Archivos de la categoría ‘ansiedad’

Los placeres fáciles

mayo 21, 2013

Placer es aquello que añadimos a la vida y goce algo que sustraemos a la muerte  (J. Lacan)

atracon

No cabe duda de que nos falta un semiología para entender de qué hablamos cuando hablamos de placer. Para pensar es necesario construir categorias, pues de lo contrario no sabemos pensar y meteremos casi siempre en el mismo corral churras mezcladas con merinas.

Y cuento esto porque en el lenguaje cientifico solemos hablar de un sistema o módulo que controla la recompensa-placer, (el sistema dopaminérgico del que ya hablé aqui, hablando en este caso de la pornografía) algo que viene a decir que recompensa cerebral y placer son la misma cosa, si bien en neurociencia suele matizarse que el placer tiene dos elementos, uno apetitivo  que busca y uno consumatorio que es voluptuoso (el placer propiamente dicho).

Y no es suficiente puesto que el placer y la recompensa cerebrales no son la misma cosa. El placer necesita un sujeto social, mientras que la recompensa cerebral sólo necesita circuitos y neurotransmisores.

Las personas o sujetos tenemos una amplia paleta de placeres a nuestra disposición que además son idiosincrásicos, lo que quiere decir que son privados: cada cual extrae placer de unas cosas y no de otras. Por ejemplo si eres un amante de la musica, puede que te guste Mahler o quizá Bach, el jazz o el country-rock, si tienes mal gusto incluso puede que te guste Julio Iglesias, es verdad que sobre gustos no hay nada escrito lo que significa que la forma en que extraemos placer es una refinada técnica que hemos desarrollado cada uno de noesotros de forma creativa y privada. Cada sujeto está – digamos, especializado- en un tipo de placer adherido al placer universal por la música. La música da placer y el placer que extraemos de la audición de un concierto o canción cualquiera no es el mismo tipo de placer que sienten aquellos que se dan atracones de pasteles.

Hay -por asi decir- placeres fáciles y placeres dificiles. Nuestra especie está adaptada a identificar lo dulce con algo ventajoso en tiempo ancestral, la diferencia es que en el paleolitico no habia refinados de azúcar, y lo dulce -usualmente la fruta madura- no poseía como hoy el potencial destructivo que tiene el azúcar refinado sobre nuestra especie.

La obesidad de nuestro tiempo está relacionada con que casi toda la población somos portadores de un gen ahorrador de insulina lo que señala en la dirección de un linaje de homínidos que estuvieron sometidos -quizá cíclicamente- a la tortura incierta de las hambrunas. Nuestra adaptación es pues a la privación de hidratos de carbono, es por eso que la sobrecarga de azúcares (presentes en bebidas, ketchup, pasteles, helados, galletas y golosinas) que hoy consumimos es letal para nuestra especie (acumulándose sus sobrantes en la grasa subcutánea), pero aun es más peligroso que usemos estos azúcares como premio o soborno de nuestros hijos (Tiger 1992). Estamos construyendo pues un futuro de diabéticos y obesos mórbidos.

Lo cierto es que tanto los azúcares como las grasas o la sal son consumidos en grandes cantidades en nuestro mundo actual porque provocan placer y no existe una cultura psicológica sobre el placer a diferencia de su opuesto: el dolor. Tenemos una lengua diseñada para gustar de lo dulce, del sabor de las grasas animales y de la sal y es por esta razón que la comida es sin ninguna duda algo que está muy controlado tal y como conté en este post. Comer, para un omnívoro es peligroso y por eso es un acto ritualizado social y culturalmente a través de la gastronomia, la tradición y la buena educación en la mesa, medidas higiénicas y etc.

Comer es pues un acto social, un placer social, pero existen ciertas diferencias entre el placer del gourmet y el llenado compulsivo del que se atraca de chocolate.

El chocolate es otro de esos alimentos curiosos que convocan grandes pasiones entre sus consumidores, no solo es azúcar, con o sin lácteos sino que además contiene cacao, un fruto que contiene un producto llamado teobromina que se comporta de una manera similar a la dopamina. Sobre si provoca adicción o no es irrelevante si seguimos el argumentario de este post y que es el siguiente:

Todo lo que provoca placer puede ser adictivo si:

  • Es fácil de obtener.
  • Es autoadministrado.
  • Se consume en aislamiento o sin ritualización social.
  • Sustituye a otro tipo de placeres más elaborados o dificiles.
  • Es la fuente primordial de  placer.

Comer chocolate no es una adicción siempre que el chocolate no sea un sustituto de cualquier otra cosa o impida el obtener placer de otra manera, se consuma de forma moderada o social (sin atracones).

Algunos autores como Tiger han manifestado que tanto el azúcar como el chocolate (los placeres fáciles) mantienen a ciertos adultos en posicionamientos psicológicos infantiles (neobebés, les llama), personalmente estoy de acuerdo con esa idea: la afición al dulce es una recompensa fácil para el cerebro y está desprovista de refinamiento placentero a la vez que obstruye la diversificación de la dieta.

¿Para qué probar cosas nuevas si lo que me gusta es el chocolate o la coca-cola?

Siguiendo con estos argumentos nos será más facil identificar estos placeres fáciles que sobrecargan nuestro sistema dopaminárgico y pueden llevarnos de cabeza hacia la adicción o la compulsión:

  1. El azúcar, el chocolate, la grasa o la sal concocan mayor placer fácil que extraer una amplia paleta de sabores diversos de una dieta completa. El biberón siempre será mas fácil que el pecho para un bebé.
  2. El consumo de pornografía o  la masturbación convocan placer (recompensa cerebral y adicción) porque son placeres fáciles si los comparamos con la dificultad y el riesgo de buscar, obtener y retener una pareja sexual.
  3. El pensar da placer, siempre será más placentero compartir las ideas con alguien que pensarlas a solas  y mucho más si estas ideas tienen feed back, las ideas que tienen retorno social provocan más placer que aquellas que se piensan a solas que siempre tienen el riesgo de cnvertirse en obsesiones.

Dicho a modo de conclusión: no podemos hacernos adictos a Bach, pero si al chocolate. Para que Bach nos provoque placer hay que saber algo de música, oir a Bach y si se quiere saber algo de su  tiempo. Para disfrutar de Bach es necesario una cierta instrucción, algo que nos viene de lo social, para que nos guste el chocolate basta con ser un sapiens y llenarse de cualquier cosa.

El cuerpo energético

mayo 14, 2013

becker

No cabe duda de que existe una anatomia con cable y que equivale a un cuerpo fisico, pero también existe una anatomía inalámbrica, una anatomía sin cables que equivale a nuestro cuerpo energético o en palabras de Becker a nuestro cuerpo eléctrico.

No se trata de ciencia-ficción sino de biofísica, una asignatura que nos “pelamos” cuando estudiábamos medicina y a la que la bioquimica le ganó la carrera por varios cuerpos.

Pero no cabe duda de que tarde o temprano tendremos que volver a matricularnos de biofísica si queremos entender de que va esto de la vida.

Pues nuestro cuerpo no solo es materia proteinica o “carne” sino que tambien cada una de nuestras células componen un pequeño campo electromagnético. Un campo electromagnético que rodea y envuelve nuestro cuerpo proteínico y que no puede verse. Quiza por esta razón de que no pueda verse ha pasado tanto tiempo desapercibido y un poco ninguneado por nosotros los médicos. Tiene esta forma:

toro

El mismo Sheldrake ya habló de él poniendole nombre, les llamo “campos mórficos” y según él en estos campos están los planos de construcción del cuerpo. Algo que podemos ver en esta salamandra. ¿Cómo se las arregla para reparar o recomponer una pata entera este curioso reptil?

 

Pero en realidad el misterio está en el ADN, esa molécula que se dedica a sintetizar proteinas y que lleva una especie de papel de celofán, invisible que es el “campo mórfico”, otra manera de hablar de las rutas electromagnéticas que envuelven la materia como en un papel de regalo.

Estos son comentarios breves que he querido dejar aqui para acompañar un video, que me parece muy interesante y que quizá sirva para dejar de contemplar ciertos conceptos de esa forma esotérica que les acompaña. Después de visionarlo estoy seguro de que todos tus prejucisio habrán sido disueltos:

Pincha sobre mi si quieres ver el video del Dr Manuel Ballester “Medicina energética: las bases cientificas”

Y un post relacionado

Embarazos fantasma

enero 10, 2013

embarazada-aloe-vera

Se trata de una patología poco común, diriamos exótica y si traigo este tema es a propósito de un caso que hemos visto en nuestro Hospital y que ha obligado a algunos de nuestros profesionales a hacer una revisión del estado actual del tema.

La pseudociesis que es como se conoce en la jerga psicológica este trastorno y que se cataloga como un sindrome somatomorfo en el DSM-IV es la creencia por parte de una mujer de que está embarazada. Pero no es una simple creencia sino que desarrolla todos y cada uno de los síntomas que acaecen en el embarazo, desde el aumento de peso, hasta los antojos y la amenorrea. Y aún: se han descrito incluso aumentos de la prolactina tal y como si la mujer estuviera embarazada de verdad.

