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Un futuro de androides perfectas

febrero 1, 2013

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Las mujeres perfectas no existen a pesar de que existe una pelicula que afirma lo contrario. Los hombre perfectos tampoco existen pero no es de hombres de lo que voy a hablar, porque la mayor parte de nosotros, los hombres somos superfluos, tanto desde el punto de vista reproductivo como desde el punto de vista sexual.

Soy de los que piensa como Freud y Reich que la gran asignatura que tiene nuestra especie es la del sexo, más concretamente de la privación o del disgusto o insatisfacción sexual de sus usuarios, no tanto por represiones o moralismo (que ya quedan pocos) sino por conformidad con lo que hay. Compaginar eso que llamamos civilización con el deseo sexual es algo complicado y que requiere de grandes equilibrios y desequilibrios que conviven con bolsas de inanición y de miseria que condenan a muchos hombres al ostracismo, al rencor, al delito, los crimenes sexuales, la pederastia o la alienación.

No me cabe ninguna duda de que estos males impresos en la cultura proceden de un mal reparto de las mujeres tal y como dicen los antropólogos que se han ocupado del asunto: las mujeres son un bien escaso, al menos las mujeres que no piden peajes insostenibles en forma de compromisos eternos. Pero hay otros hándicaps en esto del intercambio sexual y de las oportunidades de goce -dado que no todas las mujeres son igualmente deseables- y que estas desigualdades se encuentran en la raíz misma de la hominización, de modo que no son de esperar grandes cambios en la naturaleza humana, es la que es.

Las mujeres siempre llevarán ventaja en las relaciones a corto-plazo y serán menos abundantes que los hombres, del mismo modo tenderán a la monogamia, y serán menos activas y más conformistas -sexualmente hablando- que los hombres. Del mismo modo los hombres parten con una ligera ventaja en el largo plazo pero los peajes son demasiado costosos de mantener salvo para los ricachones o los guaperas.

De manera que siempre existirán bolsas de deprivación, de codicia, de lujuria más o menos contenida y de rechazos y decepciones, de miedo al abandono y de rencor misógino. El hombre es más dependiente de la mujer que al revés y lleva la peor parte en el reparto de la escasez.

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En un post anterior y a propósito de un libro de David Levy que titulaba “Sexo y amor con robots”, ya me detuve a hablar de esta utopía -para algunos distopía- que seria poder disponer de robots siliconados para satisfacción de aquellos deprivados que tanta hambre pasan. Todos conocemos casos.

Para mi, el libro de Levy no es en absoluto una distopía sino que pienso que es la única forma de regularizar y homogeneizar el mercado sexual que en la actualidad depende demasiado de los gustos (intereses) femeninos y de la castidad impuesta. Y es por eso que existen prostitutas y no prostitutos entre otros subproductos del mal reparto.

Pero ¿no seria mejor disponer de una sexual doll a tiempo completo que recurrir a la prostitución?

En esta página -tecnología alemana- ya puedes elegir tu androide segun tus gustos y prestaciones. Y en este album puedes ir eligiendo.

Claro que se puede afirmar que por muy perfectas que sean no dejan de ser muñecas con ciertos dispositivos evacuadores de emisiones espermáticas. Y es verdad que estos dispositivos no pueden quitarse de encima cierto siniestro parecido con los autómatas de pelicula de miedo. Para consumo de fetichistas o desesperados, si.

¿Se acuerdan ustedes de los primeros móviles? ¿De aquellos que llamábamos ladrillos y que llevaban antena y todo y pesaban como una piedra?. Recuerdo cuando empezó esta industria de los móviles que solo los usaban los hombres de negocios, esos que andaban todo el dia colgados a su ladrillo comprando y vendiendo valores. Entonces era frecuente que criticasemos a aquellos pioneros, parecían ciertamente ser snobs y uno no encontraba ninguna diferencia entre el móvil, el fijo o la cabina de telefónica si necesitaba llamar.

Pero el mercado de los móviles se fue sofisticando  y abaratando, hasta el punto en que hoy todos (hasta los pobres) tienen móvil. Se ha convertido en un articulo irreemplazable y lo ha hecho yendo más allá de sus propias prestaciones, los móviles se han vuelto inteligentes (smartphones) y sirven para cosas que no estaban entre su programación inicial de llamar por telefono.

Algo asi, presumo sucederá con las sexual dolls. No solamente se mejorará su apariencia fisica y su tacto y contacto sino que pronto andarán, se moverán y serán cada vez mas proto-humanas sin serlo. El propio Levy adelanta que incluso tendrán dispositivos para hablar y mantener conversaciones según los gustos del clientes y sus orgasmos podrán programarse o bien se llevarán a cabo a mano.

¿Existirían en una sociedad así los delitos sexuales? ¿Podrán ser acusados los sádicos de quemar, asesinar, ahogar o desmembrar a sus muñecas? ¿Podrian existir muñecas aniñadas para satisfacción de pederastas?

Es de prever que esa utopía de muñecas sexuales puede cambiar este panorama de abusos y crimenes relacionados con la sexualidad que tanto abruma a los machos de nuestra especie y por el que nuestra sociedad paga un precio tan alto.

Una de las preguntas filosóficas que algunos se harán es ésta: ¿Pero estas sexual dolls serán capaces de amar? ¿Y ese amor será verdadero?

La misma pregunta me hice en este post acerca de la verosimilitud de los sentimientos entre humanos y humanoides y me serví de Blade runner para alumbrar esta cuestión filosofica. ¿Sabe o no sabe Harrison Ford que Daryl Hanna es una mutante? ¿Lo es o es humana?

En cualquier caso parece que no le importa demasiado.

Post relacionado.-

¿Por que nunca lograremos la igualdad reproductiva?

En la salud y la enfermedad

septiembre 6, 2012

La mayor parte de las personas que conozco estarian de acuerdo en una definición negativa de la salud: la salud es la ausencia de enfermedad, suele decirse. Hay otras definiciones como la de la OMS que no voy a considerar al ser una definición más proxima a la felicidad o a un ideal que a un estado del cuerpo.

Pero lo más grave de esta concepción es que la mayor parte de la gente e incluyo aqui a nuestras autoridades sanitarias es que creen que salud y enfermedad son terminos antagónicos o contrarios. “Se está enfermo cuando se pierde la salud y se está sano en ausencia de enfermedad”. Lo cierto es que se puede estar saludablemente enfermo y se puede también estar sano y sentirse uno muy enfermo. De manera que la salud es una percepción subjetiva que no excluye el tener una enfermedad, una minusvalía o una incapacidad.

Y todo este lío procede de que la gente no ha leido a Russell y Whitehead y su teoria de los tipos lógicos, publicado en Principia matemática. Y para que mis lectores entiendan de que va esto de los tipos lógicos tomaré prestado un ejemplo que Gilbert Ryle que en su libro “El concepto de lo mental”  plantea el siguiente ejemplo para ilustrar el eterno dilema cerebro-mente.

Un profesor de cierta universidad recibe a un mandatario de algun pais exótico y le enseña las instalaciones de su campus, aqui está la biblioteca, aqui la facultad de derecho, aqui ciencias humanas, estos son los laboratorios, aqui está la cafeteria y estos son los campos de deporte”, etc. Al terminar su periplo, el mandatario de cierto pais exótico le pregunta al profesor.

-¿Y la universidad donde está?

Efectivamente la universidad no es algo a lo que se le pueda meter el dedo, no ocupa espacio, ni puede verse o tocarse  ni es un edificio o una bandera (aunque a veces usemos esta metonimia). La palabra “universidad” pertenece a un tipo lógico diferente a “facultad”, “edificio”, “laboratorio”, “cafetería”, etc. A un tipo lógico que abarca e integra el resto de elementos relacionados con ella y que descarta a su vez otras construcciones que nada tienen que ver con ella, asi “boxeo”, “gallinas” “pornografía” o “cuñados” no se encuentran relacionados con el tipo lógico “universidad”.

A la palabra “universidad”, le pasa pues un poco lo mismo que a la palabra “mente”:  tiene un nivel de definición que está más allá de los objetos concretos que tienen existencia material. La palabra “universidad” es un constructo mental igual que la palabra “mente”, lo cual no significa que tengan una existencia independiente. Ahora bien, que sea un constructo mental no significa que su existencia deba ser explicada a través de procesos distintos a los que usamos cuando hablamos de edificios, bares o cafeterias, simplemente se trata de un tipo lógico distinto. La palabra “universidad” no es un ectoplasma que sobrevuela como la pipa de Magritte al cuadro que representa la pipa retratada sino una abstracción mental que abarca otros contenidos que se encuentran por debajo de ella vinculados por enlaces semánticos.

Nótese como Magritte le dio a este cuadro un titulo dualista: “Los dos misterios”, como si la pipa abstracta, fuera algo bien distinto a la pipa pintada y esta a su vez (y quedaria un tercer misterio a revelar) remitiera a la pipa que puede fumarse, el objeto en sí. En realidad no hay dos misterior sino simplemente uno. Todas las pipas son la misma pipa, excepto la pipa de cada cual que es seguramente diferente a las demás pero que carece de misterio.

Si bien la palabra “universidad” no puede aislarse de las palabras “cafeteria”, “campo de deporte” “facultades ” y “laboratorios” pues hay algo en ellos de la universidad y hay algo de la universidad en la “facultad”, “campo” o “laboratorio”. Siguiendo a Arthur Koestler llamaremos holones a esa idea “de que el todo está en la parte y que hay algo de la parte en el todo”.

Y algo parecido les sucede a estas dos palabras que dan titulo a este post: la salud es un hecho mental, abstracto que está relacionado con las enfermedades con las que mantiene un vínculo holónico pero que se encuentra situado en un nivel lógico distinto y a una lógica diferente -pero no distinta- a la que regula los sistemas mecanicos y deterministas.

En la salud hay algo de la enfermedad y en la enfermedad hay algo de salud.

