¿Sabias que las cerdas tienen el clítoris dentro de la vagina y que si se excitan paren mas cerditos?
¿Conoces los artilugios que usaron Masters y Johnson para sus investigaciones sobre respuesta sexual?
¿Sabes que los niños se masturban ya en periodo fetal?
¿Sabes que durante cierto tiempo se creyó en que el orgasmo de la mujer facilitaba la concepción?
¿Alfred Kinsey, uno de los investigadores mas celebrados en sexualidad humana medía la eyaculación de los hombres en la creencia que las eyaculaciones “largas” eran mas eficaces en la concepción.
Curiosidades que puedes ver en este divertidísimo video de Mary Roach, autora del libro con el sugerente titulo ” Follar”.
Por fuera parecemos simétricos, pero en realidad no lo somos ni por fuera ni por dentro, eso si, por dentro es más obvio. Tenemos un corazón en la parte izquierda, dos pulmones que no son exactamente iguales, uno con tres lóbulos otro con dos, tenemos un higado a la derecha y un bazo a la izquierda, dos riñones y hasta dos testiculos que no son tampoco iguales ni en tamaño ni en forma.
La asimetría es parte pues de nuestra esencia, de nuestra forma, somos seres quirales.
Pero lo más importante de nuestra asimetria procede de una parte concreta de nuestro cuerpo: el cerebro.
Se supone que la hominización tiene que ver con esta asimetría dado que la aparición del lenguaje tiene que ver con la especialización de nuestro cerebro izquierdo en el habla, del por qué las estructuras de Broca y Wernicke se instalaron en el hemisferio izquierdo no sabemos nada salvo algunas teorías sin confirmar y que aparecen en los videos relatados mas abajo y procedentes del programa “Redes”, donde el profesor Mc Manus, un experto en la lateralidad de nuestro cerebro nos cuenta algunas cosas sorprendentes.
Y que sirven quizá para aclarar por qué en nuestra especie existen los zurdos, una condición heredable de la que sabemos aun poco. ¿Por qué la evolución diseñó sujetos zurdos?
Y aun más: la lateralidad en nuestro cuerpo parece girar en tres ejes, es anisotrópica, es por eso que podemos ser zurdos de piernas pero no de manos, y más : podemos ser zurdos de oido pero no de manos.
Lo cierto es que entre otros simios la lateralidad y habilidad con las manos se reparte al 50%, asi se sabe que los gorilas son la mitad diestros y la otra mitad zurdos. ¿Por qué en nuestra especie sólo hay un 10% de zurdos?
Video 1.-
Video 2.-
Pero la cosa se agrava porque también las moléculas son zurdas o diestras, concretamente los aminoácidos son de izquierdas (levógiros) y los azucares dextrógiros (de derechas), de manera que todo parece indiciar que la asimetría tambien atañe al nivel molecular. Y más: para que sean activas estas moléculas han de estar en la posición que toca siendo inactivas en el estado especular.
Video 3.-
Video 4.-
Video 5.-
La zurdera es una condición heredable, si bien su transmisión no es sencilla -lease mendeliana- sabemos que hay un gen ( el LRRTM1) destinado a este fin, seguramente un derivado de algún gen fetal destinado a colocar el corazón en el costado izquierdo, pero no sabemos la función evolutiva de esta condición, ni sabemos qué ventajas aporta a los individuos ser zurdos. Sabemos sin enbargo de sus desventajas: al parecer la mortalidad es superior en los sujetos zurdos que en los diestros y probablemente entre los homosexuales está mas representada esta condición de zurdos. También la búsqueda de sensaciones ha sido reportada como endofenotipo caracteristico de este grupo de personas.
Se ha dicho que la zurdera seria una ventaja para la lucha, por el efecto sorpresa que podria causar en el contrincante o como desempeño eficaz en la caza en grupo. Sin embargo si esto fuera cierto no está claro por qué la evolución no hizo en los humanos el mismo trabajo que en los gorilas, mitad y mitad. Se han señalado otros mecanismos implicados, como la selección de baja frecuencia, algo que viene a decir que ciertos rasgos serian seleccionados un poco para que haya de todo, para cumplir con ese designio que llamamos diversidad y que por lo que sabemos parece ser el “propósito” de la evolución.
Lo cierto es que la asimetría -la lateralización- cerebral está relacionada con la aparición del lenguaje y que existen algunos peajes a esto que llamamos hominización, uno de ellos es la aparición de la esquizofrenia, otro mucho más neutral desde el punto de vista adaptativo podria ser la zurdera que tambien puede ser vista como una reserva cognitiva de nuevos talentos como postula Mc Manus.
Pero el misterio aun no ha sido desvelado del todo.
Muchas veces he resaltado la paradoja de que un mundo como el nuestro puedan suceder cosas tan incomprensibles como que nos sea posible mantener conversaciones de voz o imagen a cientos de miles de Km de distancia y seamos tan ineptos para haber ya encontrado un medicamento o alguna clase de tecnología para tratar y curar la esquizofrenia, el paludismo o el cáncer. No deja de ser sorprendente que hayamos sido capaces de encontrar soluciones para cosas tan dispares como viajar a la luna o a Marte, encontrar métodos de comunicación sin cables, y sin embargo que nuestro conocimiento de ciertas enfermedades nos resulte tan resbaladizo.
