“Todo el mundo sabe que una mujer es algo más que una vagina, un culo o un par de tetas. Sin embargo es imposible negar que a mi lo que más me interesa de las mujeres son aquellos atributos”.
Eso fue lo que pensé después de leer este post titulado “La cosificación sexual de la mujer”, un texto que aborda el tema de la instrumentalización del cuerpo femenino por los medios de comunicación, el lector puede recurrir al post para ver ciertas imágenes donde según el autor queda demostrado que los medios de comunicación, la prensa y la publicidad cosifican a la mujer rebajándola a una simple recorte de tetas, culos y posiciones obscenas destinadas al consumo de voyeuristas masculinos que son los que en definitiva imponen esos gustos cosificadores a la prensa por aquello del machismo.
Lo cierto es que la mayor parte de esa prensa y esa publicidad va destinada al consumo de mujeres, lo mismo sucede con las famélicas chicas que pasean por las pasarelas, se trata de modelos de femineidad para las mujeres. Que yo sepa los hombres van al fútbol no a los desfiles de modelos y leen el As y no el Vogue. Del caso de Yodona (suplemento del mundo) ya hablé aqui. Y no voy a volver a hablar de esta siniestra contradicción de que las revistas o la publicidad destinada a mujeres son las que mas cosifican el cuerpo de la mujer, es curioso que nadie haya denunciado esta evidencia.
¿Es que ellas están contentas de verse cosificadas?
Lo cierto es que cosificar es transformar algo con vida en algo inanimado, un sujeto o individuo vivo en una cosa, un objeto. De manera que cosificar es un modo de funcionamiento del cerebro, aquel que descompone una totalidad y lo fragmenta en pequeños trozos a fin de poderlos entender, visualizar o estudiar mejor. Cosificar es reducir en partes mas simples. Cosificar es un proceso cognitivo que busca el detalle, averigua como funciona algo, lo detiene o lo para a fin de interesarse por sus mecanismos. Cosificar es un talento sistematizador que pertenece a un tipo de inteligencia fundamentalmente masculina. Y por fin cosificar es equivalente a lo que entendemos como fetichismo: la sustitución del todo por una parte, algo que se encuentra en la esencia de lo sagrado, lo religioso y nuestras primeras impresiones sobre Dios, o lo desconocido tal y como conté aqui.
El modo cognitivo opuesto a “cosificar” es el hipermentalismo, es decir la tendencia a construir narrativas interiores sobre las cosas. De modo que si los hombres cosificamos a las mujeres, las mujeres inventan novelones románticos sobre los hombres. Cada cual echa mano de su cerebro para representarse al otro, el hombre se representa a la mujer como fetiche y la mujer se representa al hombre como héroe romántico, una especie de Señor Grey que aunque practique el BDSM, no hay que olvidar que al final de todo, se casa, es rico y además tiene hijos con la supuesta sumisa que termina por conseguir todo lo que se propone.
De manera que si nosotros las cosificamos ellas nos convierten en literatura. En mala literatura emotivista.
Pero la cosa es un poco mas complicada porque ellas, también son capaces de pensar como un hombre y ellos tambien lo son de pensar como mujeres, es por eso que ellas son fetichistas invertidas y nosotros literatos de oido. No son fetichistas por si mismas, es decir no cosifican el cuerpo del hombre haciendolo trozos, sino que se ofrecen al deseo de aquel que quiere trocearlas en imagenes fetichistas. Pues son ellas en definitiva, las que se ponen medias, tacones, pechos de silicona y ornamentos destinados a mostrar su “encadenamiento” fetichista al deso-del-otro. Y ellos a su vez son literatos invertidos, no suelen construir relatos románticos pero son ideales para el porno y el whatsapp (porno improvisado). De hecho sólo los hombres tienen cierta imaginación para lo perverso por aquello de la cosificación, las mujeres por sí mismas ni improvisan jazz ni escriben literatura porno salvo si al final hay amor, casa e hijos. Y hasta aqui.
Y es que la biología está con nosotros para quedarse y las cosas son como son: ellos cosificadores es decir cerebros sistematizadores y algo autistas y ellas las empáticas o bien francamente histéricas que nos cuentan -les cuentan a otras mujeres- esas historias que todas quieren oir para seguir construyendo pretextos para divorciarse de sus maridos aburridos que ni siquiera, como Grey, les han dado un azote en las nalgas, jamás.
Lo cierto es que la palabra evolución lleva a una cierta confusión: pareciera como si la evolución natural tuviera una meta final, un propósito. Lo mismo sucede cuando aplicamos la palabra evolución a cualquier otra cuestión, asi pensaba mientras leia este post sobre evolución de la moral.
El post en cuestión -que pertenece al blog El Caparazón- defiende una teoria “evolutiva” de la moral en el sentido de suponer que la moral humana tiene una teleología, es decir una dirección insoslayable. Se basa en la teoria de Kohlberg que es en cierta forma una aplicación wilberiana y que procede sin duda de la teoria conocida como “dinámica espiral” que se atribuye a Gebser y Beck. La citada teoría sostiene que la conciencia humana “avanza” saltando y superando una serie de fases -conocidas cada una de ellas por un color- y que arrastraran en su ascenso, una serie de memes de valores (v-memes) y de formas de pensamiento y otros patrones cognitivos y creenciales que peldaño a peldaño corren raudas a confluir en una especie de Nirvana donde supuestamente los humanos llegaremos a un consenso universal de amor y fraternidad, superando las rivalidades, los egoísmos, las guerras y las jerarquías.
Naturalmente esta idea aunque se llama “evolutiva” no tiene nada que ver la evolución.
La evolución no está presidida ni por una dirección, ni por una especie de voluntad que guíe a las especies hacia su “cénit evolutivo”. No hay una cúspide evolutiva, ni podemos afirmar que nosotros los europeos estemos más “evolucionados” que los africanos del Senegal, podemos decir que estamos más civilizados y disponemos de más recursos. Pero la civilidad o la opulencia nada tienen que ver ni con la evolución ni con el pensamiento evolucionista. Ni siquiera se nos permite pensar que estemos más evolucionados que el caracol o el calamar. De hecho nuestra especie no tiene siquiera el genoma más complejo.
La teleología es una doctrina de la causalidad que supone que si B es la causa de A es porque hay en B algo que la impulsa a ir hacia A. De modo que es la doctrina de las causas finales. Averiguar algo sobre la causa final de la existencia humana seria algo asi como suponer que existe un propósito especial por el que el hombre puebla la tierra, es como si hubiera alguna misión oculta que es necesario descifrar.
El pensamiento teleológico está en la base de la idea de Kolhberg de que la moral supone una carrera de obstáculos, una progresión que se imagina como una escalera de logros. Lo que nadie sabe es que sucedería al llegar al ultimo piso de esa escalada de logros, salvo imaginarnos una especie de paraíso ciudadano que más bien parece el anuncio de una utopía que extrae su fundamento de la observación de la evolución de patrones pasados y de ahi deduce ingenuamente -de la observación de los progresos- que lo que nos espera es mejor que lo que ya ha sucedido.
Para mi la mejor manera de explicar esta cuestión es referirme al tema de la limpieza.
No cabe duda de que las sociedades avanzadas somos más limpios (parecemos ser más limpios) que nuestros abuelos o que los pueblos depauperados de Africa. Y no cabe duda de que en parte este “avance” al menos en comodidad procede del hecho de que tenemos agua corriente en nuestras casas y tambien agua caliente.
¿Entonces tenemos agua caliente porque somos más limpios o somos más limpios porque tenemos agua caliente?
Lo cierto es que una vez nos hemos acostumbrado a ese avance del agua caliente nos resultaría dificil prescindir de ella e incluso podriamos sentirnos mal si un día no podemos ducharnos porque han cortado el agua o se ha estropeado el calentador. El calentador ha cambiado nuestras vidas.