Y si cuento todo esto es porque desde que se han implantado los recortes sanitarios caemos una y otra vez en esta falacia de confusión de los niveles lógicos. Asi, suele decirse que la sanidad (la salud de las personas) se resentirá con los recortes económicos propiciados por la crisis. Lo que es lo mismo que admitir que nosotros los médicos somos los responsables de la salud de nuestros enfermos. Se trata de una falacia que por cierto ha penetrado en el tejido social y todo el mundo lo cree a pies juntillas, inlcuyendo a los propios galenos. En realidad los médicos asistimos a enfermos, y sabemos de enfermedades, pero tenemos una idea muy vaga sobre la salud que en cualquier caso requeriria una formación filosófica.

En cualquier caso los recortes pueden afectar a la asistencia de los enfermos pero no a su salud.

La salud, en mi opinión no la construyen los médicos y en el terreno de mi especialidad, la salud mental (un término aborrecible) no depende del número de psicólogos o psiquiatras por metro cuadrado que existan en un población dada, sino que tiene que ver con otras variables ajenas a nuestra profesión. Tiene que ver con la percepción de seguridad y de un cierto bienestar. Es decir tienen que ver con las condiciones de vida y con el hábitat.

Las relaciones que mantienen salud y enfermedad son -sin embargo- muy ambigüas, dado que todo enfermo aspira a recuperar la salud, es decir a estar como antes de enfermar y recobrar sus condiciones iniciales, algo que es posible -dependiendo de la enfermedad- pero que no es la regla. Lo que nosotros llamamos prevención secundaria y terciaria está muy relacionada con los niveles asistenciales alcanzados, pero el quid de la cuestión sobre la salud es la prevencion primaria o ¿Cómo lograr que no enfermemos? Es ahi donde los médicos tenemos poco que ofrecer pues tratar a los sanos como enfermos y someterlos a constantes chequeos o exploraciones “preventivas” no resuelve el problema de fondo y quizá agrave más el problema.

La salutogénesis.-

Determinadas condiciones de vida son salutíferas, mientras que otras son enfermizas, nombraré a algunas de ellas para que el lector aprenda a discriminar algunos hechos que están más emparentados con la salud que los hospitales o los ambulatorios, los fármacos o los propios médicos.

El primero de ellos y el más conocido son las ciudades, el segundo la alimentación, el tercero el trabajo que llevamos a cabo y el cuarto, una suficiente satisfacción con la vida en general que se lleva. Los tres primeros son hechos materiales y solo el tercero es un hecho mental y subjetivo.

Es un hecho bien conocido que vivir en una ciudad provee de una menor calidad de vida que vivir en un pueblo, las razones son múltiples y usualmente los asimilamos al concepto de estrés: la anomia, la falta de apoyos sociales, las enormes distancias entre el trabajo y la vivienda, el ruido, la peligrosidad de ciertos barrios, la circulación de la droga, la carestía de la vida, son factores que se han señalado como inductores de una mala calidad de vida y de una “mala salud”. Lo paradójico de esto es que tenemos tendencia a vivir en esas jaulas asfaltadas que llamamos ciudades. ¿Por qué sucede esto?.

En las ciudades se concentran la mayor parte de los recursos y los excedentes y congregan no solo a ustedes los empleados sino a los homeless y a todos los pobres del mundo. La mayor parte de ustedes si viven en Madrid, Barcelona, Bilbao o Sevilla, estarán de acuerdo conmigo es que si viven en esos lugares es porque alli se encuentra su trabajo. La mayor parte de empleos se concentran en las grandes ciudades, lo que es lo mismo que admitir que a pesar de saber que las ciudades son muy poco saludables – y por eso usted se marcha de ellas cada fin de semana- no tenemos más remedio que vivir en ellas. Paradójicamente en las ciudades se concentran además la mayor parte de recursos públicos asistenciales, hospitales, ambulatorios, etc.

Y sin embargo no parece que la mayor concentración de servicios aumente la percepción de salud en los individuos, si bien es posible que disminuya su percepción de indefensión. Las ciudades están llenas de enfermos, lo que es lo mismo que admitir que el aumento de servicios no corregirá esta tendencia sabiendo además que este aumento es ya insostenible.

Nombraré un elemento de salutogénesis que me parece fundamental y es de nuevo un hecho mental: vivir instalado en el nivel más alto de abstracción sirve de vacuna frente a los embates de las conciencias mas bajas que temen, sufren o disfrutan pagando un alto precio por ello. Vivir instalado en la salud y sacudirse los temores a la enfermedad es una buena receta para la longevidad, vivir de espaldas a las consignas médicas y a los recetarios de salud de la publicidad institucional es la buena estrategia.

Recordando que en la enfermedad hay siempre un amplio segmento de salud, pues no todo en el enfermo está enfermo.

Y por ultimo, no olvidar nunca que el bienestar por sí mismo -y cuando supera ciertos elementos de seguridad y alimentación- no genera salud sino distintos malestares (de los que ya hablé aqui). Al parecer sólo somos capaces de tolerar pequeñas dosis de bienestar sin volvernos locos del todo.

Ficciones

enero 1, 2012

No es este un post destinado a hablar de Jorge Luis Borges, sino que pretendo hablar de las otras ficciones, las que todos nosotros construimos. Aunque no estoy muy seguro de que estas y aquellas ficciones no sean en lo esencial las mismas.

Borges escribio sus “ficciones” para demostrar o señalar hacia la idea de que a través de lo fantástico podemos entrever que lo imaginario y lo histórico son frecuentemente el mismo fenómeno.

Y que realidad y ficción mantienen entre si una extraña relación de complicidad y de solapamiento.

Usualmente decimos que hay cosas que son verdad, que han sucedido y otras sin embargo son obras de la imaginación humana. Asi decimos que Romeo y Julieta son personajes de ficción, como Sherlock Holmes . Y que a pesar de que ambos personajes tienen casa abierta en Verona y Londres nunca existieron. Sabemos también que Churchill o Tejero son personajes reales aunque nunca les hayamos visto más que por televisión, con bombín o tricornio.

La realidad es aquello que es o fue verdad. Eso dicen.

El problema es que no sabemos una palabra de qué cosa es la realidad y cuando hablamos de un hecho histórico aun menos, no podemos saber tal y como comenté en el post anterior, si lo que entendemos como realidad realmente sucedió o fue como nos lo contaron.

Y sucede por algo importante: la realidad es inexplicable en términos de sentido.

Uno va un día por la calle y le atropellan, otro amigo nos traiciona o nos abandona, los amores se disipan, nuestros familiares y nosotros mismos nos morimos. ¿Qué sentido tiene todo eso?

No hay nada más real que la muerte, todos moriremos, algunos ya están muertos aunque solo civilmente, otros emocionalmente, pero no lo saben y no lo saben porque la muerte no admite ningún trámite o excusa. Todos iremos a parar ahi, a esa lona donde caen los hombres knockeados victimas del tiempo.

Para mi, esta contradicción tiene que ver con el significado que le damos a la palabra “realidad”. Muchas personas afirman hoy “que la realidad no existe sino que es un constructo de nuestros sentidos” de ahi a proclamar “que si piensas que estas bien, estas bien” o “si decides pensar en clave positiva el mundo se convertirá en algo positivo”, etc. Se trata de recetas de estilo new age que siendo como son falsas contienen algunas gotas de verdad.

Pues no hay que confundir la realidad, la verdad, el medio ambiente o el hábitat. Si usted va por la calle y sufre un atropello, este atropello es de verdad pero no procede de la realidad sin o del hábitat urbano en que usted se desenvuelve. Si un familiar se le muere, muchos le dirán que es ley de vida y es cierto: forma parte de nuestra realidad como humanos.

Pero no es a esta realidad/verdad a la que apelo sino a la otra , a la que construimos. Nosotros no somos sólo animales más o menos hacinados en la gran ciudad, de manera que no estamos solamente sometidos a ese hábitat que puede atropellarnos, sino que vivimos en una cultura.

Y una cultura no es ni hábitat, ni medio ambiente, es un constructo humano tejido por aposiciones, por acumulación de saberes, tradiciones, rituales, expectativas, etc, una especie de herencia lamarckiana que es el resumen de millones de años de evolución gradual . Es una base de datos acerca del mundo de la que echamos mano para comprender y representarnos esa realidad que carece tantas y tantas veces de sentido y que nuestro cerebro no puede procesar.

Pues la realidad solo puede ser representada.

Y lo hacemos a través de ficciones. Y es prudente recordar ahora que ficción no es lo que dice aqui en la wikipedia donde le atribuyen solamente una etimología de simulación. Fictio-fictionis significa esculpir o modelar. Ficción es el modelado, el trabajo de un escultor (Helios Jaime,2010)

La primera ficción que construimos es la identidad, la segunda la personalidad.

Nosotros los humanos venimos de serie equipados con un sexo bien definido. O somos hombres o somos mujeres, pero ser hombre o ser mujer precisa además de una consolidación cerebral, no basta con ser portador de unos atributos determinados. Ahi aparece en nuestro socorro la cultura a través de esa base de datos que Roger Bartra ha denominado exocerebro. En él vamos a buscar los significados, los símbolos que necesitamos para -esculpir- nuestra identidad sexual y lo hacemos a través de redes neurales extrasomáticas que son prolongaciones de las otras redes, las endocerebrales. Ahi y no en el cerebro de cada cual encontramos el sentido y los significados a qué cosa es ser un hombre y qué cosa es ser una mujer. Pues alli viven los símbolos agazapados en una red de enlaces tridimensionales donde conviven unos con otros. Alli nos dirigimos para saber quién somos y más tarde para saber cómo somos.

Y construimos una ficción: somos un hombre o somos una mujer. Naturalmente como en toda ficción podemos construir lo que mas nos convenga cerebralmente pues no hay que olvidar que esos enlaces entre endo y exocerebro son enlaces neurales. Unas ficciones serán fieles a la realidad interna de cada cual, otras alejadas de ella, unas serán construcciones fantásticas y otras pegadas al terreno de lo posible. Pero todas comparten el elemento comun de ser ficciones, pues lo masculino y lo femenino no son solo órganos y hormonas que se poseen o no se poseen, sino símbolos, representaciones, comportamientos, formas de pensar y hasta de andar miméticas o acordadas por la cultura, son consensos que estan allí en el exocerebro comunal de nuestra especie.