Tanto es asi, que los laboratorios farmacéuticos han tirado la toalla, no sólo por la presión ciudadana que han tenido que soportar a veces con y a veces sin razón sino sobre todo por la ausencia de hallazgos nuevos, es como si la investigación convencional hubiera tocado fondo: después de invertir ingentes cantidades de dinero en investigar en SNC (sistema nervioso central) todo parece indicar que las lineas de investigación destinadas a encontrar nuevas dianas terapéuticas para las enfermedades mentales o neurológicas severas han fracasado. Como muestra un botón: los farmacos antipsicóticos de los que disponemos hoy no aportan nada terapéuticamente hablando a los que usábamos hace 30 años, si bien se ha ganado en seguridad, se han minimizado los efectos secundarios y son mejor tolerados que los de antaño. Sin embargo no es suficiente, en todo el tiempo transcurrido desde que se empezó a usar el Largactil (clorpromazina) o el Tofranil (imipramina) ha pasado demasiado tiempo para no haber dado con alguna otra tecla que pudiera impulsar la investigación hacia otro lado. Seguimos anclados en las monoaminas cerebrales y en los receptores neuronales de las mismas, pero no es suficiente.
Si hiciéramos esta pregunta a algun profesional acreditado seguramente respondería que la razón de nuestra ignorancia hay que ir a buscarla en la complejidad de lo que andamos estudiando, el cerebro. Y es verdad que el cerebro es una de las “máquinas” más complejas que existen en el universo. Y es verdad también que le conocemos mucho mejor que hace 30 años, pero sigue sin explicarse la paradoja a la que me he referido anteriormente. Sabemos muy poco a efectos prácticos, si el objetivo es mejorar la salud de nuestros conciudadanos, sabemos menos del cerebro que los fabricantes de móviles sobre redes inalámbricas y tecnologia punta.
No es sólo por la compleijidad del asunto sino por dos cuestiones añadidas: el dinero y la fragmentación del saber. Ambos están unidos por una industria que privilegia la rivalidad en lugar de la cooperación. En algun otro lugar he dicho que ya sabemos lo suficiente, pero que nos falta un modelo firme sobre el que proyectar todo lo que se sabe. Y además necesitamos coordinar, integrar todo lo que sabemos desde un punto de vista multidisciplinar.
Es por eso que no es posible hoy hablar de un Human Brain Project sin contar con la NASA, sin contar con los fisicos del CERN, sin contar con los mismos neurocientíficos o sin contar con modelos matemáticos y potentes computadoras que sinteticen todo ese saber.
De eso va el “Proyecto cerebro humano” que recientemnte la Union Europea ha dotado con un buen puñado de dinero con una agenda a 10 años junto al proyecto del grafeno , el material del futuro.
Vale la pena oir/ver este video de TED donde Henry Markram nos lo explica bien sencillo, junto con las aplicaciones industriales y las oportunidades de negocio que pueden haber detrás de esta modelización cerebral que ya cuenta con cierta tradición en el Blue Brain Project, su antecesor.
Todo el mundo sabe que Noruega es uno de los paises más igualitarios del mundo. En él curiosamente se da la siguiente paradoja: a pesar de todas las politicas orientadas hacia la igualdad de géneros, los hombres y las mujeres no coinciden con sus intereses profesionaless y siguen habiendo más hombres ingenieros y más mujeres enfermeras.
Un programa de la televisión noruega sale a la calle para entrevistarse con distintos cientificos de todo el mundo con objeto de responder a esta pregunta que parece esconder una paradoja, puesto que lo que seria de esperar es que el igualitarismo educativo disolviera estas diferencias de intereses.
No es asi, lo interesante del documental es observar las dos posiciones entre los entrevistados, los que defienden que los géneros son constructos sociales y los que por el contrario defienden su causalidad biológica como resultado del proceso evolutivo.
Dejo al lector que sea él mismo el que encaje todas las piezas.
Maynard Smith es un genetista y biologo evolutivo inglés que entre otras cosas es conocido por haber llevado la teoria de los juegos al campo de la evolución.
Interesado en conocer las razones por las que las estrategias de cooperación habían sobrevivido a la deriva evolutiva a pesar de que los comportamientos egoístas dan premio evolutivo seguro, Maynard Smith llevó el conocido dilema del prisionero a entornos ancestrales para comprobar qué estrategias tenian premio y comprobar que, contrariamente a la intuición, estas estrategias no eran necesariamente las egoístas.
Siempre y cuando, claro está, existan varias tiradas, lo que se conoce con el nombre de dilema del prisionero reiterado. Las interacciones sociales entre individuos de nuestra especie suelen llevar este marchamo, es decir las interacciones con un miembro de nuestra especie no se dan una única vez sino que suelen repetirse, afortunadamente guardamos memoria de ellas.
En un post donde hablé del grooming (despiojamiento), una conducta social observable de cooperación o explotación ya me ocupé de desvelar como encajaban estas estrategias entre sí, a fin de resultar despiojado por un congénere, alli demostraba Smith que le mejor estrategia era el tit for tat, en castellano “toma y daca”.
Las estrategias posibles en la interacción social.-
La bonachona, siempre coopera aunque le traicionen
La vengativa, una vez le traicionaron y siempre traiciona.
La explotadora, nunca coopera pero acepta la cooperacion ajena.