No somos más limpios que nuestros abuelos sino que nos limpiamos más porque tenemos calentadores. Lo que ha cambiado -en nuestra subjetividad- es que hemos desarrollado una aversión por la suciedad que no tenian nuestros precursores, pero eso no significa que hayamos mudado nuestras emociones para “ser más limpios”. Lo que ha cambiado es nuestro medio ambiente y evidentemente eso crea un pseudo-telos, es decir un aparente propósito de limpieza que nos hace aparentar ser más limpios, como si hubieramos ganado un rasgo nuevo cuando en realidad todo sigue igual por dentro de nuestro cerebro. Que un nuevo Telos aparezca puede explicarse de forma muy sencilla: es como si ahora tuviéramos -como se dice vulgarmente- necesidades nuevas. La necesidad de ducharnos con una frecuencia superior a nuestros abuelos, cosa que hacemos impulsados por lo que se llama hábitos y costumbres.
Y a estos hábitos les llamamos buenos o saludables. Hay un consenso en que la gente limpia se ducha a diario (o casi) y que no es tolerable -socialmente hablando- que la gente ande por ahi descuidada, despeinada o sucia. ¿Es esto una evolución de la moral?
Para Kolhberg esta manía de ducharse seria una manifestación de la moral convencional, un escalón más arriba de las morales egoistas y guerreras de la moral preconvencional. Pues Kolhberg se imagina la evolución de la moral como una escalera de logros y no como adaptaciones al medio ambiente. Ducharse no es más moral que no hacerlo, simplemente vivimos rodeados de artefactos que facilitan esta cuestión y hacen de nuestra vida más comoda, y a salvo de la mugre, es decir más adaptada y coherente con nuestros logros.
Y pensaba todo esto mientras contemplaba absorto la versión de película de “Los Miserables”, el musical recién estrenado y mientras la veia pensaba en los temas que Victor Hugo abordó en su ya universal novela: muchas cuestiones de actualidad, el amor, la redención, el compromiso, la culpa, la libertad y sobre todo la cuestión social. Contemplando la película uno entiende aquello de la lógica de las revoluciones, incluso la mística de las revolucionarios, aquellos que morian de forma gratuita como esos héroes de la barricada que cantan “Red and Black”. La explicación sencilla: no tenían nada que perder y todo por ganar; la mayoría de las personas vivían sometidos a unas condiciones de vida extremas y una minoría de nobles, burgueses y clero atesoraban toda la riqueza dejando al pueblo al pie del hambre, la tuberculosis, la prostitución y la ignominia.
Ahora bien, desde el punto de vista moral lo que se plantea es ¿Eran los burgueses menos morales que el pueblo llano? ¿Quien era el bueno y el malo en esta pelicula?. Naturalmente uno tiene tendencia a identificarse con los débiles y comprende sus razones aun sabiendo que en Paris se han dado cita las mayores matanzas de la humanidad y no siempre por razones sociales sino fundamentalmente religiosas. Dicho de otro modo, tanto los que mataban en un bando como los que mataban en el otro eran igualmente inmorales si es que matar es un buen índice para medir la moralidad.
Matar es algo implícito en la naturaleza humana, algo que nos viene de serie pero intolerable socialmente; es, desde luego, una manera eficaz de liquidar a los que se nos oponen y sin embargo y aunque parezca lo contrario, cada vez matamos menos. Steven Pinker no es el único que lo ha dicho, pero las cifras cantan por sí mismas: el numero de homicidios disminuye desde que llevamos esa contaje estadístico. No hace mas que disminuir desde 1900 para acá. ¿Significa esto que somos más morales?
Significa que hemos encontrado formas más inteligentes de dirimir los conflictos, pues matar a alguien no deja de ser una solución poco inteligente y que no hace sino multiplicar las discordias. No cabe duda de que la prohibición del homicidio está calando profundamente en nuestra sociedad y que cada vez hay menos personas dispuestas a matar o dejarse matar y menos por las Ideas. Sin embargo la idea de la prohibición del asesinato parece modelar un campo nuevo, como si se tratara de un nuevo propósito social: el de dejar a los demás en paz y exigir que a su vez los demás nos dejen en paz a nosotros.
Las formas concretas no tienen un campo infinito de posibilidades y es por eso que un embrión de pollo no puede llegar a ser un lagarto. No se trata de un propósito de llegar a ser pollo por parte de los genes del pollo, sino de una restricción de las probabilidades de ser, un campo selectivo donde se manifestará, al desplegarse una vida de pollo. Algunos hablan de que nuestros genes en este sentido son teleológicos, pero yo prefiero hablar de un pseudo-telos, una posibilidad acotada de ser. Por la misma razón las sociedades no avanzan porque se hagan más morales sino porque encuentran nuevos órdenes de organización de las reglas que hagan a las sociedades más justas, libres, laboriosas y cooperativas.
Se trata en todo caso de un telos regulador, aunque arraigado en el caos y en cómo cada organismo puede desenvolverse creativamente en el caos (a su manera). Al final ese caos por ser creativo es potencia.
Y es por eso que no podemos predecir por donde circulará la moral y en cómo la conciencia humana se organizará en el futuro, pero lo que es seguro es que nosotros, los individuos somos capaces de definir las reglas que deberán controlar las conductas individuales y llegaremos a consensos que muy lentamente impondrán una nuevo comportamiento, hasta que lo nuevo haga irrupción y plantee nuevos enigmas que tendremos que abordar en consenso creativo.
Y estamos llegando a consensos irrenunciables, como aquellos de las barricadas.
No es posible ya renunciar al agua caliente.
De manera que no, la moral no evoluciona, sino que es la cultura humana, el vivir en grupo quienes cambian de idea respecto a lo tolerable o intolerable, según las novedades que presente nuestro entorno, pues lo moral no reside en el interior de nuestro cerebro sino en las redes, los nudos y vínculos que forjamos con los demás.
Nota liminar.-
Agradezco a Jose Carlos Aguirre sus aportes sobre el problema de la teleología, tan necesarios para entender algo de este post.
La palabra “atractivo” es seguramente muy intuitiva pero muy poco objetiva; significa que para cada persona puede resultar atractivo un rasgo y ser indiferente a otros y lo peor: para cada persona el concepto de “atractivo” es distinto. Sin embargo no debemos concluir que todo puede ser atractivo o que todo puede ser indiferente. En todo proceso azaroso se esconden ciertos patrones y es por eso que planteo esta encuesta.
Se trata de conseguir un suficiente número de respuestas (que pueden ser múltiples) a fin de observar la verdad estadistica, es decir aquello que significativamente consideramos como atractivo en el otro sexo. La primera de esta encuesta va dirigida a los hombres a fin de averiguar qué es lo que considearn atractivo, la segunda es para mujeres y tratará de averiguar que es lo que ellas consideran atractivo en ellos.
El lector observará que las respuestas son diferentes. No se trata de un capricho sino de una selección de respuestas que proceden de investigaciones sesudas realizadas con anterioridad y que vienen a demostrar que lo que las mujeres consideran atractivo y lo que los hombres consideramos atractivo en las mujeres son rasgos bien diferentes.
Agradezco a todos los que colaboren en esta investigación su participación. Si obtengo una número suficiente de respuestas (una N suficientemente significativa) os devolveré el favor a través de un post sobre conclusiones.