Lo mismo sucede con la personalidad; no voy a extenderme mucho en este asunto pues ya lo abordé en otros lugares, pero aprovecharé ahora para decir que cuando decimos, “es orgulloso, o humilde, o celoso, o interesado o perfeccionista”, no estamos señalando hacia el cerebro del sujeto sino hacia su narrativa. Los individuos no somos -por nosotros mismos- ni de una forma ni de otra pues “ser de una determinada manera” no es una prestación cerebral sino cultural. No somos perfeccionistas o humildes porque haya en nuestro cerebro ciertos receptores con mayor densidad que otros que nos empujen fatalmente hacia un rasgo u otro, sino que existe en todo caso una facilitación genética para explorar por ciertas sendas extrasomáticas buscando los significados de ser una cosa u otra. En realidad se equivocan tanto los que dicen que los rasgos de la perosnalidad son innatos, como los que dicen que son ambientales. Ni una cosa ni otra, pues aunque es más cierto lo segundo: si lo entendemos como que es el sujeto quien va a buscar significados en esa base de datos que llamamos exocerebro tratando de encontrar sus propios sentidos. Sin embargo el camino marcha atrás en busca de porqués  es imposible: la aposición, las bifurcaciones, y el solapamiento de unos con otros hacen imposible desandar el camino, si pretendemos la comprensión de cada paso.

La construcción de la personalidad es como la historia y contiene la misma dificultad que encontramos en los historiadores si lo que pretendemos es “saber la verdad de lo que pasó”. Pero para desvelar la verdad necesitamos contruir ficciones  y es asi como se conducen los eruditos pues un acontecimiento histórico cualquiera admite multiples interpretaciones (ficciones) pues la verdad histórica en su mayor parte es opaca y lo peor: carece de sentido o propósito como la muerte individual o la Evolución. Un acontecimiento se monta sobre el anterior sin que acabe de explicarlo del todo. Como en la evolución no se puede hacer marcha atrás y no tenemos más remedio que utilizar los diseños anteriores que en cualquier caso no se pueden deshacer.

Sobre la personalidad y la identidad siguen construyéndose ficciones, las creencias, los gustos, las ideas se construyen en andamios construidos a toda prisa para encajar las emociones dando la impresión de que el edificio finalizado es un edificio sólido y que responde a la lógica de la elección individual. Pero nuestra conciencia de unicidad, nuestro Yo es otra ficción, que naturalmente no existe. No existe ningún homúnculo que tome decisiones, sino que las “decisiones” se engarzan unas con otras por proximidad, por coherencia, por resonancia o por facilitación, pero nunca por determinación genética. Tampoco elegimos ser lo que somos sino que vamos acoplando lo que creemos ser a las sucesivas ficciones que construimos casi cada día para que los hechos encajen en los cajones de nuestra mente.

De manera que todos somos arquitectos de nuestras propias ficciones, entendiendo a estas como formas de interpretar la realidad/verdad segun nuestra condición de novelistas.

Y todos estamos expuestos a las ficciones de los demás cuando nos incluyen. Es seguro que usted habrá mediado alguna vez entre dos amigos que se han peleado por alguna razón. Escucha a uno y dice tiene razón, escucha al otro y piensa lo mismo, ¿Quien tiene razón?

La mayor parte de ficciones están destinadas a la confrontación con las ficciones ajenas. El buen mediador es aquel que sabe que los dos tienen su parte de razón pues en una Verdad mediada por el lenguaje hay elementos connotativos, denotativos y pragmáticos. Es posible que ambos se enzarcen en una disputa al atender solamente uno de esos planos por donde discurre el lenguaje y se olviden del elemento pragmático (lo más frecuente), el que contextualiza las palabras. El mediador sabe que ambos tienen razón y no la tienen, pero sobre todo sabe algo más importante: que ninguna ficción es la verdad y que existe un plano donde el conocer que todos construimos ficciones de hecho, nos hace relativizar y alejarnos de la búsqueda de la razón, una ética abyecta. Sabemos que hay una ficción que es a su vez una metaficción, la de saber que todos estamos equivocados y al mismo tiempo acertados.

Es por eso que existen buenos y malos novelistas o constructores de narrativas y es por eso que todos estamos de acuerdo en decir que Borges es mejor escritor que Lafuente Estefania.

Necesitamos la ficción para aprehender la realidad, para hacerla nuestra e injertarla de vuelta en nuestro cerebro en su código de iones y química. Y no sólo la necesitamos -estando como está fuera de nosotros- sino que no tenemos más remedio que aceptarla como único medio de entender la realidad. A cambio no tenemos más remdio que aceptar que la simulación, el engaño y el autoengaño forman parte de nuestro acervo cotidiano. Y que eso no nos hace menos auténticos sino simplemente humanos. Y condenados a auto-inventarnos un lugar en el mundo.

Se trata de un noble ejercicio, el de la simulación pues a la realidad le hacen tanta gracia las ficciones como a nosotros y a veces incluso las imita.

Y entonces decimos aquello que la realidad tiene una estructura de ficción.

Pero no es verdad: la realidad es sólo un inconmensurable que envidia a la narrativa.

Cerebros asustados, mujeres exhaustas

diciembre 12, 2011

La politica es la disciplina que se ocupa de mediar entre intereses distintos y a veces opuestos. Cada persona, cada sexo, cada edad, cada circunstancia personal o laboral generan intereses diversos que hacen que cada cual se sienta rodeado, maltratado, incomprendido o exiliado por los intereses ajenos.

Todos tendemos a pensar que nuestros intereses son genuinos mientras que los intereses ajenos son casi siempre sospechosos o enroscados en la mala fe.

Hombres y mujeres mantenemos intereses bien distintos respecto a muchas cosas (sexo, familia, autoridad, amistad, dinero, etc) y esta es la razón por la que los sexos se baten en una guerra sorda y nunca declarada desde el origen de la humanidad, dado que desde lo politico es  “imposible beneficiar a uno de ellos sin perjudicar al otro”.

Y eso mismo sucede en cualquier ámbito de nuestra vida, si mejoramos a los empresarios y al “mercado de trabajo” perjudicamos a los empleados, si aumentamos los controles alimentarios pejudicamos a los consumidores, si forzamos a los bancos a pagar “impuestos” serán en ultima instancia los ahorradores quienes corran con los gastos de las comisiones. Gobernar es pues elegir damnificados, es imposible hacerlo al gusto (interés) de todos y siempre habrá perjudicados y beneficiados en todas las decisiones politicas sean estas cuales sean.

Todo parece dispuesto de tal manera que se trate de un juego de suma cero, lo que ganan unos lo pierden otros.

Los perjudicados suelen ser sin embargo visibles porque siempre protestan, se sienten indignados, se organizan, se asocian, hacen -por asi decir- oposición aunque en realidad la oposición que hacen no suele desvelar sus propósitos o sus propios intereses de forma directa sobre todo en ausencia de liderazgos. Una cosa curiosa que tienen los intereses es que suelen ocultarse. Está mal visto tener intereses y es por eso que casi siempre se ocultan tras el velo del bien común y son interpretados por el adversario como prueba de maldad.

Asi por ejemplo la reforma del mercado de trabajo “mejorará nuestra competitividad”. Despedir a los interinos disminuirá nuestra deuda u ordenará el sistema publico,  privatizar las autopistas nos ayudará a hacer disminuir nuestros débitos estatales, etc, pero todo ello se hace en bien de sostener el sistema y se niega en todo caso el propósito de desmontarlo. En realidad todas estas ideas ocultan la verdadera intencionalidad politica que representan, se trata en cualquier caso de mejorar a ciertas capas de la población para empeorar a otras. Es obvio que los interinos despedidos, los trabajadores en paro, los pensionistas o los transportistas serán los más perjudicados en un mundo donde se aplicaran a rajatabla aquellas recetas de “sostenibilidad”.

Dicho de otra forma: dado que todos tenemos intereses y todos queremos imponer los nuestros intereses a los ajenos, se impone una lucha politica continua y constante donde los partidos tradicionales representan en teoria la “lucha de clases” entre el mundo de los intereses empresariales o financieros y los intereses de los asalariados, asi a grosso modo. Los politicos son los árbitros de estos desencuentros de intereses, unas veces contentan a unos y otras veces a otros y casi siempre a sí mismos pues ellos mismos también tienen intereses.

Pero no es de la lucha de clases de lo que quiero hablar aqui sino de la lucha de sexos que ya esbozé en este post a propósito del matriarcado y del patriarcado, dos modelos en perpetua guerra al tiempo que en continua negación de la misma.

No cabe ninguna duda de que basta echar un somero vistazo a la historia de las relaciones entre sexos para afirmar que la mujer ha sido una perdedora histórica en esta guerra (aunque nunca por goleada) y que el patriarcado se impuso al matriarcado hace ya tantos años que no vale la pena ni recordarlo. Pero el matriarcado no está desaparecido, ni inactivo o fenecido y coexiste con el patriarcado ocupando cada vez más espacio en el imaginario de las personas individuales. Baste con ello recordar que tradicionalmente el destino de los hijos ha estado y está en manos de sus madres tal y como el mito sobre el reparto del mundo desde el orden Olimpico ya hacia prever.

Ambos modelos coexisten, uno tras las bambalinas del hogar y lo privado y otro -a cara descubierta- en lo público.

Pero algunos sufren en publico lo que antaño sufrieron en privado y es entonces cuando el sufrimiento se convierte en una entidad clinica, pues es algo destinado a mostrarse.

Históricamente se le llama histeria.

Desde la época de Hipócrates se conocen bien las relaciones entre la histeria y la condición femenina. Sin embargo hoy sabemos que la histeria no es una enfermedad sino una constelación de circunstancias políticas, materiales, psicológicas y traumáticas derivadas de la condición femenina (aun en los hombres) y sus vicisitudes. Mas concretamente la histeria es un cluster de síntomas fisicos (inexplicables), estilos de carácter (demostrativos y superemotivos), conflictos de pareja, de rol o valor y discontrol conductal bajo estrés que muestran a veces tintes ambivalentes o inexplicables; con menos frecuencia aparecen sintomas psíquicos (casi siempre disociativos) pero lo más común es que cuando hablamos de histeria estemos hablando de aquella constelación sin prejuzgar patologia alguna.

