La conquista social de la tierra

De E. O. Wilson ya hablé aqui en este post a propósito de la consiliencia, la biodiversidad y tambien de las hormigas, un insecto social que fue para Wilson su piedra de toque y leit motiv de sus investigaciones etológicas sobre grupos.

Ahora a sus 83 años Wilson vuelve con un libro polémico en el que se desdice de su militancia anterior en lo que ha venido en llamarse “la seleccion por parentesco” y vuelve a ponernos el dedo en el ojo, como ya lo hiciera en su “Sociobiología”, escandalizando a todos los conversos a la fe del parentesco. Lo que Wilson dice ahora es que la selección es múltiple y no guiada ni por el egoismo del gen (Dawkins) ni por el altruismo recíproco de Trivers y W. D. Hamilton.

En realidad los dogmas están ahi para contrariarlos y esta contrariedad procede casi siempre de la ciencia, de algun tipo de disidencia. este es el caso de Wilson. La pregunta clave de esta cuestión es la siguiente: ¿La evolución opera sobre los individuos, sobre los grupos o sobre la especie?

Richard Dawkins seria el representante de los primeros, de lo que piensan que el gen es el artífice de cualquier tipo de cambio y el que soporta el peso evolutivo. Sin embargo, con su teoria del gen egoísta no se pudo explicar nunca las conductas altruistas. ¿Como encajar el altruismo con el egoismo genético. Aqui escribí un post sobre esta paradoja.

Fue entonces cuando apareció Hamilton, un biólogo evolucionista que se supone fue precisamente el padre simbólico de Wilson, con su teoria de la selección por parentesco.

Para que el lector entienda mejor este cambio de opinión deberá entender primero lo que se conoce como ley de Hamilton, una sencilla ecuación que formaliza las relaciones de parentesco, la inversión o costes de una determinada conducta “de sacrificio” y que nos permite predecir el comportamiento de algunos organismos en el sentido del altruismo.

El altruismo puede tener sentido evolutivo si se expresa en términos de genes. La frecuencia de los genes asociados a una conducta altruista puede incrementarse si los beneficiados son portadores de los mismos genes que el altruista. El ejemplo típico es el de las abejas obreras, que se sacrifican para propagar los genes de la reina, que son precisamente los suyos.

El éxito evolutivo del altruismo radica en la probabilidad de que los genes que se reproducen (los de los beneficiados) sean los mismos que los que se sacrifican. Si el valor de esa probabilidad es suficientemente alto, el altruismo es evolutivamente ventajoso; sino, es un suicidio.

Este principio se recoge de forma simple y admirable en la fórmula de Hamilton,

r x b > c

donde c es el coste reproductivo que sufre el individuo que realiza el acto altruista, b es el beneficio reproductivo que obtiene el individuo receptor del acto altruista, y r es el grado de parentesco que existe entre ellos (la x denota multiplicación), desde si son clones (r=1) hasta si no son parientes (r=0), pasando por si son hermanos (0.5), primos (0.125), etc.

Este es el significado de r en el contexto de la selección natural por parentesco.
El significado de la regla de Hamilton es el siguiente. Supongamos que r = 1. Si c < b, es decir, el coste reproductivo de quien hace el acto altruista es menor que el beneficio reproductivo que obtiene su clon, entonces el acto es un adelanto reproductivo porque los genes se propagan de forma más eficaz. Sino, el acto no ha merecido la pena porque la capacidad reproductiva de esos genes no ha aumentado y se ha perdido un individuo.

Supongamos ahora que los dos individuos no son clones sino simplemente hermanos, y que el acto altruista supone un coste c = 1. En el caso anterior, con r = 1, bastaba un beneficio b > 1 para verificar la regla de Hamilton. Entre hermanos, el valor de r es menor que 1 (pongamos 0.5), con lo que b tiene que ser mayor que 2 para cumplir la regla de Hamilton, esto es, para que 0.5 x b sea mayor que 1. Cuanto más lejano es el pariente, mayor tiene que ser el beneficio que se obtiene en el sacrificio altruista.

Existe una forma humorística de describir la regla de Hamilton, atribuida a Haldane… ¡en 1930! “No me tiraré al río para salvar a un hermano, pero sí para salvar a dos. Tampoco me tiraré para salvar a dos primos, pero sí para salvar a ocho”. La razón es que se necesita salvar al menos a dos hermanos para tener cierta probabilidad de salvar toda su carga genética, ya que cada uno aporta solo el 50%; igualmente, se necesitan por lo menos ocho primos para tener completa su carga genética con alguna probabilidad.