La lunática, coopera o traiciona al azar.
Desconfiada, anticipa el engaño y traiciona al principio pero puede cooperar cuando confia.
El toma y daca, comienza cooperando pero luego solo coopera con quien coopera y traiciona a los traidores.
Despiojarse a solas es bastante difícil debido a que para el individuo es imposible llegar con sus propios medios a cada uno de los rincones donde los parásitos anidan y de hecho el despiojamiento ha sido quizá la primera interacción social entre individuos, mucho antes que el juego, el baile, la celebración o el coito consensuado. Una conducta que redundantemente no sirve tan sólo para asearse sino que también y secundariamente fortaleció los vínculos sociales, grupales, familiares y sexuales y acaso también las primeras discriminaciones entre individuos, que podríamos dividir en dos grandes grupos: los que siempre desparasitan (bondadosos) y los que nunca lo hacen aunque son desparasitados (tramposos). A los primeros les llamaremos altruistas y a los segundos egoístas, aunque la evolución llegó a compromisos de altruismo mutuo (Trivers,1971): despiojarse en parejas, una actividad que seguramente iniciaron las madres a partir del aseo de sus crías y una estrategia que ganó adeptos y por tanto posibilidades genéticas, desparramándose por la población como una estrategia poderosamente estable y que respondería a un sencillo programa como este:
(Si) yo te despiojo ahora
(Entonces) tu me despiojas después
Lo que abrió la puerta a una contraestrategia evolutiva simétrica: el engaño, es decir la estrategia de aquellos individuos egoístas que aceptan la desparasitación sin aceptar los costos de la misma (despiojar a su vez). Pero este tipo de engaños no pueden repetirse de nuevo con la misma pareja ya avisada, de modo que el individuo tramposo deberá buscarse para cada desparasitación una nueva pareja ingenua que le despioje primero y que luego se quede con las ganas de ser – a su vez – desparasitado. La razón por la que estos tramposos no han prevalecido en la mayoría de la población es que una vez descubiertos en sus intenciones la mayor parte de los individuos ya no invertirán esfuerzos en su despiojamiento, con una salvedad: aquellos bonachones que con independencia de la experiencia no aprenden de sus errores o son incapaces de negarse a despiojar a un necesitado.
El problema es que en una comunidad no pueden existir demasiados bonachones porque ejercerían un efecto poderoso de llamada frente a los tramposos, de modo que ambas poblaciones, bonachones y tramposos extremos están poco representados entre las comunidades de homínidos parasitados y por consecuencia en ese almacén de posibilidades génicas (Bateson 1979) que llamamos genoma. Una vez institucionalizado el engaño la contraestrategia siguiente es la anticipación del engaño que practican casi todo el resto de individuos, aun aquellos que practican el altruismo reciproco, pero las cosas tampoco son lo que parecen, porque siempre uno tiene que empezar a invertir esfuerzo el primero a la espera de que el otro no le traicione después, la lógica opera de parte de entender que el otro puede ser un traidor, de modo que lo natural es la estrategia desconfiada, es decir no empezar nunca el primero a despiojar a nadie y luego una vez encontrada una pareja en la que confiar aplicar el modelo “toma y daca”: yo te despiojo a cambio de que me despiojes.
Estas conductas están sometidas a autoregulación por oscilación critica, cada una de ellas precisa de las vecinas. En efecto, la desaparición de los individuos tramposos generaría una proliferación de individuos bonachones que a su vez serían explotados por los vengativos o los desconfiados que poco a poco irían haciéndose más numerosos, disminuyendo simétricamente las poblaciones de bonachones o emergiendo nuevas conductas similares a los explotadores egoístas extinguidos que cada vez dispondrían de herramientas de engaño más perfeccionadas, lo que provocaría a su vez la disminución de los vengativos o desconfiados peor equipados para la explotación que los genuinos egoístas.
Por otra parte la extinción de la población de bonachones tendría un efecto letal sobre la población de egoístas explotadores que por mutación deberían disponer de nuevas estrategias cada vez más sofisticadas de engaño para explotar a desconfiados o a los “toma y daca”. Ambas posibilidades indican que aquellas conductas destinadas al engaño o a la discriminación y anticipación de potenciales engaños se verían favorecidas por la selección, como así parece haber sucedido en nuestra especie.
La mejor estrategia.-
De donde se desprende que en términos de conseguir el propósito de lograr ser desparasitado (cuando el juego se juega más de una vez) la estrategia “toma y daca” es la que sale mayormente beneficiada. Curiosamente, el lunático puede esperar ser desparasitado cuando sus interacciones con los “toma y daca”, o los desconfiados vayan en la línea de cooperar, pero quedará sin desparasitar cuando se enfrente a estrategias egoístas o a sus propios compañeros lunáticos impredecibles.
La estrategia vengativa sale mal parada y sólo gana en su interacción con los bonachones, casi tan mal como los egoístas que dependen en exclusiva de la población de ingenuos para subsistir, sin embargo el bonachón que a primera vista pareciera el mayormente perjudicado en sus interacciones desparasitadoras puede esperar cooperación de los individuos “toma y daca”, de los desconfiados y de sus congéneres bonachones, constituyendo una estrategia con mayor puntuación evolutiva que las “tramposas o malvadas” es decir de los no cooperadores bien sea por egoísmo o rencor.