Es por eso que algunos investigadores asimilan aquella constelación al nuevo concepto de no-enfermedades (Smith, 2002) para referirse a ciertas variedades de sufrimiento con sintomas diversos, cambiantes y proteicos en ausencia de daño fisico. Es tratar un malestar con recursos sanitarios con lo que no se consigue sino un super labeling (etiquetado) que empeora las cosas.

La histeria puede considerarse una sopa de síntomas y actitudes destinadas a ser vistos, a mostrarse a fin de obtener alguna ventaja o prebenda, reconocimiento o visibilidad respecto de un sufrimiento, pero para que este fenómeno pudiera darse fue necesario un cambio (o mejor un velamiento o blanqueamiento) de ciertas relaciones de poder. Más concretamente de las relaciones de poder entre los sexos, algo que sucedió en el siglo XIX con el advenimiento de la modernidad. Un siglo de epidemias de histeria en toda Europa.

La histeria nació como un malestar fisico sin evidencia alguna de daño fisico y que lleva casi siempre adosada la suposición de algo que acaeció mucho antes resulto causal con la sintomatologia actual. Es por eso que histeria lleva adosada la suposición de que hubo un trauma previo, sin embargo la evidencia de que el citado trauma no siempre resulta evidente no debe hacernos olvidar que la histeria es sobre todo una reivindicación, una forma de protesta femenina frente a las relaciones de poder histórico-culturales que aun hoy podemos rastrear en sus origenes y relacionadas con la emergencia de la modernidad; o lo que es lo mismo con la emergencia del Yo subjetivo femenino que pugnaba por abrirse paso a la visibilidad social y que ha venido en llamarse literariamente el efecto Bovary: la emergencia de una subjetividad.

Ahora bien, lo sorprendente de este malestar femenino no es tanto que hallara su expresión en la enfermedad sino que muchas de las defensoras de los derechos femeninos reivindiquen aun hoy sus malestares como enfermedades “genuinas”.

En un post anterior muy polémico que escribí sobre la fibromialgia (una forma de sufrimiento femenino vinculado al dolor y a la fatiga) ya propuse la idea de que esta enfermedad estuviera ocultando una protesta femenina tal y como las histéricas de Freud realizaron en su momento -con parálisis y sintomas disociativos- tras ser “condenadas” a cuidar forzosamente de sus padres.

Los déficits sensoriales de antaño ya no resultan demasiado convincentes y la patología ha mudado en la presentación de la queja. Ahora es el dolor y la fatigabilidad extrema lo que se muestra al médico.

Lo realmente curioso de este fenómeno es que se sostienen teorias peregrinas para explicarlo, y no sólo eso sino que se rechazan otras teorias que tratan de explicar la fibromialgia o el sindrome de fatiga crónica desde la óptica politica -en los que el psicoanalisis ha escarbado- en relación con los juegos de poder.

¿Por qué un malestar politico se convierte en un malestar sanitario?

Lo cierto es que es más probable obtener ventajas de una enfermedad que de una postura politica. El reconocimiento de “enfermas verdaderas” -como antaño sucedió con la histeria- es precisamente lo que los médicos les niegan a estas pacientes y quizá por ello se ha convertido en una reivindicación asociativa, tal y como podemos ver en esta página donde se niega todo saber a los que más saben y en su lugar aparece una confusa explicación del malestar a la vez que se niega la posibilidad de cualquier psicogénesis. Ellas quieren tener una enfermedad orgánica como las demás.

Las pacientes que sufren estos malestares no sólo rechazan la etiqueta psicógena explicativa de su malestar sino que además mantienen teorias víricas exóticas sobre la misma. Y no solo las mantienen sino que las reinvindican como si de una causa politica se tratara. Es la primera vez en la historia de la medicina donde los enfermos sostienen teorías sobre el origen de su enfermedad distintas a las que los médicos propugnan.

Estamos pues ante un conflicto de intereses.

Las enfermas quieren ser diagnosticadas de una enfermedad médica somática (no psiquiátrica) y  los médicos no hallan causa orgánica que explique aquel malestar. Aunque naturalmente siempre encontrarán quien les de la razón.

Después de todo eso, me gustaria explicar una cuestión fundamental: malestar no significa enfermedad, pero que no exista enfermedad no deslegitima el malestar. Aun más, diria que lo pone en su lugar. ¿Pues cual es el lugar de un malestar de género o un malestar de clase? Creo que debe ponerse del lado de la politica y no del lado de la clinica.

¿Cómo se construye un cerebro asustado y una mujer exhausta?

No hace falta invocar ni traumas, ni abusos sexuales, ni contrariedades mas allá de lo razonable de esas que encontramos en el TEPT y que muchas veces ponen patas arriba nuestra capacidad de adaptación. Nuestro cerebro tiene límites y llevados al extremo todos nos podemos romper. Pero en este tipo de casos no vamos a encontrar ninguno de estos sucesos perturbadores salvo en las excepciones. Lo que yo he encontrado en estas personas es una enorme capacidad para poner en marcha alarmas ancestrales (de las que hablé aqui) contra el dolor y contra el sufrimiento y muchas veces en ausencia de una realidad objetiva amenazante.

Una infancia descuidada, donde se pasa frio o calor, hambre o temor. Temor a la enfermedad, temor a que el padre no vuelva, amenazas de abandono, matrimonios en crisis, incapacidades o enfermedades familiares, sobrecargas en la crianza, separaciones forzosas, problemas económicos, trabajos en edades donde nadie deberia trabajar, conductas forzadas por los padres, un ambiente autoritario o demasiado laxo y permisible, castigos y en suma incertidumbre. Todas estas circunstancias propician los apegos inseguros, ansiosos o ambivalentes que a la larga generan patologias del carácter sutiles presididas por el temor, la aprensión, el rencor o la evitación.

Un cerebro asustado genera dolor anticipadamente y genera cansancio del mismo modo para evitar los esfuerzos.

Aqui hay una buena serie de posts destinados a la fibromialgia, la histeria del siglo XXI.

La mayor causa de enfermedades mentales no hay que ir a buscarlas en los genes o en los abusos sexuales en la infancia sino en la desigualdad y en el infortunio.

Bibliografia.-

In search of no disease. Smith R, 2002.

Las cuatro formas de decir “no”

octubre 23, 2011


Todos aprendemos a decir “no” muy pronto ( a los dos años) y dicen los psicólogos que han investigado el asunto (Spitz 1959) en los infantes que cuando aprendemos a decir “no” suceden cosas muy importantes en nuestro psiquismo: comenzamos a separarnos de nuestra madre y a construir una identidad propia a través de un despliegue progresivo de habilidades que según Spitz son tres: la sonrisa, el “no” y “el reconocimiento en el espejo; se trata de hitos del psiquismo que cuando se presentan empujan al niño hacia adelante y organizan (por eso Spitz habla de organizadores) la vida psíquica futura, son como los ejes donde se enredan las habilidades emocionales, sociales y cognitivas de los niños.

Es curioso que sea a través de una negación -el no- que consigamos una autoafirmación.

Pero en realidad hay muchas formas de decir “no”. Y no solamente las que suelen decirse en Cadiz como asegura este bloguero.

1.- El primer no.- La negación rotunda, el plantarse en una posición contra algo, una negativa es un acto  de autoafirmación destinado a decir “no quiero esto”o “me opongo a esto”. Esta opción tiene muchas ventajas evolutivas sobre el “si” aquiescente y dócil, pues abre el panorama a nuevas las alternativas propuestas por los otros para intentar convencer y negociar una posible solución. Es por eso que el “no” de verdad tiene tantas ventajas sobre el “si”, protege, individualiza, condiciona y autoafirma y además de eso produce beneficios secundarios a quien lo proclama. Un “no” siempre da ventajas a quien lo declara, mientras que un “si” le ofrece la yugular al verdugo. Los niños aprenden muy pronto eso como forma de “salirse con la suya”. El “no” es yang y expansivo, seguro.

2.-El segundo no.- Hay otra negación, más femenina que no es un no rotundo sino abierto, es un “acaso”, un “quizás” o un “ya veremos”, un “no” yin acurrucado y vergonzante. Se trata de una estrategia de seducción que está relacionada con el mecanismo psicológico de la supresión. “Se que esto no me conviene a menos de que alguien me convenza de lo contrario”. Los hombres conocemos bien esa estrategia y algunos acosadores la utilizan como pretexto de su insistencia. Las mujeres que no han aprendido a decir “noes” rotundos suelen ser victimas de su propia inconsistencia.

3.- El tercer no.-Hay una negación que tiene que ver con el “no querer saber” aunque realmente se sabe. Es el padre que sabe que tiene hijos pero vive de espaldas a ellos, los hijos que saben que tienen padre pero les abandonan, etc. De ello hablé en este post sobre saber y no saber. Psicológicamente se le llama repudio, denegación o forclusión, hay algo que está ahi pero vivimos de espaldas a ello. se trata de un mecanismo que va más allá del rechazo y que por eso decimos que es inconsciente. En el repudio no solamente se evita o rechaza algo sino que se lo clausura o borra en su nivel simbólico: “yo se que tengo un hijo/a pero no me siento su padre”, algo asi sucede cuando el repudio se establece, lo que se borra es una significación simbólica. Usualmente porque rechazamos su significación, cuando una persona se enfada deja de hablarle al supuesto ofensor y practica con ella una especie de vudú, “es como si hubiera muerto para mi” suelen decir los rencorosos-repudiadores.

El repudio en realidad es un mecanismo mágico, pues en el fondo utiliza una estrategia animista: “si no te hablo estás muerto”. Es asi como algunas personas se relacionan con sus rencores.