Antonio Salieri fue un músico que tuvo la mala pata de ser contemporáneo y coetáneo de Wolgang Amadeus Mozart uno de los grandes genios de la historia de la música lo que hizo que su paso por su mundo y de la historia no estuviera a la altura de su mérito. Su música, siendo interesante ni ocupó ni ocupará nunca un lugar entre los grandes debido a la excepcionalidad de su entorno musical; tuvo que convivir y competir con Mozart al que admiraba y según algunas versiones envidiaba. Salieri fue en esta perspectiva un mediocre y por eso aqui en esta pelicula aparece gritando ya enloquecido por su fracaso sobre la necesidad de que los mediocres del mundo se unan contra los genios.
“Mediocres del mundo yo os absuelvo”
Pero en realidad Salieri se equivocaba: en ese partido de mayorias -que incluye a todos los mediocres del mundo y donde él mismo militaba debido a su envidia de Amadeus- está insertada la mayor parte de la humanidad y los que necesitan de alguna forma ayuda son precisamente, las minorías, los genios que han de convivir con los sabotajes, desprecios y persecuciones que proceden en gran parte de esos hombres mediocres.
Jose Ingenieros fue un pensador argentino que vivió a caballo del siglo XIX y del siglo XX, fue psiquiatra pero si ha pasado a la historia de las ideas es acaso por su obra “El hombre mediocre” que es en realidad una husserliana fenomenología del espíritu o una obra filosófica moderna sobre la naturaleza humana. Para Ingenieros la evolución de la conciencia humana es gradual y donde hay gradualidad es posible predecir que habrá mayorias entorno al punto medio, es decir es predecible que la mayor parte de nuestros coetáneos sean hombres mediocres y que haya una pequeña parte de personas “cuasi simios” y otra minoria de lo que Ingenieros llama “hombres virtuosos”. La distancia entre el “cuasi simio” y el hombre virtuoso es siempre mayor que del simio al “cuasi simio” evolutivamente hablando.
Los hombres virtuosos serian aquellos que son capaces de construir ideales e imaginar contextos abstractos o expresar conceptos complejos imposibles al acceso de un hombre mediocre: un ejemplo de esta capacidad de construir ideales es el invento desiderativo de la igualdad, una abstracción que se muestra equivoca y enmarañada tal y como conté en este post sobre la libertad y en este otro sobre la igualdad.
La idea que defendí alli era que tanto la libertad como la igualdad son abstracciones , es decir intangibles, es por eso que:
De la igualdad sólo podemos percibir su falta, es decir la desigualdad. Más abajo volveré sobre el comportamiento esquivo de esta definición.
Los mediocres serian algo asi -en la terminologia de Dennet- como criaturas skinnerianas- prontas a a reaccionar frente a ciertos aprendizajes condicionados a través de arcos reflejos o bucles simples tipo estimulo-respuesta pero incapaces de imaginar y aun menos de llevar a cabo ninguna mejora colectiva de relieve, algo que al parecer no contradice la elección de buenas oportunidades para sí mismos. Los hombres mediocres están perfectamente adaptados a la supervivencia y al medraje pues son animales de horda que saben obtener prebendas y ventajas en su acceso a la manada. Pugnan por el centro de la misma y siempre encuentran refugio en aquellos lugares más cómodos y seguros a diferencia de los periféricos que suelen estar ocupados por los genios y los “cuasi simios” que muchas veces comparten destino en las sociedades donde la mediocridad es el estandarte de las mayorias bienpensantes.
Los mediocres carecen de personalidad y de subjetividad, carecen de imaginación y de ideales o valores y representan a una proporción cercana a un 70% de la población mundial, atrapados en el meme azul de Wilber dirigen bancos y empresas, gobiernos y finanzas, puestos de mando en el ejército y en la administración: son los ganadores del sistema en esta deriva evolutiva que la conciencia humana libra contra sí misma. Y es lo lógico por una razón de calado neurocientífico: las áreas de nuestro cerebro implicadas en el reconocimiento de errores son las mismas que se encuentran implicadas en la disidencia. Significa que cada vez que pensamos de forma diferente a nuestro entorno nuestro cerebro nos dicta al oido la palabra “Error”, y por si esto fuera poco, nuestro entorno nos devuelve amplificada la idea “Error, error, rectifica muchacho”.
Pensar de forma distinta a como piensan los demás tiene castigo neuronal y social mientras que adherirse a lo que piensan los demás tiene premio, es por eso que tenemos miedo a la disidencia y que nos tomamos mucho tiempo antes de definir qué pensamos sobre esto o lo otro, no queremos quedarnos solos con nuestras opiniones y ser calificados de locos, exóticos o rebeldes.
La disidencia es pues peligrosa pero además: contiene pocas ventajas individuales para quien la lleva a la práctica.
Sin embargo sabemos que la humanidad debe sus avances a pequeñas o grandes disidencias, a personas distintas que han osado (y a veces han pagado con su vida) el apartarse de la norma de su tiempo. No se conoce ningún avance que proceda de esas personas mediocres a las que antes me he referido, ninguno. El mediocre no inventa, ni sueña, ni imagina, ni se atreve a disentir, pues el mediocre carece de subjetividad y no es siquiera consciente de que sigue a la manada, es muy probable que crea que la manada le sigue a él.
Se me ocurrió todo esto mientras miraba este video de mi amigo Andrés Schuchsny platicando sobre la desigualdad aqui en TED Rosario o aqui en este post donde se pregunta si es la conformidad la causa de la desigualdad.
Se pregunta Andrés sobre las razones de la desigualdad. Pero naturalmente para mirarla más de cerca la aisla y practica un cierto reduccionismo. No se refiere Andrés a la evidente desigualdad entre Mozart y Salieri sino a las desigualdades económicas, geográficas, alimentarias o de oportunidades que existen el mundo. Al parecer damos por buenas las desigualdades en belleza, altura, peso, raza, idioma, color de la piel, conocimiento o sabiduria, en prestaciones deportivas o en genialidad. No nos importa que haya Mozarts -incluso los deseamos- pero nos parece intolerable que exista hambre en el mundo. Hay por asi decir desigualdades (diferencias) buenas y desigualdades malas. Y lo que me pregunto es: ¿Es posible preservar una desigualdad mientras tratamos de combatir o eliminar a la otra? o ¿Es legitimo que algunas desigualdades nos parezcan razonables mientras otras nos parecen inaceptables?
Naturalmente Schuschny no es un hombre mediocre, sino un sabio, un hombre virtuoso que se plantea problemas éticos e imagina y propone soluciones y reflexiones para amortiguar al menos la hecatombe. El problema es que los hombres mediocres que son la mayoria del mundo no se lo plantean, ese es el problema de fondo. La humanidad no ha madurado aun lo suficiente para alcanzar la suficiente masa critica para presentar nauseas frente a ciertas desigualdades.
Una de las explicaciones que suele darse al problema de la desigualdad procede de la tradición marxista: si existe la pobreza es porque la riqueza se acumula en manos de unos que explotan a los otros, asi los ricos siempre son más ricos mientras que los explotados cada vez son más. ¿La solución?, muy clara: arrebatar el poder a los ricos, limitar sus ganancias o redistribuir las cargas sociales tal y como proponen los regimenes socialdemócratas.
Pero yo no soy marxista y no lo soy porque creo que el origen de la desigualdad no está en las personas concretas sino en la desigualdad misma: en la tendencia de los sistemas hacia la bifurcación y la diferenciación.
Una de las ideas de Ingenieros que más me gustó en la lectura del libro más arriba mencionado, es una idea muy moderna que fue formulada en un tiempo donde nadie sabía una palabra del comportamiento de los sistemas abiertos. Robert May, uno de los cientificos que más saben sobre el comportamiento de poblaciones e impulsor de la ecologia como disciplina nació en 1936, 11 años después de que muriera el propio Ingenieros. Plantea Ingenieros que si ese 10 % de la población mundial que representa a los hombres virtuosos se reunieran en un conclave para tomar decisiones -pongamos por caso- sobre la desigualdad o la pobreza- de alli no saldrian más que propuestas impersonales o estupideces. Dice Ingenieros que el denominador común de los genios es su estupidez. O dicho de otra manera un supuesto gobierno mundial de hombres virtuosos no tendria más exito que el que tienen los políticos de turno cuando se reunen para arreglar cualquier desaguisado a escala mundial.
