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Un futuro de androides perfectas

febrero 1, 2013

robot

Las mujeres perfectas no existen a pesar de que existe una pelicula que afirma lo contrario. Los hombre perfectos tampoco existen pero no es de hombres de lo que voy a hablar, porque la mayor parte de nosotros, los hombres somos superfluos, tanto desde el punto de vista reproductivo como desde el punto de vista sexual.

Soy de los que piensa como Freud y Reich que la gran asignatura que tiene nuestra especie es la del sexo, más concretamente de la privación o del disgusto o insatisfacción sexual de sus usuarios, no tanto por represiones o moralismo (que ya quedan pocos) sino por conformidad con lo que hay. Compaginar eso que llamamos civilización con el deseo sexual es algo complicado y que requiere de grandes equilibrios y desequilibrios que conviven con bolsas de inanición y de miseria que condenan a muchos hombres al ostracismo, al rencor, al delito, los crimenes sexuales, la pederastia o la alienación.

No me cabe ninguna duda de que estos males impresos en la cultura proceden de un mal reparto de las mujeres tal y como dicen los antropólogos que se han ocupado del asunto: las mujeres son un bien escaso, al menos las mujeres que no piden peajes insostenibles en forma de compromisos eternos. Pero hay otros hándicaps en esto del intercambio sexual y de las oportunidades de goce -dado que no todas las mujeres son igualmente deseables- y que estas desigualdades se encuentran en la raíz misma de la hominización, de modo que no son de esperar grandes cambios en la naturaleza humana, es la que es.

Las mujeres siempre llevarán ventaja en las relaciones a corto-plazo y serán menos abundantes que los hombres, del mismo modo tenderán a la monogamia, y serán menos activas y más conformistas -sexualmente hablando- que los hombres. Del mismo modo los hombres parten con una ligera ventaja en el largo plazo pero los peajes son demasiado costosos de mantener salvo para los ricachones o los guaperas.

De manera que siempre existirán bolsas de deprivación, de codicia, de lujuria más o menos contenida y de rechazos y decepciones, de miedo al abandono y de rencor misógino. El hombre es más dependiente de la mujer que al revés y lleva la peor parte en el reparto de la escasez.

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En un post anterior y a propósito de un libro de David Levy que titulaba “Sexo y amor con robots”, ya me detuve a hablar de esta utopía -para algunos distopía- que seria poder disponer de robots siliconados para satisfacción de aquellos deprivados que tanta hambre pasan. Todos conocemos casos.

Para mi, el libro de Levy no es en absoluto una distopía sino que pienso que es la única forma de regularizar y homogeneizar el mercado sexual que en la actualidad depende demasiado de los gustos (intereses) femeninos y de la castidad impuesta. Y es por eso que existen prostitutas y no prostitutos entre otros subproductos del mal reparto.

Pero ¿no seria mejor disponer de una sexual doll a tiempo completo que recurrir a la prostitución?

En esta página -tecnología alemana- ya puedes elegir tu androide segun tus gustos y prestaciones. Y en este album puedes ir eligiendo.

Claro que se puede afirmar que por muy perfectas que sean no dejan de ser muñecas con ciertos dispositivos evacuadores de emisiones espermáticas. Y es verdad que estos dispositivos no pueden quitarse de encima cierto siniestro parecido con los autómatas de pelicula de miedo. Para consumo de fetichistas o desesperados, si.

¿Se acuerdan ustedes de los primeros móviles? ¿De aquellos que llamábamos ladrillos y que llevaban antena y todo y pesaban como una piedra?. Recuerdo cuando empezó esta industria de los móviles que solo los usaban los hombres de negocios, esos que andaban todo el dia colgados a su ladrillo comprando y vendiendo valores. Entonces era frecuente que criticasemos a aquellos pioneros, parecían ciertamente ser snobs y uno no encontraba ninguna diferencia entre el móvil, el fijo o la cabina de telefónica si necesitaba llamar.

Pero el mercado de los móviles se fue sofisticando  y abaratando, hasta el punto en que hoy todos (hasta los pobres) tienen móvil. Se ha convertido en un articulo irreemplazable y lo ha hecho yendo más allá de sus propias prestaciones, los móviles se han vuelto inteligentes (smartphones) y sirven para cosas que no estaban entre su programación inicial de llamar por telefono.

Algo asi, presumo sucederá con las sexual dolls. No solamente se mejorará su apariencia fisica y su tacto y contacto sino que pronto andarán, se moverán y serán cada vez mas proto-humanas sin serlo. El propio Levy adelanta que incluso tendrán dispositivos para hablar y mantener conversaciones según los gustos del clientes y sus orgasmos podrán programarse o bien se llevarán a cabo a mano.

¿Existirían en una sociedad así los delitos sexuales? ¿Podrán ser acusados los sádicos de quemar, asesinar, ahogar o desmembrar a sus muñecas? ¿Podrian existir muñecas aniñadas para satisfacción de pederastas?

Es de prever que esa utopía de muñecas sexuales puede cambiar este panorama de abusos y crimenes relacionados con la sexualidad que tanto abruma a los machos de nuestra especie y por el que nuestra sociedad paga un precio tan alto.

Una de las preguntas filosóficas que algunos se harán es ésta: ¿Pero estas sexual dolls serán capaces de amar? ¿Y ese amor será verdadero?

La misma pregunta me hice en este post acerca de la verosimilitud de los sentimientos entre humanos y humanoides y me serví de Blade runner para alumbrar esta cuestión filosofica. ¿Sabe o no sabe Harrison Ford que Daryl Hanna es una mutante? ¿Lo es o es humana?

En cualquier caso parece que no le importa demasiado.

Post relacionado.-

¿Por que nunca lograremos la igualdad reproductiva?

La infidelidad

enero 26, 2013

desnudos los  60

Ha sido después de leer este artículo de hoy publicado en el Pais y firmado por Anne Ce, que se me ha ocurrido escribir este post después de haber sido inundado por recuerdos, recuerdos de mi adolescencia.

Y he recordado a Mosen Ramón diciendo que el matrimonio era la mejor manera de evitar la concupiscencia. La del hombre claro está, pues las mujeres o no tenian concupiscencia o la perdían apenas se casaban. Más tarde comprobé que esto era más o menos cierto.