4.- El cuarto no.- Es seguramente el “no” más moderno desde el punto de vista psicológico y se refiere a lo que Freud describió como negación que es seguramente un repudio evolucionado. La negación es una especie de represión de baja intensidad, lo negado no está oculto en el inconsciente sino semienterrado. Usualmente lo que negamos es aquello que entra en contradicción con nuestras expectativas o nuestra autoestima. Se trata de datos precintados que no queremos computar pues entran en conflicto con algo de nuestra personalidad que queremos preservar. Al contrario del repudio -con el que sin embargo se relaciona por continuidad-, la negación no afecta a la simbolización sino a la resonancia afectiva de lo negado. Lo que se niega no es algo que rechacemos en sí sino porque entra en confilcto con nuestro autoconcepto o con el principio del placer.

Nos interesa mucho abordar este mecanismo de defensa porque es muy común y probablemente se encuentra en el origen de muchos trastornos mentales cuando es el patrón habitual de intereracción. Imagínese que usted es un niño pequeño y descubre que algo es blanco, suponga que su progenitor le dice que es verde y que cada vez que usted dice que es blanco le administrara un Valium. Es un ejemplo extremo y seguramente esperpéntico pero sirve para entender como el adulto que practica la negación constantemente acaba perpretando un percepticidio, es decir socava la percepción normal del niño.

He observado en mi vida profesional muchas formas de negación en los parientes que tienen hijos afectos de alguna patologia mental y he llegado a ciertas conclusiones que quisiera compartir con ustedes. Pero antes de hablarles de un caso concreto (un caso de anorexia mental grave) antes me gustaria nombrar la forma más común de negación. Se trata de la abnegación, una forma de negación de las propias necesidades que se encuentra en la base de nuestra cultura al haber sido reforzada por multiples pulsiones desiderativas procedentes de la religión e incluso sociales. Las personas abnegadas -que no hay que confundir con las altruistas (aunque tienen un segmento de unión)- son aquellas personas que niegan sus necesidades y ponen en el centro de su atención las necesidades ajenas. De algun otro al que idealizan, sean los pobres, los cautivos, los enfermos, los necesitados, un amor cualquiera, los hijos, o una misión en la vida.

Ni que decir tiene que el abnegado está destinado a encontrarse con un egoísta, un desalmado, un Narciso o un necesitado en el mejor de los casos puesto que la abnegación representa el nivel más común, corriente y elemental de la negación, uno se niega a sí mismo lo que está dispuesto a concederles a otros en grado ampliado.Una pregunta interesante sería esta ¿Por qué negar-se las propias necesidades? No contestaré a esta pregunta ahora y aqui y dejaré al lector que lo piense por sí mismo.

Pero existen otras negaciones que tienen consecuencias para los demás y que funcionan de forma enloquecedora para quien tiene la mala suerte de estar bajo su influjo. Algunas negaciones de los padres tienen consecuencias patógenas para sus hijos, todo el mundo ha oido hablar de la negligencia parental, se trata casi siempre de negaciones de necesidades básicas de los hijos que se pasan por alto por parte de los padres poco dispuestos para la empatia o seriamente trastornados por enfermedades mentales.

Caso clinico.-

Muchacha de 22 años ingresada de forma voluntaria en una unidad hospitalaria de trastornos alimentarios con el diagnóstico de anorexia nerviosa y que más tarde se le permuta por un ingreso involuntario tutelado por el juez. En el momento de su ingreso presenta una inanición grave con un IMC de 13.2 y 32 kilos de peso, amenorrea de varios años de evolución. Cumple los criterios DSM para el diagnóstico de anorexia nerviosa, presenta asi mismo hiperactividad, rasgos de un intenso perfeccionismo, lanugo y osteoporosis, negación de enfermedad y miedo a alcanzar su peso normal por talla y edad. Presenta un nivel de competencia académica y excelencia muy alto, inteligencia superior. No presenta ningun signo de enfermedad mental añadida aunque el trastorno por el que se la ingresa puede considerarse crónico y tratado de forma discontinua por psicólogos en forma ambulatoria.

Padres divorciados, la hija vive sola en la ciudad donde realiza sus estudios. Padre e hija mantienen contactos ocasionales y convencionales. La madre presenta signos de personalidad obsesiva del mismo modo que la hija, el rasgo sobresaliente es el perfeccionismo.

Lo interesante de este caso es que -al igual como en otros muchos casos similares- la tardanza en recibir asistencia se relaciona con la negación de la madre de la enfermedad de la hija o en el enredo de su relación, una negación que se objetiva durante el ingreso de la hija y que hace necesaria la intervención judicial (ingreso involuntario) para que  pueda ser “persuadida” y otras veces “obligada” de que no existe mas remedio para su enfermedad sino la recuperación ponderal. Las maniobras de la hija y de la madre para sabotear el tratamiento han sido innumerables hasta que al fin y tras la intervención judicial, la madre es derrotada y desenmascarada en la negación de la enfermedad de su hija y la hija comienza a mejorar no sin un colapso (depresión) de la madre.

Algunos progenitores (madres o padres) no aceptan ciertos diagnósticos psiquiátricos por un prejuicio cognitivo cercano a la negación. Se trata de hiperpadres, de familias perfeccionistas que no toleran en sus miembros la mínima desviación. Viven el diagnóstico psiquiátrico como un estigma, como una lacra moral, algo asi como un borrón en el linaje familiar que les obliga a replantearse gran parte de sus valores y de sus actitudes en la educación y crianza de sus hijos.

Como puede observarse en este ejemplo la cuarta forma de decir no, (la negación) es en el fondo una forma de decir si a sí mismo, de aferrarse a los valores que se siguen sosteniendo a pesar de la caquexia de la hija, es una forma de preservar la autoestima que queda seriamente herida cuando la negación al fin es perforada.

Nota liminar.-

Todos los mándalas que aparecen en esta entrada son dibujos que la citada paciente realizó durante su ingreso. Vale la pena recordar que un mándala es un símbolo universal cuyo interés psicológico está relacionado con el circulo. Un círculo es una figura cerrada que representa la Unidad. La unidad que anhela la paciente señalada y que busca en forma de reunión edénica con la madre. Sus sintomas fisicos son una forma de regresión a este entorno edénico de fusión con la madre, la unica forma que ha encontrado de controlar sus experiencias mentales y al mismo tiempo de aliviarle su dolor siempre negado.

Es interesante señalar que desde el punto de vista psicoanalitico el circulo representa al Si-mismo y su tarea de individuación. Una emancipación que -en nuestra especie- siempre ha de realizarse contra la madre. Como puede observarse en los dibujos y aunque existe un círculo que contiene a su vez distintos segmentos circulares, un mándala se compone de un centro que puede considerarse como el semillero (formas y colores) que se van desplegando en sucesivos niveles obteniendo formas más definidas y colores alternativos que pasan a formar parte de la forma global. Un mándala es una metáfora del crecimiento y la maduración de dentro-afuera y es probablemente el anhelo de esta muchacha sometida a un percepticidio constante por parte de su madre y al repudio por parte de su padre.

Bibliografia.-

S. Freud: “La negación”, 1925 (aqui)

¿Qué es una mujer?

marzo 20, 2011

Recientemente me invitaron a una cena de conmemoración de una de esas “collas” de fiesta que abundan en el paisaje valenciano. La novedad es que habia un espectáculo posterior a la cena y que el espectáculo era la actuación de un travesti, concretamente de la chica karamelo a la que yo no habia visto nunca aunque si habia participado alguna vez en ese tipo de espectáculos que suelen darse en las despedidas de soltero.

Naturalmente que conocia de la existencia de travestis tanto en el plano profesional como en el personal y siempre me habian fascinado por su teatralidad  rozando el esperpento, la hipérbole o la hiperrealidad y lo que yo interpretaba como tendencia al simulacro, al simulacro de qué cosa es una mujer.

La chica karamelo pues era una anécdota más en esa clase de conocimientos que se adquieren por la via del espectáculo y he decir que no me defraudó y que me divertí muchísimo con su actuación a pesar de que los chistes, los guiños,  las canciones en play back y los comentarios-monólogos podrian ser vistos como zafios, vulgares y con ese tinte de misoginia que preside el imaginario de los homosexuales. Comentarios sobre genitales y sobre limpieza de los mismos, chistes sobre ginecólogos, pomadas, vagynesiles, chupadas y coitos anales pero sobre todo por una critica mordaz sobre la femineidad y sus prácticas sexuales y sociales.

Mientras le oía pensaba en tres cosas.

1.-La primera es esta pregunta: ¿cómo es posible que la karamelo me resultara más femenina que todas las mujeres juntas que habia alli? ¿Cual era el secreto?

2.-La segunda cuestión que me planteaba mientras veia su actuación era ésta ¿que nos hace tanta gracia de los travestis? ¿Como pueden soportar las mujeres tanta critica a su esencia y a la vez reirse?

3.- ¿Qué es la femineidad? ¿Cómo es posible que un hombre pueda saber más de lo femenino que las mujeres?

Y es asi que me puse a pensar sobre este concepto de qué cosa es una mujer y qué es eso que llamamos femineidad.

Lo cierto es que todo el mundo sabe qué es una mujer, al menos  sabemos identificarla por aquello del dimorfismo: las mujeres tienen cuerpos distintos  a los hombres -cada vez menos-, son más pequeñas, tienen una distribución distinta de la grasa, tienen pechos (o tetas), y son genitalmente distintas a nosotros, tienen una voz mas aguda y tienen menor masa muscular y fuerza que los hombres, tienen rasgos caracteriales que las definen y tienen más gusto por hablar, expresarse y compartir. De manera que todos nosotros sabemos quién es una mujer, sabemos distinguirla o reconocerla pero ¿sabemos qué es una mujer?

Lo cierto es que los travestis juegan con esa incertidumbre a través del disfraz y algunos de ellos se instalan en esa identidad más alla de lo íntimo o lo puntual (transformismo). ¿Pues cómo saber si hay o no una mujer bajo un vestido, una apariencia de mujer? De hecho es por eso que nos reimos tanto con ellos pues sabemos que son hombres disfrazados de mujeres. Esa es la gracia, pues mientras nuestro cerebro percibe su “femineidad” nuestra mente sabe que es un hombre, una disonancia trágica que se resuelve a través de la risa.

