nuevos.

Me he entretenido mirando el diccionario a ver cómo definen al cínico y lo cierto es que me he encontrado con una definición muy poco satisfactoria: “desvergüenza en el mentir y práctica de doctrinas vituperables”, también “impudicia, imprudencia, obscenidad y desaseo”. De manera que para saber qué significa realmente esa palabra no tenemos más remedio que darnos un paseo por la evolución del propio término que encontré, aqui, precisamente en la página punto com de los cínicos y en una entrada que se titula “la risa”, pues hay algo en los personajes cínicos, -esos que dicen siempre la verdad- de risible aentuado por su tendencia a las payasadas.

House es sobre todo un misántropo. Un ser que detesta a sus semejantes, no les aguanta, como no aguanta a los enfermos banales y es por eso que busca el misterio, los enigmas, el caso dificil, un personaje que presenta algunas similitudes con Sherlock Holmes y tambien con su creador Athur Conan Doyle, un médico tambien interesado por el pequeño detalle y por advertir señales inapreciables para una mirada tosca o corporativa. Para él sólo los casos dicifiles merecen su atención. El resto pueden resolverse con médicos vulgares, esos que atienden casos vulgares.

Composición de Mati Aparici

En este sentido House es un sartriano que reproduce en sus diálogos, su personalidad y en su conducta uno de los dilemas más importantes de nuestra existencia a los que tenemos que dar una respuesta individual. ¿Para qué sirve el otro?

Para Sartre el otro es siempre un obstáculo a la libertad y al despliegue de potencialidades creativas, el otro nos enreda, nos engatusa y nos manipulará siempre en su propio provecho incluso en el mejor de los casos. Para Sartre la mayor parte de las adversidades del hombre proceden de la relación obligada con los otros. No es que Sartre niegue la potencialidad socializadora como motor emergente de la personalidad, hasta él mismo admite que sin ese otro que teje y desteje proyectos a nuestras espaldas seria imposible que emergiera una autoconciencia y una mente creadora. No tenemos más remedio que compatibilizar (y sacrificar) nuestra libertad en aras de los intereses de ese otro, pero es aun mejor no sucumbir a los ideales que propugnan algunos sobre la supremacía de lo colectivo sobre lo individual, de lo vulgar sobre lo sublime, de lo comun frente a la excepción. A fin de cuentas los otros están ahi para fastidiarnos y para limitar nuestra libertad.

Para Sartre lo humano está condenado pues a convivir con la necesidad de los otros y la siniestra pugna que entablamos con esos otros a fin de que no molesten demasiado. Nuestra vida discurre pues entre el otro y el uno como discurre entre el ser y la nada.

Los padres nos cortan las alas, los amantes nos abandonan, los amigos nos traicionan, los jefes nos maltratan, los hijos se desentienden, los hermanos nos envidian, los maridos sobrecargan a las esposas y las esposas aburren a sus maridos. No cabe duda alguna que la mayor parte de las adversidades de nosotros los humanos proceden de ese otro que coarta y castra nuestra libertad. No se puede ser del todo libre con “un otro”.

House opta por cuestionarlo todo, desde la lineal forma de pensar de sus médicos jovenes hasta la tendencia al autoengaño de los pacientes. House en ocasiones nos recuerda al superhombre nietzschiano carente de necesidades, de filias, de intereses más allá que los que emanan de su propia condición de ser vivo que pretende transformar a los demás a fin de que vayan más allá, de que piensen en lo impensable, de que pidan lo imposible.

Lo humano no puede emerger antes de socializarse pero ¿después de socializarse para qué sirve mantener esos castrantes vinculos con el mundo social?

Podrás humanizarte cuando te hayas desocializado.

Otro de los grandes temas que explora el libro -y al parecer también la serie- es el tema del dolor y de la verdad.

Lo que hace atractivo a House es su ambigüedad moral, es como si hubiera inventado él mismo una moral a su medida, no sigue las reglas de su Hospital y bordea la ley, ni tiene interés por la politica, ni por el dinero, simplemente es indiferente a todo ello sin ser un anacoreta. A House lo que le interesa es la verdad y que los pacientes enfrenten su propia verdad, que dejen de mentirse a sí mismos y que apechugen con lo suyo. No parece haber alternativa a esta condición extraída de los filósofos de la sospecha del siglo pasado (Freud, Nietzsche y Marx). Los enfermos mienten y los médicos se mienten a sí mismos con sus estrategias compasivas y conciliadoras. Si House es una ficción, su Hospital es una ficción también, mucho más consensuada pero ficción al fin y al cabo con personajes mediocres que dictan normas uniformes para todos (como si hubiera una única moral valida) y siguen sus papeles de expertos sin salirse un ápice del guión. House en plan maestro zen enseña a sus médicos a pensar mas allá de lo que han aprendido, más allá de las enseñanzas de la facultad y de las normas del Hospital. Para salvar al paciente todo vale.

Aunque muchos de ellos no merezcan la redención que House les procura.

Cosas de la lengua

enero 9, 2012

La mayor parte de la gente no lo sabe pero el lenguaje no tiene nada de neutral, es por asi decir portador de múltiples significados. Y no sólo eso sino que a pesar de la apariencia monolítica es ambigüo y portador de desencuentros múltiples entre los comunicadores adscritos a sus claúsulas, es decir nosotros.

Pocas veces pensamos en que el lenguaje es una colección de simbolos finitos que dan lugar a significados infinitos a pesar de su finitud. Es curioso que tan solo con 27 letras seamos capaces de componer un número tan alto de palabras, de acciones y de intenciones.

No me refiero tan solo a las leyes gramaticales sino sobre todo a los tres niveles del lenguaje que componemos con nuestras palabras y de los que muchas veces no somos conscientes. Es como si el lenguaje solo atendiera a sus propias reglas y anduviera emancipado de quien lo usa. Recordaré a continuación, esos niveles:

  • Nivel denotativo, “lo que se dice”.
  • Nivel connotativo, “como se dice”.
  • Nivel pragmático o contextual, “a quién, dónde y en que contexto se pronuncian las palabras”.

La mayor parte de los enredos, peleas y desencuentros entre las personas proceden de la confusión de estos tres niveles de lenguaje y sobre todo la incapacidad para discriminar en qué nivel las palabras fueron pronunciadas y sobre todo: ignorar que toda formulación remite inevitablemente a otro plano de definición.

Un conocido mio iba un dia por la calle y una mujer que no conocia de nada se le acercó y le preguntó de forma abrupta ¿Por qué engañas a tu mujer?. Esta persona que mantenia en secreto una relación amorosa con su secretaria acudió a mi dias más tarde en un estado de angustia mientras se hacia la siguiente pregunta:

- ¿Cómo sabia esa mujer lo de mi secretaria?

Era muy fácil,asi que le aseguré:

- No lo sabia, sólo tu lo sabes,pero es suficiente para que te sientas intimidado por aquella “acusación”.