Y algo de razón tenia mosen Ramón con eso de la concupiscencia (el mismo era un hombre) que al parecer no era como los demás, a juzgar porque no habia tenido que recurrir al remedio convencional que recomendaba. Yo sabia bien que era la concupiscencia, tendria unos 15 años, la situaba en la entrepierna, era como una especie de erupción, un torrente hidraulico de deseo que parecia proceder del infierno y  que no cesba jamás, era -como decian los curas de entonces- el mismisimo Satanás el que habitaba alli, en mi bragueta, la tentación de la carne, los placeres del mundo. Ah! cuanto trabajo nos daba Satanás a los adolescentes de entonces.

Y aqui comienza mi primera intuición acerca de las desigualdades del mundo: ellas no estaban sometidas a Satanás, ellas eran puras y sus impurezas eran cíclicas y le llamaban “regla”. Entonces no podian tocarse por si, pero el resto del tiempo eran como ángeles, no tenian a Satanás bajo la falda pugnando por emerger o al menos si lo tenian nunca me pidieron consuelo para aquel infiernillo donde Satanás pretendía volver. Fue asi, de forma abrupta como me di cuenta: los hombres estamos sometidos al demonio de la carne permanentemente y nunca nos abandonaria y ellas se dejaban querer y nos apartaban la mano. De eso iba el juego, hasta que cuando ya no se podia más uno se casaba por aquello de la concupiscencia y empezaba a engordar.

De manera que esta mañana cuando he leido este artículo, escrito por una mujer (qué sabrá ella) me he sentido indignado como un iaioflauta cualquiera. Es injusto que ellas salgan con el tema de la infidelidad, ellas, el poderoso sindicato que defiende los derechos de las desatanizadas, ellas las defensoras de la honestidad en la pareja, que viene a decir algo asi como: no le pongas los cuernos a tu mujer con tu amante, si estás enamorado de ella, véte con ella.

Es curioso que la articulista se meta con la honestidad de aquel que se debate entre ésta y la otra y no caiga en la cuenta de que el problema no es ésta o la otra sino la monogamia. Abandonar a la esposa oficial para caer en brazos de otra no resuelve el problema, solo cambia los personajes.

Y el problema es éste: los hombres necesitamos variedad y las mujeres necesitan estabilidad.

¿Pueden compatibilizarse la variedad y la estabilidad?

Claro que si, solo que necesitamos muchos recursos emocionales y una inteligencia algo dotada para no cometer errores de bulto. Y el principal error de bulto es autoconvencerse de que nos hemos enamorado de otro/a. En realidad la mayor parte de las personas casadas que conozco lo que buscan son relaciones a corto plazo, sin costes ni peajes, tanto ellos como ellas (en menor proporción).

Los principales enemigos de esta estrategia son dos: el creerse enamorado/a o el enredarse en una relación que copie o mimetice a la otra. Pero la peor estrategia para un hombre seria meterse en dos hipotecas a la vez, cosa que hay que vigilar de cerca porque las mujeres entienden el amor de una forma quasi inmobiliaria.

Y ahora les hablaré de la monogamia.

La monogamia, la poligamia y la promiscuidad son las tres estrategias evolutivamente estables (EEE) de las que hablaban Trivers y Maynard Smith y que han tenido éxito en nuestra especie. Cada una de ellas tiene sus ventajas y sus desventajas, pero lo importante es comprender que las tres se encuentran activas tanto en hombres como en mujeres a fin de lograr diversificar los genes del personal. De eso va la vida, los replicantes solo buscan hacer copias de sí mismos.

Las ventajas de la monogamia alcanzan tanto a la mujer como al hombre. dado que la mujer viene de serie con el handicap de la cruel atadura (no puede desprenderse de su prole) y la crianza de la misma impone grandes sacrificios y gasto de recursos, obetener la compañia de un hombre comprometido con la crianza (de sus) hijos es una buena estrategia, una estrategia de cooperación a largo plazo. Es por eso que las mujeres se afanan y compiten por este tipo de hombres, aquellos que se comprometen a largo plazo y aparentan ser buenos padres. Son los hombre proveedores, los preferidos de las mujeres y que no son necesariamente los mismos que elegirian para pasar una noche de sexo. Para los hombres las ventajas son claras: la mayor parte de los hombres sin atractivo o con poco atractivo o considerados de escaso valor de pareja (aqui hablé de este concepto) tienen una oportunidad de emparejamiento que probablemente no tendrian en condiciones de promiscuidad (chimpancés) o de poligamia (gorila).

En mi opinión esta es la razón por la que la monogamia se ha impuesto como la estrategia preferida en la mayor parte de la humanidad, al menos en la humanidad con más recursos y que no está obligada al nomadismo, a vivir en condicioens dificiles como los desiertos y en otros entornos hostiles.

Pero la monogamia tiene muchas desventajas, la más importante es que no tiene en cuenta la testosterona (lo biológico) de los hombres. Las mujeres son mucho menos activas sexualmente y una vez pasan los primeros ardores guerreros de la juventud y sobre todo cuando vienen los niños, la mayor parte de ellas pierden el interés por el sexo y sus maridos quedan deprivados alimentando otra vez a su Satanás juvenil y maldiciendo a mosen Ramón que no habia dicho ni una palabra de la escasa vocación sexual de las esposas profesionales.

La deprivación y los celos, la infidelidad, el rencor hacia las mujeres y la misoginia, la violencia llamada machista, la prostitución, el acoso y el acecho, el divorcio y el ahi te quedas, las guerras por los hijos y otros males proceden y son subproductos de un mito que se denomina “amor para siempre”.

De manera que pedir fidelidad u honestidad “consigo mismos” a estos señores deprivados me parece un broma moralista de mal tono. Ningún hombre seria infiel si tuviera un harén de 4 o 5 mujeres en casa a las que naturalmente habría que vigilar con eunucos armados, pues entonces serían ellas las que buscarian la diversidad cual gorrionas (*)

El problema en este caso seria que habría otros hombres que pasarían “la mano por la pared” y entrarían en conflicto con el que acapara tantos bienes sexuales.

Pero este es otro lío.

(*) Los gorriones son una especie con comportamientos muy parecidos a los nuestros: son predominantemente monógamos y establecen parejas de por vida pero no se privan de echar una canita al aire cuando pueden, tanto ellas como ellos. Y lo llevan a cabo a través de engaños, pues los machos no están dispuestos a mantener hijos de otros, al tiempo que no le hacen ascos a esparcir sus semillas a los cuatro vientos.

Eso es la vida y no como se la imagina esa señora citada más arriba.