Y un consejo:
Coopera con quien coopera contigo o como decian los curas de cuando entonces: amor con amor se paga.
Cualquier cosa que nos una tiene un aire de sacralidad
Jonathan Haidt
La autotrascendencia es un rasgo de personalidad psicológicamente medible (test de Cloninger) y que puede definirse como el deseo o la sensación de pertenecer a algo más grande que uno mismo, a un Todo del que nosotros somos parte. El pensamiento común (profano) no suele dar lugar a este tipo de vivencias de pertenencia o filiación, pero a veces en determinadas situaciones tenemos acceso a ello, en aquel lado de más allá del espejo..
Usualmente este acceso es descrito con una sensación de júbilo o de éxtasis, de un sentimiento oceánico como decia Freud y que supone la dilución del Yo en un nosotros. Esta dimensión de nuestra personalidad es conocida con el nombre de espiritualidad y eso que se encuentra al otro lado de lo profano es conocido como “lo sagrado”.
Lo interesante de la formulación de Haidt es que considera que la autotrascendencia, a la que se puede llegar a través de drogas, la religión, experiencias grupales de tipo deportivo o aun en la guerra, sucede porque nuestro cerebro está diseñado para ponerse en modo “nosotros” (grupo) del mismo modo como puede trabajar en mode “Yo” que es como trabaja la mayor parte del tiempo. Naturalmente el mode “nosotros” apaga o amortigua el mode “yo” que es al parece lo que se encuentra en la base de estas experiencias místicas, espirituales o sagradas que evolucionaron en nuestro cerebro precisamente porque en algun lugar de la selección natural aparecieron como ventajosas para aquellos individuos que las adoptaron.
Pero es mejor que veaís el video de TED donde Haidt nos lo cuenta basándose en la teoria de la selección basada en el grupo de Wilson, de la que hablé aqui.
Bibliografía.-
Cloninger, C. R. (2000). Biology of personality dimensions. Current Opinions in Psychiatry, 13, 611-616.
De Robert Sapolsky ya hablé aqui en este post sobre monos enamorados, se trata de uno de los neurocientíficos que más saben sobre estrés.
En esta ocasión lo traigo aqui a través de dos videos de una conferencia pronunciada en “La ciudad de las ideas”,acerca de la muerte súbita del lactante, conocida por la muerte sin causa.
Lo cierto es que si hay una causa y en estas conferencias Sapolsky nos explica la relación entre estrés, tamaño del timo y muerte súbita. Algo que habia sido pasado por alto en los investigadores y los anatomistas que siempre contaban con un sesgo observacional: los cadáveres suelen pertenecer a pobres que por supuesto sufren más estrés y que por supuesto tienen glándulas del timo menores. De paso Sapolsky nos recuerda una siniestra historia acerca de cadáveres y facultades de medicina.
Sapolsky nos recuerda para concluir que los médicos tenemos que saber donde mirar y hacerlo más profundamente y más allá, no hay que conformarse nunca con lo que sabemos y dudar de nuestras certezas.
No cabe duda del éxito que la pornografía (tanto la gratuita como la de pago) ha tenido y tiene en Internet, tanto es así que según ciertas investigaciones es muy posible que los muchachos se inicien en esta actividad a partir de los 10 años y que esta actividad sea tan frecuente en hombres, por razones que más abajo explicaré.
Lo cierto es que hasta hoy no conocíamos nada de sus efectos sobre la salud psíquica, el rendimiento sexual y otras variables que interfieren en eso que llamamos salud sexual. Todos los argumentos que habia oido eran moralistas o bien procedían del feminismo pero no habia oido hablar de la neurociencia de la excitación sexual. Y de sus variantes según el género. Hasta que me topé con esta conferencia de Gary Wilson no tenia ni idea de que habia gente explorando esta relación entre el acceso fácil a la pornografía y el consumo de Viagra por ejemplo.
Parece ser que sí, pero esta vez los argumentos presentados me parecen más serios que aquellos que hablan de una adicción abstracta a Internet o a los videojuegos o una crítica -politica- a la cosificación de la mujer, argumentos para mí llenos de temor a lo nuevo (ciberfobia) cuando no de “moralina”. Del mismo modo estaré alerta a partir de hoy respecto a la influencia de los videojuegos como una de las variables que pueden intervenir en la violencia juvenil por su carácter bélico o violento.
Comience usted por ver este video, está en inglés y la traducción al español no es muy buena pero puede entenderse y que se titula “El gran experimento porno”.
Hay una razón por la que los chicos son mas vulnerables a la pornografía. La razón es que los chicos están más interesados por el sexo que las chicas. Los hombres se masturban más que las mujeres, rechazan menos ocasiones sexuales y están más motivados para el sexo casual (para una síntesis: Baumeister et al. 2001), especialmente con mujeres más jóvenes que ellos. Todo lo cual se traduce en que los chicos acumulan muchas más decepciones sexuales que las chicas, se encuentran subjetivamente más deprivados, recurren más al sexo mercantil, tienen más fantasias sexuales y tienen más temores relacionados con el rendimiento sexual.
Y consumen más pornografía.
La pregunta que tratan de responderse con estas investigaciones y que tratan de relacionar la pornografía con determinados sindromes psicológicos como la disfunción eréctil, es ésta: ¿Es perjudicial el consumo de pornografía para los chicos?