La Regla de Hamilton revisada.-

Según la regla de Hamilton, el altruismo solo es sostenible evolutivamente entre parientes. Axelrod y el propio Hamilton demostraron en 1981 que la cooperación a largo plazo puede ser beneficiosa para ambas partes a pesar de que el incentivo a corto plazo indique lo contrario e independientemente del grado de parentesco [1]. El problema del Dilema del Prisionero (Iterado) de la Teoría de Juegos muestra que la selección natural puede favorecer el altruismo a nivel grupal a pesar de ser egoísta a nivel individual 

En la actualidad se usa el concepto de selección a varios niveles (selección muútiple), según el cual la adaptación evolutiva a un nivel requiere un proceso de selección natural a ese mismo nivel, y tiende a quedar indeterminada por la selección natural a niveles inferiores. A nivel individual o intragrupal, los actos altruistas son evolutivamente perjudiciales, ya que la capacidad reproductiva de los individuos altruistas está en desventaja frente a la de los que no se sacrifican nunca. Este efecto puede ser compensado a un nivel superior en el que la competencia es entre grupos –selección intergrupal. El modo en que un rasgo localmente desventajoso pueda expandirse a toda la población es que sea ventajoso a un nivel evolutivo superior, que es lo que ocurre con el altruismo: a nivel intergrupal, los grupos altruistas tienen ventaja sobre los que no altruistas porque su capacidad reproductiva es mayor.

Así, la regla “r x b > c lleva al altruismo” es incompleta y ha sido ampliada recientemente por Wilson en 2005 con la fórmula
r x bk + be > c

donde r x bk es el beneficio que obtienen los individuos emparentados (extendidos a los portadores de genes que predisponen al altruismo), y be es el beneficio que obtiene el grupo independientemente de la relación de parentesco.

Dicho de una manera más clara y matizada: la selección opera en el nivel individual (egoísmo) y tambien en el nivel de grupos y en el nivel de la especie. Las conductas altruistas son efectivamente desventajosas entre individuos pero son ventajosas para los clados grupales. Todo parece indicar que en lo individual sólo percibimos el perjuicio y que el beneficio se escapa de nuestra percepción afectando a algo más grande que nosotros mismos.

Es por eso que nuestra filiación o pertenencia forma parte de nuestras necesidades sociales como humanos, queremos ser distintos de los demás pero queremos tambien pertenecer a algo que nos abarque e incluya. El problema procede de la competencia entre grupos, hay algo tribal en todas esas guerras que los humanos nos inventamos para defender nuestra tribu de los otros, extranjeros o simples vecinos.

De manera que el nuevo (y quizá ultimo) libro de Wilson se dedica a refutar uno de los dogmas de la selección natural: la selección por parentesco, que aun siendo cierta en el caso de individuos emparentados no explica el altruismo entre individuos desconocidos. Asi avanza la ciencia de manera gradual, poco a poco la psicologia evolucionista va tendiendo puentes entre la psicologia y la biologia y la forma en que los individuos se relacionan con su medio ambiente.

Y lo hace gracias a una disciplina en apariencia alejada de lo humano, a través de la etología. Lo que Wilson viene a decir lo ejemplificaré con una caso de la vida real de nuestro pais:

Me refiero a lo que está sucediendo en nuestro pais con Cataluña y España, un claro enfrentamiento tribal. Lo interesante de esta “guerra” tribal es que se trata de resolver desde la política. La paradoja es que desde la política no puede resolverse un problema tribal porque la política misma es una disciplina tribal. Los políticos no pueden resolver este problema porque son parte de la definición del problema. Se trata de un problema que podria ser resuelto educadamente, hablando, siempre y cuando los que hablen no sean politicos, pues los políticos se comportarán como generales de un ejército de hormigas y no como seres racionales.

Bibliografía.-

Hamilton, W. D.: The genetical evolution of social behaviour I and II. J. Theor. Biology 7: 1-16 and 17-52 (1964).

2 Comments »

  1. 1
    María José Blanco Rebollo Says:

    Bueno, luego me llamarás pesadilla pero no entiendo cómo no tienes más comentarios en este post que me parece magnífico, de verdad, Si es que se puedo opinar de estos temas que seguro que sí. Sobre todo lo bien que diferencias entre Cataluña y España, yo no sabría hacerlo tan bien, será porque parte de mi familia es de Barcelona y otra parte de Aragón, claro::

    http://carmesi.wordpress.com/2011/06/13/el-senor-de-las-hormigas/

  2. 2

    Todo se irá resolviendo de forma heurística. No hay otra. Gracias por el post, Paco. Y sí, la etología nos muestra casi todo sobre nosotros, los monos engreídos.


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