Vergüenza y desvergüenza

julio 24, 2011

Dice el Génesis que Dios instaló  a nuestros primeros padres en un primoroso vergel y alli los tenia a todo meter y ellos estaba felices, bien alimentados aunque ciertamente aburridos y con ganas de hacer alguna trastada. Sólo asi podemos entender que a pesar de las advertencias de Dios que en realidad se limitaron a una sola -No comer del arbol de la ciencia del bien y del mal- a pesar de eso, digo, no se les ocurriera otra cosa sino transgredir esa norma y echarle mano a la manzana.

No sabemos si la idea fue cosa de Eva o de la serpiente, en esto hay diferencia de opiniones según las versiones,  el caso es que cuando Dios -que todo lo ve- se dio cuenta de que sus órdenes habian sido desobedecidas se encaró primero con Adán, pero este se escondió porque entonces se dió cuenta de que andaba por alli desnudo y esa no era forma de presentarse ante la divinidad y es por eso que Eva echó mano de una hoja de higuera para confeccionar un braguero ortopédico para ocultar sus partes -las pudendas- que hasta aquel momento habian pasado desapercibidas por nuestros torpísimos padres.

Lo importante es señalar dos cuestiones: 1) que Adan al ser descubierto no se sintió culpable sino avergonzado y 2) que para defenderse le echó la culpa a Eva y ella a su vez a la serpiente.

Y de aqui ya podemos sacar ciertas consecuencias: la vergüenza es una emoción que solo precisa de dos actores (como la envidia) y la culpa sin embargo precisa de tres (como los celos). Y más conclusiones:

Al parecer la emergencia de la vergüenza tiene que ver con el conocimiento del Bien y del Mal y que ese conocimiento (vinculado en el mito a comerse una manzana) implica además la ingestión, la incorporación de algo. No vale sólo mira o tocar la manzana, es necesario comérsela para que tenga efectos de revelación, en este caso de la dualidad: del Bien y del Mal. Asi en este sencillo cuento del Génesis el mitografo nos explica la emergencia de lo humano, una emergencia que acaece de la pura animalidad virginal (el bosque edénico) y se transforma merced a algo que se comió o incorporó en una conciencia humana que se avergüenza de estar desnudo. Y es lógico que se interprete así pues que la desnudez y la consciencia de la misma tienen que ver con la emergencia de un orden nuevo,un orden humano que va más allá del sexo y la reproducción que seguramente ya existian en el bien cuidado vergel del Edén que es de donde procedemos, otra forma de decir la Naturaleza o dicho en términos más modernos la Evolución.

Lo interesante es que Adán y Eva vivian en una especie de ignorancia de su desnudez hasta que comen la manzana (el fruto del bien y del mal)

La emergencia de la vergüenza es pues indicativa de esa consciencia de desnudez y por ende de la consciencia humana. Hay algo que se añadió al sexo animal, hay algo más que los mitografos han llamado Eros y que han velado para la mirada ajena. Aqui en el mito de Eros y Psyché puede el lector encontrar la narrativa concreta de ese “no poder mirar” a los ojos del Amor y es por eso que Cupido se venda los ojos y es por eso que Orfeo pierde definitivamente a Euridice al mirarla. Mirar está vinculado pues a algo humano y que debe permanecer velado a través de la vergüenza.

La vergüenza está en la mirada. La vergüenza es cosa de ojos y por tanto tecnología de espejos y de imaginación.

Y e spor eso que el vergonzoso elude la mirada, una elusión que es a la vez juego (ludo), una especie de simulacro sobre lo que no se debe mirar.

Curiosamente y contrariamente a lo que sucede con la culpa, la vergüenza es un sentimiento que aunque ubicuo está mal estudiado. Todos tenemos la experiencia de sentirnos avergonzados, la podemos observar en los niños que se esconden detras de la madre ante la presencia de un extraño, la podemos observar ante un reto social, un examen oral, el exponerse en publico (y que ahora se ha ocultado detrás del velo de la fobia social) o cuando nos entrevistamos con alguien a quien admiramos, tememos o que se halla investido de autoridad, poder o relevancia.

De modo que es más que evidente que la vergüenza tiene al menos dos acepciones: hay una vergüenza sexual que tiene que ver con la exposición del cuerpo desnudo y otra vergüenza podriamos llamar ética que aparece en la exposición ante una persona “éticamente superior”, la encarnación de la divinidad, entonces nos sentimos como Adán cuando fue descubierto y recriminado por Dios: primeró se ocultó y después trató de culpar a Eva.

Existen dos maneras de defenderse de la vergüenza: una es la de ocultarse, esconderse y otra es la de “velarse”, Velarse es un esconderse pero no del todo, es mantener un velo entre el avergonzado y el vergonzante un velo que puede descorrerse en ciertas ocasiones.

Y es por eso, porque existen velos que existe la desvergüenza y con ella el mostrarse a los ojos del otro.

Hay algo de cinismo en la desvergüenza: es como si el desvergonzado nos dijera: no hay nada de que avergonzarse. Somos iguales que Dios, no estamos desnudos y aunque lo estuviéramos no tendriamos de que avergonzarnos. Las personas que operan de este modo contrafóbico disminuyen las posibilidades de éxito social pues son detectados siempre como antisociales, tramposos, inauténticos, como enfermos mentales o como psicópatas. Pero siempre detras de un desvergonzado hay un vergonzoso que niega la vergüenza de su origen, niega la vergüenza de su linaje. Niega su cuerpo sexuado y por eso se ocultan en sucesivas máscaras, una de las cuales las más importante y frecuentes en clinica son los trastornos alimentarios que recorren una multitud de disfraces desde la anorexia extrema hasta la obesidad mórbida, verdaderos reductos de la vergüenza original transformada en velos y ocultamientos clinicamente aceptados, pero siempre relacionados con la guerra continua que mantenemos entre nuestro Yo y nuestra imagen asi como las dificultades de trajinar con los espejos ideales que nos llegan desde afuera.

Aqui hay un post dirigido precisamente a escarbar en este concepto de la imagen ideal y la forma en cómo interfiere en la ceguera hacia nuestro propio cuerpo.

Y casi siempre la desvergüenza está al servicio del espanto de lo monstruoso, una estrategia para alejar al otro y que deje de mirar.