Es dificil contestar abiertamente a esta pregunta, pero algunos datos son interesantes de conocer: todas las adicciones humanas tienen algo en común, el uso de la via dopaminérgica de la recompensa (o refuerzo) tal y como aparce arriba en la figura cuyo centro de maniobra es el nucleo accumbens.
Es importante señalar ahora una cuestión: recompensa no equivale al placer sino que muchas veces se le opone. El cerebro busca la recompensa muchas veces por el método negativo (aversivo), para evitar el displacer. Las ganas de algo (craving) son muchas veces las ganas de desprenderse del malestar a través de aquello mismo que generó placer al principio de la adicción.
La relación que existe entre recompensa y placer es la misma que plantea el psicoanálisis con los conceptos de placer y goce.
No importa si desarrollamos una adicción a la cocaína o cualquier otra droga, la comida, el ejercicio fisico, el juego o la pornografía. Podemos hacernos adictos casi a cualquier cosa con independencia de que esa cosa sea una sustancia química, un acción motora o una conductua compleja. Y todas estas adicciones comparten una misma via química en nuestro cerebro, tienen el mismo soporte neurobiológico.
No importa si desarrollamos adicción a una actividad saludable (como el sexo o las carreras de fondo) como si se trata de drogas insaludables. En ultima instancia lo que se consigue es secuestrar recursos del cerebro que pasan a quedar inservibles para obtener placer de otra manera.
Lo que para Wilson explica que el uso de la pornografía entorpece las relaciones entre chicos y chicas mientras que el propio Zimbardo ha llamado a este fenómeno “el desfallecimiento de la masculinidad”.
La pornografía puede ser nefasta para un muchacho por varias razones:
No existe ninguna mujer real que pueda competir con esas actrices del porno.
No existe ningun hombre real que pueda competir con las prestaciones sexuales y tamaños de los actores del porno.
No requiere ningun tipo de esfuerzo por parte del muchacho.
Se puede consumir a la carta y consumir asimismo grandes recursos de tiempo que se sustraen a otras actividades.
En la pornografía no hay embarazos, ni enfermedades de trasmisión sexual, ni riesgo alguno en el sexo.
Las mujeres están siempre dispuestas como si se tratara de muñecas articuladas en torno al deseo del hombre.
Las mujeres siempre salen satisfechas.
Todo sucede en una pantalla, es decir en lo imaginario. Su soporte es la imagen y no equivale al consumo literario de la pornografía que en cualquier caso impone una disciplina de lectura y de decodificación.
La excitación que se consigue a través de la pornografia secuestra recursos de la realidad y el sujeto puede acabar prefiriendo esta actividad al sexo real que en cualquier caso siempre llevará las de perder con la experiencia imaginaria.
Una vez desarrollada la adicción, la conducta se mantiene por sí misma como si de una droga se tratara al haberse incendiado a causa de ese combustible que llamamos dopamina todas las vias de la saciedad.
Por ultimo y como conclusión, la adicción o la disponibilidad de pornografia de forma gratuita y accesible puede ser disfuncional para los chicos al sustraer recursos que debieran destinarse a encontrar y mantener una pareja estable, puede correlacionar a su vez con las dificultades sexuales y el miedo a la mujer real, al tiempo que las evidencias que se acumulan señalan hacia un soporte evolutivo biológico como sostén de estas preferencias: el mayor interés sexual de los varones asi como su fascinación por la variedad de contactos sexuales.
Y una recomendación sanitaria: devolved a vuestro cerebro su capacidad de estimularse solo.
Bibliografía.-
Baumeister, RF, Catanese, R, Vohs, KD. (2001) Is There a Gender Difference in Strength of Sex Drive? Theoretical Views, Conceptual Distinctions, and a Review of Relevant Evidence. Personality and Social Psychology Review. Vol. 5, No. 3, 242–273
Lo cierto es que la palabra evolución lleva a una cierta confusión: pareciera como si la evolución natural tuviera una meta final, un propósito. Lo mismo sucede cuando aplicamos la palabra evolución a cualquier otra cuestión, asi pensaba mientras leia este post sobre evolución de la moral.
El post en cuestión -que pertenece al blog El Caparazón- defiende una teoria “evolutiva” de la moral en el sentido de suponer que la moral humana tiene una teleología, es decir una dirección insoslayable. Se basa en la teoria de Kohlberg que es en cierta forma una aplicación wilberiana y que procede sin duda de la teoria conocida como “dinámica espiral” que se atribuye a Gebser y Beck. La citada teoría sostiene que la conciencia humana “avanza” saltando y superando una serie de fases -conocidas cada una de ellas por un color- y que arrastraran en su ascenso, una serie de memes de valores (v-memes) y de formas de pensamiento y otros patrones cognitivos y creenciales que peldaño a peldaño corren raudas a confluir en una especie de Nirvana donde supuestamente los humanos llegaremos a un consenso universal de amor y fraternidad, superando las rivalidades, los egoísmos, las guerras y las jerarquías.
Naturalmente esta idea aunque se llama “evolutiva” no tiene nada que ver la evolución.