La idea fundamental es: una sumatoria de mentes geniales no da como resultado una propuesta genial sino todo lo contrario
Todo parece indicar que la desigualdad se comporta de una manera bastante distinta a como nos la imaginamos, al menos esa desigualdad buena que llamamos genio o talento y nada nos impide pensar que la otra, la mala se comporte de forma diferente. Todo parece indicar que la genialidad se disuelve o oscurece en presencia de otras genialidades similares. Es lógico pues entonces deja de ser diferencia y se convierte en homogeneidad y lo similar es similar tanto en el genio como en el hombre mediocre. El genio solo puede operar en soledad, en conectividad transversal o en la toma de decisiones descentralizadas, diferenciándose de la masa común de congéneres mediocres, es ahi donde brilla y obtiene su legitimación como tal. Sin Salieri no habria Mozarts, pero una vez nacido Mozart, por favor, no le obligueis a hacer oposiciones.
La desigualdad tiene un enorme horror a los consensos, a los concilios y sobre todo a todo aquello que pretenda organizarla o domesticarla. La desigualdad tiene horror a que la institucionalicen. El consenso es conservador y mediocre, el disenso es revolucionario. Lo que hace avanzar el mundo es la desigualdad.
Y es por eso que ahora que estamos viviendo en España una revuelta ciudadana de lo más simpática la peor opción seria montar un partido politico. Si tienes una buena idea huye de la politica. Hay que estar en politica pero para desmontar el régimen de poder de los partidos politicos y crear uno nuevo seria en este caso una contraditio in terminis.
De modo que a veces tratando de arreglar algo lo empeoramos, eso es lo que suele suceder cuando enfrentamos uno de esos problemas enmarañados como la participación politica o la desigualdad, ¿entonces qué hacer?.
Schuschny propone una formula para resolver la cuestión: propone añadir a la ecuación la “fraternidad” de tal modo que:
Libertad+fraternidad=Igualdad
Schuschny sabe que libertad y igualdad se encuentran permanentemente en tensión y que es necesario añadir algo a esa ecuación aunque yo creo que la Igualdad sólo puede alcanzarse mediante la privación total de la libertad, se trataria de una igualdad por defecto, la que ya conocemos en los regimenes totalitarios que deja sin resolver el tema de la desigualdad ¿Desaparecen las desigualdades en los regimenes igualitarios? El lector podrá comprender la paradoja que se encierra en esta pregunta ¿Que sucede con las desigualdades buenas?
Lo mejor seria llegar a un diagnóstico más práctico del asunto y estudiar el comportamiento de las desigualdades desde otra óptica. Por ejemplo ¿qué sucede con el dinero, con nuestros ahorros? ¿Por qué los ahorros nos producen intereses? ¿Por que esos intereses son más abundantes que un negocio productivo?¿Por qué es mejor tener el dinero en el Banco que arriesgarlo en algo innovador?
Lo dice la Biblia: “que al que más tiene siempre se le añadirá algo y al que menos tiene se verá sustraido o despojado”. Parece que hay algo en la desigualdad que opera como un imán frente a la propia desigualdad y que nuestros esfuerzos por limitar esta desigualdad provocan a su vez más desigualdad.
Lo que me lleva a plantear una solución provisional al asunto: ¿Y si en vez de luchar contra las desigualdades ponemos a las desigualdades a trabajar por el colectivo humano? ¿Y si usáramos la desigualdad para conseguir un bien común más allá del beneficio personal?
Recientemente me invitaron a una cena de conmemoración de una de esas “collas” de fiesta que abundan en el paisaje valenciano. La novedad es que habia un espectáculo posterior a la cena y que el espectáculo era la actuación de un travesti, concretamente de la chica karamelo a la que yo no habia visto nunca aunque si habia participado alguna vez en ese tipo de espectáculos que suelen darse en las despedidas de soltero.
Naturalmente que conocia de la existencia de travestis tanto en el plano profesional como en el personal y siempre me habian fascinado por su teatralidad rozando el esperpento, la hipérbole o la hiperrealidad y lo que yo interpretaba como tendencia al simulacro, al simulacro de qué cosa es una mujer.
La chica karamelo pues era una anécdota más en esa clase de conocimientos que se adquieren por la via del espectáculo y he decir que no me defraudó y que me divertí muchísimo con su actuación a pesar de que los chistes, los guiños, las canciones en play back y los comentarios-monólogos podrian ser vistos como zafios, vulgares y con ese tinte de misoginia que preside el imaginario de los homosexuales. Comentarios sobre genitales y sobre limpieza de los mismos, chistes sobre ginecólogos, pomadas, vagynesiles, chupadas y coitos anales pero sobre todo por una critica mordaz sobre la femineidad y sus prácticas sexuales y sociales.
Mientras le oía pensaba en tres cosas.
1.-La primera es esta pregunta: ¿cómo es posible que la karamelo me resultara más femenina que todas las mujeres juntas que habia alli? ¿Cual era el secreto?
2.-La segunda cuestión que me planteaba mientras veia su actuación era ésta ¿que nos hace tanta gracia de los travestis? ¿Como pueden soportar las mujeres tanta critica a su esencia y a la vez reirse?
3.- ¿Qué es la femineidad? ¿Cómo es posible que un hombre pueda saber más de lo femenino que las mujeres?
Y es asi que me puse a pensar sobre este concepto de qué cosa es una mujer y qué es eso que llamamos femineidad.
Lo cierto es que todo el mundo sabe qué es una mujer, al menos sabemos identificarla por aquello del dimorfismo: las mujeres tienen cuerpos distintos a los hombres -cada vez menos-, son más pequeñas, tienen una distribución distinta de la grasa, tienen pechos (o tetas), y son genitalmente distintas a nosotros, tienen una voz mas aguda y tienen menor masa muscular y fuerza que los hombres, tienen rasgos caracteriales que las definen y tienen más gusto por hablar, expresarse y compartir. De manera que todos nosotros sabemos quién es una mujer, sabemos distinguirla o reconocerla pero ¿sabemos qué es una mujer?
Lo cierto es que los travestis juegan con esa incertidumbre a través del disfraz y algunos de ellos se instalan en esa identidad más alla de lo íntimo o lo puntual (transformismo). ¿Pues cómo saber si hay o no una mujer bajo un vestido, una apariencia de mujer? De hecho es por eso que nos reimos tanto con ellos pues sabemos que son hombres disfrazados de mujeres. Esa es la gracia, pues mientras nuestro cerebro percibe su “femineidad” nuestra mente sabe que es un hombre, una disonancia trágica que se resuelve a través de la risa.
Y es trágica porque pone a prueba nuestro concepto monolítico de la identidad. Para la mayor parte de nosotros o se es un hombre o se es una mujer, no caben identidades intermedias, pero esta idea no solo es falsa sino que es puesta en cuarentena en el teatro y en el arte donde el travestismo y la ambigüedad ocupan desde la antigúedad un lugar de honor en los temas universales de la escena o de las artes plásticas.
Los travestis como los cómicos son necesarios en una sociedad y sirven para criticarla y para desenmascarar sus falsedades; para demostrarnos que no tenemos ni idea de qué es una mujer, sabemos reconocerla pero cuando alguien se disfraza de ellas y nos enseña sus atributos idealizados, hormonados o quirúrgicos caemos en la cuenta de que vivimos continuamente en una ilusión, un simulacro consensuado. En realidad, de no saber de antemano si la karamelo era un hombre o una mujer podríamos caer en el engaño y tomar como mujer lo que no es sino un simulacro de mujer, algo que nos hace plantearnos a los hombres si no seremos en el fondo homosexuales con la consiguiente inquietud. Y a las mujeres si no serán en el fondo unas monjas moralistas.