Todos podemos mirar y ser vistos, pero no siempre que miramos lo hacemos con nuestros ojos ni siempre somos vistos tal y como somos sino con algo que nos es añadido o sustraido por la mirada del otro. Es por eso que la unica mirada convincente es la propia o aquellas benefactoras que son capaces de descubrir tonalidades ocultas para nosotros mismos: aprender a mirar con tus propios ojos y aplicar tu mirada a la epistemologia del mundo es la principal tarea de nosotros, los exiliados del Edén.

Histérica antigua, histérica moderna

abril 8, 2010

La existencia del hombre actual está atravesada por el sentimiento informe del horror. Desde la violencia urbana de los “hooligans” hasta los conflictos laborales, familiares, internacionales o locales están teñidos por el miedo, penetrados por el pavor (Baudrillard).

No llamemos salvajismo a esas bacanales de fin de semana, con mobiliario urbano destrozado o puñaladas por la espalda en la puerta de las discotecas por una masa informe descerebrada, llamemosle por su nombre, llamemosle horror (Baudrillard).

No somos más violentos que los salvajes, sino que hemos perdido la capacidad de serlo y por eso reaccionamos con violencia ante situaciones “contagio” como en el fútbol, en el hogar con eso que ha venido en llamarse “violencia de género” o en nuestra vida privada, peor cuanto mas socializada se encuentre.

No se trata tan solo de que hayamos perdido las inhibiciones que ponían a buen recaudo nuestras pulsiones mas agresivas, es algo más profundo, se trata de una violencia anómica, estúpida, que no persigue ningún fin, la gente no se pelea por antagonismo, por dinero o por poder (los hay que también), sino por indiferencia. La gente se ha vuelto absolutamente indiferente a todo lo que le rodea incluyendo a las manifestaciones de la violencia, nos hemos hecho insensibles a la violencia, al dolor y al hambre, nos hemos hecho insensibles a casi todo lo que nos rodea puesto que no nos reconocemos ya en ninguna otra cosa sino en el impacto de lo real sobre nuestro deseo. En esa colisión vivimos y a través de sus intersticios nos desangramos simbólicamente, una vez despojados de todo lo humano que había en nosotros antes de la gran evasión que supuso el blanqueamiento del mal, el blanqueamiento o desdibujamiento de esa línea delgada que separa lo simbólico de lo real, nos encontramos exánimes, sin alma.

La anoréxica no tiene miedo a engordar como ella misma declara sino que sólo dispone de dos mecanismos para lidiar con la pulsión: la expulsión y la repulsión.

La histérica charcotiana se desmayaba para mostrarse y entregarse, la histérica postmoderna se disfraza para provocar espanto o aversión.

Despojada de su registro simbólico ¿como lidiar con el eterno conflicto femenino que supone la confrontación de la realidad con el deseo de ser atractiva?

En las neuróticas clásicas este conflicto se hallaba de alguna forma simbolizado, la histérica de antaño simplemente se especializaba en la seducción, la queja o la impotencia: mecanismos artísticos que la llevaban a un continuo despliegue de estrategias para asegurarse un publico “entregado”, algunas incluso lo conseguían, pero ahora nuestras histéricas ya no recurren a la seducción sino a la épica, ¿para qué gastar tiempo en seducir a nadie, si podemos simplemente pasar al acto y fornicar directamente con quien nos venga en gana?

Esta es la diferencia que existe entre la histeria clásica, una mujer seductora que prometía mucho y no daba nada de los desarrollos ultramodernos tipo “border-line”: mujeres que no prometen nada pero lo dan todo y que lo dan de entrada, sin condiciones si es que alguien osa.

Es el miedo el que provoca ambas conductas, el miedo a no resultar atractiva, a no dar la talla, a haber perdido por la edad la capacidad de seducir, pero mientras en el primer caso podemos observar cierta capacidad para simbolizar la decepción, el rechazo o la odiosa comparación con el resto de mujeres, en el segundo caso podemos ver como opera la repugnancia del vómito, la expulsión de todo valor simbólico, la negación de la naturaleza humana y la vuelta al automatismo o a la inhumanidad.

El vómito de las bulímicas es una forma de expulsión, de exorcismo mágico mediante el cual la mujer “expulsa” todo aquello de nocivo que encuentra dentro de sí, como un demonio encarnado en esos kilos de más , en esas cartucheras que imponen de inmediato una comparación con todas esas imágenes desprovistas de defectos que pululan por televisión. Lo nocivo no puede transformarse, no puede neutralizarse o compensarse con los valores porque han sido excluidos de lo simbólico y arrastrados hacia lo real y ya nadie cree en ellos, ni siquiera de forma laica, porque toda ética ha sido despresurizada y reconvertida en un menú desplegable de deseos a los que todo el mundo tiene derecho:

Derecho a la vida, derecho a elegir el sexo, derecho a elegir la orientación sexual, derechos diseminados por un poder que difunde hasta el paroxismo la idea que las fatalidades pueden cambiarse. ¿Cabe un mito más estúpido que decir que tenemos derecho a la vida?

La vida o la muerte no son derechos sino nuestro destino, una fatalidad o una maravilla, pero un destino ineluctable ante el que sólo cabe una posición: el acatamiento.

El culo y el puño

octubre 6, 2009

La ministra de Igualdad Bibiana Aido lo tiene claro.

Y ha optado por la “guerra de los sexos”. A pesar de la creciente y ominosa estadistica que cada dia nos golpea en los telediarios ella sigue erre que erre.

Y sigue pensando que la culpa de todo la tiene el machismo de los hombres.

Y cree que combatiendo las desigualdades entre los sexos el tema a la larga se resolverá como la crisis económica, es cuestión de resistir invocando un ideal demasiado lejano para poder ser cumplido.

Porque llevamos pocos años de cultura y millones de años de evolución y aqui precisamente lo dice: las mujeres van a lo que van y los hombres a tocar y salir, si pueden.

Cuanto me gustaria que la ministra Aido supiera algo de psicologia evolutiva y viera este video donde David Buss explica las razones por las que los hombres matan a sus parejas. eso que ella llama “machismo” es en realidad la esencia de los masculino y la fascinación por esos recursos masculinos la esencia de lo femenino.

David Buss es un psicólogo evolutivo cuya web está aqui y sobre cuya obra más conocida “La evolución del deseo” ya hablé en este post y de cuyas demostraciones descriptivas sobre la pregunta ¿qué quieren las mujeres de los hombres? o ¿qué quieren los hombres de las mujeres? ya hablé suficientemente para volver a reiterar las mismas ideas.