Los autores que han revisado el tema, concluyen que en la pseudociesis se dan todos y cada uno de los síntomas del embarazo, salvo que ni existe feto, ni por supuesto latidos ni por supuesto parto, aunque la mujer puede “ir de parto” en la creencia de que el tiempo de gestación ha terminado e incluso en el caso que nos ocupa se desencadenó un parto con dolores y contracciones.

Entre los factores desencadenantes se citan la infertilidad y la perdida de un niño o abortos anteriores. El factor psicológico más citado en la bibliografía es el “deseo de ser madre”. Freud describió este cuadro en su paciente Anna O que creía estar embarazada de su terapeuta Breuer. Fue esta la razón por la que el maestro de Freud, Breuer abandonó su tecnica hipnotica horrorizado por aquella declaración de amor de su paciente.

El caso es que Freud atribuyó la pseudociesis de Anna O. a la transferencia amorosa hacia Breuer, sin embargo este es un caso atípico. En la mayor parte de los casos la pseudociesis no se desarrolla en terapia sino en pareja. Es muy probable que el deseo de consolidar una pareja determinada juegue su parte de causalidad en la pseudociesis. Y tambien es muy probable que la presión por tener descendencia tenga algo que ver tal y como sabemos por el caso de Maria Tudor, esposa de Felipe II, que tuvo al parecer dos episodios de pseudociesis antes de morir.

Con todo la pseudociesis no es exclusiva de los humanos y se ha descrito en perras, aunque probablemente el caso más conocido -por observable- se de entre las gallinas. Quien haya tenido un corral de gallinas sabe que de vez en cuando las gallinas se ponen “cluecas”. Ponerse clueca significa que la gallina se pone a incubar sus huevos o los de las compañeras de corral en la creencia falsa de que han sido fecundados. Naturalmente una gallina clueca no sirve para mucho dado que deja de poner huevos, de modo que hay que evitar que incube si queremos devolverle su capacidad ponedora. O sea que en las gallinas ya se observa esta capacidad endocrina de supresión de la regla (en este caso de poner huevos), una amenorrea gallinácea.

Los etólogos suponen que se trata de fallos de reconocimiento, es decir el animal por razones -estresores- no aclarados se pone a funcionar en modo embarazo incluyendo en esta reacción a su sistema endocrino. No es de extrañar que en humanos se hayan descrito tumores hipofisiarios como causa de la pseudociesis. En cualquier caso ciertos medicamentos pueden operar como disparadores endocrinos, en el caso de nuestro Hospital se trataba del sulpiride, un medicamento que forma parte de un tranquilizante (el Ansium). Entre los efectos secundarios del sulpiride se ha relatado un sindrome de galactorrea-amenorrea, que recuerda vagamente al embarazo y al puerperio.

Ahora bien, de lo biológico a lo psicológico, no hay un solo paso y los aumentos de prolactina por sí mismos no explican una creencia tan compleja como la pseudociesis que se parece más a una creencia delirante que a una mala interpretación de signos endocrinos.

En el caso que cito, la mujer mantuvo la creencia incluso después de que los médicos certificaran que no ha habia habido embarazo, ni parto. Y a pesar de que acudió a urgencias fingiendo “estar de parto”. Fue alli donde todo se descubrió, lo interesante es que logró engañar durante 9 meses (mal contados pos despistes) a toda su familia incluyendo a su pareja.

Lo que nos lleva de cabeza al ultimo renglón de esta historia: la psicología del engaño. La paciente logró engañar a toda su parentela con el asunto de su embarazo y llegó a creerse sus propias mentiras. De modo que no era un delirio (como se demostró más tarde) sino una mentira, un mito.

Y mentir para qué se preguntarán los mas sagaces entre ustedes.

¿Por qué mentimos?

Lo hacemos para obtener ventajas, tal y como comenté en este post, lo hacemos para medrar. Por alguna razón esta mujer (que no era desde luego ninguna lumbrera) entendió que era la mejor estrategia para retener a su nueva pareja, después de una vida de malos tratos y abortos espontáneos (o traumáticos) con su pareja anterior.

En el post que más arriba vinculé pueden ver una entrevista que Punset realizó a Robert Trivers que es el que mas sabe del mundo de “inversiones parentales” y tambien de engaños y autoengaños. Vale la pena recordar que la mejor manera de engañar a los demás es creerse las propias mentiras, es por eso que existen los pseudólogos, que son mentirosos con cierta gracia para engañar. Pues no hay que olvidar que el engaño y la detección de la mentira coevolucionaron. Es por eso que el autoengaño no deja de ser una sofisticación para engañar mejor.

Bibliografia.-

Engaño y autoengaño en Robert Trivers por Alfredo Ruiz

La dopamina en llamas

enero 7, 2013

Vías refuerzo

No cabe duda del éxito que la pornografía (tanto la gratuita como la de pago) ha tenido y tiene en Internet, tanto es así que según ciertas investigaciones es muy posible que los muchachos se inicien en esta actividad a partir de los 10 años y que esta actividad sea tan frecuente en hombres, por razones que más abajo explicaré.

Lo cierto es que hasta hoy no conocíamos nada de sus efectos sobre la salud psíquica, el rendimiento sexual y otras variables que interfieren en eso que llamamos salud sexual. Todos los argumentos que habia oido eran moralistas o bien procedían del feminismo pero no habia oido hablar de la neurociencia de la excitación sexual. Y de sus variantes según el género. Hasta que me topé con esta conferencia de Gary Wilson no tenia ni idea de que habia gente explorando esta relación entre el acceso fácil a la pornografía y el consumo de Viagra por ejemplo.

Parece ser que sí, pero esta vez los argumentos presentados me parecen más serios que aquellos que hablan de una adicción abstracta a Internet o a los videojuegos o una crítica -politica- a la cosificación de la mujer, argumentos para mí llenos de temor a lo nuevo (ciberfobia) cuando no de “moralina”. Del mismo modo estaré alerta a partir de hoy respecto a la influencia de los videojuegos como una de las variables que pueden intervenir en la violencia juvenil por su carácter bélico o violento.

Comience usted por ver este video, está en inglés y la traducción al español no es muy buena pero puede entenderse y que se titula “El gran experimento porno”.

Hay una razón por la que los chicos son mas vulnerables a la pornografía. La razón es que los chicos están más interesados por el sexo que las chicas. Los hombres se masturban más que las mujeres, rechazan menos ocasiones sexuales y están más motivados para el sexo casual (para una síntesis: Baumeister et al. 2001), especialmente con mujeres más jóvenes que ellos. Todo lo cual se traduce en que los chicos acumulan muchas más decepciones sexuales que las chicas, se encuentran subjetivamente más deprivados, recurren más al sexo mercantil, tienen más fantasias sexuales y tienen más temores relacionados con el rendimiento sexual.

Y consumen más pornografía.

La pregunta que tratan de responderse con estas investigaciones y que tratan de relacionar la pornografía con determinados sindromes psicológicos como la disfunción eréctil, es ésta: ¿Es perjudicial el consumo de pornografía para los chicos?

Es dificil contestar abiertamente a esta pregunta, pero algunos datos son interesantes de conocer: todas las adicciones humanas tienen algo en común, el uso de la via dopaminérgica de la recompensa (o refuerzo) tal y como aparce arriba en la figura cuyo centro de maniobra es el nucleo accumbens.

Es importante señalar ahora una cuestión: recompensa no equivale al placer sino que muchas veces se le opone. El cerebro busca la recompensa muchas veces por el método negativo (aversivo), para evitar el displacer. Las ganas de algo (craving) son muchas veces las ganas de desprenderse del malestar a través de aquello mismo que generó placer al principio de la adicción.

La relación que existe entre recompensa y placer es la misma que plantea el psicoanálisis con los conceptos de placer y goce.

No importa si desarrollamos una adicción a la cocaína o cualquier otra droga, la comida, el ejercicio fisico, el juego o la pornografía. Podemos hacernos adictos casi a cualquier cosa con independencia de que esa cosa sea una sustancia química, un acción motora o una conductua compleja. Y todas estas adicciones comparten una misma via química en nuestro cerebro, tienen el mismo soporte neurobiológico.

No importa si desarrollamos adicción a una actividad saludable (como el sexo o las carreras de fondo) como si se trata de drogas insaludables. En ultima instancia lo que se consigue es secuestrar recursos del cerebro que pasan a quedar inservibles para obtener placer de otra manera.

Lo que para Wilson explica que el uso de la pornografía entorpece las relaciones entre chicos y chicas mientras que el propio Zimbardo ha llamado a este fenómeno “el desfallecimiento de la masculinidad”.