La evolución no está presidida ni por una dirección, ni por una especie de voluntad que guíe a las especies hacia su “cénit evolutivo”. No hay una cúspide evolutiva, ni podemos afirmar que nosotros los europeos estemos más “evolucionados” que los africanos del Senegal, podemos decir que estamos más civilizados y disponemos de más recursos. Pero la civilidad o la opulencia nada tienen que ver ni con la evolución ni con el pensamiento evolucionista. Ni siquiera se nos permite pensar que estemos más evolucionados que el caracol o el calamar. De hecho nuestra especie no tiene siquiera el genoma más complejo.
La teleología es una doctrina de la causalidad que supone que si B es la causa de A es porque hay en B algo que la impulsa a ir hacia A. De modo que es la doctrina de las causas finales. Averiguar algo sobre la causa final de la existencia humana seria algo asi como suponer que existe un propósito especial por el que el hombre puebla la tierra, es como si hubiera alguna misión oculta que es necesario descifrar.
El pensamiento teleológico está en la base de la idea de Kolhberg de que la moral supone una carrera de obstáculos, una progresión que se imagina como una escalera de logros. Lo que nadie sabe es que sucedería al llegar al ultimo piso de esa escalada de logros, salvo imaginarnos una especie de paraíso ciudadano que más bien parece el anuncio de una utopía que extrae su fundamento de la observación de la evolución de patrones pasados y de ahi deduce ingenuamente -de la observación de los progresos- que lo que nos espera es mejor que lo que ya ha sucedido.
Para mi la mejor manera de explicar esta cuestión es referirme al tema de la limpieza.
No cabe duda de que las sociedades avanzadas somos más limpios (parecemos ser más limpios) que nuestros abuelos o que los pueblos depauperados de Africa. Y no cabe duda de que en parte este “avance” al menos en comodidad procede del hecho de que tenemos agua corriente en nuestras casas y tambien agua caliente.
¿Entonces tenemos agua caliente porque somos más limpios o somos más limpios porque tenemos agua caliente?
Lo cierto es que una vez nos hemos acostumbrado a ese avance del agua caliente nos resultaría dificil prescindir de ella e incluso podriamos sentirnos mal si un día no podemos ducharnos porque han cortado el agua o se ha estropeado el calentador. El calentador ha cambiado nuestras vidas.
No somos más limpios que nuestros abuelos sino que nos limpiamos más porque tenemos calentadores. Lo que ha cambiado -en nuestra subjetividad- es que hemos desarrollado una aversión por la suciedad que no tenian nuestros precursores, pero eso no significa que hayamos mudado nuestras emociones para “ser más limpios”. Lo que ha cambiado es nuestro medio ambiente y evidentemente eso crea un pseudo-telos, es decir un aparente propósito de limpieza que nos hace aparentar ser más limpios, como si hubieramos ganado un rasgo nuevo cuando en realidad todo sigue igual por dentro de nuestro cerebro. Que un nuevo Telos aparezca puede explicarse de forma muy sencilla: es como si ahora tuviéramos -como se dice vulgarmente- necesidades nuevas. La necesidad de ducharnos con una frecuencia superior a nuestros abuelos, cosa que hacemos impulsados por lo que se llama hábitos y costumbres.
Y a estos hábitos les llamamos buenos o saludables. Hay un consenso en que la gente limpia se ducha a diario (o casi) y que no es tolerable -socialmente hablando- que la gente ande por ahi descuidada, despeinada o sucia. ¿Es esto una evolución de la moral?
Para Kolhberg esta manía de ducharse seria una manifestación de la moral convencional, un escalón más arriba de las morales egoistas y guerreras de la moral preconvencional. Pues Kolhberg se imagina la evolución de la moral como una escalera de logros y no como adaptaciones al medio ambiente. Ducharse no es más moral que no hacerlo, simplemente vivimos rodeados de artefactos que facilitan esta cuestión y hacen de nuestra vida más comoda, y a salvo de la mugre, es decir más adaptada y coherente con nuestros logros.
Y pensaba todo esto mientras contemplaba absorto la versión de película de “Los Miserables”, el musical recién estrenado y mientras la veia pensaba en los temas que Victor Hugo abordó en su ya universal novela: muchas cuestiones de actualidad, el amor, la redención, el compromiso, la culpa, la libertad y sobre todo la cuestión social. Contemplando la película uno entiende aquello de la lógica de las revoluciones, incluso la mística de las revolucionarios, aquellos que morian de forma gratuita como esos héroes de la barricada que cantan “Red and Black”. La explicación sencilla: no tenían nada que perder y todo por ganar; la mayoría de las personas vivían sometidos a unas condiciones de vida extremas y una minoría de nobles, burgueses y clero atesoraban toda la riqueza dejando al pueblo al pie del hambre, la tuberculosis, la prostitución y la ignominia.
Ahora bien, desde el punto de vista moral lo que se plantea es ¿Eran los burgueses menos morales que el pueblo llano? ¿Quien era el bueno y el malo en esta pelicula?. Naturalmente uno tiene tendencia a identificarse con los débiles y comprende sus razones aun sabiendo que en Paris se han dado cita las mayores matanzas de la humanidad y no siempre por razones sociales sino fundamentalmente religiosas. Dicho de otro modo, tanto los que mataban en un bando como los que mataban en el otro eran igualmente inmorales si es que matar es un buen índice para medir la moralidad.