Lo cierto es que otras mujeres tambien claman por la igualdad, aunque algunas como Shakira opinan que la igualdad es el derecho a enseñar el culo y mostrarse casi desnuda en una jaula en plan loba. De manera que existen distintas versiones sobre la igualdad, algo de lo que ya me ocupé en este post.

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O bien atada con una cuerda.

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Son maneras aparentemente distintas de entender la liberación de la mujer.

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Pero hay algo que las une: ambas sostienen puntos de vista falsos sabiendo que lo son, una especie de prevaricación intelectual.

¿Puños en alto o negocios en Benidorm?

cruz

¿Señal de la cruz o Gran Lucro?

¿Izquierda o derecha?

¿Culos o puños?

Observen como entienden la ministra y la cantante la liberación de la mujer: distintos caminos, objetivos parecidos.

Nota, el video de la cantante no se puede embeber porque debe cobrar derechos de autor. Pero puede verse aqui.

El video de la Aido tampoco, pero aqui hay un programa de broma -con poca gracia- donde salen los ex-marxistas resucitando viejos gestos.

Saber y no saber

junio 27, 2008

El verbo “saber” es un curioso verbo que damos por sabido en cuanto lo leemos, como si supiéramos a qué se refiere ese infinitivo más allá de lo bien conocido. Sin embargo encierra multiples matices y acepciones, la más conocida de las cuales se refiere a otro infinitivo, “conocer”. Saber es conocer, tener un conocimiento o noticia de algo. Es la acepción corriente del verbo “saber” aunque para ser exactos saber es algo que va más allá de conocer algo y que a veces se confunde con poseer alguna habilidad especial, se sabe nadar del mismo modo en que se saben resolver integrales.

El verbo “saber” es pues polisémico.

Otra vuelta de tuerca: pero conocer se refiere más bien a un saber vulgar mientras que saber se refiere a un conocimiento profundo más cientifico por asi decir: el campesino conoce las señales del cielo y puede saber cuando lloverá , se trata de un conocimiento empírico que es algo distinto al conocimiento que tiene el meteorólogo. Podriamos decir que hay un saber próximo que desconoce sus razones y un saber que se sabe a si mismo.

Más vueltas de tuerca: Del mismo modo el verbo saber puede dejar de ser un verbo y transformarse en un sustantivo, entonces se transforma en algo que se posee y que va más allá de un conocimiento cualquiera, ese Saber se identifica con el Poder, con la soberanía o la sabiduría personales, frecuentemente se identifica con algo que señala hacia el carisma, la distinción o el ornato: un saber especial, algo que no es acumulativo como sucede en el experto sino algo que roza lo sobrenatural, lo incomprensible, algo que tiene que ver con la genialidad.

Tintoretto por ejemplo sabía pintar como está bien acreditado, si nos detenemos en contemplar este cuadro de Tintoretto conocido como “Susana y los viejos” podremos profundizar en las sutilidades del verbo saber. Y a plantearnos la antitesis de ese verbo que no siempre coincide con la ignorancia. A veces lo contrario de saber es saber de otra manera. A Hegel y su principio de contradicción habría que olvidarle para saber de otra manera. ¿Hay aun alguien que no tenga contradicciones?

En el cuadro podemos observar una escena mitológica, en este caso de la mitologia hebrea, una historia que nos viene narrada en el libro de Daniel. Podemos ver como Susana se encuentra en un jardin mirándose en un espejo, detras del espejo hay un seto y en sus bordes (ángulo inferior izquierdo y centro izquierdo) hay dos cabezas de viejos que contemplan la escena. El relato bíblico cuenta que Susana fue requerida sexualmente por este par de granujas que la amenazaron con denunciarla ante los jueces si no accedía a mantener trato carnal con ellos.

Es importante señalar que el castigo para una mujer que se muestra desnuda en la Biblia era la muerte, de manera que la denuncia de los viejos hay que tomársela muy en serio. Sin embargo Susana no accedió a las proposiciones ni cedió ante sus amenazas yendo a parar al tribunal donde es precisamente el profeta Daniel quien la defiende con esta frase “yo soy inocente de la sangre de esta mujer”.

El argumento de los viejos era desde luego falso pues declararon que habia habido por parte de Susana una provocación al mostrarseles desnuda, el argumento de la defensa de Susana es que no habia habido provocación puesto que ella no sabia que los viejos estaban observando la escena. Al final de la historia los viejos resultan condenados a muerte por falso testimonio.

Pero ¿hubiera habido provocación si Susana hubiera sabido que los viejos la espiaban? ¿El pecado estriba en la provocación o en la exhibición de la desnudez en sí?

Nótese como la culpabilidad o inocencia de Susana pende de un hilo: de si sabía o no sabía que los viejos andaban por alli.

En este post se encuentra la historia al completo.

Una de las cuestiones interesantes de este mito es que contiene dos mitos griegos empaquetados en él, por una parte el mito de Artemisa y por otro el mito de Narciso.

Artemisa tambien como Susana se iba al bosque desnuda con intención de bañarse y allí es observada por Acteon. El castigo por observar desnuda a una diosa es la muerte y Artemisa se las arregla para que Acteón -un cazador con jauría propia- sea devorado por sus propios perros que dejan de reconocerle cuando es transformado en ciervo. Asi el cazador deviene an cazado. Narciso del mismo modo que Susana se recrea en su propia imagen, se encuentra enamorado del amor más que del objeto que lo suscita y es por ello que rehuye el trato carnal con sátiros y ninfas a pesar de ser requerido constantemente por ellos. El castigo le es inflingido por la diosa Afrodita que no tolera que los humanos rechacen el placer sexual.

Susana- sin embargo- no es una diosa sino un mortal por lo que contemplarla desnuda no es un delito. El delito -segun la ley hebrea- es mostrarse desnuda y ese es el argumento que sostienen los viejos, mientras que Susana se defiende con el argumento “no sabia que la estaban observando”.

Otro de los vértices de interés de este cuento radica en la existencia del inconsciente.

¿Sabía o no sabía Susana que los viejos la miraban?

Eso es precisamente el inconsciente, la Spaltung original, la escisión entre aquello que se sabe y aquello que no se sabe o que se sabe de otra manera, puede observarse como es la polisemia del verbo saber lo que se encuentra dividido entre consciente e inconsciente, es como si el lenguaje fuera lo que divide al sujeto en dos partes, una que se conoce y se sabe con consciencia de saber (Susana conoce perfectamente las leyes hebreas y su castigo) y algo que no se sabe y de lo que -por tanto- no se es responsable- , en este caso no sabe que está siendo observada.