Lo cierto es que resulta imposible definir qué es la femineidad y qué es la masculinidad más allá del reconocimiento de ciertos atributos perceptibles que nos son conocidos desde nuestra primera infancia, pero es obvio que la suma de todos esos atributos por sí mismos no constituyen una totalidad sino una abstracción, una categoría (femineidad o masculinidad) pues la Totalidad carece de existencia real, todas las mujeres de la Tierra juntas no representarían una Totalidad llamada Femineidad pues la suma de todas las totalidades-parte no constituye una Totalidad que precisaria de otra Totalidad para ser definida. Lo que existen son totalidades-partes es decir holones.
Lo que quiero decir es que existen en todos y cada uno de nosotros copias de patrones de qué es un hombre y qué es una mujer formando parte de nuestra identidad con distintos niveles de resolución. Y es obvio que los travestis son hombres que presentan una copia femenina que no es una copia cualquiera (como nos sucede a la mayoria de nosotros) sino una copia preferente en su sistema autoreferencial es decir formando parte de su identidad.
Se trata de un bucle gödeliano, autoreferente que constituye su Yo. Son mujeres a la vez que saben que son hombres y son portadores de una de esas paradojas en las que no podemos afirmar ni su veracidad ni su falsedad.
Ahora bien ¿es esto posible? ¿puede darse esta contradicción en un ser humano?
Diria que es inevitable pues somos entidades autoreferentes, un trozo de materia que se piensa a sí misma y cuyos andamiajes son otros holones plagiados de nuestro sistema parental o social. A la vez que es tambien imposible definir la femineidad. Pertenecemos a una especie que se especializó en construir simbolos y además llegados a un cierto nivel de complejidad esos mismos simbolos construyen otros simbolos de manera que estamos apresados en una especie de jaula metafísica que nos permite plantearnos la pregunta filosófica de fondo ¿qué es una mujer? a la vez que somos incapaces de responderla sin añadir, a la vez, ciertos bucles de nuestra procedencia que sin saberlo transforman el significado.
Con lo que no conseguimos sino una regresión infinita de significados. Cuanto más completa es nuestra definición más incoherente resulta como dice el principio de Gödel.
Y lo cierto es que cuando hacemos esto lo que hacemos en realidad en desfigurar las respuestas y construir nuevos patrones que nos alejan del centro de la cuestión. No sabemos qué es una mujer solo podemos afirmar si nos gustan o no nos gustan.
La femineidad (o la masculinidad) es un invento individual, algo simbólico que cada uno construye con los hilos de sus experiencias, recuerdos pero tambien estereotipias y consensos, una captura icónica de bucles, un trabajo de mimesis y un trabajo de poiesis y a veces un trasplante o modelado del deseo de otro.
Y a mi me gustó la Karamelo, dotada de ternura, simpatía, gracia y atributos femeninos hiperbólicos a pesar de saber que es un hombre.
Pero sigo sin saber qué es una mujer y no me siento por eso decepcionado pues la vida se hizo para ser vivida y no para ser explicada.
2ª Ley de Traver.-
Si me gusta una mujer no es porque me gusten las mujeres sino porque esa me gusta incluso si no cumple con la ley de Traver.
Igor Stravinsky es algo así como el Picasso de la música, el ángel anunciador de la modernidad y con ella la ruptura con todas las convenciones clásicas y todos sus rastros canónicos, lo que es lo mismo que decir que Stravinsky trató de romper con aquello que de una forma consensuada se consideraba bello hasta aquel momento, Stravinsky introdujo un reseteo de nuestra memoria musical y dejó espacio libre en nuestro disco duro para lo nuevo. Antes de él Schoemberg habia pretendido deconstruir la tonalidad, pero Stravinsky se mantuvo firme en su idea de investigar sobre lo desconocido, sobre lo imprevisible -sin abandonar sus trucos para explorar varias tonalidades o incluso la bitonalidad total en una obra como en Petruska- pero a diferencia de Schoemberg se centró en investigar sobre patrones nuevos, tanto ritmicos, como melódicos y armónicos.
Cuando estrenó en Paris (1913) su “Consagración de la primavera” se montó tal escándalo en el teatro que la policia hubo de intervenir para evitar que los desórdenes llegaran a mayores, parecia como si la Consagración hubiera provocado una especie de psicosis colectiva, la gente gritaba, se levantaba de sus asientos e incluso intentaron agredirse unos a otros. “La consagración” les habia vuelto locos, ¿pero por qué? ¿Como es posible que la escucha de una sinfonía provocara tal tormenta de emociones?
No es de extrañar que la música convoque emociones puesto que esa es su función: la música es sobre cualquier otra forma de expresión artistica la que recluta una mayor parte de sentimientos descascarillados, es decir desprovistos de cualquier patrón cognitivo adherido. La música es la gran abstracta, no significa nada pero es capaz de convocar cualquier emoción sin que sea predecible qué va a ocurrir ni qué sentimiento va a convocar en este o aquel individuo. Lo que sucedió el dia del estreno de la Consagración, en un público culto y acostumbrado a la belleza canónica de la expresión musical fue una especie de rebelión de los cerebros que se manifestó en una asonada contra el teatro, los bailarines y el propio compositor que asistió en primera fila al motín, -inmutable- sabiendo que lo que estaba sucediendo es que había acertado con la fórmula de sobreescritura de patrones artísticos en los cerebros de sus contemporáneos.
Desde entonces hasta ahora nuestros cerebros se han acostumbrado a cierto tipo de patrones y “la Consagración” ya no nos parece simple ruido tal y como habia sucedido en su primera audición, lo que ha sucedido desde entonces hasta ahora tiene que ver con la plasticidad de nuestro cerebro: nos hemos acostumbrado a ciertas armonías, a ciertos ritmos y a ciertas cadencias suspensivas (de suspense) en las orquestaciones. Nos parece bello lo que hasta entonces era enervante.
Como ejemplo de como nuestro oido fue adaptándose más y más a los nuevos sonidos de la modernidad podemos contemplar la obra maestra de dibujos animados -dirigida a un publco infantil- de Walt Disney “Fantasía” que precisamente toma la parte inicial de “la Consagración” y los “augurios” con su obstinato de cuerda. Nótese como la música surge como cuchillos de acordes disonantes y como a nuestro parecer la armonía de esa obra sinfónica ya no nos provoca tanto rechazo como provocó en su estreno. Hemos encontrado cierto patrón y con él apreciamos su belleza.
Lo que Stravinsky se planteó fue el por qué ciertos acordes (consonantes) nos parecian bellos mientras otros (los disonantes) nos parecian feos. Pensó como un neurocientífico y cayó en la cuenta de que no existía ninguna razón por la que un acorde mayor nos pareciera redondo mientras uno de séptima mayor nos pareciera algo inacabado o abierto. Lo cierto es que nuestro cerebro no sólo se dedica a guardar patrones sobre lo conocido sino que adelanta predicciones sobre lo que va a oir, es por eso que cuando una composición vuelve a la tónica y despues de darse ciertos paseos y disgresiones sentimos la tranquilización de lo predecible pero lo predecible resulta, a su vez, bastante aburrido, es por eso que la expresión musical ha buscado siempre la originalidad.