Con todo, lo importante de este ejemplo no es la “culpabilidad” reactiva e inducida por aquella acusación  sino la siguiente pregunta que me formuló.

- ¿Entonces si ella no lo sabia por qué se dirigió a mi en esos términos?

- Probablemente porque está loca, le aseguré.

Efectivamente una confusión constante y radical de esos niveles de definición es propia de la locura, pero no sólo de ella como veremos más abajo. Lo que le sucedía a esa mujer que andaba por la calle en plan inquisitorial con todos los viandantes que se encontraba a su paso es algo asi como esto:

Ella fue engañada por su marido o pareja y precisamente por ello enloqueció. Al enloquecer a causa de este sufrimiento echó mano de la proyección, un mecanismo que permite sacar fuera lo que está dentro. La proyección se transformó en una conducta concreta, la acusación y toda acusación se transforma en miedo o intimidación en la otra parte. Esta es la secuencia completa de comunicación entre la mujer desconocida y mi atribulado conocido.

Y si digo “enloquecer” es a causa de una conducta apragmática que se encuentra en la base de esta interacción. ¿Por qué dirigirse a un desconocido y no a la pareja infiel?

Precisamente porque aquella mujer se hizo un lío con los niveles de definición del lenguaje y perdió la noción de que aquella pregunta debia ir destinada (nivel pragmático) a su pareja, pero no a un desconocido.

Vale la pena señalar que esta confusión no es una simple confusión de personajes, no se trata de un falso reconocimiento, sino de una generalización que podria traducirse asi “todos los hombres sois unos crápulas infieles” en el nivel denotativo.

Nótese que la anterior afirmación no es una afirmación alienada y aunque puede discutirse se trata de una opinión sin más. Lo que le da el carácter patológico no es la afirmación en sí, sino hacerlo de forma acusatoria (connotación) y hacerlo a un desconocido (descontextualización).

Pero no hay que llegara pensar que todos y cada uno de los errores en el procesamiento de las señales lingüisticas son casos extremos de patologia mental. Hoy sabemos que la mayor parte de las discusiones entre parejas, por ejemplo, son errores en la tipificación de estos tres niveles por donde discurren las narraciones que construimos.

Nosotros los psiquiatras y tambien los psicólogos somos expertos precisamente en escuchar y comprender estas quejas, pero no lo supimos hasta que los terapeutas comunicacionales nos enseñaron las leyes del lenguaje que se ponen en juego en toda interacción entre seres hablantes.

Una queja muy frecuente entre las mujeres y destinada a su parejas suele ser esta: “no me ayuda” o esta otra “no me escucha” o esta otra “no me deja ser yo” ¿Que hay de verdad en todo eso?

Los maridos parejas-consultados suelen defenderse de estas “acusaciones” con argumentos verosímiles a veces y otros con la “huida del campo” una forma comunicacional que da grandes réditos a los hombres, me refiero a esa especie de “sordera electiva” con que se relacionan con sus parejas o bien esa estrategia tan masculina de la evitación de los discursos femeninos.

Fueron esos mismo terapeutas comunicacionales los que descubrieron lo que se llama la causalidad circular, donde una acusación va seguida de una sordera o de un sabotaje u olvido que a su vez genera otra acusación y asi hasta el infinito. Lo importante de esta secuencia de hechos predecibles es que generan en ambos miembros de la pareja desmoralización e indefensión que termina por socavar los cimientos de cualquier unión. En la causalidad circular lo importante es que cada miembro de la pareja está convencido de que sólo está reaccionando a las maniobras del otro sin caer en la cuenta de que él mismo está realizando acciones concretas para robustecer el bucle sin fin de la causalidad circular.

Es bueno recordar ahora las tres etapas por las que han pasado las técnicas comunicacionales para tratar de ayudar a resolver los enredos del lenguaje. Estas tres etapas constituyen cada una a su modo, tres estilos de maneras de contemplar los enredos comunicacionales:

1.- La comunicación es el problema.

2.-La definición del problema es el problema.

3.- La solución del problema es el problema.

En el caso de la mujer que se queja de que su pareja “no la ayuda” -con independencia de que sea verdad o no, más abajo volveré sobre la verdad- existe una definición del problema que es precisamente la causa del problema. En su aspecto denotativo la frase es de lo más neutral, no asi en el aspecto connotativo (pues se trata de una queja, acusación) ni sobre todo lo es en su aspecto pragmático, pues la frase remite inmediatamente a otra de un nivel superior que queda oculta: mi marido no me ayuda (cuando yo digo que hay que ayudar). Nótese que en lugar de haber una negociación sobre cómo, cuando y quién ayuda a quién y en qué tareas, lo que hay es una velada imposición frustrada por el sabotaje de la otra parte y el consiguiente enfado.

Cualquier comunicación que se establece entre dos personas tiene que abordar alguna vez el tema del poder. Puesto que no es posible pensar en una interacción humana ajena al mismo (como tampoco es posible imaginar una pareja sin sexo), se hace necesario negociar constantemente las cuotas de poder en cada miembro de la pareja o familia. Es por eso que las relaciones duraderas y exitosas son aquellas donde existe una continua negociación del poder, mientras que las parejas que se rompen son aquellas donde el poder no pudo ser negociado y todo quedó en sabotajes parciales o totales al poder del otro.

Y la manera de escapar de esos bucles circulares de acción-reacción es precisamente comunicar sobre el contexto, comunicar sobre -acerca de- la relación, en lugar de comunicar sobre los hechos concretos. La manera de escapar de ese bucle diabólico es precisamente metacomunicar.

La realidad y las ficciones narrativas mantienen entre sí una extraña relación y es necesario volver ahora sobre la queja de la mujer atribulada porque su pareja “no la ayuda”. He sostenido que la causa del problema es precisamente la definición del problema y las acciones destinadas a ponerle remedio. En ningún momento hay que pensar en que la queja no es razonable o verdadera. Es muy posible que lo sea y sabemos que lo es precisamente porque es una queja demasiado común para ser ficticia. Pero toda queja ha de conocer y explicitar tambien su parte pragmática, pues toda queja es una reclamación de poder y el poder no se negocia a través de la queja.

Las quejas son siempre aun verdaderas fruto de una descontextualización.

Construimos narraciones precisamente porque no tenemos acceso a la verdad. En este caso a la verdad psicológica, tanto a la interna como a la externa. No reconocemos nuestra pulsión por el poder, no reconocemos nuestra parte de responsabilidad en la manera en que nos relacionamos con los demás, somos bucles extraños replegados en nosotros mismos y miramos siempre hacia dentro, estamos orientados hacia el Yo y la provisión de nuestras necesidades, no somos en definitiva objetivos nunca, somos jueces en cada parte. Nos sentimos siempre inocentes y le adjudicamos al otro su cuota de maldad o de locura cuando nos sabotea en lo más íntimo.