Matar es algo implícito en la naturaleza humana, algo que nos viene de serie pero intolerable socialmente; es, desde luego, una manera eficaz de liquidar a los que se nos oponen y sin embargo y aunque parezca lo contrario, cada vez matamos menos. Steven Pinker no es el único que lo ha dicho, pero las cifras cantan por sí mismas: el numero de homicidios disminuye desde que llevamos esa contaje estadístico. No hace mas que disminuir desde 1900 para acá. ¿Significa esto que somos más morales?
Significa que hemos encontrado formas más inteligentes de dirimir los conflictos, pues matar a alguien no deja de ser una solución poco inteligente y que no hace sino multiplicar las discordias. No cabe duda de que la prohibición del homicidio está calando profundamente en nuestra sociedad y que cada vez hay menos personas dispuestas a matar o dejarse matar y menos por las Ideas. Sin embargo la idea de la prohibición del asesinato parece modelar un campo nuevo, como si se tratara de un nuevo propósito social: el de dejar a los demás en paz y exigir que a su vez los demás nos dejen en paz a nosotros.
Las formas concretas no tienen un campo infinito de posibilidades y es por eso que un embrión de pollo no puede llegar a ser un lagarto. No se trata de un propósito de llegar a ser pollo por parte de los genes del pollo, sino de una restricción de las probabilidades de ser, un campo selectivo donde se manifestará, al desplegarse una vida de pollo. Algunos hablan de que nuestros genes en este sentido son teleológicos, pero yo prefiero hablar de un pseudo-telos, una posibilidad acotada de ser. Por la misma razón las sociedades no avanzan porque se hagan más morales sino porque encuentran nuevos órdenes de organización de las reglas que hagan a las sociedades más justas, libres, laboriosas y cooperativas.
Se trata en todo caso de un telos regulador, aunque arraigado en el caos y en cómo cada organismo puede desenvolverse creativamente en el caos (a su manera). Al final ese caos por ser creativo es potencia.
Y es por eso que no podemos predecir por donde circulará la moral y en cómo la conciencia humana se organizará en el futuro, pero lo que es seguro es que nosotros, los individuos somos capaces de definir las reglas que deberán controlar las conductas individuales y llegaremos a consensos que muy lentamente impondrán una nuevo comportamiento, hasta que lo nuevo haga irrupción y plantee nuevos enigmas que tendremos que abordar en consenso creativo.
Y estamos llegando a consensos irrenunciables, como aquellos de las barricadas.
No es posible ya renunciar al agua caliente.
De manera que no, la moral no evoluciona, sino que es la cultura humana, el vivir en grupo quienes cambian de idea respecto a lo tolerable o intolerable, según las novedades que presente nuestro entorno, pues lo moral no reside en el interior de nuestro cerebro sino en las redes, los nudos y vínculos que forjamos con los demás.
Nota liminar.-
Agradezco a Jose Carlos Aguirre sus aportes sobre el problema de la teleología, tan necesarios para entender algo de este post.
Es seguro que usted ha jugado alguna vez este juego:
Se trata de adivinar cual es el animal en que estoy pensando, usted puede hacer preguntas cuyas respuestas (si o no) delimitan el campo y van despejando la incertidumbre poco a poco y por tanto la posibilidad de acertar. De lo que se trata es de adivinar el animal con el menor número de preguntas. Asi:
1.-¿Es un vertebrado?
2.-¿Es un mamífero?
3.-¿Es un ave?
4.-¿Vuela?
Es un pingüino.
La primera pregunta es “si”, lo que descarta a los invertebrados y acota al 50% las posibilidades, ya sólo nos tenemos que preocupar de los que tienen columna vertebral.
La segunda pregunta es “no”, lo que deja el camino expedito a las aves y a los reptiles.
La pregunta tres “Si” ya acota un nuevo territorio de posibilidades, sabemos que es un ave.
La pregunta cuatro es decisiva, pues damos por sentado que todas las aves vuelan, y no tomamos el ejemplo de las gallinas o los pingüinos (que usan las alas para nadar). De manera que un “no” ya acota las posibilidades sólo a dos clases de especies.
La última ya no es una pregunta sino una afirmación. “Si”.
Con cuatro preguntas hemos acertado la adivinanza.
Y sucede por una cuestión: las preguntas reducían de mayor a menor (de lo universal a lo particular) el campo de elección que iba estrechándose hasta dar con la respuesta adecuada. Dicho de otro modo las preguntas estaban cargadas de intención y las respuestas estaban cargadas de información.
Información son noticias sobre la diferencia, y llamamos información a una comunicación que reduce las probabilidades de elección al 50%, entonces hablamos de un bit de información. Cada “si” o cada “no” contiene un bit. Un bit es la unidad de información que disminuye la incertidumbre en un 50%.
Un invento de Claude Shannon el padre de la teoría de la información.
Shannon era un ingeniero que estaba dedicado a investigar alguna forma de reducir los mensajes telegráficos a fin de que fueran legibles por un receptor y que resultaran lo más económicos posibles sin perder legibilidad. Un ejemplo de la codificación que propuso Shannon es lo que hoy entendemos como “enlaces cortos” de una web. Asi esta página tiene un titulo demasado largo http://carmesi.wordpress.com/2012/12/28/que-es-informacion/. Pero hay otra forma de llegar hasta aqui, es ésta: http://wp.me/p4oJn-1dV.