La pornografía puede ser nefasta para un muchacho por varias razones:

  • No existe ninguna mujer real que pueda competir con esas actrices del porno.
  • No existe ningun hombre real que pueda competir con las prestaciones sexuales y tamaños de los actores del porno.
  • No requiere ningun tipo de esfuerzo por parte del muchacho.
  • Se puede consumir a la carta y consumir asimismo grandes recursos de tiempo que se sustraen a otras actividades.
  • En la pornografía no hay embarazos, ni enfermedades de trasmisión sexual, ni riesgo alguno en el sexo.
  • Las mujeres están siempre dispuestas como si se tratara de muñecas articuladas en torno al deseo del hombre.
  • Las mujeres siempre salen satisfechas.
  • Todo sucede en una pantalla, es decir en lo imaginario. Su soporte es la imagen y no equivale al consumo literario de la pornografía que en cualquier caso impone una disciplina de lectura y de decodificación.
  • La excitación que se consigue a través de la pornografia secuestra recursos de la realidad y el sujeto puede acabar prefiriendo esta actividad al sexo real que en cualquier caso siempre llevará las de perder con la experiencia imaginaria.
  • Una vez desarrollada la adicción, la conducta se mantiene por sí misma como si de una droga se tratara al haberse incendiado a causa de ese combustible que llamamos dopamina todas las vias de la saciedad.

Por ultimo y como conclusión, la adicción o la disponibilidad de pornografia de forma gratuita y accesible puede ser disfuncional para los chicos al sustraer recursos que debieran destinarse a encontrar y mantener una pareja estable, puede correlacionar a su vez con las dificultades sexuales y el miedo a la mujer real, al tiempo que las evidencias que se acumulan señalan hacia un soporte evolutivo biológico como sostén de estas preferencias: el mayor interés sexual de los varones asi como su fascinación por la variedad de contactos sexuales.

Y una recomendación sanitaria: devolved a vuestro cerebro su capacidad de estimularse solo.

Bibliografía.-

Baumeister, RF, Catanese, R, Vohs, KD. (2001) Is There a Gender Difference in Strength of Sex Drive? Theoretical Views, Conceptual Distinctions, and a Review of Relevant Evidence. Personality and Social Psychology Review. Vol. 5, No. 3, 242–273

La depresión de la Sra Turvey

noviembre 3, 2012

Por su interés ejemplarizante de la teoría de la competencia social de John Price en la depresión, traigo este episodio (en realidad una viñeta clínica) del mismo autor y que publicó en un articulo (que completo está aqui), titulado: “La función adaptativa del cambio del estado de ánimo”.

Lo interesante del caso es que en él aparecen los grandes temas que para Price provocan y causan las depresiones, el estrés, las posiciones de escalada y desescalada en cada uno de los tres niveles del cerebro y por ultimo el bloqueo emocional que captura la conducta e imposibilita la salida de la depresión, concretamente la codicia, la terquedad, la ambición y el orgullo.

El caso clinico.-

Permítanme ilustrar el funcionamiento normal de estos mecanismos a través de un ejemplo típicamente inglés. La Señora Turvey, nuestra heroína, está casada con Sir Topsy, y vive en una bonita casa solariega en algún lugar de los Shires. Un día Sir Topsy muere en un accidente de caza. Este es un Baremo de Stress para Lady Turvey, que se ha convertido en la Señora Viuda de Turvey. Sabe que ahora se espera de ella que se mude de la mansión para dejarsela a su hijo y a su nuera, la nueva Señora Turvey. Ella debería irse a vivir a la casa ganancial (una casita adyacente)  que es considerablemente más pequeña que la casa solariega.

En el nivel superior, racional, la viuda tiene opciones sobre qué hacer. Su estrategia de desescalada es aceptar lo inevitable y pasar a la casa ganancial. Su estrategia de escalada es quedarse donde está. Ella puede reforzar esta estrategia con muchas justificaciones: su hijo aún no tiene edad suficiente para asumir la responsabilidad de la mansión; su nuera no es lo suficientemente madura para manejar tanta servidumbre; ella tiene que quedarse a supervisar algunos trabajos en la casa llevados a cabo recientemente; y así sucesivamente usaría su fértil mente. En verdad, a pesar de la tradición, ella no quiere dejar la casa en la que ha vivido durante tantos años.

Después de algunas semanas, empieza a estar claro para la familia y amigos que ella no está haciendo ningún plan para mudarse. Ella hace oídos sordos a los argumentos racionales sobre los precedentes. En esta etapa, se accede al nivel medio, o conjunto de estrategias emocionales. El detonante de esto puede ser la crítica a su conducta, o un intento deliberado de inducir el nivel medio de desescalada con preguntas como: “¿No te da vergüenza desafiar las tradiciones de esta manera?” y “¿No te hace sentirte culpable vivir en esa casa enorme por capricho?” Si estos comentarios tienen éxito, e inducen un nivel medio en la estrategia de desescalada, caracterizada por la culpa y la vergüenza, el pensamiento de la viuda en el nivel superior puede verse afectado por estas emociones, y una de estas dos cosas puede suceder: ella puede pasar a un nivel superior en la estrategia de desescalada y mudarse a la casa ganancial; o, la vergüenza y la culpa son insuficientes para superar su deseo de permanecer donde está, y se queda aunque se siente mal por ello. Por otra parte, su conjunto de nivel medio puede seleccionar la estrategia de escalada, y entonces se enoja con estos entrometidos que se toman la libertad de decirle lo que debe hacer, y en el furor de su ira los tacha de su lista de visitas y da rienda suelta a otros castigos similares sobre ellos. Está impulsada por un sentimiento de superioridad moral.

Después de algunos meses, podemos imaginar que la nueva Señora Turvey está perdiendo la paciencia con su suegra, ya que no puede hacer planes definitivos para gestionar la casa solariega. Luego de unas conversaciones con el abogado de la familia, envía a unos arquitectos a la mansión para hacer los planos provisionales de ciertas reformas que desea hacer.

Esta intrusión en su territorio trastorna a la Viuda, podemos suponer que también activa el conjunto de nivel inferior de la estrategia agonística. Si ella implementa la estrategia de desescalada (que también hemos llamado ISS), sufre un descenso de RHP/SAHP, del Valor del Recursos y la Propiedad. Todo esto efecta profundamente a su pensamiento de alto nivel. Su descenso en RHP/SAHP o concepto de sí misma, es probable que la haga sentirse inadecuada para llevar toda la responsabilidad de la mansión sin el apoyo de su esposo. El descenso en Valor del Recursos debilita su apego por la casa solariega, que ahora le parece mucho menos atractiva, y que no vale la pena montar tanto escándalo por ella. La caída en Propiedad remarca su conocimiento de que es su nuera, y no ella, la que ahora tiene derecho a la casa solariega. Este “depresivo” cambio de pensamiento puede cambiar su conjunto de nivel alto a desescalada. O tal vez no, y ella puede quedarse en la casa solariega como una persona deprimida, tal vez asumiendo el papel de un inválido crónico, y bien puede ser que finalmente, por razones de salud, sea sacada de su casa de campo en una camilla para ser cuidada en otro lugar. En tal caso, su nivel más bajo de desescalada estaría expresado a través de la metáfora de la enfermedad física (Price y Gardner, 1997).

Como última posibilidad, la intromisión de los arquitectos de su nuera puede implicar, no la depresión, sino la elevación del estado de ánimo. Esto aumentará su autoestima, al hacer que parezca que merece aún más la pena defender la casa solariega y fortalecerá su sentido de propiedad. Entonces ella aumentará el nivel de energía para ejercer presión sobre los miembros de la familia para que se pasen a su bando, para consultar a las firmas de abogados para llevar el asunto a los tribunales si es necesario, y para difundir calumnias viles de su nuera, por lo que todas las demás damas de los Shires se unirán a ella en la condena de la prisa indecente con la que la nuera parece estar usurpando su posición. Tal vez tenga éxito, y entonces la nuera desescalará, y ella seguirá siendo feliz al verse pasando sus días fuera de la casita del jardinero. Pero lo más probable es que la nuera está hecha de “otra pasta”, e insistirá en sus derechos. Este último escenario es la materia con la que se construyen las disputas familiares.

Comentario

Para la viuda, mudarse a la casa ganancial era el equivalente de encender la calefacción central. En cualquier momento, podía terminar con la dolorosa experiencia de su medio y bajo nivel de desescalada simplemente desescalando del nivel superior. Pero era demasiado orgullosa, o demasiado terca. Si uno hubiera sido llamado a tratarla en cualquiera de las etapas, no habría tenido mucho éxito tratando la “depresión” o sus equivalentes somáticos; la única manera lógica de proceder hubiera sido preguntar: “¿Por qué no se mudó a la casa ganancial?”