La pregunta sobre la inocencia o culpabilidad de Susana tiene mucho interés para los jueces que tienen que dictar sentencia en función de este acto de conocimiento. Aun hoy los jueces dictan justicia basándose en esa presunción que hoy se llama dolo, es decir la voluntad de hacer daño a través de un acto. Si Susana sabia o no sabia que los viejos estaban mirando tiene mucho interés juridico pero poco interés psicológico. Desde que sabemos que existe el inconsciente saber y no saber son la misma cosa porque Susana podia saber que estaba sola y simultáneamente saber en otro lugar que la estaban observando. Lo cierto es que si uno va desnudo por un jardin lo más probable es que acaben mirándole si alguien merodea por alli. Eso le sucedió a Susana y a Artemisa, unos espectadores las descubrieron, algo que no hubiera sucedido si se hubiera mirado en el espejo en su propia alcoba o si la diosa hubiera decidido bañarse en el Olimpo.

Estar desnudo es pues algo distinto a exhibirse desnudo. No es delito desnudarse, lo que la ley bíblica pone de manifiesto es que el delito está precisamente en la exhibición de la desnudez, claro que hoy esta historia nos parece banal, pues el desnudo ha dejado de ser un tabú. Asi y todo el desnudo sigue manteniendo relaciones y vinculos con lo sagrado y lo siniestro, notese por ejemplo esta fotografia de Steven Speliotis a medio camino entre el arte y la pornografia, es de observar como el deseo a veces debe asomarse a la pulsión para llenar el tanque de gasolina:

Un tabú es según Bataille una prohibición que se acata en nombre de lo sagrado, es decir en nombre de lo incognoscible, en este caso la ley de la Torá. Hay una ley que prohibe la desnudez y que se acata en nombre de la revelación o enseñanza de algun libro sagrado. Sin embargo el desnudo es fascinante para los hombres sobre todo el desnudo de la mujer, no voy a entretenerme a nombrar la gran cantidad de desnudos de todas las épocas que han guiado la mano de artistas y pintores, pero quiero señalar que Tintoretto pintó este cuadro en el Renacimiento, es decir en una época donde el desnudo era considerado un pecado infame de manera similar al entorno bíblico que le sirve de referencia. Es por eso que los pintores tomaron como pretexto temas mitológicos o religiosos para legitimar sus desnudos siempre mal vistos por los vigilantes del deseo.

El deseo humano es como un rio o mejor como un automovil, debe circular siempre en presencia de prohibiciones, circular por la derecha, detenerse en los semáforos en rojo, no sobrepasar determinada velocidad, ceder el paso a los que llegan por la derecha o no consumir alcohol durante la conducción. Estas prohibiciones forman parte de lo que conocemos como código de la circulación. Algunas de estas prohibiciones son arbitrarias y otras francamente ineficaces, algunas injustas según se mire, pero el deseo lleva su propio motor y es por eso que los seres humanos disponemos no solo de códigos juridicos y preceptos morales, religiosos o éticos sino tambien de un mecanismo que funciona de forma automática e inconsciente. A ese mecanismo le llamamos represión.

Hay algo en el deseo humano que ha de sacrificarse, algo en el placer individual qu resulta peligroso para la convivencia colectiva y ese algo tiene que ver con la sexualidad. Lo que se reprime es ese impulso que llamamos pulsión en castellano y trieb en alemán, otra palabra polisémica que nombra tanto el impulso (si es masculino) y el brote si es femenino.

Lo que brota en el cuadro de Tintoretto y en el deseo de Susana y en el de Artemisa es el deseo de mostrarse desnuda, esa es la pulsión que se encuentra reprimida y que apenas puede llegar a entreverse en la escena del jardín y el seto.

No existe pues la inocencia psicológicamente hablando de Susana, ella quiso mostrarse a la mirada de un otro, aunque en ese caso no pudo elegir sobre las consecuencias de la acción de los ancianos.

Y lo que eligió fue la transgresión, aquello que hacemos guiados por el deseo y que contiene un germén de subversión frente a aquellas prohibiciones que son efectivamente injustas.

Lo retro

junio 10, 2008

Un paradigma es un principio supra o metalógico de organización del pensamiento: un principio oculto que organiza y gobierna nuestra visión de las cosas sin que tengamos demasiada conciencia de ello, a veces adquirimos conciencia precisamente por la repetición del motivo, es por eso que en los sueños hay imagenes multiplicadas como también en el erotismo, clones iguales a uno mismo o al deseo.

Algo que coincide enteramente con eso que en términos vulgares llamamos el gusto.

Y a mi me gusta lo retro, es mi paradigma erótico, siento una especie de fascinación por ese tipo de estética y debe ser -Freud lo aseguraría- porque estas mujeres que aparecen en estas fotografias son las mujeres que espié durante mi infancia, en esos momentos y lugares donde los niños acceden como visitantes inocentes pero voyeurs. Y nada hay menos inocente que la mirada de un niño, ese perverso polimorfo que mira y desguaza a la mujer parcializándola en tetas, culos, zapatos y velos.

Pues son los velos los que separan el arte de la ginecología, de la pornografía, la exploración de lo evidente, más allá de la intimidad del dormitorio.

Pues la mirada de los hombres no quiere ver, no puede apresar toda la inmensidad de la mujer, y no quiere saber, esa es la esencia del erotismo, su cualidad de fechoría, de denegación, de saber sin saber.

Nada que ver con las chonis que ahora se llevan, esas tetas siliconadas, esos pubis quirúrgicos y despiojados, esa “profesionalidad fingida”, esas miradas vacuas a la cámara fingiendo ser el objeto del deseo de todos los hombres, ese puterío infantil.

Por el contrario estas señoras, pues señoras parecen mas que chonis, tienen el aspecto de amas de casa posando para un marido camionero, para un marine desaparecido en las selvas del Pacifico, para un obrero de la construcción.

Obsérvese como esta aun guarda la fotografia de su marido-soldado patrullando el dormitorio mientras ella se fotografia para él, una fotografia para aliviarse en el frente:

Su picardía ingenua las hace reconocibles e incluso domésticas, bordeando el fetiche superviviente en todos los deseos masculinos, las medias, el espejo que duplica la imagen y sobre todo los pechos.