La segunda opción (vínculo corto) es tan eficaz como la otra, en el sentido de que los dos vínculos nos llevarían a la web pero como el lector podrá sospechar los dos vínculos difieren en una cuestión: el primero, es más largo pero contiene -de forma legible- más información que la segunda (que es una codificación arbitraria). A la hora de enviar un telegrama es preferible la segunda opción (que es más barata) pero pierde definición, es decir no hay manera de saber a qué se refiere si no no va acompañada de una etiqueta como ésta (pag carmesí).
Otro ejemplo, es algo que a mi me pasa continuamente, cuando estoy en mi despacho trabajando suelo atender llamadas de teléfono, a veces me dan un número y lo anoto en un pos-it. Lo que sucede es que casi nunca anoto a quien pertenece el teléfono. Pasan los dias y el pos-it con el número de telefono pierde definición y llega un día en que no se a quién pertenece. El número de teléfono es una buena buena información de una persona concreta, pero sin saber a quién pertenece, la información no informa de nada.
Lo que nos lleva a una cuestión fundamental descrita por Shannon. En la información hay que contar con dos cuestiones supletorias: el ruido (lo que no contiene ninguna información) y la redundancia (las repeticiones).
Ruido es todo aquello que no contiene novedad alguna. Imagine que le digo a mi vecino: “En nuestra calle hay una panaderia”. Nótese que esta información no aporta nada a mi vecino que vive aqui ya demasiados años para saber que hay una panaderia en nuestra calle. Ahora bien, si yo le dijera “han abierto una panaderia nueva en nuestra calle”, entonces esta frase si contiene información que quizá resulte una novedad para mi vecino, algo ha cambiado en nuestro entorno, eso es información. Pero hay otra manera de comunicar lo mismo (de forma analógica) y sería que me encontrara con mi vecino en el ascensor portando una barra de pan envuelto en el celofán de la nueva panaderia. Eso es información codificada.
Si usted está casado es seguro que ya sabe qué es la redundancia; esas cosas que su esposa repite cientos de veces, anécdotas, instrucciones, avisos, etc. No es baladí decir que en los discursos de las mujeres hay mucha mas redundancia que información codificada. Pero no es una critica al pensamiento femenino, pues más abajo verá el lector como la redundancia es necesaria para una buena transmision de información. El ejemplo más conocido o próximo es la música. ¿Alguien conoce alguna pieza que no se repita al menos una vez, algunos de sus tramos?
Supongamos que su mujer le dice ¿Te has cambiado los calcetines? Y usted contesta, no. Ella insiste ¿No quedamos en que te los cambiarias lunes y jueves (un suponer). Si, dice él. Pues hoy es jueves. ¡Cambiate los calcetines!, ordena cuando usted ya se ha vestido. Lo que ha sucedido es que a pesar de las repeticiones , las redundancias usted se ha olvidado. Le ha pasado como al teléfono anónimo del pos-it. Usted no puede utilizar la información simplemente porque no la recuerda.
Dicho de otro modo la redundancia sirve para evitar errores en la transmisión de la información y para evitar acoplamientos. Ninguna melodía podria ser recordada sin estribillos.
Las redundancias sirven para desambigüar los contenidos de la información, es asi como funcionan los buscadores tipo Google. Por ejemplo si usted pone en Google, “El detector de humos”, lo que le saldrá será publicidad de todos los fabricantes que se dedican a construir estos artefactos. Pero usted no está buscando dichos artilugios sino que quiere buscar “La teoria del detector de humos de Randolph Nesse” Es posible que asi y todo Google le devuelva una búsqueda poco precisa sobre este asunto, y usted deberá buscarlo en inglés, su idioma original pues en la traducción puede haberse perdido parte de su esencia.
Y es precisamente por esta razón que existen las repeticiones y las redundancias, para asegurar que no se pierde información como les sucede a las fotocopias, que con el tiempo pierden definición y legibilidad.
Y por otra razón: impedir los acoplamientos. Piense usted en la siguiente frase: “tengo un perro de raza boxer”. Es seguro que Shannon diria que a esa frase le sobran (para hacerlas mas económica) dos palabras, “perro” y “raza”. Con decir “Tengo un boxer” es suficiente. ¿Pero lo es?
Para evitar conflictos entre subrutinas es mejor agregar la palabra “perro”, pues “boxer” puede hacer referencia a una palabra inglesa que significa boxeador y a aquellos rebeldes sudafricanos que guerrearon contra los ingleses. En definitiva la emisión del mensaje puede llevar a acoplamientos con otras subrutinas o módulos incrustadas en la red principal.
El ADN es en realidad una doble hélice portadora de información, pero no sólo de información vive el hombre, sino también de la posibilidad de poderla utilizar.
Es por eso que el ADN contiene además de información, repeticiones (redundancias) duplicaciones (copia y pega) y ADN basura que no codifica nada y más allá de eso es interesante rescatar una idea de Dawkins en el sentido de que a veces los genes se comportan como planos y otras veces como recetas. Si usted disfruta en la cocina ya sabe que las recetas por muy precisas que sean nunca alcanzan el sabor original (que no puede comprimirse) y que una tortilla siempre acoge el estilo de quién la cocina.
Asi es la información genética, a veces determinista y a veces indeterminada, esperando su cocinero.
Bibliografía.-
Richard Dawkins. “El capellán del diablo: reflexiones sobre la esperanza, la mentira, la ciencia y el amor”. Gedisa 2003.