Y es trágica porque pone a prueba nuestro concepto monolítico de la identidad. Para la mayor parte de nosotros o se es un hombre o se es una mujer, no caben identidades intermedias, pero esta idea no solo es falsa sino que es puesta en cuarentena en el teatro y en el arte donde el travestismo y la ambigüedad ocupan desde la antigúedad un lugar de honor en los temas universales de la escena o de las artes plásticas.


Los travestis como los cómicos son necesarios en una sociedad y sirven para criticarla y para desenmascarar sus falsedades; para demostrarnos que no tenemos ni idea de qué es una mujer, sabemos reconocerla pero cuando alguien se disfraza de ellas y nos enseña sus atributos idealizados, hormonados o quirúrgicos caemos en la cuenta de que vivimos continuamente en una ilusión, un simulacro consensuado. En realidad, de no saber de antemano si la karamelo era un hombre o una mujer podríamos caer en el engaño y tomar como mujer lo que no es sino un simulacro de mujer, algo que nos hace plantearnos a los hombres si no seremos en el fondo homosexuales con la consiguiente inquietud. Y a las mujeres si no serán en el fondo unas monjas moralistas.

Lo cierto es que resulta imposible definir qué es la femineidad y qué es la masculinidad más allá del reconocimiento de ciertos atributos perceptibles que nos son conocidos desde nuestra primera infancia, pero es obvio que la suma de todos esos atributos por sí mismos no constituyen una totalidad sino una abstracción, una categoría (femineidad o masculinidad) pues la Totalidad carece de existencia real, todas las mujeres de la Tierra juntas no representarían una Totalidad llamada Femineidad pues la suma de todas las totalidades-parte no constituye una Totalidad que precisaria de otra Totalidad para ser definida. Lo que existen son totalidades-partes es decir holones.

Lo que quiero decir es que existen en todos y cada uno de nosotros copias de patrones de qué es un hombre y qué es una mujer formando parte de nuestra identidad con distintos niveles de resolución. Y es obvio que los travestis son hombres que presentan una copia femenina que no es una copia cualquiera (como nos sucede a la mayoria de nosotros) sino una copia preferente en su sistema autoreferencial es decir formando parte de su identidad.

Se trata de un bucle gödeliano, autoreferente que constituye su Yo. Son mujeres a la vez que saben que son hombres y son portadores de una de esas paradojas en las que no podemos afirmar ni su veracidad ni su falsedad.

Ahora bien ¿es esto posible? ¿puede darse esta contradicción en un ser humano?

Diria que es inevitable pues somos entidades autoreferentes, un trozo de materia que se piensa a sí misma y cuyos andamiajes son otros holones plagiados de nuestro sistema parental o social. A la vez que es tambien imposible definir la femineidad. Pertenecemos a una especie que se especializó en construir simbolos y además llegados a un cierto nivel de complejidad esos mismos simbolos construyen otros simbolos de manera que estamos apresados en una especie de jaula metafísica que nos permite plantearnos la pregunta filosófica de fondo ¿qué es una mujer? a la vez que somos incapaces de responderla sin añadir, a la vez, ciertos bucles de nuestra procedencia que sin saberlo transforman el significado.

Con lo que no conseguimos sino una regresión infinita de significados. Cuanto más completa es nuestra definición más incoherente resulta como dice el principio de Gödel.

Y lo cierto es que cuando hacemos esto lo que hacemos en realidad en desfigurar las respuestas y construir nuevos patrones que nos alejan del centro de la cuestión. No sabemos qué es una mujer solo podemos afirmar si nos gustan o no nos gustan.

La femineidad (o la masculinidad) es un invento individual, algo simbólico que cada uno construye con los hilos de sus experiencias, recuerdos pero tambien estereotipias y consensos, una captura icónica de bucles, un trabajo de mimesis y un trabajo de poiesis y a veces un trasplante o modelado del deseo de otro.

Y a mi me gustó la Karamelo, dotada de ternura, simpatía, gracia y atributos femeninos hiperbólicos a pesar de saber que es un hombre.

Pero sigo sin saber qué es una mujer y no me siento por eso decepcionado pues la vida se hizo para ser vivida y no para ser explicada.

2ª Ley de Traver.-

Si me gusta una mujer no es porque me gusten las mujeres sino porque esa me gusta incluso si no cumple con la ley de Traver.

Stravinsky y la memoria musical

febrero 26, 2011

Igor Stravinsky es algo así como el Picasso de la música, el ángel anunciador de la modernidad y con ella la ruptura con todas las convenciones clásicas y todos sus rastros canónicos, lo que es lo mismo que decir que Stravinsky trató de romper con aquello que de una forma consensuada se consideraba bello hasta aquel momento, Stravinsky introdujo un reseteo de nuestra memoria musical y dejó espacio libre en nuestro disco duro para lo nuevo. Antes de él Schoemberg habia pretendido deconstruir la tonalidad, pero Stravinsky se mantuvo firme en su idea de investigar sobre lo desconocido, sobre lo imprevisible -sin abandonar sus trucos para explorar varias tonalidades o incluso la bitonalidad total en una obra como en Petruska- pero a diferencia de Schoemberg se centró en investigar sobre patrones nuevos, tanto ritmicos, como melódicos y armónicos.

Cuando estrenó en Paris (1913) su “Consagración de la primavera” se montó tal escándalo en el teatro que la policia hubo de intervenir para evitar que los desórdenes llegaran a mayores, parecia como si la Consagración hubiera provocado una especie de psicosis colectiva, la gente gritaba, se levantaba de sus asientos e incluso intentaron agredirse unos a otros. “La consagración” les habia vuelto locos, ¿pero por qué? ¿Como es posible que la escucha de una sinfonía provocara tal tormenta de emociones?

No es de extrañar que la música convoque emociones puesto que esa es su función: la música es sobre cualquier otra forma de expresión artistica la que recluta una mayor parte de sentimientos descascarillados, es decir desprovistos de cualquier patrón cognitivo adherido. La música es la gran abstracta, no significa nada pero es capaz de convocar cualquier emoción sin que sea predecible qué va a ocurrir ni qué sentimiento va a convocar en este o aquel individuo. Lo que sucedió el dia del estreno de la Consagración, en  un público culto y acostumbrado a la belleza canónica de la expresión musical fue una especie de rebelión de los cerebros que se manifestó en una asonada contra el teatro, los bailarines y el propio compositor que asistió en primera fila al motín, -inmutable- sabiendo que lo que estaba sucediendo es que había acertado con la fórmula de sobreescritura de patrones artísticos en los cerebros de sus contemporáneos.

Desde entonces hasta ahora nuestros cerebros se han acostumbrado a cierto tipo de patrones y “la Consagración” ya no nos parece simple ruido tal y como habia sucedido en su primera audición, lo que ha sucedido desde entonces hasta ahora tiene que ver con la plasticidad de nuestro cerebro: nos hemos acostumbrado a ciertas armonías, a ciertos ritmos y a ciertas cadencias suspensivas (de suspense) en las orquestaciones. Nos parece bello lo que hasta entonces era enervante.

Como ejemplo de como nuestro oido fue adaptándose más y más a los nuevos sonidos de la modernidad podemos contemplar la obra maestra de dibujos animados -dirigida a un publco infantil- de Walt Disney “Fantasía” que precisamente toma la parte inicial de “la Consagración” y los “augurios” con su obstinato de cuerda. Nótese como la música surge como cuchillos de acordes disonantes y como a nuestro parecer la armonía de esa obra sinfónica ya no nos provoca tanto rechazo como provocó en su estreno. Hemos encontrado cierto patrón y con él apreciamos su belleza.

Lo que Stravinsky se planteó fue el por qué ciertos acordes (consonantes) nos parecian bellos mientras otros (los disonantes) nos parecian feos. Pensó como un neurocientífico y cayó en la cuenta de que no existía ninguna razón por la que un acorde mayor nos pareciera redondo mientras uno de séptima mayor nos pareciera algo inacabado o abierto. Lo cierto es que nuestro cerebro no sólo se dedica a guardar patrones sobre lo conocido sino que adelanta predicciones sobre lo que va a oir, es por eso que cuando una composición vuelve a la tónica  y despues de darse ciertos paseos y disgresiones sentimos la tranquilización de lo predecible pero lo predecible resulta, a su vez, bastante aburrido, es por eso que la expresión musical ha buscado siempre la originalidad.

La originalidad implicita en cualquier forma de arte con mayúsculas implica una cierta suspensión de lo predecible. Es verdad que la musica pivota siempre sobre un patrón que se graba en la memoria a través de ciertas repeticiones y que sin ese eje federador todo parece incomprensible, pero los compositores – al menos los compositores de la modernidad- se aplicaron en hacernos cambiar nuestra opinión sobre lo que era bello o feo. Una sexta mayor no tiene porque ser menos bella que un acorde de tercera mayor, se trata de acostumbrarse a esa secuencia. Luego viene el discurso musical, las variaciones y las disgresiones, pero al final el oyente descansa cuando ha logrado predecir cuando la melodía volverá a su cauce original, es por eso que los finales suelen coincidir con la tónica dando lugar a una sensación de acabado, de redondez y plenitud.

Pero Stravinsky pretendió todo lo contrario: jugar con la incertidumbre, que el oyente no supiera lo que iba a suceder a continuación. Esta sensación provoca dolor e incertidumbre que era para Stravinsky la esencia de la música. Jugando con esa incertidumbre sin saberlo Stravinsky jugueteó con nuestra experiencia cerebral más íntima y nos sustrajo el placer asociado a la música conocida y predecible sustituyéndolo por un sufrimiento inespecifico que fue sin duda el que provocó el alzamiento del público el dia del estreno de “la Consagración”.

El que fue sadismo inicial de Stravinsky para borrar de nuestro cerebro la mania de encontrar satisfacción en lo predecible se ha convertido hoy en algo ingenuo o al menos neutral, ya nadie se sentiría impelido por la fuerza de los extraños y cambiantes ritmos de “la Consagración” ni nadie se sentiria aludido o molesto por sus extrañas melodias sobreinscitas en distintos tempos. Hemos aprendido oyendo música nueva y nuestro cerebro ha aprendido a encontrar patrones alli donde nuestros antepasados sólo encontraban ruido.