Y tenemos muy escasas habilidades de negociar una relación, por eso preferimos imponerla y por eso nos sabotean, para volverse a quejar más tarde.

Salir fuera del campo de la denotación es necesario para eludir las consecuencias de la causalidad circular, pero no existen varitas mágicas para resolver problemas endemoniados, solo podemos aspirar a disolverlos al cambiar su nivel de definición. Una relación humana está destinada a la tensión y se columpia en un equilibrio inestable roto siempre en favor del uso y abuso del poder, sea consciente o inconsciente, larvado o premeditado.

A partir de hoy mis lectores deben realizar el siguiente ejercicio (auto-aplicable cada vez que se enfaden con su pareja):

¿Cuantos gramos de poder oculto existe en cada queja?¿Cuantas quejas somos capaces de construir para mantener oculto nuestro deseo de poder?

Hablar, pensar, leer, escribir

diciembre 29, 2011

Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, *perras negras*, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo.

Julio Cortazar (Rayuela)

Pensar y decir no son la misma cosa. Y la diferencia está en que lo que pensamos no son palabras. Si pensáramos en palabras no podriamos pensar porque las palabras tienen tendencia a juntarse, tienen miedo de si mismas y tratan de autoprotegerse en la manada, como esos rebaños de ñues donde un perfecto orden de formación asegura la supervivencia.

Podemos pensar en algo y no decirlo y del mismo modo podemos decir algo sin pensar. Más aun podemos decir fingiendo que pensamos lo que decimos, podemos mentir y podemos disfrazar nuestros pensamientos, aun ignorarlos, pero no voy a referirme solamente al hecho de que una de las diferencias entre ambas funciones de nuestro cerebro sea la ocultación. Me ocuparé de que , -con independencia de qué apareció antes, el lenguaje o el pensamiento-, lo cierto es que ambas funciones pertenecen a distintas funciones o registros cerebrales. Una, la de pensar es de menor definición, la otra , la de decir pertenece a un registro de mayor definición. Pues hablar contiene mucha mayor información sintáctica y semántica. Contiene prosodia y entonación, imperativos e interjecciones, pausas y aceleraciones, secuencias de argumentos, una especie de marcapasos o cuadriculación de lo que se dice, contiene pragmática es decir la posibilidad de decir lo que se dice en contextos supralingüisticos donde las palabras adquieren un sentido diferente a sí mismas o de deconstruir esos mismos contextos.

Lo cierto es que lo que pensamos es poco de fiar por su escasa definición, sólo podemos pensar en pensamientos y los pensamientos son sobre todo emociones plegadas, del mismo modo que las emociones son movimientos plegados a través del proceso de centralización derivado de la neurogénesis.

Es tan así, que poco sabemos de lo que pensamos si no lo decimos en voz alta, si no lo comunicamos a otro. De eso van todas las psicoterapias, las confesiones, las confidencias o la simple conversación, podemos matizar, modelar o cambiar los pensamientos  a través del hecho de hacerlos audibles. Pero este prcedimiento tiene también su contraparte antagónica, ¿pues qué queremos decir cuando admitimos, “lo dije sin pensar”, o “no quise decir eso” o “me has entendido mal”? A pesar de que el lenguaje hablado es muy digital, es decir contiene todos los elementos gramaticales para su comprension lo cierto es que es muy ambigüo y con frecuencia admite configuraciones bien distintas a lo que realmente pensamos sí es que existe una manera de pensar verdadera y otra falsa.

¿Por qué sucede esto?

Sucede porque las palabras nos proveen no ya de agenticidad cosa que ya poseemos de serie con los pensamientos sino de intencionalidad. Nos proveen de una ilusión de intencionalidad, como si lo que decimos fuera la verdad, no ya de lo que pensamos o sentimos sino de la realidad-real tal y como es. Como si las palabras que decimos y la verdad fueran una misma cosa.

Dicho de otra forma: hablar nos dota de una herramienta poderosa en cuanto adjudicarle sentido a la realidad y de ahi su poder como ejercicio de convicción y de persuasión. Lo que decimos, las palabras nos poseen, nos capturan y nos encarcelan puesto que las palabras operan como verdades o representaciones puras de la realidad. Lo que decimos creemos que es la verdad, sin caer en la cuenta de que lo que caracteriza a la realidad -y por tanto a la verdad- es que carece de sentido.

La realidad carece de sentido y es por eso que los humanos inventamos la ficción. En la ficción todo encaja, todo cuadra, todos se vuelve transparente, simétrico, comprensible y todo adquiere sentido, solo que la ficción no es la realidad y sólo la roza de lejos. Por contra la realidad es un escenario propio de lo caótico, lo impredecible, lo casual, lo anecdótico, lo asimétrico y el sinsentido.

Javier Cercas es un escritor español que ha escrito sobre esta cuestión, en un libro que es precisamente un especímen dificilmente clasificable. Se trata de “Anatomía de un instante”, donde intenta escribir un libro de ficción histórica o un libro de historia sobre una ficción a propósito del 23-F.

Lo cierto es que existen multitud de libros que abordan este tema con una intención de investigación periodistica. Tambien los hay con intención de investigación histórica, pero es necesario señalar ahora que ni la investigación histórica ni la periodística podrán jamás acercarse a la verdad del 23-F ni de cualquier otro acontecimiento histórico. de hecho no se ya cuantos libros sobre la guerra civil -un filón inacabable- se han publicado en nuestro pais sin que ninguno de ellos sea el libro definitivo sobre la guerra civil. El libro definitivo sobre la guerra civil no está escrito ni podrá escribirse nunca porque la verdad sobre la guerra civil ( o sobre cualquier otro acontecimiento histórico) no resiste la cuadriculada realidad que la ficción impone al lector a fin de hacerla coherente. Lo que se gana en coherencia y comprensibilidad se pierde en veracidad.

Y asi y todo nos gusta leer, y nos gusta porque detestamos vivir en la indeterminación de la realidad. El éxito que los libros -leerlos y escribirlos- han tenido en nuestra especie procede del hecho de que acotan la realidad, la hacen verosímil, construyen secuencias de hechos que solo en la ficción se suceden unos a otros, no asi en la realidad de las cosas donde lo que suele suceder es un cúmulo de casualidades que derivan los hechos por un rail u otro en función del azar.

Asi, cuando se escribe sobre el 23-F solemos decir que fue el Rey quien paró el golpe, esa es la realidad que los constructores de ficciones han consensuado. Y en parte es verdad que fue su Majestad quien paró el golpe en aquella locución televisiva entrada ya la noche del 23-F. Pero eso no significa que el rey no tuviera nada que ver con él, ni que no tuviera parte de responsabilidad en la deriva de los hechos, los precursores o el caldo de cultivo que dio lugar a aquella ridicula asonada.