Pues ellas se ofrecen al deseo de los hombres, antes y ahora, se ofrecen al Deseo.

Pechos en rebeldia y pechos multiplicados como en esta fotografía donde ellas parecen haber sustituido una reunión de vecinas para comprar Tuperwares por una sesión colectiva de porfía femenina. ¿Quién los tiene mas grandes?

Delicioso.

Se trata de pechos imperfectos pero precisamente por eso adorables y que contrastan con los pechos de la actualidad insertados siempre en un cuerpo demasiado escuálido para mantener erguido tanto volumen. El cuerpo de la mujer ha mutado desde estas modelos creibles hasta los cibercuerpos imposibles de nuestras chonis de turno. Es paradójico que las mujeres se operen el pecho añadiéndose volumenes cuando no comen lo suficiente para asegurarse una buena dosis de estrógenos, pues son los estrógenos los que hacen crecer los pechos, digo yo, como en esta modelo que amenaza con inundarnos de hormonas.

Esos pechos adorables de las mujeres de antes de mirada ingenua que tanto nos gustan a los hombres de ahora acostumbrados al sucedáneo.

No hay sexualidad perversa o normal sino que la sexualidad es en sí misma perversa, de lo contrario sólo alcanza el estatuto de un contrato mercantil o de lo obsceno que es otra cosa.

Las mujeres de Puccini

febrero 1, 2008

modigliani.gif

Será porque ha venido Modigliani -aquel moderno que pintaba como el Greco- a España o será por lo que tenga que ser pero hoy tengo la extraña necesidad de hablar de Puccini, el mecanismo asociativo es por lo de mujeriegos ambos, de manera que esta tarde he estado mirándome en youtube algunos fragmentos de sus óperas para elegir a tres de sus personajes femeninos: Tosca, Mimi (La bohéme) y Cio Cio San (Madame Buterfly).

puccinitosca.jpgLas tres comparten algo de la visión de Puccini acerca de la mujer y las tres a su manera son personajes sublimes, románticos y deliciosos en su humildad devocional (Mimi), su oscura celotipia victimaria (Tosca) o la ingenua Cio Cio San que lo hace sin condón con un cabo furriel y se queda preñada a la primera de cambio y espera “un di si vedremo” que el marinero vuelva y la haga su esposa, una especie de “tatuaje” concha piqueresco pero en aria operistica a la italiana, cosa de gondoleros napolitanos. Naturalmente todo termina en tragedia porque las personajes de Puccini no saben si son putas o santas pero lo que si sabemos es que la que no es tuberculosa es una suicida en potencia y la que no, es tonta y por eso se la folla Scarpia, el malo de todos los malos y que seguramente es el propio Puccini disfrazado de barítono que hasta fue tiroteado por un marido celoso y vengativo. Sólo los personajes masculinos de Puccini parecen saber que son unos canallas y actuan como tales engañando a las tias cuando las tias aun podian ser engañadas, ¡que tiempos!

En esta escena Mimi se presenta a Rodolfo que un momento antes ha hecho lo propio después de saber que Mimi, que en realidad se llama Lucía tiene efectivamente las manos frias, ella lo dice muy claro “Si mi chiamano Mimi” y flechazo.

Vale la pena ahora profundizar en la personalidad de esta Tosca que se debate entre unos ojos que no son los suyos, ojos pintados por su amante Cavaradossi, con quien Tosca no las tiene todas consigo por aquello de la codicia comparativa con una de sus modelos rubias de ojos azules.

Aqui esta este aria cumbre de la obra de Puccini, “Vissi d´arte

Y para terminar no podemos dejar de mirar al corazón de esta Cio Cio San que mantiene la esperanza contra tiempo y marea: el regresará si, pero casado y para robarle a su hijo.

Un bel di si vedremo“, pero ir para nada es tontería.

Personajes extremos como siempre pasa en la escena ¿alguien puede imaginarse una ópera de la vida cotidiana?, la opera es hiperbólica por definición y aunque no fue un invento de Puccini es un invento italiano. Un invento de Monteverdi que de paso que hacia bolos en sus ratos libres abrió el melón del Barroco o sea un genio, aunque un genio atormentado no tanto por las tias que se beneficiaba sino por la esposa que perdió y por eso escribió “Lasciatemi morire” la más bella declaración de amor despues de la muerte que se ha escrito, ese amor que atraviesa el objeto amoroso y va más allá, más allá de sí y de él.

lo-que-el-viento.jpgClaro que la ópera le debe más a Puccini que Puccini a la ópera porque ese si que era un maestro de la musica escénica, en su música se masca, se anticipa la tragedia, se adivina el desenlace, se cuece la pasión bien a fuego lento bien a brincos: su manejo de la cuerda contrapunteando la melodia y esos saltos temáticos engarzados cambiando el sentido de las agujas del reloj es sencillamente genial, rebosante de pasión, uno solo debe llorar oyendo a Puccini pues esa era la función de sus heroínas: hacernos saltar las lágrimas, pero no de pena sino de algo que está más allá de una emoción terrenal, más allá de la tristeza, más allá de la aflicción y más allá del libreto igual que en”Lo que el viento se llevó” aquella pelicula que es más que cine, un mito fundacional del cine, superación del folletín que lo antecedió que queda oscurecido y obsoleto.

Se trata de contemplar la belleza en estado puro y llorar, una música que llora en las tripas, desde ahi nos duele. Si hoy viviera Puccini se dedicaria a la publicidad y ganaria millones gracias al canon digital aunque hoy le resultaria más que dificil engañarlas, me refiero a ellas, que ya no pueden ser engañadas, sino andar metidas en devaneos por si mismas por asi decir.

Pero esa es otra ópera.

Las partes delicadas

enero 31, 2008

manosmagritte.jpg

Hay partes del cuerpo que aun siendo cuerpo parece como si quisieran ser independientes. Son esas partes colgantes, esos órganos prensiles como las manos, los pies o los genitales, esas partes prescindibles como el cabello o las uñas o esa especie de anexión cartilaginosa que es la nariz, un promontorio militar por asi decir.

narizmagritte.jpg

Nuestra relación con esas partes colgantes es bastante diferente a la que mantenemos con nuestro higado o nuestro riñón a los que sólo conocemos por referencias y con los que nos manejamos a una prudente distancia sabiendo que habitan en lo más profundo de nuestro cuerpo, alli en lo inaccesible.

piesmagritte.jpg

Pero los dedos y los genitales están dotados de una cierta autonomia, constituyen para el resto de nuestro cuerpo un hecho diferencial como aquel estatuto catalán que siempre reclamó Jordi Pujol, el fet diferencial. No es de extrañar que a veces nuestros propios dedos se nos antojen huespedes como en aquella pelicula llamada “La mano” que parecía actuar con voluntad homicida propia:la venganza. O que una intempestiva erección ponga a prueba no sólo las leyes de la gravedad sino tambien nuestra propia conceptualización acerca del autocontrol: la imprudencia.