Podemos apuntar otra similitud con la analogía “del frío”. De la misma forma que el malestar de tiritar puede aumentar la sensación de frío y por lo tanto disponer a la persona a encender la calefacción, así el pensamiento depresivo de medio y bajo nivel de desescalada, aumenta la sensación de perder y por lo tanto dispone a la persona para una sumisión voluntaria. La culpa facilita la aceptación del castigo. La vergüenza facilita la aceptación del rango inferior. El abatimiento facilita el abandono de metas inalcanzables. Del mismo modo, el estado de ánimo deprimido facilita el cambio de la ira al abatimiento. La gente se enoja cuando son insultados por una persona de menor rango (como señaló Aristóteles); el sentido de inferioridad que se produce en la depresión ayuda a la persona a ver al insultador como de rango superior, en respuesta a lo cual la emoción apropiada es sentirse humillado. En una sociedad igualitaria, nos enojamos cuando sentimos que tenemos razón y nos sentimos humillados cuando nos damos cuenta de que no tenemos razón, y el estado de ánimo depresivo nos hace sentir que no tenemos razón ― sentimos que nos equivocamos, y por lo tanto nos sentimos culpables. Nos enojamos cuando alguien coje algo que nos pertenece, y el estado de ánimo depresivo elimina el sentido de propiedad, o de tener derecho a las cosas. El estado de ánimo depresivo también favorece la desescalada en el nivel más alto ―nos quita la esperanza de victoria, nos quita la confianza en nuestras propias habilidades, nos quita el sentido de la importancia que tiene lo que sea por lo que estemos luchando y nos hace sentir demasiado cansados y enfermos como para querer seguir haciéndolo.

Así, el diagrama de flujo se lee: al entrar en una situación de conflicto, o luchas o cedes. Si luchas y aún no ganas, te enojas y luchas más duramente, o te siente humillado y cedes. Si luchas más duramente y aún no ganas, elevas el estado de ánimo y luchas todavía más duramente, o deprimes el estado de ánimo y cedes. En la mayoría de los casos en el EEA este algoritmo probablemente permitió la rápida solución de las controversias. Pero en nuestra sociedad compleja, hay una serie de motivos de “bloqueo de la sumisión voluntaria” que impiden que el agonismo sea funcional, y las disputas sean resueltas.

A veces el bloqueo de la resolución del conflicto no se encuentra en la persona sumisa (el que cede, el perdedor), sino en el “ganador”, cuya función es la de aceptar la sumisión y pasar a la reconciliación. A veces no hay suficiente cantidad de sumisión en cualquiera de los niveles para inducir al otro a ejercer la “misericordia” del ganador (Weisfeld, 1977). Suponga que la nuera siente un odio imperecedero hacia la Señora Viuda de Turvey, posiblemente porque se oponía a su matrimonio con su hijo por su insuficiente nivel social. Entonces, con la viuda expuesta a la venganza al faltarle el apoyo de su marido, puede ser que por muy sumisa que sea la viuda la nueva Señora Turvey continuará castigándola con un trato frío y distante o humillándola por otros medios, y por eso la viuda nunca podrá remitir del nivel más bajo de su estrategia de desescalada. Esto ocurre en situaciones de tortura y otras formas de intimidación. Pero por lo general, el bloqueo de la resolución recae en el perdedor, que es demasiado orgulloso o terco para hacer la apropiada desescalada en el nivel superior. En otras palabras, en el tratamiento de la depresión a menudo estamos manejando “bloqueos de desescalada en el nivel superior”.

Habia algo en la Sra Turvey que le impidió llevar a cabo la estrategia más inteligente: abandonar la casa solariega y mudarse.

¿Por qué creen ustedes que no lo hizo y terminó en la consulta del psiquiatra?

Se admiten opiniones

¿Es la ideología politica una adicción?

octubre 28, 2012

Jimenez Losantos, Nestor Szerman y Raul del Pozo el viernes pasado en el Congreso de patología dual.

Ayer sábado terminó en Madrid el XIV congreso de patología dual al que asistí para conocer las novedades que se cuecen entre aquellos que las tejen, los clínicos. Lo cierto es que no hay ninguna novedad, más allá de la progresiva demonización que persigue al tabaco y al hábito de fumar que ahora si, dispone de un tratamiento farmacológico -la vareniclina- que por cierto no está financiado por la seguridad social y que funciona también como ansiolítico. De modo que si no es usted rico y quiere dejar de fumar lo mejor es optar por la vieja y castiza fórmula de “por mis huevos”que tan buenos resultados daba antes de que se supiera tanto sobre los receptores nicotínicos.

Pero no es de tabaco, ni de drogas ni de receptores sobre lo que voy a hablarles en este post sino de la dualidad, un poco homenajeando al congreso de Madrid.

Lo primero es pues definir ¿qué es esto de la patología dual?

Pues la patologia dual es cuando una persona tiene una adicción que se solapa con una enfermedad psiquiátrica cualquiera. Se trata pues de un artificio creado por los clínicos para dar visibilidad a algunas personas que se encuentran en los guettos del sistema, me refiero a los toxicómanos o drogadictos que -por si ustedes no lo saben- tienen una red asistencial propia: la red de toxicomanías, segregada de la red sanitaria convencional. La patologia dual es pues un invento para señalar la obviedad de que los drogadictos también pueden enfermar de otras cosas junto con otra obviedad: un enfermo mental puede también consumir sustancias (de hecho es lo más frecuente). De lo que se trata es pues de convencer al personal de la politica y al personal médico de que lo mejor sería tener una sola red y no dos, de ahi lo de dualidad.

Pero por lo que hablé en Madrid con otros colegas procedentes de distintos sitios de España las cosas aun están muy verdes en lo de la integración, de modo que aun hay servicios financiados por ayuntamientos arruinados, diputaciones fantasmales y sobre todo recursos muy dispersos, mal coordinados y sobre todo redundantes.

España sigue pues estando invertebrada y aqui no parece haber gobernante que le eche mano al tema de las vértebras. Es por eso que necesitamos urgentemente un buen ortopeda.

De manera que no hay sitio mejor para hablar de dualidad que en un congreso de patología dual siempre que nos olvidemos de aquello de la comorbilidad,  de la evidencia de que ciertas enfermedades pueden coexistir y de hecho lo hacen no solamente en psiquiatría sino en toda la medicina y que si hay dualidad no es tanto por inventarse un nexo de unión sino porque la separación crea dicotomias y aqui la dicotomia nos viene de serie.

Pero lo más interesante en un congreso donde el único interés procede de la dualidad es que se hable de dualidad y no tanto del tabaco y la ansiedad, cosa que todo el mundo sabe que existe y por eso fuma. Lo mejor del Congreso, digo, fue una conferencia que dieron a alimón Federico Jimenez Losantos Raul del Pozo, dos periodistas, tertulianos, pensadores, intelectuales, agitadores de conciencias, comunicadores ilustrados que platican  a diario y que saben bastante más que nosotros de adicciones y de adictos al menos a la politica  y por tanto interlocutores ideales para responder a la pregunta que titula este post y de paso ver si esta adicción -de existir- coexiste con la locura, que me da a mi que si. Uno de izquierdas y otro de derechas que enseguida se metieron en harina para tratar sobre la manía que el personal tiene de ser de derechas o de izquierdas, ser dual, en definitiva.

La intervención de Jimenez Losantos fue desde luego antológica, pues empleó en su argumentario a Freud y a Lacan para refrescarnos algunos conceptos que unos habian olvidado y otros sencillamente nunca oyeron hablar. Nos habló del ideal de Yo y del Yo ideal, de la forclusión y del repudio (verleugnung) hasta en alemán se lo sabía el culto radiolocutor, una audiencia estupefacta asistía a un insólito hecho: por primera vez en un congreso de esta naturaleza se hablaba de psicoanálisis. Esta desde luego fue una de las guindas de Jimenez Losantos. Nos habló de Zapatero, de Cataluña y de Convergencia, de Más, de Rajoy, de Mugica y de Gallardón y les puso como ejemplo para que entendieramos que el Yo ideal es siempre de izquierdas, reducto de las utopías, de los ideales y preñado de narcisismo instintivo, de principio del placer y por contra el ideal del Yo es un constructo bien distinto relleno de lideres, cultos carismáticos y teístas, instrumento de la dependencia, principio de realidad y de la tradición. En realidad ambos constructos -segun Freud- forman parte de una estructura de mayor nivel de definición y a la que conocemos con el nombre de Superyó.

Lo cierto es que me pareció de lo más acertada esta idea para señalar que el ideal del Yo y el Yo ideal son ejes de crecimiento de la personalidad politica entendiendo que los constructos “izquierda” y “derecha” son imaginarios, es decir no existen, sino que nos vienen determinados culturalmente. Pero es verdad que a las personas nos orientamos políticamente a través de rasgos caracteriales de estirpe biológica, asi unos son más conservadores mientras que otros son mas “progresistas” lo que en terminos biológicos tendría que ver con el apego y con la orientación con respecto a la autoridad.

Unos serian más obedientes o conformistas y otros más rebeldes, unos más apegados y otros más desapegados, es lógico pues nuestra estirpe evolucionó como consecuencia de haber mantenido grupos sociales de un tamaño entre 80-100 individuos, mas allá de este tamaño los recursos se hubieran consumido antes y es por eso que la evolución dispuso que algunas personas obedecieran ciertos estímulos a fin de segregarse de sus comunidades de origen. Pero no bastaba con la segregación, hacía falta además que otros les siguieran, pues de nada hubiera servido que uno o dos iluminados se desgajaran de la comunidad sin arrastrar en su fuga a otros. Y de ahi que nuestro instinto gregario tenga además otro resorte: nos encanta seguir a otros, a esos que parece que saben donde van. Desde la caverna pues que existe la política, la inventó aquel que optó por la bifurcación, alejarse o tomar este camino y no aquel que ordenaba la tradición establecida.