La originalidad implicita en cualquier forma de arte con mayúsculas implica una cierta suspensión de lo predecible. Es verdad que la musica pivota siempre sobre un patrón que se graba en la memoria a través de ciertas repeticiones y que sin ese eje federador todo parece incomprensible, pero los compositores – al menos los compositores de la modernidad- se aplicaron en hacernos cambiar nuestra opinión sobre lo que era bello o feo. Una sexta mayor no tiene porque ser menos bella que un acorde de tercera mayor, se trata de acostumbrarse a esa secuencia. Luego viene el discurso musical, las variaciones y las disgresiones, pero al final el oyente descansa cuando ha logrado predecir cuando la melodía volverá a su cauce original, es por eso que los finales suelen coincidir con la tónica dando lugar a una sensación de acabado, de redondez y plenitud.
Pero Stravinsky pretendió todo lo contrario: jugar con la incertidumbre, que el oyente no supiera lo que iba a suceder a continuación. Esta sensación provoca dolor e incertidumbre que era para Stravinsky la esencia de la música. Jugando con esa incertidumbre sin saberlo Stravinsky jugueteó con nuestra experiencia cerebral más íntima y nos sustrajo el placer asociado a la música conocida y predecible sustituyéndolo por un sufrimiento inespecifico que fue sin duda el que provocó el alzamiento del público el dia del estreno de “la Consagración”.
El que fue sadismo inicial de Stravinsky para borrar de nuestro cerebro la mania de encontrar satisfacción en lo predecible se ha convertido hoy en algo ingenuo o al menos neutral, ya nadie se sentiría impelido por la fuerza de los extraños y cambiantes ritmos de “la Consagración” ni nadie se sentiria aludido o molesto por sus extrañas melodias sobreinscitas en distintos tempos. Hemos aprendido oyendo música nueva y nuestro cerebro ha aprendido a encontrar patrones alli donde nuestros antepasados sólo encontraban ruido.
Encontrar orden en el caos, esa parece ser la función de la música que de alguna forma pone de manifiesto que nuestra mente es de alguna forma infinita en su capacidad de encontrar simbolos, patrones y sentido a lo nuevo.
Y por eso el arte es necesario, sin él enloqueceriamos pues es gracias a él que podemos construir sentidos nuevos a realidades diversas, cambiantes y mudables. Y los construimos sin necesidad de demostraciones ni consensos.
Yo oí por primera vez “la Consagración” en 1982 y llegué a Stravinsky buscando los origenes estéticos de un grupo de rock sinfónico que me gustaba mucho en aquel entonces: me refiero a King Crimson, que presta su titulo a este blog. Para que ustedes puedan comparar “la Consagración” con su influencia en la musica moderna, les dejo aqui una actuación en directo del Rey Carmesi jugueteando con las lenguas de las alondras. Nótese el obstinato de las cuerdas y las apoyaturas de guitarra de Robert Fripp que aparecen como cuchilladas al estilo de Stravinsky y notese tambien la atmósfera mágica, onirica, quizá hiperrealista de esta improvisación casi sinfónica.
Un poco más conocida y comercial por aquello de la predictibilidad es esta “Red” del mismo grupo donde puede oirse a Stravinsky con sus explosiones y obstinatos
Bibliografia.-
Jonah Lherer: “Proust y la neurociencia”. Paidós. Madrid. 2010.
A principios del siglo XX los cientificos estaban convencidos de que el mundo podia ser descrito en términos de una perfecta maquinaria, engranajes predecibles y leyes de causa-efecto universales. Los tiempos modernos sirvieron de modelo a Charles Chaplin para su comedia del mismo titulo donde se dedica a ridiculizar tal idea y sus nefasta consecuencias sobre el empleo que la industrialización provocó en el proletariado.
Poco a poco fueron surgiendo investigadores que fueron poniendo la idea de un orden mecánico universal en tela de juicio. El determinismo newtoniano se batió en retirada (aunque no sin prestar resistencia) ante las evidencias de los procesos no lineales donde la causalidad parecía haberse puesto del revés dando lugar a conceptos como caos, no-linealidad, caos determinista, impredictibilidad, bifurcaciones, estructuras disipativas, desorden, autoorganización, retroalimentación, etc.
Cuelgo esta serie de 7 videos donde se exploran con rigor divulgativo todas estas cuestiones siguiendo un cierto orden histórico.
La idea que puede extraerse del visionado de este interesante reportaje es que las matemáticas pueden servir para algo que está mas allá de si mismas si contamos con la retroalimentación (la reentrada). Cualquier sistema con reentrada se transforma en un generador autoorganizado de orden y caos sin intervención externa aun partiendo de reglas muy sencillas y descritas por ecuaciones que aunque parecen inmutables y planas someten al sistema a un cambio que es además impredecible.
El universo es precisamente eso, un latido de patrones generadores de otros patrones algunos de los cuales son matrices de matrices como sucede con la fórmula de Mandelbrot que genera de forma recursiva formas infinitas y autosimilares al original.
Recientemente “La Nodriza de las hadas” se desplazó a Australia para entrevistar al Tilonorrinco o pájaro jardinero, una curiosa ave que se dedica a adornar el hall de su cubiculo y al que se le han adscrito capacidades artisticas sin par en la escala animal y quizá por eso algunos naturalistas le adjudican el apellido de arquitecto de la naturaleza. En este post pueden leer ustedes sus habilidades artisticas. Obsérvese la enramada de flores, orquídeas y conchas marinas de distintos coloridos que adornan su madriguera.
Nuestros reporteros tardaron cierto tiempo en dar con Sam el pajaro jardinero y lograr entrevistarlo, su intención era que las declaraciones de Sam pudieran ilustrar la idea de selección sexual, una forma de seleccion natural que complementa a la conocida selección darwiniana que siempre privilegia al mas fuerte y los genes que han demostrado mayor eficacia adaptativa y que es la manera mas conocida de selección. Pero en algunas especies las hembras tambien han querido dar su última palabra aportando sus peculiares gustos a la hora de emparejarse, asi entre las aves está bastante extendida la idea de que los machos han de demostrar alguna capacidad o habilidad antes de obtener los favores de la hembra que es en cualquier caso la que dará la ultima palabra al macho pretendiente.
Cual no seria nuestra sorpresa al encontranos con estas declaraciones de Sam:
LNH.- Segun usted de dónde procede esa manía suya de adornar los umbrales de las madrigueras?
Sam.-Siempre he sentido la necesidad de expresarme, de sacar lo que llevo dentro.
LNH.- ¿Pero no es más cierto que en su especie las hembras eligen a los machos mas artísticos?
Sam.- No tiene nada que ver, quien piense que me dedico a construir enramadas para ligar es que no sabe nada de arte.
LNH.- Pero lo cierto es que esa tendencia artística tiene su premio…
Sam.- No sabe usted la faena que da encontrar los materiales y combinar esos colores pero una vez que empiezas ya no puedes parar. Ser artista no se elige es algo que ha de hacerse obligadamente, hay algo que pugna por salir de mi cerebro y que debe ser comunicado a otros.
LNH.- Entonces su intención no es puramente ornamental sino demostrativa, usted precisa mostrar sus habilidades a los demás.
Sam.- Cuando veo algo bello me lo quiero llevar a casa para contemplarlo, pero luego la combinación de elementos es algo que me incumbre a mi personalmente, lo hago para mi deleite básicamente y no tanto para deleite de los demás. Me gusta que sepan que aprecio la belleza , pero la disfruto en soledad.
LNH.- ¿En soledad? ¿Y entonces porque deposita esos materiales en el umbral de los nidos donde habitan ciertas compañeras?
Sam.- Me gusta que alguien aprecie mi obra y las hembras siempre resultan un mejor publico.
No existe mejor reportaje a pie de campo para entender la distancia que existe entre causa remota y causa próxima de las que hablé en este post. Como el lector podrá reconocer la distancia entre las razones que uno encuentra para justificar sus acciones (lo que uno dice de por qué hace las cosas) se encuentra bastante alejada de las razones en que tal conducta evolucionó.