A los que quieran saber más sobre este asunto les recomiendo que lean el libro de Cercás que en mi opinión resume de forma magistral los hechos previos al golpe pero no sólo eso. El libro de Cercás contiene una teoría, una doctrina sobre la realidad que no elude la casualidad al tiempo que hace una distinción muy lúcida sobre la ficción, la historiografia y el periodismo.

Los libros no hablan de la realidad, no porque la realidad sea dura de roer sino porque es incomprensible por descentralizada y multicausal. Los pocos autores que se han dedicado a escribir directamente sobre ella (sobre la realidad) han tenido poco éxito. Nombraré a James Joyce con sus infumables novelas sobre la realidad misma del lenguaje que admite recreaciones e invenciones individuales a cada momento. Joyce se enfrentó a la misma paradoja que pareció apresar a los músicos que intentaron cambiar de la tonalidad en atonalidad tal y como conté en este post dedicado a Stravinsky. Demasiada realidad, incomprensible realidad.

Pues hablar de la realidad es renunciar a lo que la ficción esconde y que la hace tan apetecible: la función de colocar a cada cosa en su lugar -un emplazamiento que es a la vez geométrico y temporal- a fin de hacerla comprensible. Aunque comprensible no signifique la verdad. Renunciar a la verdad es la condición de la ficción. O lo que es lo mismo la condición del lenguaje. La condición del decir.

Pero lo cierto es que la realidad añora a la ficción y casi siempre intenta plagiarla, pues ¿No es la escena de Tejero entrando en el Congreso de los diputados el 23-F, una escena de sainete?. Un espectador del siglo XXII podría verla en el cine o en TV y sólo sabiendo que “sucedió en realidad” discriminaría lo real de la ficción. Hay algo en la realidad de insólito y de irrealidad y mucho más desde que existen medios de comunicación visuales. La TV ha conseguido que asistamos en cada telediario a unas escenas que por su insólito dramatismo nos conmueven de lejos pues nuestro cerebro las procesa como irreales, es decir como ficción.

Lo cierto es que ni cuando pensamos, decimos o escribimos estamos representando la realidad sino hacer como que la representamos. Todo es pues un simulacro consensuado de verdad. Hasta somos capaces de elaborar teorias delirantes (llamadas ahora conspiranoicas) para explicarnos la verdad.

Lo que significa que preferimos renunciar a la verdad antes de a la comprensibilidad.

Nuestro cerebro no está diseñado ni para escribir, ni para leer, ni para decir cosas demasiado complicadas tal y como cuenta Nichollas Carr:

Leer un libro significaba practicar un proceso antinatural de pensamiento que exigía atención sostenida, ininterrumpida, a un solo objeto estático. Exigía que los lectores se situaran en lo que el T. S. Eliot de los Cuatro cuartetos llamaba “punto de quietud en un mundo que gira”. Tuvieron que entrenar su cerebro para que hiciese caso omiso de todo cuanto sucedía a su alrededor, resistir la tentación de permitir que su enfoque pasara de una señal sensorial a otra. Tuvieron que forjar o reforzar los enlaces neuronales necesarios para contrarrestar su distracción instintiva, aplicando un mayor “control de arriba abajo” sobre su atención. “La capacidad de concentrarse en una sola tarea relativamente sin interrupciones”, escribe Vaughan Bell, psicólogo del King´s College de Londres, representa “una anomalía en la historia de nuestro desarrollo psicológico.

Leer un libro, contar un cuento o decir nuestros sentimientos  a otra persona es tan antinatural como tomarnos un antibiótico.

Ni que decir tiene que mucha gente había cultivado una capacidad de atención sostenida mucho antes de que llegara el libro e incluso el alfabeto. El cazador, el artesano, el asceta, todos tenían que entrenar su cerebro para controlar y concentrar su atención. Lo notable respecto de la lectura de libros es que en esta tarea la concentración profunda se combinaba con un desciframiento del texto e interpretación de su significado que implicaban una actividad y una eficiencia de orden mental muy considerables. La lectura de una secuencia de páginas impresas era valiosa no sólo por el conocimiento que los lectores adquirían a través de las palabras del autor, sino por la forma en que esas palabras activaban vibraciones intelectuales dentro de sus propias mentes.

Evidentemente leer nos cambió (modeló) el cerebro. ¿Podemos imaginar como cambiará nuestro cerebro a partir de las nuevas tecnologías?

Multi y transdisciplinariedad

noviembre 2, 2011

El meme naranja (v-meme de la modernidad) y el meme verde (postmodernidad) han sido los valedores ideológicos de lo que entendemos hoy por multidisciplinariedad pero también sus enterradores oficiales. La multidisiciplinariedad ha muerto ahogada en sus propias contradicciones en ese culo de botella que describió Wilber y que como la Esfinge estrangula a no pocos mientras intentan abrirse paso.

La multidisciplinairedad era sin embargo – aunque insuficiente- una buena idea: se trataba de poner juntos a varios expertos en un problema para hallar entre todos una solución ante -la mayor parte de las veces- problemas endemoniados. Llevo muchos años viviendo en esa mitologia del trabajo multidisciplinar que, con razón, se oponia a la vieja idea del trabajo individual, aislado del contexto, aquellas torres de marfil en que nos imaginábamos a los científicos, a los creadores o a los innovadores; creo que he encontrado sus puntos débiles y las razones de su fracaso, pero antes de eso me gustaria hacer un elogio post-convencional a las organizaciones verticales pues creo que gran parte de los errores de la multidisciplinariedad proceden de haber negado la evidencia de que ciertas empresas han de funcionar necesariamente en código azul (meme azul) pongo el ejemplo del ejército y el ejemplo de los hospitales.

Un Hospital es, en teoria, una organización multidisciplinar, en él hay médicos generales y especialistas, cirujanos, psicólogos, trabajadores sociales, enfermeros, auxiliares de enfermeria, celadores, pinches de cocina, personal de limpieza, etc.

Y sin embargo no funciona como una organización multidisciplinar sino como una organización vertical: hay alguien que manda (gerente) y delega (cuando delega) poder en los jefes de servicio que a su vez lo distribuyen entre sus adjuntos que son en realidad los que hacen el trabajo asistencial. Los enfermeros trabajan a las órdenes del médico que es el que tiene el poder asistencial directo: prescribe y gasta recursos, ordena ingresos, da altas, diagnostica y trata, da ordenes de tratamiento, etc.

Cuando usted está enfermo se dirige a un médico y es seguro que usted querrá que le atienda un facultativo si tiene alguna enfermedad o precisa ingresar en un Hospital, el resto de los agentes pivotan alrededor del médico que es por definición el agente principal de un Hospital. Dicho de otra manera: aunque todos los agentes de un Hospital vayan vestidos igual (con una bata blanca que impide identificar a unos u otros) la realidad es que usted quiere que le trate el doctor tal y no cualquier otro agente del Hospital.

O sea que los Hospitales juegan el juego de la multidisciplinariedad a sabiendas de que en realidad es una ficción, puesto que la organización es de hecho vertical.