Las utopías desde luego no llevan a ninguna parte pues de lo contrario no serán utopías sino topos sin descubrir, y como no hay manera de saber el camino sin andarlo (al menos en tiempos ancestrales) es lógico que el personal haga equivaler su utopía personal con algun lugar o estado felicitario que está en alguna parte y que sólo hace falta descubrir.

De manera que nuestra especie no tiene adicción alguna a las derechas o las izquierdas sino ciertos cultos ancestrales que cada uno trata de una forma: “Dios, la patria y el rey”, como dice el slogan carlista y que hoy podriamos traducir por religión, estado y gobernantes. Lo más peligroso es cuando estos tres poderes se confunden y toman prestados elementos del otro, algo que sucede en el fundamentalismo o integrismo, pero no menos peligrosa es la hipertrofia de uno de esos poderes como sucedió en la Alemania nazi con el culto casi religioso al lider. Todo parece indicar que la mejor manera de gestionar estas tendencias al abuso de poder -que este triunvirato de pulsiones lleva a cabo en la vida de los individuos- es llevarlos a un bajo perfil.

Algo así como si dijéramos el mejor gobernante es el que no se nota, la mejor religión la que no tiene fieles civiles, el mejor Estado el que no tiene ni busca tener amenazas externas. Estoy pensando ahora en los paises nórdicos, ¿alguien sabe cual es el primer ministro de Finlandia? ¿Alguien sabe cual es la religión mas practicada en aquel pais? ¿Alguien se sabe la estructura del estado de Finlandia?

Esta es la razón por la que Raul del Pozo sentenciara que Rajoy es un buen gobernante porque no hace nada. ¿se imaginan ustedes el lio que podría armarse en España si anduviera de primer ministro algún iluminado, prisionero del Yo ideal como Gallardón (aun siendo de derechas)?

Jimenez Losantos terminó su intervención dando el turno a las preguntas de los asistentes (algo de agradecer) y tambien para señalar que la catatonia de Rajoy no es una buena estrategia para los tiempos que corren y que ni tanto ni tan poco.

En conclusion no existen adicciones a la politica, solo existen adicciones a nosotros mismos, o dicho de otra manera: que una vez establecida una manía nos dedicamos a seguirla y perseguir a las contrarias.

Una taxonomía de las emociones

junio 21, 2012

Dudo luego no hago

El miedo corta las alas del propósito

Precisamente hoy he tenido oportunidad de plantear en una sesión clinica las vicisitudes de algunas emociones desde que se manfiestan en la mas temprana infancia (algunas son innatas) y seguirlas hasta la adolescencia a través de la coordinación de varios recursos asistenciales de niños y adolescentes. El caso que nos ocupó era un TOC infantil (trastorno obsesivo-compulsivo) un trastorno que presenta una prevalencia de entre 0,2-3% de la población infantil y que tiene un pico de prevalencia a los 10 años y que es más frecuente en varones.

Me refiero al miedo, una de las emociones más comunes, pero también de las más negadas, oscurecidas por los Ideales familiares y sociales. ¿Qué hacemos con el miedo?

Lo cierto es que el miedo es una emoción que ha sido seleccionada positivamente por la evolución debido a su enorme poder adaptativo, todos nacemos con una capacidad innata para sentir miedo, un miedo primordial (sin objeto) que nos viene de serie ligado a nuestra condicion deficitaria. Pero el miedo con la edad va tomando forma y va modificando sus contenidos. Asi el primer miedo objetal que conocemos (de los anteriores sabemos bien poco si bien los que quieran profundizar en ese estado que llamamos estadío urobórico, pueden visitar este enlace) es el miedo al extraño.

Necesitamos conocer mejor las vicisitudes evolutivas del miedo y cómo son sus transformaciones. No cabe ninguna duda de que el TOC es una patologia -cognitiva- del miedo asi como el trastorno de pánico es la patología somática del mismo. Paradójicamente las dudas obsesivas y las compulsiones sirven a un fin: el de exorcizar un miedo -en realidad las obsesiones son reaseguramiento de conductas que no se llevarán a cabo- que se encuentra entre bambalinas o mejor que se ha alojado en planos tan profundos de la personalidad que alli ya no se reconoce como tal y emerge a través de derivados.

En la educación de nuestros niños debemos recobrar la dignidad del miedo a fin de impedir que se ubique en ese lugar desde donde sus mensajes nos llegan en forma de sintomas psicológicos.

De esta opinión es Norberto Levy que en estos video nos propone una gestión eficaz de las emociones.

Video 1.-

Video 2.-

Cerebros asustados, mujeres exhaustas

diciembre 12, 2011

La politica es la disciplina que se ocupa de mediar entre intereses distintos y a veces opuestos. Cada persona, cada sexo, cada edad, cada circunstancia personal o laboral generan intereses diversos que hacen que cada cual se sienta rodeado, maltratado, incomprendido o exiliado por los intereses ajenos.

Todos tendemos a pensar que nuestros intereses son genuinos mientras que los intereses ajenos son casi siempre sospechosos o enroscados en la mala fe.

Hombres y mujeres mantenemos intereses bien distintos respecto a muchas cosas (sexo, familia, autoridad, amistad, dinero, etc) y esta es la razón por la que los sexos se baten en una guerra sorda y nunca declarada desde el origen de la humanidad, dado que desde lo politico es  “imposible beneficiar a uno de ellos sin perjudicar al otro”.

Y eso mismo sucede en cualquier ámbito de nuestra vida, si mejoramos a los empresarios y al “mercado de trabajo” perjudicamos a los empleados, si aumentamos los controles alimentarios pejudicamos a los consumidores, si forzamos a los bancos a pagar “impuestos” serán en ultima instancia los ahorradores quienes corran con los gastos de las comisiones. Gobernar es pues elegir damnificados, es imposible hacerlo al gusto (interés) de todos y siempre habrá perjudicados y beneficiados en todas las decisiones politicas sean estas cuales sean.

Todo parece dispuesto de tal manera que se trate de un juego de suma cero, lo que ganan unos lo pierden otros.

Los perjudicados suelen ser sin embargo visibles porque siempre protestan, se sienten indignados, se organizan, se asocian, hacen -por asi decir- oposición aunque en realidad la oposición que hacen no suele desvelar sus propósitos o sus propios intereses de forma directa sobre todo en ausencia de liderazgos. Una cosa curiosa que tienen los intereses es que suelen ocultarse. Está mal visto tener intereses y es por eso que casi siempre se ocultan tras el velo del bien común y son interpretados por el adversario como prueba de maldad.

Asi por ejemplo la reforma del mercado de trabajo “mejorará nuestra competitividad”. Despedir a los interinos disminuirá nuestra deuda u ordenará el sistema publico,  privatizar las autopistas nos ayudará a hacer disminuir nuestros débitos estatales, etc, pero todo ello se hace en bien de sostener el sistema y se niega en todo caso el propósito de desmontarlo. En realidad todas estas ideas ocultan la verdadera intencionalidad politica que representan, se trata en cualquier caso de mejorar a ciertas capas de la población para empeorar a otras. Es obvio que los interinos despedidos, los trabajadores en paro, los pensionistas o los transportistas serán los más perjudicados en un mundo donde se aplicaran a rajatabla aquellas recetas de “sostenibilidad”.

Dicho de otra forma: dado que todos tenemos intereses y todos queremos imponer los nuestros intereses a los ajenos, se impone una lucha politica continua y constante donde los partidos tradicionales representan en teoria la “lucha de clases” entre el mundo de los intereses empresariales o financieros y los intereses de los asalariados, asi a grosso modo. Los politicos son los árbitros de estos desencuentros de intereses, unas veces contentan a unos y otras veces a otros y casi siempre a sí mismos pues ellos mismos también tienen intereses.

Pero no es de la lucha de clases de lo que quiero hablar aqui sino de la lucha de sexos que ya esbozé en este post a propósito del matriarcado y del patriarcado, dos modelos en perpetua guerra al tiempo que en continua negación de la misma.

No cabe ninguna duda de que basta echar un somero vistazo a la historia de las relaciones entre sexos para afirmar que la mujer ha sido una perdedora histórica en esta guerra (aunque nunca por goleada) y que el patriarcado se impuso al matriarcado hace ya tantos años que no vale la pena ni recordarlo. Pero el matriarcado no está desaparecido, ni inactivo o fenecido y coexiste con el patriarcado ocupando cada vez más espacio en el imaginario de las personas individuales. Baste con ello recordar que tradicionalmente el destino de los hijos ha estado y está en manos de sus madres tal y como el mito sobre el reparto del mundo desde el orden Olimpico ya hacia prever.

Ambos modelos coexisten, uno tras las bambalinas del hogar y lo privado y otro -a cara descubierta- en lo público.