¿Quien manda sobre mis dedos o sobre ese órgano volátil y caprichoso que es el pene?

El pene es una pequeña diferencia tal y como podemos ver en este cuadro de Delvaux, un hecho diferencial en el sentido más pujoliano de la palabra.

dawnovercity.jpg

Se trata de una escena onirica, un sueño que transcurre en un ágora neoclásica, una plaza donde circulan una especie de mujeres zombies en todas las direcciones del espacio: se trata de clones, de réplicas iguales a si mismas que se muestran y ofrecen desnudas a la mirada impasible del único hombre vestido que aparece en el sueño de frente.

¿Impasible a qué?

Naturalmente se trata de un sueño de impotencia. El desinterés del soñante ignorante de las mujeres clónicas representa la impotencia sexual que es algo que depende de un hecho diferencial. Una pequeña y sensible diferencia que aparece representada en esa figura de la izquierda que lleva el colgante en un contexto de in-diferencia y que de no ser por eso tanto nos recordaría a las mujeres clónicas que le circundan, de hecho puede pasar incluso desapercibido. Esas iguales a si mismas que desfilan por esa especie de pasarela ofreciendo sus encantos ante la indiferencia del soñante y la vulnerabilidad del hermafrodita dotado pero incapaz.

Por eso a veces los colgantes diferenciales se independizan del cuerpo a quien pertenecieron y sin dejar de ser cuerpo se convierten en entidades autónomas, en letra

manos.jpg

.

Y el cuerpo habla a través de ellas.

Cibersexo y cibercondrias

enero 3, 2008

¿Saben ustedes cual es la palabra mas buscada en Google?

Pues si, es esa: “sexo” y sus derivados, incluyendo cómo no “porno”.

En este blog que regento la palabra que atrae más visitantes es “Sharon Stone” porque hace algun tiempo publiqué un post que titulé “Imagen o idea” y donde ponía como ejemplo una parodia que había servido para hacer una pelicula politica entre Sharon Stone y Bernad Henri Levy a propósito de la imagen pública de ambos cara a unas supuestas elecciones. El caso es que muchos de mis lectores me encuentran persiguiendo aquella imagen sin bragas de la Stone en aquel vulgar bodrío llamado “Instinto básico”, supongo que casi todos se decepcionarán de no encontrar panorámicas de sin-bragas y si algunos argumentos sobre el asunto . Así son las cosas y quien no se conforma es porque no quiere, la gente quiere bragas y no ideas, las ideas sólo son buenas si venden bragas.

Después de la pornografía lo que más consulta el personal son las páginas sobre salud y asi cuando van al médico ya le llevan el informe de lo que quieren padecer. Yo por si acaso a mis pacientes siempre les pregunto ¿Y a usted qué diagnóstico le convendría?

Algunos se sienten perplejos ante mi pregunta pero lo cierto es que un poco más tarde me dan la razón porque es verdad que la gente tiene sus manías nosográficas y todos aceptan de buen grado algunos diagnósticos como la depresión (que es un item muy visitado) contrariamente a las simples somatizaciones que no tienen demasiados acólitos. Y ya lo decía Freud: que en definitiva todos nos negamos a creer que un dolorcillo, una contractura o un dolor de tripa pueda representarnos emocionalmente desde ese otro lado que llamamos inconsciente. La gente no se lo cree y por eso buscan en Internet: para cerciorarse de que lo suyo será otra cosa con otro nombre y por eso triunfan esas webs donde aseguran a los neuróticos cibernautas hipocondríacos que lo suyo no es de la mente sino del otro: del cuerpo. Uno siempre prefiere una enfermedad exótica aunque sea grave que aceptar que hizo algo mal y que el dolor es un tributo a la culpa, es un decir.
Y es que nadie quiere que le pongan la etiqueta de enfermo psiquiátrico porque eso tiene poco glamour, pero la “depre” y el “estrés” son asumibles para cualquier cibernauta que se precie.

secondlife2.jpg

Más interés que la psiquiatría despierta el cibersexo que es el sexo sin cópula, es decir sin tocarse, una especie de sexo de mentirijillas, un onanismo a la carta, eso sí limpio y seguro, ahora que estamos en tiempos del SIDA (nunca salimos de ellos) es un método, simple, casero y potente para manejarse en lo virtual y sin complejos, las tias buenas tienen además webcam y los tios feos recurren como siempre a la poesía tal y como Cyrano de Bergerac nos enseñó. El cuerpo siempre fue algo pesado y exponerlo provoca inhibiciones y complejos pero gracias a Internet, a los avatares y a espacios como éste, ya podemos ligar no a través de nuestro vulgar careto sino mediante ese avatar- forzudo que siempre quisimos ser. Lo malo es que hay que pagar para casi todo lo que es pecado, como siempre. Gratis alli sólo se puede elegir avatar, vestirlo (pero no desvestirlo) hablar, bailar o mandar besos, o sea que sólo lo recomiendo a los viciosos verdaderos. Es como la vida real pero pagando.

Y antes o después pasamos por la ciberfarmacia a comprar Viagras falsificados o por la ciberconsulta que es también pagando, todo antes de ir al médico, el personal lo que quiere es montárselo solo y en este caso: automedicarse como hacen todos los vergonzosos.

Para los vergonzosos profesionales, sin embargo, siempre existe el recurso al onanismo directo recurriendo, eso si, a estas vaginas que venden en latas con texturas asimilables. Todo muy ecológico y recomendable.

Y uno se pregunta cómo es posible que existan algunos sitios como este otro, que emiten pelis porno durante todo el dia y puedan sobrevivir por sí solos. Tiene que haber truco y seguramente el truco estará en las opciones cuando uno ya se ha aburrido de observar la mecánica coital y felátrica que exhiben sus actores y actrices pornoamateurs.

¿No lo adivinan? Son los mismos que venden las vaginas en lata.

Increible su inventiva.

Seguro que son españoles.

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