Y no cabe ninguna duda de que el gusto decorativo y artistico de los tilonorrincos procede de la selección sexual que las hembras de la especie impusieron como peaje a los machos diga lo que diga Sam.
En “The mating mind” (mentes emparejadas) un psicologo evolutivo llamado Geoffrey Miller plantea una explicación evolucionista respecto al arte y logra convencernos a través de sus argumentos que de lo que se trata en cualquier caso es de impresionar a las hembras. Miller sostiene queel impulso a la creación artistica es una táctica de apareamiento: una forma de marketing del propio cerebro y más allá de eso de los propios genes.
Asegura Miller que la virtuosidad artistica acumula un enorme potencial de estatus debido a que es rara, está distribuida de forma desigual, es exigente desde la perspectiva neuronal, es dificil de simular y se aprecia universalmente (Steven Pinker). En otras palabras los artistas tienen tanto atractivo sexual como los guapos o los poderosos.
Lo que hacen las hembras de los tilonorrincos es valorar y comparar aquellas enramadas de bayas, hojas y cortezas y elegir la mas bella, eligiendo de paso al original autor de la misma.
La moraleja que extrajo LNH de esta entrevista es que hay que atender más a lo que hacemos y muy poco a lo que decimos, pues el tilonorrinco miente como un bellaco cuando habla de si mismo.
Entre nosotros, la creación artistica es la forma más sofisticada de adquirir rango o estatus, en ocasiones simulando que nos salimos de la concertación social pues existen mujeres que se mueren pos los heterodoxos.
Bibliografia.- Geoffrey Miller: “The mating mind: How sexual choice shaped the evolution of human nature”. New York. Doubleday. 2000.
Anoche tuve ocasion de ver la pelicula de Jennifer Chambers Linch titulada “Boxing Helena” que he traducido como “Empaquetando a Helena” y que merece la pena ser vista no tanto por sus virtudes cinematográficas sino porque se trata de una verdadero tratado sobre el fetichismo y que puede resultar de interés para aquellos que pretendan comprender algo sobre este fenómeno de la parcialización del deseo sin necesidad de leer el infumable articulo de Freud sobre el tema.
En realidad esta pelicula pasará a la historia del cine porque Kim Bassinger -fetiche-plagio del siglo XX- rechazó protagonizarla cediéndole el puesto a una hierática y desconocida actriz peliroja peinada de una forma bastante antigua y cuyo nombre no merece la pena recordar.
He escrito mucho en este blog sobre este asunto y cito algunos post relacionados con este tema:
Lo que se trata de entender en este fenómeno del fetichismo es que el deseo del hombre hace añicos a la mujer, casi del mismo modo en que el deseo de las mujeres lo hace sobre sus hijos en el mismo sentido.
Los hombres temen a las mujeres y saben que no pueden abarcarlas en su inmensidad, es por eso que las parcializan, las amputan -como hace el cirujano protagonista de la pelicula- a fin de hacerlas dependientes de ellos y poder asi cuidarlas y disponer de ellas a su antojo tal y como conté en este post sobre ciertas versiones del fetichismo, más concretamente las que hacen referencia a las amputaciones.
¿Cual es la esencia del fetichismo?
La sustitución del todo por su parte. El objeto -la mujer en este caso- es el todo. Un zapato, una rodilla (la inolvidable “Genou de Claire” de Rohmer), las nalgas o los pechos y los pies, suelen ser fetiches (partes) acreditados del mismo modo que sucede con la lenceria, los ligueros, los tatuajes o los “piercings”, las medias, las bragas, y muy pronto tal y como conté en mi anterior post el velo.
Como ustedes observarán las mujeres se adaptan a los gustos masculinos y rivalizan por obtener una mirada consoladora, una mirada como un taladro que las descuartiza y que hace recaer sobre sobre su cuerpo todo ese peso de desguace que los hombres realizamos sobre las mujeres: en unas culturas se manifiesta como patologia alimentaria o exhibición, en otros como mutilación genital del clítoris y en otras ocultamiento del cuerpo.
El fetichismo es un fenómeno universal inherente a la naturaleza humana a la hora de lidiar con los pares duales femenino-masculino y la oscilación polar del miedo hacia lo femenino -por parte de los hombres- y del abandono por parte de las mujeres. Es por eso que las mujeres no suelen ser fetichistas sexuales sino parentales, para eso ya tienen a sus hijos sobre los que vuelcan sus estragos.
Porque el fetichismo no solo es la parcialización de una parte del cuerpo sino la parcialización a una idea abstracta, Eros hace concreta a Necesidad: ¿no es el amor una especie de fetichismo? donde el enamorado parecer querer decirnos, “ha de ser este/a y solo este/a”.
Mientras los hombres solemos decir “ha de ser asi y sólo asi”, las mujeres personalizan más su deseo y suelen decir “ha de ser éste y solo éste”. El vinculo de control y poder que las ata a sus hijos es muy parecido pues al vinculo que ata a los hombres a esos objetos parciales que llamamos fetiches.
Y el fetichismo es una operación psíquica donde los opuestos tratan de reconciliarse en una operación que deja flecos y restos de la castración, es decir del temor a la muerte, tal y como dije en otro lugar porque:
El fetiche condensa, el todo por la parte, la totalidad del objeto al que es imposible acceder.
Y volviendo a la pelicula no revelaré cual es la imposibilidad queperturba a su protagonista cirujanoy dejaré al lector que quiera verla la posibilidad de discriminarsu trauma, es decir aquello que quedó sin simbolizar a través de su mirada infantil.
Hace unos dias me invitaron a participar en una mesa redonda acerca de la relación entre la publicidad y los trastornos alimentarios organizada por la Universidad Jaime I de Castellón y en un ciclo donde se pretendia sentar a distintos especialistas médicos junto con profesionales de la publicidad a fin de consensuar o al menos debatir estrategias conjuntas de cara a una mejor difusión de ideas saludables.
Lo cierto es que mi mesa a la que habian sido invitados dos personas más procedentes del mundo de la publicidad tuvo un buen debate posterior, con muchas ideas que recoger y que pretendi exponer en este post.
Uno de ellos era Carlos Fanjul con reciente tesis sobre la ortorexia y un experto en temas de publicidad.
La verdad es que existe una idea bastante difundida entre la población general de que existe una relación causal entre los modelos que propone la publicidad y ciertos trastornos mentales como sucede en la anorexia, se acepta de un modo intuitivo que las tallas, la delgadez de las modelos y la publicidad de la moda favorecen los hábitos alimentarios que dan lugar a los trastornos que conocemos como alimentarios. Mi punto de vista es que no existe una relación causal entre ambos fenómenos sino una relación indirecta como más abajo explicaré.
El profesor Rafael Lopez Lita catedrático precisamente de publicidad defendió su profesión con argumentos muy verosímiles, por ejemplo mantuvo que en España un campaña como la que propició el gobierno italiano contra la anorexia seria inviable.
Como recordareis Oliviero Toscani inició una campaña contra la anorexia llenando de carteles las calles con esta imagen de arriba y sobre la que ya escribí un post, el escándalo que siempre acompaña al publicista italiano no tardó en aparecer y la campaña que habia propiciado el mismo Ministerio de sanidad italiano fue retirada.
Lo cierto es que lo quieran o no los publicistas y aunque suelen decir que la publicidad no pretende ser ofensiva para nadie, el escándalo tambien vende y a veces los cuerpos monstruosos pueden resultar muy comerciales a pesar de que no logren conseguir los fines para lo que se diseñaron.