Pero algunos sufren en publico lo que antaño sufrieron en privado y es entonces cuando el sufrimiento se convierte en una entidad clinica, pues es algo destinado a mostrarse.

Históricamente se le llama histeria.

Desde la época de Hipócrates se conocen bien las relaciones entre la histeria y la condición femenina. Sin embargo hoy sabemos que la histeria no es una enfermedad sino una constelación de circunstancias políticas, materiales, psicológicas y traumáticas derivadas de la condición femenina (aun en los hombres) y sus vicisitudes. Mas concretamente la histeria es un cluster de síntomas fisicos (inexplicables), estilos de carácter (demostrativos y superemotivos), conflictos de pareja, de rol o valor y discontrol conductal bajo estrés que muestran a veces tintes ambivalentes o inexplicables; con menos frecuencia aparecen sintomas psíquicos (casi siempre disociativos) pero lo más común es que cuando hablamos de histeria estemos hablando de aquella constelación sin prejuzgar patologia alguna.

Es por eso que algunos investigadores asimilan aquella constelación al nuevo concepto de no-enfermedades (Smith, 2002) para referirse a ciertas variedades de sufrimiento con sintomas diversos, cambiantes y proteicos en ausencia de daño fisico. Es tratar un malestar con recursos sanitarios con lo que no se consigue sino un super labeling (etiquetado) que empeora las cosas.

La histeria puede considerarse una sopa de síntomas y actitudes destinadas a ser vistos, a mostrarse a fin de obtener alguna ventaja o prebenda, reconocimiento o visibilidad respecto de un sufrimiento, pero para que este fenómeno pudiera darse fue necesario un cambio (o mejor un velamiento o blanqueamiento) de ciertas relaciones de poder. Más concretamente de las relaciones de poder entre los sexos, algo que sucedió en el siglo XIX con el advenimiento de la modernidad. Un siglo de epidemias de histeria en toda Europa.

La histeria nació como un malestar fisico sin evidencia alguna de daño fisico y que lleva casi siempre adosada la suposición de algo que acaeció mucho antes resulto causal con la sintomatologia actual. Es por eso que histeria lleva adosada la suposición de que hubo un trauma previo, sin embargo la evidencia de que el citado trauma no siempre resulta evidente no debe hacernos olvidar que la histeria es sobre todo una reivindicación, una forma de protesta femenina frente a las relaciones de poder histórico-culturales que aun hoy podemos rastrear en sus origenes y relacionadas con la emergencia de la modernidad; o lo que es lo mismo con la emergencia del Yo subjetivo femenino que pugnaba por abrirse paso a la visibilidad social y que ha venido en llamarse literariamente el efecto Bovary: la emergencia de una subjetividad.

Ahora bien, lo sorprendente de este malestar femenino no es tanto que hallara su expresión en la enfermedad sino que muchas de las defensoras de los derechos femeninos reivindiquen aun hoy sus malestares como enfermedades “genuinas”.

En un post anterior muy polémico que escribí sobre la fibromialgia (una forma de sufrimiento femenino vinculado al dolor y a la fatiga) ya propuse la idea de que esta enfermedad estuviera ocultando una protesta femenina tal y como las histéricas de Freud realizaron en su momento -con parálisis y sintomas disociativos- tras ser “condenadas” a cuidar forzosamente de sus padres.

Los déficits sensoriales de antaño ya no resultan demasiado convincentes y la patología ha mudado en la presentación de la queja. Ahora es el dolor y la fatigabilidad extrema lo que se muestra al médico.

Lo realmente curioso de este fenómeno es que se sostienen teorias peregrinas para explicarlo, y no sólo eso sino que se rechazan otras teorias que tratan de explicar la fibromialgia o el sindrome de fatiga crónica desde la óptica politica -en los que el psicoanalisis ha escarbado- en relación con los juegos de poder.

¿Por qué un malestar politico se convierte en un malestar sanitario?

Lo cierto es que es más probable obtener ventajas de una enfermedad que de una postura politica. El reconocimiento de “enfermas verdaderas” -como antaño sucedió con la histeria- es precisamente lo que los médicos les niegan a estas pacientes y quizá por ello se ha convertido en una reivindicación asociativa, tal y como podemos ver en esta página donde se niega todo saber a los que más saben y en su lugar aparece una confusa explicación del malestar a la vez que se niega la posibilidad de cualquier psicogénesis. Ellas quieren tener una enfermedad orgánica como las demás.

Las pacientes que sufren estos malestares no sólo rechazan la etiqueta psicógena explicativa de su malestar sino que además mantienen teorias víricas exóticas sobre la misma. Y no solo las mantienen sino que las reinvindican como si de una causa politica se tratara. Es la primera vez en la historia de la medicina donde los enfermos sostienen teorías sobre el origen de su enfermedad distintas a las que los médicos propugnan.

Estamos pues ante un conflicto de intereses.

Las enfermas quieren ser diagnosticadas de una enfermedad médica somática (no psiquiátrica) y  los médicos no hallan causa orgánica que explique aquel malestar. Aunque naturalmente siempre encontrarán quien les de la razón.

Después de todo eso, me gustaria explicar una cuestión fundamental: malestar no significa enfermedad, pero que no exista enfermedad no deslegitima el malestar. Aun más, diria que lo pone en su lugar. ¿Pues cual es el lugar de un malestar de género o un malestar de clase? Creo que debe ponerse del lado de la politica y no del lado de la clinica.

¿Cómo se construye un cerebro asustado y una mujer exhausta?

No hace falta invocar ni traumas, ni abusos sexuales, ni contrariedades mas allá de lo razonable de esas que encontramos en el TEPT y que muchas veces ponen patas arriba nuestra capacidad de adaptación. Nuestro cerebro tiene límites y llevados al extremo todos nos podemos romper. Pero en este tipo de casos no vamos a encontrar ninguno de estos sucesos perturbadores salvo en las excepciones. Lo que yo he encontrado en estas personas es una enorme capacidad para poner en marcha alarmas ancestrales (de las que hablé aqui) contra el dolor y contra el sufrimiento y muchas veces en ausencia de una realidad objetiva amenazante.

Una infancia descuidada, donde se pasa frio o calor, hambre o temor. Temor a la enfermedad, temor a que el padre no vuelva, amenazas de abandono, matrimonios en crisis, incapacidades o enfermedades familiares, sobrecargas en la crianza, separaciones forzosas, problemas económicos, trabajos en edades donde nadie deberia trabajar, conductas forzadas por los padres, un ambiente autoritario o demasiado laxo y permisible, castigos y en suma incertidumbre. Todas estas circunstancias propician los apegos inseguros, ansiosos o ambivalentes que a la larga generan patologias del carácter sutiles presididas por el temor, la aprensión, el rencor o la evitación.

Un cerebro asustado genera dolor anticipadamente y genera cansancio del mismo modo para evitar los esfuerzos.

Aqui hay una buena serie de posts destinados a la fibromialgia, la histeria del siglo XXI.

La mayor causa de enfermedades mentales no hay que ir a buscarlas en los genes o en los abusos sexuales en la infancia sino en la desigualdad y en el infortunio.

Bibliografia.-

In search of no disease. Smith R, 2002.

¿Sabemos beber?

diciembre 2, 2011

Si piensas aun que bebemos porque tenemos sed o comemos porque tenemos hambre te diré que estás muy equivocado. A esta conclusión llegó precisamente Konrad Lorenz premio nobel de medicina en 1967 gracias a sus conocidos trabajos etólogicos con gansos de los que hablé con anterioridad en este post.

La idea fundamental que se deriva de sus estudios sobre los 4 Grandes (huir, comer, aparearse, luchar) es que no es el hambre la causa de la alimentación sino su propósito. Lo mismo sucede con la bebida, no bebemos sólo porque tenemos sed sino por una enorme cantidad de cuestiones adyacentes.

Bebemos para celebrar algo, porque estamos aburridos, porque queremos tranquilizarnos, por el puro placer de beber y en realidad para compartir tal y como sucede con la comida que sirve tanto para un roto como para un descosido, aporta tranquilización, excitación, placer y afán social. Tanto es asi que en nuestra especie comer-beber es básicamente un hecho social. Una cosa es beber y otra abrevar, una cosa es comer y otra apacentar.

Y a veces no sólo bebemos agua sino un sin fin de líquidos: café, refrescos, infusiones, purés, cremas, sopas y alcoholes diversos. Todos ellos contienen el elemento necesario para calmar la sed -agua- pero no son solo agua. Voy a referirme en este post al alcohol. ¿Por qué bebemos alcohol? y más complicado aun ¿sabemos beber alcohol? o ¿necesitamos saber algo de cómo beber?

En realidad todo este preámbulo viene a cuento a propósito de un caso que recientemente he tratado y que se presentó en mi consulta con una demanda concreta: “no se beber”, me espetó F. antes de contarme su problema. En realidad el problema de F. es muy parecido a otros que he tenido ocasión de tratar y seguir a lo largo de mi vida profesional y que podriamos agrupar en un diagnóstico ya desaparecido de los manuales: me refiero a la dipsomanía.