Pero esta cuestión se emborrona cuando pasamos al nivel ambulatorio. Las USM (unidades de salud mental) nacieron bajo la égida del meme verde que trataban de instalar en la organización más proxima al ciudadano (la asistencia primaria) la ideologia de la multidisciplinariedad. La idea era que juntando psicólogos, psiquiatras, asistentes sosicales y enfermeros en una unidad y poniendo en común los casos a través de periódicas reuniones los pacientes saldrían favorecidos en sus quejas complejas donde se unen lo sanitario, lo social, lo mental y los cuidados y pedagogias sanitarias (psicoeducación).

Pero esta bienintencionada idea tiene ciertas grietas: es necesario que todos y cada uno de los agentes que intervienen en el proceso sean conocedores de todos y cada uno de los casos, una cuestión imposible por sí misma y que no resuelve la diversidad de enfoques y puntos de vista, por lo que el asunto se zanjó con interminables reuniones de coordinación. Los agentes necesitaban constantemente estar reunidos para no colapsar sus decisiones en intervenciones costosas y no solaparse mutuamente.

El resultado de la multidisciplinariedad fue este engendro matemático:

1+1+1+1+1= 1

Significa que al final de la suma de esfuerzos habia un agente implicado en cada caso que de forma arbitraria se atribuía o le delegaban la hegemonía del mismo. Asi el psicólogo trata psicológicamente a pacientes mientras que el psiquiatra trata a otro tipo de pacientes contando solo con la “intuición” de la enfermera coordinada o no que es la que propone qué facultativo corresponde a cada caso.

La idea-fuerza suele ser esta: si necesita medicación, psiquiatra, si no la necesita psicólogo aunque la mayor parte de casos precisan psiquiatra+psicologo cuando no una intervención social y un grupo de psicoedicación guiado por la enfermera. Con lo que no se hace sino duplicar o triplicar esfuerzos y atenciones redundantes.

La bienintencionada consulta médica tradicional (“pase el siguiente”) habia sido por fin vencida al incluir a otros profesionales en la rueda asistencial, pero el problema seguía estando sin resolverse y aun: se habia agravado puesto que habia logrado inyectar en la conciencia de los ciudadanos la idea de que el psiquiatra da pastillas y el psicólogo escucha. Lo cierto es que la multidisciplariedad consiguió un corrimiento de expectativas y un  reforzamiento de los roles tradicionales a pesar de perseguir lo contrario. Hoy el psiquiatra es más biologicista que ayer y los psicólogos más medicos que nunca.

Poner un experto al lado del otro en fila india (multidisciplinariedad) no parece que sume esfuerzos sino que nos retrotrae a la nostalgia de la verticalidad original: la hegemonia del medico individual.

¿Cual es la alternativa que propongo a la multidisciplinariedad?

Propongo la transdisciplinariedad.

No se trata de poner un experto al lado del otro sino dentro del otro, como esas muñecas rusas de la fotografía.

Lo cierto es que hasta hace poco tiempo no teniamos una metodologia adecuada para resolver este problema que ha venido en llamarse “tarea entre varios” y que puede formalizarse asi:

1+1+1+1+1=11

No cabe ninguna duda de que los problemas que tratamos no sólo los medicos sino los que tienen que tomar decisiones complejas como nuestros gobernantes o los hallazgos cientificos podrian resolverse con esta metodologia de la trasndisciplinariedad, pues su potencia está más que demostrada. ¿Puede imaginarse qué sucederia si todos los investigadores del cáncer del mundo trabajaran en red?. No me refiero a estar en contacto unos con otros (que ya lo están) sino en participar conjuntamente en la busqueda de tratamientos eficaces ,unos con otros.

Ahora gracias a Internet tenemos la tecnologia adecuada para llevar a cabo este tipo de proyectos entre varios. ¿Por qué no lo hacemos? En el caso de los cientificos está claro de que no lo hacen porque tratan de arrimar el ascua a su sardina, lo que les interesa no es tanto encontrar algo sino que sea su laboratorio el primero en encontrar y patentar este hallazgo. Asi se demuestra una vez más que la cacareada rivalidad no favorece sino que retrasa el progreso.

Tenemos la tecnología pero no tenemos los hábitos, es evidente que son necesarios algunos cambios de mentalidad para poder llevar adelante proyectos transdisciplinares. Estas son las condiciones que he ido elaborando para salir adelante, ahora ya en el meme amarillo.

1.-Un proyecto transdisciplinar es un proyecto muy parecido a como funciona nuestro cerebro, es sobre todo un proyecto cooperativo, distribuido y descentralizado. Significa que es un proyecto donde cada uno de los agentes está subsumido en el que le sigue. Ninguno es mas importante que el otro, se trata de un proyecto transversal, todos tienen la misma forma pero no el mismo tamaño : no reniegan del liderazgo de la muñeca que las abarca a todas.

2.- Sin liderazgos transversales como los que describi aqui, ningún proyecto puede salir adelante, no tanto porque el lider sea el más importante en una organización así sino porque la organización necesita un lider que empodere a otros. El liderazgo transversal es un rol no un estatus; se encarga de proponer temas y patrones, infunde ideas y negocia constantemente con el resto de agentes. Por ultimo es el que dirige la tarea común hacia un objetivo concreto.

3.- Una de las caracteristicas de la transdisciplinariedad es que precisa cierta homogeneización de los contenidos, dicho de otra manera: los que intervienen en una “tarea entre varios” han de tener algun grado de identificación entre sí. No es posible abordar “una tarea entre varios” si la rivalidad, los celos, la hostilidad o la desconfianza se instalan entre ellos.

4.- Ninguna tarea “entre varios” es posible sin diversidad. No se trata de que los expertos sean todos de alto nivel para abordar un problema determinado, basta con que existan personas diversas tratando de encontrar soluciones prácticas. La mejor manera de decir tonterias o consensuar banalidades es juntar a varios expertos sobre un tema concreto que compartan profesión, tal y como supuso el sabio Ingenieros. Un congreso de genios no daria ningún resultado por la negociación de un consenso entre genios, algo imposible en sí mismo. La mejor propuesta es siempre la más descentralizada.

5.-Pero existe una condición a lo anterior: la tertulia hablada entre varios siempre aportará menos calidad de definición que el texto escrito. Lo hablado casi siempre termina en un “coro de grillos” donde se hace dic¡ficil salir a pescar las buenas ideas que puedan emerger en eso que se ha llamado el brainstorming. La tertulia es ideal para el espectáculo o el entretenimiento pero no sirve para encontrar soluciones pues es en realidad la puesta en evidencia de las opiniones discordantes y donde la diferenciación es el objetivo que buscamos sobre los demás. Hablar está demasiado cercano a lo emocional e invoca todos los demonios cuando tratamos de imponer nuestro punto de vista, hablar no es la mejor tecnología para mentes transdisciplinares pues las semillas que puedan quedar en una conversación entre varios agentes queda oscurecida por el ruido del sistema al acoplarse.