Encontrar orden en el caos, esa parece ser la función de la música que de alguna forma pone de manifiesto que nuestra mente es de alguna forma infinita en su capacidad de encontrar simbolos, patrones y sentido a lo nuevo.

Y por eso el arte es necesario, sin él enloqueceriamos pues es gracias a él que podemos construir sentidos nuevos a realidades diversas, cambiantes y mudables. Y los construimos sin necesidad de demostraciones ni consensos.

Yo oí por primera vez “la Consagración” en 1982 y llegué a Stravinsky buscando los origenes estéticos de un grupo de rock sinfónico que me gustaba mucho en aquel entonces: me refiero a King Crimson, que presta su titulo a este blog. Para que ustedes puedan comparar “la Consagración” con su influencia en la musica moderna, les dejo aqui una actuación en directo del Rey Carmesi jugueteando con las lenguas de las alondras. Nótese el obstinato de las cuerdas y las apoyaturas de guitarra de Robert Fripp que aparecen como cuchilladas al estilo de Stravinsky y notese tambien la atmósfera mágica, onirica, quizá hiperrealista de esta improvisación casi sinfónica.

Un poco más conocida y comercial por aquello de la predictibilidad es esta “Red” del mismo grupo donde puede oirse a Stravinsky con sus explosiones y obstinatos

Bibliografia.-

Jonah Lherer: “Proust y la neurociencia”. Paidós. Madrid. 2010.

Las personas del verbo Bellveser

diciembre 28, 2009

Ricardo Bellveser es un poeta valenciano que tiene poesia hasta en su apellido al que siempre traduzco -en la intimidad de los vasos de ginebra- como “aquel que mira bello”, pues asi es la mirada de Bellveser, bella y limpia.

Mas que un amigo una obsesión.

Recientemente ha sido galardonado con uno de los premios poéticos más importantes de este pais,- el premio Gil de Biedma que vale una edición en Visor- a cuyo homenaje me sumo por el título de este post que hace referencia al tiempo, pues tiempo hay en el verbo y no sólo tiempo contiene el tiempo sino personas, personas que transcurren en el tiempo y que escudriñan a través de la mirada del poeta, pues qué es un poeta sino aquel que sabe mirar alli donde ya no hay nada sino tiempo, recuerdo o cenizas.

Y que renace de ellas como hace el mito.

Y que regresa a Adzaneta de Albaida por que sabe que regresar es una forma de llegar aun para reconocer que no queda ni rastro de nuestro paso por aquel lugar, pues el tiempo arrastra en su devenir al espacio y a sus personas tal y como Einstein predijera: no hay un fluir del tiempo escindido del espacio, ambos transcurren simultáneos aunque sólo seamos conscientes del fluir del tiempo y no tanto del espacio que suponemos fijo y fundamento de todo lo que se mueve. Sólo regresando a Adzaneta de Albaida somos capaces de experimentar que el espacio -es a fin de cuentas-, tiempo que se nos escurrió de entre las manos.

Y de ahi la perplejidad de cualquier regreso.

Así es el título de su ultimo poemario “Las cenizas del nido” donde Ricardo se adentra en una ultima mirada  a su infancia, a sus contornos y a sus atmósferas desvaidas devoradas por ese padre autoritario que es Cronos, el que nos dió el tiempo y con él la conciencia de finitud, la conciencia-flecha que señala hacia la finitud o la inmensidad, eso es algo a elegir.

Un Logos oscuro que se nos impone por la fuerza de aquello que se nos arrebató a dentelladas.

Su mirada de niño busca objetos que no encuentra porque el tiempo – ese Gran Padre- se encargó de mudar los territorios de la mirada y convertir el recuerdo en marasmo, la memoria cargada de sentido en un enmarañamieto inconcreto de señales dudosas.

Bellveser es un verbo que requiere etimólogos acreditados que entiendan los vericuetos del mirar y del ver, como saben algunos, los que aun escriben poesia porque saben que en palabras aun no está todo dicho y que las palabras son el equipaje inmenso con que los humanos podemos abosrber el mundo, dejándolo libre para que otros lo transiten y tengan las agallas suficientes para renombrarlas. Pues los nombres, los verbos y las personas no se acabarán jamás mientras existan Adzanetas inexploradas o inhóspitas a salvo de la guadaña sedienta del tiempo.

Pues la vida es tiempo y al fin y al cabo el tiempo no existe salvo, acaso, la eternidad.

Qué noche, la noche. Asi:

La habitación al vaciarse

ha cambiado de tamaño,

Parece más pequeña,

la ventana está mas alta

y la puerta se ha desplazado.

El techo es más bajo,

la lámpara huérfana,

duda entre encenderse

o estallar.

Este espacio hospedó

una larga agonía

y presenció la muerte,

tras un suspiro espeso

que vino de muy atrás,

se engendró en la caverna

de los labios de donde

brotó la noche.

El hombre no es la medida

de las cosas, es quien

nos da la medida.

Decálogo para sobrevivir a la web 3.0

diciembre 20, 2009

Cuando la verdad se pone en contacto con lo humano aparecen las contradicciones

Andrés Schuschny

Todos nosotros somos inmigrantes digitales es decir nos hemos adaptado a la red mal o bien pero no nacimos con ella: toda una generación de niños -esos que ahora  estudian en la escuela 2.0- son los nativos digitales propiamente dichos y en sus manos estarán los proximos desarrollos de la red, tanto los que ya se avecinan en la web 3.0 como los que aparecerán más tarde y que algunos profetas digitales ya llaman la web 4.0.

Soy uno de esos que cambiaron su cerebro a través de la red, supongo que lo mismo les sucedió a los que inventaron la escritura, el arte rupestre, las herramientas en la caverna, la agricultura o la imprenta. Se trata de hitos que no sólo cambiaron la sociedad sino a los individuos y lo hiceron modificando nuestros cerebros. Un ejemplo que aun nadie ha abordado desde la ciencia es el modo en que el uso del teclado -el uso de ambas manos- modificará nuestro cerebro acostumbrado a la escritura diestra. ¿Tendrá esto algo que ver con el abandono de nuestras tendencias verticales, sexistas, paternalistas, autoritarias, conservadoras y afiliativas?.

Escribir con la derecha nos hizo ser adoradores de lo conocido, hooligans del meme azul y según dicen algunos el uso de las dos manos nos llevará de cabeza gradualmente hacia una simetrización de nuestro cerebro: todos seremos asi más femeninos. Si, más aun.

Si bien esta feminización alcanzará tambien a las mujeres demasiado fascinadas aun por el poder del meme azul.

Este post es una especie de guía para aquellos que aun no han entendido qué es lo que hay que hacer para constituirse en un nativo digital, integrarse en la red como si fueramos inmigrantes aculturizados y vivieramos en un pais xenófobo que aun nos mira con cierta prevención y recelo.

1.- Constituya una identidad digital. No es necesario que sea una prolongación de su identidad real. La web 2.0 le da la oportunidad de crear una nueva identidad, lo que usted siempre quiso ser. Pero recuerde que esta identidad ha de estar bien construida y ser coherente -no alejarse demasiado de lo que usted ya es- de lo contrario será usted desenmascarado pronto o tarde. No finja ser quien no es sino conviértase en lo que siempre quiso ser.

2.- Busque a sus afines y despréndase de los pesados, los que solo hablan de politica o aquellos fascinados con la jerarquia azul. Haga lo mismo con los anaranjados que pretenden una red cierta y verdadera, el pensamiento único, hay inquisidores profesionales dedicados a este menester. Hágase desafecto a todos los memes que operan en la red por debajo del verde.

2.- No se conforme con ser un lurker, participe. La red es implacable con los cibertímidos que temen exponer su cuerpo incluso en situaciones donde no es necesario hacerlo: el temor a ser ridiculizado o criticado es el mayor obstáculo para que usted se integre definitivamente en la red.

3.- Abandone su nick. Un nick es un buen lugar para ocultarse pero no para mostrarse. Nadie deberia fiarse de un nick y mucho menos de comentarios anónimos que por definición no hay que admitir en nuestros blogs.

4.- No tenga más de una identidad digital por vez, su prestigio y su reputación digitales dependen de su credibilidad. Y su credibilidad depende de su autenticidad. Nadie es ya fiable si cambia de identidad digital constantemente. El anonimato de Internet es algo trasnochado, ideal para psicópatas pero no para las personas comunes.

5.- No utilice su identidad digital para hacer negocios. Si su interés es comercial hágase con una identidad corporativa. Internet no es el lugar para vender nada más que su propia marca, a sí mismo: su identidad.

6.- Regale y de gratis lo que le sobra: su capacidad para tener seguidores depende de su generosidad y de su capacidad para informar, impulsar, guiar, apoyar, proponer, divertir y ser un lider de opinión. Y recuerde algo muy importante: no todos hemos de ser líderes, el líder romántico -naranja- dotado de talentos o méritos especiales se extinguirá en favor de pequeños lideres locales trabajando en red. Su identidad digital deberá adaptarse a lo que usted puede dar gratis y sin esfuerzo. (Aqui hay una buena entrada sobre esta cuestión). La meritocracia naranja está en retroceso.

7.- Los liderazgos en Internet pueden ser múltiples: no ponga su Ego por delante de otros Egos salvo para discriminar a  los que no entienden que su identidad digital ha de prescindir de las razones azules que parecen presidir el egocentrismo de cuando escribíamos con la mano derecha. Sea beligerante con los competitivos y los que pretenden rivalizar o discrepar eternamente, no tolere ni la envidia ni los celos representantes del meme rojo. No discuta nunca sobre cuestiones opinables como la politica, ni abrace causas que no alcance a comprender. No se confronte jamás con opiniones azules (visiones etnocéntricas del mundo) y cuando lo haga use el humor y la paciente caridad cristiana.

8.- Si quiere promocionarse hágalo, pero de algo a cambio. Se ha terminado la publicidad unidireccional. Nadie leerá sus anuncios si no aportan algo más allá de ellos mismos, sin un plus de gracia o valor añadido, tampoco sus blogs si no tiene “ciberamigos” que le promocionen gratis movidos por una generosidad de ida y vuelta. Internet es el territorio del don.