La dipsomanía es un término de la psiquiatría francesa que ha desaparecido de los tratados absorbido por el mas americano diagnóstico de “trastorno por dependencia del alcohol”. Dicho de otra manera: los dipsómanos de antaño son hoy considerados como adictos al alcohol. El asunto es que yo no creo que sea verdad y por eso escribo este post.

En mi opinión la dipsomanía tiene entidad clinica suficiente y no debería ser calificada como un trastorno por dependencia sino como un trastorno disociativo.

Diré de paso y para adelantarle al lector algunas claves que el alcohol es el “fármaco” disociativo más potente que existe. Y digo disociativo porque no tenemos una palabra mejor para definir el efecto del alcohol sobre ciertos contenidos reprimidos, disociados o suprimidos de la conciencia. En realidad el alcohol lo que hace es propiciar la emergencia, la expulsión de contenidos disociados, se comporta pues como un expulsador de contenidos. Una especie de agonista de la impulsividad.

Como puede observarse existe un circuito (bucle largo) MN que recorre el cerebro profundo hasta la corteza sin pasar por el nucleo cortico-talámico, se trata de un circuito expresivo más parecido a un arco reflejo que a un circuito neural. La evolución lo preservó para darnos la oportunidad de descargar respuestas rápidas sin reflexión y por tanto sin aprendizaje, casi involuntariamente como en un cortocircuito.

Y es precisamente por eso que no puede considerarse un fármaco y decimos que es una droga. Es una droga para algunos -luego veremos cuales- pero para los demás – los que saben beber- no es más que un complemento alimentario. El problema del alcohol es que aun favoreciendo la emergencia de contenidos reprimido-disociados lo hace pasando por alto al sistema cortico-talámico, aprovechando el bucle largo y haciendo un bypaseo al sistema de reflexión talámico. Propicia descargas en cortocircuito y es por eso que aunque se use como autocorrector de tensiones internas por ciertas personas (usualmente la ansiedad, la depresión o la misma abstinencia en dependientes), el alcohol no resuelve el problema puesto que aprovecha una via de descarga ajena a la conciencia y es por eso que después de la bacanal embriagadora del alcohol llega la amnesia. Y la amnesia no resuelve las memorias rechazadas pues no integra el problema sino que lo agranda disociándolo. Observemos el caso de F.

El caso de F.-

En sintesis F, es un varón de 28 años que después de morir su padre inicia un trastorno de conducta curioso y dramático. Periódicamente sale por las noches y comienza a beber de forma exagerada buscando la rápida embriaguez, después se mete en peleas sin que a la mañana siguiente recuerde nada de lo que sucedió durante la noche. Estos episodios han ido sucediendo cada vez con mayor frecuencia y arrastrando toda clase de lesiones y de complicaciones judiciales. Se evidenció que en esas peleas F. buscaba activamente lugares y contrincantes peligrosos, es como si buscara el daño inconscientemente. Ciertamente el daño acaeció pues aquellas explosiones de ira con las que al parecer acompañaba su ebriedad habian pasadoa formar parte de su vida complicándosela e incluso llegando a ser una amenaza constante a causa de los ajustes de cuentas.

Lo curioso de F, es que su carácter no tenia nada de violento, era deportista, jugaba a fútbol, tenia trabajo y no tenia ningun antecedente digno de mención salvo ciertas preocupaciones por su figura que habian derivado en conductas vigoréxicas leves y cierta tendencia a darse atracones de comida.

Podriamos decir que F, era un comedor y un bebedor exagerado y excesivo, ni sabia comer ni sabia beber. Sin embargo el cuadro habia desencadenado tras la muerte de su padre de una forma más que evidente. Naturalmente a la pregunta ¿Como te llevabas con tu padre? F, mintió, en parte diciendo “muy bien, yo le admiraba mucho, me sentí muy solo cuando nos dejó”.

Esta declaración anterior es parcialmente verdad pero falta algo más, falta un dato.

Un padre tiránico, abusivo y alcohólico suele ser el antecedente común de estos casos de dipsomanía.

Curiosamente F. no me dió esta información sino que la obtuve por via de un informador familiar.

F, es un caso tipico de trastorno disociativo, lo que se disocia aqui es la carga emocional de la figura negativa del padre mientras que lo que se recuerda es la parte positiva. De acuerdo con esta partición de la memoria que realiza el sujeto sobre su figura paterna, F-Hide es en realidad ese padre tiránico, agresivo, brusco y malvado que se mete en lios por las noches cuando el alcohol propicia la emergencia de estos contenidos mnésicos reprimidos. F-Hide busca emerger, busca integrarse en el resto de la personalidad de F, pero no lo consigue a pesar de la repetición -como sucede en los sueños- pues una y otra vez se encuentra con el borrón del recuerdo junto con los borrones de la culpa que acompaña todas y cada una de esas incursiones a los abismos de la embriaguez.

Diriamos que el cuadro se complica con el uso del alcohol como fármaco disociativo y asi fue cuando consultó con los servicios de salud mental: se le etiquetó de alcohólico y se le sometió a un tratamento de desintoxicación. Naturalmente el paciente mejoró, manteniéndose alejado del alcohol puede evitar esos encontronazos con la noche, pero el remedio es peor que la enfermedad ¿hace falta renunciar del todo al alcohol? En el caso de F, no representó ningun sacrificio especial pues F, en realidad no bebia usualmente sino que usaba el alcohol como medicamento.

¿Como tratamiento de qué?

De una tension interna que se manifiesta precisamente en el momento del duelo con su padre, es entonces cuando ha de revisar su relación y es entonces cuando se desencadena los episodios explosivos intermitentes. De manera que la desintoxicación alcohólica era en realidad una medida menor. Lo que se trataba de conseguir no era la abstinencia completa sino que integrara la imagen de su padre. Naturalmente los pacientes prefieren dejar de beber antes de enfrentarse a sus problemas inconscientes, si es que lo consiguen. Cambiar cuesta, dejar de beber gratifica la culpabilidad y es por eso que siempre será preferible la segunda que la primera opción.

Podriamos decir que en F coexisten dos personalidades, una casi normal y bien adaptada y otra personalidad maligna e inquietante que se manifiesta a través de la embriaguez y la locura violenta sin sentido.

Evidentemente F tenia razón, no sabia beber: pues bebía para alterar un estado interno preparado para la emergencia de  pulsiones agresivas. F. Buscaba la embriaguez, algo comun a todos los casos que he tenido ocasión de ver en mi vida aquejados de esta curiosa y periodica forma de beber para que algun Yo escindido y oculto pudiera emerger. Los dipsómanos beben para recordar aunque lo que encuentran es darse de bruces con el olvido amnésico de materiales inconscientes que no logran integrarse en la conciencia como un todo.

De manera que ya lo sabes: no uses nunca el alcohol para aliviar tus tensiones internas y cuando bebas hazlo como un caballero renunciando a esas bacanales donde se busca una embriaguez rápida. Hazlo para compartir y nunca para aislarte de los demás y si notas que “tienes mal vino” es decir que cuando bebes te pones violento, agresivo o pesado, deja de beber, simplmente debes aprender de nuevo como se bebe.

Pero en honor a la verdad he de deciros que no todo puede aparenderse de nuevo y que lo más frecuente es que si bebes de este modo durante cierto tiempo ya seas un adicto y entonces no tienes más remedio que purgar tus “pecados” dejando de beber del todo. Una penitencia que da grandes resultados y que señala hacia la evidencia de que los seres humanos precisamos de limites y de coerción. Abandonados a nuestro albedrío no hacemos más que tonterias.

Unos más que otros, claro.

Y no te olvides que en las farmacias venden alcohol en pastillas: se llaman tranquilizantes y tienen el mismo efecto a largo plazo.

La banalidad del sufrimiento

agosto 29, 2011

Cuando yo era joven y estudiaba para psiquiatra trabajé en uno de aquellos horrorosos antros llamados manicomios y que recibian el “cariñoso” nombre kraepeliniano por parte de vecinos, trabajadores del lugar y población en general de pabellón de dementes. Alli se daban cita personajes de lo más diverso que tenian algo en común: estaban todos mal de la cabeza con independencia del diagnóstico, pero entrar y salir de alli no era algo fácil o habitual, y ahora cuando vuelvo la vista atrás y comparo la frecuentación y el número total de ingresos que una unidad de hospitalización psiquiátrica sostiene en la actualidad y las urgencias que atendemos en un año no puedo menos que preguntarme qué ha sucedido para que una población relativamente pequeña haya aumentado su incidencia casi multiplicándose por cien en apenas 30 años.