¿Cual es la tecnología que propongo para llevar adelante “proyectos entre varios”?. Describiré en el próximo post como se las arregla nuestro cerebro individual para tomar decisiones sobre algo, emularemos su funcionamiento y lograremos así multiplicar la potencia computacional de nuestros cerebro de forma vigorosa.

Roma en el diván

junio 30, 2011

Después de leer los tres volúmenes de la trilogía de Santiago Posteguillo sobre la vida de Escipión me han venido a la mente tantas cosas que creo que vale la pena escribir algun que otro post adicional para señalar las ideas que se me han ocurrido durante su lectura, algunas de las cuales ya expuse en un post anterior.

En realidad la historia de Escipión contiene numerosas claves para la comprensión de ciertos fenómenos que ando ahora escarbando desde que inicié la serie que titulé “Bipartidismo cerebral” donde abordé el hecho de que nosotros los humanos estamos escindidos de origen y le encontramos mucho gusto a los oposicionismos que emergen de nuestra condición dual. Leyendo el valioso libro de Posteguillo no he podido sino reubicar las numerosas dialécticas en que se encuentra apresado lo humano y que se extienden tambien a las organizaciones sociales -en este caso politicas- inventadas por los hombres.

Entiendo que desde el punto de vista político es posible enumerar tres grandes épocas relacionadas con la dialéctica:

  • La dialéctica Monarquia-Pueblo.
  • la dialéctica Estado- Ejército.
  • La dialéctica entre partidos (izquierda-derecha) en la que estamos aun enmarañadas las democracias actuales.

En el libro de Posteguillo es una magnífico pretexto para saber más de la segunda de estas dialécticas, las contradicciones y paradojas que se presentan entre estas dos froma de entender el poder y que de alguna forma explican las razones por las que los Imperios, -todos- han sucumbido a sus propias contradicciones.

Roma fue una República, una democracia muy avanzada para su tiempo -pero imperfecta como toda forma organizacional de lo humano- que emergió de la tirania de los reyes que asumieron el gobierno de la primera parte de su historia hasta que fueron sustituidos por regímenes politicos e instituciones pluripersonales -el Senado- y juridicas -el derecho romano- que ha llegado hasta nuestros dias lo que da fe de la fortaleza de aquel régimen.

Sin embargo y paralelamente Roma desarrolló un poderoso ejército que poco a poco fue invadiendo territorios vecinos e inmiscuyéndose progresivamente en un proceso que vino a llamarse “romanización” y que no era sino el pretexto para conquistar otros pueblos y territorios, esclavizando a sus oponentes o enfrentándose a ellos sin cuartel. Y fue asi hasta el punto de que casi toda su población – la ciudadania libre- estaba destinada a la guerra.

Asi, las legiones romanas -una maquinaria de guerra perfecta- llegaron a ser tan poderosas que extendieron su dominio no solo por el mediterráneo sino llegando a lugares tan alejados como Hispania o Asia menor. Y a medida que el prestigio y el poder del ejercito crecian el temor del Estado representado por el Senado crecía tambien alimentando el fantasma de la monarquia. Casi cualquier general con excesivo éxito podia ser sometido a la sospecha de que pretendia llegar a ser rey.

Y esta es la dialéctica que podemos observar en la trilogía de Posteguillo representada por el poder consular de Publio Cornelio Escipión y el poder politico senatorial representado primero por Fabio Máximo y posteriormente por su sucesor, Marco Poncio Catón.

La persecución política que sufre el héroe de la historia, Publio Cornelio Escipión por parte de sus adversarios lleva al lector de esta novela a tener que identificarse con alguno de ellos, sin caer en la cuenta de que ni Escipión probablemente albergaba deseos de llegar a ser Rey ni es tan probable que Máximo o Catón estuvieran defendiendo el régimen democrático tal y como lo entendían los romanos.

En realidad de la lectura de esta obra cabe sospechar que Catón andaba movido por motivaciones personales. La envidia a veces aparece disfrazada de generosidad democrática, pero tanta vehemencia y persistencia en la la persecución de un adversario sólo puede estar dictada por un intenso sentimiento de revancha y no tanto por un ideal que suele ser el señuelo que esgrime el envidioso para ser seguido por otros como legitima aspiración.

Lo cierto es que la sospecha de que Escipión trataba de apropiarse del poder de Roma fue ganando adeptos poco a poco hasta que el propio Catón casi provoca una guerra civil al darle a Escipión la oportunidad de emprenderla al encarcelar a su hermano en uno de esos juicios que parecen diseñados para que los jueces terminen favoreciendo las tesis de quien los promueve.

La sospecha de Catón acabó siendo una profecia autocumplidora y efectivamente Escipión casi mete a Roma en una guerra civil al tratar de liberar a su hermano Lucio de las mazmorras donde fue encerrado tras la sentencia de aquel juicio amañado. El hecho de que Escipión no comenzara una guerra civil solo pudo deberse a dos circunstancias: la primera era que nunca había estado en su mente tal cosa (la de ser Rey) y la segunda es que aceptó la propuesta de Tiberio Sempronio Graco para exiliarse y evitar asi un enfrentamiento entre civiles a cambio de que su hermano fuera liberado.

¿Quien tenia razón en este conflicto? ¿Tenia razón Catón al sospechar de Escipión o por el contrario fue el propio Escipión victima de un mobbing eterno?

La pregunta anterior tiene mucha consistencia psicologica puesto que es seguro que todos y cada uno de nosotros -si hemos leido la novela- tengamos una opinión formada sobre ello.

Lo cierto es que esa pregunta no puede responderse más que en términos de opiniones poniendonos en el lugar de los contendientes segun nuestras simpatías. La razón de que no podemos ser objetivos es porque se trata de un wicked problem, un problema enmarañado que no puede responderse sin tener en cuenta el contexto del que procede. Y el contexto no es otro sino  la inmutable y pertinaz dialéctica Estado-Ejército.

El Estado romano se basaba en su ejército para conquistar otro territorios, el ejercito era una herramienta del dominio del Estado al que proveia de recursos y de riquezas y sin embargo -y aqui está la contradicción del sistema- los éxitos del ejército ponian constantemenete al Estado contra las cuerdas. La lógica de la guerra implica la formación de héroes y de publicidad lo que no hacia sino engrandecer las figuras de aquellos generales victoriosos que a la postre eran vividos como posibles enemigos de la democracia.

Pero no hay que caer en la trampa de pensar que los senadores (los políticos) eran intrínsecamente buenos y defensores de la ley. Queda muy claro en el libro de Posteguillo que ayer como hoy, la Ley puede ser retorcida, forzada e interpretada de acuerdo con los planes que se persigan en cada momento. Ningun político acata la ley sin oponer resistencia a su dureza a pesar de que suele decirse de que no hay nadie que este por encima de la ley, basta recapacitar sobre lo que pasa en nuestro pais con la legalización de Bildu y el tribunal Constitucional.