Puede visionar como ejemplo este video, se trata de la publicidad de Evian, un agua mineral. Innovación y desarrollo, prácticamente uno no sabe qué se está anunciado. El medio es el mensaje. No existe una publicidad mas honesta que aquella que oculta el motivo de su esfuerzo: vender.

9.- Comprométase digitalmente con algo, o alguien, no defraude a su red social con abandonos, traiciones, ausencias prolongadas o temores paranoides. Dése a usted mismo, mejor regálese sin esperar nada a cambio.

10.- Seleccione s su red social por afinidades y no para otras utilidades. Prescinda de otros condicionantes como las simpatías o las seducciones sexuales. La red no empasta bien con esto y nunca podrá superar a la vida real, en cualquier caso ya existen páginas de contactos para este menester pragmático. Adáptese a la idea de que la mayor parte de sus amigos no lo serán jamás en la vida real, abandone ese romanticismo fáctico y extienda el poder de su imaginario hacia la red global. Con la vida real ya tenemos bastantes escenarios para equivocarnos en ese sentido.

Atrévase a cambiar su cerebro desde la tecnología que ya tenemos a mano.

Y renacer.

Alex Alemany: Génesis.

La tensegridad

septiembre 29, 2009

buckminster-fuller

Es curioso que haya sido precisamente un arquitecto al que debamos una de las ideas que amenaza con convertirse en el nuevo paradigma de la nueva medicina que se está gestando. Me refiero a Richard Busckmister Fuller un arquitecto al que debemos algunos conceptos -algunos de ellos muy conocidos-como sinergia y otros menos conocidos como el concepto de tensegridad.

needle tower

La tensegridad es un concepto de ingenieria que tiene que ver con la proporción (la integridad) entre determinadas fuerzas de compresión y de tracción. Precisamente la Needle Tower (la Torre de aguja) es una estructura que ilustra perfectamente este concepto sobre el que volveré más abajo.

Buckmister Fuller y sus estructuras más conocidas como las geodésicas representan un punto de encuentro entre la ciencia y las humanidades, entre el saber experimental y el saber empírico y es uno de los profetas de lo que hoy se conoce como “tercera cultura” es decir la fusión de saberes entre disciplinas científicas y disciplinas artísticas. Hace algun tiempo hablé de él precisamente en este post donde tambien nombré de pasada uno de los libros de culto de esta tendencia a refundir saberes de unas disciplinas con otras ,me refiero al libro de Ersnt Peter Fisher, “La otra cultura”.

Convencido de que determinadas estructuras se repiten de un modo demasiado tozudo en la naturaleza, Buckmister se pregunta por qué. Una pregunta que procede de ser un convencido activista medio-ambiental y probablemente el que inició este movimiento. El tetraedro (del que ya hablé en este post), los triángulos, las cúpulas geodésicas, la espiral son estructuras que se repiten en los cristales, los virus, las moléculas, el ADN y en toda forma de vida y de ahi que Buckmister se preguntara qué clase de secreto habia en esas formas que parecian acoplarse mejor que otras a los planes de la vida.

Suele decirse desde un punto de vista nihilista, postmoderno o neodarwinista que la vida carece de planes (y por ende tampoco la evolución) sin embargo Lynn Margulis ha argumentado espléndidamente en su libro “Captando genomas” que la evolución si tiene un propósito.

Lo cierto es que la palabra “propósito” es bastante mala para iluminar lo que quiero decir pues nadie somos capaces de imaginarnos un propósito que no proceda de un plan imaginado por una mente humana o sobrehumana. Al hablar de propósito parece que estuvieramos invocando a Dios, pero no cabe duda de que la evolución tiene propósitos (usaremos esta palabra a falta de otra mejor), el propósito de la evolución es crear una complejidad creciente.

¿Para qué necesitamos una complejidad creciente?

Pues para disminuir los gradientes que la propia biosfera genera continuamente. O dicho de otra forma: para conseguir que ese gran sistema llamado por algunos Gaia no se aleje demasiado del equilibrio, es por eso que existen fenómenos naturales terribles para el hombre pero benéficos para Gaia como huracanes, tempestades, erupciones volcánicas, terremotos o inundaciones. Es la forma que tiene Gaia de conseguir volver al equilibrio anterior: todo tiende al equilibrio, es decir a la ganancia de entropia, lo que entendemos como enfermedades sean atmosfericas, terrenas o humanas, no son sino estornudos de Gaia en busca de recuperar el equilibrio perdido, la simetria rota.

Espejo2

Todo lo cual nos lleva a una deducción lógica, ese propósito que parece dirigir la evolución hacia formas de vida más y más complejas tiene un selector natural y se llama Gaia. O si lo prefieren decir de este modo menos poético: la biomasa o biosfera.

Determinados hallazgos o conceptualizaciones que hoy damos como ciertas y comprobables cientificamente proceden y suelen estar precedidas de especulaciones filosóficas, iluminaciones artisticas con o sin pretensiones esotéricas ¿hubiera sido posible el psicoanálisis sin Dovstoievsky? ¿Turner sin Maxwell? ¿Degas sin la teoria corpuscular de la luz? ¿Newton sin la alquimia?

Algo así sucede con un concepto creado precisamente por nuestro arquitecto místico Buckmister que creó el concepto de tensegridad que hoy es necesario para entender nuestra constitución celular y mas allá de eso la estructura de la matriz extracelular conocido como tercer sistema de Pischinger.

El sistema de Pischinger o matriz extracelular es una estructura tridimensional que comunica entre sí todas las células de nuestro cuerpo. Se trata de un espacio donde se dan cita nervios (terminaciones nerviosas) y neurotransmisores, células conectivas como los fibroblastos, las celulas cebadas, algunos adipocitos y macrófagos, alimentos y nutrientes procedentes de la sangre y elementos inmunitarios. En palabras de Tomás Alvaro que recientemente ha escrito un articulo monumental sobre el asunto (y que está aqui), la matrix es:

(..) un filtro biofisico a través del cual las células se protegen, se nutren y se inervan. Estructurada sobre la base de un colágeno firme y una elastina flexible, accesibles al estudio in vivo mediantemicroscopia multifotónica (…)

(..) Constituye el lugar de encuentro  para las diversas subpoblaciones celulares que constituyen la respuesta inmune, el proceso de angiogénesis, la fibrosis y la regeneración tisular.

(..) Y representa el medio de transmisión de fuerzas mecánicas a la membrana basal y a! todo el aparato de mecanotransducción celular, que a través del sistema de las integrinas pone en marcha el sistema de tensegridad y la activación de los mecanismos epigenéticos celulares. (..)

Como podemos observar Alvaro toma prestado de Buckmister Fuller su concepto de tensegridad. ¿Por qué un patólogo toma este concepto que en realidad tiene que ver con estructuras arquitectónicas?

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Pues por qué el cuerpo humano está sometido a esas mismas fuerzas de tensión-compresión y tracción. Por eso tenemos huesos, músculos, ligamentos, articulaciones y  sensores mecanotrasductores para la vibración porque muy probablemente la integridad de esa matriz extracelular tenga que ver con ese concepto que Buckmister Fuller llamó tensegridad, algo que podemos imaginar como un hilo tirante: efectivamente para que la matriz extracelular sea permeable y cumpla su función tienen que suceder dos cosas:

  • Una que mantenga sus diferencias de potencial (que se encuentre constantemente polarizada), pues una de las funciones de esta matriz es la de ser reservorio de electrones que nos protegen de los radicales libres (de la oxidación) y del calcio que continuamente emana del interior de la célula. Si la matriz se convierte en un dieléctrico (un no conductor de electricidad) enfermará a su medio ambiente. Es decir la matriz tiene un latido propio que se modifica segun los ritmos circadianos y que oscila segun la alcalinidad o la acidosis del microambiente.
  • La matriz tiene que estar tirante como el sedal de una caña de pescar, de lo contrario las macromoléculas que la pueblan se enredarian entre ellas y los filamentos o cilios -el andamiaje- que sirven de autopistas de información, asimilación y excreción resultarian obstruidos.

Como vemos el concepto de tensegridad precisaba primero ser formulado por un visionario y más tarde aplicado a la ciencia, es asi como podemos avanzar más rápidamente, unos imaginan y los otros -años o siglos más tarde- demuestran o refutan.

Pero mientras esas demostraciones suceden ya están emergiendo nuevas ideas que se plantearan en el futuro como hipótesis verificables, valga como ejemplo este post donde me planteaba si la anorexia mental no sería una enfermedad de la matrix. Otro ejemplo de ese segmento de tiempo (el que va desde la formulación de una hipótesis hasta su demostración) que parece vacío está en realidad plagado de un saber oculto en las bibliografías malditas y que no detiene los nuevos tratamientos -aun no verificados- pero que apuntan a convertirse en el futuro en verdaderos tratamientos de la matrix extracelular y que aportarán muchisimas oportunidades a enfermedades que hoy no sabemos como tratar .

El ejemplo más conocido por todos es la osteopatia. O la quiropráctica.

¿No es la osteopatia una manipulación del sistema de compresión (huesos) y del sistema de tracción (ligamentos, musculos).

Se trata de manipuladores-rehabilitadores de la tensegridad perdida en la enfermedad.

No es de extrañar que en el futuro las jaquecas, el dolor de espalda, las alergias, la fibromialgia, la osteoporosis, la obesidad, la anorexia mental, el colon irritable, el asma y todo eso que llamamos a veces enfermedades psicosomáticas las traten los fisioterapeutas.

Al fin y al cabo ya existen ensayos más o menos esotéricos en esa dirección como pueden ver en esta web.

¿Y si alguien demostrara cientificamente que todas estas técnicas tienen un fundamento más allá del doctrinal que emerge de su propia práctica?

¿Será la tensegridad un nuevo paradigma médico?

Estoy sin embargo seguro de que las terapias corporales ganarán la batalla a las terapias basadas en la palabra. Al fin y al cabo está demostrado que tocar, acariciar, masajear o besar son mas terapéuticos que hablar.

Tocar a alguien es tocarle el genoma.

A través de ese andamiaje que comunica la matriz extracelular, con la citoplásmica  y la nuclear.


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