Personalmente creo que una imagen asi no sólo no va a disminuir la incidencia de la anorexia sino que es muy probable que la aumente, pero lo mismo pienso de las campañas sanitarias contra el colesterol, contra los accidentes de tráfico o contra el tabaco: de todas ellas la unica variable que ha resultado ser eficaz ha sido el descuento de puntos en el carnet y las multas, el resto de pretensiones de llegar al publico a través de la imagen no han demostrado su eficacia.
La mejor publicidad sanitaria es la que no existe.
Porque lo cierto es que la publicidad está diseñada para vender y no para limitar u ordenar conductas. Y aunque puede ser cierto que la publicidad no pretende ofender lo que es cierto es que sabemos que lo que sí pretende es seducir y encaprichar. Vender un producto -que en este caso es una imagen esperpéntica- pero una imagen al fin y al cabo que capta nuestra atención y que tiene efectos poco predecibles.
Después hay un problema con la definición de qué es y qué no es publicidad. Para los expertos hay que distinguir entre marketing, merchandising y publicidad. Un producto comercial -por ejemplo una pelicula- no es publicidad aunque puede ser vehiculo de valores publicitarios indirectos, de manera que usaré una definición extendida y hablaremos de productos consumibles sea ropa, música, literatura, juguetes o marcas ¿Qué es Harry Potter, “Crepúsculo” o Hanna Montana?. En este sentido -al menos desde el punto de vista psicológico- es publicidad todo aquello que incita al consumo de ciertos productos que aparecen como apetecibles cuando sentimos que existe alguien deseable que los consume.
Y no solamente los anuncios entre programa y programa televisivo: efectivamente ese tipo de publicidad es inofensiva para lo que estamos hablando, la publicidad que nos interesa es la que va empaquetada en un producto del que se quieren vender copias y que generan a su vez replicantes humanos en forma de clones compradores.
Y uno de los productos más apetecibles está vinculado a la identidad: es apetecible ser como quien quisieramos ser.
Y lo más grave: a una determinada edad el individuo no sabe discriminar lo que le gusta de lo que quiere ser.
Y deseamos ser aquello que tiene éxito -y obtiene en la cultura concreta en que se desarrolle este gusto- valor añadido aunque sea estético. La delgadez es pues un valor difundido por la cultura y tambien por la publicidad y los estereotipos sociales.
Lo que dicen los publicistas es que la delgadez como valor no ha sido un invento de ellos sino un valor que ha emergido en una determinada sociedad, ellos han ido en pos de su rastro dando al público aquello que les gusta, aquello que vende. Lo cierto es que es verdad porque en mi opinión estas enfermedades, manias o trastornos que conocemos con el nombre de anorexia, tanorexia, ortorexia o vigorexia no proceden de la simple y burda imitación de modelos impuestos por la publicidad. sino que más bien reflejan un déficit de algo: nos hemos quedado sin intermediarios, sin colchones de seguridad entre el deseo y el mercado.
R. T. Abed es un psicologo evolutivo que en 1998 publicó un articulo muy controvertido y discutido donde planteaba que la anorexia mental y en realidad múltiples sufrimientos que estaban relacionados con la adolescencia se debian a un aumento significativo de las rivalidades sexuales (en este post escribi algo sobre las hipótesis evolutivas de los trastornos alimentarios). Todo el mundo sabe que a esa edad se activan múltiples sentimientos contradictorios en las niñas, por una parte han de lidiar con la separación de los vínculos familiares y su transformación en vinculos de amistad con sus iguales. Pero es precisamente en sus iguales donde van a probar por primera vez en su vida el acero de la rivalidad y la traición. En este momento de vínculos ambiguos con las amigas, la niña ha de competir con ellas a fin de asegurarse cierto grado de popularidad entre el sexo opuesto. La anorexia no seria sino la consecuencia de una rivalidad extrema en persecución de un ideal no tanto de belleza sino de fitness de seducción.
Si esta hipótesis resultara ser cierta tendríamos que investigar qué ha cambiado en el mundo para explicar el hecho de que estas enfermedades sean prevalentes en el mundo actual y muy raras tiempo atrás. ¿Qué ha sucedido? ¿Es que los adolescentes de hoy son más competitivos que los de años atras?
Claro que no, los adolescentes de hoy no son mas competitivos que los de mi generación pero lo son antes (la niñez se ha acortado) y por más tiempo gracias a esa adolescencia ampliada de que “disfrutamos” hoy. Es necesario que entendamos además que la adolescencia no es un segmento de edad sino un sector muy importante de mercado. En realidad la adolescencia fue un invento de mi generación, de aquellos que cumplimos los 18 años en la decada de los sesenta. Nosotros inventamos y deificamos la juventud para diferenciarnos de nuestros aburridos y autoritarios padres inventando al mismo tiempo y sin saberlo la decadencia y la obsolescencia de casi todo incluyendo la caducidad de las cosas. Inventamos los vaqueros icono de una generación que ha servido para mas de una atravesando varias que los siguen usando sin saber muy bien por qué pues ya no encaja con los iconos de hoy. Inventamos la pildora anticonceptiva, el divorcio, el sexo libre, el consumo lúdico de drogas, la paz y el antibelicismo, inventamos una música, una poesia, una literatura, una generación entera sucumbió a los plazos bien cortos con que quisimos devorar el mundo de un solo bocado, como esta señora, la mejor voz blanca de blues que hubo nunca.
Hubo quien ganó mucho dinero con toda esta mercancía y hubo quien murió de una sobredosis de si mismo. La lista seria interminable.
La mayor parte de nosotros lo que quisimos ser es como estos de aqui arriba, por lo mismo que hoy los chicos quieren parecerse a héroes deportivos, músicos, corredores de motos o barbies, etc, nada ha cambiado en ese sentido, pero ahora ellos están solos frente al mercado, solos sin ningún tipo de colchon de seguridad que se interponga entre ellos y ellos porque hoy todo es posible gracias a la globalización ¿Ser famoso como los Beatles por qué no? ¿Aun no teneis un blog en My Space?
Pero han pasado más de 40 años y sigue sin haber amor libre, los anovulatorios se han convertido en algo anticuado, ahora se toman decisiones más arriesgadas y dramáticas, pildoras del dia después y abortos a pelo, lo realmente curioso es que ahora hay más competencia para todo incluso para fornicar, los feos, las gordas y los cargantes siguen sin tocar bola como solia decirse antes de todo. Y ese es el problema de fondo, el mundo que soñamos construir dio una voltereta y se convirtió en todo aquello que no deseábamos: ahora todo es pagando. Nos pasó como a la publicidad sanitaria: que siempre consigue lo contrario de lo que pretende.
El mundo en que vivimos, el mundo de las lolitas anoréxicas, es un mundo peor, invivible, competitivo y rapaz donde sigue sobresaliendo el más competitivo, la más guapa, la más alta, la más delgada y la más perfeccionista. Esa es la verdad, las otras, las gordas y gordos, los feos y feas del mundanal arrabal pasan la mano por la pared mucho más que antes de la revolución sexual.
Y se ponen enfermas ¿quienes? pues los que resultan perdedores en este mundo de brutal comparación de volúmenes y bragas.
De manera que la publicidad no tiene nada que ver causalmente con los trastornos alimentarios pero el mercado incluyendo al sexual si tiene mucha culpa en como se trajinan los adolescentes con su deseo. El problema no es psicológico sino social: hemos construido un mundo donde lo que importa es vender y por tanto consumir y ese mundo tiene secuelas y víctimas.
Y el agente de ventas más importante de ese mundo es la publicidad aunque es verdad que no sólo ella representa al capital y el afán de lucro sino que hay otros agentes implicados en la conspiración.
Pero dejaré que sean ustedes quienes los identifiquen.
Bibliografia.-
ABED R T. :
- “The sexual competition hypothesis for eating disorders” British Journal of Medical Psychology” 71:525-547 1998.