Ustedes hagan las leyes que yo haré los reglamentos, solia decir el Conde de Romanones. Es lógico puesto que la Ley no es mas una abstracción escrita con letras impersonales que luego hay que adaptar a cada caso concreto. Y ahi está precisamente la grieta: en su interpretación que puede hacerse violando incluso el espiritu de la mano que la guió.

Ambos: Catón y Escipión era victimas de su propio entorno, sus reglas de juego. Un entorno que no pudo resolver la dialéctica emergente entre  Estado y su ejército, una dialéctica que se prolongó en Europa hasta hace muy poco tiempo. Hay que recordar que el ejercito nacional emergente de la guerra civil tomó el poder en España durante mas de 40 años debido precisamente a una lógica bélica donde el ejército habia aplastado al Estado a través de una guerra civil.

Dicho de otra manera: la dialéctica entre ejército y Estado solo puede resolverse subiendo un escalón más en la pirámide democrática, no puede resolverse desde dentro de las reglas del sistema. Los regímenes parlamentarios democráticos fueron los que resolvieron el problema que todos los gobernantes no democráticos  solian tener con sus ejércitos victoriosos al desplazar la dialéctica hacia otro lugar: la dialéctica izquierda-derecha.

Y efectivamente Roma no era un regimen democrático, solo habia subido un escalón al renunciar a la monarquía -seguramante el régimen más atávico que los humanos pudimos inventar como sustitución de Dios- y donde el Rey, el Estado y el Ejército eran la misma cosa, mientras que el pueblo no era sino una nube informe de súbditos sin derechos individuales.

Escipión murió en el exilio y apareció ante sus contemporáneos como un heroe sacrificial, pero en realidad el sacrificio de Escipión no sirvió para evitar la predicción de Catón referida a sus intenciones y sólo consiguió retrasarla:  llegarian otros generales que aprenderian la lección. Uno de ellos, el más importante quizá fue Julio Cesar, otro general victorioso amado y odiado por su pueblo pero que no sólo era un buen militar sino también un intelectual que habia leido a Escipión o al menos conocía su historia narrada por Polibio. Julio Cesar no se detuvo en el Rubicón y atravesó aquel limite sagrado para la ley romana. “Alea jacta est” fueron las palabras que dicen que pronució mientras cruzaba esa frontera simbólica.

No solo terminó con la Republica sino que metió al estado en dos guerras civiles, una de las cuales tuvo lugar cuando ya habia sido asesinado ¿dónde? En el Senado por supuesto.

Hay que recordar ahora que la República romana dejó de existir poco tiempo después a pesar de que unos y otros decian combatir por cosnervarla. Cesar Augusto fue el primer emperador y como todo el mundo sabe el Imperio no sobreviviría a sus contradicciones mas que unos 500 años más hasta que fue devastado por tribus bárbaras.

Catón no se equivocó en su presunción de que los generales terminarían por arruinar el Estado , se equivocó sólo de persona, pero no erró en su presagio de que la República estaba amenazada aunque no alcanzó a vislumbrar que la principal amenaza procedia de las propias condiciones del sistema.

Un Estado basado en la rapiña y la conquista no puede sino albergar en su seno a los carroñeros que llegarán a terminar con él.

Plauto y Boadella, de risa

mayo 31, 2011

Tito Macio Plauto fue un comediógrafo latino que vivió en época de Escipión el Africano del que ya conté aqui  algunas cosas a pesar de que es un descubrimiento reciente como personaje literario gracias a Santiago Posteguillo que nos lo ha ficcionado novelescamente. Uno ya sabia de Plauto por aquel Bachiller de antes pero sin saber apenas nada de su personalidad o de su tiempo ni de su importancia histórica o literaria. En realidad sólo habia oido hablar de él como autor de sátiras o comedias un poco burdas imitando a su maestro griego Aristófanes que fue el que inventó seguramente el género de la comedia, un poco para divertir al personal del mismo modo que los autores de tragedias inventaron el suyo para conseguir la catarsis por la otra via.

La risa y el llanto son poderosos remedios para el alma y cada época precisa de sus ungüentos. La época en que vivió Plauto fue especialmente dolorosa para Roma pues su vida transcurrió entre las tres guerras púnicas que fueron aquellas que enfrentaron a Cartago y a Roma durante mas de 40 años y que parecian no tener fin. Durante las mismas la ruina asomó a las puertas y a los graneros de Roma, no habia casa que no tuviera, un marido, un padre, un hermano o un hijo muerto en combate, en Hispania, Italia o Africa persiguiendo a aquellos generales escurridizos y míticos apellidados Barca el más conocido de los cuales es Anibal y cuya peripecia puede el lector seguir en la trilogía de Santiago Posteguillo sobre la vida de Escipión el Africano.

Las vidas de Escipion y de Plauto son fascinantes y además sirven de paradigma a dos cuestiones en esencia vivas: la cuestión del liderazgo y la intelectualidad ¿Qué papel juega el intelectual en una época cualquiera de la historia?¿Qué es un lider? Poco sabemos como vivian los intelectuales en época de Roma aunque sabemos algo más de sus generales, emperadores, dictadores y otros personajes. Lo cierto es que la vida de Plauto y la de Escipión son en cierta manera paralelas en su destino como paralelas fueron otras dos vidas: las del propio Escipion y su eterno enemigo Anibal.

Cartago y Roma eran estados republicanos, y sin embargo las tensiones entre sus mejores lideres o generales con los politicos de su época, fueron tan intensas que merece la pena recordar que a pesar de los éxitos estratégicos y militares de ambos, los dos sucumbieron a las intrigas, envidias y traiciones de su propio Senado.

Von Clausewitz afirmaba que “la politica es la guerra por otros medios” y aquel que no lo crea puede leer esa trilogia de Posteguillo que más arriba recomiendo. Una guerra sin cuartel ni compasión que se lleva por delante a los mejores hombres y que viene a demostrar que aquellos que triunfan en el campo de batalla no siempre mantienen esas habilidades para hacerlo en los parlamentos donde la mentira, la delación y las alianzas por interés pueden derrumbar al mas noble de los hombres. Eso sucedió con Escipión y eso sucedió con Anibal: ambos fueron derrotados por conspiraciones de los suyos.

Las grandes verdades no pueden -cuando contienen criticas al poder establecido- manifestarse en serio y es por eso que se inventó la comedia, la farsa, la ironia, la burla o el chiste a fin de ocultarla. Si algo nos hace gracia nos reimos aunque podemos ocultar las razones de la risa proyectándolas en los cómicos y es aquello que tememos sobre todo lo que más gracia nos hace de nuestra cotidianeidad tal y como Freud adivinó (Ver el poder y la risa en este mismo blog). Y en determinadas épocas sometidas a censura aun más risa nos dan ciertas cosas sobre las que está prohibido hacer chanza en la vida pública. Ese era el caso del tiempo de Plauto, nació en una epoca casi dictatorial, donde no sólo estaba prohibida la critica al Estado y a sus representantes sino la simple exhibición de las mujeres con joyas o carruajes por la calle. La ley oppia que prohibía estos “excesos” fue abolida cuando ya Anibal habia sido derrotado en Zama, es obvio que al poder le venia muy bien mantener aletargadas ciertas ostentaciones de lujo para no molestar a la plebe y justificar así una economía de guerra.