Al volver la vista atrás suceden cosas muy interesantes: por ejemplo, en  mi infancia a los hospitales solo iban los pobres, los tuberculosos y las madres solteras pero ahora los hospitales se han convertido en una especie de catedrales donde todos pasamos buena parte de nuestra vida, estar enfermo es ya normal y es por eso que todos pasamos más tiempo en los hospitales que en cualquier otra institución del Estado, contando bibliotecas o templos, ir a hacerse un análisis, una radiografia, un TAC o recibir quimioterapia por un cáncer, mirarse la vista o acudir a una visita  de un especialista ha pasado a formar parte de nuestro ritual de vida. El Hospital es el templo de nuestro tiempo y todos los rituales de paso se ofician alli, desde el nacimiento hasta nuestra muerte.

El caso es que cuando pregunto qué es lo que ha podido suceder en el mundo para que una población relativamente pequeña -y me refiero ahora a la población psiquiátrica- se haya multiplicado de ese modo, los gestores de la cuestión suelen aducir ciertas variables, pongo por caso:

  • La población ha crecido.
  • Las drogas han envilecido las enfermedades mentales.
  • La gente presenta hoy más patologías psiquiátricas que antaño por aquello del progreso.
  • La laicización del mundo ha tenido costes del mismo modo que los cambios sociales. (Nótese la ambiguedad de esta variable).
  • El acceso a los servicios de salud se ha facilitado.
  • No es que haya más enfermedades mentales sino que las familias ya no sirven de soporte al malestar de sus miembros.
  • Ahora diagnosticamos mejor que antes y es por eso que detectamos casos con más facilidad. Y etc.

Ni que decir que todos estos criterios no pueden explicar -todos ellos juntos- el incremento de las enfermedades mentales asi como otros, la urbanicidad, la inmigración interior y exterior con la aculturación que conllevan y otros  similares que no llegan a convencerme para entender esa enorme multiplicación de casos psiquiátricos que soportamos hoy, cuando lo esperable de acuerdo con la sofisticación de los medios ambulatorios y los tratamientos precoces seria lo contrario.

¿Qué le ha sucedido al mundo, para que en apenas 30 años hayamos centuplicado la incidencia de enfermedades mentales?

Pues que tal y como dice el dicho popular “ni son todos los que están ni están todos los que son”, dicho de otra forma no es enfermedad mental todo lo que se encuentra diagnosticado de enfermedad mental y tambien es cierto lo contrario: existe un número indeterminado de población psiquiátrica sin diagnosticar, pero atendiendo a mi argumento lo que me propongo es averiguar qué ha sucedido para que existan casos de diagnosticos psiquiatricos en ausencia de enfermedad.¿Es esto realmente asi de crudo?.

Cuando yo era médico de cabecera o generalista apenas veía casos psiquiátricos, sin embargo hoy es la norma, se supone que el 20% de todas las consultas ambulatorias huelen a salud mental y hacia allí son dirigidas. La epidemia se ha consumado y yo lo que creo es que ha sido por razones bien distintas a lo que la mayor parte de la gente , incluyendo especialistas, creen

Lo que yo creo es que en los ochenta comenzó en nuestro pais un proceso de diseminación de los malestares psíquicos, un proceso de banalización que ha tenido consecuencias epidemiológicas importantes en la situación actual. De repente la gente comprendió que deprimirse era una enfermedad, y que tenia prebendas, comprensión, asistencia y sobre todo una derivación, una externalización de la responsabilidad desde lo íntimo hacia lo publico. La gente comenzó a comprender que deprimirse era algo útil para lidiar con los problemas o adversidades de la cotidianeidad. La gente comprendió que deprimirse era una enfermedad lo que la liberaba de la responsabilidad de deprimirse.

Los casos de enfermedad mental y por tanto la sobrecarga de diagnósticos psiquiátricos procede de estas situaciones:

1.- La conceptualización de las enfermedades mentales.

Es seguro que la conceptualización que hagamos sobre los malestares psíquicos tendrá alguna influencia en la presentación del sufrimiento mental. Lo que ha sucedido en los ultimos años (desde la emergencia de los manuales diagnósticos y estadisticos) es la desorbitada multiplicación de las entidades morbosas del eje 1 , es decir de los estados o procesos. Ahora existen cantidad de nichos nosográficos donde colocar el malestar y cada dia alguien inventa uno nuevo que aun no se encuentra en las clasificaciones, pase lo que le pase en la vida es seguro que usted o su psiquiatra podrán filiar su contrariedad y asimilarla a algún diagnóstico.

El problema que tiene esta estrategia de nombrar y psiquiatrizar los sufrimientos es que aliena a las personas que los sufren. Pues alienación -en este sentido- significa que hay algo que procede de algun extraño lugar que toma el mando de nuestra voluntad y nos obliga a enfermar, sean genes, serotoninas, compulsiones o traumas. No cabe ninguna duda de que atribuir nuestros malestares a estas misteriosas entidades nos permite salir indemnes de nuestra responsabilidad a cambio de cederle el mando de nuestra subjetividad a alguna extraña instancia.

Y es asi que cuando nos depriminos lo que buscamos es una solución rápida y eficaz y por eso recurrimos a los antidepresivos o a los tranquilizantes cuando estamos angustiados. Nos permiten no pensar, pero al mismo tiempo nos sustraen la posibilidad de aprender algo sobre nuestros miedos, nuestras culpas o nuestro deseo. Taponar con fármacos cualquier eventualidad nos impide aprender de la experiencia y lo que es peor: favorece la convicción de que estamos a merced de los imponderables aumentando nuestra dependencia de ellos.

La banalización del sufrimiento arranca de dos exilios: el de la melancolia y el de la histeria, Concretamente desde que estas entidades ya no se diagnostican han aumentado los desórdenes depresivos y los trastornos psicosomáticos asi como las enfermedades inexplicables médicamente. Es la venganza de las entidades amputadas por los consensos de la ciencia. La una (la histeria porque pone en cuarentena el saber médico organicista), la otra -la melancolia- porque nos recuerda nuestro origen culpable, dual y sometido a los vaivenes de las pérdidas, los duelos y las reparaciones.

2.- La intolerancia a las contrariedades de la vida.

No cabe ningun duda de que vivimos en una sociedad que ha renegado del dolor, del aburrimiento, de la nostalgia, de la incapacidad, de la pereza o de la incompetencia. El resultado de este blanqueamiento del mal (como decía Baudrillard) es un aumento de los malestares vinculados a aquellas emociones. Si existe un ideal de delgadez lo que es de esperar es que existan contraestrategias basadas en contravalores (obesidades mórbidas), si existe un ideal de capacidad y competencia lo que es de esperar es que existan muchos irresponsables o incapaces, si existe un ideal de no sufrir o no sentir dolor lo que es de esperar es que existan muchas depresiones y muchos dolores sin causa médica que los justifique.

El sufrimiento inherente a la vida se ha vuelto intolerable para nuestros conciudadanos opulentos inmunodeprimidos por una sociedad paternalista y asistencial, los que se echaron en manos de la ciencia para adorarla como un totem con la esperanza religiosa de que cuidaria de ellos son los más perjudicados. Esta expectativa de felicidad inocente e irresponsable ha ajustado cuentas con nuestra especie mutiplicando las entidades responsables de generar sufrimiento, dolor e incapacidad.

Pues el hombre tal y como sostuvo Cioran está hecho para no hacer nada.

3.- Las ventajas de portar un diagnóstico psiquiatrico.

No siempre ser portador de un diagnóstico psiquiátrico estigmatiza a sus “victimas” sino tan sólo en aquellos enfermos más graves (enfermos verdaderos) que presentan graves sintomas conductuales que pueden ser detectados por los sanos y dotados de cierta incomprensibilidad. La estigmatización no se hace sobre la base de la especialidad médica de que se trate sino de la comprensibilidad de la experiencia subjetiva. Es obvio que ser portador de anticuerpos del SIDA es más estigmatizante que tener una depresión

Sobrellevar un diagnostico de depresión no es estigmatizante porque todo el mundo sabe o cree saber de que se trata: a raíz de algun problema quizá en el trabajo, familiar o vital las personas se vienen abajo y precisan de intervenciones médicas, los sintomas de la depresión por su vecindad con la experiencia normal de la tristeza son tan comunes y tan comprensibles que todo el mundo puede llegar a empatizar con el deprimido sea cual sea la situación que le llevó allí, lo mismo sucede con la ansiedad o con las manias obsesivas, con los trastornos psiquiátricos menores por asi decir. Una experiencia de comprensible continuidad con las adversidades de la vida.

Deprimirse en este contexto no sólo es algo bien visto por la sociedad en general y que no estigmatiza a los que aparecen como tales sino que muchas veces incluso estas personas pueden obtener apoyos para sus causas dependiendo de su habilidad para gestionar sus quejas. Se puede tener un enorme poder desde la minusvalia y desde la debilidad.

Es por eso que Hanna Arendt habló de la banalidad del sufrimiento , no porque el sufrimiento sea banal sino porque se han banalizado las circunstancias del sufrir y porque en definitiva ni es necesaria la patología para sufrir ni ser un malvado para ejercer el Mal.

De ahi su ligereza y la levedad de los sufrimientos del hombre actual, una operación de hiperrealidad, una simulación de los sufrimientos verdaderos que maximizan su ventaja: la de no saber.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 2.357 seguidores