Cualquier tipo de crítica también estaba fuertemente censurada y perseguida por la ley. Los intelectuales de entonces se dedicaban a hacer pintadas -grafittis- por las noches en las paredes de Roma y algunos se delataban a sí mismos a través del estilo de sus versos. Ciertos amigos de Plauto, comediógrafos como él fueron encarcelados en las mazmorras más pestilentes de Roma, alli acabaron sus días a pesar de sus esfuerzos por rescatarles a través del favor de Publio Cornelio Escipión.

Plauto era un plebeyo que trabajaba en el atrezzo de una compañia de teatro hasta que un dia tuvo la mala idea de establecerse por su cuenta, fue la peor de sus decisiones porque se arruinó debido a las carestías de los tiempos que corrían. Para no morir de hambre tuvo que alistarse en el ejército como legionario, como tal fue testigo de primera mano en la batalla de Cannae donde Roma perdió cuatro legiones en una derrota sin precedentes contra las huestes de Anibal. Al licenciarse se convirtió en un mendigo y sobrevivió con pequeños empleos hasta que -forzado por las circunstancias- decidió escribir teatro, pues era un hombre culto que habia presenciado numerosas obras y hablaba griego (el idioma de los cultos de entonces) mientras trabajó de asistente para ciertos empresarios de la escena.

Sin embargo impuso una novedad a su tiempo: desdeñó la tragedia clásica que conocía bien y se decantó por la farsa. Era tiempo para la risa, pues la realidad imponia muchos llantos. Ese fue su acierto.

Plauto era el Albert Boadella de su época, uno de esos personajes notariales que satirizan la vida y la sociedad que les ha tocado en suerte vivir desvelando sus vicios, sus contradicciones y sus falsedades. Después de sufrir muchas calamidades encontró en Casca un mecenas que accedió a estrenar su primera obra “La Asinaria” precisamente mientras el joven Escipión ostentaba el cargo de edil de Roma y hacia pinitos para congraciarse con el pueblo a base de regalos y comedias.

Plauto despreciaba a los patricios romanos, casi tanto como los patricios despreciaban a los intelectuales. Para un patricio un comediógrafo no era mas que un esclavo, un siervo a sueldo, un bufón. Plauto tenia buenas razones para detestar a la clase dirigente romana pues habia perdido a sus mejores amigos en Cannae y habia presenciado matanzas y barbaridades suficientes como para aborrecer a la guerra y a todos los que buscaban encumbrarse a propósito de esta conflagración. Sus obras contienen no pocos elementos de critica social a pesar de que no era libre para desarrollar sus ideas por miedo a las venganzas de los ofendidos que en aquella época no eran cosa de despreciar. Pero Publio Cornelio Escipión era una excepción en aquel clima de desconfianza frente a los hombres de teatro y es asi como lo tomó bajo su protección y le permitió además estrenar en plena campaña contra Anibal su “Milles Gloriosus” en Siracusa donde las legiones romanas se encontraban acampadas esperando el momento de invadir Africa. Precisamente una obra que satiriza la ambición megalomaníaca de un general.

El problema de Plauto es que debía convivir con dos sentimientos encontrados: por una parte Escipìón era un patricio, perteneciente a una de las familias con más glamour de Roma y emparentada con los Paulos, otra familia acaudalada y de rango social. Por otra parte Escipión que era a su vez un hombre culto siempre le habia protegido, habia comprado sus obras y le habia permitido estrenar su comedias con fuerte tinte de critica social a sus legiones. Este seria a la postre uno de los argumentos que utilizarian sus enemigos para desacreditarle. Fue el senado de Roma a través de Marco Poncio Catón el que dispuso todo lo necesario para asesinar civilmente a Escipión.

¿Qué hacen los intelectuales cuando se hallan escindidos entre la gratitud personal a alguien y el desprecio que sienten frente a una determinada casta politica?

¿Qué haria usted?

Desconocemos lo que hizo Plauto de mente para dentro pero lo que sucedió es que quien hoy te protege mañana puede ser una remora. Eso le sucedió precisamente a Plauto, cuando Escipión cayó en desgracia politica pero para entonces sus comedias ya habian pasado a formar parte del catálogo de espectaculos que el pueblo demandaba con pasión.

Lo que si sabemos es lo que hizo Plauto de puertas para afuera: rechazó la cortesía envenenada de Poncio Catón y se negó a abdicar de su amistad con aquel viejo consul que habia creido en él cuando no era más que un legionario pordiosero. A cada cual lo suyo y -al menos para algunos- Roma seguia sin pagar traidores.

La función del intelectual es pensar críticamente. Es bastante fácil, aunque peligroso hacerlo enmedio de la estupida fealdad de las dictaduras pero gracias a la autocensura es posible hacer mucho daño a los tiranos a través de la risa, eso hicieron Boadella y Plauto. ¿Pero qué hacer en un sistema democrático? ¿Como mantener esa actitud critica? ¿Como escapar al apesebramiento de todos los Catones que intentaron que Boadella dejara de criticar “las señas de identidad de un pueblo, como decia Jordi Pujol?

Sin caer en la cuenta de que lo risible eran precisamente esas señas de identidad , todas las señas de identidad etnocéntricas que tanta gracia hacen en España y tan poca gracia les hace a los catalanes.

La gratitud y el desprecio hacen muy mala pareja y es por eso que se considera un conflicto, el conflicto de Plauto y probablemente tambien de Boadella que no deja de ser catalán aunque critique a Cataluña. La solución a este conflicto pasa por reconocer que la gratitud es algo personal mientras que el desprecio es algo genérico. Plauto despreciaba a los patricios por sus abusos pero aunque Escipión era uno de ellos habia demostrado en centenares de ocasiones que era una persona noble y bondadosa, una persona de fiar que arriesgó su propia reputación cuando trató de liberar a los comediantes grafiteros de sus calabozos. Se puede despreciar a una casta politica pero en ello no hay nada personal, el desprecio es algo abstracto y la gratitud algo personal, asi resolvería yo el conflicto y asi lo resolvió Plauto o la vida y los acontecimientos pusieron el tiempo para hacerlo por él.

La cualidad del intelectual y por lo que es reconocido como tal es la de ser fiel a sí mismo y a veces quedarse solo con sus chanzas. El intelectual es siempre un exiliado y siempre lo será al menos mientras exista politica. Pues no se puede decir la verdad y al mismo tiempo ser amado.

 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 2.334 seguidores